La guerra sin estrategia

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04 Mar

La guerra sin estrategia

A Trump le gusta llevar a cabo grandes acciones en el terreno global en fin de semana. Lo hace para evitar grandes bandazos en los mercados financieros. Hasta ahí parece que se limita su estrategia en el bombardeo conjunto que planeó con Israel y que cuatro días después ya es una guerra que se ha expandido y cuyo desenlace es de pronóstico reservado.

No se ve una estrategia clara de parte del gobierno de EUA porque en lo que va de la guerra Trump ha dado distintos motivos para el ataque; distintos objetivos y los planes para que EUA permanezca en la guerra también han cambiado.

En la extracción de Maduro de Venezuela hubo claridad desde el primer momento. Trump ofreció una conferencia de prensa el mismo día y desde ese momento quedó claro que su interés era sacar a Maduro del poder, no que se diera un cambio de régimen. También desde ese momento quedó claro quien quedaba en el poder, Delcy Rodríguez, y que ella sería la interlocutora del gobierno de Estados Unidos.

Ahora no hay esa claridad. Irán no es Venezuela. Es un país mucho más grande, con más de 90 millones de habitantes y un sistema político mucho más complejo. Trump pensó que el bombardeo a Irán terminaría igual de rápido que en Venezuela. Así lo dijo en entrevista al NYTs el domingo. Su cálculo ya podemos confirmar que ha sido más que equivocado.

En esta ocasión Trump habló primero que el objetivo era cambio de régimen. Una vez eliminado Alí Jamenei, el Lider Supremo, Trump dijo que el resto de la ecuación para lograr el cambio recaía en manos de los iraníes. Pero ¿cómo pueden ciudadanos sin armas enfrentarse a un régimen encabezado por la muy fuerte y sanguinaria Guardia Revolucionaria? Eso ya no formó parte de los planes de Trump.

Después Trump ofreció una conferencia de prensa en donde los objetivos que dio para los bombardeos cambiaron. Habló de que se llevaron a cabo para evitar que Irán pudiera fortalecer su capacidad militar a través de misiles. Justificó el ataque como una forma de dar seguridad a los ciudadanos estadounidenses. Y apenas ayer La Casa Blanca publicó un comunicado enlistando otros objetivos para explicar los bombardeos. Si, destruir la capacidad misilística iraní, pero también neutralizar su fuerza naval; impedir que sus aliados regionales (Hezbolá y Hamas) continúen desestabilizando la zona y atacando intereses estadounidenses; y garantizar que Irán no pueda obtener un arma nuclear. El cambio de régimen desapareció.

Los tiempos del conflicto han cambiado también. Primero Trump habló de que EUA se salía tras la muerte de Jameneí. Después, cuando Irán comenzó a bombardear embajadas de EUA, Trump amenazó con que lo peor de los ataques estaría por verse. Las fuerzas estadounidenses seguirían activas unas cuatro semanas más. Y en un 3er viraje, Trump ya dijo que pueden permanecer por mucho más tiempo en la región. Qué bueno que tenga una guerra prolongada en mente porque eso es justo lo que advirtió Ali Larijani, el Secretario del Consejo de Seguridad Interior iraní. Larijani dijo que,a diferencia de Trump, Irán se ha preparado para una guerra larga.

Sobre quién sería el interlocutor en Irán, Trump dio tres nombres al NYTs, pero luego admitió que habían muerto en los bombardeos iniciales. No se sabe con quién en Irán negociará la Casa Blanca.

Así que no vemos una razón definida para los bombardeos; tampoco objetivos, ni la duración del involucramiento de EUA en la región. Esta ha sido una guerra impulsiva de un presidente que busca constantemente la atención mediática. El problema es que a diferencia de cuando aparecía en su programa de The Apprentice ahora no se puede cancelar la siguiente temporada tan fácil ni tan rápido.

Columna publica en El Universal


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