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El presidente Joe Biden dijo este miércoles que no participará en los debates presidenciales patrocinados por la comisión apartidista que los ha organizado durante más de tres décadas y en su lugar propuso dos debates con el expresidente Donald Trump a realizarse antes.

La campaña de Biden propuso que el primer debate entre los virtuales nominados demócrata y republicano se lleve a cabo a finales de junio y el segundo en septiembre, antes de que comience la votación anticipada.

Trump respondió a la carta en una entrevista con Fox News digital, calificando las fechas propuestas como “totalmente aceptables”.

En una publicación en la red social X, Biden buscó provocar a su rival, diciendo: “Donald Trump perdió dos debates contra mí en 2020, desde entonces, no ha aparecido para debatir. Ahora actúa como si quisiera debatirme de nuevo. Pues, alegra mi día, amigo”.

El demócrata sugirió que los dos candidatos podrían elegir algunas fechas, lanzando una indirecta al juicio en curso de Trump en Nueva York donde se le acusa de pagar para silenciar denuncias desfavorables, al señalar que el republicano “está libre los miércoles”, que es el día habitual sin actividades en el juicio.

La presidenta de campaña de Biden, Jen O’Malley Dillon, envió una carta a la Comisión de Debates Presidenciales para decir que Biden no participaría en los debates anunciados por la comisión, eligiendo en su lugar participar en debates organizados por organizaciones de noticias.

La campaña de Biden rechazó las fechas de otoño seleccionadas por la comisión, que son después de que algunos estadounidenses comienzan a votar, repitiendo una queja también planteada por la campaña de Trump.

En Estados Unidos, los votantes que detestan a ambos candidatos a la presidencia, a Joe Biden y a Donald Trump, les llaman los doble-odiantes. Estos doble-odiantes están creciendo entre el electorado estadounidense principalmente por la caída estrepitosa en la popularidad de Biden. Las mas recientes encuestas apuntan a que representan entre un 16 y un 20 por ciento del electorado. En ese sentido, la actual elección se parece más a la de 2016, cuando un 18 por ciento de los votantes odiaba tanto a Hillary Clinton como a Trump.

Trump sigue siendo hoy tan impopular como cuando terminó su mandato en el 2021. Pero Biden ha pasado de ser un presidente medianamente popular, a ser el más impopular, a pesar de que la economía está en un muy buen lugar y de que su oponente tiene abiertos expedientes legales en su contra que lo deberían tener en la lona.

Pero entre la guerra en Gaza, las preocupaciones con la inflación, el caos en la frontera con México y la evidente edad avanzada, Biden puede muy bien perder la elección de noviembre próximo. Sus posibilidades de ganar dependen en gran medida de qué hagan estos doble-odiantes, en especial los que están en estados como Michigan, Pensilvania y Wisconsin. Aunque también los de Arizona, Nevada y Georgia. Si estos ciudadanos salen a votar, aunque sea tapándose las narices, ¿a favor de quién se decantarán?

En el 2020, muchos republicanos decidieron votar por Biden ante el horror que les causaba Trump. En esa elección los doble-odiantes apenas eran el 3 por ciento del electorado ¿Ahora qué harán estos electores? Esa es la gran pregunta hacia noviembre en Estados Unidos.

En México también tenemos doble-odiantes. Son votantes que no están contentos con los partidos tradicionales y por ello, entre otras razones, no les gusta Xóchitl Gálvez. Entre las razones para cuestionar a Gálvez está la falta de experiencia. Pero tampoco aprueban cómo ha gobernado Morena y por ello no quieren que Claudia Sheinbaum, quien ha prometido ser el segundo piso de la autodenominada Cuarta Transformación, llegue a la presidencia.

¿Cuánto poder electoral tendrán en sus manos estos doble-odiantes? ¿Saldrán a votar? Si sí ¿por quién lo harán? ¿Quién será vista cómo la menos mala? ¿Qué papel jugará en este segmento Jorge Álvarez Maynez? Son preguntas cuya respuesta puede tener la clave de lo que ocurra en la elección de junio.

Apostilla: El cantante Frank Sinatra decía que no hay mejor venganza que ser exitoso. Andrés Manuel López Obrador no ha optado por ese camino. Ha preferido usar el poder aplastante del Estado, ahora en contra de una investigadora que le es incómoda, simplemente porque le ha puesto los puntos sobre la íes. Mi solidaridad con Ma Amparo Casar.

Columna completa en El Universal

Las protestas pro Palestina que han sacudido en los últimos días campus universitarios de Estados Unidos comenzaron a ceder este viernes tras una serie de operativos policiales y un firme mensaje del presidente Joe Biden para restaurar el orden.

La policía de Manhattan despejó un campamento en la Universidad de Nueva York después del amanecer, y un funcionario publicó un video en las redes sociales que muestra a los manifestantes saliendo de sus carpas y dispersándose cuando se les ordenaba hacerlo.

La escena parecía relativamente tranquila en comparación con las medidas represivas en otras universidades del país, y algunas en todo el mundo, donde las protestas contra la guerra de Israel en Gaza se han multiplicado en las últimas semanas.

Las autoridades universitarias, que han tratado de equilibrar el respeto al derecho a la protesta y la atención a las denuncias de violencia y discurso de odio, han pedido cada vez más a la policía que desaloje a los manifestantes antes de los exámenes de fin de año y las ceremonias de graduación.

En las últimas dos semanas se han realizado más de 2,000 detenciones en todo Estados Unidos, algunos durante enfrentamientos violentos con la policía, lo que dio lugar a acusaciones de uso excesivo de la fuerza por parte de los agentes.

El presidente Joe Biden, que ha enfrentado presiones de todos los bandos políticos por la guerra entre Israel y Hamas, afirmó ayer jueves que “el orden debe prevalecer”.

“No somos una nación autoritaria en la que se silencia a la gente o se aplasta a la disidencia”, dijo Biden en una declaración televisada desde la Casa Blanca. “Pero tampoco somos un país sin ley. Somos una sociedad civilizada y el orden debe prevalecer”.

Esas declaraciones se produjeron horas después de que un gran contingente policial desalojara por la fuerza un campamento de estudiantes en Los Ángeles y reprimiera a la multitud congregada en los alrededores.

Funcionarios universitarios afirmaron que más de 200 personas fueron arrestadas en ese hecho.

En paralelo, manifestantes de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey acordaron desmantelar su campamento tras llegar a un compromiso con los directivos, tal como sucedió en otros centros educativos.

Los republicanos han acusado a Biden de ser “blando” con lo que dicen que es un sentimiento antisemita entre los manifestantes, mientras enfrenta oposición al interior de su propio partido por su fuerte apoyo a la guerra de Israel en Gaza.

“No debería haber lugar en ningún campus, ningún lugar en Estados Unidos para el antisemitismo o las amenazas de violencia contra los estudiantes judíos”, dijo Biden.

El secretario de Educación, Miguel Cardona, se comprometió a investigar informes sobre actos de antisemitismo, señaló la cadena CNN.

Mientras tanto, han surgido protestas estudiantiles similares en todo el mundo, especialmente Australia, Francia, Canadá y México.

En París, la policía intervino para desalojar a estudiantes que realizaban una sentada en la universidad Sciences Po. En la Universidad McGill, de Canadá, las autoridades del establecimiento exigieron el miércoles el desmantelamiento “sin demora” de un campamento estudiantil que ha ido creciendo. Sin embargo, hasta el viernes por la mañana la policía aún no había tomado medidas al respecto.

En México, los campamentos se instalaron en el campus central de la UNAM, en Ciudad Universitaria frente a la Torre de Rectoría.

La guerra de Gaza comenzó cuando militantes de Hamás realizaron un ataque sin precedentes en Israel el 7 de octubre pasado, que dejó más de 1,170 muertos, en su mayoría civiles. La ofensiva de represalia de Israel ha matado a más de 34,600 personas en Gaza, en su mayoría mujeres y niños, según el Ministerio de Salud del territorio palestino.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ordenaron a sus equipos tomar “medidas concretas” para reducir “los cruces fronterizos irregulares”, según una declaración conjunta difundida este lunes.

Ambos dirigentes hablaron por teléfono ayer domingo sobre cómo abordar “eficazmente la migración” y gestionar la frontera compartida para “así mejorar la seguridad y prosperidad”, según un texto difundido por la Casa Blanca.

“A corto plazo los dos líderes ordenaron a sus equipos de seguridad nacional que trabajen juntos para implementar de inmediato medidas concretas para reducir considerablemente los cruces fronterizos irregulares y al mismo tiempo proteger los derechos humanos”, añadió el Gobierno de EUA.

En tanto, en su conferencia matutina de este lunes, López Obrador dijo la llamada fue solicitada por el equipo de Biden y que durante la misma ratificó su compromiso de trabajar juntos como “vecinos, amigos y socios comerciales”.

Aseguró, además, que la llegada de migrantes a la frontera con Estados Unidos se ha reducido, hecho que atribuyó a distintos programas sociales que promueve su gobierno en países de la región.

El comunicado conjunto añade que ambos mandatarios “se comprometieron a promover iniciativas para abordar las causas fundamentales de la migración”, que según Washington son los efectos de la pandemia de COVID el cambio climático, la corrupción, la violencia, la pobreza y la trata de personas.

Aunque ambos países celebran elecciones presidenciales este año, la crisis migratoria en la frontera solo domina la campaña estadounidense, convirtiéndose en punta de lanza política entre el demócrata Joe Biden y el republicano Donald Trump.

Trump amenaza con expulsar masivamente a los migrantes si regresa a la Casa Blanca. “Envenenan” la sangre del país y “están matando” a Estados Unidos, repite en sus mítines, de marcada retórica antinmigración.

La patrulla fronteriza estadounidense interceptó en marzo pasado 189,372 migrantes y solicitantes de asilo, en su mayoría latinoamericanos, que cruzaron ilegalmente la frontera con México, según datos oficiales.

Es algo menos que en febrero y bastante menos que los casi 302,000 de diciembre pasado. Desde octubre, cuando empezó el año fiscal en Estados Unidos, la cifra supera 1,300,000 detenciones.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, reafirmó este lunes su compromiso con las negociaciones para lograr un alto el fuego temporal en la Franja de Gaza y la liberación de rehenes israelíes, al mismo tiempo que subrayó que Washington “está comprometido con la seguridad de Israel” tras el ataque de Irán.

“Estamos comprometidos con la seguridad de Israel”, dijo en declaraciones a los medios de comunicación antes de empezar en el Despacho Oval de la Casa Blanca una reunión con el primer ministro iraquí, Mohamed Shia al Sudani.

“Estamos comprometidos con un alto el fuego que traiga de vuelta a los rehenes y evite que estos conflictos se extiendan más allá de lo que ya se han extendido”, añadió Biden.

Y es que Estados Unidos actúa desde hace meses como mediador junto a Egipto y Qatar en negociaciones entre Israel y el grupo islamista palestino Hamás para lograr una tregua en la guerra en Gaza, un diálogo que se encuentra en un punto muerto después de que el sábado Hamás rechazara la última propuesta.

Sin embargo, Biden elogió “el esfuerzo militar sin precedentes para defender a Israel” que fue emprendido por Estados Unidos y sus aliados, que junto con Israel lograron derribar casi todos los drones, misiles y misiles balísticos que lanzó Irán contra territorio israelí, en el primer ataque directo de Teherán contra Israel.

La reunión con Al Sudani había sido agendada antes del ataque de Irán a Israel y su objetivo era centrarse en las relaciones entre EUA e Irak, con el foco en seguridad y las tropas estadounidenses en Irak, pero también en cuestiones energéticas, económicas y de inversión.

Recordemos que Israel,con ayuda de Estados Unidos, el Reino Unido y Jordania, logró interceptar casi todos esos misiles, la mayoría fuera del espacio aéreo israelí, de forma que la ofensiva iraní no causó muertos, pero sí dejó herida de gravedad por metralla a una niña y se registraron daños leves en una base de la Fuerza Aérea en el sur del país.

Irán afirmó que la oleada de ataques, que incluyó más de 170 drones, 120 misiles balísticos y unos 30 de crucero, fue una represalia al ataque del 1 de abril contra su consulado iraní en Damasco, atribuido a Israel y que causó la muerte de seis sirios y siete miembros de la Guardia Revolucionaria iraní, entre ellos dos generales.

Irán ha dado por concluida su ofensiva, pero advirtió que contraatacará si Israel responde.

Sin embargo, este mismo lunes, el jefe del ejército israelí, Herzi Halevi, prometió una “respuesta” al inédito ataque de Irán.

Israel “contestará al lanzamiento de estos numerosos misiles, misiles de crucero y drones sobre el territorio del Estado de Israel”, declaró el general Halevi en una visita a la base de Nevatim, en el sur del país, según un comunicado difundido por el cuerpo armado.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aseguró que se lleva bien con su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, además de que sostuvo que es alguien que “cumple su palabra”.

“Él ha sido franco, jamás me ha engañado. Sabe lo que quiere, y cumple con su palabra. ¿Qué más puedo pedir?”, indicó Biden al ser cuestionado sobre la relación con AMLO en una entrevista con TelevisaUnivision.

Recordemos que la Administración de Biden ha mantenido un relación correcta y de cooperación con López Obrador pese a las diferencias y a críticas del tabasqueño a algunas de las políticas estadounidenses en inmigración o seguridad.

Ayer, por ejemplo, López Obrador reprochó a Estados Unidos y Canadá el expresar una “postura ambigua” tras el asalto del Gobierno de Ecuador a la embajada de México en Quito el viernes pasado, contraviniendo la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, para apresar al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas.

En la entrevista con el periodista Enrique Acevedo, Biden también se refirió a la propuesta de López Obrador para contener la inmigración irregular que llega hasta la frontera sur de Estados Unidos y que, según AMLO, debe incluir una inversión de 20,000 millones de dólares y el fin de las sanciones a Venezuela y Cuba.

“Antes de que a Obrador se le ocurriera ese plan, yo ya lo había iniciado hacía años”, aseguró el demócrata, quien reiteró su postura de que los migrantes se dirigen a Estados Unidos porque “no tienen alternativa”.

“Lo que hemos hecho y que estaba funcionando hasta que lo cortaron (por la falta de fondos del Congreso) es proveer la capacidad de crear trabajos en los países que abandonan. La gente no se quiere ir de donde es. La gente quiere saber que tiene una oportunidad de ganarse la vida y prefiere hacerlo donde está”, sostuvo Biden.

En 2021, Biden presentó un plan migratorio que incluía la regularización de personas llegadas al país de manera indocumentada de menores, los llamados ‘dreamers’ (soñadores), y recogía propuestas para reforzar la seguridad fronteriza y planes de inversión en Centroamérica para afrontar el problema de la inmigración de raíz, algo que no logró los apoyos del Congreso.

En medio de los procesos electorales que ambos países viven, López Obrador ha dicho que “no cometerá el error” de apoyar al demócrata en su reelección este noviembre o a su rival, el expresidente republicano Donald Trump.

Entre los temas que abordó durante la entrevista, el presidente Joe Biden dijo que pese a que la mayoría de los políticos de su país apoyan el suministro de ayuda a Ucrania, la influencia de Donald Trump ha impedido que ésta continúe, en referencia a la oposición republicana de aprobar más recursos, condicionándolos a otros temas que ellos han subido al ring electoral.

Además, comentó sobre la guerra de Israel y Hamás, sobre la cual dijo que el primer ministro Israelí, Benjamín Netanyahu, “está cometiendo un error. No estoy de acuerdo con su estrategia” sobre su manejo del conflicto en Gaza.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dijo el miércoles que la cancelación de una visita prevista a Washington por parte de sus principales colaboradores esta semana tenía como objetivo demostrar a Hamás que Israel no cedería a la creciente presión internacional para detener la guerra en Gaza.

“Fue un mensaje ante todo para Hamás: ‘No apuestes por esta presión, no va a funcionar'”, dijo en comentarios grabados durante una reunión con el senador estadounidense Rick Scott, que está de visita en el país.

Recordemos que EUA se abstuvo esta semana al momento de votar una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU por un alto el fuego en la Franja de Gaza, que salió adelante por primera vez.

En tanto, Hamás rechazó una nueva propuesta de tregua de Israel, diseñada junto con EUA, después de que la resolución del Consejo de Seguridad saliera adelante, gracias a que por primera vez Estados Unidos no la vetó.

Las conversaciones para un acuerdo de tregua en la Franja de Gaza y canje de rehenes por presos palestinos han vuelto a naufragar esta semana después de que Hamás no haya cedido en sus exigencias de un alto el fuego “integral” y retirada de las tropas israelíes.

Hamás comunicó la noche de lunes a los mediadores (EUA, Qatar y Egipto) que mantiene su postura de semanas atrás y no acepta la contrapropuesta presentada el fin de semana por Israel y Estados Unidos.

La Oficina del Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, tildó las demandas de los islamistas de “delirantes” y “extremas”, y ordenó el regreso de su equipo negociador de Doha.

Netanyahu añadió que la negativa de Hamás es “un triste testimonio del daño causado por la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU”.

Sin embargo, un oficial estadounidense indicó luego a medios israelíes que “la respuesta de Hamás no estaba vinculada a los últimos acontecimientos y que fue preparada incluso antes de que tuviera lugar la votación de la ONU”.

La relación entre Joe Biden y Benjamín Netanyahu no ha sido la mejor. Esta se ha complicado con el respaldo de EUA a la primera exigencia de un cese al fuego en la Franja de Gaza del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En Broojula, Ana Paula Ordorica platica con Maruan Soto Antaki, escritor y analista internacional,  sobre la relación de Estados Unidos e Israel.

 

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, insistió este miércoles en su objetivo de invadir Rafah, en el extremo sur de la Franja, pese al rechazo de Estados Unidos, uno de sus principales aliados, aunque aclaró que los preparativos “tomarán tiempo”.

“En su día le dije al presidente Biden que Hamás no podía ser derrotado sin que las Fuerzas de Defensa de Israel entren en la Franja de Gaza. En nuestra última conversación le dije que es imposible completar la victoria sin que las FDI entren en Rafah para eliminar al resto de los batallones de Hamás”, afirmó.

Netanyahu envió hoy un videomensaje a los ciudadanos israelíes para “actualizarles” sobre su conversación con el presidente Joe Biden el lunes pasado, en la que abordaron la ofensiva en Rafah, a la que EUA se opone y considera una “línea roja”.

“Desde el principio acordamos que había que eliminar a Hamás. Pero durante la guerra, no es ningún secreto, hemos tenido diferencias de opinión sobre la mejor manera de lograr este objetivo”, indicó el primer ministro.

Netanyahu apuntó que ya ha dado luz verde al plan militar del Ejército para la ofensiva dentro de Rafah, donde hay 1.4 millones de desplazados, más de la mitad de la población del enclave, y que pronto aprobará el plan para evacuar a los civiles de las zonas de combate.

“El presidente Biden, cuyo apoyo agradezco, pidió presentarnos sus propuestas tanto en el ámbito humanitario como en otros temas”, señaló Netanyahu sobre el envío de una delegación gubernamental a Washington los próximos días para abordar estas cuestiones con el gobierno estadounidense y consensuar estrategias.

El primer ministro ha elegido a dos de sus más cercanos aliados, el ministro de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer; y el asesor de Seguridad Nacional, Tzachi Hanegbi; mientras que el titular de Defensa, Yoav Gallant, anunció hoy que viajará a Washington la próxima semana para reunirse con su homólogo, Lloyd Austin.

“Mientras nos preparamos para entrar en Rafah, lo que tomará algo de tiempo, seguimos operando con todas nuestras fuerza en Jan Yunis y en los campos de refugiados del centros, además de en la eliminación y captura de altos funcionarios de Hamás como lo hicimos ahora en el hospital Shifa, donde eliminamos a cientos de terroristas”, remató.

“Solo hay una opción y tu voto hace la diferencia”, asegura en un nuevo spot el presidente Joe Biden, quien lanza su nuevo promocionar para seducir a millones de hispanos que pueden votar en las elecciones presidenciales de noviembre próximo.

El anuncio “Una opción”, que se lanza en spanglish, una mezcla de español e inglés, se centra en el electorado de la tercera edad y las mujeres.

“Para nuestros abuelos la insulina a 35 dólares”, se escucha decir a dos voces en off. Destacan así uno de los logros de Biden: bajar el precio de la insulina para los afiliados a un programa federal de seguro médico.

El demócrata presionó a las farmacéuticas para que bajaran los precios, algo muy importante en un país donde casi 26 millones de personas carecían de seguro médico en 2022, según la Oficina del censo, y más de 37 millones son diabéticos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

El derecho al aborto es el otro tema del anuncio, en el que se apoya el presidente para seducir a las mujeres.

“Para las mujeres la libertad de decidir sobre nuestros cuerpos” o “cárcel para doctores que practiquen abortos, esa es la diferencia entre Joe Biden y Donald Trump”, su probable rival en los comicios, afirma el demócrata.

El demócrata promete restaurar en todo el país la protección del derecho al aborto, dinamitada por la Corte Suprema, de tendencia conservadora tras ser reformada durante la presidencia de Trump.

Pese a ser un mensaje dirigido a la comunidad latina, no hace mención a la migración, otro de los temas cruciales de la campaña, que obliga al demócrata a hacer equilibrismo entre reducir la llegada de migrantes desde la frontera con México y la política migratoria “humana” que ha prometido.

En el anuncio los demócratas cuidan cada detalle: las imágenes son en color cuando hablan de Biden, que aparece sonriente y cercano, y en blanco y negro cuando mencionan a Trump, a quien muestran serio y distante.

“Soy Joe Biden y apruebo este mensaje”, se escucha decir al presidente en inglés al final del video de unos 30 segundos.

El mensaje en spanglish va dirigido a los millones de latinos bilingües de estados disputados como Arizona y Nevada, a los que ha viajado este martes, y forma parte de una millonaria inversión en medios tradicionales y digitales hispanos.

Aunque tradicionalmente los hispanos votan por los demócratas, desde hace unos años aumenta el apoyo de esta comunidad a los republicanos, como se vio en las elecciones de 2020 con Trump.

Más de 30 millones de latinos pueden votar en las presidenciales, una cifra superior a la de afroestadounidenses, estima el Pew Research Center (Pew)

Sobre la contienda electoral estadounidense, la candidata presidencial de Morena, Claudia Sheinbaum, prometió ayer desde la frontera que, si gana las elecciones del próximo 2 de junio, se acercará a quien resulte electo como presidente de Estados Unidos, ya sea el exmandatario republicano Donald Trump o el actual jefe de Estado, Joe Biden.

“Vamos a insistir, sea quien llegue, presidente Trump o presidente Biden, quienes ellos (los estadounidenses) decidan quién sea su presidente, nos vamos a acercar y vamos a trabajar en lo que nosotros pensamos que es la solución integral del problema general de la migración, que es la cooperación para el desarrollo”, dijo en una rueda de prensa desde Reynosa, Tamaulipas.

La morenista señaló que de llegar a la presidencia de México va a apoyar a los migrantes que están en las zonas fronterizas para que estos reciban un trato humanitario.

“Vamos a apoyar a los migrantes, pero vamos a seguir insistiendo en que la solución de fondo es que se evite la migración”, explicó.

Asimismo, señaló que la cooperación para el desarrollo será la principal política migratoria que va a tener con Estados Unidos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) afirmó este jueves que el Gobierno de México “no cometerá el error” de apoyar ni al actual mandatario de Estados Unidos, Joe Biden, ni a su antecesor, Donald Trump, de cara a las elecciones presidenciales en ese país de noviembre próximo.

“Nosotros no vamos a cometer el error que se cometió en el pasado de apoyar a ningún candidato de Estados Unidos, esa es una decisión que corresponde a los ciudadanos de Estados Unidos, solo nos reservamos el derecho de hacer cuestionamientos cuando se le falte el respeto al pueblo de México, sea quien sea”, dijo AMLO.

López Obrador se refirió a las elecciones en Estados Unidos, donde Biden y Trump comenzaron el miércoles sus campañas tras afianzar el martes el número necesario de delegados de sus partidos para ser los candidatos oficiales de sus respectivos partidos.

Y es que recordemos que el mandatario ha criticado a la oposición por apoyar en 2016 a la candidata demócrata Hillary Clinton, quien perdió contra Trump.

“Fueron más las cosas buenas para los dos pueblos, tanto para Estados Unidos como para México, que las diferencias que tuvimos con el presidente Trump (2017-2021). Y con el presidente Biden también (ha habido) muy buena relación”, manifestó.

López Obrador descartó que surjan tensiones con Estados Unidos si gana Trump, pese a que ha intensificado su retórica antimexicana y antiinmigrante con promesas como cerrar la frontera y enviar tropas para combatir a los cárteles mexicanos.

“No (habrá tensiones), yo pienso que llevamos muy buena relación con el Gobierno de Estados Unidos, esto es muy importante que lo sepan en Baja California y nuestros paisanos que viven, trabajan, honradamente en California, en Estados Unidos”, manifestó.

Insistió en que es muy buena la relación con el Gobierno estadounidense y recordó que con el Gobierno del presidente Trump solo tuvo “un problema”: los aranceles que impuso en mayo de 2019 para exigir que México detuviese el flujo migratorio.

“El presidente Biden ha sido muy consecuente, ahora que está intentando presentar una iniciativa de reforma migratoria, se comprometió a que, antes de enviar la iniciativa, que entrara a discusión, iba a pedir nuestro punto de vista. De manera muy respetuosa, dijimos que no estábamos de acuerdo”, relató.

Las tensiones bilaterales por migración, narcotráfico y armas amenazan con ocupar gran parte de la agenda este 2024, cuando coinciden las elecciones presidenciales de Estados Unidos y México.

Joe Biden y Donald Trump aseguraron su nominación presidencial la noche de ayer, al sumar los delegados necesarios para convertirse en los candidatos de la elección de noviembre próximo, según las proyecciones de medios estadounidenses.

Los resultados de las cuatro elecciones primarias de ayer eran una conclusión previsible a los procesos de los partidos Demócrata y Republicano.

Biden cruzó el umbral de los 1,968 delegados necesarios al ganar Georgia, un estado bisagra donde Trump enfrenta un juicio por una supuesta conspiración para alterar los resultados de las últimas elecciones.

Por su parte, la victoria de Trump en el estado de Washington le ayudó a asegurarse los 1,215 delegados necesarios para obtener la nominación republicana, y a impulsarle a él y a su movimiento “Make America Great Again” de nuevo a la carrera presidencial.

Con una revancha de su contienda de 2020, Biden arremetió en un comunicado contra su contrincante en las elecciones de noviembre.

“Me siento honrado de que la amplia coalición de votantes que representa la rica diversidad del Partido Demócrata en todo el país haya depositado su confianza en mí una vez más para liderar nuestro partido -y nuestro país- en un momento en el que la amenaza que representa Trump es mayor que nunca”, dijo Biden.

Georgia, Misisipi, Washington y Hawái, los estado que ayer celebraron sus primarias, ofrecían un total combinado de 161 delegados en el bando republicano; Trump, sin oposición, necesitaba 137 de ellos para poner la carrera matemáticamente fuera de alcance.

La notable barrida de Trump en casi todas las primarias estatales hasta la fecha lo llevó a asegurarse la nominación mucho antes que la mayoría de los candidatos en campañas anteriores.

“Ahora nos toca volver al trabajo porque tenemos al peor presidente de la historia de nuestro país, se llama Joe Biden, también conocido como el torcido Joe Biden, y debemos derrotarlo”, dijo Trump en un video que publicó en redes sociales.

Estos resultados garantizan una lucha extremadamente larga, de casi ocho meses, por la Casa Blanca que se disputan los dos hombres de más edad que jamás hayan iniciado sus presidencias en Estados Unidos.

Con múltiples casos judiciales abiertos en su contra, Trump insistió en un comunicado que el Partido Republicano está fuerte y unido en torno a él. “¡Bajo el corrupto Joe Biden, somos un país del tercer mundo, que usa el sistema de injusticia para perseguir a su oponente político, YO!”, escribió en su plataforma Truth Social.

Georgia, estado del sureste del país fronterizo con Florida y con el que Trump mantiene una relación complicada, suele inclinarse por el candidato republicano en las elecciones presidenciales. Sus habitantes se decantaron por él frente a Hillary Clinton en 2016, pero le dieron la espalda en 2020 votando por Biden.

El margen de votos entre ambos fue pequeño, menos de 12,000, y Trump nunca reconoció su derrota. Incluso, presionó a los encargados electorales estatales, pidiéndoles en una llamada telefónica que “encontraran” el número de votos que necesitaba para ganar.

Como en 2020, Georgia también podría ser decisiva en las elecciones de noviembre. El duelo anunciado es el mismo: Donald Trump, de 77 años, contra Joe Biden, de 81, y la diferencia es muy estrecha, según las encuestas.

Además de Georgia, se consideran “estados bisagra” Pensilvania, Michigan, Arizona, Carolina del Norte, Wisconsin y Nevada.

El presidente Joe Biden convirtió su discurso del Estado de la Unión de la noche de ayer en un desafiante mensaje para su reelección y arremetió contra Donald Trump, que todo apunta será de nueva cuenta su rival, por promover el resentimiento, la revancha y las represalias y poner en riesgo las libertades dentro y fuera del país.

Aprovechando el momento político, Biden lanzó múltiples ataques contra su predecesor, sin mencionar a Trump por su nombre. Utilizó el término 13 veces en total.

Según analistas, Biden hizo un manejo de su voz, alzando la voz repetidamente, para tratar de acallar la preocupación de los votantes acerca de su edad y de su capacidad, al tiempo que reforzaba el contraste con su más que probable rival en la boleta en noviembre.

El tono duro de Biden supuso una brusca ruptura con sus apariciones diarias, a menudo monótonas, y buscaba disipar las dudas acerca de si el mandatario, de 81 años, el de más edad que ha tenido nunca el país, sigue teniendo la fuerza y capacidad para ocupar el cargo.

Durante sus 68 minutos en el estrado de la Cámara de Representantes, Biden criticó a los republicanos por sus políticas migratorias y fiscales, entre otras; bromeó con sus colegas demócratas, lo que hizo ver confiado y seguro.

“Sé que no lo parece, pero llevó un tiempo en esto”, ironizó Biden. “Y cuando se llega a mi edad, ciertas cosas se vuelven más claras que nunca”.

Tras señalar que nació durante la Segunda Guerra Mundial y que llegó a la edad de implicarse en política durante la agitación de la década de 1960, declaró: “Mi vida me ha enseñado a creer en la libertad y la democracia. Un futuro basado en los valores fundamentales que han definido a Estados Unidos: honestidad, decencia, dignidad, igualdad. Respetar a todo el mundo. Darle a todos una oportunidad justa. No dar refugio al odio. Ahora bien, otras personas de mi edad ven una historia diferente: una historia estadounidense de resentimiento, venganza y represalias. Yo no soy así”.

El presidente vinculó los elogios de Trump a quienes asaltaron en Capitolio en un intento por revertir el resultado de los comicios de hace cuatro años, con las amenazas a la democracia en el extranjero.

“La libertad y la democracia están siendo atacadas tanto aquí como en el extranjero al mismo tiempo”, apuntó mientras pedía al Congreso que respalde los esfuerzos de Ucrania para defenderse de la invasión de Rusia, que cumplió dos años. “La historia está observando”.

Biden se refirió directamente a la insurrección del 6 de enero de 2021 en el Capitolio federal y llamó la atención a quienes le han restado importancia.

“Mi predecesor, y algunos de los aquí presentes, intentan enterrar la verdad sobre el 6 de enero. Yo no haré eso”, dijo Biden. “Este es un momento para hablar con la verdad y enterrar las mentiras. Aquí les tengo una verdad simple. No puedes amar a tu país sólo cuando ganas”.

El mandatario anunció además que las fuerzas armadas de su país desplegarán un puerto temporal frente a la costa de Gaza para facilitar la llegada de ayuda humanitaria en plena ofensiva israelí contra el grupo insurgente Hamás.

Biden insistió en pedir al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que cambie la manera en que lleva a cabo la guerra, incluyendo la entrada de ayuda humanitaria y las medidas para proteger a los trabajadores humanitarios en la zona.

El presidente destacó sus logros en infraestructura y manufactura, y presionó al Congreso para que apruebe más ayuda para Ucrania, normas migratorias más estrictas y precios más bajos para los medicamentos. También trató de recordar a los votantes la situación que heredó cuando asumió el cargo en 2021, en medio de una pandemia y con una economía en contracción.

Uno de los momentos más tensos de su discurso fue al hablar sobre inmigración, cuando Biden mencionaba el apoyo de grupos conservadores a una iniciativa bipartidista en materia fronteriza que los republicanos rechazaron el mes pasado.

Algunos de los asistentes parecieron gritarle, a lo que el mandatario les respondió: “Sé que saben leer”.

Mientras la representante Marjorie Taylor Greene, quien vestía prendas alusivas de Trump seguía gritándole a Biden, el presidente sostuvo en alto un botón blanco que un republicano de Georgia le había entregado momentos antes y que llevaba el nombre de Laken Riley, quien, de acuerdo con las autoridades, fue asesinada por un migrante venezolano que ingresó sin autorización al país en septiembre de 2022.

Biden parecía ansioso de enfrentarse a sus críticos. “Di su nombre”, le gritó Greene al presidente.

“Laken Riley”, replicó Biden, “una joven inocente que fue asesinada por un ilegal”. Expresó sus condolencias a su familia, y dijo que su corazón estaba con ellos. Esto generó algunas discrepancias entre los demócratas, quien evitan la palabra ilegal para referirse a los inmigrantes.

El acceso al aborto y a los tratamientos de fertilidad fue otro elemento clave de la intervención de Biden, especialmente tras la polémica sentencia de la Corte Suprema de Alabama que ha puesto fin al acceso a los tratamientos de fecundación in vitro en el estado.

“A mis amigos al otro lado de la cámara, no hagan esperar más a las familias”, apuntó dirigiéndose a Latorya Beasley, una invitada de la primera dama, Jill Biden, cuyo tratamiento fue cancelado tras el fallo judicial en Alabama. “¡Garanticen el derecho a la fecundación in vitro en todo el país!”.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tratará este jueves captar la simpatía de los votantes para las elecciones presidenciales de noviembre próximo durante el tradicional discurso del estado de la Unión ante el Congreso, que millones de estadounidenses siguen con lupa.

“Me han elegido para hacer el trabajo, construir una economía que funcione para los trabajadores y mejorar la vida de las familias”, escribió Biden en X. “Les informaré sobre nuestro progreso y les trazaré el camino a seguir”, dijo el presidente.

Biden hará un repaso de su política de inversión en infraestructuras y el derecho al aborto, así como sus esfuerzos por reducir el precio de los medicamentos y de la deuda estudiantil.

Tradicionalmente, el discurso, que el año pasado superó los 70 minutos, también se centra en política exterior. El demócrata seguramente mencionará la ayuda a Ucrania, bloqueada por los republicanos de la Cámara de Representantes.

Y la crisis migratoria en la frontera con México, uno de los temas que más preocupa a los estadounidenses.

Su rival, el candidato republicano Donald Trump, no tendrá el escenario solemne del Capitolio ni la atención de millones de espectadores, pero prometió “corregir” el discurso en directo. El expresidente republicano llamó ayer a debatir “en cualquier lugar y en cualquier momento” a Biden.

Las encuestas demuestran que los estadounidenses preferirían otro duelo, pero hace meses que intuyen lo que les depara el destino: un nuevo enfrentamiento entre Joe Biden y Donald Trump.

Biden tiene 81 años y un nivel de popularidad bajo. Su contrincante y predecesor, 77, y arrastra cuatro inculpaciones penales además de poner en duda su derrota en 2020.

Ambos ganaron por amplio margen durante el “supermartes”, una jornada en la que 15 estados celebraron primarias el mismo día. Esto les garantiza prácticamente la nominación en las convenciones republicana y demócrata.

El presidente quiere convencer de que él es el baluarte de la democracia estadounidense y el garante de la prosperidad económica.

El discurso sobre el estado de la Unión rara vez tiene repercusiones, pero en esta ocasión “podría ser un punto de inflexión” para Biden.

Estados Unidos estará atento a la más mínima señal de cansancio y a cualquier problema de elocución, una crítica constante al mandatario.

La Casa Blanca recibe cada año invitados que encarnan prioridades políticas. En esta ocasión junto a la primera dama Jill Biden se sentará la texana Kate Cox, quien tuvo que salir de su estado para abortar tras enterarse de que el feto era inviable.

Biden también invitó a Yulia Navalnaya, viuda del opositor ruso Alexéi Navalni muerto en prisión el mes pasado, y a Olena Zelenska, esposa del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. Sin embargo ninguna de ellas asistirá al discurso, dijo la Casa Blanca, sin dar explicaciones.

El presidente estadounidense, Joe Biden, invitó este miércoles a los votantes de Nikki Haley a sumarse a su propia campaña tras la retirada de la precandidata republicana, subrayando que “lo que está en juego para Estados Unidos no podría ser más importante”.

“Todos sabemos que esta no es una elección cualquiera. Sé que los demócratas, los republicanos y los independientes no están de acuerdo en muchos temas y tienen convicciones sólidas. Eso es bueno. Eso es lo que representa Estados Unidos. Pero también sé esto: lo que une a demócratas, republicanos e independientes es el amor por Estados Unidos”, dijo en un comunicado.

Biden se pronunció poco después de que Haley abandonara las primarias republicanas tras sus fallidos resultados en la jornada de ayer, en el supermartes, donde solo se impuso frente al expresidente Donald Trump en el estado de Vermont.

“Trump dejó claro que no quiere el apoyo de los votantes de Nikki Haley. Quiero ser claro: hay un lugar para ellos en mi campaña”, sostuvo el mandatario demócrata.

Biden admitió que aunque “hay muchas cosas” en la que los partidarios de Haley y él no coincidirán, espera poder encontrar puntos en común “en las cuestiones fundamentales como preservar la democracia estadounidense, defender el Estado de derecho, (…) preservar la OTAN y enfrentar a los adversarios de Estados Unidos”.

Haley era hasta ahora la única aspirante que quedaba en la batalla contra Trump para hacerse con la nominación republicana de cara a las presidenciales de noviembre; Biden alabó su valentía por haberlo intentado.

“Se necesita mucho coraje para postularse a la presidencia; eso es especialmente cierto en el Partido Republicano de hoy en día, donde muy pocos se atreven a decir la verdad sobre Trump. Pero no Nikki Haley. Nikki Haley demostró ser valiente”, apuntó.

Haley, en su opinión, “estuvo dispuesta a decir la verdad sobre Trump: sobre el caos que siempre lo rodea, sobre su incapacidad para distinguir el bien del mal, sobre su cobardía ante Vladímir Putin”, remató.

“Ha sido una noche y un día increíbles”, resumió Donald Trump, quien tiene prácticamente garantizado un duelo con Joe Biden en la elección presidencial de noviembre próximo tras arrasar en el llamado Súper Martes.

El expresidente fue declarado vencedor en 14 estados de los 15 en disputa: Alabama, Alaska, Arkansas, Colorado, California, Maine, Massachusetts, Minnesota, Carolina del Norte, Oklahoma, Tennessee, Texas, Utah y Virginia.

Solo Vermont privó a Trump de una victoria absoluta y se decantó por Nikki Haley, la última que hasta ahora se interponía en su camino por la nominación presidencial del partido.

Ante el arrasador avance de Trump, Haley anunció este miércoles su retiro de las primarias republicanas. “Ha llegado el momento de suspender mi campaña”, dijo Haley. “No me arrepiento de nada”.

“Felicito al señor Trump, le deseo que le vaya bien”, sostuvo la ahora exaspirante republicana, quien destacó que aunque es probable que Trump sea el candidato republicano, no lo apoyó.  “Ahora le toca a Donald Trump ganarse los votos de los que están en nuestro partido y fuera de él”, remarcó. “Y espero que lo haga”.

El exmandatario queda así como el único aspirante del partido republicano para las contienda presidencial.

Ha sido un Súper Martes sin misterio. Ni el republicano, de 77 años, ni el demócrata, de 81, tienen a nadie que les haga sombra en las primarias, durante las que se designa a los candidatos de ambos partidos para los comicios.

“Ha sido una noche y un día increíbles, increíbles. Ha sido un período increíble en la historia de nuestro país”, afirmó Trump ante sus seguidores, congregados en su mansión de Mar-a-Lago, en Florida.

Desde el 15 de enero y, a pesar de sus problemas legales, Trump ha ganado casi todas las primarias. Se enfrenta a 91 cargos por delitos graves. Esto no impide que tenga gran popularidad entre los votantes de clase trabajadora, blancos y de las zonas rurales.

Por su parte, Biden afirmó que Trump “está decidido a destruir nuestra democracia” y “hará o dirá cualquier cosa para alcanzar el poder”.

El demócrata también pidió fondos porque “Trump está arrasando en las primarias”. “Seremos nosotros contra toda la derecha trampista en estas elecciones (…). Necesito tu ayuda”. Hace ya semanas que Biden había dado por perdida la batalla de Haley.

En teoría, las primarias pueden prolongarse hasta julio. Pero el equipo de Trump predice una victoria “el 19 de marzo” a más tardar, después de que voten Georgia y Florida.

El millonario quiere centrarse en una revancha con Joe Biden antes de tener que enfocarse en sus problemas legales. Su primer juicio penal comienza el 25 de marzo en Nueva York.

Del lado demócrata, Biden puede estar tranquilo. No tiene rivales de peso. Las candidaturas de dos demócratas, el congresista Deán Phillips y la autora de libros de autoayuda Marianne Williamson, nunca han suscitado entusiasmo a pesar de las críticas recurrentes de los votantes a la edad del presidente o a su apoyo a Israel.

Como se esperaba, Biden ganó ayer en todos los estados, menos en un territorio: la Samoa Americana, donde fue derrotado por un empresario prácticamente desconocido.

Mañana será la próxima gran noche del presidente: defenderá su visión para Estados Unidos durante un discurso ante el Congreso, el tradicional “Estado de la Unión”.

Es la migración. Eso respondió el 28 por ciento de los encuestados por Gallup a la pregunta de ¿Cuál cree que es el problema más importante que enfrenta el país hoy? La famosa frase de James Carville de “Es la economía, estúpido”, puede hoy modificarse por “es la migración”.

En segundo lugar (20 por ciento) quedó el gobierno como problema importante a resolver y en tercer lugar, con apenas 12 por ciento, los encuestados respondieron que el problema es la economía. Esto mete de lleno a México en las campañas electorales de nuestros vecinos, en un año en el que también celebraremos elecciones federales.

¿Qué implica que México entre en las campañas? Por un lado, que tanto Andrés Manuel López Obrador como Donald Trump se verán beneficiados entre más caótica se encuentre la frontera. Si. Los intereses de AMLO y Trump se alinean. Para el ex presidente de Estados Unidos, el que la frontera sea un problema no resuelto le permite atacar a Biden y subir sus probabilidades de reelegirse dada la importancia que el electorado estadounidense le da al tema.

Por ello, aun cuando el Senado de EUA estaba por aprobar una iniciativa bipartidista que pondría algo de orden en materia migratoria, con la señal que envió Trump a la Cámara de Representantes – en donde los Republicanos tienen una pequeña mayoría – de que no quería que eso sucediera, la propuesta se vino abajo. Los senadores republicanos no quisieron jugar su capital político si sabían que en la Cámara baja la iniciativa no prosperaría.

Trump quiso tumbar esta iniciativa porque sabe que si Biden se anota un gol en materia migratoria/fronteriza, aumentan sus posibilidades de reelegirse.

Y en el caso de AMLO, el caos en la frontera le permite mantener el sartén por el mango ante un Biden que sabe que si México juega su parte en detener el flujo migratorio desde la frontera sur con Centroamérica, el caos para la frontera con EUA es mucho menor. Por ello Biden ha decidido mirar hacia otro lado en derechos humanos; democracia y libertad de expresión en México. No se quiere meter en pleitos que para él son menores y que le podrían complicar la cooperación de AMLO en migración.

En México López Obrador está usando todos los recursos del Estado para que en las elecciones de junio su sucesora, Claudia Sheinbaum, gane. El que La Casa Blanca haga como que no ve y no escucha estas acciones antidemocráticas es invaluable para el presidente mexicano. Es un logro para AMLO poder chantajear al hombre más poderoso del planeta gracias a una caótica frontera: el flujo de migrantes sube o baja dependiendo qué tanto coopere el gobierno mexicano en ello.

Para muestra, su reciente filtración de los datos personales de Natalie Kitroeff, la corresponsal del NYTimes en México, durante su conferencia mañanera. López Obrador se enojó por el artículo del diario en el que mencionó que el gobierno de EUA había abierto investigaciones sobre vínculos del crimen organizado con su campaña del 2018.

Lejos de que La Casa Blanca condenara esta filtración y defendiera la libertad de expresión, el embajador de EUA en México, Ken Salazar, prefirió salir a decir que no hay ninguna investigación de vínculos de AMLO con el crimen organizado.

Lamentable, pero cierto. AMLO y Trump se benefician del caos en la frontera y con ello México se inserta de lleno en las elecciones de noviembre próximo en EUA.

Apostilla: El presidente López Obrador vuelve a querer jugar a ser empresario…con el dinero de los mexicanos. Ahora quiere comprar el aeropuerto de Toluca para que lo opere la Marina. Se nota que no es su dinero y que nunca ha vivido más que del erario.

Columna completa en El Universal