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El expresidente Donald Trump anunció, en el marco de su campaña a la presidencia de noviembre próximo, la coalición ‘Latinos Americanos por Trump’, formada por miembros de comunidades latinas de Estados Unidos, como los senadores republicanos Marco Rubio y Ted Cruz y el congresista Carlos Giménez.

El grupo, según un comunicado, está formado por líderes del comercio, la educación, los deportes, la fe, las comunicaciones y funcionarios electos, que “trabajarán incansablemente” para difundir los mensajes de Trump “de una economía fuerte, precios más bajos, una frontera segura y paz a través de la fuerza, en el país y en el exterior”.

Cuando Trump anunció su primera campaña en 2016 lo hizo con insultos a nuestro país, asegurando que enviaba “drogas” y “violadores” a Estados Unidos; este año, en su tercera campaña presidencial, comparó a los inmigrantes con el personaje Hannibal Lecter, el asesino de la película ‘The Silence of the Lambs’.

Comentarios así hicieron que, en los comicios de 2020, la mayoría de los condados con una gran población latina votaran por el Partido Demócrata.

No obstante, en algunos estados clave, como Texas y Florida, los republicanos registraron un aumento significativo de votos en 2020 y, a nivel federal, el porcentaje de latinos que respaldó a Trump fue del 38%, diez puntos más que en 2016, según datos del centro Pew.

“En 2024, vamos a ganar una proporción aún mayor del voto hispanoamericano, estableciendo récords históricos para los republicanos en todas partes de la boleta electoral”, indicó Trump en el comunicado.

Rubio, senador de Florida, anota en el texto que el expresidente republicano “comprende los desafíos a los que se enfrentan los hispanoamericanos bajo la Administración Biden”.

“Haber crecido en un hogar cubano me enseñó la importancia de la familia, la fe y el valor del trabajo honesto. Con el presidente Trump, los hispanos experimentaron la tasa de desempleo más baja de la historia, sus pequeñas empresas prosperaron, los precios eran bajos y los empleos abundaban”, indicó por su parte Ted Cruz, senador de Texas.

El Partido Republicano en Florida designó a Barron Trump, el hijo de Donald Trump y su esposa Melania, como uno de los delegados que en julio tendrán la tarea de designar oficialmente a su padre como candidato a las elecciones presidenciales de noviembre.

Su presencia en la lista de 42 nombres, junto a sus hermanos mayores Eric y Don Jr, muestra la importancia de la familia en la dinastía política que pretende instaurar el expresidente, que también ha nombrado recientemente a su nuera Lara copresidenta del Partido Republicano a nivel nacional.

Según NBC News, el primer medio en revelar la información, Barron Trump asistirá la próxima semana a la ceremonia de graduación de su escuela, tras cumplir 18 años en marzo pasado.

Hasta ahora el hijo menor de Donald Trump había estado alejado de los reflectores políticos.

Ivanka Trump, asesora de su padre cuando éste estaba en la Casa Blanca, ahora retirada de la política, no figura en la lista.

Así, los tres hijos de Donald Trump se unirán a cientos de delegados dentro de dos meses para designar formalmente a su candidato, tras su aplastante victoria en las primarias.

La convención del partido se celebrará en Milwaukee del 15 al 18 de julio.

Al igual que en el año 2020, Donald Trump se enfrentará al demócrata Joe Biden en las elecciones presidenciales del 5 de noviembre.

Foto: @BarronTNews

El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el republicano Mike Johnson, calificó de “absurda” la propuesta migratoria del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y opinó que se debe “obligar” a México a cooperar.

Johnson respondió  en redes sociales a la entrevista de López Obrador con la cadena CBS en la que pidió que Estados Unidos invierta 20,000 millones de dólares anuales para el desarrollo de Latinoamérica, levante las sanciones a Venezuela, ponga fin al embargo de Cuba y regularice a los mexicanos que viven en EUA para frenar la inmigración.

“La propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador para aumentar la seguridad de la frontera es absurda”, reprochó el republicano, quien afirmó que Estados Unidos está sufriendo una “catástrofe humanitaria”.

Según Johnson, López Obrador está “consintiendo a los cárteles” y está “exigiendo a Estados Unidos que financie la migración masiva” a territorio estadounidense.

Por ello, instó al presidente Joe Biden a dejar a un lado la “retórica vacía” y a seguir los pasos del exmandatario republicano Donald Trump, quien a su juicio sí supo utilizar su “influencia” sobre México.

“Deberíamos aprovechar toda nuestra influencia para obligar al gobierno mexicano a cooperar”, remarcó Johnson.

Sobre la entrevista con el programa 60 minutes, el presidente dijo que “se recortó mucho” por cuestiones de tiempo de la televisora y de sus criterios informativos, los cuales aseguró, respeta sin condición.

Sin embargo, dijo que al considerarlo de interés para el pueblo de México y en especial para los mexicanos en Estados Unidos, decidía compartir lo que se grabó detrás de cámaras como “respaldo nuestro”, es decir, fragmentos que no salieron en la edición final de CBS.

Aunque nadie pone en duda que Donald Trump será el candidato republicano en la elección presidencial de noviembre próximo, es muy probable que se haga oficial este martes si el magnate consigue los votos que estarán en juego hoy en las primarias en cuatro estados, incluido Georgia.

El expresidente es el único republicano en la carrera para los comicios de noviembre después de eliminar a la competencia durante los últimos meses. Su última rival, Nikki Haley, se retiró de la contienda el pasado 6 de marzo.

Pero para ser designado candidato oficial del partido todavía necesita ganar un cierto número de delegados, es decir los representantes encargados de nominar al candidato durante una convención a mediados de julio.

Donald Trump necesita 1,215 delegados para garantizar la nominación, un umbral que podría superar este martes, cuando cuatro estados estadounidenses celebran primarias: Georgia, Mississippi, Hawái y Washington. Georgia es un estado con el que Trump mantiene una relación complicada. Los cuatro estados reparten en total 161 delegados.

Trump tiene hasta el día de hoy 1,078 delegados, necesita 137 de los 161 en juego para llegar a la cifra mágica de 1,215 delegados que requiere para convertirse en el candidato republicano.

Este estado del sureste del país, fronterizo con Florida, suele inclinarse por el candidato republicano en las elecciones presidenciales. Sus habitantes se decantaron por él frente a Hillary Clinton en 2016, pero le dieron la espalda en 2020 votando por Joe Biden.

El margen de votos entre ambos fue pequeño, menos de 12,000, y Donald Trump nunca reconoció su derrota. Presionó a los funcionarios electorales estatales, pidiéndoles en una llamada telefónica que “encontraran” el número de votos que necesitaba para ganar.

La conversación telefónica se hizo pública y las autoridades de Georgia presentaron una denuncia por la que Donald Trump se expone a una pena de cárcel.

Como en 2020, Georgia también podría ser decisiva en las elecciones de este noviembre. El duelo anunciado es el mismo: Donald Trump, de 77 años, contra Joe Biden, de 81, y la brecha es muy estrecha, según las encuestas.

Los dos dieron mítines en este estado el pasado fin de semana. Se enfrentan en dos temas recurrentes, la edad del presidente estadounidense y la migración.

Reforzado por un discurso combativo la semana pasada ante el Congreso, Joe Biden viajó a Atlanta para movilizar al electorado afroestadounidense e hispano. Trump ha intensificado sus ataques contra los migrantes que cruzan la frontera con México, que considera que “envenenan la sangre” del país.

En el lado demócrata, hoy celebran primarias Georgia, Mississippi y Washington, que reparten 235 delegados. Biden tiene 1,872 por lo que solo necesita 96 para llegar a los 1,968 necesarios para asegurarse la candidatura.

El presidente estadounidense, Joe Biden, invitó este miércoles a los votantes de Nikki Haley a sumarse a su propia campaña tras la retirada de la precandidata republicana, subrayando que “lo que está en juego para Estados Unidos no podría ser más importante”.

“Todos sabemos que esta no es una elección cualquiera. Sé que los demócratas, los republicanos y los independientes no están de acuerdo en muchos temas y tienen convicciones sólidas. Eso es bueno. Eso es lo que representa Estados Unidos. Pero también sé esto: lo que une a demócratas, republicanos e independientes es el amor por Estados Unidos”, dijo en un comunicado.

Biden se pronunció poco después de que Haley abandonara las primarias republicanas tras sus fallidos resultados en la jornada de ayer, en el supermartes, donde solo se impuso frente al expresidente Donald Trump en el estado de Vermont.

“Trump dejó claro que no quiere el apoyo de los votantes de Nikki Haley. Quiero ser claro: hay un lugar para ellos en mi campaña”, sostuvo el mandatario demócrata.

Biden admitió que aunque “hay muchas cosas” en la que los partidarios de Haley y él no coincidirán, espera poder encontrar puntos en común “en las cuestiones fundamentales como preservar la democracia estadounidense, defender el Estado de derecho, (…) preservar la OTAN y enfrentar a los adversarios de Estados Unidos”.

Haley era hasta ahora la única aspirante que quedaba en la batalla contra Trump para hacerse con la nominación republicana de cara a las presidenciales de noviembre; Biden alabó su valentía por haberlo intentado.

“Se necesita mucho coraje para postularse a la presidencia; eso es especialmente cierto en el Partido Republicano de hoy en día, donde muy pocos se atreven a decir la verdad sobre Trump. Pero no Nikki Haley. Nikki Haley demostró ser valiente”, apuntó.

Haley, en su opinión, “estuvo dispuesta a decir la verdad sobre Trump: sobre el caos que siempre lo rodea, sobre su incapacidad para distinguir el bien del mal, sobre su cobardía ante Vladímir Putin”, remató.

La mayoría republicana en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó la tarde-noche de ayer, por votación, llevar a juicio político al secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, debido al manejo de la frontera con México por parte del gobierno federal.

La votación representa la primera vez en casi 150 años que se inicia un proceso de juicio político contra un secretario del gabinete.

Los representantes republicanos han investigado durante meses las acciones de Mayorkas como parte de su objetivo de convertir a la inmigración y la seguridad fronteriza en un tema clave en las próximas elecciones.

Los republicanos en la Cámara de Representantes trataron de llevar a juicio político a Mayorkas la semana pasada, pero fracasaron. Tres republicanos se expresaron en contra de la medida. Un cuarto legislador cambió su voto de sí a no como parte de una táctica que permitió que se retomara el tema, así que la votación final fue de 214-216.

Pero los republicanos prometieron que volverían a poner sobre la mesa la votación de juicio político, algo que finalmente sucedió ayer.

Los republicanos culpan de toda la crisis que se vive en la frontera al secretario de Seguridad Nacional y han dicho que es por esto que debe dejar el cargo. Afirman que el Gobierno de Biden se ha deshecho de medidas implementadas en la presidencia anterior que disuadían a los migrantes, o que ha implementado normas que han atraído a los migrantes.

La Comisión de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes ha llevado a cabo audiencias durante prácticamente todo el año pasado en las que los republicanos han arremetido en reiteradas ocasiones contra Mayorkas. Los republicanos afirman que el secretario viola las leyes de inmigración al no detener a suficientes migrantes y al implementar un programa de permisos condicionales humanitarios que, afirman, elude al Congreso para permitir que ingresen personas al país que, de otra forma, serían inelegibles.

Además, afirman que le ha mentido al Congreso cuando ha dicho cosas como que la frontera es segura.

Los demócratas y muchos expertos jurídicos han dicho que, en esencia, se trata de una disputa política y que a los republicanos simplemente no les complacen las medidas en materia de inmigración que ha implementado el Gobierno federal.

Pero, ¿qué sigue? Mayorkas aún ocupa el cargo. Es el Senado el que determina si un funcionario en juicio político es declarado culpable y, por lo tanto, destituido.

Para declararlo culpable se requiere de un respaldo mucho más elevado que el de apertura de juicio político. Los demócratas controlan el Senado en proporción de 51-49. Se requiere del voto de dos terceras partes del Senado para una sentencia condenatoria, a diferencia de una mayoría simple que bastó para dar inicio a un proceso de juicio político en la Cámara de Representantes.

Esto significa que todos los republicanos, y un número significativo de demócratas tendrían que votar a favor de declarar culpable a Mayorkas, un escenario sumamente improbable, tomando en cuenta que algunos republicanos no están del todo convencidos con la idea de una destitución.

Mayorkas ha dicho que está dispuesto a defenderse en el Senado si su caso llega a juicio. Y mientras tanto, afirma que está concentrado en su trabajo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) pidió este jueves a los políticos de Estados Unidos dejar de usar a México como “piñata” tras el fracaso del plan migratorio en el Senado estadounidense que permitía cerrar la frontera y expulsar a más migrantes hacia nuestro país.

“Ayer hubo una votación en el Congreso de Estados Unidos y se rechazó una propuesta que presentó el presidente Biden en materia migratoria porque todo es ya política electoral y quieren utilizar, cosa que no vamos a permitir, el tema migratorio, como otros asuntos, para sacar raja en lo electoral”, dijo López Obrador.

El mandatario fue claro en señalar que “México no es piñata de nadie, entonces vamos a estar pendientes”, de lo que ocurra en el país vecino, añadió.

AMLO se refirió al fracaso del proyecto de ley de seguridad fronteriza en el Senado de Estados Unidos, donde no consiguió los 60 votos necesarios para pasar a debate. Obtuvo 50 votos en contra y sólo 49 a favor.

La propuesta contemplaba expulsar a México a solicitantes de asilo y cerrar la frontera común si se superaba el umbral de 5,000 cruces irregulares en un día, pero los republicanos dejaron de respaldarla porque el expresidente Donald Trump se pronunció en contra porque espera impulsar el tema en su campaña presidencial.

“Ayer ya se rechazó esa propuesta migratoria y la rechazaron, porque son de esas cosas surrealistas, los republicanos, era supuestamente la reforma más enérgica de los demócratas, se habló hasta de cerrar la frontera y los republicanos la rechazan”, comentó López Obrador.

La presión de Estados Unidos a México se ha elevado porque, además de los niveles récord de migración, con más de 300,000 cruces irregulares en diciembre pasado, este 2024 coinciden las elecciones presidenciales de ambos países.

Aún así, López Obrador consideró que “no hay nada que temer”. “Es parte del tejemaneje de la política en tiempos electorales. La rechazaron (la reforma) porque quieren tener la bandera antiinmigrante en lo alto y, si llegan a un acuerdo, ya no pueden utilizar como bandera el tema migratorio”, señaló.

El mandatario reiteró su propuestas de que se regularice a los migrantes mexicanos que llevan más de cinco años en Estados Unidos y aprobar un plan de desarrollo para países pobres de Latinoamérica; incluso, alentó a los connacionales a votar por quien haga un planteamiento en ese sentido.

“Si me invitan yo voy, cuando un partido se comprometa a eso, cualquier partido que sea, si se comprometen a regularizar a nuestros paisanos que trabajan honradamente, que aportan mucho al desarrollo de esa gran nación y que es injusto que no se les reconozcan esos derechos”, concluyó.

Los Republicanos tienen un tema que es un garbanzo de a libra para ellos de cara a la elección presidencial de noviembre 8: el migratorio. Es un garbanzo de a libra porque es el gran problema que le interesa de manera especialmente importante al electorado y en el que este partido goza de una ventaja de 30 puntos sobre los demócratas en la opinión pública cuando se les pregunta cuál partido es el que mejor puede manejar el tema.

La migración es el gran pendiente por resolver. Y en éste logran mayor aceptación los Republicanos sobre los Demócratas. El discurso que pueden y están utilizando para echarle gasolina a una hoguera de por sí encendida es ideal para estos tiempos de odio hacia lo extranjero: ¡Paren la invasión! Es lo que ha dicho Trump y lo que los republicanos, que están a los pies del expresidente, no paran de repetir.

Ahora que Trump ha ganado las primarias de Nuevo Hampshire y los caucuses de Iowa es prácticamente seguro que los estadounidenses verán una repetición de Trump vs. Biden en su elección presidencial. Con ello el banderazo de salida de las campañas generales se ha dado. Y tanto Biden como Trump han adoptado el discurso de dureza y firmeza para decir que quieren arreglar el caos de un sistema migratorio roto.

La realidad es que ninguno está pensando en arreglar nada. Los Demócratas saben que deben empujar políticas más severas y menos humanitarias hacia los migrantes pero entienden que los Republicanos ahora mismo se van a negar a aprobarles nada con tal de seguir utilizando a la migración como herramienta de golpeteo al gobierno de Biden. Las campañas políticas estarán por encima de cualquier tipo de acuerdo bipartidista.

Atrás ha quedado el Biden humanista que quería demostrar que era diferente a Trump en materia migratoria. Ahora tenemos a un presidente demócrata hablando de cerrar la frontera porque sabe que si quiere reelegirse, tiene que demostrar que puede arreglarla. El presidente ya no está escuchando a quienes en su partido y en su gobierno abogan por políticas que respeten los Derechos Humanos y honren el sentido de Estados Unidos como un país de migrantes. En pocas palabras, Biden se han endurecido en el tema migratorio.

Del lado de Trump ya sabemos que hay: gritos que señalan a México como culpable de la invasión a Estados Unidos. Y conocemos sus tácticas intimidatorias que prometen desde ya que, si regresa a La Casa Blanca, podría hasta invadir México con tal de arreglar la frontera.

¿Qué significa esto para México? Que sin quererlo ni pedirlo, formaremos parte de las campañas políticas estadounidenses. Y lo haremos por las razones equivocadas. Porque representamos un problema para Estados Unidos. Así que más nos vale irnos preparado para una temporada muy turbulenta que puede convertirse en huracán categoría 5 si llega a reelegirse Trump.

¿Se estarán preparando para ello en Palacio Nacional?

Columna completa en El Universal

La junta electoral de Illinois descartó expulsar al expresidente Donald Trump de las primarias que se celebrarán en el estado del próximo 19 de marzo, a la espera de que el Tribunal Supremo se pronuncie sobre el futuro del republicano.

Los ocho miembros del organismo desestimaron un caso que pedía descalificar a Trump por su presunta implicación en el asalto al Capitolio de 2021.

La junta electoral de Illinois, cuya decisión puede ser recurrida en tribunales, argumentó que no tiene competencias para pronunciarse sobre la constitucionalidad de la candidatura del republicano.

Esta noticia se dio a conocer cuando faltan pocos días para que el Tribunal Supremo de Estados Unidos escuche, el próximo 8 de febrero, los argumentos en el caso por el que Trump fue expulsado de las primarias en Colorado y Maine.

La decisión que el alto tribunal, de mayoría conservadora, adopte sobre ese asunto marcará jurisprudencia en todo el país.

En el fondo del asunto hay todo un debate jurídico sobre si la Enmienda 14 de la Constitución inhabilita al magnate neoyorquino para ejercer cargos públicos después de haber sido imputado por su vinculación en la “insurrección” del asalto al Capitolio.

Esa enmienda fue aprobada en 1868, después de la guerra civil en Estados Unidos, con el objetivo de evitar pudieran volver al poder los alzados sureños de la Confederación que habían jurado la Constitución y luego la traicionaron.

El 19 de diciembre del año pasado, en un fallo sin precedentes en la historia de Estados Unidos, el Tribunal Supremo de Colorado expulsó a Trump de las primarias en el estado por su papel en el ataque al Capitolio, una decisión que también adoptaron las autoridades de Maine el 28 de diciembre.

El equipo legal de Trump apeló a estas medidas y el Supremo de Estados Unidos admitió a trámite el caso de Colorado el pasado 5 de enero.

Y es que recordemos que en el sistema electoral estadounidense, los estados son los encargados de organizar las elecciones, con sus propias leyes y reglas, por lo que la decisión del Supremo impondrá un único criterio en todo el país.

Trump, que ya ha ganado las primarias en Iowa y en Nuevo Hampshire, es el indiscutible favorito a la nominación republicana para batirse el próximo noviembre en las elecciones con el actual mandatario, Joe Biden.

Donald Trump y su exembajadora ante la ONU Nikki Haley se enfrentan este martes en las primarias republicanas de New Hampshire, que según procesos anteriores, podría decidir el resto de la carrera por la Casa Blanca.

Ayer por la noche, durante un mitin en Laconia, Trump se mostró muy confiado en que ganará esta etapa de las primarias. “Ahora quedan dos personas, y creo que una se irá probablemente mañana y la otra se irá en noviembre”, cuando se celebrarán las presidenciales, dijo. “Pero ahora es el momento de que el Partido Republicano se una”, añadió.

Trump aventaja a Haley por casi 20 puntos en las encuestas para esta segunda primaria.

La salida de la carrera el pasado fin de semana del gobernador de Florida, Ron DeSantis, considerado tiempo atrás como el principal rival de Trump, redujo la batalla a un duelo, que se anuncia muy desigual. Trump cuenta con una base de seguidores fieles y ganó las primarias de Iowa con una enorme ventaja sobre DeSantis (segundo) y Haley (tercera).

Si arrasa en New Hampshire, sería muy difícil que la exgobernadora de Carolina del Sur pueda recuperarse.

El camino de Trump, de 77 años, para ser designado candidato de los republicanos frente al demócrata Joe Biden en las elecciones presidenciales de noviembre podría quedar despejado con los resultados de esta noche.

Pero si Haley, de 52 años, reduce la distancia o gana en este estado donde los votantes no afiliados pueden participar, entonces quedaría bien posicionada para la próxima votación a finales de febrero en su estado de Carolina del Sur.

Trump presume de encuestas en su red social Truth Social y volvió a referirse a su rival por el apodo que le puso: “cabeza hueca”. Este fin de semana, también afirmó que “ella no era lo suficientemente dura (…), lo suficientemente inteligente (…), lo suficientemente respetada”.

Aunque Trump no ha parado de acosarlo, DeSantis llamó a los conservadores a votar por él. “Para mí está claro que la mayoría de los votantes de las primarias republicanas quiere darle a Donald Trump otra oportunidad”, dijo al anunciar el fin de su campaña.

New Hampshire representa sólo 22 delegados de un total de 1,215 que nominarán oficialmente al candidato republicano en julio en Milwaukee. Pero en comparación con estados más conservadores, es revelador para tomar el pulso nacional y de las próximas primarias.

Trump, procesado en varios casos, incluido uno por presuntamente haber intentado alterar los resultados de las elecciones de 2020, alternará los próximos meses entre tribunales y los mítines.

Donald Trump se afianzó este lunes como el gran favorito de los republicanos para las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos con una victoria contundente en las primarias de Iowa, anunciada apenas media hora después del comienzo de la votación.

El magnate de 77 años, sobre el que pesan cuatro imputaciones penales, aventaja por mucho a sus principales rivales: Ron DeSantis y Nikki Haley, según los resultados definitivos.

Con el 100% de los votos escrutados, Trump se alzó con la victoria en los caucus, obteniendo un 51% de los votos, una diferencia de casi 30 puntos respecto al segundo lugar, ocupado por el gobernador de Florida con el 21.2%, seguido por la tercera posición de la exembajadora de EUA ante la ONU, Nikki Haley quien consiguió el 19.1%.

Trump da así un paso más hacia un probable duelo con el presidente demócrata saliente Joe Biden.

“Creo que ha llegado el momento de que todos, de que nuestro país se una (…). Ya sean republicanos, demócratas, liberales o conservadores”, afirmó el expresidente ante sus simpatizantes congregados en medio de un ambiente festivo en Des Moines, capital de este estado del medio-oeste del país.

Sin embargo, pese a su llamado de “unidad”, resumió su programa electoral, en el cual prometió perforar más pozos petroleros y “cerrar la frontera” con México.

Y es que recordemos que la inmigración es uno de los temas que más preocupa a los republicanos y uno de los predilectos de Trump, quien afirma que los migrantes “envenenan la sangre” del país y amenaza con llevar a cabo “la mayor operación interna de expulsión” si regresa a la Casa Blanca.

En un mensaje en la red social X, Biden reconoció que la victoria en Iowa convierte a Trump en el “claro favorito” de los republicanos “en este momento”.

El gobernador de Florida Ron DeSantis, un conservador con posiciones duras sobre la inmigración o el aborto, apostó todo por Iowa, recorriendo en los últimos meses cada uno de los 99 condados. Celebró su buen resultado, agradeciendo a sus simpatizantes por su apoyo cuando “todos estaban en contra”. Los medios de comunicación “escribieron nuestro obituario hace unos meses”, les dijo.

La exembajadora ante la ONU Nikki Haley, la única mujer en la carrera y muy apreciada por los círculos empresariales, quedó tercera con un 19%, pero no se consideró derrotada y pronosticó que le iría mejor en otras primarias.

En cuarto lugar se situó Vivek Ramaswamy con aproximadamente el 7%, aunque anunció que dejaba la contienda, y llamó a votar por Donald Trump.

A pesar de una fuerte nevada, los votantes salieron a los centros de reunión en Iowa para el “caucus” o asamblea electoral.

Después de una oración y el tradicional juramento de lealtad a la bandera estadounidense, los representantes de los candidatos pronunciaron un discurso y después los participantes plasmaron en una hoja de papel su elección, y se colocaron en los espacios dispuestos para cada grupo.

A partir de la próxima semana el calendario de las primarias llevará a los candidatos a New Hampshire. Seguirán en los demás estados hasta junio. En julio, durante la convención nacional se nominará oficialmente al candidato presidencial republicano.

Donald Trump quiere amarrar la nominación antes de que comiencen sus juicios, algunos de los cuales le exponen a penas de cárcel. El republicano vivirá un año fuera de lo común en todos los sentidos, con idas y venidas en los tribunales.

El presidente Joe Biden está dispuesto a desmantelar el sistema asilo y romper sus promesas de campaña a cambio de que los republicanos le apoyen con el gasto extraordinario de más de 60,000 millones de dólares para seguir financiando la guerra de Ucrania.

En negociaciones con senadores del partido opositor, legisladores demócratas y funcionarios del Gobierno han propuesto reanudar las expulsiones exprés en la frontera y expandir la capacidad del Gobierno para deportar a migrantes, entre otras medidas restrictivas, según informaron fuentes cercanas a las discusiones.

La Casa Blanca no ha confirmado dichas filtraciones, pero sí ha señalado que Biden está “abierto a compromisos” si los negociadores logran reunir los apoyos suficientes, reportó la agencia Efe.

Al agotarse el dinero que el Congreso previamente había aprobado para Kiev y para convencer al escéptico bloque conservador de apoyar un nuevo desembolso en gasto militar, la Casa Blanca decidió incluir también más financiación para “seguridad fronteriza”.

Esto permitió que los republicanos agarraron las riendas de la negociación y aprovecharon para pedir mayores restricciones a la migración y al asilo a cambio de sus votos.

En lugar de rechazar las exigencias, la Casa Blanca redobló su influencia en las conversaciones, enviando a funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), entre ellos el secretario Alejandro Mayorkas, al Congreso.

Decenas de legisladores demócratas, incluyendo su número dos en el Senado, Dick Durbin, y los miembros del caucus hispano de la Cámara de Representantes, han rechazado firmemente el trueque que está considerando la Administración.

A su vez, han pedido a Biden que respete sus promesas de campaña de revertir las políticas antiinmigración del expresidente Donald Trump.

Expertos en migración y organizaciones en defensa de los derechos humanos han señalado que las propuestas que se están barajando, en especial la de reanudar las deportaciones exprés, desmantelarían el sistema de asilo en Estados Unidos al que actualmente se están acogiendo la mayoría de personas que cruzan la frontera.

Bajo la ley actual, que se adoptó tras la Segunda Guerra Mundial, EUA se comprometió a dar protección a las personas que no pueden volver a sus países por miedo a persecución por motivos de “raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social u opinión política”.

Para obtener esta protección, es requisito también que la persona esté en suelo estadounidense. Deportación “en caliente” significa entonces que las autoridades pueden expulsar a alguien sin darle oportunidad a pedir asilo.

Hasta mayo de este año, la frontera sur de Estados Unidos estuvo regida por el Título 42, una restricción similar a la que se está negociando y que impuso en su momento el Gobierno de Trump con el pretexto de la pandemia.

El Título 42, mientras estuvo en vigor, infló las cifras de detenciones en la frontera por la cantidad de personas que cruzaban más de una vez después de ser expulsadas.

Entre 2020 y 2021 se llevaron a cabo más de 1.8 millones de deportaciones de migrantes bajo el Título 42, aunque más de la mitad fueron personas que ya habían sido detenidas y expulsadas a México anteriormente, según datos del American Immigration Council.

El continente está registrando cifras récord de movimiento de personas, a causa de profundas crisis políticas en varios países como Venezuela, Nicaragua o Ecuador y los estragos económicos que dejó la pandemia.

Los aspirantes republicanos a la nominación presidencial se encontraron ayer por tercera ocasión, en un debate en el que el gran ausente volvió a ser el expresidente Donald Trump, quien ha preferido no participar en los eventos debido a que se mantiene como líder en las encuestas.

Los cinco aspirantes que se dieron cita en Miami se enfocaron en temas de la agenda internacional.

La tensión que se preveía entre la exembajadora de EUA en la ONU Nikki Haley y el gobernador de Florida, Ron DeSantis, los dos más cercanos a Trump en los sondeos, fue escasa, y más notable fue la que tuvo la candidata con el empresario Vivek Ramaswamy, al que llegó a llamar “escoria” por hacer referencia a su hija.

“En el último debate, se burló de mí por unirme a TikTok mientras su propia hija usaba la aplicación durante mucho tiempo. Así que tal vez quieras cuidar de tu familia primero”, dijo Ramaswamy a Haley durante una pregunta sobre si prohibirían esa red social acusada de espiar para China.

Visiblemente molesta, Haley le pidió que no se metiera con su hija en medio de un debate que además de China, se enfocó en la guerra de Israel-Hamás, Ucrania, Irán, Venezuela y la lucha contra el fentanilo en la frontera con México.

Los aspirantes, entre ellos también el senador de Carolina del Sur Tim Scott, y el exgobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, discutieron también sobre temas nacionales tales como la inflación, el aborto y la seguridad social.

Los aspirantes también arremetieron contra Biden, no con mucha intensidad, y especialmente contra su política económica, el manejo de la frontera sur y el levantamiento temporal de algunas sanciones al gobierno del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Luchando por un segundo puesto en las preferencias, DeSantis y Haley fueron quienes más se lanzaron contra el expresidente.

DeSantis dijo que Trump debió acudir al debate para explicar, entre otras, por qué quiere otra oportunidad en la Casa Blanca y por qué no obligó a México a que pagara el muro a lo largo de la frontera sur.

“Ahora, si miras dónde estamos ahora, es muy diferente de donde estábamos en 2016, y Donald Trump es un tipo muy diferente de lo que era en 2016”, dijo el gobernador de Florida. “Debería explicar por qué acumuló tanta deuda. Debería explicar por qué no drenó el pantano”, agregó.

Por su parte, Haley dijo que los estadounidenses no pueden seguir viviendo en el pasado, en referencia a Trump, a quien cuestionó también por el manejo de la deuda nacional y sus posturas de política exterior.

“Creo que fue el presidente adecuado en el momento adecuado. No creo que sea el presidente adecuado ahora.”, manifestó la exgobernadora.

La crisis por el tráfico de fentanilo y la “invasión” de inmigrantes estuvo también entre los temas abordados por el reducido grupo, sin el exvicepresidente Mike Pence, que recordemos retiró su candidatura el pasado 28 de octubre.

De “invasión” calificó DeSantis, las oleadas de inmigrantes irregulares que entran por la frontera con México.

Aprovechó para hacer blanco de las críticas al presidente Biden, por lo que calificó de fallidas medidas para la erradicación del fentanilo y por formar parte de una “élite que se desentiende” de estas crisis.

Mientras los candidatos debatieron durante dos horas en el tercer y penúltimo debate del proceso interno, Trump tuvo su propio mitin en Hialeah, una ciudad a pocos kilómetros del centro del centro Miami.

A menos de una año de las presidenciales y a pocos meses de los procesos de primarias, el primero de ellos en Iowa el próximo 15 de enero, el debate no tuvo mayores sobresaltos. Sin un contundente contraste, Haley y DeSantis mantuvieron la atención de los moderadores, mientras que ninguno de los tres restantes sobresalió, salvo Ramaswamy, por sus ataques a Haley.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos, controlada por los republicanos, aprobó este jueves una ayuda de 14,300 millones de dólares para Israel, una propuesta que los demócratas prevén bloquear ya que no incluye financiación para Ucrania.

El proyecto de ley quedó aprobado en su primer paso legislativo con 226 votos a favor y 196 en contra.

El nuevo presidente de la Cámara Baja, el republicano Mike Johnson, defendió que el proyecto “proporciona a Israel la ayuda que necesita para defenderse, liberar a sus rehenes y eliminar a Hamás, lo cual es una misión que debe cumplirse”.

La mayoría del dinero está destinado a reforzar los arsenales de Israel, incluidos unos 4,000 millones de dólares para el sistema antimisiles conocido como Cúpula de Hierro.

Los demócratas, sin embargo, se han mostrado muy críticos con el proyecto y han advertido que no permitirán que prospere en el Senado, que está bajo su control.

Además, el presidente Joe Biden ha amenazado con vetar la propuesta en el caso improbable de que sea aprobada por la Cámara Alta.

El problema está en que los republicanos están unidos en su apoyo a Israel, pero siguen divididos en la cuestión de seguir apoyando financieramente a Ucrania después de casi dos años de guerra, por lo que han decidido dejar al país europeo fuera de la ecuación.

Por su parte Biden ha solicitado al Congreso un paquete de 106,000 millones de dólares de ayuda para Israel y Ucrania, así como para combatir al influencia de China en el Indopacífico y para reforzar la seguridad en la frontera sur de Estados Unidos con México.

El congresista Mike Johnson, aliado del expresidente estadounidense Donald Trump, fue elegido este miércoles líder de la Cámara de Representantes al lograr superar la división que impera al interior del Partido Republicano, que provocó caos parlamentario en las últimas semanas.

Johnson era el cuarto republicano nominado en las últimas dos semanas, tras Steve Scalise, Jim Jordan y Tom Emmer, para suceder al también conservador Kevin McCarthy, destituido el pasado 3 de octubre por una rebelión interna en su partido.

Así, Johnson se alzó con el puesto de “speaker”, tal y como se conoce en inglés a dicha posición, en su primer intento en el Pleno.

“Han sido semanas arduas y un recordatorio de que la Cámara es tan complicada y diversa como la gente a la que representamos. (…) Como ‘speaker’, me aseguraré de que la Cámara obtenga resultados e inspire cambios para el pueblo estadounidense.”, dijo en su primera reacción tras ser elegido.

Los republicanos tienen una ajustada mayoría en la Cámara de 221 escaños frente a los 212 de los demócratas, lo que les obliga a contar con el apoyo de prácticamente todos sus miembros en el recinto.

Johnson necesitaba 215 votos, al haber 429 legisladores presentes en la votación; consiguió 220, sin oposición interna, frente a los 209 de su contrincante, el líder de la minoría demócrata, Hakeem Jeffries.

El representante por Luisiana, de 51 años, es uno de los legisladores republicanos que intentaron anular la victoria del demócrata Joe Biden en las presidenciales de 2020, año en el que Trump seguía en la Casa Blanca Trump.

En su web se define como un “entregado” marido y padre de cuatro hijos y como un abogado “que ha dedicado su vida y su carrera a pelear por las libertades fundamentales y valores tradicionales” prioritarios para la gente de su Estado.

De 2015 a enero de 2017 ejerció en el Legislativo estatal y posteriormente pasó al federal, donde es el vicepresidente de la Conferencia Republicana, el ente encargado de elegir al liderazgo republicano, aprobar asignaciones a los comités y el desarrollo de la estrategia de comunicación.

Su candidatura se confirmó a última hora de ayer, después de que el anterior aspirante oficial, Tom Emmer, desistiera horas después de ser designado por su partido al constatar que no iba a tener los apoyos necesarios en todo el pleno.

Emmer no había contado con el respaldo público de Trump, que le reprochó “estar totalmente fuera de contacto con los votantes republicanos” y ser un republicano solo de nombre.

La presidencia interina estaba hasta ahora en manos de Patrick McHenry, designado por McCarthy, aunque sin un “speaker” no se pueden aprobar resoluciones o proyectos de ley en la Cámara Baja en un momento en que está en el aire la aprobación de nueva ayuda militar para Ucrania e Israel o la negociación del presupuesto para el actual año fiscal.

Más de 30 congresistas demócratas apoyaron este viernes un proyecto de resolución en la Cámara de Representantes que rechaza las propuestas de diversos republicanos para activar una acción militar contra los grupos del narcotráfico en México.

“En meses recientes hemos visto un aumento alarmante de declaraciones que amenazan con normalizar la noción de invadir México”, señaló el representante Joaquín Castro, de Texas, uno de los autores del proyecto de resolución, presentado este viernes.

Ese proyecto “reafirma el compromiso de Estados Unidos con el respeto a la soberanía de México y condena los llamados para una acción militar en México sin el consentimiento de México y sin la autorización del Congreso”, añade el texto.

El demócrata explicó que una guerra con México causaría una pérdida devastadora de vidas y sería desastrosa para millones de mexicanos y estadounidenses.

“Esta resolución envía un mensaje firme de que Estados Unidos respeta la soberanía de México y que el Congreso no apoya los llamados peligrosos para una guerra en nuestra frontera sur”, agregó.

En tanto, la representante Nydia Velázquez, de Nueva York, reconoció que el uso de la fuerza armada de Estados Unidos en México sería un desastre con consecuencias graves para ambos países y para el mundo.

“Antes de que la idea de operaciones militares en México progrese más, necesitamos que los responsables sensatos de políticas en ambos partidos hablen claro e indiquen que el Congreso no apoyaría esto”, añadió.

Por su parte el representante Raúl Grijalva, de Arizona, afirmó que los llamados para una intervención militar unilateral contra una nación soberana son contraproducentes y son un obstáculo para soluciones reales.

Y es que recordemos que en marzo pasado, el senador Lindsey Graham, republicano de Carolina del Sur, señaló que preparaba un proyecto de ley que “preparará el escenario” para el uso de la fuerza militar estadounidense en México.

En agosto, en el curso de un debate entre varios aspirantes a la candidatura presidencial republicana en 2024, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, indicó que apoyaría “desde el primer día” una acción militar en México contra los cárteles de la droga.