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Estados Unidos se marcó el objetivo de lograr la vacunación completa de 160 millones de ciudadanos antes del 4 de julio, fecha en la que celebra su Día de la Independencia, y de que el 70% de los adultos del país, cerca de 230 millones, hayan recibido para entonces al menos una dosis.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, también prometió aumentar los esfuerzos y la inversión pública para lograr que la vacuna llegue con más facilidad a las zonas rurales y para intensificar las campañas informativas que lleven a los que se niegan a vacunarse.

El presidente Biden pidió dejar a un lado las reticencias a la vacunación contra la COVID-19 y rechazó cualquier connotación política en la inmunización. «Vacunarse no es demócrata o republicano, la ciencia está detrás de las vacunas», dijo.

En su discurso en La Casa Blanca para anunciar la nueva fase de vacunación, Biden también reclamó que se sigan manteniendo las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) para prevenir los contagios y ayudar, junto con las vacunaciones, a acabar con la pandemia.

El gobierno estadounidense prefirió no hablar de inmunidad de rebaño, pero entiende que alcanzarlas supondrá «empezar a acercarse a la normalidad», subrayaron altos funcionarios de la Administración.

Por otro lado, y en cuanto la Administración federal de Fármacos y Alimentos (FDA) lo autorice, como se espera en los próximos días, Biden instará a los estados a vacunar con celeridad a los adolescentes de entre 12 y 15 años para que tengan una dosis al menos antes del 4 de julio y estén completamente inmunizados para el regreso a clases en otoño próximo.

En este momento, según los datos del gobierno estadounidense, ya hay 105 millones de estadounidenses (el 31%) completamente vacunados y 147 millones (el 56%) que han recibido al menos una dosis.

El amplio ritmo de vacunación ha contribuido a la fuerte bajada de casos, hospitalizaciones y muertes por coronavirus, sobre todo entre las personas mayores: los decesos en este colectivo han bajado el 80% desde enero.

Con el objetivo que se marca hoy Biden, el porcentaje de totalmente inmunizados llegaría casi a la mitad de la población el 4 de julio, un 48%, y al 70% el de los que ya tienen al menos una dosis.

Según se ha explicado, se ordenará a la red de farmacias, unas 40,000, que vacunen sin cita previa y se anime a los estados a que permitan también la administración de la vacuna sin cita en los sitios que tengan habilitados.

Además, la Agencia Federal de Emergencias (FEMA) apoyará los centros locales y aumentará el número de unidades móviles para vacunar, que se dirigirán sobre todo a las zonas en las que el acceso es más complicado. Y habrá inversiones para facilitar el acceso a la vacuna.

Estados Unidos va a comenzar a reunir esta semana a algunas familias migrantes separadas durante el gobierno del expresidente Donald Trump, anunció este lunes el secretario de Departamento de Seguridad Interior (DHS), Alejandro Mayorkas.

Mayorkas indicó que cuatro madres que huyeron de «situaciones extremadamente peligrosas en sus países de origen» van a ser reunidas con sus hijos tras haber sido separados en la frontera entre Estados Unidos y México.

El funcionario celebró este avance después de que el gobierno de Joe Biden estableciera un equipo especialmente dedicado a rastrear a las familias y reunirlas, encabezado por el propio secretario.

«El grupo de trabajo ha realizado un progreso crítico en unos pocos meses y va a seguir trabajando sin descanso para darle a las familias la oportunidad de reunirse y sanar», indicó Mayorkas, que es el primer latino y el primer inmigrante en encabezar este Departamento que se ocupa, entre otras tareas, de la seguridad en la frontera.

La política de Trump de «tolerancia cero» a la inmigración irregular comenzó a ser aplicada en 2017 y fue anunciada formalmente en 2018.

Mediante la separación de las familias, en su mayoría centroamericanos huyendo de la violencia, el gobierno de Trump buscaba disuadir a los migrantes de que emprendieran el viaje hacia su país.

Su implementación, que se estima afectó a cerca de 5,000 menores, fue suspendida ante una ola de indignación nacional y mundial.

Mayorkas expresó su alegría ante el inicio del proceso de reunificación y por el hecho de que estas «cuatro madres puedan abrazar a sus hijos después de tantos años». El colaborador del presidente demócrata indicó que esto es sólo el «principio» del programa.

Recordemos que Joe Biden denunció la política de su predecesor como una «vergüenza moral y nacional».

No está claro cuántos niños todavía están lejos de sus padres, pero se estima que son cerca de 1,000. Muchos de ellos son originarios de zonas rurales y comunidades ubicadas en áreas montañosas de difícil acceso, una tarea logística complicada además por la pandemia.

El gobierno no clarificó si se va a permitir a las familias la residencia legal en Estados Unidos.

El presidente Joe Biden, quien este jueves cumple 100 días en el poder, ofreció la noche de ayer su primer discurso ante las dos cámaras del Congreso, en el que defendió su ambicioso proyecto de gobierno, destacando que Estados Unidos «está de vuelta otra vez».

El demócrata pidió una y otra vez a los republicanos, cuyo voto necesita para sacar adelante muchas de las propuestas que ha presentado, que le apoyen en sus planes económicos y sociales.

Durante poco más de una hora, Biden habló de la vacunación contra la COVID-19, de sus planes de infraestructuras y gasto social y de política exterior, así como temas que han tomado importancia en sus primeros 100 días de gobierno: la inmigración, los tiroteos y la brutalidad policial contra las minorías.

«Estamos vacunando a la nación, creando cientos de miles de trabajos, entregando resultados reales que la gente puede ver y sentir en sus vidas», dijo el mandatario.

Gran parte de su discurso lo dedicó a promover su plan de inversiones en infraestructuras por valor de 2.25 billones de dólares, acompañado por otro plan dirigido a ayudar a las familias y los ciudadanos en situación más vulnerable, por un importe de 1.8 billones de dólares.

Para financiar ambos proyectos el presidente defendió que hay que subir los impuestos a las grandes empresas y a las grandes fortunas. En ese sentido consideró que «ya es hora» de que las grandes corporaciones y los más ricos del país, que son un 1% , «paguen su parte justa» de impuestos.

Biden citó un estudio reciente que apunta que el 55% de las grandes empresas pagó «cero» impuestos federales el año pasado, y lograron 40,000 millones de dólares en beneficios, mientras que muchas evadieron los pagos y se acogieron a beneficios y deducciones por emplear a sus trabajadores en otros países.

En ese sentido aseguró que el gobierno acabará con los vacíos que permiten a los más ricos pagar muy por debajo de lo que deberían según sus ganancias y advirtió de que el gobierno actuará con mano dura contra los millonarios que pretendan «engañar» sobre sus ganancias.

Recordó que tanto el rescate aprobado en marzo pasado por un valor de 1.9 billones de dólares, así como los proyectos de gasto social y en infraestructura, están dirigidos a frenar el deterioro económico ocasionado por la pandemia de COVID-19.

En ese tema, el mandatario pidió todos los estadounidenses que superen las dudas y se vacunen cuanto antes, porque «cada pinchazo es una dosis de esperanza». «Nuestro progreso de estos últimos cien días contra una de las peores pandemias de la historia es uno de los mayores logros logísticos que ha visto jamás nuestro país», afirmó Biden.

De acuerdo a datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), el 43% de los estadounidenses ya han recibido al menos la primera dosis de la vacuna; mientras que el 29.5% de los adultos están completamente inmunizados.

Biden prometió, además, que su país será un «arsenal de vacunas» para el resto del mundo y jugará un papel de liderazgo similar al que desempeñó durante la Segunda Guerra Mundial.

Además de la pandemia y la recuperación económica, el presidente llamó a los republicanos para hacer frente a los grandes desafíos que afronta su país: la inmigración, las armas y el racismo.

Biden instó a poner fin a «la agotadora guerra» partidista sobre la política migratoria y pidió al Congreso que apruebe su reforma migratoria, que busca regularizar a los 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en el país, un proyecto que está estancado en el Senado ante la falta de apoyo de los conservadores.

«Si creen que necesitamos una frontera segura, apruébenla. Si creen en una vía hacia la ciudadanía, apruébenla. Si realmente quieren resolver el problema, les he enviado el proyecto, ahora apruébenlo», reclamó el mandatario a los republicanos,

Del mismo modo, urgió a la oposición a que se una a los demócratas para restringir el acceso a las armas de fuego e imponer una verificación de los antecedentes legales del comprador en las transacciones de armamento.

«No me digan que no se puede hacer. Lo hicimos en el pasado, y funcionó», añadió Biden, quien también defendió prohibir los rifles de asalto y los cargadores de alta capacidad, armas y dispositivos habituales en los tiroteos masivos.

El líder estadounidense sostuvo que el problema de las armas no debería ser un asunto partidista.

Asimismo, instó a los republicanos a aprobar el proyecto de reforma de la Policía el mes siguiente, es decir mayo, que coincidiría con el primer aniversario del asesinato del afroamericano George Floyd. «La nación apoya esta reforma. El Congreso debe actuar», aseguró.

Finalmente, el mandatario animó a las dos cámaras del Congreso que apoyen al gobierno en su empeño por proteger a la comunidad LGTBQ y también a las víctimas de la violencia de género, en este último caso restringiendo el acceso a las armas de sus atacantes

Posterior al mensaje de mandatario, el senador republicano Tim Scott, el único legislador afroamericano de su partido en la Cámara Alta, fue el encargado de dar respuesta al discurso del presidente Joe Biden, afirmando que el país no es racista, .

«Cuando Estados Unidos se une, hacemos avances tremendos, pero fuerzas poderosas quieren separarnos», dijo Scott, que no precisó a qué fuerzas se refería.

Scott recordó que hace cien años los niños aprendían en la escuela que el color de su piel era su característica más importante y que si su apariencia era de una manera determinada eran considerados inferiores. Señaló que si actualmente ocurre lo mismo es porque «hay gente haciendo dinero y ganando poder fingiendo que no ha habido ningún progreso en absoluto y redoblando las divisiones».

«Escúchenme claramente, EE.UU. no es un país racista».

Asimismo, criticó el rescate económico de 1.9 billones de dólares impulsado por Biden y aprobado en el Congreso en marzo, sin un solo voto republicano. Scott calificó esa ley de «partidista» y acusó a la Administración de haber separado a los estadounidenses.

Además, acusó al presidente de incumplir su promesa de unir a la nación y de gobernar para todos los estadounidenses.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) participó este jueves en la cumbre sobre cambio climático a la que convocó Joe Biden; y aunque La Casa Blanca ya había dicho que clima y migración serían temas que se atenderían por separado, AMLO decidió abordar el tema migratorio y su propuesta de visados.

López Obrador inició su intervención asegurando que nuestro país busca generar energía «limpia y barata» a través de hidroeléctricas, aunque a su vez defendió el uso del petróleo para el mercado interno.

«Aunque hemos descubierto tres grandes yacimientos de hidrocarburos, el petróleo que estamos descubriendo se destinará básicamente a cubrir la demanda de combustibles del mercado interno y se acabará con la práctica de exportar crudo», dijo el mandatario.

López Obrador justificó su planteamiento indicando que de esta «forma ayudaremos a evitar el uso excesivo de combustibles fósiles».

Aseguró que también se están «modernizado» las plantas hidroeléctricas del país para reducir el uso del combustóleo y el carbón para producir energía.

«La energía que se produce con agua es limpia y barata. Y de ahí que hemos decidido cambiar turbinas antiguas por equipos modernos, lo cual nos permitirá aprovechar el agua de los embalses para producir más energía sin construir nuevas presas y sin causar afectaciones», remarcó López Obrador.

Y aunque previamente dijo que se había pedido que las participaciones fueran de aproximadamente 3 minutos, su mensaje se prolongó por cerca de seis.

En su intervención, López Obrador se dirigió directamente a su homólogo estadounidense para invitarlo a cooperar en la implementación del programa ‘Sembrando Vida’ en Centroamérica para frenar la ola migratoria.

Calificó este programa como una «experiencia exitosa». «Posiblemente sea el esfuerzo más grande de reforestación en el mundo», dijo López Obrador.

De esta manera, apeló a Joe Biden para que le ayude a extender este programa a Centroamérica. «Que juntos ampliemos dicho programa en el sureste de México y en Centroamérica para sembrar 3,000 millones de árboles adicionales y así generar 1.2 millones de empleos», subrayó.

Dijo que México asumiría su parte económica y desde Estados Unidos se podría financiar dicho programa en Guatemala, Honduras y El Salvador.

«Agrego una propuesta complementaria, con todo respeto. El gobierno de Estados Unidos podría ofrecer a quienes participen en este programa que después de sembrar su tierras durante tres años consecutivos tendrían posibilidad de obtener una visa de trabajo temporal, y luego de otros tres o cuatros años podrían obtener hasta la residencia en Estados Unidos o su doble nacionalidad», dijo.

López Obrador defendió que el fenómeno migratorio no se resuelve con medidas coercitivas sino con justicia y bienestar, y concluyó diciendo que Biden es un hombre «sensible» que conoce la valía de los migrantes para hacer crecer las naciones.

Sobre el tema, México y Estados Unidos coincidieron en la prioridad de reducir las emisiones de gas metano y recuperar las selvas del sur mexicano y Centroamérica, tras una conversación telefónica la tarde de ayer entre el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, y John Kerry, enviado especial para el Cambio Climático de Estados Unidos.

Estados Unidos superó este miércoles las 200 millones de vacunas contra el coronavirus aplicadas, según informó Joe Biden, remarcando que ha cumplido con su promesa de superar esta cifra de inmunizaciones antes de sus primeros 100 días de mandato.

«Hemos alcanzado los 200 millones de vacunas en el 92º día de mandato», ha asegurado Biden en un mensaje que ofreció; calificó los hechos como «un logro increíble para la nación», ya que al ritmo de vacunación que había en el país cuando asumió el cargo, se hubiera tardado «más de 220 días, siete meses y medio» en lograr esta cifra.

A partir del lunes, ha agregado Biden, todos los mayores de 16 años serán elegibles para recibir el fármaco en todo el país. También ha apuntado a cifras más específicas de la estrategia de inoculación, como que cuando asumió el cargo, solo el 8% de los mayores de 65 años había recibido su primera vacuna, mientras que ahora supera el 80%.

Esto ha provocado, según ha detallado Biden, un «descenso espectacular de las muertes entre los mayores de 65 años: una reducción del 80 por ciento».

Por otro lado, ha destacado el esfuerzo de inmunización que se ha llevado a cabo en los profesores, personal escolar, conductores de autobús y trabajadores de guarderías, lo que ha permitido que las escuelas del país poco a poco estén volviendo a las clases presenciales.

No obstante, a pesar de que Estados Unidos ya ha logrado vacunar a más de la mitad de toda su población adulta, Biden ha puesto en marcha un incentivo financiero para quienes aún no se han vacunado.

A través de un crédito fiscal, se permitirá a las empresas con menos de 500 empleados compensar totalmente el costo de proporcionar hasta 80 horas, o 10 días laborables, de tiempo libre remunerado a los empleados que lo necesiten para vacunarse.

«Ningún estadounidense que trabaje debería perder un solo dólar de su sueldo por haber decidido cumplir con su deber patriótico de vacunarse», dijo Biden.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), solo el 43% de los trabajadores de todo el país ha recibido al menos una dosis, siendo uno de los grupos donde se observa mayor indecisión para inmunizarse contra el virus.

Por último, Biden ha vuelto a insistir y a animar a la población a vacunarse. «A los estadounidenses de 16 años o más, os toca ahora. Ahora. Así que, vacunaros antes de finales de mayo», ya que ha prometido que para el 4 de julio, jornada en que el país celebra su independencia, podrían volver a cierta normalidad, aunque este miércoles ha agregado que todo depende del ritmo de vacunación.

El presidente López Obrador está convocado para asistir mañana de forma virtual a la Cumbre Climática organizada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, junto con otros 39 Jefes de Estado. Biden ha sido claro desde que ganó la presidencia en la importancia de revertir el daño al combate al calentamiento global que se dio durante la presidencia de Donald Trump.

Por ello, su primer anuncio apenas llegó a La Casa Blanca, fue el del regreso de EUA al Acuerdo Climático de Paris. Fuera del rescate económico ante la pandemia, su otro gran anuncio ha sido el plan de infraestructura que está enfocado en acelerar el proceso para que la economía estadounidense sea verde y las emisiones de CO2 sean 50 por ciento por debajo de las que se emitían en 2005.

En el plan de infraestructura de Biden me sorprendió que busca, entre otras cosas, reemplazar todas las tuberías de agua del país para que estén libres de plomo. Eso es ayudar a la economía, ya que implicará una inversión de 45 mil millones de dólares, y además a la salud porque es bien sabido el daño que ocasiona el plomo del agua en los humanos.

El plan que el presidente de México presentará en esta cumbre va enfocado a la migración utilizando el programa Sembrando Vida que López Obrador considera el sello de su preocupación por el medio ambiente.

Este programa ha demostrado ser un completo fracaso. Lejos de ser la panacea que el presidente presume, mediante el cual se están plantando mil millones de árboles frutales y maderables a cambio de 4 mil 500 pesos, Sembrando Vida está generando deforestación.

Como los campesinos deben plantar las semillas que reciben como parte del programa para poder recibir los 4 mil 500 pesos, lo que están haciendo es talar y quemar sus tierras para poder tener en donde plantar los árboles. Pero el programa no se preocupa por saber qué árbol es nativo a cada lugar. Entregan semillas; piden que las planten y listo. Si después mueren más de la mitad, eso ya no importa.

Según imágenes satelitales recolectadas por el Instituto de Recursos Mundiales, el programa generó una deforestación de casi 80 mil hectáreas en su primer año. Así lo publicó el Instituto en su Análisis de los impactos en las coberturas forestales y potencial de mitigación de las parcelas del programa Sembrando Vida implementadas en 2019.

Pues este programa, con todo y sus fracasos, es la gran propuesta con la que llegará mañana AMLO a la Cumbre Climática. Ahí no solo va a presumir que Sembrando Vida es un éxito. Va a solicitar que el programa se expanda a Guatemala, Honduras y El Salvador y que esta ampliación la pague el gobierno de EUA para genera empleos y combatir la migración. Además AMLO quiere que quienes se adhieran en Centroamérica al programa puedan, al cabo de 3 años de trabajo, nacionalizarse estadounidenses si así lo desean.

No puedo imaginar la cara de Biden al escuchar esta propuesta de AMLO, el presidente que no lo quiso felicitar cuando ganó la elección de noviembre para no intervenir en los asuntos internos de Estados Unidos.

El record de México en materia de Medio Ambiente está manchado también por los asesinatos de activistas ambientalistas. Ya van cinco asesinatos en lo que va del año. El más reciente fue el 28 de marzo cuando fue asesinado en Oaxaca el activista ambientalista Jaime Jiménez Ruiz, quien se oponía a la construcción de proyectos hidroeléctricos en Río Verde. Todos estos asesinatos están impunes.

Pero AMLO quiere darle instrucciones sobre migración a Biden. AMLO, el ambientalista.

 

Columna completa en El Universal

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) indicó este lunes que en el marco de la cumbre climática virtual a la que convocó el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, le presentará una propuesta de ampliación a Guatemala, El Salvador y Honduras del programa «Sembrando Vida».

El plan que propondrá consiste en  plantar árboles en el sur de nuestro país y Centroamérica como alternativa para contener la migración, e implicará una inversión de 1,400 millones de dólares.

López Obrador dijo que el programa «podría comenzar de inmediato», estimulando la creación de más de un millón de empleos, y mejorar el ambiente al lograr la «superficie más grande sembrada del mundo» que aseguró que implicaría 40,000 kilómetros cuadrados.

«Ellos (Estados Unidos) están buscando opciones alternativas porque está desbordada la migración. En vez de frenarla con medidas coercitivas hay que darle cause y ordenarla, evitar que se utilicen a los niños, que no haya violencia», acotó.

AMLO explicó que la propuesta contempla que en el caso de que una persona trabaje por tres años en el proyecto, a partir del tercer año podría tener derecho a una visa de trabajo temporal para ir a Estados Unidos por seis meses, y luego retornar por seis meses a su lugar de origen.

Agregó que después de tres años los participantes del programa podrían tener el derecho a nacionalizarse como estadounidenses y mantener la doble nacionalidad.

Al hablar del Tratado de Libre Comercio que mantiene México con Estados Unidos y Canadá, el T-MEC, que entró en vigor el año pasado, López Obrador afirmó que se logró avanzar en la parte laboral, pero admitió que «faltó» la parte migratoria y agregó que «ahora podríamos trabajar en eso».

El mandatario planteó que es necesario fortalecer la región del Norte, y sostuvo que Estados Unidos «no se puede cerrar». «Tiene que haber una apertura con reglas claras y con una integración a partir de condiciones de igualdad», precisó.

«Sembrando Vida» es uno de los programas estrellas del gobierno de López Obrador que según datos oficiales logrado la siembra de 1,000 millones de árboles frutales y maderables y ha dado empleo a más de 400,000 mexicanos.

A inicios de año el secretario de Bienestar, Javier May Rodríguez, afirmó que para el 2020 se registró una inversión de cerca de 1,300 millones de dólares para el programa «Sembrando Vida», y que para este año se estimó un presupuesto cercano a los 1,400 millones de dólares para cubrir los gastos del proyecto que opera en 20 de las 32 entidades de México.

Adicional, en 2019, el gobierno federal anunció que el programa se ampliaría a los países del norte de Centroamérica y, en concreto, se lanzó en El Salvador. Pero ahora López Obrador quiere que el gobierno de Biden participe.

El anuncio que hiciera el presidente ha levantado diversas críticas, pues expertos en política internacional han señalado que la propuesta de AMLO sería contrario a la política que dicho el presidente México tiene como prioridad, sobre no opinar ni meterse en temas de política interna de cualquier otro país.

«Si poner sobre la mesa criterios y plazos para la legalización migratoria y la naturalizaciónde otro país no es pronunciarse o buscar incidir en temas de política interna de EEUU, entonces ya no sé qué lo sea», dijo Arturo Sarukhán, exembajador de México en Estados Unidos.

 

Rusia pidió a 10 diplomáticos de Estados Unidos que abandonen el país en represalia por la expulsión del mismo número de funcionarios de su embajada en Washington, que fueron acusados de actividades maliciosas, anunció este viernes el ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov.

Estados Unidos impuso el jueves varias sanciones contra Moscú, que incluyen prohibir a bancos estadounidenses la compra de bonos soberanos del banco central, del fondo soberano estatal y del Ministerio de Finanzas, por la interferencia en las elecciones de noviembre, la intrusión informática y el acoso a Ucrania.

Lavrov, en una conferencia de prensa con su par serbio, expuso la respuesta de Rusia.

Además de expulsar a 10 diplomáticos estadounidenses, dijo que Moscú incluirá a ocho funcionarios estadounidenses en una lista de sanciones y pondría fin a la actividad en Rusia de fondos y ONG estadounidenses que, a su juicio, interfieren en los asuntos internos del país.

El diplomático dijo que Rusia también estaba considerando posibles medidas «dolorosas» dirigidas a los negocios estadounidenses en Rusia.

El Kremlin había dicho antes que las potencias están muy distanciadas en la cuestión de las sanciones, aunque Moscú, al igual que Washington, está interesado en cooperar.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que ha propuesto que él y Putin se reúnan para celebrar una cumbre, pidió ayer bajar la tensión tras el anuncio de las sanciones, y dijo que era vital que La Casa Blanca y el Kremlin mantuvieran abiertas las líneas de comunicación.

«(Putin) ha dicho en repetidas ocasiones que estamos dispuestos a desarrollar el diálogo en la medida en que nuestras contrapartes estén dispuestas a hacerlo. En este sentido, es probablemente positivo que los puntos de vista de los dos jefes de Estado coincidan», dijo el portavoz del gobierno ruso Dmitri Peskov a los periodistas.

«Sus puntos de vista no coinciden categóricamente cuando se trata de crear relaciones mutuamente beneficiosas y de tener en cuenta los intereses del otro», añadió sobre las sanciones.

El temor a las sanciones de Estados Unidos ha provocado volatilidad en los mercados rusos durante semanas y ha hecho que el rublo caiga con fuerza esta semana. Sin embargo, la moneda nacional recuperaba terreno cuando se hizo evidente que las sanciones no llegaban a ser medidas paralizantes o frenaban la capacidad de Moscú de emitir deuda estatal.

El Kremlin dijo que Putin aún no había decidido si participaría en una cumbre sobre el clima liderada por Estados Unidos.

El presidente Joe Biden anunció este miércoles que es momento de «terminar la guerra más larga de Estados Unidos», por lo que se procederá a la retirada de tropas de Afganistán, donde llevan dos décadas en un enfrentamiento contra los talibanes.

Apodada como la «guerra eterna», la ofensiva del Ejército estadounidense en el país comenzó como respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Ahora, 20 años después, y con casi 2,400 soldados estadounidenses fallecidos y decenas de miles afganos muertos, Biden marcó el 11 de septiembre como plazo para que los últimos militares estadounidenses dejen el país.

Los países de la OTAN por su parte anunciaron que iniciarán su retirada el 1 de mayo e indicaron que esta operación debería completarse en «unos pocos meses».

En un anuncio solemne transmitido en directo por la televisión, Biden indicó que ya se «cumplió» con la misión que originó la intervención, que fue evitar que Afganistán fuera usado como base para atacar a Estados Unidos.

El gobierno de Kabul, con apoyo internacional, controla solo algunas partes del país, mientras los talibanes se fortalecen. Cada vez más voces predicen que los insurgentes tratarán de hacerse con todo el poder en cuanto desaparezca la protección internacional.

Pero Biden destacó que hay que aceptar que no existe otra alternativa. «No podemos seguir el ciclo de extender o de expandir nuestra presencia militar en Afganistán esperando crear las condiciones ideales para una retirada», afirmó.

«Soy el cuarto mandatario estadounidense que gobierna con la presencia de tropas en Afganistán», dijo. «No le pasaré esta responsabilidad a un quinto», sentenció.

La decisión no es una sorpresa. La guerra es muy impopular entre los votantes y su predecesor en la Casa Blanca, Donald Trump, ya se había comprometido a una salida incluso antes, estableciendo como plazo el 1 de mayo.

La decisión fue recibida con críticas de sectores que consideran que Washington está abandonando al gobierno afgano y fortaleciendo a los yihadistas. «Vamos a ayudar a nuestros adversarios a que celebren el aniversario de los atentados del 11 de septiembre, envolviendo el país para regalo», lamentó el senador republicano Mitch McConnell.

Después de pronunciar su discurso, Biden visitó en el cementerio de Arlington las tumbas de los soldados fallecidos y dijo a la prensa que la decisión no fue difícil. «Estaba absolutamente claro», afirmó.

El presidente afgano, Ashraf Ghani, insistió tras una conversación telefónica con Biden que sus fuerzas son «totalmente capaces» de defender al país.

Rusia, de su lado, estimó que retrasar hasta septiembre la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán podría provocar una «escalada», ya que Washington estaría revocando su acuerdo con los talibanes.

El expresidente Donald Trump criticó la decisión del gobierno de Joe Biden de permitir la suspensión de forma cautelar de la vacunación con el fármaco desarrollado por la farmacéutica Johnson & Johnson contra la COVID-19.

El gobierno de Biden «hizo un flaco favor a la gente de todo el mundo» al permitir que los CDC y la FDA hicieran una «pausa» en el uso de la vacuna de Johnson & Johnson, cuyos resultados «han sido extraordinarios», señaló hoy Trump en un comunicado.

El expresidente republicano aprovechó la pausa cautelar de la aplicación de la vacuna de J&J para levantar sospechas sobre los motivos de la suspensión.

«Tal vez todo esto se hizo por motivos políticos o tal vez sea por amor de la FDA a Pfizer (otra vacuna)», dijo el exmandatario, y añadió que fue este organismo, «trabajando con Pfizer», el que «anunció la aprobación de la vacuna dos días después de las elecciones presidenciales de 2020».

«¡Vuelva a poner la vacuna de Johnson & Johnson en la línea rápidamente. La única forma de derrotar al virus de China es con nuestras excelentes vacunas!», apuntó.

Y es que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) recomendaron «una pausa» en el uso de la citada vacuna por «cautela», después de haberse detectado 6 casos de un tipo de coágulo sanguíneo «raro y grave» entre las más de 6.8 millones de dosis administradas.

El anuncio de la FDA y los CDC significa que todos los canales de salud federales (lugares de vacunación masiva, centros de salud comunitarios y similares) que administraban anteriormente la vacuna de Johnson & Johnson tendrán que detener el proceso por el momento.

La de J&J no ha sido la única vacuna cuya administración se ha suspendido en el mundo, ya que varios países también han detenido el uso del suero de AstraZeneca después de detectar casos de trombos.

Expertos han señalado que la de Johnson & Johnson es como una vacuna tradicional: más fácil de distribuir y de almacenar que las basadas en ARN mensajero, como las de Pfizer y Moderna. Al igual que la de AstraZeneca, usó una tecnología sobre la que los científicos llevan trabajando desde hace décadas: un virus denominado adenovirus.

Los adenovirus son virus comunes que provocan enfermedades como el resfriado o la gripe.

La vacuna de J&J utiliza un adenovirus desactivado que manda instrucciones al cuerpo de la persona vacunada para combatir la COVID-19. Este virus no tiene nada que ver con el coronavirus y no se puede replicar ni causar una infección viral en el vacunado.

La vacuna de J&J toma las instrucciones genéticas del virus para construir proteínas en pico, pero, a diferencia de los preparados de Pfizer y de Moderna, que almacenan esos datos genéticos en ARN monocatenario, es decir, de cadena sencilla, este suero usa ADN bicatenario (de doble cadena).

Los ensayos clínicos dieron un eficacia de la vacuna de J&J del 66% en la prevención de la enfermedad moderada o grave en la Fase 3 de una prueba clínica en EUA y del 85 % en los casos más graves.

Janssen Pharmaceutica, una división de Johnson & Johnson con sede en Bélgica, desarrolló la vacuna en colaboración con el israelí Beth Israel Deaconess Medical Center.

El presidente Joe Biden exigió este martes a su homólogo ruso, Vladímir Putin, que «rebaje las tensiones» con Ucrania; esto durante una llamada telefónica que sostuvieron este martes, y en la que le expresó su «preocupación» por la movilización militar rusa en la frontera con ese país.

Durante la conversación, Biden le propuso a Putin mantener «una cumbre en un tercer país» en algún momento de los «próximos meses», para «conversar sobre todos los temas que enfrentan Estados Unidos y Rusia», informó La Casa Blanca.

La llamada es la segunda que sostienen ambos líderes que se ha hecho pública desde que Biden llegó al poder en enero pasado, y se produce después de que Rusia anunciara que había enviado dos ejércitos y tres unidades aerotransportadas a sus fronteras occidentales.

«El presidente Biden expresó nuestras preocupaciones por el repentino aumento de tropas en la Crimea ocupada y en las fronteras de Ucrania, y pidió a Rusia que rebaje las tensiones», afirmó La Casa Blanca.

Y es que Ucrania ha alertado en las últimas semanas a la comunidad internacional del aumento de la presencia militar rusa cerca de su frontera y en Crimea, además del incremento de las violaciones del alto el fuego en el Donbás, donde desde 2014 se enfrentan el Ejército ucraniano y los separatistas prorrusos.

Biden enfatizó el «férreo compromis»o de Estados Unidos con la soberanía e integridad de territorial de Ucrania, de acuerdo con su oficina.

Moscú aseguró este martes que el movimiento de tropas a la frontera se enmarca en ejercicios militares para hacer frente a las actividades de la OTAN, cuyo secretario general, Jens Stoltenberg, reclamó después que Rusia detenga «de manera inmediata» su movilización alrededor de Ucrania.

Durante la llamada, Biden también le dejó claro a Putin «que Estados Unidos actuará de forma firme en defensa de sus intereses nacionales como respuesta a las acciones de Rusia, como sus intrusiones cibernéticas y su interferencia electoral», indica el comunicado.

Recordemos que Estados Unidos sospecha que Rusia estuvo detrás de un ciberataque masivo que comenzó presuntamente en 2019 y penetró en los sistemas del gobierno federal y grandes compañías del país mediante un programa de la empresa SolarWinds, y ha prometido que habrá represalias por lo ocurrido en cuestión de «semanas».

Además, las agencias de inteligencia de EUA acusaron en marzo a Rusia de haber intentado interferir en las elecciones presidenciales de noviembre de 2020 a favor del expresidente Donald Trump, quien perdió frente a Biden.

El Kremlin ha negado cualquier injerencia electoral como una implicación en el ciberataque de SolarWinds; ahora a la tensión por esos temas se ha sumado la situación en Ucrania y la decisión de Biden de describir a Putin como un «asesino» durante una entrevista en marzo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo este lunes que está «pendiente» de las medidas de control de armas anunciadas por su homólogo estadounidense, Joe Biden, y deseó que el asunto sea abordado por el Congreso de ese país.

«Estamos muy pendientes de la propuesta del presidente Biden en el sentido del control en la comercialización de armas, muchas de las cuales se introducen en nuestro país. El tema se está conduciendo en Estados Unidos, ojalá vaya al Congreso», expresó López Obrador en su conferencia matutina.

«Hay esa intención del presidente Biden, que celebro y apruebo», enfatizó AMLO.

Recordemos que el presidente Biden anunció el pasado jueves una serie de medidas de alcance limitado para atajar la violencia con armas de fuego en su país, y exigió al Congreso que deje de tolerar un problema que describió como una «vergüenza a nivel internacional».

Las acciones de la administración Biden llegan dos semanas después de los tiroteos masivos que dejaron 18 muertos en Georgia y Colorado; el demócrata desveló varias iniciativas para contener la violencia armada, pero reconoció que no podrá hacer demasiado por su cuenta si el Congreso no deja de bloquear cualquier intento de aumentar el control de armas.

Sobre el tema, López Obrador dijo este lunes que el tráfico de armas «ha disminuido» bajo su gobierno, porque «no hay tolerancia».

Aseveró que se está investigando a quienes participan desde el gobierno en el tráfico de armas y aseguró que «ya no se aceptan programas con agencias extranjeras para introducir armas», en alusión al operativo «Rápido y Furioso», realizado entre 2009 y 2011, cuando el gobierno de Estados Unidos introdujo 2,000 armas a México para rastrear al crimen organizado, pero muchas de ellas acabaron siendo utilizadas en delitos.

El mandatario recordó que desde el año pasado el Ejército tomó el control de las aduanas y que, desde entonces, «se ha decomisado un número importante de armas».

En su conferencia de prensa, AMLO aprovechó para señalar vínculos entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el movimiento social de Chihuahua que a finales del año pasado se intentó oponer a la entrega de agua a Estados Unidos, en un caso que dejó a una manifestante muerta tras un choque con las fuerzas de seguridad.

El presidente reveló que manifestantes que tomaron la presa La Boquilla, se llevaron armas de la Guardia Nacional, y que hace 20 días, algunas de esas armas fueron decomisadas en Jalisco.

«No se puede ser categórico, pero en el movimiento de Chihuahua había gente vinculada con los que operan en Jalisco en la delincuencia. El grupo de Jalisco», expresó.

Hunter Biden, el hijo del presidente estadounidense Joe Biden, admitió que probablemente fue reclutado para el consejo de administración de la empresa ucraniana Burisma, que provocó críticas contra su padre el año pasado, porque vieron su nombre como «oro».

En una entrevista con la BBC difundida este martes, con motivo de la publicación de su libro de memorias, «Beautiful Things», Hunter Biden confirmó en parte las acusaciones de los republicanos de que se benefició del nombre de su familia cuando su padre era vicepresidente.

El hijo del mandatario demócrata insistió en que tuvo una carrera de éxito en los negocios independientemente del cargo de su padre como senador de Delaware.

Pero dijo por primera vez que su contratación en el consejo de la enorme empresa energética ucraniana en 2014, cuando su padre era vicepresidente en el gobierno de Barack Obama, estuvo vinculada probablemente en «gran parte» con su nombre. «Creo que vieron mi nombre como oro», dijo a la BBC.

Biden formó parte de la junta directiva, ganando más de 50,000 dólares al mes, desde 2014 hasta 2019.

Ese año su padre empezó a preparar su candidatura a la presidencia y se supo que asesores del entonces presidente Donald Trump buscaron en Ucrania información que pudiera perjudicar a los Biden.

Más tarde en 2019, Trump presionó al gobierno ucraniano para que le proporcionara información que respaldara las acusaciones de corrupción contra los Biden, un acto que llevó al primer juicio político contra el expresidente.

Hunter Biden dijo a la BBC que el momento de su contratación por parte de Burisma estaba relacionado con la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014 y su supuesto apoyo a los rebeldes del este de Ucrania.

Los rusos, dijo Biden, querían hacerse con los recursos naturales de Ucrania y un oleoducto, y Burisma se sentía vulnerable.

«Sé que Burisma quería hacer algo. Querían crear un baluarte contra esa agresión rusa», dijo. «Sabían que tenían que expandirse internacionalmente y en otros sectores para poder diversificarse y protegerse. El nombre de Biden es sinónimo de democracia y transparencia, y por eso dije que era oro para ellos».

El hijo del presidente afirmó que su trabajo en la junta directiva de la compañía se había centrado «al 100%» en asuntos de gestión empresarial y transparencia.

En la entrevista, Hunter Biden no explicó sus relaciones comerciales con una mujer rusa con buenos contactos y con un fondo de inversión chino, que, según los republicanos, también se beneficiaron de sus conexiones.

La noche de ayer, arribaron a México un millón 208 mil 700 dosis de la vacuna contra el COVID-19 de AstraZeneca, segundo embarque proveniente de Estados Unidos y con el que se completa el número de dosis con las que el gobierno de Joe Biden se comprometió a apoyar a nuestro país.

«Esta es la segunda entrega de vacunas que forma parte del acuerdo entre los presidentes de México, Andrés Manuel López Obrador, y de Estados Unidos, Joseph Biden, mediante el cual arribaron al país un total de dos millones 719 mil 300 dosis», detalló la cancillería.

El vuelo de AeroUnion 501, proveniente de Chicago, Illinois, Estados Unidos, llegó ayer a las 21:57 horas a la terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

«Recibimos un millón 200 mil dosis, de los 2 millones 700 mil que se comprometieron entre el gobierno de México y Estados Unidos, con esto continuamos con la inmunización de los adultos mayores de 60 años», dijo Israel Acosta, director del Sistema Nacional de Distribución de Birmex, quien encabezó el acto de recepción.

Con este cargamento, nuestro país ha recibido 13 millones 735 mil 450 dosis de vacunas contra el COVID-19 de las farmacéuticas: Pfizer-BioNTech, AstraZeneca, Sinovac, Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, así como CanSino Biologics.

Además, nuestro país, el laboratorio Drugmex ha envasado 940 mil 470 dosis de la vacuna CanSino Biologics, lo que hace un total de 14 millones 675 mil 920 dosis en México.

Israel Acosta aseguró que las más de un millón  de vacunas de AstraZeneca recibidas ayer serán distribuidas de manera inmediata a todo el país, ya que este fin de semana se tiene programado distribuir alrededor de un millón 400 mil dosis.

Al día de hoy se han recibido 41 vuelos con vacunas, mismos que han transportado 27 embarques de vacunas embasadas. Adicional, a nuestro país han llegado cuatro embarques con sustancia activa para el proceso final de envasado y etiquetado de vacunas.

«La estrategia de vacunación se lleva a cabo de acuerdo con las prioridades definidas por el gobierno federal para la reducción de contagios, hospitalizaciones y defunciones a causa de la pandemia», indicó la Secretaría de Salud.

El presidente Joe Biden encabezará este jueves su primera reunión de gabinete, a poco más de dos meses de haber llegado al poder.

Fuentes de la Casa Blanca adelantaron que Biden reunirá por primera vez a los 21 integrantes de su gabinete que ha confirmado hasta ahora el Senado, en un encuentro físico que se llevará a cabo en la Sala Este de la residencia presidencial.

«(Biden) usará esta primera reunión para dar poder a su gabinete, que está profundamente cualificado, ha roto barreras y es el más diverso de la historia, para que se conviertan en voces clave de sus prioridades políticas», dijo Andrew Bates, portavoz de La Casa Blanca, .

La lentitud del Senado de Estados Unidos a la hora de confirmar a muchos miembros del gabinete de Biden ha retrasado esta primera reunión formal, aunque el actual presidente la ha convocado mucho antes que sus predecesores Donald Trump, que no la programó hasta junio de 2017; y Barack Obama, que celebró la primera en abril.

La primera reunión del gabinete estará centrada en cómo acelerar la implementación de ese paquete de rescate, definir tareas que desempeñará cada uno en el nuevo plan de infraestructuras y afinar la respuesta federal a la COVID-19.

En lugar de reunirse en la sala de gabinete, una habitación del ala oeste de La Casa Blanca diseñada para ese tipo de encuentros, el equipo de Biden se congregará en la mucho más espaciosa Sala Este, para seguir los protocolos derivados de la pandemia.

A la cita asistirán 25 personas en total: los 21 secretarios y asesores confirmados por el Senado, más Biden, la vicepresidenta estadounidense Kamala Harris, el jefe de gabinete de La Casa Blanca, Ron Klain, y la directora en funciones de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB), Shalanda Young.

De los 23 miembros del gabinete, solo quedan dos que el Senado no ha confirmado: el director de la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología de La Casa Blanca, Eric Lander; y una persona aún por nominar para dirigir la oficina OMB, tras la retirada de la designada original para ese puesto, Neera Tanden.

La reunión también tendrá lugar luego de que esta tarde, el presidente Joe Biden presentara su plan de infraestructura, que considera 2 billones de dólares, con el objetivo declarado de crear «millones» de puestos de trabajo, enfrentar a China en el escenario económico mundial y luchar contra el cambio climático.

El mandatario demócrata comparó su proyecto con el ambicioso programa espacial estadounidense de la década de 1960, diciendo que impulsaría los medios de vida de los estadounidenses pobres y de clase media, abordaría el calentamiento global y se financiaría con mayores impuestos a las grandes empresas y a los ricos.

«Es grande, sí. Es audaz, sí. ¡Y podemos hacerlo!», afirmó Biden. «Creará la economía más resistente, fuerte e innovadora del mundo», agregó, enfatizando que quiere «ganar» la competencia con China. «Son inversiones que no podemos dejar de hacer», subrayó desde Pittsburgh, Pensilvania, donde hace dos años lanzó su campaña hacia La Casa Blanca.

La primera fase del programa «Build Back Better» (Reconstruir mejor) implica inversiones que se extenderían a lo largo de ocho años y se financiarían con un aumento del impuesto a la renta empresarial del 21% actual al 28%.

«No se trata de penalizar a nadie», dijo Biden. «No tengo nada contra los millonarios y los multimillonarios. Yo creo en el capitalismo estadounidense».

Su plan incluye inyectar 620,000 millones de dólares en transporte, modernizar más de 32,000 kilómetros de carreteras y autopistas y reparar unos 10,000 puentes en Estados Unidos.

El plan prevé amplificar «la revolución de los vehículos eléctricos» con, por ejemplo, el pasaje a la electricidad del 20% de los famosos autobuses escolares amarillos. También buscará que las nuevas infraestructuras sean más resistentes a los cambios vinculados al calentamiento global.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, encargó a la vicepresidenta Kamala Harris la gestión de los esfuerzos diplomáticos del país relacionados con México y los países del Triángulo Norte de América Central para frenar la migración en la frontera sur, esto ante la creciente llegada de migrantes y las críticas que ha ocasionado a la respuesta que el gobierno ha dado.

«No puedo pensar en nadie más calificado», afirmó Biden a los periodistas en una reunión en La Casa Blanca junto a Harris y los jefes del Departamento de Seguridad Interior (DHS), Alejandro Mayorkas, y del Departamento de Salud, Xavier Becerra.

El mandatario afirmó que le encargó a Harris «una dura tarea», refiriéndose al aumento de la llegada de migrantes indocumentados, sobre todo niños no acompañados, a la frontera sur. «Cuando ella habla, habla por mí», dijo Biden sobre su vicepresidenta.

Esta es la primera misión específica que Biden encarga a Harris, percibida como parte de una generación más joven del Partido Demócrata, y quien siempre lo escolta en sus comparecencias desde que entraron en funciones el 20 de enero pasado.

Este miércoles, La Casa Blanca envió una delegación de congresistas a la frontera con México para a visitar un centro para migrantes en Carrizo Springs, en Texas.

Harris reconoció que Estados Unidos necesita aumentar la capacidad de procesar las demandas de asilo y de acoger a los migrantes, principalmente personas de América Central que huyen de la pobreza, la violencia y los desastres naturales.

«Es un gran problema», dijo en una entrevista con la cadena CBS, en la que también afirmó que el gobierno heredó una estructura muy maltrecha de la anterior administración, que además defendió una política muy agresiva contra la inmigración irregular.

El gobierno de Biden revirtió las grandes líneas que marcaron la estrategia migratoria de Donald Trump, como la política de obligar a los demandantes de asilo a esperar en México a que se resuelva su caso. Sin embargo, toda la cadena de mando del actual Ejecutivo ha reiterado el mensaje de que no es el momento de inmigrar y de que la frontera está cerrada.

La promesa de Biden de mantener una política migratoria más humana se ha complicado con el aumento de la llegada de personas, que pone una fuerte presión en la frontera, aunque el gobierno se niegue a catalogar la situación como una «crisis».

«Hay niños que se presentan en nuestra frontera que huyen de la violencia, que huyen de la persecución, de situaciones terribles, pero no es una crisis», insistió esta semana la portavoz de La Casa Blanca, Jen Psaki.