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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, felicitó este jueves a México por la conmemoración de la Independencia de nuestro país, y destacó que somos uno de sus socios más preciados.

«De parte del gobierno y del pueblo de los Estados Unidos de América, quiero felicitar a México y a todos los mexicanos por la celebración de los 200 años de la consumación de su independencia», expresó el mandatario en un comunicado difundido por la embajada estadounidense en México.

Biden destacó que México es uno de sus socios más apreciados y afirmó que ambas naciones juntas son capaces de «promocionar nuestros intereses mutuos y cooperar para abordar los retos conjuntos».

Recordó que en el último año se han alcanzado acuerdos de cooperación como el tratado comercial de México, Estados Unidos y Canadá (TMEC).

«En el último año, nuestras naciones reforzaron el comercio y la inversión a través del Tratado de Libre Comercio México, Estados Unidos y Canadá, o T-MEC; abordamos el fenómeno de la migración en la frontera; y enfrentamos las crisis en materia de salud y económica que surgieron a causa de la pandemia de la covid-19», puntualizó.

De igual forma manifestó su confianza de seguir avanzando en estos logros el próximo año «al igual que seguir reforzando nuestra resiliencia en cara a los retos globales».

El gobierno estadounidense destacó la reunión virtual bilateral entre Biden y AMLO en marzo pasado, así como la visita en junio de la vicepresidenta Kamala Harris, donde dijo, se reafirmaron sus «prioridades compartidas»

Biden pidió aceptar «mis más sinceros deseos y felicitaciones por el aniversario de la consumación de la independencia en México».

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se mostró «frustrado» con las 80 millones de personas que no se han vacunado contra el COVID-19, advirtiendo que su paciencia «se está agotando».

Biden se pronunció así durante un discurso en La Casa Blanca, en el que anunció la vacunación obligatoria a todos los empleados del gobierno federal, un total de 2.1 millones de personas, entre otras medidas para contener el repunte de contagios en su país.

«Muchos de nosotros estamos frustrados con los casi 80 millones de estadounidenses que todavía no se han vacunado», afirmó el mandatario.

Añadió que, aunque los no vacunados equivalen a aproximadamente el 25% de los estadounidenses que cumplen los requisitos para inocularse contra el COVID-19, en un país «tan grande» como Estados Unidos, una minoría como esa «puede causar mucho daño», y lo está haciendo.

Biden preguntó directamente a quienes se niegan a vacunarse «qué más necesitan ver» para confiar en que las vacunas son seguras, y lamentó que su reticencia esté multiplicando las hospitalizaciones y muertes por la variante delta del coronavirus en el país.

«Hemos sido pacientes, pero nuestra paciencia se está agotando, y su negativa (a vacunarse) ha tenido costes para todos», sentenció.

El mandatario firmó un decreto que establece un mandato de vacunación para los empleados federales y los contratistas del Gobierno, que hasta ahora tenían la opción no ser vacunados si se sometían a pruebas de COVID-19 de manera regular.

Además, anunció que el Departamento de Trabajo publicará una norma de emergencia que obligará a todas las compañías que tengan 100 o más empleados a asegurar que están vacunados con la pauta completa o muestran un resultado de una prueba negativa al menos una vez a la semana.

Aseguró que sus nuevos mandatos afectarán a 100 millones de trabajadores, dos tercios de la fuerza laboral del país.

Y es que la expansión de la variante Delta ha devuelto un panorama sombrío a Estados Unidos, el país con más muertes por COVID-19 del mundo, cuya media diaria de casos volvió a superar los 150,000 la semana pasada por primera vez desde enero, lo que ha saturado los hospitales y provoca más de mil fallecimientos cada día.

En otro anuncio, el Departamento de Justicia del gobierno federal informó sobre una demanda contra Texas para bloquear la polémica ley que entró en vigor el pasado 1 de septiembre en dicho estado y, que prohíbe prácticamente todos los abortos, sin excepciones para los casos de incesto o violación.

«La ley de Texas es claramente inconstitucional bajo un prolongado precedente del Tribunal Supremo», dijo el fiscal general de Estados Unidos, Merrick Garland, en una rueda prensa.

La demanda, presentada ante una corte federal de Austin, solicita bloquear esta ley y «proteger los derechos que Texas ha violado».

La nueva ley, firmada ya por el gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, prohíbe el aborto desde las seis semanas de gestación, cuando puede detectarse el latido del corazón del feto, aunque en muchos casos muchas mujeres ni siquiera saben que están embarazadas. Además, permite a particulares presentar demandas civiles contra cualquier persona que ayude a una embarazada a abortar si creen que infringen la prohibición, y ofrece indemnizaciones de hasta 10.000 dólares al demandante si gana el juicio.

Garland remarcó que el Gobierno federal tiene la «obligación de asegurar que ningún estado pueda privar a las personas de sus derechos constitucionales».

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) confirmó que representantes del gobierno federal entregarán a sus pares estadounidenses la carta sobre migración de la que ya adelantaba la semana pasada destinada a Joe Biden.

Indicó que la carta se entregará el próximo jueves previo a la reunión que ambas delegaciones sostendrán en Washington en la que retomarán el Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN).

«La carta la vamos a entregar. Va a haber un encuentro en Washington, que le llaman de alto nivel, el jueves», dijo López Obrador.

El gobierno federal ha informado que a la reunión del próximo 9 de septiembre acudirán el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier; y el subsecretario de Hacienda y Crédito Público, Gabriel Yorio.

Se trataría de la primera vez desde 2016 que se celebra el DEAN, pues con la llegada de Donald Trump a La Casa Blanca

Recordemos que López Obrador reveló la pasada semana que enviaría una carta a su homólogo estadounidense para insistir que atienda las «causas» de raíz de la migración forzada, entre lo que busca apoye programas como Sembrado Vida o Jóvenes Construyendo el Futuro en el sur del país y en países de Centroamérica.

AMLO insiste en que Estados Unidos debe ofrecer visas temporales de trabajo para los centroamericanos, pues dijo, no cuentan con la mano de trabajo que el país requiere.

«Así se lo voy a volver a plantear al presidente Biden la semana próxima a más tardar. Le enviaré una carta porque no podemos solo estar deteniendo, reteniendo, hay que atender las causas», expresó el presidente en su conferencia matutina.

El regulador farmacéutico de Estados Unidos concedió este lunes la aprobación total a la vacuna contar el COVID-19 de Pfizer y BioNTech, convirtiéndola en la primera en obtener la validación completa de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

La FDA, que en diciembre autorizó el uso de emergencia de la vacuna en dos dosis, dio su aprobación total para el uso en personas de 16 años o más, basándose en los datos actualizados de las pruebas clínicas de las empresas y la revisión de la fabricación.

Las autoridades sanitarias esperan que la medida convenza a los estadounidenses no inmunizados de que la vacuna de Pfizer es segura y eficaz.

«Esta aprobación de la FDA debería dar mayor confianza en que esta vacuna es segura y eficaz», escribió en Twitter el presidente Joe Biden, que ha tratado de aumentar los niveles de vacunación.

Poco después del anuncio de la FDA, el Pentágono dijo que se está preparando para que la vacuna sea obligatoria para el personal militar estadounidense.

Las autoridades sanitarias estadounidenses esperan que la aprobación total de la FDA también impulse a más gobiernos estatales y locales, y a empresas, a imponer la obligación de vacunarse.

«Si bien millones de personas ya han recibido vacunas contra el COVID-19 de manera segura, reconocemos que para algunos, la aprobación de una vacuna por parte de la FDA puede infundir ahora una confianza adicional para vacunarse», dijo Janet Woodcock, comisionada interina de la FDA.

Más de 204 millones de personas en Estados Unidos, según los datos disponibles hasta este domingo.

Quien también llamó a sus seguidores a vacunarse contra el COVID-19, fue el expresidente Donald Trump. Sin embargo, fue abucheado durante su mitin ​​en Cullman, Alabama, la noche del sábado por hacer dicha sugerencia a su base.

«Creo totalmente en sus libertades, lo creo, tienen que hacer lo que tienen que hacer», dijo Trump a la multitud. «Pero te recomiendo que te pongas las vacunas». El expresidente luego dijo a sus seguidores que las vacunas son «buenas» y una vez más los animó a que se inyectaran.

 

El presidente, Joe Biden, defendió esta tarde su decisión de retirar las tropas estadounidenses de Afganistán, que nuevamente se encuentra bajo control talibán tras 20 años de intervención liderada por Washington.

«Estoy profundamente entristecido por los acontecimientos. Pero no me arrepiento de mi decisión de poner fin a la guerra de Estados Unidos en Afganistán», dijo el mandatario en un mensaje televisado.

En su mensaje, el primero desde que los insurgentes tomaron control de Afganistán, Biden admitió que el avance talibán fue más acelerado de lo esperado.

Sin embargo, no escatimó críticas al gobierno afgano, respaldado por las potencias occidentales, al decir que sus tropas no podían defender a una nación cuyos líderes «se rindieron y huyeron», como lo hizo el presidente Ashraf Ghani.

«Les dimos todas las oportunidades para determinar su propio futuro. No pudimos darles la voluntad de luchar por ese futuro», señaló Biden, al advertir que no seguiría arriesgando la vida de soldados estadounidenses por otros 20 años.

El mandatario subrayó que la guerra más larga en la historia de Estados Unidos acaba con él, e insistió en que no pasaría el conflicto «a otro presidente», en referencia a sus tres predecesores que han ocupado la Casa Blanca con tropas militares desplegadas en Afganistán desde 2001.

Biden recordó que la misión de EUA en Afganistán nunca fue crear «una democracia unificada y centralizada», sino evitar los ataques terroristas contra suelo estadounidense. «Se supone que nuestra misión en Afganistán nunca fue construir una nación», dijo Biden.

Por otro lado, advirtió de que su país defenderá a su gente con «fuerza devastadora» si los talibanes atacan a personal estadounidense o sabotean la evacuación de Afganistán.

Y es que Estados Unidos ha enviado 6,000 soldados en los últimos días y otros 1,000 van en camino para ayudar en la evacuación de civiles estadounidenses y sus aliados, después de la toma de Kabul por parte de los insurgentes.

Al menos dos personas armadas han muerto por disparos de las fuerzas de Estados Unidos en el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai de Kabul, confirmó este lunes el portavoz del Pentágono, John Kirby.

En declaraciones a la prensa, Kirby explicó que los soldados estadounidenses «respondieron a amenazas hostiles, que resultaron en la muerte de dos individuos armados», en dos incidentes separados en el aeropuerto, pero no precisó si los fallecidos tienen algún tipo de vinculación con los talibanes.

El asesor de Seguridad Nacional de La Casa Blanca, Jake Sullivan, aseguró este lunes que el presidente estadounidense, Joe Biden, no consideraba «inevitable» que los talibanes controlaran Kabul tras la retirada de las tropas de Estados Unidos, y culpó a las fuerzas afganas de no haber querido defender su país de los insurgentes.

En una entrevista con la cadena ABC, Sullivan hizo frente a las críticas que afronta el gobierno de EUA y el presidente Joe Biden por la abrupta caída de Afganistán bajo control talibán y las escenas de pánico en la capital, donde miles de personas buscan abandonar el país.

Sullivan acusó a las fuerzas afganas de «no dar un paso al frente» para defender Afganistán, pese a «los miles de millones de dólares» que Washington ha aportado en entrenamiento y equipamiento militar.

No obstante, subrayó que Biden sigue considerando la decisión de ordenar la retirada militar de Afganistán como la correcta tras más de 20 años de guerra.

«La cuestión que encaró el presidente en abril (…) es si deberíamos enviar a hombres y mujeres de Estados Unidos una guerra civil en otro país cuando su propio Ejército no lucha por defenderlos. Y la respuesta a esa pregunta es no», afirmó Sullivan.

Las palabras del funcionario estadounidense coinciden con las informaciones sobre el caos en el aeropuerto de Kabul, con miles de personas que tratan de abandonar el país por avión y que ha dejado al menos seis muertos.

Sullivan indicó que Biden se dirigirá «pronto» al pueblo estadounidense para comentar los acontecimientos en Afganistán, aunque no dio más detalles al respecto. Más tarde, a través de sus redes sociales, el presidente Biden indicó que daría un mensaje esta tarde, a las 15:45 hora local (14:45 hora México).

Y es que Estados Unidos culminó el domingo el traslado al aeropuerto de Kabul de todo el personal de su embajada en Afganistán, horas después de iniciar una evacuación aérea desde ese complejo.

A última hora del domingo en Washington, cerca de las 6:00 horas de la mañana del lunes en Kabul, el Departamento de Estado confirmó que había «completado» el proceso para transportar al aeropuerto a los aproximadamente 4,000 empleados de su embajada en la capital afgana.

Por su parte, el Pentágono autorizó también este domingo el envío de 1,000 soldados más a Kabul, lo que significa que, en un plazo de 48 horas, habrá «aproximadamente 6,000» militares estadounidenses en el aeropuerto de la capital afgana.

Además, las fuerzas estadounidenses han «asumido» las riendas del control del tráfico aéreo en el aeropuerto de Kabul, para facilitar las evacuaciones de ciudadanos de Estados Unidos y las de sus aliados.

Se ha criticado fuertemente que el presidente de Estados Unidos guarde silencio en estos momentos. Fue el martes 10 de agosto que el presidente Biden habló por última vez en público, para decir que no «lamentaba» su decisión de retirar a los últimos soldados estadounidenses del país para el 31 de agosto.

El jueves y el viernes, mientras los talibanes tomaban el control de Afganistán a una velocidad asombrosa, la prioridad de La Casa Blanca seguía siendo resaltar el «plan Biden» relacionado con la recuperación económica del país.

La oposición republicana, hasta ahora callada porque la opinión pública estadounidense era mayoritariamente favorable a la retirada de las tropas, se precipitó contra la administración demócrata por lo que considera una humillación para el ejército estadounidense.

Contra Biden también se lanzó su antecesor, Donald Trump, pidiendo su renuncia a pesar de que el mismo había decidido el retiro definitivo de las tropas estadounidenses a partir del 1 de mayo de 2021, fecha límite aplazada hasta el 31 de agosto por el gobierno demócrata.

«El resultado en Afganistán, incluida la retirada, habría sido totalmente diferente si la Administración Trump hubiera estado a cargo. ¿Ante quién o ante qué se rendirá Joe Biden a continuación? Alguien debería preguntarle si pueden encontrarlo», dijo el republicado en un comunicado.

El presidente Joe Biden reunirá en diciembre mediante videoconferencia a líderes mundiales para una «cumbre por la democracia», convocatoria que ha sido catalogada como un desafío a China y una alternativa al encuentro tradicional del G20.

La reunión virtual, que se celebrará el 9 y 10 de diciembre, congregará a jefes de Estado y de gobierno, así como representantes de la sociedad civil y del mundo económico «de un diverso grupo de países democráticos», informó La Casa Blanca en un comunicado.

Un año después, Biden planea reunir de nuevo a los mismos participantes, preferiblemente en persona, para evaluar los avances sobre tres temas principales que se discutirán desde esta primera edición: defensa contra el autoritarismo, lucha contra la corrupción y promoción de derechos humanos.

La Casa Blanca no especificó qué países están invitados a esta cumbre que se presenta.

Recordemos que los líderes del G20, que está integrado por las principales economías e incluye regímenes autoritarios como China y Arabia Saudita, deben reunirse a fines de octubre en Italia.

«El desafió de nuestro tiempo es demostrar que las democracias pueden mejorar las vidas de sus ciudadanos y atender los grandes problemas que enfrenta el mundo», explica el comunicado, retomando un tema recurrente de Biden.

El mandatario estadounidense ha expresado su deseo de asumir nuevamente el rol de «líder del mundo libre» que tradicionalmente se otorga al ocupante de La Casa Blanca, luego de las políticas aislacionistas de su antecesor, Donald Trump.

La Casa Blanca describió la cumbre como una oportunidad para los líderes mundiales de escucharse unos a otros y a sus ciudadanos, compartir éxitos, impulsar la colaboración internacional y hablar de manera honesta sobre los desafíos de la democracia en el mundo.

Estados Unidos ha vacunado ya a la mitad de su población con esquema completo contra la COVID-19, meta que se alcanza días después de que la Unión Europea (UE) llegara a la misma cifra, informó este viernes La Casa Blanca.

«El 50% de los estadounidenses (de todas las edades) están ya completamente vacunados», indicó el director de datos sobre la COVID-19 de La Casa Blanca, Cyrus Shahpar, en su cuenta oficial de Twitter.

Así, más de 165.6 millones de estadounidenses han recibido el esquema completo de las vacunas, lo que equivale a la mitad de la población del país y el 58.4% de los mayores de 12 años, de acuerdo con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

El anuncio llega cuatro días después de que Estados Unidos alcanzara, con un mes de retraso, el objetivo que se había marcado el presidente Joe Biden para el pasado 4 de julio: tener al 70% de su población adulta inmunizada con al menos una dosis de la vacuna.

Después de un inicio fluido de la campaña de vacunación entre diciembre y mayo, el proceso se ha ralentizado en los últimos dos meses en Estados Unidos, esto, debido al rechazo de una buena parte de la población a recibir la vacuna, especialmente en varios estados del sur y el centro del país.

La situación con los llamados ‘antivacunas’ ha coincidido a una nueva explosión de contagios y hospitalizaciones que han devuelto la situación epidemiológica en el país a los niveles que registraba en febrero, debido a la expansión de la variante Delta, mucho más contagiosa.

En los últimos días, no obstante, las autoridades sanitarias estadounidenses se han mostrado optimistas sobre el aumento de las vacunaciones y han asegurado que la inmunización está subiendo en los estados con mayores tasas de contagios, como Luisiana, Arkansas, Misuri, Alabama, Oklahoma o Misisipi.

Shahpar mantuvo ese optimismo en su tuit de este viernes, en el que aseguró que la media semanal de personas que han recibido la primera dosis de la vacuna ha crecido 11% desde la semana pasada y 44% en las dos últimas semanas.

La Unión Europea superó el pasado martes la marca de la mitad de la población vacunada, semanas después de que alcanzaran individualmente dicha cifra países como Alemania, Francia o España.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, reconoció este viernes que los contagios probablemente «subirán» más en el país antes de que se tenga bajo control la situación, aunque subrayó que la situación es diferente a la de hace un año, porque la enfermedad está afectando fundamentalmente a los no vacunados.

«Estados Unidos puede derrotar a la variante Delta, igual que derrotamos a la COVID-19 original», dijo Biden durante un discurso en La Casa Blanca con motivo de la publicación del dato de desempleo relativo al mes de julio.

El índice de desempleo en Estados Unidos disminuyó cinco décimas hasta el 5.4% en julio pasado, el nivel más bajo desde marzo de 2020, cuando golpeó de lleno la pandemia de COVID-19 a las economías del mundo.

En el séptimo mes del año, la economía estadounidense sumó 943,000 puestos de trabajo, informó este viernes la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS).

El presidente estadounidense, Joe Biden, celebró estos datos en un discurso desde La Casa Blanca, donde afirmó que «por primera vez la economía ha añadido empleos cada mes durante seis meses, y eso representa 4 millones de nuevos puestos de trabajo».

No obstante, «nuestra labor está lejos de haberse completado», advirtió. Sostuvo que el plan funciona y sigue impulsando el país adelante.

Por su parte, la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, lo consideró como «una prueba decisiva» de que las iniciativas del gobierno de Biden y de su partido están funcionando.

La cifra de desempleados en julio se ubicó en 8.7 millones, esto es 782,000 personas menos que en el mes anterior, lo que indica que el mercado laboral estadounidense venía recuperándose con vigor cuando hizo su aparición la variante Delta del coronavirus.

La encuesta que sustenta este informe de BLS se realizó a mediados del mes pasado antes de que algunos estados y municipios restauraran el uso de mascarillas y otras restricciones, y de que muchas empresas postergaran sus planes de retorno de los empleados a las oficinas.

Aunque los números han bajado considerablemente desde el fin de la recesión siguen estando por encima del índice de desempleo del 3.5% y los 5.7 millones de desempleados de febrero de 2020, antes del impacto de la pandemia.

El índice de desempleo entre los hombres adultos bajó del 5.9% en junio al 5.4% en julio, en tanto que la tasa entre las mujeres adultas disminuyó del 5.5% al 5%.

Otro dato de BLS muestra que el índice de trabajadores que han abandonado la búsqueda de empleo o los que ocupan labores temporales por razones económicas, bajó del 9.8% en junio al 9.2% en julio.

El mes pasado el sector privado añadió 703,000 empleos, frente a los 769,000 del mes anterior, mientras que el sector público agregó 240,000, comparados con los 169,000 de junio.

BLS señaló que las remuneraciones promedio de los trabajadores subieron el mes pasado un 0.4%, con lo que han aumentado un 4% desde julio de 2020. «El plan Biden funciona», remarcó el presidente en su discurso de este viernes.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) pidió a su homólogo estadounidense, Joe Biden, tomar una decisión respecto al embargo comercial que mantiene contra Cuba, y pidió que se permita a las familias de la isla recibir remesas.

En ese sentido destacó que nuestro país recibe apoyo de mexicanos en el extranjero por 4,000 millones de dólares al mes.

«Ahora que hay una situación difícil de salud en Cuba, en vez de bloquear, todos deberíamos de ayudar. No es concebible que en estos tiempos se quiera castigar a un país independiente con un bloqueo», dijo López Obrador, durante su conferencia de prensa matutina.

«Pienso que el presidente Biden debe tomar una decisión al respecto», añadió.

López Obrador destacó el envío a la isla de dos barcos que México enviará con ayuda médica y alimentaria, días después de que la administración de Biden anunciara sanciones contra una entidad y un funcionario cubano por su papel en la represión de las protestas.

«Podrían hacerse muchas cosas, solo sugiero una: que se permita el que puedan recibirlas familias de Cuba remesas de quienes viven y trabajan en Estados Unidos o en cualquier otro país del mundo (…) ¿Cómo bloquear eso si ni siquiera es dinero del gobierno?», sostuvo AMLO.

El morenista aclaró que su palabras eran un «llamado respetuoso», y pidió que desde ningún punto de vista se considere como un acto injerencista. Justificó que habría que separar lo político de lo humanitario, y dijo que la vida es lo más importante, «es lo principal de los derechos humanos».

Insistió que ante la situación de salud que vive actualmente la isla, que es «difícil», no debería haber bloqueos.

Recordemos que el embargo estadounidense causó el año pasado más de 9,000 millones de dólares en pérdidas, según el gobierno comunista de Cuba, lo cual ha dicho, perjudicó su capacidad para afrontar la pandemia del coronavirus.

La medida data de 1960 como represalia a las expropiaciones de las compañías y demás propiedades de ciudadanos estadounidenses en la isla por parte del nuevo gobierno de Fidel Castro. Aunque inicialmente excluía alimentos y medicinas, en 1962 las medidas se endurecieron y las restricciones llegaron a ser casi totales.

Sobre la propuesta que realizó el fin de semana sobre sustituir a la Organización de Estados Americanos (OEA) y crear algo semejante a Unión Europea en América Latina, el presidente no quiso abundar en dicha sugerencia.

No obstante, dijo que se debe buscar una nueva relación entre todos los países de América y se debe convencer y persuadir a las autoridades de Estados Unidos para que «nos integremos con respeto a la soberanía de cada país».

Aseguró que la política que se definió hace 200 años ya no funciona. «No es buena para nadie», apuntó. Señaló que ya no deben haber invasiones, anexiones, bloqueos y debe haber cooperación para el desarrollo entre todos los pueblos.

El gobierno del presidente Joe Biden anunció la primera cancelación de contratos iniciados por su predecesor, Donald Trump, para la construcción de un muro en la frontera de Estados Unidos con México.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) dio por terminados dos contratos para la construcción de barreras en el sector de Laredo, Texas.

El mes pasado, el DHS publicó su plan para el uso de los fondos que el gobierno de Trump planificaba usar en la construcción de barreras físicas a lo largo de los 3,200 kilómetros de la frontera sur de su país.

En cumplimiento de sus promesas electorales, Trump tenía la intención de gastar unos 15,000 millones de dólares en la obra, y a fines de 2018, después de que declaró una emergencia en la frontera, transfirió a su proyecto más de 10,000 millones de dólares que el Congreso había aprobado para gastos militares.

El plan anunciado en junio por el DHS estableció las normas generales para las decisiones relacionadas con la construcción de barreras fronterizas y los contratos cuya cancelación se anunció hoy cubren casi 50 kilómetros de obras.

«La construcción no ha comenzado todavía en los dos proyectos en el sector Laredo, y no ha comenzado la adquisición de terrenos», indicó el DHS.

La agencia añadió que sigue revisando todos los otros proyectos de barreras fronterizas que se han dejado en pausa, y está en el proceso de determinar cuáles puedan ser necesarios para atender necesidades de la vida, la seguridad y el medioambiente.

«El gobierno sigue pidiendo al Congreso que cancele los fondos restantes para el muro y que, en cambio, otorgue fondos para medidas de protección fronteriza más inteligentes», puntualizó.

El presidente cubano,  Miguel Díaz-Canel, compareció este lunes en la televisión nacional para «esclarecer todo un grupo de matrices que han tratado de imponer acciones para desacreditar al gobierno y la Revolución».

Acompañado de miembros de su Ejecutivo y del Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC), el mandatario afirmó que las protestas masivas registradas ayer en toda Cuba buscaban «fracturar la unidad de nuestro pueblo».

Miles de cubanos tomaron las calles ayer para protestar contra el gobierno al grito de «¡libertad!» en una jornada inédita que dejó decenas de detenidos y enfrentamientos después de que Díaz-Canel llamara a sus partidarios a salir a enfrentar a los manifestantes y defender la Revolución.

El gobernante señaló que la comparecencia de esta mañana es una iniciativa pensada desde hace días «para brindar información al pueblo» sobre la situación en el país, que atraviesa el peor momento de la pandemia y una severa crisis económica traducida en escasez de alimentos, medicinas y cortes del suministro eléctrico.

Varios ministros, entre ellos el de Energía, se encuentran junto a Díaz-Canel en el programa televisivo, en el que están respondiendo preguntas de un grupo de periodistas de medios de comunicación estatales.

La primera pregunta ha versado sobre los largos «apagones», una de las causas que motivó el inicio de las protestas del domingo y que en el interior de Cuba se han multiplicado en las últimas semanas.

El presidente y el titular de Energía han atribuido los cortes a averías en las principales centrales termoeléctricas de la isla y al aumento de la demanda energética, para asegurar después que la estabilidad del servicio se restablecerá a partir de mañana martes.

Díaz-Canel aprovechó el evento para acusar a las sanciones estadounidenses, que se endurecieron en los últimos años, por los problemas económicos que alimentaron las protestas. El mandatario reiteró el derecho de los pueblos a defender su sistema.

Acusó a «mercenarios a sueldo de los Estados Unidos de organizar las multitudinarias protestas, aunque admitió que en ellas también participaron ciudadanos «confundidos» por la «falta de información» sobre los problemas que atraviesa el país.

El presidente de Cuba negó que haya existido represión en las protestas, pese a los videos que muestran una contundente actuación policial y múltiples denuncias de arrestos a manifestantes.

«Ya salieron con que en Cuba reprimimos, asesinamos. ¿Dónde están los asesinatos cubanos? ¿Dónde está la represión cubana? ¿Dónde están los desaparecidos en Cuba?», argumentó el presidente.

Y es que varios videos difundidos en las redes sociales muestran cómo policías y agentes de seguridad reprimían con violencia a los manifestantes, que resultaron en muchos casos heridos, e incluso en uno de ellos aparece un uniformado abriendo fuego con su pistola en plena calle.

Las autoridades mantienen cortada la conexión de internet móvil, lo que ha dificultado mucho el acceso a la información, ya que el servicio wi-fi es inusual en los hogares cubanos por su alto precio.

En su discurso Díaz-Canel señaló específicamente a la Organización de Estados Americanos (OEA), cuyo secretario general, Luis Almagro, condenó al «régimen dictatorial» de Cuba por «llamar a civiles a reprimir» y promover la confrontación contra los manifestantes.

«¿Por qué no se preocupan por los asesinatos y desaparecidos en América Latina?», exhortó a la OEA, a la que acusó de mantener un «discurso de doble rasero, mentiroso, injerencista».

Sobre lo que sucede en la Isla, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, instó este lunes al gobierno comunista de Cuba a «escuchar» a los manifestantes que exigen el fin de la «represión» y la pobreza.

«Estamos con el pueblo cubano y su claro llamado a la libertad y al rescate de las trágicas garras de la pandemia y de las décadas de represión y sufrimiento económico al que han sido sometidos por el régimen autoritario de Cuba», dijo Biden en un comunicado.

El gobierno de Estados Unidos pidió al régimen cubano que, en lugar de “enriquecerse, escuche a su pueblo y atienda sus necesidades en este momento vital». El demócrata calificó como «un llamado a la libertad» en «valiente» ejercicio de los «derechos fundamentales» las movilizaciones registradas.

La jornada de protesta se considera histórica, ya que nunca se habían producido estos actos de protesta en Cuba desde la Revolución de 1959, con la excepción del célebre «Maleconazo» de 1994, cuando grupos de manifestantes salieron a la calle en La Habana para protestar por la escasez durante la crisis del «período especial».

El expresidente de Estados Unidos Donald Trump visitará este miércoles la frontera con México, en un intento por volver a atraer la atención mediática, aprovechando las críticas de los republicanos contra el gobierno de Joe Biden por el aumento en la detención de inmigrantes que intentan entrar al país.

El viaje junto al gobernador de Texas, Greg Abbott, a una sección inacabada del muro fronterizo cerca de Weslaco, en el extremo sur de Texas, es la segunda aparición pública esta semana de Trump, quien fue derrotado por Biden en las elecciones de noviembre.

Trump se burló de Biden en un mitin realizado el sábado en Ohio, su primer evento de este tipo desde que dejó La Casa Blanca. Lo acusó de haber «desmantelado las defensas fronterizas de Estados Unidos e incitado a una avalancha de inmigrantes ilegales como este país nunca ha visto».

Desde que asumió el cargo hace cinco meses, Biden ha revertido muchas de las políticas restrictivas de Trump y ha prometido un sistema más humano. Detuvo la construcción del emblemático muro de Trump y cerró un programa que obligó a decenas de miles de migrantes a esperar en México a la espera de la resolución de sus casos de asilo en Estados Unidos.

En lo que va de la administración Biden, los arrestos en la frontera han aumentado a los niveles mensuales más altos en dos décadas, incremento que los republicanos atribuyen a políticas más relajadas.

Aunque los republicanos han señalado que la inmigración será un punto focal de su campaña para retomar el control del Congreso el próximo año, un sondeo de Reuters/Ipsos sugiere que sus ataques están teniendo poco efecto.

La vicepresidenta Kamala Harris, a quien Biden encomendó abordar las causas fundamentales de la migración a Estados Unidos desde Centroamérica, visitó la semana pasada al frontera entre Estados Unidos y México cerca de El Paso, Texas. Muchos republicanos, incluidos Trump y Abbott, criticaron a Harris por no ir antes.

Abbott sostuvo en un comunicado que Harris estaba ignorando las «áreas problemáticas reales» a lo largo de la frontera y auguró que «fracasaría en su misión si se niega a hablar con los residentes del sector de Del Rio cuyas casas y ranchos están siendo invadidos por pandillas y contrabandistas».

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció este martes que prevé viajar el jueves a Florida para visitar el lugar del derrumbe parcial de un edificio de 12 plantas de Surfside, que ha dejado al menos 11 fallecidos y 150 desaparecidos.

En breves declaraciones a los periodistas en La Casa Blanca antes de salir viaje para un acto en el estado de Wisconsin, Biden indicó su intención de desplazarse al lugar de la tragedia ocurrida la pasada semana.

«Sí, eso espero. Tan pronto como podamos. Quizá tan pronto como el jueves», respondió el mandatario a las preguntas de si tiene planeado viajar a esa localidad al norte de Miami.

La portavoz de La Casa Blanca, Jen Psaki, informó el lunes que se han enviado a la zona del suceso recursos de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) y expertos de diversas agencias federales como la Administración de Seguridad y Salud (OSHA) o el FBI trabajan también para ayudar en el rescate y en el análisis de lo ocurrido.

El número de desaparecidos por el derrumbe se sitúa ahora en 150, mientras que los localizados con vida son 136, indicó este lunes la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, que prometió llegar «hasta al fondo» en la investigación para determinar las causas de esta tragedia que ha tocado a personas y familias de diversos países.

Levine Cava, indicó que ya se han notificado a las familias de los 11 muertos en el derrumbe del edificio Champlain Towers South que sus cuerpos han sido identificados.

Por causas hasta ahora no determinadas, el ala noreste del edificio Champlain Towers, inaugurado en 1981 y con un total de 136 apartamentos, se derrumbó en segundos a la 1:30 horas de la mañana del pasado jueves 24 de junio, cuando sus habitantes dormían.

La mayoría de las víctimas mortales identificadas hasta ahora tenían origen hispano, como muchos de los rescatistas, entre los que hay equipos llegados de otras zonas de Estados Unidos y también de países como México e Israel.

Según la alcaldesa, actualmente hay 210 personas trabajando en el lugar del desastre y hay otros tantos que los relevarán cuando cumplan sus turnos de 12 horas con pequeños descansos.

La primera reunión entre los presidentes de EEUU y de Rusia, Joe Biden y Vladímir Putin, junto a sus respectivos ministros de Exteriores, ha durado casi dos horas en la Villa La Grange de Ginebra, informó el Kremlin.

«Hemos acabado el formato reducido» de la reunión, es decir los dos presidentes y sus responsables de la diplomacia, Serguéi Lavrov, y Antony Blinken, señaló el portavoz, Dmitri Peskov.

En el programa inicial estaba previsto en torno a una hora y quince minutos para este encuentro, que se celebró en una de las bibliotecas de la mansión construida en el siglo XVIII. Finalmente se prolongó casi dos horas, según Peskov, quien añadió que ahora hay un breve descanso.

La agenda de las conversaciones se iba a centrar en esta primera reunión en el estado actual y las perspectivas de las relaciones bilaterales, la estabilidad estratégica, temas de seguridad informática y la lucha contra la ciberdelincuencia.

Además de temas relativos a la cooperación económica, el clima, el Ártico y la lucha contra el coronavirus.

Tras el descanso ambos líderes pasaron al formato ampliado, en el que participan además de Putin y Biden cinco asesores de cada una de las delegaciones. Después aún habrá una segunda parte en el formato extendido antes de que los mandatarios ofrezcan una rueda de prensa por separado.

El formato ampliado estará dedicado, entre otros temas, a conflictos y crisis regionales: Oriente Medio, Siria, Libia y Ucrania, el programa nuclear iraní, el arreglo en Afganistán,y la situación en la península coreana y en Nagorno Karabaj.

Putin y Biden, que se saludaron con un apretón de manos, iniciaron su cumbre con un breve intercambio de palabras ante las cámaras de televisión de todo el mundo.

El estadounidense dijo que es mejor verse cara a cara y el ruso apuntó que esperaba una reunión «productiva». El primero en hablar fue Putin, quien destacó que «se han acumulado muchas cuestiones en las relaciones ruso-estadounidenses que requieren una reunión al más alto nivel».

«Espero que nuestro encuentro sea productivo», apuntó el líder ruso, quien agradeció a su homólogo «su iniciativa de celebrar esta reunión». Biden respondió con un «gracias».

El presidente estadounidense agregó que durante esta jornada intentarán determinar dónde están sus intereses mutuos y dónde están sus desacuerdos. «Podemos hacer todo para discutir los asuntos de una manera profesional y predecible», afirmó.

Más tarde, Putin valoró positivamente la cumbre con su homólogo estadounidense y afirmó que «no hubo ninguna hostilidad» pese a las discrepancias existentes.

«Considero que no hubo ninguna hostilidad. Al revés. Nuestro encuentro transcurrió en una clave de principios, nuestras valoraciones difieren en muchos aspectos. Pero desde mi punto de vista, ambas partes demostraron el deseo de comprender el uno al otro y de buscar un acercamiento de las posiciones», afirmó.

Además informó que junto a Biden acordaron el regreso de sus respectivos embajadores luego de diferencias en ambos países. «Regresarán a su lugar de trabajo. Cuándo exactamente es una cuestión puramente técnica».

Las relaciones diplomáticas entre Moscú y Washington estaban muy degradadas desde que el actual mandatario estadounidense llegó al poder en enero. Recordemos que después que Biden comparara a Putin con un «asesino», Rusia llamó a consultas en marzo a su embajador Anatoli Antonov y dijo que su par estadounidense en Moscú, John Sullivan, debería regresar a Washington.

Sullivan abandonó Moscú en abril cuando ambos países anunciaron una ola de sanciones y de expulsiones de diplomáticos.

En un mensaje a medios, Biden calificó de «bueno» y «positivo» el tono de la cumbre con Putin, a quien dijo que infraestructuras críticas deben quedar al margen de ciberataques.

Indicó que comunicó a Putin que EUA y Rusia pueden colaborar en «áreas de estabilidad estratégica», puntualizó que advirtió a Putin de que no tolerará ninguna interferencia electoral en Estados Unidos.

Biden dijo que dejó en claro a su homólogo que su agenda no es en contra de Rusia, sino que «es por el pueblo estadounidense», y en ese sentido, aseguró que seguirá levantando la voz por casos de «derechos fundamentales», como el del opositor ruso Alexéi Navalni.

El gobierno estadounidense afinará su análisis de amenazas terroristas internas, compartiendo inteligencia con las agencias policiales y cooperando con las compañías tecnológicas para eliminar mensajes terroristas en internet.

El Consejo de Seguridad Nacional divulgó el martes su plan estratégico, seis meses después de que un grupo de seguidores del entonces presidente Donald Trump asaltara la sede del Congreso en Washington.

«El terrorismo doméstico, impulsado por el odio, el prejuicio u otras formas de extremismo, es una mancha en el alma de Estados Unidos», declaró en un comunicado el presidente Joe Biden, quien se encuentra de gira por Europa.

«Es algo que viola los principios fundamentales de la nación y presenta una amenaza directa a nuestra seguridad, a nuestra democracia y a nuestra unidad», añadió.

Un reporte de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional afirma que los extremistas dentro del país son una creciente amenaza, particularmente los grupos supremacistas blancos y las milicias antigobierno.

La nueva estrategia incluye nuevas formas de analizar amenazas terroristas y maneras de compartir mejor la información entre agencias del orden a nivel federal, estatal y local. Funcionarios de la administración indicaron que el Departamento de Justicia además ha implementado un nuevo sistema para «rastrear metódicamente» los casos de terrorismo interno.

Dicho departamento también está debatiendo la posibilidad de recomendar que el Congreso apruebe leyes específicas contra el terrorismo doméstico, que actualmente no existen. Debido a dicha falta, el departamento actualmente se vale de otros estatutos para procesar a personas acusadas de hechos violentos de motivo ideológico sin vínculos extranjeros.

Pero ello ha dificultado el monitoreo de hechos violentos por parte de extremistas guiados por creencias religiosas, raciales o políticas, y ha complicado los intentos de llegar a una definición de terrorismo doméstico universalmente aceptada. Los críticos de dichos esfuerzos argumentan que las fuerzas del orden ya cuentan con suficientes herramientas.

El nuevo plan incluye también un esfuerzo por identificar a empleados públicos que podrían presentar una amenaza terrorista. Varias entidades oficiales ya están elaborando políticas y programas para detectar a posibles extremistas al interior de las agencias del orden o las fuerzas armadas.

Una fuente oficial reveló que la Oficina de Personal Público está considerando nuevos formularios a fin de poder filtrar y detectar anticipadamente a cualquier empleado público que pueda ser una amenaza, antes de que asuma un empleo importante.