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El Instituto Nacional de Migración (INM) informó que este sábado llevó a cabo la deportación de 204 personas extranjeras a su país de origen; la mayoría eran familias que viajaban con menores de edad.

Aclaró que las más de 200 personas, de nacionalidad hondureña, tenían una condición de estancia irregular en México.

El traslado vía aérea se realizó de Minatitlán, Veracruz, a San Pedro Sula, Honduras, en acuerdo con las autoridades del gobierno hondureño, cumpliendo así con las normas y procedimientos migratorios vigentes entre ambos países.

Y es que la noche del martes y mañana del miércoles pasados, cerca de un millar de hondureños comenzaron a salir de San Pedro Sula, con la intención de llegar a Estados Unidos.

La nueva caravana echó por la borda las declaraciones de las autoridades hondureñas, quienes la semana pasada negaron que una nueva caravana migrante se estuviera formando en su país, incluso expresaron por la vía diplomática, un «malestar» por las afirmaciones de la secretaria de Gobernación, Olga Sáchez Cordero, quien alertó sobre la «caravana madre» que se estaba formando en dicho país.

En la 62.ª edición de los premios anuales World Press Photo, los más prestigiosos en el ámbito del fotoperiodismo, fue premiado con el máximo galardón el fotógrafo estadounidense John Moore por su imagen titulada ‘Niña llorando en la frontera’.

La fotografía fue tomada el 12 de junio de 2018 en McAllen (Texas), cerca de la frontera con México, y muestra a Yanela Sánchez, una hondureña de dos años, en estado de angustia mientras su madre Sandra es registrada por un agente fronterizo. Esta foto fomentó un debate sobre las políticas del gobierno de Donald Trump entre las que se incluye la separación de niños de sus padres tras ser detenidos en la frontera entre México y Estados Unidos.

La revista Time publicó la foto de Moore en su portada, causando indignación por el programa de separación de familias de Trump.

En la categoría ‘World Press Photo Story of The Year’, también ganó el primer lugar un tema referente a migración y Estados Unidos.

El trabajo fotográfico de Pieter Ten Hoopen, titulado ‘The migrant caravan’, aborda el desplazamiento de miles de centroamericanos por territorio mexicano con destino a Estados Unidos. Durante octubre y noviembre, la caravana migrante trazó su camino a la Unión Americana.

 

 Este año participaron 78 mil 801 fotografías de 4 mil 738 fotógrafos en el concurso.

El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó este miércoles que «el negocio de las drogas ha crecido un 50%» en Colombia desde que Iván Duque llegó al poder en 2018.

Acusó a ese país, junto a Honduras, Guatemala y El Salvador, de enviar a propósito a sus criminales a Estados Unidos.

«No tengo dudas de que Honduras, Guatemala, El Salvador y Colombia (…) los están mandando a Estados Unidos porque no los quieren, porque creen que la gente de Estados Unidos es estúpida y los reciben», dijo Trump en un acto de recaudación de fondos para su campaña electoral en San Antonio, Texas.

Y es que Trump ha centrado sus discursos y acusaciones en los últimos días a la supuesta emergencia nacional que se vive en la frontera sur de su país. Este mismo miércoles Trump aseguró que tendrá que movilizar a más militares en la frontera con México.

Sostuvo que en su país hay una sola persona a cargo de la política de inmigración: él. Y es que cuando salía de La Casa Blanca, fue cuestionado sobre si había considerado nombrar a Stephen Miller para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional tras la renuncia de Kirstjen Nielsen.

Miller «es un tipo excelente» y un «hombre brillante», pero agregó que «francamente, solamente hay una persona a cargo: ¿saben quién?, yo». Trump escogió al comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza Kevin McAleenan como secretario interino.

Donald Trump registró un repunte en sus índices de popularidad entre votantes norteamericanos, de acuerdo con un sondeo de la empresa Rasmussen.

Según su más reciente “tracking” diario, 53% de los votantes probables aprueban la labor del mandatario norteamericano.

En contraste, únicamente un 45% de los consultados desaprueban la labor del mandatario.

Ni su decisión de dar marcha atrás al cierre de la frontera con México, ni el fracaso de la construcción del muro parecen haber hecho mella entre los seguidores del mandatario republicano.

Según las cifras de Rasmussen Reports, 37% de los votantes probables aprueban fuertemente el trabajo de Trump, mientras que 36% lo desaprueban fuertemente.

Esto le daría un índice de Aprobación Presidencial positivo, de un +1%, una de las pocas ocasiones en que este sondeo ha registrado esta cifra.

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que desplegará 750 agentes migratorios adicionales en la frontera con México, a fin de evitar “la migración masiva”.

El mandatario precisó que el despliegue responde a un flujo inusual de migrantes centroamericanos en la frontera entre ambos países, por lo que tomará medidas de prevención.

En una serie de tuits, Trump exigió a México “usar el sentido común” y aplicar sus leyes migratorias para detener el flujo de migrantes.

El Presidente de Estados Unidos reconoció que México tiene leyes de migración “poderosas” con las cuales puede evitar la migración a gran escala.

Según Trump, el despliegue de estos elementos provocará “retrasos en las relaciones comerciales entre ambos países”. Esto, debido al tránsito que se generará en las garitas, pues los agentes estarán desplegados en puertos de entrada específicos.

El presidente Donald Trump afirmó hoy que por fin los demócratas entienden que Estados Unidos vive una emergencia fronteriza, ya que se ha registrado un aumento de 400% en la llegada de indocumentados respecto a otros años.

Sin embargo, volvió a acusar a los demócratas por la crisis que se vive, ya que afirmó que la situación es resultado directo de la obstrucción de los Demócratas en el Congreso, en referencia a las modificaciones a la ley que ha dicho se necesitan.

En el marco de su visita a Calexico, California, para visitar un nuevo tramo del muro que se construye en esa zona, el mandatario consideró que «hay muy buenos resultados por lo que estamos haciendo (…) y me dicen que la gente está muy contenta”.

Puntualizó que el aumento en el flujo de migrantes indocumentados es algo que su gobierno no puede permitir, y alertó que el sistema del país está “desbordado” por la llegada de ilegales

Trump aseguró que Estados Unidos ya no puede recibir a más migrantes ni en los centros de detención, ni en los refugios. “Regrésense a sus países”. Afirmó que han tratado de recibir a los migrantes aunque no es algo con lo que él esté de acuerdo, pero la realidad los ha rebasado, “Ya no podemos”.

El republicano sostuvo que tanto el número de ilegales, como el tráfico de drogas y de personas es un fenómeno muy viejo, pero nunca había sido tan dramático como ahora, «tanto en nuestra frontera como en el mundo entero».

Durante su discurso, el mandatario estadounidense agradeció a nuestro país pues en los últimos cuatro días ha hecho “mucho más que nunca antes” por frenar la inmigración, aunque no dejó pasar la oportunidad para reiterar que “estoy más que dispuesto a cerrar la frontera”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se reunió este jueves con el director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Roberto Azevêdo.

Previamente en conferencia de prensa matutina, el mandatario explicó que la reunión se llevaría a cabo con el objetivo de intercambiar puntos de vista sobre libre comercio, y descartó que en la reunión se fuera a tocar el tema del comercio con Estados Unidos.

“Es una visita, vamos a decir, de cortesía para intercambiar puntos de vista sobre el libre comercio. Nosotros estamos a favor del libre comercio. No vamos a participar en ninguna guerra comercial, no nos interesa, no nos incumbe, no nos importa meternos en esos asuntos”, declaró.

Tras el encuentro, el mandatario afirmó que en este gobierno se cuidará el mercado interno, manteniendo respeto hacia la OMC y los acuerdos y tratados comerciales establecidos con otros países.

En el encuentro participaron la secretaria de Economía, Graciela Márquez, y la subsecretaria de Comercio Exterior, Luz María de la Mora Sánchez.

Posterior al encuentro, la titular de Economía y el director de la OMC ofrecieron una conferencia en la que Márquez Colín dijo que «es muy importante mantener separado» la discusión sobre asuntos migratorios y comerciales, esto luego de que el presidente Donald Trump amenazara con imponerle nuevos aranceles si no frena el flujo de migrantes y el tráfico de drogas.

«Es muy importante mantener separado los temas de migración y temas comerciales. Ciertamente el gobierno de Estados Unidos algunas veces mezcla los dos temas. Para nosotros es muy importante mantener en un carril la ratificación del tratado de libre comercio y en otro los temas que tienen que ver con migración», señaló.

Los puentes internacionales de Reynosa y Matamoros, registran largas filas, las cuales  continuarán hasta nuevo aviso, anunció el titular de la Delegación de Caminos y Puentes Federales (Capufe), quien explicó que la rotación y cambio de personal aduanero americano hacia otros puntos como Ciudad Juárez y Tijuana, es la causa de esta situación.

“Algunas aduanas americanas, tengo entendido, han replegado a algunos de sus elementos de aduana hacia otras partes, donde hay una gran cantidad de migrantes, principalmente en Juárez y Tijuana”, comentó Marcos Olivares Olvera.

Los tiempos de espera fueron de dos hasta cinco horas. El Puente Pharr cerró el paso a vehículos ligeros desde las 12 del día, para dar paso a los camiones de carga, luego del retraso en el procesamiento de los mismos, provocado por el bloqueo de agricultores el pasado lunes.

En el puente internacional Anzaldúas, de manera intermitente, fue cerrada la línea express o Sentri (Red Electrónica Segura para Inspección Rápida de Viajeros).

El titular de Capufe, consideró que sería muy difícil realizar un cierre total o parcial de la frontera por parte de Estados Unidos, “hay una justificación muy clara de lo que está sucediendo y es el asunto migratorio”, señaló.

Comentó que las afectaciones económicas de esta rotación de personal aduanero las sentirán las agencias aduanales, transportistas, maquiladoras y todos los sectores relacionados con el comercio internacional.

El 41.2 por ciento del intercambio de comercio exterior carretero del país, cruzó por las aduanas de Nuevo Laredo y Reynosa; destacando Nuevo Laredo, por donde cruzan 12 mil 500 camiones de importación y exportación.

Integrantes de la Cámara de Comercio de Matamoros, se reunieron con los comisionados de la ciudad de Brownsville, Joel Munguía y Ramiro González y el City Manager de la ciudad, Noel Bernal para impulsar con las autoridades respectivas, una pronta solución al tema de las largas filas en los puentes internacionales.

Los comisionados señalaron que están tratando el tema como un asunto de la ciudad y expusieron su preocupación por el posible cierre de la frontera anunciado por el gobierno de Donald Trump, situación que señalaron, no es una buena idea para la economía fronteriza de ambos lados.

Este jueves, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, renovó su amenaza de vetar una resolución del Congreso que revoque su declaración de emergencia en la frontera sur del país.

Trump declaró la emergencia para tratar de evitar al Congreso y destinar más fondos a un muro fronterizo, su mayor promesa de campaña.

Está previsto que el Senado vote la resolución este jueves y se espera que muchos republicanos se unan a los demócratas en el rechazo a la declaración.

Trump tuiteó a primera hora de la mañana sobre «la gran votación de Emergencia Nacional de hoy” en el Senado. “Estoy preparado para vetar, si es necesario”, dijo calificando la situación en la frontera de “Pesadilla de Seguridad Nacional y Humanitaria”.

Hasta el momento, Trump no ha bloqueado ningún proyecto de ley. Para revertir un veto presidencial hace falta una mayoría de dos tercios en la Cámara de Representantes y el Senado, pero en la resolución sobre la frontera no tiene votos suficientes para hacerlo.

La secretaria de Seguridad Nacional del gobierno de Estados Unidos, Kirstjen Nielsen, insistió este miércoles en que la crisis en la frontera con México no es una idea creada por el presidente Donald Trump, sino una crisis real; así lo aseguró al responder a preguntas de legisladores demócratas por primera vez desde que éstos ganaron la mayoría en la Cámara Baja.

«Enfrentamos una crisis, una crisis real, grave y sostenida en nuestras fronteras», dijo en una audiencia de la Comisión de Seguridad Nacional. «Que nadie se equivoque: esta cadena de miseria humana se agrava».

El presidente de la comisión, Bennie Thompson, dijo que el objetivo de la audiencia era en parte darle a Nielsen la oportunidad de iniciar una «discusión seria» en lugar de repetir las declaraciones del presidente Donald Trump sobre una crisis de seguridad en la frontera, y revelar qué sabía sobre las separaciones de familias el año pasado.

Se preguntó a Nielsen si conocía las consecuencias psicológicas de separar a niños de sus padres y con cuánta anticipación se enteró de la política de «tolerancia cero» que condujo a la separación de más de 2.700 niños de sus padres el año pasado. Adicional fue cuestionada sobre sus conversaciones con Trump cuando el presidente declaró una emergencia nacional en la frontera para obtener fondos para el muro que se propone construir entre Estados Unidos y México.

«Hay una emergencia», dijo Nielsen. «He visto poblaciones vulnerables. Esta es una verdadera crisis humanitaria permitida por el sistema. Debemos cambiar las leyes», enfatizó.

Por su parte la secretaria de prensa de La Casa Blanca, Sarah Sanders, también comentó al respecto en su cuenta de Twitter: «La crisis en nuestra frontera no es un secreto», escribió. Los demócratas «optaron por ignorarla».

 

Los funcionarios mexicanos han estado cumpliendo con las metas migratorias del gobierno estadounidense de Donald Trump en varias partes de la frontera, lo que socava las promesas del gobierno de México de defender a los migrantes y respaldarlos en su búsqueda por una mejor vida.

Las autoridades mexicanas están bloqueando el paso de grupos de migrantes en pueblos fronterizos: no les permiten caminar hacia los puentes de cruce para solicitar asilo en Estados Unidos, han interceptado a los menores de edad no acompañados antes de que lleguen a territorio estadounidense y han asistido en la gestión de listas de solicitantes de asilo por petición de los estadounidenses que quieren limitar la cantidad de personas que cruzan.

El gobierno mexicano, a diferencia de sus prácticas previas para atener a refugiados, también ha permitido que su contraparte estadounidense devuelva a más de 120 mujeres, hombres y niños a Tijuana en lo que esperan la resolución de sus solicitudes de asilo en Estados Unidos. Ese programa de retorno será expandido a otros puntos fronterizos tan pronto como la primera semana de marzo.

Los funcionarios de la administración de Andrés Manuel López Obrador han dicho que esta postura respecto a los migrantes es una decisión estratégica pensada para no hacer enojar a Trump. López Obrador, indican, no cree que Trump vaya a cambiar de parecer, así que ha evitado entablar una pelea pública posiblemente costosa sobre el tema.

López Obrador, por mucho tiempo defensor de las personas en pobreza y desfavorecidas, suele referirse a sus planes para México como la cuarta transformación del país, con lo que equipara sus ambiciones con las de los grandes líderes históricos de la nación.

Ha impulsado sus credenciales de defensor del pueblo con la reducción de salarios del gobierno, al viajar en aviones comerciales y al abrir al público la antigua residencia presidencial de Los Pinos. También ha reducido drásticamente la cantidad de migrantes centroamericanos que son deportados desde México.

Pero no todo ha sido transformado.

La primera evidencia de ello son los Protocolos de Protección a Migrantes, la medida de Trump para que los solicitantes de asilo se queden del lado mexicano de la frontera en lo que esperan a que se decida su suerte. Los grupos defensores de migrantes han denunciado que eso implica botar a las personas en zonas violentas de México y que contraviene su derecho a tener asesoría legal y respaldo familiar en Estados Unidos.

El gobierno de López Obrador, quien antes de llegar al poder indicó que no iba a cooperar con la agenda antimigratoria de Trump, ha seguido la línea de esa agenda en varios frentes, incluyendo el aceptar a las mujeres y niños devueltos pese a las promesas de que solo acogería a los solicitantes de asilo que fueran varones adultos.

Pero que López Obrador ceda en algunas de las demandas fronterizas de Trump y prácticamente no mencione palabra alguna sobre el presidente estadounidense en sus conferencias de prensa diarias conlleva un costo político bajo en México.

Para muchos mexicanos lo que suceda con los migrantes es una preocupación secundaria a las que tienen a nivel doméstico, como el trabajo, la seguridad y la corrupción. López Obrador mantiene un índice de aprobación del 80 por ciento a pesar de la disposición de su gobierno de aceptar a los migrantes devueltos que tienen procesos de solicitud de asilo.

“Si tenemos que aceptar a un puñado de gente que regresa a México no es realmente un problema para nosotros, ni siquiera en lo político”, comentó una persona que no tenía autorización para discutir deliberaciones internas. “Lo que realmente queremos evitar es una pelea pública con Trump”.

Pero en el esfuerzo por evitar una disputa transfronteriza, los críticos denuncian que el gobierno mexicano ha privilegiado las cuestiones políticas, no las humanitarias.

“México sigue haciendo el papel que Estados Unidos cree que debería desempeñar, que es contener el flujo migratorio y ya”, dijo Melissa Vértiz Hernández, secretaria técnica Grupo de Trabajo sobre Política Migratoria, una red de grupos de la sociedad civil y de defensa de derechos humanos en México.

Encontrar ese delicado punto de equilibrio con Estados Unidos ha dejado al gobierno mexicano sin una política migratoria clara o consistente, de modo que los estados y municipios fronterizos se encuentran en la posición de tener que defenderse solos ante presión de sus contrapartes estadounidenses.

Por ejemplo, en Reynosa, Tamaulipas, prácticamente nadie tiene permitido cruzar el puente para solicitar asilo en McAllen, Texas. Esas personas usualmente son bloqueadas o detenidas por oficiales mexicanos, por lo que los migrantes se ven forzados a probar suerte en otros pueblos.

En Piedras Negras, Coahuila, los funcionarios reunieron a cientos de migrantes que llegaron en caravana en las últimas semanas y los mantuvieron vigilados en un albergue con contacto limitado con otras personas, de acuerdo con activistas. Después del furor público ese albergue fue cerrado y muchas de las personas fueron llevadas a otras ciudades y pueblos en la frontera.

Mientras que el alcalde de Ciudad Juárez ha amenazado con demandar a un gobernador vecino por movilizar a los migrantes a esa ciudad. Se ha vuelto como un juego de pasarse la bola, con los centroamericanos desesperados que huyen de la pobreza y la violencia de por medio.

En otras partes de la frontera trabajadores de los albergues dicen que manejan listas de solicitantes de asilo por nombre, nacionalidad, edad y documentos disponibles para ayudar a los funcionarios mexicanos que cumplen con los mandatos de la Patrulla Fronteriza estadounidense.

El gobierno mexicano se ha resistido a Trump de otras maneras, según la persona que trabaja en el gobierno de López Obrador y pidió mantener el anonimato. Esa persona y otras dos que fueron informadas del plan dijeron que su consentimiento a los Protocolos de Protección a Migrantes de Estados Unidos fue hecho solo de manera estratégica.

Al permitir que el programa iniciara en el cruce de San Diego y Tijuana, de acuerdo con estos funcionarios mexicanos, el desafío legal a las medidas será dirigido a las cortes del distrito federal norte de California, que se consideran liberales. Eso es importante porque los estadounidenses ya buscan cómo derrotar a Trump en las elecciones presidenciales de 2020, en particular para incentivar el voto de latinos y mexicanos-estadounidenses.

Pero muchos activistas no están seguros de que las acciones legales posiblemente en California pongan fin al programa.

“Creo que es una jugada extremadamente riesgosa”, indicó Stephanie Leutert, directora de la Iniciativa en Seguridad de México de la Universidad de Texas, campus Austin. “No creo que debas poner tu política exterior y migratoria en manos de una organización de la sociedad civil de otro país”.

El 14 de febrero, la organización de la sociedad civil a la que se refería Leutert, la Unión Americana de Libertades Civiles y otros grupos activistas presentaron una demanda contra los protocolos migratorios de Trump. Se espera que en los próximos días haya una orden de restricción temporal en lo que se delibera el caso.

La demanda fue presentada en nombre de once solicitantes de asilo que fueron devueltos a México en las últimas semanas y denuncia que el gobierno de Trump viola las leyes migratorias y de derechos humanos estadounidenses e internacionales.

Los asesores legales y activistas afirman que el gobierno de Trump, al regresar forzosamente a los solicitantes de asilo a Tijuana, los ha dejado en un ambiente peligroso y desconocido donde peligra su vida.

Los homicidios en Tijuana han aumentado en los últimos años, en parte por una disputa por el mercado local de narcóticos. En 2018 la ciudad tuvo su año más mortífero desde que hay registros, con más de 2500 asesinatos.

La administración de Trump anunció su nueva política en diciembre y el 28 de enero el encargado del Instituto Nacional de Migración (INM) mexicano dijo que las autoridades de ese país habían establecido restricciones para que no se implementaran los protocolos.

Pero los oficiales de México después levantaron muchas de esas restricciones, entre ellas la negativa para aceptar la devolución de mujeres migrantes con niños. Los funcionarios estadounidenses han dicho que quieren expandir el protocolo a otros puntos de cruce fronterizos. El gobierno de López Obrador prácticamente no ha hecho declaraciones públicas sobre los cambios.

En Tijuana varias de las personas que fueron regresadas —tres varones solteros, una mujer soltera y dos madres que viajaban con tres hijos cada una— mencionaron estar confundidas y desalentadas de estar de vuelta en México.

“No tengo idea de cómo voy a sobrevivir”, dijo Yanira, migrante salvadoreña de 34 años que temía ser atacada por personas vinculadas a la gente de la que buscó escaparse en su país natal. Yanira dijo que salió de El Salvador con sus hijos, de 8, 11 y 12 años, después de que una pandilla local intentó reclutar al de 11 años y amenazó con usar violencia a menos que aceptara.

Cuando Yanira fue devuelta a territorio mexicano por oficiales estadounidenses, se desmoronó. “Lloré y lloré”, comentó.

Los funcionarios mexicanos han dicho que no pueden darles albergue o asistencia a los migrantes devueltos y han quedado a merced de grupos comunitarios en Tijuana y de otras partes del estado mexicano de Baja California.

La red de albergues ya está bajo una presión extraordinaria por la llegada casi continua de migrantes que viajan en caravana, y los centros están en exceso de cupo y capacidades.

La hermana Salomé Limas, trabajadora social del albergue para migrantes Instituto Madre Asunta, en Tijuana, dijo que ahí se están hospedando 120 mujeres y niños en un espacio diseñado para 44 personas.

Entre los migrantes que están ahí hay varias familias que quieren conseguir refugio en Estados Unidos y que fueron regresadas en las últimas semanas por los protocolos de Trump.

Limas indicó que el albergue puede acoger a las familias hasta que sean sus primeras audiencias del proceso en Estados Unidos, a finales de marzo. Después de eso comentó que no está segura de qué podrán hacer.

“¿Qué va a pasar con ellos?”, dijo la hermana Salomé. “No sabemos”.

Texto original publicado en NYT por Azam Ahmed y Kirk Semple

Mike Pompeo, secretario de Estado de EUA, se reunirá a finales de mes en México con el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, para conversar sobre migración y la cooperación bilateral en el centro de la agenda.

Pompeo y Ebrard contarán además “con la participación de la Corporación para Inversiones Privadas en el Extranjero (OPIC) y del Departamento del Tesoro”, dijo en una rueda de prensa en Washington la embajadora de México en Estados Unidos, Martha Bárcena.

La diplomática indicó que el objetivo de la reunión es avanzar en “la identificación de proyectos que sean financiables en el sur-sureste de México y en Centroamérica”.

Bárcena señaló además que la reunión forma parte de la estrategia bilateral de cooperación con Estados Unidos para Centroamérica y el sur de México.

Ambos países enfrentan el desafío de gestionar la ola migratoria de miles de centroamericanos que cruzan México con la esperanza de llegar a Estados Unidos.

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, habló sobre la implementación de la sección 235 B-12 de la ley de inmigración y nacionalidad de los Estados Unidos, en la que se señala que los inmigrantes que soliciten asilo a su país serán devueltos a México donde tendrán que esperar a concluir el tramite.

Ebrard enfatizó que a pesar de que varios medios afirmaran que México había firmado un acuerdo de Tercer País Seguro, «no es el caso». Dijo que se trata de una medida implementada por Estados Unidos conforme a su ley, por lo que «no se plantea la firma de un tratado o de un acuerdo donde México acepte ser tercer estado seguro».

Señaló que tan pronto fueron notificados por el gobierno estadounidense de su decisión, México emitió un primer posicionamiento basado en «razones humanitarias», pues explicó que México está en posición de definir si las personas que son devueltas son deportadas o son aceptas en territorio nacional.

«México no aceptaría ese tratado, se los hemos dicho (a Estados Unidos) muchas veces (…) Ni hemos firmado un tratado, ni lo vamos a hacer, ni vamos a hacer todo el procedimiento de asilo en México», enfatizó el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

Pese a que México podría tomar la decisión de no aceptar a los migrantes devueltos por Estados Unidos, Ebrard dijo que «no es la posición de México deportar a esas personas», ya que dijo que si esa fuera la posición, ya se hubiera deportado a todas las personas que se encuentran en la frontera norte.

El canciller finalizó indicando que México no deportará a las personas que están buscando asilo en Estados Unidos, pues dijo que eso iría en contra de la tradición mexicana en favor del derecho al asilo, e iría en contra de los derechos humanos de los migrantes.