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La Cámara de Representantes de Estados Unidos entregará el próximo lunes al Senado el expediente de juicio político contra el expresidente Donald Trump por acusaciones de incitar a la insurrección, rechazando un pedido de retraso del líder republicano de la Cámara alta, Mitch McConnell.

El líder de la mayoría Chuck Schumer, quien desplazó a McConnell como líder del Senado después de que los demócratas ganaran dos escaños en un los comicios de Georgia, anunció la medida en el pleno de la Cámara alta, pero no dijo cuándo comenzaría el segundo juicio político a Trump.

«La Cámara de Representantes entregará el artículo de juicio político al Senado. El Senado realizará un proceso de juicio político a Donald Trump. Será un proceso completo. Será un juicio justo», declaró Schumer en el piso de la Cámara alta.

Esto ocurre después de que McConnell pidiera a la Cámara que retrasara el envío de los cargos hasta el jueves y que acordara no iniciar el juicio hasta mediados de febrero para dar a Trump más tiempo para preparar una defensa contra la acusación de que incitó a la insurrección a sus seguidores que irrumpieron en el Capitolio el 6 de enero.

«Este impeachment comenzó con un proceso sin precedentes, rápido y mínimo, en la Cámara de Representantes», dijo McConnell. «La secuela no puede ser un proceso insuficiente en el Senado que niegue al expresidente Trump su debido proceso o dañe al Senado o a la propia presidencia».

Esta situación se da en momentos en que Schumer y McConnell están luchando para controlar una cámara dividida donde los demócratas mantienen ahora una estrecha mayoría gracias al voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris.

El juicio podría distraer los esfuerzos del presidente demócrata Joe Biden para impulsar una ambiciosa agenda legislativa que incluye casi 2 billones de dólares en ayuda para personas y empresas, así como la necesidad de confirmar a los nominados de su gabinete.

Si se envía al Senado el lunes, el ‘impeachment’ podría empezar al día siguiente, a no ser que los demócratas y republicanos en el Senado lleguen a un acuerdo para cambiar ese calendario. Aunque el juicio no podrá resultar ya en la destitución de Trump, que abandonó La Casa Blanca el miércoles, los demócratas confían en que el proceso resulte en la inhabilitación del expresidente para ocupar futuros cargos políticos.

Trump se convirtió la semana pasada en el primer presidente de la historia de Estados Unidos en ser sometido a juicio político dos veces, y cuando el Senado se reúna para este proceso será el primero en ser juzgado después de dejar el cargo.

El Consejo Supervisor de Facebook decidirá si se debe levantar la prohibición indefinida a Donald Trump para usar la plataforma social, además de que emitirá recomendaciones sobre cómo proceder en caso de suspensión de cuentas de líderes políticos.

Este comité consultivo es financiado por Facebook pero hace dictámenes sobre ética y libertad de expresión de manera independiente en temas de alta repercusión.

La prohibición permanente de Trump en Facebook e Instagram, resultado de incitar a la violencia que se desató el 6 de enero en el asalto al Capitolio, la plataforma decidió referir el caso al Consejo Supervisor para que decida si deben levantar la restricción al ahora expresidente de Estado Unidos.

«Dada lo significativo del caso, creemos que es importante que el consejo revise y alcance un juicio independiente sobre si debe ser reafirmada (la suspensión). Hasta que no tengamos una decisión, el acceso de Trump continuará suspendido indefinidamente», indicó en un comunicado Nick Clegg, vicepresidente de asuntos globales de Facebook y ex viceprimer ministro de Reino Unido.

El comunicado asegura que el Consejo Supervisor ha seguido de cerca los eventos en Estados Unidos y la respuesta de Facebook frente a ellos, por lo que dijo que están preparados para proveer una evaluación «rigurosa e independiente» sobre la decisión de la compañía.

La suspensión de Trump será examinada por cinco miembros del órgano consultivo y la decisión alcanzada será debatida por los 40 miembros del consejo, que deberán alcanzar un consenso por mayoría. Trump podrá presentar alegaciones al consejo, que también dará la oportunidad a otros portavoces de organizaciones o individuos de enviar comentarios. La decisión debería alcanzarse en menos de 90 días.

Además, Facebook ha solicitado «recomendaciones sobre política al consejo en caso de suspensiones cuando el usuario es un líder político», indica el comunicado.

Las cuentas de Trump en Facebook e Instagram fueron suspendidas indefinidamente después de que justificara el asalto violento al Capitolio el día en que las dos cámaras legislativas debían ratificar la victoria electoral del actual presidente Joe Biden. Twitter prohibió la cuenta de Trump de forma permanente.

Este mismo martes se informó que el juicio político contra el exmandatario podría activarse en el Senado en «uno o dos días», ya que la bancada demócrata considera este tema una prioridad a pesar del traspaso de poder al presidente Joe Biden.

«El presidente debe rendir cuentas», dijo en referencia a Trump el «número dos» de la nueva mayoría demócrata en el Senado, Dick Durbin, quien declaró a los periodistas que espera que el envío por la Cámara de Representantes de los artículos que activarían el juicio político en el Senado se produzca en «uno o dos días».

Durbin dijo que cree que la Cámara Baja «hizo lo correcto al acusar al presidente por segunda vez», esta vez bajo el cargo de «incitación a la insurrección», por su papel en el asalto de sus seguidores al Capitolio del pasado 6 de enero.

El juicio político es «una prioridad», insistió Durbin, quien agregó que «la realidad» es que el exgobernante tiene que responder por sus acciones en lo referente al asalto al Capitolio por parte de sus seguidores, una acción que dejó cinco muertos, incluido un policía.

 

El presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró esta mañana que «han sido cuatro años increíbles» los de su gobierno y adelantó que volverá «de algún modo», esto en un mensaje de despedida horas antes de que finalice su mandato.

«Estaremos de vuelta de algún modo», afirmó a sus seguidores en la base aérea Andrews, en Maryland, a las afueras de Washington, antes de subirse por última vez al avión presidencial Air Force One rumbo a su mansión privada en Palm Beach (Florida).

«Han sido cuatro años increíbles… No fuimos una Administración normal», añadió.

Sin referirse a Biden por su nombre, lanzó un mensaje sobre la administración de su sucesos. «Espero que no les suban los impuestos. Y si lo hacen, yo se los advertí», sostuvo.

Indicó que el nuevo gobierno tendrá «gran éxito», pues dijo, su gobierno sentó las bases para ello. Aseguró que el nuevo gobierno tiene la «bases para hacer algo realmente espectacular». «Estaré observando (….) tengan una buena vida, nos vemos pronto», concluyó.

Trump abandonó este miércoles La Casa Blanca por última vez como gobernante a primera hora junto a su esposa, Melania, en el helicóptero presidencial, Marine One, pocas horas antes de la toma de posesión de Biden.

El magnate neoyorquino rompió así la tradición y no estará presente en la ceremonia de investidura de su sucesor; sin embargo, cumplió al menos con una de las tradiciones: dejó una nota a Biden.

El subsecretario de prensa Judd Deere se negó a revelar el contenido ni los sentimientos expresados en la nota por tratarse de una comunicación privada entre mandatarios.

Horas antes, se dio a conocer que Trump indultó al que fuera su estratega, el ultraderechista Steven Bannon, imputado por defraudar a donantes para la construcción del muro fronterizo con México.

Trump concedió un total de 73 indultos y conmutó sus respectivas sentencias a otras 70 personas, una medida que está en consonancia con una larga tradición presidencial de promover perdones en el último momento de su mandato. Además de Bannon, los indultos afectan a dos conocidos raperos estadounidenses (Lil Wayne y Kodak Black) y a políticos y empresarios que, en algún momento, han formado parte del entorno de Trump.

Entre los indultados se encuentran Elliott Broidy, un exrecaudador de fondos de la campaña de Trump que se declaró culpable de un cargo de conspiración.

Trump también concedió clemencia a Paul Erickson, el agente político conservador y expareja de la presunta espía rusa Maria Butina, quien se declaró culpable de cargos de fraude electrónico y lavado de dinero. Incluyó igualmente a Anthony Levandowski, que fuera ingeniero de Google y que admitió haber robado tecnología secreta relacionada con los automóviles autónomos de la compañía.

También ha beneficiado a Robin Hayes, un donante político de Carolina del Norte condenado por intentar sobornar a funcionarios; al ex alcalde de Detroit; Kwame Kilpatrick, acusado de cargos federales que incluyen el crimen organizado, la extorsión y la presentación de declaraciones de impuestos falsas; o William Walters, un jugador profesional condenado por abuso de información privilegiada; y Aviem Sella, un oficial de la fuerza aérea israelí a quien Estados Unidos acusó de ser un espía.

Aunque ni Trump ni miembros de su familia han sido incluidos en esta lista, el presidente saliente tiene todavía unas horas para emitir más condonaciones de penas y perdones antes de dejar el cargo.

Una colección de ‘Sube y Baja’, que han permitido a niños en ambos lados del muro fronterizo que divide México y Estados Unidos jugar juntos, y que se instaló como un acto de protesta a las políticas del presidente Donald Trump, ganó este martes un premio del Museo del Diseño de Londres.

Los tres ‘Sube y Baja’ color rosa salvaje fueron instalados a través de las columnas metálicas del muro: un extremo se situaba en el suburbio Sunland Park de El Paso, Texas, y el otro en Ciudad Juárez, México. La obra permaneció instalada menos de una hora el 28 de julio de 2019 en la frontera.

El Museo del Diseño de Londres declaró al proyecto ganador de la competencia Diseños Beazley del Año 2020, entre 74 proyectos de diseñadores del todo el mundo.

El Muro ‘Sube y Baja’ fue diseñado por los arquitectos californianos Ronald Rael y Virginia San Fratello con ayuda del Colectivo Chopeke de Ciudad Juárez.

«Alentó nuevas formas de relación humana y tocó un acorde que sigue resonando mucho más allá de El Paso en Estados Unidos y Juárez en México», dijo el director del museo, Tim Marlow, al anunciar el premio. «Sigue siendo un recordatorio original y conmovedor de cómo los seres humanos pueden trascender las fuerzas que tratan de dividirnos».

Ronald Rael, uno de los creadores de la instalación, afirmó que la obra tenía como fin mostrar como «lo que hace uno en un lado, tiene un impacto en el otro», esto en referencia a ambos lados de la frontera. , «Eso es lo que es un sube y baja, exactamente eso».

Los ‘Sube y Baja’ fueron instalados en medio del encendido debate provocado por el plan del presidente Donald Trump de construir un muro a lo largo de la frontera de casi 3,200 kilómetros.

«Pensamos que sería oportuno mostrarle al mundo una realidad muy importante de la frontera, de que la frontera no es un lugar desolado donde no vive nadie», expresó Rael, profesor de arquitectura de la Universidad de California, Berkeley, a una publicación universitaria en 2019.

Foto: Twitter

El presidente Donald Trump compartió esta tarde un mensaje de despedida, a unas horas de finalizar su mandato, en el que destacó que deja La Casa Blanca siendo «el primer presidente en décadas que no ha comenzado nuevas guerras».

«Estoy especialmente orgulloso de ser el primer presidente en décadas que no ha comenzado nuevas guerras», subrayó en un discurso grabado en video, y compartido por La Casa Blanca en sus diferentes canales de comunicación.

Así, Trump romperá la tradición y no acudirá a la ceremonia de investidura de su sucesor, y abandonará mañana Washington con destino a su mansión privada en Palm Beach, en Florida, horas antes de que Biden llegue a La Casa Blanca.

En su discurso, en el que no mencionó a Biden por el nombre, se limitó a señalar que «rezará» por la nueva Administración. «Esta semana, inauguramos una nueva administración y oramos por su éxito en mantener a Estados Unidos seguro y próspero. Extendemos nuestros mejores deseos y también queremos que tengan suerte, una palabra muy importante».

El republicano prosiguió a decir que estaba orgulloso de haber logrado más de lo que se había propuesto en un inicio.

Sus primeros agradecimientos fueron para su familia: su esposa Melania, a su hija Ivanka, a su yerno Jared Kushner, a sus hijos Barron, Donald, Eric, Tiffany y Lara. Añadió un agradecimiento al vicepresidente Mike Pence y su familia, así como a todo el personal de La Casa Blanca y el gabinete.

«Quiero agradecer al pueblo estadounidense. Servir como su presidente ha sido un honor indescriptible. Gracias por este extraordinario privilegio. Y eso es lo que es: un gran privilegio y un gran honor», sostuvo.

Aseguró que todos los estadounidenses se «horrorizaron» por el asalto al Capitolio, pues dijo, la violencia política es un ataque a todo lo que apreciamos como estadounidenses, por lo que «nunca se puede tolerar». En ese sentido afirmó que aunque habrá desacuerdos, Estados Unidos es un país de ciudadanos «increíbles, decentes, fieles y amantes de la paz».

Sostuvo que junto a millones de estadounidenses, construyó el mayor movimiento político en la historia de nuestro país, así como la mayor economía de la historia. Recordó que se trató de «America First», apostando a que Estados Unidos volviera a ser grande. Indicó que restauró el principio de que una nación existe para servir a sus ciudadanos, además de que dijo que su agenda no tenía que ver con la derecha o la izquierda, ni se trató de republicanos o demócratas, sino del bien de la nación.

Al hablar de sus logros, dijo que su administración aprobó el paquete más grande de recortes de impuestos, e impulsó reformas históricas, entre las que mencionó los acuerdos comerciales, y la imposición de aranceles a China, con quien dijo, se hizo un gran «trato».

Fue en ese punto en el que habló sobre el Covid-19, que dijo, obligó a tomar otros caminos a los planeados. Indicó que su país produjo no una, sino dos vacunas contra el nuevo coronavirus a una velocidad récord. «Dijeron que no se podía hacer pero lo hicimos. Lo llaman un ‘milagro médico'».

Mencionó que confirmó a tres nuevos magistrados de la Corte Suprema, para que interpretarán la Constitución tal como está redactada.

Destacó que logró la frontera más segura en la historia de Estados Unidos, dándole a los agentes fronterizos y oficiales de ICE las herramientas que necesitan para hacer su trabajo mejor. «Con orgullo, dejamos la próxima administración con las medidas de seguridad fronteriza más fuertes y sólidas jamás implementadas. Esto incluye acuerdos históricos con México, Guatemala, Honduras y El Salvador».

En material internacional, dijo que «borramos el califato de ISIS» y acabaron con la miserable vida de su fundador y líder, al Baghdadi. Indicó que enfrentaron al opresivo régimen iraní y mataron al principal terrorista del mundo, «el carnicero iraní Qasem Soleimani». Recordó que reconocieron a Jerusalén como la capital de Israel y reconocieron la soberanía israelí sobre los Altos del Golán. Destacó que lograron una serie de acuerdos de paz históricos en el Oriente Medio.

Sin mencionarlo explícitamente, pero en clara referencia a su boqueo en redes sociales, Trump dijo que hay una firme creencia en la libertad de expresión y el debate abierto. «Solo si olvidamos quiénes somos y cómo llegamos aquí, podríamos permitir que se lleve a cabo la censura política y las listas negras en Estados Unidos. Ni siquiera es pensable. Cerrar el debate libre y abierto viola nuestros valores fundamentales y las tradiciones más duraderas».

Pese a que el presidente Donald Trump llamó a los mexicanos violadores, amenazó al país con una guerra comercial, expulsó a decenas de miles de solicitantes de asilo, hizo que México los alojara en campamentos, construyó el muro fronterizo y le dijo a México que lo pagara, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se declaró un gran admirador de su homólogo.

Es por ello que el diario The New York Times (NYT) asegura que AMLO ya extraña a Trump, pues está preocupado de que Joe Biden esté más inclinado a entrometerse en los asuntos de nuestro país.

La periodista n profundo es el aprecio de AMLO por el republicano, que cuando finalmente habló por teléfono con Biden, se aseguró de elogiar al presidente saliente.

«‘Debo mencionar que tenemos una muy buena relación con el ahora presidente de su país, el señor Donald Trump’, dijo López Obrador, según dos personas enteradas sobre la llamada, y que hablaron con condición de anonimato para discutir asuntos internos. ‘Independientemente de cualquier otra consideración, él respeta nuestra soberanía'», relata Kitroeff.

Asegura que López Obrador ha pasado las últimas semanas, de forma preventiva, incomodando al gobierno de Biden, y para muestra señala que AMLO fue uno de los últimos líderes mundiales en felicitar a Biden por su victoria, ha ofrecido asilo a Julian Assange y recientemente, se exoneró al exsecretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, quien fue acusado de tráfico de drogas por fiscales estadounidenses.

La periodista indica que detrás de los «desaires» está el temor de que los demócratas sean más propensos a intervenir para promover derechos laborales y energías limpias en México, obstaculizando así la agenda de López Obrador.

«Aunque los términos de su acuerdo pueden haber sido tácitos, eran claros. López Obrador hizo cumplir la agenda de inmigración de línea dura de Trump y, a cambio, Estados Unidos le permitió dirigir México a su antojo»; en ese sentido, recordó que en su reciente discurso en Alamo, Texas, Trump agradeció «al gran presidente de México», quien dijo, es «un gran caballero, un amigo mío».

Destaca que tanto AMLO como Trump hicieron campaña con la promesa de erradicar a una élite corrupta, y ganaron con una coalición de votantes molestos con la clase dominante de su país y, una vez en el cargo, pintaron a los medios de comunicación y a la oposición como enemigos de su movimiento.

Kitroeff advierte que es probable que Biden le pida más a López Obrador, situación que parece no ser del agrado del gobierno de México. Sin embargo, señala, es poco probable que Biden recurra a las amenazas o a la humillación pública como solía hacer Trump, para conseguir que México haga lo que quiere.

Apunta que si bien AMLO ha dicho que quiere mantener “una política de buena vecindad” con Estado Unidos, también ha criticado a sus predecesores por ser “hasta serviles y muy irresponsables en cuanto a hacer valer nuestra soberanía”.

«Su verdadero objetivo, según los analistas, puede ser avivar un profundo resentimiento del público mexicano hacia la intervención estadounidense en la guerra contra las drogas», alerta la periodista.

 

Texto completo en NYT

El presidente Donald Trump prevé emitir alrededor de unos 100 indultos y conmutaciones de penas en su último día en el cargo, el próximo 20 de enero, entre los que no estará incluido él mismo, según informó este lunes la cadena CNN.

El medio estadounidense, que asegura haber hablado con 3 personas cercanas a este asunto, las acciones de clemencia incluyen a varios criminales de «cuello blanco» y conocidos raperos.

La Casa Blanca, aún bajo la presidencia de Trump, celebró una reunión este domingo para confeccionar esta lista de indultos.

El mandatario, que había estado firmando un gran número de perdones y conmutaciones de penas a un ritmo constante durante la Navidad, paró de hacerlo en los días previos y posteriores a los disturbios del 6 de enero, cuando se produjo el asalto al Capitolio.

Según CNN, varios asesores de Trump aseguraron que el presidente se había centrado durante esos días en el recuento del Colegio Electoral, lo que le impidió tomar decisiones finales sobre los indultos. Los funcionarios de la Casa Blanca esperaban que se reanudara este trabajo después del 6 de enero, pero Trump decidió no hacerlo después de que se le culpara de incitar los disturbios.

Inicialmente, dos listados con personas indultadas estaban ya preparados para aplicarse, uno al final de la semana pasada y otro mañana. Los funcionarios esperan que el último listado trabajado ayer, sea el único que quede, a menos que Trump decida de último minuto otorgar indultos a aliados controvertidos, miembros de su familia o él mismo.

Se espera que el último lote de acciones de clemencia incluya una combinación de indultos orientados a la reforma de la justicia penal y otros más controvertidos obtenidos o distribuidos a aliados políticos, según CNN.

Los indultos son uno de los elementos que Trump debe completar antes de que termine su presidencia y la deje en manos del demócrata Joe Biden. Recordemos que Trump ya ha emitido perdones contra varias personas de su entorno en estos últimos meses.

Paralelamente, este lunes se informó que miembros de la campaña electoral de Trump estuvieron involucrados en la organización del asalto al Capitolio en Washington, esto según una investigación de la agencia Associated Press (AP), lo que contradice los alegatos de que fue un movimiento espontáneo de los seguidores del mandatario.

Un agrupación pro-Trump sin fines de lucro llamada Women for America First fue la organizadora del evento «Save America Rally» el 6 de enero en el Ellipse, un terreno cerca de La Casa Blanca que es propiedad del gobierno federal. Pero un anexo al documento del Servicio Nacional de Parques en que se autoriza la concentración nombra a varias personas que apenas días antes recibieron miles de dólares por su trabajo en la campaña reeleccionista de Trump 2020.

Desde el día de la intrusión al Capitolio, muchos de estos personajes han tratado de distanciarse de lo sucedido.

Antes del asalto, Trump le habló a los congregados allí y les llamó a ir al Capitolio, afirmando: «nunca rescatarán a la patria con debilidad. Tienen que demostrar fuerza, tienen que ser fuertes».

Una semana después del asalto al Capitolio, la Cámara de Representantes aprobó someter a Trump a juicio político, con lo que Trump es ahora el único presidente estadounidense en ser enjuiciado dos veces por el legislativo.

Pero las consecuencias podrían extenderse más allá de Trump. Hasta ahora Women for America First, que solicitó y recibió la autorización para la manifestación, no ha respondido a las consultas hechos por diversos medios, sobre quién financió el evento, al que asistieron decenas de miles de personas, y por qué había allí personal de la campaña.

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, asumirá el poder la próxima semana con una opinión positiva de seis de cada diez estadounidenses, según una encuesta de Pew Research.

Un 64% de los estadounidenses aprueban la conducta de Biden desde su victoria en las elecciones del 3 de noviembre, y también son mayoría quienes respaldan tanto su selección de gabinete como sus políticas para el futuro, de acuerdo con el sondeo, realizado entre el 8 y el 12 de enero.

Un 29% de los encuestados consideran que Trump ha realizado bien su trabajo al frente del país, y un 76% consideran que se ha comportado de manera inaceptable desde su derrota, el inicio de un periodo atropellado que culminó el pasado 6 de noviembre con el asalto de sus seguidores al Capitolio.

De hecho, un 68% de los encuestados se muestran en contra de que Trump, ahora inmerso en un nuevo juicio político que podría inhabilitarle para presentarse a los comicios en 2024, siga siendo un factor a tener en cuenta en la política norteamericana, y tres cuartas partes de los encuestados creen que debe asumir su responsabilidad del asalto al Capitolio.

Sobre los comicios, un 67% de los encuestados atribuye buena parte la derrota de Trump a sus infundadas denuncias previas sobre la falta de fiabilidad del voto por correo en Estados Unidos. Más de la mitad de los encuestados (55%), considera la incapacidad del mandatario para gestionar la pandemia de coronavirus como otro factor determinante en su fracaso para la reelección.

Por otro lado, los demócratas respaldan ampliamente los esfuerzos de Biden para forjar compromisos bipartidistas con los republicanos este año. Los republicanos, por el contrario, son mucho más reacios a que los líderes del Congreso de su partido trabajen con Biden.

Aproximadamente seis de cada diez demócratas (62%) dicen que Biden debería tratar de trabajar con los líderes republicanos «incluso si eso significa decepcionar a algunos de sus votantes». En contraste, aproximadamente la misma proporción de republicanos (59%) quiere que los líderes de su partido «le hagan frente» a Biden, «incluso si eso significa que será más difícil abordar los problemas críticos que enfrenta el país».

Por último, los estadounidenses están divididos en sus opiniones sobre la vicepresidenta electa, Kamala Harris. La mitad de los encuestados cree que Harris está cualificada para servir como presidente, mientras que casi la misma cantidad (47%) se muestra en contra. Son mayoría (55%) quienes esperan que ejerza la «influencia adecuada» en la Administración Biden.

En contraste, otro 36% considera que acabará asumiendo una excesiva carga de responsabilidades mientras que solo un 7% anticipa que será una figura testimonial.

La encuesta se conoce a la par de la información acerca de que el presidente Donald Trump piensa dejar Washington en la mañana del 20 de enero, luego de haber evaluado una partida el 19 de enero.

Trump, quien ya había anunciado su intención de no asistir a la toma de posesión de Biden, está organizando un evento de despedida en la Base Conjunta Andrews, ubicada en las afueras de Washington donde se mantiene el avión presidencial, el Air Force One, afirmó la fuente.

Luego Trump volará a Palm Beach, Florida, para comenzar su vida tras la presidencia en su club Mar-a-Lago, según informes de la agencia Reuters.

El presidente ejecutivo de Twitter, Jack Dorsey, dijo que vetar al presidente Donald Trump de su plataforma tras los hechos de violencia de la semana pasada en el Capitolio de Estados Unidos fue la «decisión correcta», aunque reconoció que sienta un precedente peligroso.

Twitter eliminó la semana pasada la cuenta de Trump, que tenía 88 millones de seguidores, en base al riesgo de más violencia tras el asalto al Capitolio por parte de partidarios del mandatario.

«Tener que tomar estas acciones fragmenta la conversación pública», escribió Dorsey en Twitter el miércoles. «Nos dividen. Limitan el potencial de aclaración, redención y aprendizaje. Y sientan un precedente que considero peligroso: el poder que un individuo o corporación tiene sobre una parte de la conversación pública global».

El bloqueo generó críticas de algunos republicanos que opinaron que atentó contra el derecho del presidente a la libertad de expresión. Uno de los comentarios que más relevancia han tomado en el tema, fue el hecho por la canciller alemana, Angela Merkel, quien advirtió que las empresas privadas no deberían decidir sobre posibles restricciones a la libertad de expresión.

En su hilo de Twitter, Dorsey sostuvo que si bien no se enorgullecía de la prohibición, «el daño fuera del internet como resultado del discurso en línea es demostrablemente real». Reconoció que una prohibición como la hecha a Trump es un fracaso en su intento de promover una «conversación saludable» dentro de la red social.

Recordemos que Twitter ha introducido una serie de medidas durante el último año, como etiquetas, advertencias y restricciones de distribución para reducir la necesidad de tomar decisiones sobre la eliminación total del contenido del servicio.

Al respecto, el fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, aseguró que debido a su modelo comercial, Twitter y Facebook gestionaron «mal» la desinformación durante la presidencia de Donald Trump; explicó que el ataque del 6 de enero al Capitolio recae «al 100%» en el presidente de Estados Unidos, pero a Twitter y Facebook «les costó lidiar con la desinformación».

«Respecto a Donald Trump, hicieron un mal trabajo durante mucho, mucho tiempo», afirma Wales, dado que el mandatario «claramente difundía desinformación (…) Ellos tienen un modelo comercial que dice: ‘necesitamos tantas visitas a la página como sea posible’, y eso también perjudica a su marca, así que lo tienen que solucionar, pero creo que les va a costar», explicó.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió esta tarde un mensaje en el que afirmó condenar «inequívocamente» los hechos violentos que se suscitaron la semana pasada en el Capitolio; el mensaje del mandatario llega luego de que se aprobara el nuevo juicio político en su contra, al cual no se refirió.

«Quiero ser muy claro. Condeno inequívocamente la violencia que vimos la semana pasada. La violencia y el vandalismo no tienen absolutamente ningún lugar en nuestro país», dijo Trump en el mensaje.

En referencia a sus seguidores, mencionó que hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande siempre ha consistido en defender el Estado de derecho, apoyar a los hombres y mujeres de las fuerzas del orden, hacer cumplir y defender las tradiciones y valores del país.

«La violencia de las turbas va en contra de todo en lo que creo», sostuvo el republicano al asegurar que ninguno de sus seguidores podría «faltar el respeto a la ley o a nuestra gran bandera estadounidense». «Si haces cualquiera de esta cosas -advirtió-, no estás apoyando nuestro movimiento».

Reconoció que en los últimos días se han visto disturbios y demasiados actos de «intimidación y destrucción», por lo que llamó a quienes lo propician a detenerse, se identifiquen con la izquierda o con la derecha.

«Ahora les pido a todos los que alguna vez han creído en nuestra agenda que piensen en formas de aliviar las tensiones, calmar los ánimos y ayudar a promover la paz en nuestro país», agregó.

Indicó que ha sido advertido por el Servicio Secreto de «amenazas potenciales», debido a manifestaciones que han sido convocadas para los próximos días en Washington y otras zonas del país con motivo de la ceremonia de traspaso de mando el próximo miércoles.

En ese sentido refirió que ordenó a las agencias federales que utilicen todos los recursos necesarios para mantener el orden en Washington, y adelantó que están trayendo miles de miembros de la Guardia Nacional a la capital del país para asegurar la ciudad y garantizar que el próximo 20 de enero se dé una transición «segura y sin incidentes».

Antes de finalizar el mensaje, Trump criticó los «esfuerzos de cancelación y censura», en alusión a las medidas adoptadas por distintas plataformas y redes sociales que han suspendido sus cuenta y de algunos de sus seguidores por considerar que sirvieron para incitar la violencia en el Capitolio.

«Hoy hago un llamado a todos los estadounidenses para que superen las pasiones del momento y se unan como un solo pueblo. Elijamos seguir adelante unidos por el bien de nuestras familias, nuestras comunidades y nuestro país», remató Trump.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este miércoles iniciar un proceso de juicio político (impeachment) contra el presidente Donald Trump, acusado de «incitación a la insurrección» por su participación en el asalto al Capitolio que llevaron a cabo sus seguidores la semana pasada.

La votación finalizó con 232 votos a favor y 197 en contra, cuando se necesitaban 217 para aprobar el juicio político al mandatario.

Al voto de los demócratas de la Cámara de Representantes, quienes tienen la mayoría, se unieron varios legisladores republicanos, entre los que destacan John Katko, Liz Cheney y Jamie Herrera.

Fueron diez los legisladores republicanos que finalmente decidieron apoyar el ‘impeachment’ contra el presidente, lo que muestra el descontento al interior del partido por el incidente del Capitolio.

Al inicio del debate, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que Trump es un «peligro claro y presente» para Estados Unidos, subrayando que «el presidente incitó está insurrección, está rebelión armada contra nuestro país».

Además, indicó que el magnate neoyorquino ha mentido «repetidamente» sobre el resultado de las elecciones presidenciales, celebradas en noviembre, y ha puesto en duda la democracia. De forma paralela, calificó a las personas que irrumpieron en el Capitolio de «terroristas domésticos» y ha hecho hincapié en que Trump «los envió» al edificio. «No son patriotas», añadió.

El texto presentado sostiene que Trump repitió afirmaciones falsas sobre su supuesta victoria en las elecciones presidenciales del 3 de noviembre y incitó  a sus seguidores mediante un discurso retransmitido el propio 6 de enero.

Los plazos impiden destituir a Trump antes del 20 de enero, fecha en la que Joe Biden tomará posesión como presidente de Estados Unidos, pero sí permitirían inhabilitarle para ejercer cargos públicos y presentarse a la reelección en 2024.

Corresponderá al Senado enjuiciar a Trump, y se espera que esta misma tarde la Cámara de Representantes envíe el artículo de acusación. El Senado empezará el juicio el próximo 19 de enero, un día antes de que Trump abandone La Casa Blanca.

Trump se convierte con este proceso en el primer presidente de Estados Unidos en ser sometido a dos juicios políticos, después de que en febrero del año pasado fuera absuelto tras ser acusado de abuso del poder presidencial y obstrucción al Congreso por presionar a dirigentes de Ucrania para que investigaran a Biden y a su hijo Hunter por sus actividades empresariales.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llamó esta tarde a sus partidarios a no realizar nuevas manifestaciones, esto tras las amenazas que hay de nuevas movilizaciones en Washington, en el marco de la toma de posesión de Joe Biden como próximo presidente el 20 de enero.

«A la luz de los reportes de más manifestaciones, insto a que NO haya violencia, NINGUNA violación de la ley y NINGÚN tipo de vandalismo», dijo Trump en un comunicado emitido por La Casa Blanca.

«Eso no es lo que yo defiendo y no es lo que Estados Unidos defiende. Hago un llamamiento a TODOS los estadounidenses para que ayuden a aliviar las tensiones y calmar los ánimos. Gracias», señala el breve comunicado.

Y es que en redes sociales, ha circula información sobre llamados a nuevas manifestaciones, que podrían orillar a enfrentamientos y actos como el sucedido la semana pasada en el Capitolio, donde cinco personas perdieron la vida.

Al respecto, el jefe de la Policía de Washington, Robert Contee, anunció este miércoles que ampliaron a más de 20,000 el número de miembros de la Guardia Nacional desplegados para los días previos y durante la ceremonia de investidura de Biden.

Hasta el momento, el máximo de soldados que se iban desplegar desde este fin de semana se estableció en entre 10,000 y 15,000, muchos de los cuales fueron acuartelados anoche en el interior del Capitolio.

El Pentágono considera que el número de efectivos de la Guardia Nacional destinados a reforzar la seguridad en la capital estadounidenses se acerca a los 30,000, a los que se sumarán los cuerpos de la Policía del Capitolio, la Policía de Parques Nacionales, la policía local de Washington y el Servicio Secreto.

«Creo que podemos esperar algo más de 20.000 efectivos de la Guardia Nacional que estarán a lo largo del Distrito de Columbia», informó el jefe de policía de Washington en funciones.

Las autoridades de Washington se han visto obligadas requerir unidades de la Guardia Nacional de Maryland y Virginia, estados vecinos, así como de una fuerza de reacción rápida especializada en disturbios.

El secretario del Ejército, Ryan McCarthy, dijo el martes al Washington Post que deben ser cuidadosos a la hora de enviar a la Guardia Nacional de otros estados a Washington, ya que hay amenazas de disturbios durante la investidura no solo en la capital, sino también en las sedes de gobierno de los 50 estados del país.

Una semana después de que los seguidores del presidente Donald Trump irrumpieran en el Capitolio, la Cámara de Representantes votará este miércoles para acusar al mandatario por su papel en lo que consideran un golpe a la democracia estadounidense y dejó cinco muertos.

El Congreso de Estados Unidos inició esta mañana los debates sobre la apertura de un nuevo juicio político (impeachment) al presidente Trump.

Se espera que la Cámara de Representantes vote la acusación formal alrededor de las 15:00 hora local, aunque el resultado está claro desde ahora, ya que los demócratas tienen mayoría en la Cámara baja.

Al menos cinco legisladores republicanos han dicho que se unirán a los demócratas para acusar a Trump por segunda vez, siete días antes de que deje el cargo y el presidente electo Joe Biden preste juramento el 20 de enero.

Una votación mayoritaria de la Cámara baja pondría en marcha un juicio en un Senado aún bajo control republicano, aunque no está claro si dicha instancia se celebraría a tiempo para sacar a Trump de La Casa Blanca.

Los demócratas avanzaron en una votación de juicio político después de que el vicepresidente Mike Pence rechazara un esfuerzo para persuadirlo de que invocara la 25 Enmienda de la Constitución de Estados Unidos para destituir a Trump.

«No creo que tal acción esté en el mejor interés de nuestra nación ni sea coherente con nuestra Constitución», dijo Pence en una carta a la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi.

Pese a la carta, la Cámara aprobó una resolución ayer por la noche pidiendo formalmente a Pence que actúe. La votación final fue de 223-205 a favor.

Mientras, había indicios de que el control dominante de Trump sobre el Partido Republicano estaba comenzando a disminuir. Al menos cinco republicanos de la Cámara de Representantes, incluida Liz Cheney, miembro del equipo de liderazgo de su partido, dijeron que votarían por su segundo juicio político, una perspectiva que ningún presidente antes de Trump ha enfrentado.

«Nunca ha habido una traición mayor por parte de un presidente de Estados Unidos a su cargo y su juramento a la Constitución», dijo Cheney, hija del exvicepresidente Dick Cheney, en un comunicado. Trump «convocó a esta turba, reunió a la turba y encendió la llama de este ataque», agregó.

Otros cuatro congresistas republicanos, Jaime Herrera Beutler, John Katko, Adam Kinzinger y Fred Upton, dijeron que también respaldarán el juicio político. En una excepción a su procedimiento estándar, los líderes republicanos de la Cámara no instaron a sus miembros a votar en contra de la impugnación de Trump, diciendo que es un asunto de conciencia individual.

Esta mañana, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo que no puede ser que una empresa particular se erija como la institución mundial, por sus alcances, de la censura, esto luego del bloqueo que las redes sociales hicieran al presidente Donald Trump.

AMLO reiteró que Twitter y Facebook están actuando como la santa inquisición de nuestros tiempos, en lo que corresponde a las redes sociales. Aseguró que eso no se puede aceptar y no se puede permitir, pues va en contra de la libertad.

Incluso dijo: «no sé si ustedes han observado que desde que tomaron esas decisiones de la libertad Nueva York se está poniendo verde de coraje, por qué no quiere pasar a hacer un símbolo vacío».

Afirmó que en el caso de Estados Unidos, esa es la principal enmienda de su constitución: la libertad, aunque en el momento en que se redactó, nadie se imaginaba que iba a haber empresas particulares con capacidad para limitar la libertad.

AMLO también dijo que hay otro tema que preocupa: la invasión a la intimidad. Lamentó que una empresa particular, en referencia a WhatsApp, propiedad de Facebook, con sus nuevas políticas de privacidad, va saber todo lo que hacen las personas, sus gustos, lo que hacen en público y en privado; las pláticas con familiares y amigos, entre otras cosas.

El mandatario afirmó que actualmente los teléfonos (celulares) son micrófonos, y que las empresas ha ocultado dichas prácticas y se niegan a decirlo. Cuestionó que ante esas acciones, las organizaciones de Derechos Humanos como la ONU o los organismos defensores, no se haya pronunciado.

Adelantó que en México se va a atender dicho asunto, aunque no ofreció mayores detalles de qué es lo que se pretende. Se limitó a decir que se garantizarán las libertades. Dijo que en nuestro país habrá «cero censura. Prohibido prohibir».

En ese sentido, señaló que puede ser que a algunas personas no les guste lo que dicen de ellas, sin embargo, nadie tiene derecho a silenciar a nadie.

“Probablemente no habría llegado aquí

(a La Casa Blanca) sin las redes sociales

porque la prensa ha sido

muy injusta conmigo”

Donald Trump.

Febrero 18, 2020.

 

Usó Twitter para anunciar políticas de gobierno; para contratar y despedir empleados; para inventar palabras (Covfefe); movió mercados bursátiles y mintió sin freno. La verdad la sustituyó con el espectáculo de la mentira que twitter facilitó. Algunos dicen que sin Twitter, Trump no habría llegado a la presidencia de EUA y ahora, muy apropiadamente para los tiempos, concluye su presidencia y Twitter lo sacó de su plataforma. Lo mismo ha hecho Facebook.

¿Por qué si Trump lleva incitando a la violencia y mintiendo desde incluso antes de ser presidente, las plataformas actúan hasta ahora? La respuesta más sencilla es que Trump dejará de ser presidente en menos de una semana y en su lugar llega un presidente demócrata cuyo partido va a tener la mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado. Pero también es posible tomar en cuenta que si Twitter hubiese tomado esta acción cuando Trump todavía tenía años por delante de ser el presidente, hubiese sido bastante complicado silenciarlo ya que cualquiera de sus miles de seguidores podría escribir lo que Trump publicara en otra plataforma como Parler, Gab, Rumble, MeWe o DLive a las que son afines los seguidores de Trump, y copiar el mensaje en Twitter. Silenciar al presidente de Estados Unidos no será sencillo ahora pero habría sido prácticamente imposible durante su gobierno.

Esto sin duda es un golpe durísimo para Trump que ha sabido capitalizar las redes sociales como ningún otro político. Tan solo en el último mes Trump twitteó un promedio de 18.5 veces al día y esto generó más de 17 millones de re-tuits y casi 80 millones de ‘likes’. Si Trump hubiese querido generar la misma atención a través de los medios de comunicación tradicionales, el costo habría sido de casi 3 millones de dólares al mes, de acuerdo con un artículo publicado esta semana en Los Angeles Times.

¿A dónde se van a ir los miles de seguidores de Trump? ¿Ya con esto se acaba la promoción de violencia y la publicación de mentiras, incluyendo la de que las elecciones de noviembre fueron fraudulentas? Trump no va a estar en Twitter pero el trumpismo sí. Sus miles de seguidores saben que si solamente están en Parler o Gab, su mensaje no tendrá eco. Para poder resonar, se requiere de periodistas y medios de comunicación tradicionales que hagan que el mensaje se repita en los ámbitos liberales.

Ahora, ¿qué pensar de que dos personas, Jack Dorsey y Mark Zuckerberg, sean las que definan qué y a quién se deja publicar y qué y a quién se le bloquea? En el caso de Trump, la decisión de sacarlo de sus plataformas la tomaron después de haberse beneficiado durante por lo menos cinco años de la presencia de Trump en sus redes sociales. Y ¿qué decir sobre otras dos personas que sean las que tengan las llaves de la posibilidad de que una plataforma pueda o no existir? Me refiero a Tim Cook y Sundar Pichai, los CEOs de Apple y Google (Alphabet) que decidieron sacar de sus tiendas de aplicaciones a Parler y con esto prácticamente desaparecer a la red social alternativa a la que se quieren mudar los simpatizantes de Trump.

El momento para reflexionar sobre el peligro de Trump para la democracia tendrá que llevar también a pensar en el desbalance que representan estas cuatro empresas; estos cuatro individuos, con el poder descomunal que tienen en sus manos. Una pluralidad en las redes es igual de indispensable para una democracia como el reconocimiento de que en las elecciones se gana y se pierde y cuando sucede esto último, se acepta y se promueve una transición pacífica del poder.

Apostilla: El presidente López Obrador no condenó la violencia en el Capitolio de EUA con el argumento de que no quiere intervenir en lo que ocurre en otros países. Sin embargo, sí criticó la decisión de Twitter y Facebook de suspender las cuentas de Trump.

Columna completa en El Universal

El presidente saliente Donald Trump consideró «absolutamente ridículo» que se le vaya a abrir otro juicio político en el Congreso por el asalto al Capitolio del miércoles pasado, y advirtió que dicha acción está causando «un tremendo enfado» en los ciudadanos de su país.

Trump realizó estas declaraciones a los periodistas en La Casa Blanca poco antes de salir de viaje hacia Texas, donde visitará las labores de construcción del muro fronterizo, y en medio de la tensión política que vive el país tras las caóticas jornadas de la pasada semana.

A su juicio, el enjuiciamiento político que ha anunciado la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, es «absolutamente ridículo» y «una continuación de la mayor cacería de brujas de la historia de la política», algo que está causando «un tremendo enfado».

Y es que los demócratas han dicho que acusarán al mandatario del cargo de «incitación a la insurrección».

Ante la pregunta de si piensa dimitir, como ha solicitado la oposición demócrata, Trump evitó dar una respuesta directa.

Sobre los disturbio en el Capitolio, Trump no mostró señales de remordimiento al respecto: «La gente pensó que lo que dije fue totalmente apropiado».  Añadió que «no queremos violencia».

Trump vive los últimos días de sus mandato, dado que cederá la Presidencia al demócrata Joe Biden, quien ganó las elecciones de noviembre pasado y cuya toma de posesión se producirá en Washington el próximo 20 de enero bajo un enorme despliegue de seguridad.

Trump aprovechó para expresar que los gigantes de las redes sociales como Twitter y Facebook cometieron un «error catastrófico» al suspenderle sus cuentas acusándolo de incitar a la violencia.

«Están cometiendo un error catastrófico… Están dividiendo y dividiendo y están mostrando algo que he estado prediciendo durante mucho tiempo».