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Por primera vez en 20 años, Estados Unidos importó más bienes y servicios de México que de China, según datos oficiales publicados este miércoles, que señalan que el déficit del país vecino en su comercio exterior de bienes y servicios cerró 2023 con una caída del 18.7%.

La pandemia y las tensiones comerciales entre las dos potencias de los últimos años, que en la actualidad el presidente Joe Biden y su homólogo chino Xi Jinping están intentando dejar atrás, están empezando a verse reflejadas en la balanza comercial entre ambos países.

Cifras de la Oficina de Análisis Económico (BEA) señalan que el déficit con China disminuyó 102,900 millones de dólares hasta los 279,400 millones de dólares en 2023.

Hubo una disminución de las exportaciones de 6,200 millones de dólares hasta los 147,800 millones de dólares y una disminución de las importaciones de 109,100 millones de dólares hasta los 427,200 millones de dólares.

En tanto, el déficit con México aumentó 21,900 millones hasta los 152,400 millones en 2023. Las exportaciones disminuyeron 1,100 millones, hasta los 323,200 millones y las importaciones aumentaron 20,800 millones, hasta los 475,600 millones.

Esta es la primera vez en dos décadas que la cifra de importaciones de bienes y servicios desde México supera a la de China.

Según las cifras de la BEA, el déficit de EUA en su comercio exterior de bienes y servicios cerró el 2023 con una caída del 18.7% con respecto al cierre de 2022, hasta situarse en 177,800 millones de dólares.

Las exportaciones aumentaron 1.2%, 35,000 millones, mientras que las importaciones bajaron el 3.6%, 142,700 millones.

Al cierre de 2023 el déficit de bienes y servicios se situó en los 773,400 millones de dólares, 177,800 millones de dólares menos que los 951,200 millones de dólares en 2022.

Las exportaciones fueron de 3,053,500 millones de dólares, 35,000 millones de dólares más que en 2022. Las importaciones fueron de 3,826,900 millones de dólares, 142,700 millones de dólares menos que en 2022.

​Los datos referidos exclusivamente al mes de diciembre muestran que el déficit del comercio exterior subió el 0.5% hasta situarse en los 62200 millones de dólares. Esto es 300 millones más respecto a los 61,900 millones de noviembre, tras revisarse la cifra.

La Administración del presidente Joe Biden celebró este viernes la nueva fase de cooperación entre Estados Unidos y China para frenar el tráfico de fentanilo, aunque recalcó que ambos países deben “hacer más”.

“Todavía no es suficiente, pero el hecho de que haya un grupo de trabajo significa que tenemos un mecanismo para seguir discutiendo sobre qué más se puede hacer”, dijo este viernes el jefe antinarcóticos del Departamento de Estado, Todd Robinson, a un grupo de periodistas.

Robinson fue uno de los funcionarios que participó el martes pasado en Pekín en la primera reunión de trabajo para frenar el tráfico de productos químicos utilizados para fabricar fentanilo, droga que ha desatado la peor crisis de opioides en la historia de Estados Unidos.

Este grupo de trabajo, fruto del acuerdo al que llegaron el pasado noviembre en San Francisco Biden y su homólogo chino, Xi Jinping, prevé mantener reuniones periódicas en ambos países. “Definitivamente hay más cosas que creemos que ambas partes pueden hacer en términos de perseguir a las empresas que envían estas drogas alrededor del mundo”, afirmó Robinson.

El funcionario sostuvo que cuando ambas potencias cooperan se logran resultados y puso como ejemplo la caída drástica de entrada de fentanilo de 2019 en Estados Unidos después de que Washington pidiera a Pekín que frenara el tráfico de esa sustancia.

“Sabemos que cuando toman medidas, cuando advierten a las empresas que están violando las leyes, tanto chinas como internacionales, eso tiene un efecto casi inmediato”, detalló.

En ese sentido, subrayó que China ya está volviendo a tomar medidas como advertir o cerrar empresas que están comercializando con ciertos productos químicos.

Según Robinson, el ambiente de la reunión “fue positivo en general” y se demostró que ambas delegaciones se toman “seriamente” esta cuestión.

Sin embargo, admitió que es consciente de que en cualquier momento puede desatarse una crisis entre los dos países que rompa estos esfuerzos de cooperación.

Por su parte el portavoz de Exteriores chino, Wang Wenbin, reconoció esta semana que hubo dificultades para reanudar la cooperación con Estados Unidos en su lucha contra el fentanilo, pero dijo esperar que Washington “valore la oportunidad” que se le brinda de “trabajar de la mano” con Pekín en este campo.

El tercer país en la ecuación en la ruta del fentanilo es México, donde, según Washington, llegan los precursores químicos chinos que los cárteles de la droga utilizan para fabricar el opioide y traficar con él en Estados Unidos.

Robinson dijo que las constantes reuniones que mantienen funcionarios estadounidenses y mexicanos es una muestra de que “México está comprometido en este tema”, pero también admitió que las cosas pueden “complicarse” este año a medida que se acerquen las elecciones presidenciales en ambas naciones.

China y Estados Unidos conversan este martes, por primera vez en años, sobre cómo frenar la producción fentanilo, potente opioide sintético que ha deja decenas de miles de muertes al año en Estados Unidos y el mundo.

Washington acusa a Pekín de complicidad en el mortal comercio del fentanilo, algo que China niega además de que defiende su política de “cero tolerancia” con las drogas. El país asiático insiste en que las causas de la crisis de adicción están en Estados Unidos.

Estados Unidos enfrenta una epidemia de muertes causadas por el fentanilo, un opioide sintético 50 veces más poderoso que la heroína y más fácil y barato de producir. Registra 100,000 muertes anuales por sobredosis, lo que la hace la principal causa de muertes entre personas de 18 a 49 años.

La Administración de Control de Drogas (DEA) ha calificado a China como “la principal fuente de todas las sustancias relacionadas con el fentanilo en Estados Unidos”. Un informe del año pasado del Servicio de Investigación del Congreso (CRS) destacó que el suministro directo de la droga desde China fue frenado en 2019 por mayores controles de Pekín, pero que simplemente cambiaron las rutas de suministro.

En lugar de enviar la droga directamente mediante servicios internacionales de mensajería, señaló, los componentes químicos son embarcados de China a México, donde se manufactura el fentanilo para ser llevado de contrabando a Estados Unidos.

Las sustancias químicas pueden ser producidos en laboratorios clandestinos o “empresas químicas y farmacéuticas legítimas”, según el CRS.

Pekín inicialmente insistió en que “no existe el tráfico ilegal de fentanilo entre China y México”, pero ahora ha prometido contenerlo. El Ministerio de Relaciones Exteriores dijo en diciembre que el país “realiza campañas contra el fentanilo y sus precursores químicos”.

El portavoz del ministerio, Wang Wenbin, afirmó que China “tomó medidas contra las actividades ilegales y criminales que involucran el contrabando, fabricación ilícita, tráfico y abuso de sustancias con fentanilo”.

Joe Biden ha hecho de la lucha contra el fentanilo una prioridad. El Departamento de Justicia estadounidense impuso en octubre sanciones contra una veintena de entidades y personas basadas en China acusadas de ser la “fuente del suministro” de muchos narcotraficantes en Estados Unidos y organizaciones delictivas en México.

China rechazó las sanciones y las calificó como parte de una campaña de Washington en su contra.

El diálogo China-Estados Unidos sobre drogas se estancó en medio del deterioro en sus relaciones, con disputas sobre comercio, derechos humanos y la situación de Taiwán. Tras una cumbre entre los presidentes Biden y Xi Jinping en San Francisco en noviembre pasado, Washington y Pekín acordaron retomar las discusiones.

Xi dijo en esa cita que China “empatiza profundamente” con las víctimas del fentanilo y prometió combatirlo. EUA espera que China tome más acciones contra las empresas que fabrican los precursores químicos de la droga.

Por ello, en la reunión de hoy participan funcionarios estadounidenses de alto nivel de los departamentos de Estado, Tesoro, Interior y Justicia. China no ha dicho quién representará al gobierno en las conversaciones.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro de Japón, Fumio Kishida, se reunirán el próximo 10 de abril en la Casa Blanca, en un momento en el que Washington busca fortalecer sus alianzas en el Asia-Pacífico para contrarrestar la influencia de China.

El mandatario homenajeará al primer ministro japonés y a su esposa, Yuko Kishida, con una visita de Estado, un honor que Washington reserva para sus aliados más cercanos y que solo han disfrutado los líderes de Francia, Corea del Sur, la India y Australia desde que el estadounidense llegara a la Casa Blanca en enero de 2021.

El encuentro con Kishida incluirá una cena de Estado, a la que se espera la asistencia de celebridades, como se acostumbra, y que simbolizan la unión de la cultura de Estados Unidos con la del líder invitado.

En un comunicado, la portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, señaló este jueves que la visita tiene como objetivo destacar “la fuerza” de la relación entre Estados Unidos y Japón, así como el “reciente papel de liderazgo global” del país nipón.

Durante la reunión, ambos líderes abordarán temas cómo el fortalecer los lazos políticos, de seguridad y económicos entre ambas naciones con el objetivo de que su alianza esté preparada para enfrentar “desafíos en constante cambio” y avanzar en la visión compartida de un Indopacífico “libre, abierto, seguro y próspero”.

Aunque el comunicado de la Casa Blanca no menciona a China, la visita se enmarca en los esfuerzos del Gobierno de Biden por fortalecer los lazos con sus principales aliados regionales, Japón y Corea del Sur, como contrapeso al poder del gigante asiático.

La visita de Kishida se produce casi un año después de la visita de Estado del presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, que tuvo lugar el 26 de abril de 2023.

La población de China se redujo en 2 millones de personas en 2023, su segundo descenso anual consecutivo debido a la disminución de los nacimientos y el repunte de los decesos tras el alivio de las restricciones por el COVID-19.

El número de fallecimientos aumentó en 690,000 hasta los 11.1 millones, más del doble del incremento registrado el año anterior.

Los demógrafos esperaban un fuerte incremento en las defunciones por los brotes de coronavirus que comenzaron a finales de 2022 y se prolongaron hasta febrero.

La población total del país se mantiene en 1,400 millones de habitantes, explicó la oficina de estadística estatal este miércoles. China, que durante mucho tiempo fue el país más poblado del mundo, cayó a la segunda posición por detrás de la India en 2023, según las estimaciones de Naciones Unidas.

La cifra de nacimientos cayó por séptimo año consecutivo, reflejando una caída en la natalidad que supone un desafío económico y social para China. La población envejece de forma constante, lo que podría ralentizar el crecimiento económico con el tiempo y poner a prueba la capacidad del país para cuidar a una población avejentada más numerosa con menos trabajadores.

En 2023 nacieron alrededor de nueve millones de niños, la mitad que en 2016. Todas las cifras son estimaciones en base a encuestas y no incluyen Hong Kong y Macao. Recordemos que China realiza un censo completo cada 10 años.

China, que en su día trató de controlar el crecimiento de la población con su política de hijo único, enfrenta ahora el problema contrario.

El gobierno ha tratado de incentivar los nacimientos desde que 2014, aunque fue en 2016 cuando alivió gradualmente las restricciones para permitir un segundo descendiente, y un tercero a partir de 2021, aunque con poco éxito.

La gente se casa más tarde y a veces decide no tener hijos. Incluso quienes sí tienen, a menudo se quedan con uno debido al elevado costo de la educación en las ciudades y al competitivo entorno académico. La población de mujeres en edad fértil también ha bajado.

El secretario de estado norteamericano, Antony Blinken, se reunió este viernes en Washington con el ministro del Departamento de Enlace Internacional del Partido Comunista Chino (PCCh), Liu Jianchao, horas antes de que Taiwán celebre su elecciones presidenciales.

El encuentro tiene lugar un día antes de las elecciones presidenciales y parlamentarias en Taiwán, en las que los ciudadanos de la isla decidirán al sucesor de la presidenta Tsai Ing-wen.

La cuestión taiwanesa sigue siendo uno de los principales puntos de fricción entre China y EUA, que, al margen de ser el principal suministrador de armas de Taiwán, se podría ver ante la tesitura de tener que defender a la isla en caso de conflicto.

El diciembre pasado, ambos países retomaron el diálogo militar de alto nivel, suspendido por China después de que la entonces presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, visitó Taiwán en agosto de 2022, un viaje que enfureció a las autoridades chinas.

Los presidentes chino y estadounidense, Xi Jinping y Joe Biden, respectivamente, acordaron la reanudación de los diálogos castrenses durante la reunión que mantuvieron en noviembre en el marco de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en San Francisco, California.

Más de 19 millones de taiwaneses están habilitados para votar en las elecciones de mañana, en las que el candidato oficialista del Partido Democrático Progresista (PDP), William Lai (Lai Ching-te) competirá con los aspirantes del Kuomintang (KMT), Hou Yu-ih, y del Partido Popular de Taiwán (TPP), Ko Wen-je.

El mandato actual del PDP ha estado marcado por el recrudecimiento de las tensiones con China y Pekín; ve a Lai como un “separatista” del PDP, partido con el que China cortó la comunicación en 2016 después de que la formación ganara los comicios de aquel año.

Aunque ninguno de los aspirantes habla de romper el statu quo actual, en el que Taiwán no ha declarado formalmente la independencia pero tampoco está bajo control de China, una nueva victoria del PDP, la tercera consecutiva, constituiría el peor de los escenarios para Pekín, que confía en culminar la “reunificación” nacional antes de 2049, cuando se cumplirán cien años del nacimiento de la República Popular China.

Taiwán se ha gobernado de manera autónoma desde 1949, aunque China reclama la soberanía sobre la isla, a la que considera una provincia rebelde para cuya “reunificación” no ha descartado el uso de la fuerza.

El presidente de China, Xi Jinping, advirtió a altos cargos de la Unión Europea (UE) de que China y Europa no deben verse como competidores, ni “entrar en confrontación” debido a sus diferentes sistemas políticos.

Durante la primera cumbre China-UE en persona desde hace cuatro años, en la que se trataron asuntos que van desde los desequilibrios comerciales hasta Ucrania, Xi también afirmó que China está dispuesta a convertir a la Unión Europea en un socioeconómico y comercial clave y a cooperar en ciencia y tecnología, incluida la inteligencia artificial.

En las conversaciones celebradas en la Casa de Huéspedes Diaoyutai de Pekín, Xi instó a la UE a “eliminar todo tipo de interferencias” en la relación bilateral, según la cadena estatal CCTV.

Xi afirmó que ambas partes debían desarrollar “una percepción correcta” de la otra y fomentar el entendimiento y la confianza mutua.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y el jefe de la política exterior de la UE, Josep Borrell, también se reunieron con el primer ministro chino, Li Qiang.

Li dijo a los dirigentes de la UE que China se opone a la “amplia politización y securitización” de las cuestiones económicas y comerciales, en violación de las normas básicas de las economías de mercado, según la televisión estatal china.

“Esperamos que la UE sea prudente a la hora de introducir políticas económicas y comerciales restrictivas y de utilizar medidas comerciales correctoras para mantener abiertos sus mercados comerciales y de inversión”, dijo.

Las reuniones que comenzaron ayer suponen la última oportunidad de los responsables de la UE de reunirse con altos cargos chinos antes de las elecciones al Parlamento Europeo del año próximo, que traerán cambios en la cúpula del bloque de 27 países.

La UE quiere que Pekín utilice su influencia sobre Rusia para detener la guerra en Ucrania y uno de los principales objetivos del viaje fue instar a Xi a que impida que empresas privadas chinas exporten a Rusia artículos de doble uso fabricados en Europa para su campaña militar.

Pese al conflicto comercial entre China y Estados Unidos, la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, aseguró este jueves que las inversiones del país asiático hacia México no generan inquietud y agregó que la inyección de capital por empresas chinas en Estados Unidos se mantiene.

“Estados Unidos no está intentando que China no haga inversiones en Estados Unidos o en México. Nosotros creemos en este ambiente de inversiones”, dijo en conferencia conjunta con el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, desde el Palacio Nacional.

Yellen detalló que el interés del Gobierno estadounidense es asegurar la cadena de suministro y que las inversiones no se concentren en un solo lugar en Norteamérica ni en sus sectores estratégicos como la industria farmacéutica o de energía limpias.

“Si China invierte en México, (…) si es que estas inversiones no crean esas inquietudes de seguridad para México y para los Estados Unidos, desde luego, no tenemos ningún problema con que China haga inversiones en México para poder producir servicios y productos que nosotros importaríamos a los Estados Unidos”, afirmó.

La secretaria del Tesoro afirmó que México es un socio natural y muy importante para la administración del presidente Joe Biden, pues mencionó que crea oportunidades para “poder producir más aquí (en Norteamérica), para poder crear más empleos e ingresos en Estados Unidos”.

Además, mencionó que también buscan confiar en otras naciones asiáticas como Vietnam y la India, a fin de lograr una diversificación de las inversiones, naciones que dijo tienen grandes oportunidades de instalar sus fábricas en México.

La visita de Yellen de dos días a México, que finalizó esta tarde, incluyó reuniones con el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y líderes del sector privado con el objetivo principal de fortalecer la colaboración entre Estados Unidos y México en la lucha contra el fentanilo y las finanzas ilícitas.

Al respecto, el presidente López Obrador calificó de “productivo y agradable” el encuentro con la secretaria del Tesoro que tuvo lugar en Palacio Nacional.

“Es una realidad la política de buena vecindad entre los pueblos y gobiernos de México y Estados Unidos. Nuestras relaciones cubren todos los aspectos: desde la amistad hasta la cooperación en asuntos económicos y financieros”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) destacó este martes el “trato especial” que recibió México de los mandatarios de China, Xi Jinping, y de Estados Unidos, Joe Biden, durante el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) la semana pasada.

“Fue muy bien (el viaje), hay mucho respeto por México, mucho mucho respeto, el presidente de China nos dio un trato especial, no todos los presidentes fueron recibidos en encuentros, reuniones bilaterales. El presidente Biden solo tuvo dos reuniones bilaterales, con el presidente de China y con nosotros”, declaró.

Recordemos que López Obrador asistió la semana pasada al foro de la APEC, lo que representó apenas su séptimo viaje al exterior tras casi cinco años de mandato y la primera vez que participó en un foro multilateral de tal magnitud, con más de 20 líderes reunidos el jueves y viernes en San Francisco, California.

AMLO se reunió por primera vez con el presidente de China, a quien invitó a México y pidió más cooperación para combatir el tráfico de fentanilo, además de reunirse con Biden, a quien le insistió en invertir en un plan de desarrollo para Latinoamérica para evitar la migración.

“Fueron muy buenos los encuentros con los dos, yo celebré en la reunión amplia el que en estas circunstancias de muchas tensiones, por lo que está sucediendo en Rusia, Ucrania, y en Gaza, se haya llevado a cabo este encuentro, sobre todo entre el presidente de China y de Estados Unidos”, comentó en su rueda de prensa matutina.

“Porque les dije que lo más importante siempre es el diálogo y resolver los problemas de manera pacífica, y no a la carrera armamentista”, añadió.

Sobre su reunión con Xi, destacó el apoyo que ofreció China a México durante la pandemia de COVID-19 y tras el paso del huracán Otis el pasado 25 de octubre.

”Hablamos ahora también de lo de Acapulco y ellos van a vendernos una buena parte de los electrodomésticos que necesitamos”, mencionó.

En tanto, consideró como “extraordinaria” la reunión con Biden, a quien llamó una “gente muy amable, muy respetuoso, amigo de nosotros”.

“Tocamos el tema migratorio, el tema de las drogas, la cooperación económica, las visas, también sostuvimos una reunión bilateral con el primer ministro de Canadá (Justin Trudeau), y en muy buenos términos”, concluyó.

Estados Unidos anunció la noche de ayer que levantó las sanciones que pesaban sobre el Instituto de Ciencias Forenses del Ministerio de Seguridad Pública de China, en un intento de que el gigante asiático coopere en la lucha contra el fentanilo, un potente opioide que se cobra la vida de casi 200 estadounidenses al día.

El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Matt Miller, informó que se había tomado la decisión de sacar a ese instituto de una lista de sanciones comerciales para favorecer la cooperación entre las dos potencias.

“La permanencia del Instituto de Ciencias Forenses del Ministerio de Seguridad Pública de China en la lista de entes comerciales era una obstáculo para lograr la cooperación en el control a los químicos que sirven para producir el fentanilo”, explicó el portavoz.

El anuncio se produce después de que la Casa Blanca anunciara el miércoles que los presidentes de Joe Biden, y Xi Jinping, habían llegado a un acuerdo para que China controle la salida de su territorio de precursores químicos que supuestamente carteles del narcotráfico utilizan para fabricar el fentanilo y venderlo ilegalmente en Estados Unidos.

El Gobierno chino no especificó que se hubiera alcanzado un acuerdo sobre el fentanilo, pero sí indicó que se había llegado a un entendimiento para crear un “grupo de trabajo” sobre narcóticos.

Recordemos que Pekín llevaba meses pidiendo a Washington que retirara las sanciones que pesan sobre el Instituto de Ciencias Forenses del Ministerio de Seguridad Pública de China, dedicado a investigaciones criminales que incluyen la lucha antidroga, para que pudiera colaborar en la lucha contra el fentanilo.

La entidad fue sancionada durante el Gobierno de Donald Trump por abusos a las minorías musulmanas en la región noroccidental china de Xinjiang, algo que Pekín niega.

El levantamiento de las sanciones llega a la par de que China alertara a las empresas dedicadas a la producción, el comercio o el transporte de sustancias que pueden ser utilizadas para fabricar drogas de que eviten incurrir en “actividades ilegales o criminales”.

La Comisión Nacional de Control de Narcóticos de China publicó una circular en la que recuerda las “disposiciones legales vigentes en China sobre el control de las sustancias precursoras de drogas” y la cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico.

El comunicado fue publicado en la agencia estatal Xinhua y en otros organismos oficiales y advierte a las empresas de que “algunos países y regiones han ampliado el alcance de la fiscalización de las sustancias precursoras de drogas” y de que “agencias de aplicación de la ley extranjeras pueden perseguir” a quienes consideren infractores.

La circular pide a las compañías que “verifiquen la identidad y las intenciones” de los compradores, que “mantengan registros completos y precisos de las transacciones” y que “informen de inmediato a las autoridades competentes de cualquier actividad sospechosa”.

La institución recomienda además a las empresas productoras de sustancias sometidas a control por Washington que “sean cautelosas con los pedidos procedentes de Estados Unidos y México”.

El presidente chino, Xi Jinping, felicitó este jueves a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), por el “camino de progreso y reformas” por el que ha llevado a México desde que asumió el poder hace cinco años.

Dicho mensaje fue transmitido esta tarde durante el primer encuentro los líderes, que se produjo en el marco de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que se celebra esta semana en San Francisco, California.

En la red social X, el embajador de China en México, Zhang Run, explicó que Xi felicitó a López Obrador por haber llevado a México por un “camino de progreso y reformas, logrando importantes avances en el desarrollo nacional”.

Xi Jinping recordó que visitó México hace 10 años y quedó profundamente impresionado por la “espléndida y milenaria historia cultural y la gente cálida y hospitalaria” del país.

El mandatario chino también aprovechó para reiterar su solidaridad y apoyo a México tras el paso de Otis. Según el embajador, Xi expresó sus condolencias por las graves pérdidas humanas y materiales que dejó el huracán.

“Estoy convencido de que bajo el firme liderazgo suyo y del Gobierno mexicano, las personas en la zona del desastre volverán a la vida normal y reconstruirán sus hogares lo antes posible”, añadió según lo relatado por el diplomático chino. 

Zhang Run destacó que la amistad entre China y México se sigue fortaleciendo con el paso del tiempo. Apuntó que el año pasado celebraron el 50 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.

“Concedo suma importancia al desarrollo de las relaciones binacionales y estoy dispuesto a trabajar con usted para dar continuidad a la amistad tradicional de medio siglo y llevar las relaciones entre los dos países a un nuevo nivel”, remató Xi.

Por su parte, López Obrador dijo a través de sus redes sociales, que en la reunión con el presidente de chino reiteró el compromiso de continuar manteniendo buenas relaciones en beneficio de los pueblos y de las naciones.

Los presidentes de Estados Unidos, Joe Biden, y de China, Xi Jinping, mostraron cierto acercamiento en una reunión destinada a estabilizar la tumultuosa relación bilateral y en la que llegaron a acuerdos para combatir el tráfico de fentanilo y reabrir los canales de comunicación militar.

La reunión, que duró más de cuatro horas y tuvo como escenario la mansión campestre “Filoli”, situada a unos 40 kilómetros de San Francisco, empezó con los dos líderes posando sonrientes ante las cámaras de televisión mientras se estrechaban la mano y saludaban a la prensa.

Las dos potencias habían dejado claro que el objetivo del encuentro era restablecer las líneas de comunicación para que un incidente arbitrario no desemboque en una crisis de consecuencias impredecibles.

“Hemos acordado que se mantendrán las líneas de comunicación abiertas, incluyendo entre el presidente Xi y yo. Los dos hemos acordado que cada uno de nosotros podrá tomar el teléfono, llamar directamente y se le escuchará de manera inmediata”, detalló Biden en una rueda de prensa posterior al encuentro.

Al respecto, uno de los grandes logros de la reunión fue el restablecimiento de las comunicaciones entre las Fuerzas Armadas de los dos países, que se rompieron hace más de un año tras la polémica visita en agosto de 2022 a Taiwán de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, Nancy Pelosi.

Específicamente, los dos países acordaron que habrá reuniones entre sus titulares de Defensa, intercambios de información entre los líderes militares de las diferentes ramas de las Fuerzas Armadas y, por último, comunicación entre sus armadas, detallaron las dos partes en sus comunicados tras la reunión.

Otro de los logros de la cita fue un acuerdo para que China controle la salida de su territorio de los precursores químicos que carteles del narcotráfico en México usan para fabricar el fentanilo y venderlo ilegalmente en Estados Unidos.

El Gobierno chino no dijo específicamente que se hubiera alcanzado un acuerdo sobre fentanilo en su comunicado oficial, pero sí indicó que se había llegado a un acuerdo para crear un “grupo de trabajo” sobre narcóticos.

Una de las peticiones que Pekín lleva haciendo a Washington desde hace meses es que retire las sanciones que pesan sobre el Instituto de Ciencias Forenses del Ministerio de Seguridad Pública de China, dedicado a investigaciones criminales incluido en el área de narcóticos, para que pueda colaborar en la lucha contra el fentanilo.

Lo que sí volvió a quedar patente durante la reunión fue la tensión entre las dos potencias sobre Taiwán, la isla autogobernada de sistema democrático que China reclama como parte de su territorio y a la que Washington envía gran cantidad de armamento.

En concreto, Xi aprovechó para resaltar que Taiwán sigue siendo el tema “más importante y sensible” en las relaciones bilaterales y, directamente, instó a Biden a tomar “acciones reales” para honrar su compromiso de no apoyar la independencia de Taiwán.

Además, le reclamó que deje de enviar armas a la isla y respalde la “reunificación pacífica” de China. “China logrará la reunificación y esto es inevitable”, recalcó Xi durante el encuentro, según el comunicado oficial chino.

Por su parte, Biden aprovechó para pedirle a Xi que respete la independencia de las elecciones presidenciales de enero en Taiwán y no incline la balanza a favor del candidato del partido conservador Kuomintang, Hou Yu-ih, más cercano a Pekín.

Por último, Biden reveló en su rueda de prensa que trasladó a Xi su preocupación por “abusos de derechos humanos” en Taiwán, el Tíbet y la región noroccidental china de Xinjiang y, además, le proporcionó los nombres de los estadounidenses detenidos en China para pedirles su liberación.

Los dos líderes también se comprometieron a incrementar los vuelos comerciales directos entre las dos naciones y colaborar en inteligencia artificial.

A pesar de todos los esfuerzos para mostrar acercamiento, el encuentro no se cerró tan bien: Al marcharse, Biden acabó diciendo a los periodistas que sigue pensando que Xi es un “dictador”, un calificativo que ya los alejó la primera vez que lo usó en junio de este año.

Al respecto, China criticó este jueves las palabras del presidente estadounidense.

“Esta afirmación es extremadamente errónea y constituye un acto político irresponsable. China se opone firmemente a ella”, dijo hoy la portavoz de Exteriores Mao Ning en una rueda de prensa.

“Cabe señalar que siempre hay personas con motivos ocultos que intentan instigar y socavar las relaciones entre China y Estados Unidos”, agregó la portavoz.

Según Mao, “esas personas son muy conscientes de quién está intentando provocar las relaciones entre China y Estados Unidos” y subrayó que en este aspecto “tampoco tendrán éxito”.

Todo indica que los mandatarios se verán de nuevo esta semana como parte de las actividades del foro APEC, que se prolongará hasta mañana viernes en San Francisco y a la que asisten también los presidentes de México, Chile, Colombia y Vietnam, además de los primeros ministros de Canadá, Australia y Japón, entre otros.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) viaja esta tarde a San Francisco, California, para participar a partir de mañana en el foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), donde además tendrá encuentros bilaterales con Joe Biden, Xi Jinping y Justin Trudeau.

De acuerdo con la agenda difundida, el presidente estará aterrizando esta tarde-noche en la ciudad estadounidense. Partió del puerto de Acapulco donde dio seguimiento a las labores de ayuda y reconstrucción tras el paso de Otis.

Previo a su viaje, López Obrador confió en que haya más cooperación entre China y Estados Unidos tras la reunión que tendrán este miércoles Xi Jinping y Joe Biden.

“Lo deseo y pienso que sí se va a avanzar, que es bueno este encuentro. Tengo entendido que ellos se van a ver hoy”, declaró López Obrador en su conferencia de prensa matutina.

En ese sentido, dijo que “yo mañana en la mañana tengo el encuentro con el presidente de China, celebro que sea después de ese encuentro entre ellos, me va a dar tiempo de enterarme de qué trataron y a qué acuerdos llegaron. Deseamos que sean acuerdos buenos, de cooperación, hay varios temas interesantes que tratar”.

La reunión de este miércoles entre Biden y Xi, que se producirá en la bahía de San Francisco un día antes de la cumbre de las 21 economías de la APEC, que representa la primera conversación en un año entre ambos.

También será el segundo encuentro de los líderes de las principales economías del mundo desde la llegada de Biden a la Casa Blanca en enero de 2021. El primero, que duró más de tres horas, se llevó a cabo en noviembre del año pasado en la reunión del G20 en Indonesia.

López Obrador, quien antes ha pedido frenar el “dominio económico y comercial” de China, se reunirá con ambos en un momento en el que México se ha beneficiado de la guerra comercial entre Washington y Pekín por el fenómeno de relocalización de cadenas o “nearshoring”.

Sin embargo, AMLO también ha pedido la cooperación de China para combatir el tráfico del fentanilo y sus precursores químicos provenientes de Asia ante la presión de Estados Unidos.

Adelantó que su reunión de mañana con Xi “es una agenda abierta” por lo que tratarán “los temas que consideren”.

Además de su encuentro del viernes con Biden, con quien abordará la migración, el narcotráfico y el comercio, López Obrador se reunirá con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se reunirá con su homólogo chino, Xi Jinping, el 15 de noviembre al margen del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en San Francisco, confirmaron funcionarios de ambos países este viernes.

“Nuestro objetivo será intentar tomar medidas que estabilicen las relaciones entre Estados Unidos y China, aclarar ciertos malentendidos y abrir nuevas líneas de comunicación”, dijo un alto funcionario estadounidense, que pidió el anonimato.

El ministerio de Asuntos Exteriores chino informó de que Xi viajará a San Francisco del 14 al 17 de noviembre para asistir a la “reunión de jefes de Estado de China y Estados Unidos”, confirmando así por primera vez que tiene previsto asistir a la reunión de líderes del APEC.

Este será el segundo encuentro entre los dos mandatarios desde que Biden asumió el cargo en enero de 2021, y su séptima conversación desde esa fecha. Será también la primera visita de Xi a Estados Unidos desde 2017.

San Francisco será sede, al mismo tiempo, de la cumbre del APEC, que se celebrará del 12 y al 18 de noviembre.

Biden prevé advertir a su homólogo chino que los estadounidenses están “extremadamente preocupados” ante una eventual interferencia de Pekín en las elecciones presidenciales de Taiwán en 2024, afirmó a su vez una alta funcionaria estadounidense.

Estimó que el año que viene, con las elecciones taiwanesas y con las presidenciales de noviembre en Estados Unidos, podría ser “bastante turbulento” para las relaciones entre Washington y Pekín.

“También estamos preocupados por la intensificación sin precedentes, peligrosa y provocadora, de las actividades militares (chinas) en torno a Taiwán”, añadió, indicando que Biden tratará ese tema en la cumbre.

Sin embargo, repetirá a China, que reclama su soberanía sobre la isla, que Washington no apoya la independencia de Taiwán y que, por tanto, la política estadounidense al respecto no ha cambiado.

Altos funcionarios indicaron que se discutirán los principales temas internacionales del momento, en particular los enfrentamientos militares entre Israel y Hamás.

Biden espera que China “diga muy claramente, como parte de su relación emergente con Irán, que es esencial que (Teherán) no busque intensificar o expandir” este conflicto.

El alto funcionario señaló que esta cumbre tendrá lugar en un contexto en el que Estados Unidos goza de una buena salud económica y mantiene una intensa actividad diplomática para fortalecer sus alianzas en Asia.

El encuentro se desarrollará en varias “sesiones”, como sucedió hace un año en Bali (Indonesia), cuando se reunieron durante unas tres horas al margen del G20, indicaron estas fuentes.

China destituyó este martes al ministro de Defensa, Li Shangfu, y expulsó del Consejo de Estado al excanciller Qin Gang, informaron medios oficiales en el marco de una importante reestructuración de la cúpula dirigente.

Este anuncio llega tras meses de especulaciones, después de que Qin fuera destituido abruptamente de su cargo como jefe de la diplomacia sin ninguna explicación, para ser reemplazado por Wang Yi, que dirige la política exterior del Partido Comunista que gobierna China.

Antes del anuncio de este martes, Li estuvo semanas sin participar en ningún acto público.

“En la sexta reunión del comité permanente de la XIV Asamblea Popular Nacional de la República Popular China, el 24 de octubre de 2023 se decidió (…) destituir a Li Shangfu de los cargos de miembro del Consejo de Estado y ministro de Defensa”, informó la cadena estatal CCTV que indicó que Qin también fue depuesto de su cargo en el Consejo de Estado.

Los medios no nombraron a un sustituto para Li y no explicaron los motivos de su destitución.

Desde septiembre, la ausencia de Li avivó la circulación reportes de que había sido apartado del cargo. El diario The Financial Times informó a mediados de septiembre que el gobierno estadounidense creía que Li estaba siendo investigado por las autoridades y que había sido destituido.

El ministro de Ciencia y Tecnología, Wang Zhigang, y el ministro de Finanzas, Liu Kun, también fueron destituidos de sus cargos, según informes de la CCTV.

El presidente ruso, Vladímir Putin, viajará la próxima semana a China, donde tendrá lugar los días 17 y 18 el III Foro de las Nuevas Rutas de la Seda, según informó hoy el asesor para Asuntos Internacionales de la Presidencia rusa, Yuri Ushakov.

Ushakov señaló a los medios que la visita de Putin está planificada para la próxima semana, después de estar mañana y el viernes en Kirguistán, en lo que supone el primer viaje al exterior desde inicios de 2023 y desde la orden de arresto que emitió la Corte Penal Internacional (CPI) en marzo pasado en su contra.

Fue el pasado 20 de septiembre cuando el jefe del Kremlin aceptó la invitación de China para participar en el foro, en cuyos márgenes se prevé además una reunión entre Putin y el presidente chino, Xi Jinping.

El secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolái Pátrushev, afirmó que Putin prevé mantener conversaciones “sustanciales” con Xi.

En tanto, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo a principios de mes que la agenda de la visita de Putin al vecino asiático incluye la discusión de temas que ya están claros y que “son bastante voluminosos”, como el comercio bilateral, la cooperación económica y la situación mundial y regional.

En febrero de 2022, poco antes del comienzo de la intervención militar rusa en Ucrania, Putin y Xi proclamaron en Pekín la “amistad sin límites” entre sus naciones.

En marzo de este año, durante la visita de Xi a Rusia, el mandatario chino intentó convencer a Putin de su iniciativa de paz de 12 puntos y, según el Financial Times, advirtió a su homólogo ruso contra el uso de armas nucleares.

El III Foro de las Nuevas Rutas de la Seda conmemorará los diez años del lanzamiento de la “Belt and Road Initiative”, como se denomina en inglés, el programa estrella multilateral de China para afianzar su influencia internacional mediante proyectos de cooperación e infraestructura en otros países.