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El Partido Republicano se quedó con el control de la Cámara de Representantes en Estados Unidos, al haber alcanzado el umbral de 218 escaños necesarios, más de una semana después de la jornada electoral del pasado 8 de noviembre.

Ocho días después de las ‘midterm’, los republicanos han obtenido el asiento que necesitaban para arrebatarle a los demócratas el control de la Cámara Baja, lo que les permitirá tener la iniciativa legislativa en el país.

Además, el Partido Republicano podrá obstaculizar la agenda legislativa de los demócratas, lo que presumiblemente se convertirá en un bloqueo a cada una de las medidas promulgadas por el presidente Joe Biden.

No obstante, pese a que los republicanos controlen la Cámara de Representantes y puedan presentar sus propias iniciativas, deben pasar por la firma del mandatario estadounidense, quien tiene el poder de promulgar o vetar las leyes que emanan del Congreso.

En este sentido, la victoria en la Cámara Baja de la bancada republicana, que liderará el congresista Kevin McCarthy, pondrá fin al segundo mandato de la demócrata Nancy Pelosi como presidenta de la Cámara de Representantes.

A pesar de que los sondeos pronosticaban una mayoría holgada de los republicanos en ambas cámaras ante la caída de la popularidad de Biden y el hecho de que la noche electoral arrancara con una victoria aplastante del gobernador Ron DeSantis en Florida, los demócratas han logrado unos resultados mejores de lo esperado, manteniendo el control del Senado y no perdiendo tantos asientos en la Cámara de Representantes como se preveía.

Tras conocer la victoria de los republicanos en la Cámara de Representantes, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha mostrado su disposición a trabajar con todos los legisladores en la Cámara Baja.

«Las elecciones de la semana pasada demostraron la fuerza y la resistencia de la democracia estadounidense. Hubo un fuerte rechazo a los negadores de las elecciones, a la violencia política y a la intimidación. Hubo una declaración enfática de que, en Estados Unidos, la voluntad del pueblo prevalece», sostuvo el mandatario estadounidense en un comunicado difundido por La Casa Blanca.

En tanto, Biden ha subrayado la importancia de llevar a cabo una agenda legislativa con la que se reduzcan con los costos a la clase trabajadora y se proteja el derecho a elegir y preservar la democracia estadounidense.

«Como dije la semana pasada, el futuro es demasiado prometedor para quedar atrapado en la guerra política. El pueblo estadounidense quiere que hagamos cosas por él. Quieren que nos centremos en las cuestiones que les importan y en mejorar sus vidas», agregó el presidente afirmando que trabajará con «cualquiera que esté dispuesto» a colaborar con él para conseguir dichos resultados.

Donald Trump dio el banderazo la noche de ayer, a su tercera carrera presidencial, esto al anunciar su nueva campaña por la nominación republicana rumbo al 2024, prometiendo ser «implacable» y evitar que los demócratas se mantengan en La Casa Blanca.

Estados Unidos está «de regreso» ahora mismo, dijo el expresidente a cientos de simpatizantes que se dieron cita en en un salón de su residencia de Mar-a-Lago en Florida.

«Para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande y glorioso anuncio esta noche mi candidatura a la presidencia de Estados Unidos», dijo Trump, minutos después de entregar el documento oficial ante la autoridad electoral estadounidense.

El anuncio del magnate, que muchos considerada muy temprana, es visto como un intento de adelantarse a otros republicanos y con eso atraer simpatías, reflectores y donantes a su movimiento, además de que busca, apunta expertos, evitar posibles cargos penales por investigaciones de las que es objeto.

En su mensaje de poco más de una hora, Trump defendió sus logros como el presidente de Estados Unidos, incluso exagerando algunas de sus acciones. Además, se lanzó frontalmente contra el actual presidente, Joe Biden, contra quien perdió la elección del 2020.

«Tenemos un presidente que se queda dormido en las conferencias globales, que es considerado irrespetuoso por el Parlamento Británico (…) nos tiene al borde de una guerra nuclear, algo inimaginable hace algunos años», dijo el republicano.

«Bajo nuestro liderazgo, éramos una nación grande y gloriosa. Pero ahora somos una nación en declive», dijo. «Esta no es solo una campaña, es una cruzada para salvar a nuestro país», añadió.

Acusó que en dos años, la administración de Joe Biden ha destruido la economía estadounidense, poniendo como ejemplo la inflación y los altos costos de los energéticos. «Con una victoria volveremos a construir la mejor economía de la historia», prometió.

Pese a asegurar que él cumplió todas las promesas que hizo en campaña, y que dejó un país líder, «en la cima», Trump lanza ahora su candidatura con varios frentes abiertos. Uno de ellos las investigaciones de las que es objeto.

Le investigan por presuntos fraudes en sus negocios, por su papel en el ataque el año pasado al Capitolio, por ocultar documentos clasificados en Mar-a-Lago, entre otros casos.

Además, a una semana de las elecciones de medio término, son muchas las voces dentro del Partido Republicano que lo señalan que que no se concretara la ‘ola roja’ que preveían. Es, aseguran, la razón del fracaso de ciertos candidatos con lo que Trump hizo campaña.

Tiene varios rivales que verían afectadas las aspiraciones políticas y que podrían cerrarle el paso en las primarias de 2024, principalmente el gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien obtuvo una contundente victoria en la reelección el pasado 8 de noviembre.

Otra cosa que le juega en contra, es que el poderoso imperio mediático de Rupert Murdoch, antiguo aliado, parece haberle dado la espalda al etiquetarlo de «perdedor» después de las elecciones de medio término.

También sigue teniendo prohibido el acceso a Facebook y Twitter, que fueron fundamentales en su impresionante ascenso político y en captar votos en 2016.

Ahora, Donald Trump forma parte de un reducido grupo de seis expresidentes de Estados Unidos que tras tener que dejar La Casa Blanca intenta nuevamente volver a ella, y en caso de lograrlo hará historia y será el segundo que lo conseguirá desde Stephen Grover Cleveland a finales del siglo XIX.

El control de la Cámara Baja de Estados Unidos se dirime en 16 circunscripciones electorales, la mayoría en la costa oeste, donde todavía se están contando los votos de los comicios de la semana pasada.

De acuerdo a las últimas proyecciones, los republicanos tienen una ventaja frente a los demócratas, con 214 votos a favor y 205 en contra, del total de 435.

Aún se están computando los votos en el mayor distrito de Alaska; en dos de Arizona, donde quedan unos 290,000 sufragios por contar; 10 de California; 2 de Colorado; 1 en Maine; 1 en Nuevo México; 1 de Nueva York y 1 de Oregón.

Los resultados de la composición del Senado se supieron el sábado pasado, cuando las proyecciones de los principales medios estadounidenses dieron la victoria a los demócratas.

Y mientras los conteos para la Cámara de Representantes se llevan a cabo, esta noche, el expresidente Donald Trump hará un anuncio desde su mansión de Florida, el cual podría ser su candidatura a la nominación republicana para 2024.

El anuncio lo hizo desde la semana pasada, previo a las elecciones, en las cuales Trump y los republicanos esperaban un triunfo arrollador.

Fuentes cercanas al exmandatario señalaron que los resultados darían a Trump, quien se mantuvo de gira por todo el país para respaldar a distintos candidatos, la fuerza para anunciar su intención de volver a buscar La Casa Blanca, además de la atención mediática que le gusta al magnate.

Y es que aunque Trump no aparecía en las boletas electorales, las elecciones de medio término eran consideradas como la antesala de su carrera política. Fiel a su estilo Trump no ha reconocido ninguna derrota, principalmente de los candidatos a los que apoyó. Incluso afirma que lo obtenido por el partido fue gracias a él.

Ahora, son muchas las voces dentro del partido que consideran que Trump le restó a los republicanos en lugar de sumarles, por lo que la nominación presidencial no está segura para el exmandatario, sobre todo ahora que el gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien logró su reelección, se ha posicionado como otra alternativa que podría ayudar a los republicanos a recuperar La Casa Blanca.

Previo al anuncio, Trump utilizó su cuenta en su red social Thruth para señalar que hoy será un gran día. «¡Ojalá hoy resulte ser uno de los días más importantes en la historia de nuestro país!», escribió.

Una encuesta de una organización conservadora que busca abolir los impuestos, Club for Growth, realizada entre electores de varios estados muestra que elegirían a DeSantis en un duelo con Trump por la candidatura presidencial republicana.

El portal Florida Politics recogió este martes los resultados de dicha encuesta en Florida, Georgia, Iowa y New Hampshire que muestran que DeSantis superaría a Trump en intenciones de voto si esa fuera la opción en unas primarias republicanas.

En Florida, DeSantis tiene un 56% de preferencias y Trump un 30%, en Georgia el resultado es 55% frente a 35%, en New Hampshire, 52% frente a 37% y en Iowa, 48% frente a 37%.

En Texas, una encuesta de CWS Research sobre las intenciones de voto de potenciales contendientes en las primarias muestra a DeSantis por delante, con un 43% de apoyo frente al 32% del expresidente, agrega el portal de información política.

Incluso en los sondeos a nivel nacional, dice ese medio, el gobernador de Florida le lleva la delantera al antiguo inquilino de La Casa Blanca, como uno de YouGov en el que le saca por 7 puntos.

El Partido Demócrata resistió mejor de lo esperado en las elecciones de ayer en Estados Unidos, privando al Partido Republicano y en especial al expresidente Donald Trump de la «ola» roja que se esperaba y en la cual se apoyaría para anunciar su posible candidatura a 2024.

Los republicanos parecen conseguir las victorias necesarias para hacerse con la mayoría en la Cámara de Representantes, pero con una distancia mucho más corta que la que anticipaban.

En cuanto al Senado, el campo del presidente Joe Biden, le arrebató el escaño más disputado a los republicanos en esta elección.

La victoria del demócrata John Fetterman en Pensilvania, en una noche extremadamente tensa marcada por un arduo recuento de votos, ofreció a Biden la esperanza de retener el control de esta cámara, donde los republicanos habían tenido una leve ventaja en las encuestas.

La composición final del Senado depende de algunos estados clave como Arizona, Nevada, Georgia y Wisconsin, donde el conteo de estos votos podría llevar varios días.

El veredicto de las elecciones fue más claro en las disputas por las gubernaturas: Greg Abbott, promotor de políticas migratorias duras en Texas, se alzó con el triunfo, mismo caso de la estrella emergente Ron DeSantis en Florida, consolidando su estatus como uno de los principales candidatos potenciales a La Casa Blanca en 2024.

Entre los gobernadores estatales (36 de estos cargos estaban en juego), el partido de Biden logró retener el control del estado de Nueva York, donde los republicanos creían que podían derrocar a la gobernadora Kathy Hochul. También le arrebataron dos gobernaciones a los republicanos: en Maryland y Massachusetts, donde Maura Healey será la primera mujer abiertamente lesbiana en liderar un estado.

El campo demócrata todavía no se había manifestado sobre Arizona, donde el desenlace de la contienda entre la trumpista Kari Lake, dada como favorita, y la demócrata Katie Hobbs sigue en indefinición.

Resultados completos AQUÍ

Para evitar cualquier crítica a los resultados republicanos, Donald Trump salió a decir que su partido estaba teniendo una «gran noche», y acusó a los demócratas y a los medios de «noticias falsas» de hacer todo lo posible para minimizar los éxitos obtenidos.

El multimillonario había apostado a una contundente victoria de sus candidatos para lanzarse con los mejores auspicios a la carrera presidencial de 2024. Prometió «un anuncio muy grande» el peóximo 15 de noviembre.

Organizadas dos años después de la elección presidencial, las elecciones de mitad de término actúan casi sistemáticamente como un referéndum sobre el habitante de La Casa Blanca. Pero, ¿Cuál es la lectura de la jornada electoral de ayer?

En Broojula, Ana Paula Ordorica conversa con Gerónimo Gutiérrez, socio consultor de Beel Infrastructure Partners y exembajador de México en Estados Unidos, sobre las elecciones que marcarán el futuro del país y que tendrá repercusiones en la relación con México.

Arizona; EUA: Ayer fueron las elecciones intermedias en Estados Unidos. Usualmente se sabe que éstas son un referéndum sobre el presidente que está en La Casa Blanca y que salvo muy contadas excepciones, el resultado favorece al partido que está en el gobierno. No obstante, las elecciones de ayer fueron mucho más que un referéndum sobre el desempeño de Biden. Aquí van cinco datos sobre el proceso electoral estadounidense:

  1. Un país dividido y enojado. Los estadounidenses están divididos entre los que creen que Joe Biden se robó la elección del 2020 y los que aceptan que no hubo fraude porque nunca se ha probado que lo hubo. Algunos demócratas votaron con preocupación por el futuro de su democracia pero los tres temas principales que llevaron a los estadounidenses a votar ayer fueron la inflación, la inseguridad y el aborto. Los tres son temas que tienen enojado al electorado, no motivados.
  2. Fue una noche en la que no todos los resultados se definieron la noche de las elecciones. Esto ocurrió en 2020 y se repitió anoche. Tiene que ver con la cantidad de votaciones anticipadas, más de 40 millones de votos. Muchos estados no permiten el conteo de votos antes del día de las elecciones. Lo lamentable es que como los demócratas son quienes más votan anticipadamente, muchos republicanos utilizan la ausencia de resultados la misma noche de las elecciones para argumentar fraude.
  3. La omnipresencia de Trump. Los negacionistas tuvieron un desempeño nada desdeñable. Casi una centena ganaron anoche. Increíble que sin presentar una sola prueba de fraude electoral, tantos estadounidenses le crean la gran mentira a Trump. Si bien Trump puede no ser tan popular y ni siquiera es seguro que lo quieran en la boleta electoral en el 2024, su manera de pensar y su estilo de política llegó para quedarse por un buen tiempo en el partido republicano.
  4. ¿Marea roja o riachuelo? Normalmente el partido en La Casa Blanca tiene malos resultados en las elecciones intermedias salvo contadas excepciones, como en el 2002 cuando el efecto patriótico del país que acababa de ser atacado en las Torres Gemelas, generó que George W Bush y los republicanos crecieran en esas intermedias. Era evidente que en medio de la inflación más pronunciada de los últimos 40 años, estas elecciones no serían fáciles para los demócratas. Sin embargo, la polarización es tan pronunciada, que lejos de ser una marea roja, ayer fue más un riachuelo para los republicanos.
  5. Para los demócratas los resultados de las elecciones de ayer muestran que se han alejado de las principales preocupaciones de los estadounidenses comunes y corrientes. El aborto logró movilizar a muchos electores en el verano, pero ante el panorama económico y de seguridad, el enojo demócrata tras la reversión de Roe v Wade que permite a los estados penalizar el aborto se desvaneció y ayer ya no tuvo la fortaleza para frenar el avance de los republicanos.

Columna completa en El Universal

Los estadounidenses acuden este martes a los centros de votación para participar en las elecciones de medio término, que determinarán si los demócratas pierden el control del Congreso y, con ello, la capacidad de impulsar la agenda del presidente Joe Biden en los próximos dos años.

Expertos han señalado que el partido que controla La Casa Blanca suele perder escaños en las elecciones intermedias, pronóstico que esta vez apunta a la misma dirección.

Las principales preocupaciones de los estadounidenses: la alta inflación y la criminalidad, temas en los que se ha centrado el partido republicano. Los demócratas optaron por mantener como temas centrales el fin del derecho nacional al aborto y el violento asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Han sido temas menos atractivos para los votantes.

Lo que hoy está en juego es un total de 35 escaños del Senado y los 435 de la Cámara de Representantes y 36 gubernaturas.

En el caso del Congreso, los republicanos son favoritos para obtener los cinco escaños que necesitan para controlar la Cámara de Representantes, mientras que el Senado, actualmente dividido 50-50 con los demócratas con el voto de desempate, podría dirimirse en cuatro estados: Pensilvania, Nevada, Georgia y Arizona.

Más de 42 millones de estadounidenses votaron antes de este martes, ya sea por correo o en persona, según datos del US Election Project.

En ese sentido, los funcionarios electorales estatales advirtieron que es posible que los resultados completos no se conozcan en algunos días, pues se requerirá contar los sufragios en contiendas reñidas, y el control del Senado quizás no se conozca hasta una posible segunda vuelta el 6 de diciembre en Georgia.

Pero, ¿qué significaría un triunfo republicano?, ¿podría bloquear proyectos de ley que aborden las prioridades demócratas? En Broojula, Ana Paula Ordorica conversa con Arturo Sarukhán, fundador y presidente de Sarukhan + Associates y ex embajador de México en Estados Unidos, sobre la contienda electoral de este martes en Estados Unidos, donde el futuro del país está en juego.

Elon Musk pidió este lunes el voto para el Partido Republicano en las elecciones de medio término que tendrán lugar mañana en Estados Unidos, mientras Twitter retrasó hasta después de la jornada electoral la puesta en marcha de las cuentas verificadas de pago y está pidiendo a algunos empleados despedidos en los últimos días que regresen a la empresa.

El hombre más rico del mundo, que cuenta con una gran comunidad de seguidores y admiradores, entró directamente en la campaña electoral estadounidense con un mensaje dirigido a los «votantes independientes».

«El poder compartido frena los peores excesos de ambos partidos, por lo que recomiendo votar por un Congreso Republicano, dado que la Presidencia es demócrata», señaló Musk a través de Twitter, donde tiene casi 115 millones de seguidores.

El empresario, ahora propietario único de la red social, subrayó que los demócratas y republicanos convencidos nunca votan por el otro bando, por lo que «los votantes independientes son los que realmente deciden quién está al mando».

Pedir abiertamente el voto para un partido es un movimiento muy poco habitual para una persona al frente de una de las grandes redes sociales, que por su fuerte influencia en el debate público normalmente prefieren mantenerse al margen.

Aunque Musk ha dicho siempre que no se identifica plenamente con ningún partido y que en el pasado ha votado demócrata, este año ya había adelantado públicamente que pensaba apoyar a los republicanos.

Incuso la compra de Twitter ha sido muy celebrada en los círculos conservadores.

El empresario, que se declara moderado, ha atacado además en numerosas ocasiones a la Administración de Joe Biden y al Partido Demócrata actual, sobre todo a su ala más izquierdista.

La celebración mañana de las elecciones legislativas llevó a Twitter a retrasar la puesta en marcha de su nuevo sistema de cuentas verificadas, que dará ese privilegio a quienes paguen una suscripción mensual de 8 dólares.

Según un mensaje interno visto por el diario The New York Times, se ha decidido que la novedad se lanzará el 9 de noviembre, ya pasados los comicios, información que también confirmó una fuente anónima a la cadena CNN.

La caótica primera semana de Musk al frente de Twitter se cerró además con un recorte masivo, pues el viernes pasado se despidió a cerca de 3,700 empleados; sin embargo, reportes señalan que desde entonces, la empresa se ha puesto en contacto algunos de los afectados para pedirles que regresen a sus puestos.

El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría anunciar su candidatura a las elecciones de 2024 el próximo 14 de noviembre, según han confirmado al portal Axios diversas fuentes con conocimiento del tema, y cercanas al equipo de precampaña del magnate.

De acuerdo con estas fuentes, partidarios del expresidente han comenzando a «reservar días» de la semana posterior a las elecciones legislativas de mitad de término, que tendrán lugar el próximo martes 8 de noviembre, para asistir al posible anuncio.

Este hipotético anuncio se vería seguido de una serie de eventos políticos que se extenderían a lo largo de los días posteriores para dominar así la agenda noticiosa tras los comicios en los que se espera que el partido Republicano obtenga un buen resultado que le llevaría incluso a controlar de nuevo el Congreso.

Apenas ayer, durante un mitin preelectoral en el estado de Iowa, Trump reiteró su deseo de presentarse a la contienda presidencial.

«Para conseguir que nuestro país sea exitoso, seguro y glorioso es muy, muy, muy probable que me presente de nuevo (a la elección presidencial)», declaró el expresidente durante su participación en un evento en Sioux City para respaldar la candidatura del senador republicano Chuck Grassley.

El reporte de Axios llega cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos analiza la posibilidad de designar a un fiscal especial que supervise las investigaciones abiertas contra el expresidente ante la posibilidad de se confirme que se presentará como candidato para el 2024.

Altos cargos del Departamento de Justicia han puesto sobre la mesa la posibilidad de nombrar a un fiscal especial, principalmente en relación con dos de las investigaciones federales que el magnate neoyorquino tiene abiertas en su contra.

Dicho fiscal tendrá que abordar, especialmente, si existe la posibilidad de que el expresidente sea finalmente imputado por alguna de las causas que permanecen abiertas, según informaciones de CNN.

Los candidatos dan sus últimos pasos previo a las elecciones de medio término del 8 de noviembre en Estados Unidos, en las que los republicanos parten con ventaja, según los sondeos. Estas elecciones podrían ser decisivas para el futuro político del presidente Joe Biden.

Las encuestas consideran probable que una «ola roja» republicana deje al partido de Biden sin su escasa mayoría en la Cámara de Representantes de 435 escaños. Es más incierto lo que podría suceder en el Senado, que renueva un tercio de sus 100 miembros.

La economía es el principal lastre para los demócratas de Biden en esta jornada, en los que también se elige a una treintena de gobernadores.

La inflación anual de 8.2% ha desbancado al derecho al aborto como prioridad de los votantes, obligando a los demócratas a reformular sus mensajes finales para decir que los estadounidenses ahorrarán dinero si votan por ellos en las legislativas.

También afirman que los republicanos quieren reducir derechos, que el ala más a la derecha del partido representa una amenaza y que el expresidente Donald Trump habría influido en el asalto al Capitolio en 2021.

En tanto, los republicanos se enfocan en la violencia urbana, un asunto que les ha ayudado a lograr avances en algunos estados columpio, es decir aquellos cuyo voto oscila entre uno y otro partido. Acusan a los demócratas de ser blandos contra el crimen.

En la recta final de campaña los republicanos parecen estar convenciendo en bastiones demócratas, con candidatos que aprovechan cualquier oportunidad para intentar conseguir un escaño. Estrategas de ambos partidos ven cómo distritos de Nueva York, Oregón y Connecticut, que ganó Biden por dos dígitos en 2020, vuelven a estar en disputa.

El Senado está actualmente en manos de los demócratas por un solo voto, el de la vicepresidenta Kamala Harris.

En los estados de Pensilvania, Arizona y Nuevo Hampshire, los demócratas están al frente en los sondeos por poco y han visto reducir su ventaja.

Los republicanos lideran la intención de voto en Nevada y Winsconsin, donde la campaña está muy reñida.

Según los sondeos, la mayoría de los votantes de origen latino también votará por los demócratas, pero los republicanos ganan terreno en esta comunidad.

Más de 21 millones de personas de 46 estados ya votaron, pero los resultados electorales podrían tardar días en algunos estados.

Si los republicanos recuperan cualquiera de las cámaras, han prometido emprender investigaciones contra la administración Biden. Entre otros apuntan al propio presidente y al secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas.

Las elecciones de medio mandato se celebran dos años después de las presidenciales y se convierten en un referéndum de hecho sobre el inquilino de La Casa Blanca. El partido del presidente rara vez escapa al voto castigo.

Perder el control del Congreso sería una dura derrota para Biden, que pronto cumplirá 80 años y dice «tener la intención» de presentarse a la reelección en 2024.

Pero, Estados Unidos no será el único país que recienta los resultados de las elecciones de la próxima semana.  Repercutirán en el futuro de la agenda bilateral con México. Por ejemplo, si los republicanos logran una mayoría en el Congreso, presionaría a México en materia de controles migratorios.

En Broojula, Ana Paula Ordorica conversa con Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios México-Estados Unidos de UC San Diego sobre la elección del 8 de noviembre en Estados Unidos.

The right stuff, una aplicación de citas de tendencia conservadora, salió este viernes al mercado para unir a gente que dice compartir los mismos valores republicanos y permitir que las mujeres encuentren a lo que sus usuarias consideran hombres «alfa».

Detrás de The right stuff está entre otros John McEntee, que empezó como voluntario en la campaña presidencial de Donald Trump y llegó a ser asistente personal del exmandatario republicano cuando llegó a la Casa Blanca.

El apoyo financiero del creador de PayPal, Peter Thiel, republicano y abiertamente gay, contribuyó a sacar adelante un producto polémico ya desde su presentación en verano, cuando la app dejó claro que los usuarios no necesitarían mencionar los pronombres con los que identificarse porque solo hay dos opciones posibles: «hombres y mujeres».

Su lanzamiento oficial este viernes muestra en su anuncio a mujeres que aspiran a encontrar a hombres conservadores, que quieran tener hijos, independientes, «masculinos», que amen «de verdad» a sus familias y para quienes la fe sea importante.

«Por mi propia experiencia, los conservadores son más educados. (…) Entienden su rol como hombre en la relación», dicen las mujeres que salen en el video promocional, para quienes que alguien sea «demócrata» parece ser su principal línea roja de cara a plantearse una relación.

The right stuff es gratuita para todos los usuarios, solo puede accederse a ella a través de una invitación y las mujeres tienen además acceso gratis a los servicios «premium» si invitan a dos amigas.

Empezó a gestarse cuando McEntee, como joven en Washington, fue consciente de sus dificultades para quedar con mujeres conservadoras en una ciudad mayoritariamente progresista, según admitió la semana pasada en la revista Newsweek.

No es, sin embargo, la única aplicación de ligues que prueba su suerte entre el público conservador. Donald Daters, Conservatives Only, Righter o Patrio, pensada para gente «conservadora y patriota», son ejemplo de la competencia surgida frente a las más generalistas, como Tinder o Bumble.

El presidente Joe Biden salió este viernes a aclarar que no considera a ningún partidario del expresidente Donald Trump «una amenaza al país».

Y es que ayer, Biden pronunció un discurso el que dijo que la «ideología extrema» de Donald Trump y sus simpatizantes «amenaza las bases mismas de nuestra república», y pidió a los estadounidenses de todos los ámbitos que ayudaran a contrarrestar lo que catalogó como fuerzas oscuras dentro del Partido Republicano que intentan socavar la democracia.

Ante la polémica que generaron sus palabras, hoy aclaró que «sí considero que cualquiera que llama a usar la violencia, no condena la violencia cuando se la usa, se niega a reconocer un triunfo electoral, insiste en modificar las reglas para el recuento de votos, es una amenaza a la democracia» pero no al país.

Dijo que cuando la gente votó por Trump, no votó por atacar el Capitolio y no votó por anular una elección. «Votó por una ideología promovida por él», añadió.

En su discurso desde la Sala de la Independencia en Filadelfia de ayer, Biden hizo una acusación inusualmente contundente en contra de Trump y de lo que dijo se ha convertido en la cepa dominante del partido de oposición.

Su mensaje llegó a tan sólo dos meses de que los estadounidenses acudan a las urnas para las elecciones de mitad de mandato, que Biden describió como una encrucijada para la nación.

«Muchas de las cosas que están sucediendo hoy día en nuestro país no son normales», dijo ante cientos de asistentes, levantando la voz para acallar a los simpatizantes de Trump reunidos al exterior del edificio.

Afirmó que no desaprobaba a los 74 millones de personas que votaron por Trump en 2020, pero añadió: «No hay duda de que hoy día el Partido Republicano es dominado por Donald Trump y los republicanos del MAGA», usando el acrónimo del lema de campaña «Hagamos grande a Estados Unidos otra vez».

El mensaje de Biden representa un gran cambio de postura para el presidente, quien durante su discurso de investidura pregonó sobre la unidad nacional.

Biden, quien evitó incluso referirse al «tipo anterior» por su nombre durante su primer año de gobierno, ha sido cada vez más abierto en sus críticas hacia Trump. Expertos señalan que esto ha sido por los recientes triunfos legislativos de su partido y consciente del regreso de Trump al ojo público.

Apenas la semana pasada comparó la «filosofía MAGA» con un «semifascismo». Y aunque llamó a los republicanos más convencionales a que levanten la voz en contra de lo que sucede en el partido, los líderes republicanos no tardaron en acusarlo de profundizar las divisiones políticas.

Biden pidió a la ciudadanía que «vote, vote, vote» para proteger la democracia. «Durante mucho tiempo, nos hemos reconfortado a nosotros mismos diciéndonos que la democracia estadounidense está garantizada. Pero no es así».

El expresidente Donald Trump confirmó ayer que sí contempla presentarse por tercera vez a las elecciones presidenciales de 2024, después de haber «ganado» en las dos ocasiones anteriores, insistiendo así en sus acusaciones de fraude en la elección de 2020.

«Me presenté la primera vez y gané. Luego me presenté por segunda vez y lo hice mucho mejor. Obtuvimos millones y millones de votos más (…) Es posible que tengamos que hacerlo de nuevo», sostuvo el magnate en un discurso durante una cumbre organizada por el Instituto Político América Primero (AFPI).

Durante su primera visita a Washington desde que dejó La Casa Blanca tras perder las elecciones frente al actual
presidente, Joe Biden, Trump señaló su intención de «rescatar» a Estados Unidos, pues acusó a su sucesor de tener al país en ruinas, y haberlo puesto de rodillas.

Trump también presentó un plan sobre cómo debería orientarse la estrategia del Partido Republicano para recuperar La Casa Blanca en 2024, lo cual se dijo confiado en que sucederá.

En un discurso de 90 minutos en la cumbre de AFPI, Trump recibió la ovación de legisladores republicanos, exfuncionarios de su gabinete, funcionarios de la administración, así como de donantes y simpatizantes, antes de pronunciar un discurso que se centró en el crimen y sus planes para la seguridad pública.

El magnate también dedicó algunas palabras sobre la comisión que investiga el asalto al Capitolio, asegurando que la intención del comité es la de dañar su imagen para evitar que «vuelva a servir» para el Partido Republicano y sus votantes.

«Realmente quieren dañarme para que ya no pueda volver a trabajar para ustedes, y no creo que eso vaya a suceder», sostuvo Trump sobre el trabajo del comité del 6 de enero, tras lo que ha recibido una ovación de la sala. «Si me quedara en casa y me lo tomara con calma, la persecución de Donald Trump se detendría de inmediato. Se detendría. Pero eso no es lo que haré», añadió.

En ese sentido, ayer, Chris Miller, el que fuera su secretario de Defensa, negó haber recibido órdenes formales por parte del magnate para desplegar a unos 10,000 militares ante el asalto al Capitolio.

«Nunca se me dio tal instrucción u orden ni supe de planes de esta naturaleza», señaló durante una comparecencia ante la comisión que investiga lo ocurrido, que dejó un saldo con cinco muertos y medio centenar de detenidos.

La visita de Trump a Washington puso de manifiesto también la división entre él y el que fuera su vicepresidente, Mike Pence, al que Trump ha culpado públicamente por negarse a rechazar los resultados electorales en algunos estados clave para el conteo de la votación.

Horas antes de la participación de Trump, en un discurso dirigido a un grupo conservador de estudiantes, Mike Pence dijo que «algunas personas podrían elegir concentrarse en el pasado, pero las elecciones son sobre el futuro», en clara referencia al discurso que ha venido manejando su excompañero de fórmula.

Pence esbozó su propia «Agenda de la Libertad» en la que presentó una visión distinta para el partido.

«Creo que los conservadores deben concentrarse en el futuro para recuperar a Estados Unidos. No debemos quitar la vista del camino frente a nosotros porque lo que está en juego es la propia sobrevivencia de nuestro estilo de vida», dijo Pence en su discurso ante la Fundación Young America’s.

Resaltó las palabras que dedicó al tema del aborto.

El Congreso de Estados Unidos puso fin este viernes a un estancamiento de tres décadas al aprobar una ley de control de armas de fuego, menos de 24 horas después de que la Corte Suprema reafirmara el derecho a su porte en público.

La regulación de las armas es un tema polémico en estados Unidos, tanto para los conservadores como para los liberales, más aún en tiempos en que los tiroteos masivos se han intensificado y siguen cobrando víctimas.

La Cámara de Representantes, con mayoría demócrata, votó a favor del proyecto de ley que ya había sido adoptado en la noche del jueves por el Senado y que, aunque ha sido calificado por analistas como modesto, representa el primer intento importante de regular las armas de fuego desde 1994.

14 republicanos desafiaron al líder de su bancada Kevin McCarthy al aprobar junto al oficialismo demócrata el texto de 80 páginas. En la Cámara alta, donde suelen morir los proyectos por falta de mayorías, 15 senadores votaron junto a los 50 demócratas.

La votación parlamentaria se produjo horas después de que la mayoría conservadora de la Corte Suprema anulara una ley de Nueva York de un siglo de antigüedad que exigía permisos para portar armas de fuego en público.

La nueva legislación incluye verificaciones de antecedentes para los compradores más jóvenes de armas y destina fondos a incentivar a los estados a aplicar leyes de «alerta» para retirar las armas de fuego a personas consideradas amenazantes.

El controvertido tema del control de armas fue reavivado por dos tiroteos que tuvieron lugar en mayo pasado, uno en Buffalo, Nueva York, que dejó 10 afroestadounidenses muertos, y el otra en Uvalde, Texas, con 31 víctimas mortales, entre ellas 19 niños.

Los liberales celebraron la aprobación de la nueva norma, a pesar de su decepción por el alcance limitado de las disposiciones, que omiten cualquier prohibición de armas semiautomáticas o cargadores de alta capacidad.

El presidente Joe Biden consideró a la ley como un avance tras casi 30 años de infructuosos esfuerzos en el Congreso. «Esta ley bipartidista ayudará a proteger a los estadounidenses», dijo Biden en un comunicado poco después de la votación del Senado. «Niños en las escuelas y comunidades estarán más seguras gracias a ella».

A pesar de las intensa campaña que hicieron los republicanos, el gobernador de California, Gavin Newsom, venció la revocación de mandato con el que buscaban quitarle el puesto, una victoria que el demócrata calificó de respaldo a su manejo de la pandemia de coronavirus y los valores progresistas de su partido.

Newsom ganó por amplio margen en la consulta sobre revocación, impulsado por la gran participación en las urnas, lo que aseguró que el estado más poblado y rico del país siga teniendo a un demócrata al frente.

Con alrededor de dos tercios de las boletas contadas, el «No» a la pregunta sobre si se debía destituir a Newsom ganaba por un margen de 2 a 1. Esta importante ventaja se obtuvo, según algunos expertos, gracias al voto por correo depositado antes de la votación presencial del ayer.

Aunque es probable que se reduzca un poco en los próximos días a medida que se cuentan las de los centros electorales, la ventaja de Newsom en esas boletas, que fueron las primeras en revisarse, será irrevocable.

«‘No’ no es lo único que se expresó esta noche», dijo Newsom en una conferencia de prensa. «Quiero poner el foco en a lo que hemos dicho `Sí’ como estado: dijimos sí a la ciencia, dijimos sí a las vacunas, dijimos sí a acabar con esta pandemia».

Casi con toda seguridad, el conductor de radio republicano Larry Elder habría reemplazado a Newsom si el referendo hubiese salido adelante, aportando una visión política totalmente opuesta, aunque habría tenido que enfrentarse a una Legislatura controlada por los demócratas.

Al reconocer su derrota, Elder dijo ante una pequeña multitud que «quizás hemos perdido la batalla, pero ganaremos la guerra».

Esa declaración y el hecho de referirse a sí mismo como «exconductor de radio» hacen pensar que buscará la candidatura republicana para la elección del año próximo. Newsom ya ha dicho que se presentará a reelección.

El referendo, centrado en el enfoque de Newsom sobre la pandemia, reflejó la acalorada división política del país con respecto a los cierres de negocios y a la obligatoriedad de usar mascarilla y vacunarse contra el COVID-19, y ambos partidos analizarán el resultado de cara a las elecciones de mitad de legislatura de 2022.

La vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, visitará este viernes El Paso, Texas, en la frontera con nuestro país, después de recibir numerosas críticas de la oposición republicana por no haberse desplazado a la zona limítrofe en lo que va del nuevo gobierno.

Harris viajará a El Paso junto al secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, informó este miércoles el diario Politico; información que fue reforzada más tarde las cadenas televisivas como CNN, CBS y NBC News.

Ante la información que comenzó a circular en medios, Symone Sanders, portavoz de Harris, confirmó que «la vicepresidenta Harris viajará el viernes 25 de junio a El Paso, en Texas».

Será la primera visita de Harris a la frontera sur de Estados Unidos desde que asumió su cargo en enero pasado, y llegará dos semanas después del viaje que realizó por México y Guatemala, donde abordó con los líderes de ambos países las causas que generan la migración irregular hacia su país.

Harris aceptó en marzo pasado la misión de negociar con los líderes del Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y el Salvador) y tratar de hacer frente a los problemas que han generado récords en la llegada de inmigrantes indocumentados a la frontera estadounidense en los primeros meses de la presidencia de Joe Biden.

Aunque su cometido es principalmente diplomático, la oposición republicana lleva meses reprochándole que no haya visitado la frontera con México, y finalmente Harris prometió que iría a la frontera, a pesar de insistir en que su trabajo se centra en las causas de la migración, no en las consecuencias. Durante su estancia en nuestro país, Harris prometió que visitaría la frontera.

Su visita a El Paso se producirá pocos días antes de que el expresidente Donald Trump viaje también a la frontera con México acompañado del gobernador de Texas, Greg Abbott, y de legisladores republicanos.

Trump no tardó en reaccionar a la noticia de la visita de Harris, al opinar en un comunicado que la vicepresidenta «nunca habría ido» a la frontera si no fuera porque él también tenía planes de ir.

El presidente Joe Biden, quien este jueves cumple 100 días en el poder, ofreció la noche de ayer su primer discurso ante las dos cámaras del Congreso, en el que defendió su ambicioso proyecto de gobierno, destacando que Estados Unidos «está de vuelta otra vez».

El demócrata pidió una y otra vez a los republicanos, cuyo voto necesita para sacar adelante muchas de las propuestas que ha presentado, que le apoyen en sus planes económicos y sociales.

Durante poco más de una hora, Biden habló de la vacunación contra la COVID-19, de sus planes de infraestructuras y gasto social y de política exterior, así como temas que han tomado importancia en sus primeros 100 días de gobierno: la inmigración, los tiroteos y la brutalidad policial contra las minorías.

«Estamos vacunando a la nación, creando cientos de miles de trabajos, entregando resultados reales que la gente puede ver y sentir en sus vidas», dijo el mandatario.

Gran parte de su discurso lo dedicó a promover su plan de inversiones en infraestructuras por valor de 2.25 billones de dólares, acompañado por otro plan dirigido a ayudar a las familias y los ciudadanos en situación más vulnerable, por un importe de 1.8 billones de dólares.

Para financiar ambos proyectos el presidente defendió que hay que subir los impuestos a las grandes empresas y a las grandes fortunas. En ese sentido consideró que «ya es hora» de que las grandes corporaciones y los más ricos del país, que son un 1% , «paguen su parte justa» de impuestos.

Biden citó un estudio reciente que apunta que el 55% de las grandes empresas pagó «cero» impuestos federales el año pasado, y lograron 40,000 millones de dólares en beneficios, mientras que muchas evadieron los pagos y se acogieron a beneficios y deducciones por emplear a sus trabajadores en otros países.

En ese sentido aseguró que el gobierno acabará con los vacíos que permiten a los más ricos pagar muy por debajo de lo que deberían según sus ganancias y advirtió de que el gobierno actuará con mano dura contra los millonarios que pretendan «engañar» sobre sus ganancias.

Recordó que tanto el rescate aprobado en marzo pasado por un valor de 1.9 billones de dólares, así como los proyectos de gasto social y en infraestructura, están dirigidos a frenar el deterioro económico ocasionado por la pandemia de COVID-19.

En ese tema, el mandatario pidió todos los estadounidenses que superen las dudas y se vacunen cuanto antes, porque «cada pinchazo es una dosis de esperanza». «Nuestro progreso de estos últimos cien días contra una de las peores pandemias de la historia es uno de los mayores logros logísticos que ha visto jamás nuestro país», afirmó Biden.

De acuerdo a datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), el 43% de los estadounidenses ya han recibido al menos la primera dosis de la vacuna; mientras que el 29.5% de los adultos están completamente inmunizados.

Biden prometió, además, que su país será un «arsenal de vacunas» para el resto del mundo y jugará un papel de liderazgo similar al que desempeñó durante la Segunda Guerra Mundial.

Además de la pandemia y la recuperación económica, el presidente llamó a los republicanos para hacer frente a los grandes desafíos que afronta su país: la inmigración, las armas y el racismo.

Biden instó a poner fin a «la agotadora guerra» partidista sobre la política migratoria y pidió al Congreso que apruebe su reforma migratoria, que busca regularizar a los 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en el país, un proyecto que está estancado en el Senado ante la falta de apoyo de los conservadores.

«Si creen que necesitamos una frontera segura, apruébenla. Si creen en una vía hacia la ciudadanía, apruébenla. Si realmente quieren resolver el problema, les he enviado el proyecto, ahora apruébenlo», reclamó el mandatario a los republicanos,

Del mismo modo, urgió a la oposición a que se una a los demócratas para restringir el acceso a las armas de fuego e imponer una verificación de los antecedentes legales del comprador en las transacciones de armamento.

«No me digan que no se puede hacer. Lo hicimos en el pasado, y funcionó», añadió Biden, quien también defendió prohibir los rifles de asalto y los cargadores de alta capacidad, armas y dispositivos habituales en los tiroteos masivos.

El líder estadounidense sostuvo que el problema de las armas no debería ser un asunto partidista.

Asimismo, instó a los republicanos a aprobar el proyecto de reforma de la Policía el mes siguiente, es decir mayo, que coincidiría con el primer aniversario del asesinato del afroamericano George Floyd. «La nación apoya esta reforma. El Congreso debe actuar», aseguró.

Finalmente, el mandatario animó a las dos cámaras del Congreso que apoyen al gobierno en su empeño por proteger a la comunidad LGTBQ y también a las víctimas de la violencia de género, en este último caso restringiendo el acceso a las armas de sus atacantes

Posterior al mensaje de mandatario, el senador republicano Tim Scott, el único legislador afroamericano de su partido en la Cámara Alta, fue el encargado de dar respuesta al discurso del presidente Joe Biden, afirmando que el país no es racista, .

«Cuando Estados Unidos se une, hacemos avances tremendos, pero fuerzas poderosas quieren separarnos», dijo Scott, que no precisó a qué fuerzas se refería.

Scott recordó que hace cien años los niños aprendían en la escuela que el color de su piel era su característica más importante y que si su apariencia era de una manera determinada eran considerados inferiores. Señaló que si actualmente ocurre lo mismo es porque «hay gente haciendo dinero y ganando poder fingiendo que no ha habido ningún progreso en absoluto y redoblando las divisiones».

«Escúchenme claramente, EE.UU. no es un país racista».

Asimismo, criticó el rescate económico de 1.9 billones de dólares impulsado por Biden y aprobado en el Congreso en marzo, sin un solo voto republicano. Scott calificó esa ley de «partidista» y acusó a la Administración de haber separado a los estadounidenses.

Además, acusó al presidente de incumplir su promesa de unir a la nación y de gobernar para todos los estadounidenses.