“La autosuficiencia energética
como principio de seguridad nacional
es uno de los ejes rectores
para el desarrollo económico de México.”
Andrés Manuel López Obrador, mayo 2019
La guerra en Medio Oriente está exhibiendo que la autosuficiencia energética en fósiles sirve para la propaganda, pero no necesariamente para blindar a una economía. Estados Unidos produce hoy más petróleo que nadie. En 2025 volvió a romper su propio récord con 13.6 millones de barriles diarios. Y sin embargo, esto no blinda al país del shock geopolítico. Ante el aumento en el precio de la gasolina, el encarecimiento del transporte y del precio de los fertilizantes, la inflación está de regreso. Mientras pocos productores ganan del precio alto del petrólero, todos los consumidores están pagando una gasolina más cara. Ésa es la trampa del slogan de Trump cuando arrancó su segundo mandato hablando de perforar. Su eslogan de “drill, baby, drill” empieza a verse equivocado.
Una encuesta de Reuters/Ipsos publicada el martes muestra que apenas 29 por ciento de los estadounidenses aprueba el manejo de Trump de la economía, su peor calificación en este rubro en cualquiera de sus dos presidencias e incluso por debajo de cualquier nivel de aprobación de Joe Biden. El costo de vida fue un factor central en la derrota demócrata en 2024 y Trump hizo campaña prometiendo resolverlo.
Para ello convirtió la perforación en consigna. Quiso vender la idea de que extraer más crudo era sinónimo de dinero. No lo es. Aunque EUA bombee más que Arabia Saudita o Rusia, con el cierre del Estrecho de Ormuz, el golpe llega igual al tanque del coche, al costo de mover mercancías y al precio de los alimentos de los estadounidenses.
Mientras tanto China empieza a verse en una mejor posición. No porque sea inmune. No lo es. Sigue importando crudo y tampoco le conviene una guerra larga. Pero llega a esta crisis con una apuesta sistemática por electrificar su economía y expandir energías limpias. China cerró 2025 con más capacidad eléctrica limpia que fósil. Las fuentes limpias ya representan 51 por ciento de su capacidad instalada. Mientras Trump canceló proyectos de renovables y convirtió la perforación en mantra, Beijing convirtió la transición energética en estrategia de Estado.
China ha instalado más gigavatios de nueva capacidad solar en los últimos dos años que la capacidad solar total de EUA y Europa juntos. Gracias a ese impulso, en mayo de 2025, China se convirtió en el primer país en superar el teravatio (1,000 GW) de capacidad solar acumulada.
China es también una potencia en vehículos eléctricos. En 2025 exportó casi 70 mil millones de dólares en vehículos eléctricos. Por eso hoy China está mejor alineada con las industrias que ganan cuando el petróleo se vuelve un arma geopolítica. Y también por eso y ante el conflicto en Medio Oriente, los inversionistas están apostando a que la crisis elevará todavía más la demanda de tecnología verde china.
Washington decidió caminar en sentido contrario. Trump confundió abundancia de hidrocarburos con resiliencia económica. Una potencia petrolera puede enriquecerse con precios altos y, al mismo tiempo, erosionar el bolsillo de sus ciudadanos.
México haría bien en tomar nota. Porque aquí seguimos discutiendo la transición energética en términos ideológicos, cuando en realidad es un seguro estratégico. México depende de Estados Unidos para la mayor parte de sus importaciones energéticas. Así, no tenemos el blindaje industrial de China ni la escala petrolera de Estados Unidos. Tenemos una mezcla de dependencia, rezago y complacencia.
Mientras China compró margen de maniobra, Estados Unidos compró un eslogan. Y México sigue en el escenario de enorme vulnerabilidad.