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Este fin de semana estaría iniciando la aplicación de la vacuna contra el COVID-19 de la farmacéutica china Sinovac Biotech, después de que la compañía emitiera un certificado de análisis del fármaco que completa el aval para su uso.

«Buena noticia: recibimos el Certificado de Análisis de la vacuna Sinovac. Podrá aplicarse a partir de este fin de semana en todo el país», informó el canciller Marcelo Ebrard en su cuenta de Twitter.

Y es que recordemos que a finales de febrero, llegaron al país las dosis de CoronaVac, la vacuna fabricada por Sinovac; un primer cargamento con 200 mil dosis fueron aplicadas a adultos mayores de Ecatepec, en el Estado de México.

Sin embargo, 800 mil dosis, estaban «atoradas» debido a la falta de pruebas analíticas que certificaran su calidad. Estas llegaron al país el 27 de febrero.

“Llegaron unas dosis de Sinovac el sábado pasado, sin embargo, tenemos aún pendiente de la misma casa farmacéutica en China enviarnos una serie de pruebas analíticas de los lotes que enviaron que estaban aún pendientes”, dijo Ruy López, director de Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades.

Al respecto, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) informó esta mañana que el gobierno había recibido ocho de las 16 certificaciones de calidad de la vacuna y que esperaba obtener las faltantes en las próximas horas para iniciar la inmunización con el producto el fin de semana.

Explicó que la farmacéutica advirtió que debido a que están cumpliendo con todo el protocolo de calidad de las vacunas, sugirieron a México no aplicar las vacunas hasta no tener los documentos necesarios.

Se espera que un nuevo cargamento de Sinovac llegue a México el próximo sábado.

El grupo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de misión en China anunciaron este martes que no encontraron pruebas contundentes sobre el origen de la pandemia por Covid-19, y destacaron que no hay nada que indique el virus que causa la enfermedad haya sido creado en un laboratorio del país asiático, tal como se especuló en un inicio.

Evitar nuevas epidemias similares era el objetivo de la misión de la OMS en China para identificar el origen del nuevo coronavirus, pero, más allá de descartar casi por completo que el virus se fugara de un laboratorio de Wuhan, no logró identificar el animal que pudo transmitirlo al hombre.

Una transmisión del coronavirus de un animal a otro y después al hombre es la hipótesis «más probable», dijo en rueda de prensa Peter Ben Embarek, jefe de la delegación; pero se necesitarán investigaciones más específicas.

El experto apuntó también a una posible transmisión «a través del comercio de productos congelados». «Sería interesante examinar si un animal salvaje congelado que fue infectado podría haber sido el vector potencial», aseguró.

La transmisión a partir de un animal es probable, pero «no ha sido aún identificado», dijo por su parte Liang Wannian, jefe del equipo de científicos chinos que trabajaron junto a los de la OMS en Wuhan, donde se registraron los primeros casos a fines de 2019.

Entre los resultados del estudio se encuentra que un coronavirus con gran similitud con el nuevo coronavirus en las secuencias genéticas aparece en murciélagos y pangolines. Pero la similitud no es suficiente para convertirlo en un ancestro directo del nuevo coronavirus.

Los murciélagos, los pangolines, las comadrejas, los gatos y otras especies podrían ser potenciales huéspedes naturales, indicaron los expertos que asistieron a la rueda de prensa celebrada en Wuhan.

El virus fue hallado en las pruebas ambientales en el mercado de mariscos Huanan después de su cierre, especialmente en sus puestos de productos acuáticos. El coronavirus en el mercado podría haberse introducido a través de canales como personas contagiadas, productos contaminados de la cadena de frío y productos animales, pero aún es incierto.

En las pruebas a gran escala de productos animales en el mercado no se produjeron resultados positivos. No se detectó al nuevo coronavirus en muestras de murciélagos en la provincia de Hubei ni en grandes cantidades de ganado, aves de corral y animales silvestres en toda China.

En diciembre de 2019, el nuevo coronavirus se extendió entre las personas a cierta escala en Wuhan, y la mayoría de los casos ocurrieron en la segunda mitad del mes. Un estudio sobre los primeros mostró que, al igual que había casos de nuevo coronavirus en el mercado, también los había en otras zonas de Wuhan de manera simultánea.

Así, los expertos identificaron cuatro hipótesis sobre el origen de la transmisión del nuevo coronavirus a la población humana, entre las que se encuentran la propagación zoonótica directa, los alimentos de la cadena de frío, especies huéspedes intermediarias y un incidente relacionado con un laboratorio. Sin embargo precisan que un incidente de laboratorio es «extremadamente improbable» como la causa de la COVID-19. La introducción a través de especies huéspedes intermediarias es vía «más probable». La transmisión directa o la introducción a través de alimentos de la cadena de frío también son probables.

El equipo estudió una gran cantidad de datos relacionados con la epidemia y visitó nueve instalaciones, entre ellas el Hospital Jinyintan de Wuhan, el mercado de mariscos Huanan y el Instituto de Virología de Wuhan adscrito a la Academia de Ciencias de China. El equipo realizó amplios intercambios con trabajadores médicos, investigadores de laboratorio, científicos y administradores de mercado locales. También entrevistaron a trabajadores sociales, trabajadores comunitarios, residentes, pacientes recuperados y familiares de trabajadores médicos que perdieron la vida en la epidemia.

La misión de la OMS tuvo dificultades para concretarse, ya que China era renuente a dejar entrar al país especialistas mundiales de diferentes disciplinas como la epidemiología pero también la zoología. La OMS ya ha advertido que habrá que tener paciencia para encontrar respuestas.

Al respecto, el gobierno de Estados Unidos espera poder analizar los datos incluidos en el informe de la OMS presentado este martes, el cual concluye que el virus COVID-19 no se originó en un laboratorio en Wuhan, China, dijo la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki.

Psaki dijo a los periodistas en una conferencia de prensa el martes que el gobierno no participó en la «planificación e implementación» de la investigación y quiere realizar una revisión independiente de sus hallazgos y datos subyacentes.

Asimismo, agregó que aunque Washington se reincorporó a la OMS, es «imperativo que tengamos nuestro propio equipo de expertos sobre el terreno».

El jefe del equipo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que investiga el origen de la pandemia en Wuhan calificó este jueves como «poco creíble» que el coronavirus haya salido de un laboratorio, una tesis que sería un «excelente guión» para una película.

Peter Ben Embarek forma parte de la decena de investigadores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que llegaron a China en enero para investigar la aparición del Covid-19.

El equipo visitó ayer el Instituto de Virología de Wuhan desde donde, según algunas acusaciones y el propio expresidente estadounidense Donald Trump, habría salido el virus.

Se trata del lugar más controvertido que ha visitado hasta ahora la delegación. «Si empezamos a seguir y perseguir fantasmas aquí y allá, nunca llegaremos a ninguna parte», dijo Ben Embarek en entrevista con la agencia AFP.

Sin embargo, la visita al Instituto fue «un paso importante para entender de dónde vienen estas historias», según este especialista en seguridad alimentaria, que estuvo trabajando para la OMS en Pekín a principios de la década de 2010.

Sobre dichas historias hay que ser capaces de «explicar por qué algunas de ellas son totalmente irracionales, por qué algunas de ellas podrían tener sentido, y por qué algunas de ellas pueden ser explicadas o no».

El Instituto de Virología de Wuhan cuenta desde 2012 con un laboratorio de alta seguridad para patógenos muy peligrosos, que puede albergar cepas de virus como el del Ébola y que la OMS ha podido visitar.

Ben Embarek dijo que había mantenido «conversaciones muy francas» con sus interlocutores chinos.

Antes de dejar el cargo de jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo había vuelto a señalar al Instituto a mediados de enero. Sin embargo, hasta ahora no se han encontrado pruebas que apoyen esta hipótesis.

Todas estas conjeturas serían «excelentes guiones para películas y series», dijo el jefe de los expertos de la OMS, prometiendo sin embargo «atenerse a la ciencia y a los hechos» para sacar una conclusión definitiva sobre el origen de la pandemia.

Según Ben Embarek, la delegación debe concluir su misión en Wuhan la próxima semana. «No obtendremos respuestas completas sobre el origen del virus, pero será un buen primer paso», aseguró. «Será una forma muy sólida y clara de cómo avanzar».

Un panel independiente que revisa el manejo global de la pandemia de COVID-19 dijo este lunes que los funcionarios chinos podrían haber aplicado medidas de salud pública más firmes en enero, además de que criticó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) por no declarar una emergencia internacional hasta el 30 de ese mes.

El equipo de expertos, liderado por la ex primera ministra de Nueva Zelanda Helen Clark y la expresidenta liberiana Ellen Johnson Sirleaf, hizo un llamado por reformas en la organización de la agencia de la ONU con sede en Ginebra.

El reporte preliminar fue publicado horas después de que el experto jefe de emergencias de la OMS, Mike Ryan, dijo que se espera que las muertes por COVID-19 en todo el mundo sobrepasen «muy pronto» la marca de 100,000 por semana.

«Lo que está claro para el panel es que las medidas de salud pública pudieron haberse aplicado con obligatoriedad por autoridades locales y nacionales en China en enero», indicó el reporte, en referencia a los primeros brotes de la enfermedad que fueron informados al comienzo en la ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei.

Cuando apareció la evidencia de una transmisión entre humanos «en demasiados países, esta señal fue ignorada», añadió.

En específico, el reporte cuestionó las razones del comité de emergencias de la OMS para no reunirse hasta la tercera semana de enero ni declarar una alerta internacional hasta su segundo encuentro del 30 de enero.

«Aunque el término pandemia no se emplea ni se define en las regulaciones internacionales de salud (2005), su uso sirve para centrar la atención sobre la gravedad de un evento de salud. No fue hasta el 11 de marzo que la OMS ocupó el término», dijo el informe.

Afirmaron que el sistema mundial de alerta de pandemia no es adecuado para su propósito, por lo que la Organización Mundial de la Salud no ha tenido suficiente fuerza para hacer el trabajo.

El panel pidió un «reinicio global» y dijo que daría recomendaciones en un informe final a los ministros de salud de los 194 estados miembros de la OMS en mayo próximo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo este martes que su gobierno planea adquirir 24 millones de dosis de la vacuna rusa contra el coronavirus Sputnik V, una vez que el regulador sanitario local autorice su uso de emergencia.

«Al momento de que se apruebe tenemos posibilidad de adquirir 24 millones de dosis, como es una vacuna que requiere dos aplicaciones tendríamos para vacunar pronto a 12 millones de personas», dijo AMLO.

Rusia autorizó la Sputnik V en agosto pasado convirtiéndose en el primer país del mundo en aprobar una vacuna contra el Covid-19, lo que provocó críticas internacionales al considerarse un anuncio prematuro, antes de las pruebas de fase 3 y la publicación de resultados científicos.

Autoridades de nuestro país no habían podido acceder a información sobre el medicamento y existían «inquietudes» sobre su seguridad y eficacia, pues solo se publicaron resultados del ensayo clínico de fase 2, reconoció el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.

Sin embargo, el funcionario viajó a Argentina, país que ya inició la vacunación con la Sputnik V, para conocer la experiencia de sus autoridades, que le facilitaron el expediente técnico y científico, así como los resultados de la fase 3, que están próximos a publicarse, añadió.

«Es una vacuna que tiene una capacidad y una eficacia semejante a la de las otras vacunas que han sido autorizadas y regresamos con esa noticia para tomar decisiones», afirmó López-Gatell esta mañana. Incluso dijo que el expediente es revisado desde el fin de semana por la Cofepris, que decidirá sobre su uso de emergencia «en fecha muy próxima», anticipó.

Sputnik V ha sido autorizada países como Bielorrusia, Argelia, Venezuela, Bolivia y Serbia, y ha sido inoculada a 1.5 millones de personas en todo el mundo, según datos del Fondo Soberano Ruso, RDIF, que financia su desarrollo.

En el marco del anuncio de la vacuna rusa, autoridades federales indicaron que este martes se recibió un lote de 439,725 dosis de la desarrollada por Pfizer y BioNTech, con las que el presidente López Obrador aseguró se iniciará una «campaña masiva» de vacunación.

En total, México tiene contratos para 34.4 millones de dosis de Pfizer, 77.4 millones de la de AstraZeneca, 35 millones de la china CanSino y 51.5 millones de la plataforma Covax de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según lo expuesto, la principal apuesta del gobierno es la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, que México y Argentina producirán en conjunto para el resto de Latinoamérica, con una manufactura de hasta 250 millones unidades con un costo de cuatro dólares cada una.

Se detalló que con las dosis que se reciban de la vacuna de Pfizer, se terminará de inocular a los trabajadores de la salud. Con el de CanSino, el presidente ha dicho que se va a inmunizar a los cerca de 15 millones de adultos mayores de 60 años para finales de marzo con la ayuda de 10,000 brigadas.

A partir de abril, el gobierno abrirá la vacunación «universal y gratuita» a los demás grupos, con una prioridad basada en edad descendente, enfermedades crónicas y maestros, con la meta final de vacunar a los más de 120 millones de habitantes para marzo de 2022.

México ha destinado al pago de vacunas contra la Covid-19, cerca de 7,000 millones de pesos, de un monto programado de 32,000 millones.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) afirmó este viernes que los resultados de la vacuna rusa SputnikV son favorables y que el cargamento de la británica AstraZeneca podría adelantarse, por lo que el país contará pronto con ellas.

«Al parecer son buenos resultados de la vacuna que se está elaborando en laboratorios de Rusia y se puede contar también pronto con esa vacuna», dijo AMLO esta mañana, luego de que ayer informara que funcionarios del gobierno federal, entre ellos el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, viajaron a Argentina para explorar traer la vacuna rusa Sputnik V y aplicarla en territorio nacional.

En tanto, la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, que México y Argentina producirán para el resto de América Latina, tenía previsto su primer cargamento para marzo, pero con lo anunciado por el mandatario su fecha de llegada se adelantará a la última semana de febrero.

Paralelamente, López-Gatell compartió un mensaje en sus redes sociales, en los que reportaba sobre las reuniones que sostiene con el gobierno de Argentina y representantes de Rusia.

Por otro lado, López Obrador mencionó que pasa «lo mismo para la vacuna de China (de la farmaceútica CanSino)» porque han mantenido comunicación con la Cancillería de ese país para asegurar el cargamento del fármaco con el que pretende inmunizar a todos los adultos mayores a finales de marzo.

La 4T ha reiterado su intención de vacunar a los adultos mayores con la fórmula de CanSino, pese a que diversos especialistas han asegurado que no es la vacuna más adecuada para este grupo poblacional.

«Seguimos siendo el país que aplica más vacunas en América Latina y el martes nos van a llegar más de 400,000 dosis de Pfizer y ya cada semana 400,000», añadió el mandatario, quien dice que solo dependen de la disponibilidad de los fármacos.

ARTURO SARUKHÁN

EL UNIVERSAL

 

En 1651, un filósofo inglés que sobrevivió a la sangrienta guerra civil en su país huyendo a Francia y que admitía que “el miedo y yo nacimos gemelos”, publicó uno de los textos sobre la naturaleza del gobierno más importantes de las ciencias políticas. Si Tomás Hobbes estuviese vivo hoy, se sentiría reivindicado. En todo el mundo, el miedo avanza a galope como respuesta a la pandemia, y Leviatán se consolida como el factor central para garantizar nuestra seguridad. Pero hay una tensión innata entre el papel turbocargado del Estado y el de los gobiernos y sus propias vulnerabilidades, las internas y las que nacen de sus inescapables nexos con la globalización. Por cada síntoma de resiliencia y resistencia a la pandemia, incluidas las cadenas de suministro de alimentos, el sistema financiero y, sobre todo, la ciencia y la investigación, ha habido síntomas de fragilidad estructural, social y geopolítica. Pocas naciones, si es que alguna, saldrán indemnes de esta crisis de salud global, no porque el virus estuviera fuera de nuestro control, sino porque la mayoría de los gobiernos no ejercieron el liderazgo debido y sus ciudadanos la autodisciplina social necesaria para controlar la pandemia hasta que las vacunas estuviesen plena y ampliamente disponibles.

El Covid-19 ha vuelto a hacer que el Estado sea trascendental. No solo poderoso, sino también vital: es crucial si el país en el cual uno vive tiene un buen servicio de salud, burócratas competentes y finanzas sólidas. Hoy, el buen gobierno es la diferencia entre vivir y morir. En todo el mundo, los ciudadanos se dieron cuenta que tener un gobierno que funcione realmente importa. Debe ser competente, profesional, eficaz, creativo, ágil y enfocado a resolver problemas concretos. Sociedades y gobiernos alrededor del mundo necesitarán aprender en 2021 de países que manejaron el virus mejor que otros. Se tendrá que fortalecer el trabajo de servidores públicos y se necesitará construir un mejor sector público: más Estado, más eficaz. Y no ha habido correlación entre el sistema político de un país y su desempeño en el manejo de la pandemia. A algunas democracias y autocracias les ha ido bien, a otras miserablemente mal. Lo que más ha importado es el liderazgo y el diseño y ejecución de políticas públicas. Con la pandemia, la fisura fundamental en el mundo no fue -ni será- entre regímenes autoritarios o democráticos o entre gobiernos de izquierda y de derecha; es entre gobiernos eficientes y gobiernos ineficientes. Países como Alemania, Dinamarca, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Singapur o Taiwán ciertamente han marcado el camino.

También deberíamos reconocer cómo la rápida intervención de gobiernos, al son de billones de dólares en todo el mundo, evitó el colapso económico de naciones y del sistema financiero internacional. Afortunadamente, la austeridad fue dejada de lado en casi todos lados, con lo cual las ideas y postulados del economista John Maynard Keynes cobrarán nueva pertinencia en la discusión sobre políticas públicas. Y hay que elogiar a esos gestores de cadenas de suministro y de valor y a tantos trabajadores y jornaleros que hicieron maravillas este año al asegurarse de que el resto de nosotros teníamos acceso a lo imprescindible. Las innovaciones instrumentadas sobre la marcha serán instructivas para el futuro y por ende habría que subrayar la importancia de que esos empleos a lo largo y ancho de esas cadenas de valor sean bien remunerados y tengan mejores condiciones laborales. Indudablemente, también habrá que aprender del hecho notable de que la ciencia y la investigación, la inversión -pública, privada y combinada- y los recursos dedicados a esos sectores, produjeron vacunas contra el coronavirus con una velocidad inédita y asombrosa.

La pandemia se ha convertido rápidamente en uno de los principales factores de estrés en nuestro ya frágil sistema internacional, exponiendo vulnerabilidades, magnificando debilidades y disparidades y exacerbando problemas de larga data. Con el Estado en el corazón del debate, la acumulación de crisis seguirá alimentando la discusión sobre cuáles son los motivos que hacen que algunos países o sociedades estén mejor preparados para hacer frente a la pandemia y sus efectos: autoridad, cohesión o valores. En el nivel más básico, este momento difícil ha puesto de relieve lo mal equipados que están nuestros sistemas de salud, lo cual ha obligado a muchos países a tomar decisiones éticas devastadoras para determinar quién de sus ciudadanos merece más atención médica. Además, en lugar de construir una renovada coalición mundial para luchar contra esta terrible enfermedad, muchos gobiernos se han basado en políticas aislacionistas. Esto ha dado lugar a respuestas poco sistemáticas y eficaces a medida que los casos vuelven a resurgir como tsunami en varias partes del mundo. En realidad, la pandemia representa una serie de problemas transnacionales interconectados y complejos que exigen soluciones multilaterales y holísticas arropadas por liderazgo internacional. Esto podría constituirse para los Estados en una “polipandemia”: junto a la regresión en materia de desarrollo, pobreza y hambruna, un aumento de la represión, la fragilidad de algunas instituciones estatales y el arraigo de distintas formas de violencia. Para afrontar cuestiones como la necesidad de una recuperación económica mundial, es realmente imperativo que busquemos fortalecer, no debilitar, nuestro orden internacional compartido y basado en reglas. Ante la tentación de parapetarse detrás de fronteras, con visiones chovinistas y nacionalistas de las relaciones internacionales, los gobiernos, las sociedades y los sectores privados tendrán que hacer más por dejar de lado conceptos vetustos y apostar por la cesión selectiva de soberanía en aras de metas comunes y la construcción de bienes públicos globales, con un paradigma sencillo pero fundamental: cooperar globalmente para resolver localmente. Esto es algo que el ilustrado gobierno neozelandés ha entendido bien.

Toda pandemia es por definición un problema global por excelencia que, en última instancia, exige alguna forma de gobernanza internacional. La cooperación entre naciones no es opcional aquí. Es absolutamente esencial. Y si particularmente las democracias no logran asumir este tipo de visión de futuro mancomunado para el sistema internacional, habrán fracasado. Las epidemias y pandemias siempre son fenómenos sociales con raíces históricas. El coronavirus tendrá un impacto duradero en nuestros imaginarios globales y nuestras visiones del mundo del siglo XXI. Nos ha hecho ver más claramente nuestra tensa existencia común, los retos inherentes a la interdependencia, los costos de la cooperación internacional fallida, las virtudes de un gobierno competente, la fragilidad de las instituciones democráticas y el ineludible hecho del destino común de la humanidad. A juzgar por el pobre desempeño hasta el momento de la gran mayoría de los mandatarios del mundo y los organismos internacionales, la pandemia también ha dejado al mundo menos capaz de enfrentar el futuro y hacer frente de manera coordinada y eficaz a los problemas transnacionales que nos afectan a todos, como el cambio climático, nuevas pandemias, la desigualdad y las brechas sociales, la ciberseguridad o el terrorismo. Si bien la ciencia finalmente nos salvará, no veo esperanzas de una acción coordinada contra el virus, y de nuestra recuperación cabal, sin liderazgo internacional. Y qué duda cabe que en 2021 será el caos, más que China, lo que ocupe el vacío que Estados Unidos ha dejado en el mundo bajo la gestión de la Administración Trump.

La perspectiva más positiva para 2021 es el desarrollo exitoso de vacunas contra el coronavirus. Estas encierran la promesa de devolver cierto sentido de normalidad a nuestra vida social, familiar y laboral así como a los procesos económicos y políticos alrededor del mundo, sobre todo si los gobiernos pueden garantizar que se inmunice a una cantidad suficiente de su población. Pero contar con vacunas no equivale a lograr una vacunación eficaz. A la ilusión de poder vencer al virus y de recuperar parte de la normalidad perdida, se le sobrepondrá el malestar de sectores importantes de la población, aquellos que queden rezagados en la salida de la crisis y, en los casos más extremos, la rabia de para quienes la herida sanitaria, económica y social de la pandemia siga abierta. Dado que ésta no será la última pandemia ni la peor de ellas, el mayor desafío este año es garantizar que la vacunación eficaz se dé no solo en el mundo industrializado sino también de manera equitativa e igualitaria en los países de renta baja y media. Este es el gran reto del Estado, y la cooperación entre Estados, cara al 2021.

 

Columna completa en El Universal

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, indicó que no retirará de inmediato los aranceles impuestos a muchas importaciones procedentes de China, implementados por el presidente Donald Trump, y adelantó que tampoco romperá el acuerdo comercial inicial alcanzado por la administración actual.

Biden argumentó que quiere maximizar su capacidad de maniobra en futuras conversaciones con el gigante asiático.

En entrevista con Thomas Friedman, columnista del New York Times, Biden afirmó: «No voy a hacer ningún movimiento inmediato, y lo mismo se aplica a los aranceles». Agregó: «No voy a prejuzgar mis opciones». La columna de Friedman fue publicada este miércoles.

Recordemos que durante el gobierno de Trump, Estados Unidos y China se enfrascaron en una guerra comercial de un año que se detuvo en gran medida desde que ambas partes llegaron a un acuerdo de fase uno en enero pasado. Si bien algunas industrias y sectores económicos se han beneficiado de las políticas proteccionistas de Trump, la comunidad empresarial y la mayoría de los expertos han criticado en gran medida las políticas, pues la mayor parte del costo de los aranceles ha sido asumido por empresas y compradores estadounidenses.

Biden le dijo a Friedman que una de las primeras prioridades después de asumir el cargo en enero será restablecer las relaciones con países aliados para fortalecer su posición negociadora frente a China.

El demócrata sostuvo que la clave para las conversaciones con China es la «capacidad de negociación» y, en su opinión, «todavía no la tenemos».

Biden anunció que se reunirá este miércoles con trabajadores y empresarios estadounidenses afectados por el COVID-19, al tiempo en que ha instado al Congreso a resolver un enfrentamiento de meses sobre la ayuda por el coronavirus.

El demócrata ha seleccionado a muchos de sus principales asesores económicos y de seguridad nacional, aunque no está claro cuántos obtendrán la confirmación en un Senado muy dividido, cuyo control estará determinado por elecciones de segunda vuelta en enero.

Ayer, el presidente electo presentó a su equipo económico y prometió ayudar a los estadounidenses a superar la crisis económica, que su futura secretaria de Tesoro, Janet Yellen, calificó de «tragedia».

Biden apostó por un equipo con un fuerte acento femenino, que represente la diversidad de Estados Unidos y compuesto por personalidades consagradas en su ámbito, con el objetivo de revivir la economía del país, que tiene el doble de desempleo que antes del coronavirus y un crecimiento amenazado.

«Son tiempos difíciles, pero la ayuda está en camino», afirmó Biden al presentar al equipo que lo acompañará en La Casa Blanca, encabezada por Janet Yellen, quien estuvo al frente de la Reserva Federal y que se convertirá en la primera mujer al frente del Departamento del Tesoro si es confirmada por el Congreso.

El presidente chino, Xi Jinping, felicitó este miércoles al demócrata Joe Biden por su victoria en las elecciones presidenciales estadounidenses, informó la prensa estatal.

Estados Unidos y China «deben comprometerse a no buscar conflictos ni confrontaciones, al respeto mutuo y a un espíritu de cooperación» para promover la «noble causa» de la paz mundial y el desarrollo, dijo Xi en su telegrama, citado por los medios.

También el vicepresidente chino Wang Qishan felicitó a la compañera de fórmula de Biden, Kamala Harris, por ser elegida como la próxima vicepresidenta de Estados Unidos.

El mensaje de Jinping llega después de que Pekín evitase dar este paso en los días posteriores a los comicios ante la polémica desatada por el presidente Donald Trump. El Ministerio de Exteriores chino evitó en un primer momento el
reconocimiento de Biden como presidente electo y la felicitación no llegó hasta el 13 de noviembre, diez días después de las elecciones.

El telegrama del presidente chino se da después de que la Administración General de Servicios estadounidense haya dado luz verde a la transición, pese a que Trump sigue sin reconocer una derrota y habla abiertamente de fraude en la votación.

Xi Jinping, al igual que los líderes de Corea del Norte (Kim Jong-un), de Brasil (Jair Bolsonaro), de Rusia (Vladimir Putin), y de México (Andrés Manuel López Obrador), eran de los pocos que no habían felicitado a Biden por su triunfo.

En el caso de nuestro país, AMLO ha insistido en que la postura del gobierno es la de esperar a que las autoridades encargadas del proceso electoral en Estados Unidos decidan sobre el ganador.

“Queremos actuar con prudencia. Esperemos que las autoridades resuelvan y entonces nos vamos a pronunciar y reconocer lo que se decida en instancias competentes en los Estados Unidos de América”, afirmó el mandatario en una de sus conferencias matutinas.

En el marco de la felicitación, se informó que Joe Biden ofrecerá un mensaje a la nación este miércoles sobre los desafíos que enfrenta el país de cara a la festividad del Día de Acción de Gracias, que este año estará marcada por un aumento de casos de coronavirus.

El discurso buscará dar ánimos a los estadounidenses y se concentrará en los sacrificios que están haciendo de cara a las festividades de final de año, dijo su despacho, en momentos en que funcionarios de todo el país han pedido a las personas que permanezcan en sus hogares y eviten grandes aglomeraciones que pueden propagar el COVID-19.

Biden, quien reveló el ayer a su equipo de política exterior y seguridad nacional, dando comienzo a la transición formal de poder en La Casa Blanca, ha prometido que su gobierno tendrá como prioridad la lucha contra la pandemia.

Durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), se destacó la importancia de un comercio «libre y abierto» para superar la crisis provocada por la pandemia del Covid-19.

De forma retoma, y desde Malasia, la cumbre se realizó este viernes con la presencia de los mandatarios Xi Jinping y Donald Trump.

«Reconocemos la importancia de un comercio e inversiones libres, abiertos, justos, no discriminatorios, transparentes y predecibles para impulsar la recuperación económica en un tiempo tan exigente», indica el comunicado acordado por los líderes de las 21 economías integrantes del APEC.

La cumbre había creado expectativas por las tensiones entre el presidente chino Xi Jinping y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que llamó la atención pues a diferencia del resto de los mandatarios conectados que utilizaron el fondo oficial de esta edición, que mostraba la residencia oficial del primer ministro de Malasia, Trump prefirió usar el fondo de la oficina donde se encontraba.

El de hoy ha sido uno de los pocos actos de Trump desde su derrota en las elecciones presidenciales del pasado 3 de noviembre ante el presidente electo, el demócrata Joe Biden.

Trump, que no había participado en la cumbre de APEC desde 2017, no ofreció ningún discurso público, mientras que Xi Jinping realizó la víspera una encendida defensa de la globalización y la apertura económica y garantizó que China no se desconectará de la economía global.

En su intervención en la cumbre de hoy, el líder chino hizo un llamamiento a las economías de Asia Pacífico a construir «un clima de negocios abierto, justo y no discriminatorio» en su defensa del multilateralismo y la apertura económica y aseguró que China «considerará activamente» unirse al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP).

El CPTPP, también conocido por sus siglas TPP11, entró en vigor en diciembre de 2018 y está integrado por once naciones, entre ellas Japón, la tercera economía mundial, Chile, México y Perú. Es una versión actualizada del TPP, firmado en 4 de febrero de 2016 pero que entró en crisis a raíz de la decisión del presidente Donald Trump de retirar a su país de esa iniciativa en 2017.

El primer ministro de Malasia, Muhyuddin Yassin, dijo durante la rueda de prensa posterior a la cumbre que la guerra comercial entre China y EUA ha quedado» eclipsada» por la pandemia y defendió una mayor integración económica en la región.

Es la primera vez en tres años que el APEC acuerda una declaración, ya que en la cumbre de Chile hace un año fue cancelada por las protestas antigubernamentales y en la de Papúa Guinea, en 2018, el enfrentamiento entre China y EUA impidieron un comunicado conjunto por primera vez en la historia del foro.

Las economías que integran el APEC son Australia, Brunéi Darussalam, Canadá, Chile, China, Hong Kong, China, Indonesia, Japón, Corea del Sur, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Filipinas, Rusia, Singapur, Taiwán, Tailandia, Estados Unidos y Vietnam.

China felicitó este viernes al candidato demócrata, Joe Biden, por su triunfo en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, siendo una de las últimas potencias que lo hace y de la que se esperaba fijara postura.

Analistas prevén que Biden haga escasas modificaciones a la actual política de Washington hacia China en materia de comercio, tecnología y seguridad.

China, al igual que México y Rusia, evitó sumarse a las felicitaciones a Biden y a su compañera de fórmula Kamala Harris el pasado fin de semana luego de que, según las proyecciones, en los comicios del 3 de noviembre obtuvieron suficientes votos del Colegio Electoral para llegar a La Casa Blanca.

«Respetamos la elección del pueblo estadounidense», dijo el vocero del Ministerio de Exteriores, Wang Wenbin. «Felicitamos al señor Biden y a señora (Kamala) Harris».

Sin ofrecer un motivo para la demora en su reconocimiento, Wang agregó que el gobierno chino espera que «el resultado se confirmará, de acuerdo con las leyes y procedimientos estadounidenses».

Recordemos que las relaciones entre Washington y Beijing están en su punto más bajo de las últimas décadas en medio de una guerra arancelaria sobre las ambiciones chinas en materia tecnológica y de superávit comercial, acusaciones de espionaje y tensión sobre los derechos humanos, la pandemia de coronavirus, Hong Kong y el control del Mar Meridional de la China.

El presidente Donald Trump también calificó al gigante asiático de amenaza para la seguridad, impuso limitaciones a las exportaciones y sancionó a firmas chinas. Apenas ayer emitió un decreto que prohíbe a los estadounidenses invertir en valores de empresas que según Washington pertenecen a las fuerzas armadas chinas o están bajo su control.

Los analistas prevén que Biden, quien debe asumir el poder el próximo 20 de enero, tratará de reanudar la cooperación con Beijing en los ámbitos de cambio climático, Corea del Norte, Irán y el coronavirus.

El ahora presidente Donald Trump pasó años trabajando en proyectos comerciales en China donde mantiene una cuenta bancaria, informó este martes el diario The New York Times (NYT).

La información llega en momentos en los que el presidente trata de mostrar a su rival demócrata, Joe Biden, como débil ante Pekín.

Trump viene repitiendo en los últimos días que Hunter Biden, hijo del candidato, vendió a Ucrania y China el acceso a la influencia de su padre cuando era vicepresidente en la época de Barack Obama.

NYT informó que es Trump quien tenía una oficina en China durante la campaña presidencial de 2016 y estaba asociado con una gran empresa controlada por el gobierno chino.

Además, el presidente tenía una cuenta bancaria en China hasta ahora desconocida que era manejada por la corporación Trump International Hotels Management, según documentos fiscales de Trump examinados por el periódico. Además de China, el mandatario hizo lo mismo en Gran Bretaña e Irlanda.

Las declaraciones de impuestos muestran que la firma de Trump «pagó USD 188,561 en impuestos a China mientras procuraba conseguir allí permisos para hacer negocios entre 2013 y 2015», dice el diario.

Alan Garte, abogado de Trump Organization, dijo que la compañía «abrió una cuenta en un banco chino que tiene oficinas en Estados Unidos para pagar impuestos locales». «No se materializó ningún acuerdo, transacción u otros negocios y desde 2015 la oficina está inactiva», dijo al New York Times.

«Aunque la cuenta bancaria sigue abierta, no ha sido usada para otro propósito», añadió.

Desde que entró a la Casa Blanca en 2017, Trump ha definido a China como la mayor amenaza para Estados Unidos y la democracia mundial.

En 2008 intentó infructuosamente la construcción de un edificio de oficinas en Guangzhou y en 2012 abrió una oficina en Shangai, informó el periódico. Además, la Trump Hotel Collection negoció emprender un proyecto en Pekín con la State Grid Coroportation, la quinta compañía de electricidad más grande de China, dijeron fuentes a la agencia AFP. Pero el proyecto fue luego abandonado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) celebró hoy la decisión de China y Corea del Sur de unirse a la red COVAX, diseñada para financiar la investigación de vacunas contra la COVID-19 y garantizar que de ser descubiertas sean distribuidas en todo el planeta.

«Cuantos más países participen en COVAX, mayor es la oportunidad de tener vacunas de forma rápida y justa», dijo el epidemiólogo de la OMS Bruce Aylward en rueda de prensa.

Y es que China, que ensaya cuatro vacunas experimentales contra el coronavirus en etapa 3 de pruebas clínicas, anunció este viernes que se sumará a la alianza mundial.

La nación asiática firmó un acuerdo el jueves con GAVI, el colíder de la alianza, informó el ministerio chino de Relaciones Exteriores. En un principio China no accedió a unirse a la alianza y dejó pasar el plazo para hacerlo, el cual venció en septiembre.

«Estamos dando este paso concreto para asegurar la distribución equitativa de vacunas, en especial a los países en desarrollo y esperamos que más países con capacidad también se unan y apoyen a COVAX», dijo la portavoz de la cancillería, Hua Chunying, en un comunicado.

Por su parte el director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó que con estas incorporaciones y otras en los últimos días el número de países que ya forman parte de esta iniciativa global se eleva a 171.

El objetivo de la red COVAX es conseguir la fabricación y distribución de 2.000 millones de dosis de vacuna contra la COVID-19 antes del final de 2021.

Nueve candidatas a vacuna se han unido a la red COVAX, entre ellas dos que se encuentran en la última fase de experimentación, la de la estadounidense Moderna y la de la británica AstraZeneca junto a la Universidad de Oxford.

Otros laboratorios comprometidos pero con investigaciones menos avanzadas son los estadounidenses Inovio y Novavax, el alemán CureVac, el Instituto Pasteur francés en alianza con Merck (EUA) y Themis (Austria), el chino Clover Biopharmaceuticals y los de las universidades de Hong Kong y Queensland (Australia).

Tedros también celebró hoy que Moderna haya anunciado que no ejercerá derechos de patente sobre su posible vacuna contra la COVID-19 mientras dure la pandemia.

«Apreciamos este gesto de solidaridad», señaló el experto etíope, quien durante la rueda de prensa pidió a Azerbaiyán y Armenia, en el contexto del reinicio de las hostilidades por la región de Nagorno Karabaj, que negocien un alto el fuego, teniendo en cuenta la difícil situación que ya enfrenta el mundo debido a la pandemia

El secretario general de la ONU, António Guterres, aseguró este martes que el mundo se enfrenta a un momento histórico por la pandemia del coronavirus, por lo que llamó a los líderes internacionales a guiarse por la ciencia y a dejar de lado el populismo y el nacionalismo.

«El populismo y el nacionalismo han fracasado. Usados como enfoques para contener el virus, muchas veces han llevado a un empeoramiento palpable», dijo Guterres en su discurso de apertura de la Asamblea General de Naciones Unidas.

El jefe de la organización subrayó que los Gobiernos deben unirse, actuar con más solidaridad y tener humildad para admitir que «un virus microscópico ha puesto de rodillas al mundo».

«En un mundo interconectado, es hora de admitir una sencilla verdad: la solidaridad es en interés propio. Si no logramos entender eso, todo el mundo saldrá perdiendo», insistió.

Guterres reiteró la idea de que esta generación se enfrenta ahora a su 1945, en referencia al año clave del siglo XX en el que terminó la II Guerra Mundial y se estableció el orden internacional que ha regido el mundo desde entonces.

«Esta pandemia es una crisis como ninguna otra que hayamos visto, pero también es el tipo de crisis que vamos a ver en distintas formas una y otra vez. La COVID-19 no es sólo una llamada de atención, es un ensayo general para el mundo de desafíos que está por venir», apuntó.

Señaló que la ONU está trabajando para que los tratamientos para la enfermedad sean un «bien público global» y para que haya una «vacuna popular» que esté a disposición de todos.

Así, criticó que «algunos países» estén cerrando acuerdos para vacunas exclusivamente para sus poblaciones.

«Este vacunacionalismo (un término que usó en inglés) no es solo injusto, sino que es contraproducente. Ninguno de nosotros estará seguro hasta que todos estemos seguros», señaló.

También insistió a los gobernantes en la necesidad de guiarse por la ciencia y de aferrarse a la realidad, al tiempo que alertó de la generalización de la desinformación en internet.

Guterres reclamó además más apoyo financiero a los países en vías de desarrollo para evitar que la pandemia suponga su ruina, un aumento de la pobreza y crisis de deuda y aseguró que la recuperación debe ser una oportunidad para establecer un nuevo «contrato social».

El diplomático portugués repitió además su llamamiento a un alto el fuego global, una iniciativa que lanzó el pasado marzo con motivo de la pandemia y que ha dado resultado en algunos conflictos, pero ha sido ignorada en otros.

Durante la Asamblea General de la ONU, Jair Bolsonaro aseguró que Brasil «es víctima de una de las más brutales campañas de desinformación sobre la Amazonía y el Pantanal» y culpó a los indígenas de los incendios que devastan parte de la selva y la sabana.

«Los incendios tienen lugar prácticamente en los mismos lugares, en la parte este de la selva donde agricultores locales e indígenas queman sus pequeños cultivos para sobrevivir, en áreas ya desmatadas», dijo Bolsonaro en un discurso virtual pregrabado a raíz de la pandemia de coronavirus.

«Brasil se destaca como el mayor productor mundial de alimentos. Y por eso hay tanto interés en propagar desinformaciones sobre nuestro medio ambiente», añadió.

Por su parte el presidente Donald Trump utilizó su discurso ante la Asamblea General para arremeter de nuevo contra China, a la que acusa de plantear «falsedades» sobre la  expansión del coronavirus, y ha instado a la organización internacional a «hacer responsable de sus actos» al gigante asiático.

El inquilino de La Casa Blanca se ha mostrado convencido de que Estados Unidos podrá «derrotar» el coronavirus y distribuir una vacuna, dando pie a «una nueva era de prosperidad, cooperación y paz sin precedentes», pero alega que, a su juicio, la pandemia no habría llegado a los niveles actuales si China hubiese actuado de otra forma.

Además, ha criticado que el Gobierno chino, «y la Organización  Mundial de la Salud, que está ‘de facto’ controlada por China», aseguró que no había indicios de contagios entre humanos. «Más tarde, dijo falsamente que las personas sin síntomas no transmitían la  enfermedad», añadió el republicano.

El presidente Donald Trump advirtió este lunes que no aprobará un acuerdo sobre TikTok si el grupo chino dueño de la popular aplicación conserva el control.

Estos comentarios generaron preocupación por el destino del acuerdo alcanzado el fin de semana para eludir el bloqueo ordenado por Estados Unidos contra la aplicación, que Trump considera un riesgo para la seguridad nacional.

El mandatario fue interrogado en una entrevista con la cadena Fox News sobre la posibilidad de que la compañía china ByteDance conserve un 80% de las acciones y respondió que si las empresas estadounidenses Oracle y Walmart no tienen un «control total», no va a aprobar un acuerdo.

Trump indicó que Oracle y Walmart «tienen una asociación» para TikTok y aseguró que «van a tener un control total».
«Van a tener una partida de control. Todo va a ir a la nube», afirmó.

Sin embargo, los detalles de la participación no están claros y según los diferentes recuentos varían los porcentajes de acciones que se quedarían en manos de Estados Unidos y de China y sobre todo quien controlaría los datos y los algoritmos.

La red social TikTok está bajo la amenaza de una prohibición en Estados Unidos, donde tiene más de 100 millones de usuarios, ya que Washington acusa a la empresa, sin dar pruebas, de estar espiando para el gobierno de Pekín.

El sábado, la popular aplicación confirmó un proyecto para crear una asociación llamada TikTok Global con Oracle como socio tecnológico y con Walmart como aporte comercial para Estados Unidos.

ByteDance, que a su vez está bajo la presión del gobierno chino para no ceder a las pretensiones de Estados Unidos, afirmó que conservaría un 80% de control en la empresa TikTok Global tras salir a bolsa. La empresa china indicó que el plan no implica «transferencia ni del algoritmo ni de tecnología» e indicó que informaciones en este sentido son «rumores».

El comunicado de las empresas estadounidenses ofrece otra versión sobre las mayorías de control.

«Con la creación de TikTok Global, Oracle/Walmart harán sus inversiones y las acciones de TikTok Global van a ser distribuidas a sus dueños, los estadounidenses van a ser mayoritarios», afirmó el vicepresidente de Oracle, Ken Glueck.

El plan desvelado el fin de semana permitiría que Oracle compre un 12.5% de TikTok y Walmart un 7.5%, según una oferta que valoraría la plataforma en 60,000 millones de dólares.

El porcentaje que quedaría en manos chinas es objeto de controversia dado que ByteDance tiene un 40% de participación estadounidense.

Oracle y Walmart indicaron que TikTok Global va a pagar «más de 5,000 millones» en impuestos para Estados Unidos, como parte del plan, lo que según funcionarios estadounidenses va a crear 25,000 nuevos empleos en el país.