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La primera dama de Estados Unidos, Jill Biden, confirmó este miércoles que viajará a Texas junto al presidente, Joe Biden, con motivo de la tragedia que se vivió en la escuela primaria de Uvalde, en la que un adolescente de 18 años mató a 21 personas, 19 de ellas niños de entre 8 y 10 años.

«Por supuesto que vamos a visitar Texas», dijo Jill Biden al ser cuestionada por los periodistas durante un evento en el
Aeropuerto Internacional Washington Dulles.

Más tarde, el presidente dijo que pronto irá a Texas, aunque no confirmó fecha. «Jill y yo viajaremos a Texas en los próximos días para encontrarnos con las familias y hacerles saber que sentimos su dolor», dijo Biden desde La Casa Blanca.

El anuncio de la visita del mandatario se da mientras se confirmó que Salvador Ramos, el atacante de la escuela en Texas compró sus armas legalmente días antes de la masacre, y poco después de cumplir los 18 años.

El agresor compró un fusil tipo AR de un negocio con licencia federal en el área de Uvalde el 17 de mayo, según un informe de la policía estatal entregado al senador John Whitmire. Al día siguiente compró 375 proyectiles, y el 20 de mayo compró un segundo fusil.

Ramos llevaba un fusil de cañón largo, chaleco antibalas y abundante munición, lo que según el teniente Christopher Olivarez del Departamento de Seguridad Pública de Texas, «demuestra la premeditación de esta persona nefasta al entrar en una escuela con total desprecio hacia la vida humana».

Pese a la condena generalizada que se ha hecho, la Asociación Nacional del Rifle (NRA) sostendrá su convención en Houston tal como estaba planeado, anunció el alcalde de Houston.

El alcalde, Sylvester Turner, afirmó que el evento tiene que realizarse porque la municipalidad no puede cancelar el contrato con la NRA. Sin embargo, cuestionó el hecho de que políticos republicanos hablarán en el foro de esa agrupación partidaria de la tenencia de armas, luego de la matanza en Uvalde.

Entre los políticos republicanos que aparecen como ponentes en el evento, que empieza este viernes, están el gobernador de Texas, Greg Abbott, y el senador Ted Cruz; ambos han condenado el ataque.

Sin embargo, lo que ha llamado la atención es que el orador principal será el expresidente Donald Trump, informó la propia NRA en Twitter.

«Estados Unidos necesita soluciones verdaderas y liderazgo verdadero en este momento, no políticos y partidismo», expresó Trump en Truth Social, la red social que impulsa. «Por eso mantendré mi compromiso de larga data de hablar en Texas en la Convención de la NRA y realizar un importante discurso a Estados Unidos», añadió.

Los planes y las palabras del exmandatario lo colocan en oposición directa al presidente Joe Biden, quien dijo tras el tiroteo del martes que Estados Unidos debe enfrentarse a la NRA y promulgar leyes significativas para frenar la violencia armada.

«¿Cuándo, por el amor de Dios, haremos lo que todos sabemos en nuestras entrañas que debe hacerse?» preguntó Biden en un discurso a la nación ayer, luego del tiroteo.

Estados Unidos ha detectado hasta la fecha un caso confirmado de viruela del mono y otros cuatro sospechosos, todos ellos hombres, informaron este lunes los Centros de Control y Prevención Enfermedades (CDC).

El confirmado, que ya se conocía desde la semana pasada, es un paciente del estado de Massachusetts, mientras que los otros casos posibles se encuentran en Nueva York, Florida y dos en Utah.

Los cuatro sospechosos son personas infectadas por virus pertenecientes a la familia de la viruela del mono, pero en los que todavía no se ha logrado determinar con exactitud la cepa, indicaron los portavoces de los CDC.

El caso confirmado, por su parte, presenta la misma secuencia genética hallada en un paciente de Portugal y pertenece a una cepa originada en África occidental.

Según la subdirectora de los CDC, Jennifer McQuiston, es «probable» que en las próximas semanas se detecten más casos de viruela del mono en el país, dado el aumento registrado en Europa.

La viruela del mono es una enfermedad zoonótica viral, lo que significa que puede transmitirse de animales a humanos, aunque también puede propagarse entre personas.

Su transmisión tiene lugar en el contacto estrecho, es decir, de piel a piel, aunque ya se habla de que también podría transmitirse por vía aérea. Su período de incubación suele ser de seis a trece días, aunque puede prolongarse hasta los 21.

Los síntomas son similares a los de la erradicada viruela, pero algo más leves, e incluyen fiebre, dolor de cabeza, muscular y de espalda, escalofríos y agotamiento, y con frecuencia hay inflamación de los ganglios y una erupción cutánea.

Expertos han explicado que no se trata propiamente de una enfermedad de transmisión sexual, aunque puede transmitirse durante el sexo por el intenso roce entre cuerpos y al compartir una misma cama y ropa de cama.

Este mismo lunes, el presidente estadounidense, Joe Biden, aseguró desde Tokio que su país está bien preparado para lidiar con los riesgos que plantea la viruela del mono, al disponer de vacunas suficientes, y que no va a aplicar cuarentenas como están haciendo otros países.

En tanto, la OMS indicó que el riesgo de contagio de la viruela del mono es muy bajo en la población en general y que puede detenerse en los países donde la enfermedad no es endémica.

La organización conformó que suman 92 casos confirmados y 28 casos sospechosos en 14 países, incluyendo varios de la Unión Europea, Australia y Canadá.

La OMS teme que la enfermedad, endémica en algunas zona de África central y occidental, se expanda, aunque reconoció que no es la primera vez que se registran casos de manera simultánea en varios países.

Estados Unidos señaló este lunes que busca la forma para que los pueblos de Cuba, Venezuela y Nicaragua estén representados en la cumbre de las Américas, después de que su eventual exclusión a dichos gobiernos provocaran amenazas de boicots.

«El primer tramo de invitaciones para la Cumbre de las Américas salió la semana pasada. Todavía estamos evaluando opciones sobre cómo incorporar mejor las voces de los pueblos cubano, venezolano y nicaragüense en el proceso de la Cumbre», afirmó un funcionario del gobierno de Joe Biden a la agencia la AFP.

La novena Cumbre de las Américas, que Estados Unidos organiza por primera vez desde la cita inaugural en 1994, está prevista del 6 al 10 de junio en Los Ángeles, California.

A dos semanas del evento, La Casa Blanca no ha comunicado aún la lista de invitados, aunque el Departamento de Estado dijo el viernes que confiaba en una «fuerte participación».

Cuba, que asistió por primera vez a una Cumbre de las Américas en 2015 en Panamá, y volvió a estar en 2018 en Lima, denunció el mes pasado que estaba siendo dejada fuera de los preparativos, y que sería un «grave retroceso histórico» que no la invitaran.

El jefe de la diplomacia estadounidense para las Américas, Brian Nichols, dijo entonces que no esperaba que Cuba, Nicaragua y Venezuela fueran invitados porque «no respetan» la Carta Democrática Interamericana en 2001, redactada a instancias de la tercera Cumbre de las Américas en Quebec.

Sin embargo, la situación cambió cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) amagó con no asistir personalmente a la Cumbre si no se invitaba a todos los países de la región.

Sus declaraciones provocaron que homólogos de Bolivia, Luis Arce; de Honduras, Xiomara Castro; y de Argentina, Alberto Fernández; así como líderes de la Comunidad del Caribe (CARICOM), que reúne a 14 países, también pusieran en duda su participación. Chile no condicionó su asistencia, pero pidió que la convocatoria sea «lo más amplia posible».

El canciller Marcelo Ebrard aseguró que AMLO habló del tema la semana pasada durante una reunión virtual con el exsenador estadounidense Chris Dodd, asesor especial de Biden para la Cumbre.

«Fue una conversación bastante franca», sostuvo Ebrard, señalando que López Obrador planteó que «no debe haber exclusiones» y que la región debe «entrar en una nueva etapa histórica».

AMLO apuesta a que la región avance hacia una «unión» similar a la que dio lugar a la Unión Europea, y a «dejar otras etapas de la historia más simbolizadas por lo que ha sido la OEA y otros supuestos de ‘América para los americanos'».

La administración Biden tampoco informó aún si será invitado a Los Ángeles el líder opositor venezolano Juan Guaidó, a quien Washington reconoce como presidente encargado de Venezuela desde 2019, tras desconocer el segundo mandato de Nicolás Maduro por considerarlo resultado de elecciones fraudulentas.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) afirmó esta mañana que insistirá al gobierno de Estados Unidos en la aprobación de la reforma migratoria que regularizaría a millones de indocumentados en el contexto de la Cumbre de las Américas.

«Lo voy a seguir sosteniendo porque fue un compromiso, incluso ya lleva tiempo, el primer compromiso lo hizo el presidente Obama, acerca de la regularización, y el presidente Biden era vicepresidente y tratamos ese asunto en 2012», indicó el mandatario.

López Obrador señaló que aún «está analizando» su participación en la Cumbre de las Américas, que se realizará del 6 al 10 de junio en Los Ángeles, California, ante la polémica por la presunta exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

De asistir a la Cumbre, el presidente indicó que le gustaría hacer un mitin con mexicanos en La Placita Olvera de Los Ángeles, considerada «la cuna de los latinos» en esa ciudad.

El mandatario prometió que abogará de nuevo ante Biden por «la regularización de los paisanos» que viven en Estados Unidos, donde casi 5 de los 10.5 millones de inmigrantes indocumentados son de origen mexicano, según el Pew Research Center.

“Pueden llegar migrantes de varios países y los empresarios estadounidenses prefieren a los trabajadores mexicanos, es mucho lo que aportan, además no hay fuerza de trabajo en Estados Unidos y estamos llevando a cabo conversaciones para ordenar el flujo migratorio», sostuvo López Obrador.

El presidente lamentó que por las campañas para las elecciones intermedias de noviembre próximo la reforma migratoria se haya estancando y se mantenga sin avances en Estados Unidos. Por ello, reiteró su aviso de exhibir a los políticos de ambos partidos que tengan una retórica antimexicana o antiinmigrante en las campañas.

«No vamos a permitir que en las campañas para supuestamente ganar votos se desaten cuestionamientos a migrantes mexicanos, no aceptamos la xenofobia, no aceptamos el racismo», sentenció. «Y si un partido, candidatos, pensando que si hablan mal del mexicano van a sacar votos, pues nosotros desde aquí vamos a denunciar esos hechos para que nuestros paisanos de allá sepan quién es quién», añadió.

El mandatario también pidió considerar la fuerza de los mexicanos en Estados Unidos, al estimar que ya existen 40 millones en ese país, al sumar indocumentados, migrantes regulares e hijos de inmigrantes.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, respaldó este jueves las peticiones de entrada en la OTAN de Finlandia y Suecia, cuyos líderes visitaron La Casa Blanca.

Biden recibió a su homólogo finlandés, Sauli Niinistö, y a la primera ministra sueca, Magdalena Andersson, para expresar el «apoyo completo, total e íntegro de Estados Unidos» a las solicitudes de esos países de integrarse en la OTAN, motivadas por la invasión rusa de Ucrania.

«(Finlandia y Suecia) cumplen todos los requisitos para entrar en la OTAN, con creces. Y tener a dos miembros de la OTAN en el norte reforzará la seguridad de nuestra alianza», dijo Biden en un discurso junto a Niinistö y Andersson.

La reunión tuvo lugar un día después de que Finlandia y Suecia presentaran sus peticiones de ingreso en la OTAN, y horas después de que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, reiterara su oposición a esa posibilidad.

Cualquiera de los 30 Estados miembro de la OTAN tiene el poder de vetar una posible expansión de la Alianza, por lo que Turquía ha amenazado con hacerlo porque acusa a Finlandia y, sobre todo, a Suecia, de mantener una supuesta política de protección a militantes kurdos.

La Casa Blanca ha expresado su confianza en que el resto de los aliados conseguirán convencer a Turquía de permitir la adhesión de los países nórdicos a la Alianza, y tanto Niinistö como Andersson trataron de persuadir a Ankara en sus respectivos discursos junto a Biden.

«Estamos abiertos a abordar todas las preocupaciones que Turquía pueda tener respecto a nuestra membresía» en la OTAN, recalcó el presidente finlandés, que visitaba Washington por segunda vez desde que comenzó la guerra en Ucrania.

Niinistö subrayó su compromiso con «la seguridad de Turquía» y con el combate al terrorismo en todas sus formas.

Por su parte, Andersson afirmó que su gobierno está dialogando con Ankara «a distintos niveles, para resolver cualquier problema» que pueda obstaculizar el «rápido» ingreso de Suecia en la Alianza.

Erdogan acusa a Finlandia y Suecia de ser un santuario para miembros de la guerrilla Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), activa en Turquía y reconocida por EUA y la Unión Europea como terrorista, y de las milicias Unidades de Protección del Pueblo (YPG) de Siria, que no tienen esa consideración.

Biden envió este jueves al Congreso informes que respaldan las solicitudes de entrada de Finlandia y Suecia en la Alianza. Para expandir la OTAN, es necesario que el Senado estadounidense ratifique, con una mayoría de dos tercios, la enmienda al Tratado fundacional de la Alianza, que data de 1949, y los informes remitidos por Biden dieron inicio a ese proceso.

Durante su discurso en La Casa Blanca, la primera ministra sueca explicó que la invasión rusa de Ucrania marcó un «punto de inflexión» para su país después de 200 años de no alineación en el plano militar, una postura que compartía con Finlandia.

«Mi gobierno ha llegado a la conclusión de que la seguridad del pueblo sueco estará mejor protegida dentro de la alianza de la OTAN», remarcó Andersson.

Biden, por su parte, prometió a ambos líderes que permanecerá «vigilante» para disuadir y enfrentar cualquier tipo de agresión mientras Finlandia y Suecia se encuentran en el proceso de adhesión a la OTAN.

Tanto Helsinki como Estocolmo han descartado una amenaza militar directa en su contra de Rusia, aunque temen posibles ataques cibernéticos o híbridos, dado que Moscú ha advertido contra cualquier ampliación de la OTAN.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) reiteró esta mañana en que se encuentra a la espera de una respuesta de su homólogo estadounidense, Joe Biden, sobre su petición de invitar a todos los países a la Cumbre de las Américas tras su reunión ayer con el asesor especial de La Casa Blanca.

«Yo espero que hoy o mañana tengamos ya una respuesta. ¿Qué puedo decir? Que hay un ambiente de mucho respeto en las pláticas, que le tenemos confianza y afecto al presidente Biden, y que queremos que se tome en cuenta la propuesta de no excluir a nadie”, dijo AMLO al ser cuestionado sobre el tema.

El mandatario se refirió a la reunión virtual que tuvo con Christopher Dodd, asesor especial de La Casa Blanca para la Cumbre de las Américas, que se realizará del 6 al 10 de junio en Los Ángeles, California.

López Obrador, quien ha condicionado su asistencia a la cumbre, insistió ante el representante estadounidense en su solicitud de invitar a todos los países, ante la eventual exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Dijo que no descartaba la posibilidad de que se «logre este acuerdo».

“Vamos a esperarnos, tengo confianza en el presidente Biden, es el momento de un gran viraje, es el momento de iniciar una etapa nueva en las relaciones de los países de América y va a ser un ejemplo para el mundo y solo lo puede hacer el presidente Biden», añadió.

La postura del presidente de no asistir ha desatado una polémica regional porque la han secundado Bolivia y naciones de la Comunidad del Caribe (Caricom), mientras que Argentina, Honduras y Chile han replicado las críticas aunque sin retirar su asistencia.

Además, el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, anunció que no acudirá al evento por las críticas de Estados Unidos a la designación por cuatro años más de la fiscal general, Consuelo Porras, acusada por Washington de «obstruir» la justicia.

El mandatario de México ha insistido en que la Cumbre de las Américas, que en particular abordará la migración, la pandemia y la economía, sea una oportunidad para unir al continente en un bloque. Aun así, reconoció ahora que su petición «no es nada fácil, son cuestiones muy complejas».

«Porque son cambios de políticas viejas, que datan de más de dos siglos y que alentaron con la Guerra Fría, pero tenemos que relacionarnos de manera distinta en América y en el mundo, y hacer a un lado la confrontación, y hacer a un lado la guerra», expuso.

En tanto, el presidente Daniel Ortega, declaró que a Nicaragua «no le interesa» asistir a la Cumbre.

«No nos interesa, (ya que) ir a esa Cumbre es ir a llenarse ya sabemos de qué», sostuvo Ortega en una rueda de prensa en la capital del país, Managua, agregando que «esa Cumbre no enaltece a nadie, sino que más bien ensucia y embarra». «Tenemos que defendernos los latinoamericanos para que nos respeten», agregó.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) indicó que pedirá este medio día a funcionarios estadounidenses que Washington «inicie una nueva política» en la región en la Cumbre de las Américas, ante la polémica por la presunta exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

«La Cumbre podría ayudar a iniciar una política nueva y le tengo confianza al presidente (Joe) Biden, creo que él podría dar este paso y hacer atrás toda esa política anacrónica, injusta, de subordinación, de falta de respeto a la independencia, a la soberanía de los pueblos», dijo AMLO.

El mandatario adelantó que hablará de ello este miércoles con el exsenador Christopher Dodd, designado por La Casa Blanca como asesor especial de la Cumbre de las Américas que se realizará en junio en Los Ángeles, California.

La reunión estaba pensada para ser de forma presencial, pero de último momento se cambió híbrida, pues mientras el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, y el canciller, Marcelo Ebrard, estarán de forma presencial, Christopher Dodd se conectará de forma virtual debido a que dio positivo a COVID-19.

El encuentro ha generado altas expectativa porque López Obrador ha amagado que no irá a la Cumbre, si Estados Unidos no invita a Cuba, Nicaragua y Venezuela, una postura que han secundado Bolivia y las naciones de la Comunidad del Caribe (Caricom).

«Tengo ese sueño de que en Los Ángeles nos unamos todos, y comparten ese punto de vista, porque no es solo nuestro, otros pueblos, otros gobiernos, y repito, creo que el presidente que podría iniciar esta nueva etapa, convertirse en el conductor de esta nueva política en América, es el presidente Biden», dijo López Obrador.

El mandatario insistió en que es momento de inaugurar una etapa nueva en América, sin «hegemonía, injerencismo, ni imposiciones”.

«Es necesario un cambio en la política exterior del mundo. Ya no es posible seguir, en el caso de América, con la Doctrina Monroe, ni con la consigna de que ‘América para los americanos’, ni mantener las pugnas que se originaron durante la Guerra Fría», añadió López Obrador.

El presidente rechazó las críticas sobre la polémica regional que ha causado su postura y los presuntos roces con el gobierno de Estados Unidos, principal socio comercial de México.

“No es un afán de confrontar, es llamar la atención de que podemos, es el momento, de buscar una reconciliación. Además, cada pueblo tiene su idiosincrasia, somos independientes”, remató.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, recibirá en La Casa Blanca el próximo jueves a los gobernantes de Suecia y Finlandia, tras la solicitud de estos países para ingresar a la OTAN ante la invasión rusa de Ucrania.

El presidente de Finlandia, Sauli Niinisto, y la primera ministra de Suecia, Magdalena Andersson, se reunirán con Biden para discutir sus «pedidos de ingreso a la OTAN y la seguridad europea», dijo la secretaria de prensa de La Casa Blanca, Karine Jean-Pierre.

También abordarán «el fortalecimiento de nuestras estrechas asociaciones en una variedad de temas globales y el apoyo a Ucrania», agregó.

El anuncio se da mientras el Parlamento finlandés aprobó por mayoría la solicitud del gobierno de ingresar a la OTAN.
Los legisladores de la Eduskunta, de 200 asientos, aprobaron este martes el pedido de ingreso a la Alianza por 188 votos contra 8.

Se consideraba que el voto era una formalidad, ya que el presidente Sauli Niinisto y la primera ministra Sanna Marin anunciaron el domingo la intención de ingreso, por lo que la aprobación parlamentaria no era requerida. Sin embargo, Niinisto y Marin dijeron que era importante tener el apoyo del Parlamento para una decisión que el jefe del Estado calificó de «histórica».

El próximo paso es que Finlandia envíe una solicitud formal a la sede de la OTAN junto a su vecino nórdico Suecia, donde el gobierno anunció una decisión similar ayer lunes.

El ingreso a la OTAN sería el mayor cambio en materia de defensa y seguridad de la nación de 5.5 millones de habitantes desde la Segunda Guerra Mundial, cuando adoptó su actual política de neutralidad y no alineación.

Suecia por su parte firmó este martes una petición formal para unirse a la OTAN, un día después de anunciar que solicitaría su ingreso en la alianza militar que integran 30 naciones.

La decisión sueca también pone fin a su larga neutralidad militar, vigente desde hace más de 200 años, por lo que junto a la petición de Finlandia, han provocado la ira del Kremlin.

Rusia anunció este martes la expulsión de dos diplomáticos finlandeses en represalia por una medida similar tomada por el gobierno de Helsinki e informó que saldrá del Consejo de Estados del Mar Báltico (CBSS), un foro que agrupa a los países del mar Báltico.

El embajador finlandés fue convocado al ministerio de Relaciones Exteriores en Moscú, según un comunicado de la diplomacia rusa. En la reunión la cancillería protestó «enérgicamente» contra la expulsión de dos miembros de su delegación en Finlandia.

Y es que la ofensiva rusa en Ucrania, que comenzó el 24 de febrero, ha provocado una ola de condenas internacionales y un aluvión de sanciones, acompañadas de la expulsión de cientos de diplomáticos rusos por parte de los países occidentales.

El ministerio de Relaciones Exteriores detalló que la salida del CBSS es por considerar que los países occidentales «han monopolizado» dicha instancia para sus objetivos coyunturales, «en perjuicio de Rusia».

El Consejo de Báltico, que tiene su sede en Estocolmo, fue creado por iniciativa de Dinamarca y de Alemania al final de la Guerra Fría para promover la estabilidad y la seguridad, además de la cooperación económica.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) celebró que su homólogo estadounidense, Joe Biden, suavizara su política hacia Cuba, aunque aún calificó al embargo como “genocida”.

«Celebramos que se avance en ese sentido, es un paso aunque yo quisiera que no hubiera bloqueo, porque eso es violatorio de los derechos humanos, esa es una política medieval, no tiene nada que ver con nuestro tiempo y hermandad que debe haber en nuestros pueblos ni con la fraternidad universal”, dijo el mandatario.

Reconoció que la decisión del gobierno estadounidense es un avance “aunque sea limitado”. Sin embargo, dijo que no debería existir una política de bloqueo porque se perjudica a mucha gente.

“Imagínense que no se puedan comprar alimentos, que la gente no pueda adquirir lo básico porque la empresa que venda es sancionada por ese aislamiento. Es una política genocida”, criticó.

Ayer, Joe Biden suavizó su política hacia Cuba al restablecer los vuelos comerciales más allá de La Habana, suspender los límites a las remesas y autorizar ciertos tipos de viajes, aunque el turismo a la isla seguirá prohibido.

El anuncio de Biden supone una marcha atrás en algunas de las políticas que implementó su antecesor, Donald, y que supusieron el fin de la era del «deshielo», implementada por el expresidente Barack Obama y su homólogo cubano, Raúl Castro.

El giro en la política hacia Cuba se produce después de una revisión interna dentro de la Administración de Biden que ha llevado meses.

Las medidas anunciadas entrarán en vigor en las próximas semanas, según dijo a la prensa un alto funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato.

Además, el anuncio de la administración Biden se da previo a la Cumbre de la Américas, a la cual se prevé Cuba no esté invitado.

En ese sentido, López Obrador aseguró que la reunión que sostendrán mañana miércoles con encargados de la organización de la Cumbre, asistirá un senador estadounidense, además del embajador Ken Salazar. Dijo que hasta ahora Estados Unidos ha actuado con prudencia y tolerancia.

“Nosotros, independientemente de lo que se resuelva, siempre vamos a tener una relación de amistad y respeto con el Gobierno de Estados Unidos y más, mucho más, con el pueblo de Estados Unidos”, dijo.

Descartó que pueda producirse una ruptura con el gobierno estadounidense en caso de que no se acepte su petición de invitar a «todos los países», en referencia a Nicaragua, Venezuela y Cuba, y que en caso de concretarse, él no asistiría.

El gobierno de Joe Biden anunció ayer que levantará una serie de restricciones a Cuba impuestas durante la era del expresidente Donald Trump, facilitando procedimientos de inmigración, transferencias de dinero y vuelos a la isla.

El anuncio de Washington surge de la revisión de la política hacia La Habana prometida por Biden al llegar a La Casa Blanca en enero de 2021, pero que comenzó a tomar forma tras las históricas protestas que sacudieron a Cuba en julio pasado.

«Con estas medidas pretendemos apoyar las aspiraciones de libertad y mayores oportunidades económicas de los cubanos para que puedan llevar una vida exitosa en su hogar», dijo el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price.

Un alto funcionario estadounidense consideró una «coincidencia» que esto se anuncie tras una amenaza de boicot a la próxima Cumbre de las Américas en Los Ángeles, luego de que Cuba denunciara haber sido excluida de los preparativos.

El gobierno de Biden dijo que restablecerá el programa CFRP, suspendido desde 2017 y que permite a ciudadanos y residentes estadounidenses reunirse en Estados Unidos con sus familiares cubanos a través de canales regulares de migración.

También indicó que aumentará la capacidad de procesamiento de solicitudes de visa en La Habana, mientras sigue haciendo la mayoría de estos trámites migratorios en Guyana.

Recordemos que la embajada estadounidense en Cuba redujo su personal al mínimo en septiembre de 2017, cuando el republicano Donald Trump denunció «ataques sónicos» que afectaron la salud de sus diplomáticos desde 2016.

La administración de Biden prevé asimismo eliminar el límite de remesas familiares de 1,000 dólares por trimestre para el par emisor-receptor, y autorizar las remesas no familiares para apoyar «a los empresarios cubanos independientes».

Sin embargo, «seguirán prohibidas las remesas a través de Fincimex», propiedad de GAESA, un conglomerado empresarial controlado por las fuerzas armadas cubanas. Donald Trump limitó en 2019 las transferencias formales de dinero a Cuba, sostén para muchas familias y clave para la economía cubana, y en 2020 sancionó a Fincimex para evitar que el gobierno cubano se beneficiara como intermediario.

Además, la administración Biden dijo que aumentará los vuelos entre Estados Unidos y la isla, y habilitará conexiones a otras ciudades además de La Habana. Determinados viajes en grupo actualmente prohibidos estarán autorizados, aunque no los viajes individuales.

«La política de la administración (Biden) hacia Cuba sigue centrándose ante todo en el apoyo al pueblo cubano, incluidos sus derechos humanos y su bienestar político y económico», señaló Price. «Seguimos pidiendo al gobierno cubano que libere de inmediato a los presos políticos, que respete las libertades fundamentales del pueblo cubano y que permita que el pueblo cubano determine su propio futuro», añadió.

Cuba reaccionó de inmediato, y calificó de «paso limitado en la dirección correcta» esta flexibilización, aunque resaltó que «no modifica» el embargo vigente desde hace seis décadas.

«La decisión no modifica el bloqueo, la inclusión fraudulenta en lista de países patrocinadores del terrorismo, ni la mayoría de medidas coercitivas de máxima presión de Trump que aún afectan al pueblo cubano», tuiteó el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez.

El «contenido del anuncio confirma que no han cambiado ni los objetivos, ni los principales instrumentos de la política fracasada de Estados Unidos contra Cuba», agregó.

Trump endureció el embargo económico que Estados Unidos aplica desde 1962 a Cuba con el fin de forzar un cambio de régimen, revirtiendo la apertura propiciada por su antecesor, el demócrata Barack Obama.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, habló este viernes con la primera ministra sueca, Magdalena Andersson, y el presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, durante poco más de media hora, confirmó La Casa Blanca, mientras Turquía amenazó con bloquear la adhesión de estos dos países a la OTAN.

El presidente finlandés dijo en Twitter que había «explicado los próximos pasos de Finlandia para unirse» a la organización de defensa transatlántica y agregó que su país estaba «profundamente agradecido con Estados Unidos por su necesario apoyo».

Sin embargo, Turquía amenazó con impedir que Suecia y Finlandia se unan a la Alianza Atlántica, que solo puede admitir a un nuevo miembro con el voto unánime de sus integrantes.

La actitud turca basta para enfriar el proceso de adhesión de las dos naciones nórdicas, respaldado hasta ahora por la mayoría de los miembros de la OTAN, incluido Estados Unidos, y por el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, quien dijo estar listo para recibirlas «con los brazos abiertos».

Tras décadas sin alianzas militares, Helsinki y Estocolmo, ambas no alineadas, anunciaron oficialmente su candidatura a la OTAN, consecuencia directa de la invasión rusa a Ucrania.

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, reiteró el jueves que Washington apoyaría una solicitud de membresía de Suecia y Finlandia.
«Incluso sin que sean miembros de la OTAN, nuestros ejércitos han estado trabajando juntos durante años. Estamos seguros de encontrar formas (…) de abordar cualquier inquietud que estos dos países puedan tener» en el período anterior a la admisión oficial, señaló la vocera.

Ayer, el presidente y la primera ministra de Finlandia dijeron estar a favor a una adhesión «sin demora» a la alianza, lo que era el primer paso para iniciar dicho proceso. Ahora deben oficializar la candidatura del país este domingo tras una reunión del consejo de gobierno.

El mismo día, el partido socialdemócrata sueco debe pronunciarse sobre la candidatura de su país. Su apoyo levantaría el último obstáculo significativo del lado de Estocolmo.

Sin expresar una recomendación formal, un informe elaborado por el gobierno con todos los partidos en el Parlamento se pronunció a favor de una candidatura sueca. «La pertenencia de Suecia a la OTAN (…) tendría un efecto disuasorio», concluye el documento de 40 páginas.

El Kremlin ya ha expresado también su rechazo a cualquier «ampliación de la OTAN». Y aunque Moscú amenazó a Finlandia y Suecia con «consecuencias» en caso de adhesión, el informe considera muy improbable un ataque armado, pero reconoce que «no se pueden descartar» las «provocaciones» y las «represalias» rusas.

Antes de la guerra en Ucrania, el debate en Finlandia y Suecia sobre su adhesión a la OTAN estaba estancado. Pero todo cambió con la invasión rusa. Ambos países buscan ahora una mejor protección militar.

La mitad de los suecos están a favor de la adhesión, según las últimas encuestas. Y dos tercios serían favorables si Finlandia se une también. Más de tres cuartos de los finlandeses quieren contar con la protección de la OTAN.

Ver a los dos países hasta ahora no alineados unirse a la OTAN, y en particular Finlandia con su frontera de 1,300 kilómetros con Rusia, sería un revés estratégico y simbólico para Moscú, según analistas.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) insistió este viernes en su llamado a la «unidad» entre los países de América, y se dijo confiado en que su homólogo estadounidense, Joe Biden, invite a todos los países a la Cumbre de las Américas que se celebrará en Los Ángeles ante la polémica por la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

«Todavía espero que haya una respuesta favorable para que todos participemos, el que no quiera ir está en su derecho pero espero que nadie excluya a nadie», dijo el mandatario, quien insistió en que él no acudirá a la cumbre si se excluyen países aunque sí enviaría a un grupo en representación de México.

López Obrador consideró que es imprescindible que se aumente el diálogo entre los países de la región porque, dijo, solamente así se podría aprovechar el «potencial económico».

«Por falta de unidad no hemos hecho valer la fuerza económica comercial que tiene América en consideración a otras regiones del mundo», compartió.

López Obrador se refirió a la polémica que desató el pasado día 10, cuando advirtió que no asistirá a la Cumbre de las Américas, que se realizará en Los Ángeles el próximo 6 de junio, y que fue tomado por diversos analistas como un boicot al evento que presidente EUA, pues diversos mandatarios se unieron a AMLO en su postura.

El mandatario aclaró que «no hay problemas» con Biden por haberse expresado sobre el tema. «Simplemente somos distintos porque las historias de nuestros pueblos son distintas», dijo.

Y pidió de nuevo a Biden que respete la soberanía de cada país para así poder llegar a un «verdadero cambio» en la región encaminado a que se termine «la política hegemónica en América y en el mundo».

López Obrador sostuvo que si se invita a todos los países de la región a la Cumbre de las Américas, «va a inaugurarse una etapa nueva en las relaciones en América y se le va a deber al presidente Biden», además de que dijo, todos los mandatarios sabrán reconocerle esa elección al demócrata.

El presidente estadounidense, Joe Biden, lamentó este jueves el «trágico hito» alcanzado por el país al llegar al millón de muertos por la pandemia de COVID-19.

Así lo indicó el mandatario en un comunicado, en el que da por hecho que Estados Unidos ha alcanzado esa cifra, aunque instituciones que hacen el conteo aún no la han confirmado, como es el caso la Universidad Johns Hopkins, que en sus datos de este jueves habla de 998,997 fallecidos hasta el momento.

«Hoy marcamos un trágico hito: un millón de vidas perdidas por COVID-19 (…) Cada una de ellas una pérdida irreparable», aseguró Biden.

El mandatario reconoció que Estados Unidos ha cambiado «para siempre» por el impacto de la pandemia. «Debemos mantenernos vigilantes contra esta pandemia y hacer todo los posible para salvar tantas vidas como sea posible, mediante más pruebas, más vacunas y tratamientos como sea posible», agregó.

Y es que Estados Unidos es el país del mundo con más fallecidos por la pandemia de COVID-19.

Aunque fue uno de los primeros en comenzar la administrar las vacunas, la tasa de inmunización se ha estancado en poco más del 65% de su población, lo que ha provocado la preocupación entre las autoridades.

Precisamente este jueves, Estados Unidos es uno de los convocantes de la segunda cumbre mundial sobre la COVID-19.

En este encuentro, que como el primero será de carácter virtual, participan numerosos países además organizaciones no gubernamentales e instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio.

Los dos grandes objetivos de esta segunda cumbre son coordinar los esfuerzos para combatir la COVID-19 y diseñar mecanismos para prevenir futuras pandemias. Rusia no ha sido invitada, mientras que China ha declinado su participación.

Estados Unidos aprovechó la Cumbre para anunciar que compartirá la patente de una tecnología clave para fabricar vacunas de la COVID-19 con la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que puede ayudar a otros países a desarrollar sus propias dosis.

Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) emitirán una licencia para compartir varias tecnologías con la OMS, entre ellas la patente de la proteína S estabilizada, que ha ayudado a fabricar varias vacunas de la COVID-19, como las de Pfizer y Moderna.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aseguró que no descarta que su homólogo estadounidense, Joe Biden, invite a todos los países a la Cumbre de las Américas ante la polémica que ha surgido por la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

“Yo no descarto el que el presidente Biden haga la invitación a todos. Me dio gusto que ayer en la Casa Blanca, todavía, y es cierto, se sostuvo que no se han girado invitaciones», dijo en su conferencia diaria.

El mandatario se refirió a la polémica que desató esta semana, cuando el martes advirtió de que no asistirá a la Cumbre de las Américas, que se realizará en Los Ángeles el 6 de junio, si Washington no invita a todos los países, una medida que este miércoles secundó el presidente Luis Arce, de Bolivia.

Mientras que la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, opinó en Twitter que «si no están todas las naciones, no es Cumbre de las Américas», aunque sin detallar si también contempla ausentarse.

“Nadie tiene derecho a hablar en nombre de toda América y de decidir quién participa y quién no. Somos países independientes, libres, soberanos. Nos regimos no por mandatos de hegemonías, de países extranjeros», argumentó ahora López Obrador.

Y es que el Departamento de Estado de Estados Unidos confirmó la semana pasada que descartaba invitar a Cuba, Nicaragua y Venezuela a la próxima Cumbre de las Américas por considerar que son países que «no respetan» la democracia.

Pero este miércoles la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, indicó que aún no se han enviado las invitaciones porque «no hay una decisión final». En ese sentido, López Obrador confirmó que él no ha recibido una invitación formal al evento.

En medio de la controversia, López Obrador descartó roces con el gobierno de Estados Unidos, quien podría considerar como una boicot, la advertencia de no asistir a la Cumbre, a la que diversas naciones comienzan a unirse.

AMLO señaló que Biden es una persona buena, responsable, y es demócrata, y sabe que debe respetarse a todos el derecho a disentir.

“No (habrá represalias). Siempre he dicho que hemos recibido un trato muy respetuoso del presidente Biden. Sin que yo hable de independencia y de soberanía, él siempre menciona que nuestro trato se da a a partir de un pie de igualdad”, señaló.

La Cumbre de las Américas, que se realizó por última vez con todos los países presentes en Panamá en 2015, abordará ahora en California la migración como tema prioritario, además de la pandemia y la seguridad.

El presidente de Bolivia, Luis Arce, anunció que no asistirá a la Cumbre de las Américas si Estados Unidos «persiste» en su decisión de excluir a otros países, asumiendo la misma posición que México anunció ayer.

«Reafirmo que una Cumbre de las Américas que excluye a países americanos no será una Cumbre de las Américas plena, y de persistir la exclusión de pueblos hermanos, no participaré de la misma», afirmó el gobernante en sus redes sociales.

Señaló que Bolivia «cimienta sus relaciones internacionales en la diplomacia de los pueblos, con inclusión, solidaridad, complementariedad, respeto a la soberanía, autodeterminación y construcción colectiva de la cultura del diálogo y la paz».

Arce, considerado como el «delfín político» del expresidente Evo Morales, dijo la semana pasada que no existen razones para excluir a otras naciones del evento previsto entre el 6 y el 10 de junio en Los Ángeles, California.

Con esto se sumaría a lo expresado por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien confirmó que no asistirá a la Cumbre si persiste en la exclusión de naciones como Cuba, Venezuela y Nicaragua.

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, señaló que las invitaciones a la cumbre «aún no han sido emitidas» y se abstuvo de confirmar si esas tres naciones serán excluidas. Sin embargo, en días recientes, el jefe de la diplomacia estadounidense para la región, Brian Nichols, opinó que esperaba que Cuba, Nicaragua y Venezuela no estén presentes en la Cumbre de las Américas.

La cumbre pondrá énfasis en la crisis migratoria, el cambio climático, el COVID-19 y la «lucha por la libertad y la democracia», señaló Washington.

Bolivia y México no son los únicos que han adoptado esta posición. Los países de la Comunidad del Caribe (Caricom) informaron que no asistirán a la Cumbre de las Américas si se excluye a alguna nación de la región.

«La Cumbre de las Américas no es una reunión de Estados Unidos, por lo que no puede decidir quién está invitado y quién no”, señaló el embajador de Antigua y Barbuda en Washington, Ronald Sanders.

Los Estados miembros de la Caricom son: Antigua y Barbados; Bahamas; Barbados; Belice; Dominica; Granada; Guyana; Haití; Jamaica; San Cristobal y Nevis; Santa Lucía; San Vicente y las Granadinas; Surinam; Trinidad y Tobago y el territorio de Montserrat. Además, figuran como miembros asociados las Islas Vírgenes Británicas; las Islas Caimán; las Islas Turcos y Caicos, y Bermudas.

Por otra parte, según fuentes brasileñas con conocimiento del tema, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, político de derecha que admira al expresidente Donald Trump, tampoco viajaría a la Cumbre.

El presidente López Obrador dijo esta mañana que otros mandatarios latinoamericanos, al igual que él, «no están contentos» con la Cumbre de las Américas porque no están todos los países invitados.

«Ya me habían hablado otros presidentes, ya me habían preguntando, que no están contentos. Por ejemplo, el de Bolivia (Luis Arce) ya me había dicho que no consideraba eso adecuado, que era una falta de respeto», manifestó este miércoles en su rueda de prensa diaria.

En Broojula, el analista y ex canciller Jorge Castañeda, da su análisis sobre la relación de AMLO con Biden, ante la amenaza que representan sus declaraciones sobre la Cumbre de las Américas.

Partamos de que no es el mejor momento para la Cumbre de las Américas. La región está encabezada en muchos países por líderes populistas, dictadores o aspirantes a serlo.

Desde los 3 países que no han sido convocados: Cuba, Nicaragua y Venezuela; hasta El Salvador de Nayib Bukele; Bolivia, con Luis Arce; Brasil con el suicida del medio ambiente, Jair Bolsonaro; Pedro Castillo en Perú; Iván Duque en Colombia; Alberto Fernández en Argentina y finalmente Andrés Manuel López Obrador.

Esto ocurre con un Estados Unidos que enfrenta enormes problemas más allá de las Américas por la amenaza de la Rusia de Putin y claro, el enorme desafío de la China de Xi Jinping.

El pasado 3 de mayo, el Subsecretario para América Latina y el Caribe, Brian Nichols, publicó un mensaje en el que dejó saber que ni Cuba, ni Nicaragua ni Venezuela estarían invitados a la Cumbre de las Américas.

Biden, como presidente del país anfitrión de esta Cumbre, tiene todo el derecho de decir quién está y quién no, invitado. Puede pensar que invitar a alguien como Daniel Ortega, que apenas en abril expulsó a la Organización de Estados Americanos de su país y expropió su sede en Managua fue la gota que derramó el vaso y que convocarlo a la reunión era simplemente seguir haciéndole el caldo gordo a un presidente que ganó las más recientes elecciones después de haber encarcelado a cualquier candidato de oposición.

En el caso de Cuba y su dirigente, Miguel Díaz Canel, la simple presencia en suelo estadounidense del dictador cubano sería razón suficiente para complicarle aún más a los demócratas y a Biden las elecciones intermedias entre la población cubanoamericana. Pero además, está la represión a los manifestantes del 11 de julio del 2021 que llevó a condenas de entre 6 y 30 años de prisión para 127 de quienes salieron a las calles cantando por la libertad, en un ejercicio inusual de protesta contra el gobierno.

Y ¿cómo invitar a Nicolás Maduro si Estados Unidos, junto con otros 50 gobiernos del mundo, reconocen a Juan Guaidó como el presidente de Venezuela desde el 2019?

La pregunta no es si debe Biden de invitar a Diaz Canel; a Ortega o a Maduro. Son tantos los liderazgos cuestionables en este momento en la región, que el presidente de Estados Unidos tendrá que plantear cómo es que la Cumbre de las Américas puede ser relevante para tratar, discutir y avanzar la democracia con todos. Y de paso, sumarle temas tan trascendentales como el cuidado del medio ambiente y la migración.

Y en ese sentido, lo ideal habría sido tener en la frontera sur un vecino solidario que sumara para este reto y no que decidiera amenazar con no atender la Cumbre a menos de que se haga lo que él quiere.

Un vecino que viene de darse abrazos con Diaz Canel en Cuba desde donde López Obrador pidió el fin del embargo y la creación de una asociación similar a la Unión Europea que sustituya a la OEA por una “realmente preocupada por la democracia y los derechos humanos”. Eso dijo, desde la cuna de la isla que lleva décadas violando los derechos humanos y sin una sola elección democrática desde la llegada de Fidel al poder en 1959.

No veo a miles de mexicanos queriendo migrar ni a Cuba, ni a Venezuela ni a Nicaragua y por el contrario, son tantos los que han decidido hacerlo hacia Estados Unidos, que las remesas no han dejado de crecer y que ya representa el 4.1 por ciento del PIB de México. En el primer trimestre del 2022 han crecido un 18 por ciento, algo que el presidente López Obrador agradece constantemente en sus mañaneras a los paisanos.

¿Es buena idea regatearle apoyos y aguarle la fiesta a Estados Unidos y a Biden en estos momentos? ¿A cambio de qué vale la pena alinearse mejor con Ortega, Maduro y Diaz Canel?

Columna completa en El Universal