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Siete candidatos, entre ellos Jesús Seade, aspiran a dirigir la Organización Mundial de Comercio (OMC), una institución que se enfrenta a enormes desafíos en plena crisis económica mundial, resultado de la pandemia de Covid-19.

A pocas horas de que venza el límite para registrar candidaturas, el ex ministro británico de Comercio Exterior, Liam Fox, se sumó a la disputa,  apoyado por el primer ministro británico Boris Johnson.

Además de Seade Kuri y Fox, un egipcio, una nigeriana, un moldavo, una keniana y una surcoreana aspiran a suceder al brasileño Roberto Azevedo, que dimitió el pasado 14 de mayo, antes del final de su mandato alegando razones «familiares», lo que obligó a los 164 miembros a buscar un sucesor en tres meses, en lugar de los nueve en que nornalmente realiza la sucesión.

En plena crisis económica mundial causado por la pandemia de Covid-19, varios desafíos esperan al próximo director o directora de la OMC: preparar la conferencia ministerial de 2021, sacar a la organización de su estancamiento y tratar de impulsar el diálogo con Estados Unidos.

Washington ha amenazado con irse de la OMC, organización a la que califica de «desperdicio» y paraliza desde diciembre el tribunal de apelaciones del órgano de solución de conflictos de la OMC, encargado de los diferendos comerciales internacionales.

Estados Unidos, que considera que recibe un trato «desigual» del encargado del comercio mundial, reclama su refundación y la retirada de China de la lista de países en desarrollo.

El procedimiento para la designación del jefe de la OMC no es una elección sino un mecanismo de consenso que funciona por eliminación. Aunque como último recurso es posible someter la elección a votación, nunca se ha utilizado.

En pleno recrudecimiento de las tensiones internacionales entre Estados Unidos y China, la tarea no se prevé mucho más fácil este año. Sin consenso, uno de los vicedirectores de la OMC asumirá las riendas temporalmente.

El continente africano, que nunca ha tenido un director de la OMC, espera que ahora sea su turno, aunque no existe una regla en este sentido. Aunque los africanos no han logrado proponer un candidato único.

La Unión Africana, sorprendida por la salida precipitada de Roberto Azevedo, había retenido tres nombres, pero solo el egipcio Hamid Mamdouh, de 67 años, antiguo funcionario de la OMC que también tiene nacionalidad suiza, ha presentado su candidatura.

Nigeria ha propuesto a Ngozi Okonjo Iweala, una decisión que es objeto de un diferendo jurídico con la Unión Africana. Pese a esta discrepancia, «la candidata de Nigeria gana terreno en África», dijo una fuente diplomática.  Okonjo, antigua ministra de Finanzas y de Relaciones Exteriores y presidenta de la Alianza Mundial para las Vacunas y la Vacunación (Gavi), asegura que cuenta con un «apoyo enorme».

Junto a Okonjo-Iweala se presentan otras dos mujeres: la ministra de Comercio de Corea del Sur, Yoo Myung-hee, de 53 años, y la ministra de Deporte de Kenia, Amina Mohamed, de 58 años, que ya fue candidata frente a Azevedo en 2013.

A sus 73 años, Jesús Seade, que también tiene nacionalidad libanesa, es el candidato de mayor edad. Exdirector adjunto de la OMC, ha desempeñado puestos de responsabilidad en el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Moldavia presentó por su parte la candidatura de su antiguo ministro de Relaciones Exteriores, Tudor Ulianovschi, que con 37 años es el aspirante más joven.

Al afirmar que México está por salir de la pandemia de Covid-19, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aseguró que la economía necesita reactivarse a la brevedad para dejar atrás la crisis que provocó la contingencia sanitaria.

«Estamos por salir de la pandemia y necesitamos reactivar la economía, salir de la recesión económica, de la caída que produjo el coronavirus en la economía mundial y que nosotros podamos salir lo más rápido posible», comentó el mandatario en su rueda de prensa matutina.

López Obrador reiteró su optimismo este lunes al señalar que el miércoles realizará una ceremonia en uno de los patios de Palacio Nacional para conmemorar el segundo aniversario de su triunfo electoral.

El presidente aprovechó para criticar el «pesimismo» del Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé una contracción de hasta 10.5% del PIB para este año. Acusó que los pronósticos del organismo «siempre se caracterizan
por su pesimismo» y que solo son optimistas «cuando manejan las  economías de los países».

Como indicadores de «optimismo», López Obrador citó que en junio se perderán menos de 100,000 empleos formales en comparación con los cerca de 1 millón perdidos entre marzo y mayo, según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

También enunció el incremento anual promedio de 10% de las remesas recibidas en el primer semestre del año. Indicó que gracias a las remesas, entre 8 y 10 millones de familias mexicanas se ven beneficiadas.

Dijo que la llegada del dinero desde otros países  es relevante dadas las circunstancias, ya que ayudan a «atemperar la  crisis» y a que esta no pase de ser una crisis económica a una crisis  de bienestar social.

López Obrador consideró «muy importante» y «muy oportuna» la entrada en vigor del nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que este miércoles reemplazará al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). El nuevo acuerdo, dijo, «va a significar inversión» y «generación de empleos» para el país.

«Todo indica que ya tocamos fondo y vamos hacia la superficie, vamos a emerger, vamos a crecer económicamente, ya tenemos elementos para decir que ya pasó lo peor en términos económicos», remató.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aseguró este lunes que estaría dispuesto a vender a Venezuela gasolina y otros combustibles por razones humanitarias pese a las sanciones impuestas por Estados Unidos a varios funcionarios del régimen de Nicolás Maduro, así como a la petrolera estatal.

Sin embargo, López Obrador aclaró que no ha recibido ninguna solicitud en ese sentido por parte del gobierno venezolano.

«No nos ha hecho ninguna solicitud. En el caso que nos hiciera la solicitud y fuese una necesidad humanitaria, lo haríamos», dijo desde Xalapa, donde hoy realizó su conferencia matutina.

Al ser cuestionado sobre las medidas que Washington tiene sobre Venezuela y algunos de sus funcionarios, el mandatario sostuvo que México es un país independiente y soberano, por lo que toma sus propias decisiones; indicó que México no se mete con las políticas de otros países.

«Nadie tiene derecho a oprimir a otros, ninguna hegemonía puede aplastar a ningún país», añadió.

Venezuela, en medio una severa crisis económica e hiperinflación, enfrenta además una grave escasez de gasolina debido a la casi total parálisis de su red de refinerías.

Irán envió una flotilla de cinco tanqueros con combustible a su aliado entre mayo y junio. Teherán dijo que continuará con los cargamentos si Caracas pide más, pese a las críticas de Estados Unidos al comercio entre las naciones, ambas bajo el régimen de sanciones de Washington.

El gobierno del presidente Donald Trump está evaluando la imposición de castigos a decenas de petroleros extranjeros por hacer negocios con Venezuela, dijo un funcionario estadounidense.

ARTURO SARUKHÁN

EL UNIVERSAL

 

Cuando se escriba la historia de la Administración Trump (espero más temprano que tarde), el caos y la  confrontación de la semana pasada en la plaza Lafayette, frente a la Casa Blanca, será uno de sus momentos palmarios. Estados Unidos ha perdido ya a 105,000 personas por el COVID-19; poco más de 40 millones están desempleados con la economía en caída libre. De costa a costa, las ciudades se han convertido en zonas de protesta y confrontación, en un amplísimo espasmo de dolor y rabia por la violencia policiaca contra minorías de color que no
cesa. El país no había sido sacudido por tantas crisis políticas, económicas y sociales simultáneas y graves desde la guerra de Vietnam. ¿Y qué hace el presidente mientras todo esto ocurre? Tuitea, básicamente, cuando no anda de pirómano.

Después de un FIn de semana de protestas en la emblemática plaza -sitio histórico y tradicional de manifestación y disenso- que propiciaron que su equipo lo trasladara brevemente al búnker debajo de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump llegó el lunes 1 de junio a la Oficina Oval cilindrado por las imágenes de televisión y cabreado de que se pensara que él se había escondido. Su reacción inmediata esa mañana fue querer mandar al ejército a las ciudades, recurriendo al Acta de Insurrección de 1807, una idea que primero provocó una acalorada discusión entre sus asesores y luego con varios gobernadores que se opusieron al despliegue de tropas en sus estados para confrontar a los manifestantes.

Pero al final del día, inducido por su hija, se le ocurrió una forma “más personal” y electoreramente redituable de demostrar dureza: cruzaría a pie la plaza Lafayette hacia una iglesia que había sufrido daños la noche anterior por un grupo de vándalos infiltrados en la manifestación. El único inconveniente era que para ello habría que expandir el perímetro de seguridad alrededor de la Casa Blanca. Mientras se preparaba para ir hacia la iglesia, Trump primero se autoproclamó ante las cámaras en los jardines de la casa presidencial como el “presidente de la ley y el orden” (al igual que Richard Nixon en su campaña de 1968 durante otro momento de convulsión social y política), a la par de que el procurador general William Barr daba la orden de sacar a los manifestantes que todavía estaban protestando en el extremo norte de la plaza. Lo que le siguió para que el presidente pudiese caminar doscientos metros para tomarse su foto fue un estallido de violencia como no se había visto a la sombra de la Casa Blanca en generaciones.

La clave para entender la decisión de cargar con macanazos y gas pimienta contra manifestantes pacíficos es ver estas imágenes a través de la lente de un “reality show”. Trump quiere que los estadounidenses crean que la Casa Blanca está amenazada por “terroristas” domésticos, incendiarios, matones, saqueadores y asesinos, palabras que ha usado con frecuencia en los últimos días. La estabilidad de la nación está bajo amenaza, afirma, y el bienestar del presidente y de los estadounidenses respetuosos de la ley está amenazado por los extremistas en las calles. Esa es la esencia del mensaje de Trump. Pero para un hombre forjado por la televisión, requería el complemento de un telón de fondo visual. De ahí la puesta en escena de la opera bufa que todos atestiguamos el lunes pasado: su discurso a la par del desalojo de la plaza con lujo de fuerza, para luego ir a posar frente a la iglesia, tomar una biblia en mano, levantarla y pontificar ante los medios repitiendo sin ton ni son, “es un biblia”. Los cuestionamientos y las críticas al mandatario por el uso político de las fuerzas armadas no se dejaron esperar, particularmente de militares en retiro como cuatro ex jefes del estado mayor conjunto e incluso de su propio ex secretario de Defensa, Jim Mattis, a quien Trump le propinó como respuesta su predecible invectiva ad hominem tuitera.

Como habitualmente sucede con Trump, hay un intenso elemento mussolinesco de farsa mezclado con fanfarronada y diatriba. En muchos sentidos, el truco de espejos y humo que se aventó el presidente -y de monumentos emblemáticos de las libertades de los estadounidense y la lucha por la igualdad en ese país rodeados por la Guarda Nacional- no fue más que el alcahueteo tribal con la derecha religiosa y su base de voto duro. Pero planeando sobre este execrable simulacro Potemkin de fuerza bruta, están los números a la baja para Trump en todas las encuestas y el triple cóctel de una pandemia mal gestionada, la peor contracción económica desde la Gran Depresión y la incapacidad para calmar la ira legítima detrás de las manifestaciones en Estados Unidos por el asesinato de otro afroamericano más a manos de la policía.

En medio de los peores disturbios civiles en una generación, una expresión de empatía o una exhortación a la unidad y la calma podrían ayudar a paliar el estado de ánimo nacional. Un presidente normal reconocería el horror de la muerte de George Floyd y todo lo que representa. Sin embargo, incluso estos pasos tan básicos parecen ser completamente ajenos a Trump. Y la noción -propalada por él y por sus sicofantes- de que respeta la protesta pacífica pero se opone a la violencia es ridícula. Cuando no está insinuando que los soldados podrían fusilar a manifestantes, está normalizando a grupos neonazis y supremacistas blancos, como en Charlottesville en 2017, u hostigando a deportistas que protestan la brutalidad policiaca hincándose en una rodilla cuando se entona el himno nacional.

Rara vez en la historia de Estados Unidos un presidente ha sido tan inadecuado ante una coyuntura tan difícil como la actual o tan decisivamente superado por los acontecimientos. En una crisis que exige resolución y competencia, y en momentos en que se necesita empatía desde la Oficina Oval, solo hay un comandante en jefe que se aplatana en su sofá y se dedica a echarle gasolina al fuego vía su teléfono móvil, de paso ofreciéndole a los autócratas del mundo
un regalo envuelto y con gran moño rojo por la manera en la cual el líder de una de las principales democracias responde a un país sacudido por el dolor y la rabia. Como afirmó el periodista estadounidense Nick Confessore, “un presidente que arrancó su campaña presidencial prometiendo construir un muro para proteger a los estadounidenses del mundo acabó construyendo uno alrededor suyo para protegerse de los estadounidenses”. Es una metáfora potente, pero también una vergüenza nacional y debiera ser sujeto del oprobio internacional.

Jesús Seade ayudó a fundar la OMC, con sede en Ginebra, a principios de la década de 1990; ahora quiere regresar a la Organización como su nuevo titular.

El funcionario fue anunciado este lunes por parte del gobierno mexicano como el candidato para reemplazar a Roberto Azevedo.

El también representante en Jefe en el último tramo de la negociación del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Candá, T-MEC, ha advertido que «después de 25 años de inacción en el desarrollo de las reglas, hemos perdido el camino”.

En entrevista con Reuters aseguró que hay enormes oportunidades de modernizar el sistema de comercio global que rige la OMC.

Indicó que las normas actuales no reflejan la realidad de las cadenas de suministro mundiales, el cambio tecnológico, el surgimiento de Asia como potencia en ese ámbito o las cuestiones laborales y ambientales claves para los acuerdos comerciales modernos.

“No se puede negar que la OMC necesita cambiar, necesita volver a las negociaciones”, aseguró Seade. Calificó a la OMC como un organismo internacional vital para recomponer las relaciones comerciales a nivel mundial, el cual atraviesa profunda crisis.

Señaló que México tiene un compromiso histórico con el multilateralismo, con la OMC, y con el comercio abierto. En particular, dijo que su vocación multilateral ha sido de siempre. Recordó que tuvo el honor de ser embajador en el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) y activo negociador; también fungió como director general adjunto del acuerdo en plena crisis; también ayudó a fundar la OMC y director general adjunto de ella en sus inicios.

El hasta ahora funcionario mexicano señaló que a corto plazo, la OMC debería ayudar a reactivar la economía mundial después del coronavirus; mientras que a mediano plazo, podría trabajar en fórmulas para hacer un “libro de buenas prácticas” que guíe esas respuestas en el futuro.

Sostuvo que fortalecer la OMC es un reto mundial imperativo. «Su función negociadora, siempre su alma, está empantanada. Y su cuidado de las reglas, en seria crisis. El sistema multilateral, base de la prosperidad del comercio mundial desde los años 40, enfrenta su mayor reto en siete décadas».

Roberto Azevedo, actual director general de la OMC, dijo el mes pasado que dejará su cargo a fines de agosto, un año antes de lo previsto. Su sucesor enfrentará tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, así como el creciente proteccionismo exacerbado por la pandemia del COVID-19.

El presidente del Banco Mundial, David Malpass, advirtió este martes que la pandemia por el nuevo coronavirus podría ocasionar que 60 millones de personas en todo el mundo caigan en pobreza extrema este 2020.

Al presentar el Informe de Perspectivas de la Economía Global, correspondiente a junio de 2020, indicó que la economía global sufre un golpe devastador debido a la pandemia, pues las medidas de confinamiento ha provocado el cierre de diversas industrias, dejando grandes pérdidas económicas, y con ello afectando a miles de millones de personas.

Sostuvo que los países en desarrollo se enfrentan a una crisis económica y de salud sin precedentes.

«El alcance y la velocidad de los efectos devastadores de la pandemia de Covid-19 y los confinamientos económicos en los habitantes pobres de todo el mundo no tienen precedentes en los tiempos modernos. Las estimaciones actuales indican que 60 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema en 2020. Es probable que estas estimaciones aumenten aún más, lo que dependerá, primordialmente, de la reapertura de las economías avanzadas”, declaró Malpass.

Señaló que los pobres y los más vulnerables serán los grupos poblacionales más afectados, lo que se suma a la profunda desigualdad causada por el crecimiento que no fue lo necesariamente rápido para generar los empleos suficientes, y garantizar mayores ingresos y mejores niveles de vida.

Aseguró que desde el Banco Mundial están trabajando para limitar el daño económico y ayudar a los países a prepararse para una recuperación adecuada.

Ante ello, dijo que los países deberán propiciar una asignación ordenada de capital hacia sectores que sean productivos en las nuevas estructuras pospandémicas, utilizando sistemas que puedan construir y retener más capital humano y físico durante la recuperación. Adelantó que habrá la necesidad de nuevos tipos de trabajos, negocios y sistemas de gobierno.

Explicó que los recursos del Banco Mundial se han ampliando drásticamente, especialmente a los países más pobres; destacó que han alcanzado la implementación de programas de ayuda en más de 100 países en desarrollo.

Puntualizó que el informe de Perspectivas de la Economía Global señala una profunda recesión global, acompañada de un colapso en el comercio mundial, el turismo y los precios de los productos básicos y una volatilidad extraordinaria del mercado.

Advirtió que la pandemia también tendrá impactos socioeconómicos severos y duraderos que pueden debilitar las perspectivas de crecimiento económico a largo plazo, reducir la inversión debido a la elevada incertidumbre y conducir a la erosión del capital humano.

Malpass reconoció que a pesar de los desafíos que se enfrentan, algunas de las preocupaciones que el Banco Mundial tenía no se han cumplido; por ejemplo dijo, la mayoría de las restricciones a la exportación que se anunciaron a principios del año no se han implementado, por lo que los precios mundiales de los alimentos se han mantenido estables.

«Estoy muy satisfecho con las acciones del personal del Banco Mundial para apoyar a nuestros países socios (…) Continuaremos tomando medidas amplias y rápidas en nuestra respuesta a las necesidades de las personas en los países en desarrollo», remató.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aseguró esta mañana que el país perderá menos de un millón de empleos formales por la pandemia de Covid-19 y que la recuperación económica comenzará en julio.

«Yo estimo que si nos va bien, no va a superar el millón de empleos perdidos por la pandemia», dijo en su mañanera que este martes se realizó desde Mérida, Yucatán.

Con esto, AMLO corrigió el pronóstico que hizo la semana pasada, cuando estimó una pérdida de un millón de puestos de trabajo.

El mandatario recordó que en abril se perdieron 555 mil de los 20.5 millones de empleos formales en el país; esa cifra se sumó a los 198,000 empleos perdidos entre el 13 y el 31 de marzo, según informó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Este martes, López Obrador avanzó que el dato del mes de mayo, que todavía no se ha dado a conocer, rondará los 350,000 empleos perdidos, menos de los 400,000 que él mismo había pronosticado.

Sobre el impacto económico de la pandemia, López Obrador aseguró que en junio se va a «tocar fondo» y que «de julio hacia adelante vamos a recuperarnos».

«Pienso que va a ser más difícil la situación en abril, mayo, junio, se va a tocar fondo, va a estar más complicado que de enero a marzo, pero de julio hacia adelante vamos a recuperarnos, va a empezar la recuperación, ese es mi pronóstico y estoy trabajando para eso», sostuvo.

AMLO recordó que tiene un plan para generar dos millones de puestos de trabajo mediante obras de infraestructura y programas de ayuda al campo. Por eso dijo, retomó esta semana sus giras por el país con el objetivo de inaugurar las obras del Tren Maya que generará al menos 80,000 empleos.

«Veo con optimismo el futuro», dijo tras destacar que México recibió en abril 2.861 millones de dólares en remesas de los connacionales que viven en Estados Unidos, cifra que quedó por debajo de lo registrado en marzo, cuando se alcanzaron los 4,016 millones de dólares, pese a los inicios de la pandemia.

También celebró que el peso se haya fortalecido pese al avance de la pandemia, al cotizarse en 22 unidades por dólar, lejos de las 25 unidades que llegó a alcanzar.

La pandemia por el Covid-19 ha afectado ya a diversas economías del mundo. Este viernes se dio a conocer que la economía de Brasil se contrajo en el primer trimestre a su peor ritmo en casi cinco años.

La pandemia derivó en una caída del 1.5% en el Producto Interno Bruto (PIB) respecto del trimestre anterior, dijo la agencia de estadísticas IGBE, lo que dejó la actividad de la mayor economía latinoamericana de nuevo en el nivel del 2012.

El Ministerio de Economía de Brasil dijo que las cifras fueron impactadas en gran medida por el distanciamiento social y las cuarentenas aplicadas en las últimas dos semanas de marzo.

En otro punto del planeta, se informó que la economía india creció a su menor ritmo trimestral en dos décadas en el periodo enero-marzo de 2020, según los datos publicados este viernes por el gobierno.

La tercera mayor economía de Asia solo creció un 3.1% en el trimestre, que coincidió con la primera semana de un confinamiento de varios meses debido a la pandemia. El crecimiento anual de la economía de India fue de 4.2%, su nivel más bajo en 11 años, desde la crisis financiera.

El ministerio de Finanzas advirtió que las cifras pueden además ser revisadas a la baja, puesto que faltan datos sectoriales.

Las cifras son peores que las que se calculaban, pero aún faltan por llegar las del actual trimestre, advierten los analistas. Antes de que se desatara la crisis sanitaria, India estaba mostrando signos de agotamiento, con el desempleo al alza y un aumento de créditos impagados que llevó a los bancos a recortar los préstamos.

Por su parte el PIB de Italia, la tercera mayor economía de la eurozona, registró en el primer trimestre de 2020 una  contracción récord del 5.3%, la mayor de la actual serie histórica,  que se remonta a 1995, según la agencia estadística italiana Istat.

De este modo, confirma su entrada en recesión técnica, después de que su PIB hubiera caído un 0.2% en los últimos tres meses de 2019. En comparación con el primer trimestre de 2019, el PIB de Italia registró una caída del 5.4%.

Mientras tanto, el Producto Interior Bruto francés retrocedió un 5.3% en el primer trimestre del año, informó también este viernes el instituto nacional de estadística, el Insee; la cifra muestra el impacto de los primeros 15 días de confinamiento en el país debido al nuevo coronavirus.

Inicialmente, el Insee había previsto un retroceso del PIB del 5.8%, pero terminó corrigiendo «ciertas estimaciones» referentes al mes de marzo, cuando se instauró una cuarentena general en el país.

La caída del PIB en el primer trimestre es igual a la registrada en el segundo trimestre de 1968, cuando hubo huelgas masivas en el país, sobre todo en mayo. Esta cifra confirma además que Francia entró técnicamente en recesión ya que el PIB había retrocedido un 0.1% en el último trimestre de 2019.

En tanto, el PIB de Portugal, que también se difundió hoy, cayó 3.8% en el primer trimestre de 2020 en comparación con los tres últimos meses de 2019, y 2.3% en un año, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

«El retroceso de la actividad económica refleja el impacto de la pandemia de covid-19, que se hizo sentir claramente durante el último mes del trimestre», explicó el INE en un comunicado.

En una primera estimación, la oficina estadística había informado de una disminución ligeramente más acentuada del PIB, del 3.9% en variación trimestral y del 2.4% en variación anual. Estas cifras son peores que las previstas por la Comisión Europea que, a principios de mayo, preveía una disminución del 1.8% en variación trimestral.

Fianlmente, el Producto Interno Bruto ruso se redujo un 12% interanual en abril, debido a restricciones relacionadas con el coronavirus, informó el Ministerio de Desarrollo Económico.

La disminución fue causada por el permiso remunerado para todos los rusos y las condiciones económicas negativas en el extranjero.

Los jóvenes son las principales víctimas del debacle económico provocado por la pandemia del Covid-19, y uno de cada seis se encuentra sin empleo, alertó este miércoles la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El director general de la OIT, Guy Ryder, llamó a los gobiernos a prestar una atención especial a esta «generación del confinamiento» para evitar que la crisis le afecte a largo plazo.

El estudio de la organización concluye que una de cada seis personas menores de 29 años y en edad de trabajar ha dejado de hacerlo desde que apareció la pandemia. Y aquellos que conservaron sus puestos de trabajo han visto cómo su jornada se ha reducido en un 23% como media.

Señalaron que los jóvenes se están viendo afectados «de manera desproporcionada» por esta crisis, debido a su impacto en el mercado laboral y en los ámbitos de la enseñanza y la formación.

«La pandemia inflige un triple impacto sobre los jóvenes. No solo destruye sus empleos, sino también su educación y formación, y coloca grandes obstáculos en el camino de quienes buscan entrar en el mundo del trabajo o cambiar empleo», estima el informe.

Además, cerca de la mitad de los jóvenes estudiantes experimentan un «retraso probable» para terminar sus estudios, y un 10% de ellos no creen que puedan acabarlos.

Recordaron que en 2019, la tasa de desempleo juvenil de 13.6% era ya más alta que la de cualquier otro grupo. Había alrededor de 267 millones de jóvenes, es decir uno de cada cinco, que ni trabajan ni estaban estudiando o formándose.

«La crisis de Covid-19 está afectando a los jóvenes, en particular a las mujeres, con mayor gravedad y rapidez que a cualquier otro grupo», señaló Ryder. «Si no tomamos medidas inmediatas y significativas para mejorar su situación, el legado del virus podría acompañarnos durante décadas», advirtió.

A nivel general, la crisis sigue provocando una reducción sin precedentes de la actividad económica y del tiempo de trabajo en el mundo, según la OIT. Por regiones, América es la más afectada, seguida de Europa y Asia central.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aseguró que no se cumplirá el deseo de la mayoría de «expertos» que apostaba a que con él en el poder, aunado a la crisis que dejará la pandemia de Covid-19, a México se lo iba a «llevar el tren».

«Es interesante, porque la mayoría de los expertos apuesta a que nos va a llevar el tren. Entonces, yo sostengo que no, que vamos a salir porque le tengo mucha fe al pueblo y le tengo mucha fe a nuestra estrategia de no permitir la corrupción y de actuar con austeridad», sostuvo el mandatario.

Indicó que con la fórmula que está siguiendo su gobierno, podrán enfrentar cualquier adversidad y cualquier crisis.

En ese sentido, dijo que a sus adversarios les fallaron los pronósticos de que iba a caer hasta 5 puntos la economía en el primer trimestre; dijo que aunque sí hubo una caída, fue apenas de 1.6.

Otro indicador con el que ejemplificó, fue el aumento en las remesas, «se quedaron con los ojos cuadrados, sorprendidos». Recordó que se recibieron 4 mil millones de dólares en marzo pasado, convirtiéndose en el mes en toda la historia de más remesas, pese a que fue el mes en que empezó a afectar la pandemia del coronavirus.

También mencionó el dato de la Inversión Extranjera Directa, que en el primer trimestre del año, alcanzó más de 10 mil millones de dólares; un crecimiento de 1.7 en términos reales.

Aprovechó para informar que hasta este jueves 21 de mayo, la recaudación tributaria creció 3.5% con relación al mismo periodo del año pasado.

AMLO también presumió que el precio del petróleo se sigue fortaleciendo, pues de haber alcanzado una cotización de menos cero, en abril pasó a 27 dólares por barril. En cuanto a la depreciación del peso, dijo que de 25 pesos por dólar ahora está en 23 pesos por unidad..

«Ahí vamos, se va avanzando poco a poco. Esto para enriquecer el debate en términos económicos (exponer los indicadores). Yo acepto el desafío y estoy seguro que con el método que estamos aplicando vamos a poder sortear la crisis.

Aprovechó para responder a quienes han advertido que será imposible que el gobierno no se endeude. Pidió «esperar», pues están haciendo todo para ahorrar, para evitar la corrupción, y para recuperar recursos.

Las deudas. Imagínense, cuánto se debía al SAT por influyentismo y ahora se está cobrando. Y quiero agradecer mucho a los contribuyentes porque no nos han dejado solos, la mayor parte de los contribuyentes están aportando, por eso no se nos ha caído la recaudación, porque mucha gente que antes tenía duda del uso de sus impuestos, ahora sabe que ese recurso se aplica bien, que nadie se lo roba.

Por su parte la titular de la Secretaría de Economía, Graciela Márquez, adelantó que debido a las afectaciones que ha dejado la pandemia, habrá una contracción del PIB en el segundo trimestre del año.

«Cuando tengamos las primeras cifras de PIB, que serán para el segundo trimestre, ahí podremos hacer un seguimiento más puntual. Lo que sí estamos esperando es que un cierre, una suspensión de las actividades, necesariamente nos va a llevar a una contracción».

El presidente Donald Trump sufrirá una «derrota histórica» en las elecciones generales de noviembre próximo, en las que le pasará factura la crisis provocada por la pandemia del nuevo coronavirus Covid-19, según advierte un modelo predictivo desarrollado por Oxford Economics.

El «think-tank» británico parte de un escenario de recesión en Estados Unidos en el que el aumento del desempleo y la inflación evitará la reelección del mandatario republicano, quien obtendría apenas el 35% de los votos en esos comicios, frente al 55% pronosticado por Oxford Economics antes de la contingencia sanitaria.

«Se necesitaría un milagro económico para que los resultados favorezcan a Trump», indica el informe, que asume que la economía estadounidense no se habrá recuperado del impacto del coronavirus para el próximo otoño, cuando se llevarán a cabo las elecciones.

Se detalla que la economía norteamericana estará «en peores condiciones que en el peor momento de la Gran Depresión», con el desempleo por encima del 13%.

«Una tasa de desempleo superior al pico registrado durante la crisis financiera global, una caída del 6% en los  ingresos en los hogares respecto a los niveles anteriores al virus y una deflación transitoria harán que la economía sea un obstáculo casi insuperable para Trump en noviembre», agrega el informe.

En este contexto, Oxford Economics considera que el Partido Demócrata se encamina hacia una «clara victoria», aunque aclara que su porcentaje de votos dependerá de la participación en las urnas y de la evolución de la pandemia.

Los observadores recuerdan que el modelo predictivo de este instituto de investigación británico ha acertado el resultado en 16 de las 18 últimas elecciones en Estados Unidos, con dos únicos fallos en 1968 y 1976.

ARTURO SARUKHÁN

EL UNIVERSAL

 

 

Hace algo más de un mes, escribía en esta página de opinión que México, más allá de las acciones inmediatas que debe instrumentar para confrontar y mitigar los efectos sociales, de salud pública y económicos de la pandemia del COVID-19, tenía que levantar la mirada y prepararse para las secuelas y los escenarios internacionales del día después (https://www.eluniversal.com.mx/opinion/arturo-sarukhan/cuando-pase-el-te…); es decir, anticipar cómo encarar algunas de las mega-tendencias que ya se perlan en el mundo como resultado de este momento de brutal disrupción generalizada y global, así como confrontar los retos y aprovechar las oportunidades que se ciernen sobre las relaciones internacionales y, en particular, sobre nuestro país.

Después de décadas de creciente interdependencia económica, la pandemia está desafiando premisas subyacentes de la globalización, motivando a muchos países a priorizar de manera más clara sus propios intereses y de paso abriendo interrogantes acerca de la interdependencia e interconectividad -económica, comercial, laboral, en servicios, tecnológica y científica- que han caracterizado al sistema internacional desde el fin de la Guerra Fría. La “desglobalización” (Donald Trump y Brexit son expresiones de ese proceso) era ya un hecho antes del estallido de la crisis del coronavirus, y ahora todo apunta a que esa tendencia se acelerará. Los gobiernos de todo el mundo, algunos de manera más eficiente y eficaz que otros, están reabriendo paulatinamente sus economías a velocidades distintas y al amparo de paradigmas y políticas dispares, buscando minimizar la dependencia con y hacia el exterior, un proceso que impactará a potencias y economías emergentes por igual.

Pero en este sentido, no todas son malas noticias -o al menos, no debieran ser malas noticias- para nuestro país en esta coyuntura. El declive en particular de cadenas de suministro globales va a ser una calamidad para muchos economías emergentes y en desarrollo, pero paradójicamente para México puede representar una oportunidad histórica norteamericanos y con inversionistas nacionales y extranjeros. Ese potencial se basa en tres factores esenciales. El primero es la creciente confrontación entre Estados Unidos y China, espoleada por la recriminación mutua en torno al origen de esta pandemia. Está claro que lo que comenzó hace unos años como fricción diplomática y geopolítica y desacuerdos comerciales se ha convertido ahora en una lucha frontal que está desarticulando la relación simbiótica que ambas naciones habían desarrollado desde el ingreso de China a la OMC. Como resultado, EE.UU y sus aliados están buscando activamente dónde reubicar sus centros de producción, y México es probablemente la mejor opción en virtud de la vecindad geográfica y las cadenas norteamericanas de suministro y plataformas de producción integradas. El segundo es la reciente ratificación del TMEC y su próxima entrada en vigor. Y el tercero es la importante depreciación del tipo de cambio, resultado de la incertidumbre internacional y la mayor percepción de riesgo en la economía, lo cual genera un aumento en la competitividad de nuestras exportaciones. Estos tres elementos crean condiciones únicas para que México encienda este poderoso motor económico y acelere el camino hacia la recuperación de la actividad productiva y el empleo.

El éxito en esta tarea dependerá de varios factores simultáneos. Primero, que México haga la tarea para generar confianza y atraer inversión y certidumbre. Segundo, que busquemos con nuestros dos socios norteamericanos aprender del error de no haber coordinado ante el brote de la pandemia la designación simétrica de sectores e industrias estratégicas en virtud de esa interdependencia de las tres economías. Si bien ello ineludiblemente se dio en el contexto de nuestras respectivas características epidemiológicas particulares, en este momento ya hay que paliar los efectos de esa descoordinación de origen, armonizando criterios lo más posible (repito, respetando las necesidades particulares y prevalecientes en materia de salud pública en nuestro país) y sincronizando nuestros procesos de reapertura económica. Y tercero, hay que mandar un mensaje palmario e inequívoco a Washington con
un golpe de timón diplomático y discursivo. Si México, como ha quedado demostrado en este momento, es un socio esencial para la reactivación económica estadounidense, entonces este presidente estadounidense tiene que dejar de caracterizar a nuestro país, en cada oportunidad delante de él, como una amenaza o frente de vulnerabilidad para EE.UU. Y de la misma manera, nuestros jornaleros agrícolas indocumentados –“ilegales” en el argot de Trump y la derecha xenófoba y nativista- no pueden ser esenciales en esta crisis y a la vez seguir viviendo en la sombra sin ningún derecho a la salud y con el temor de ser deportados cuando la crisis amaine.

A medida que EE.UU vuelva a reabrir, tendrá que tener en cuenta las necesidades e intereses de sus vecinos, la necesidad de operaciones sanitariamente seguras y fomentar una colaboración crucial, sinérgica y mutuamente beneficiosa. La seguridad humana y el bienestar de los mexicanos tienen que concebirse a su vez como fundamentales para la seguridad humana y el bienestar de los mexicanos tienen que concebirse a su vez como fundamentales para la seguridad humana y el bienestar de los estadounidenses, poniendo de relieve la necesidad de profundizar la colaboración y armonizar políticas a raíz de nuestra convergencia, desde las cadenas de suministro integradas hasta los retos de salud pública, tal y como lo hicimos ambas naciones en su momento en 2009 ante la crisis económica y la pandemia de ese año. Si la reapertura prematura genera un nuevo brote en cualquier lado de nuestra frontera, ello solo minará aún más lo posibilidad de garantizar que nuestras cadenas de suministro se conviertan en el motor de nuestra eventual recuperación económica y -ante las tendencias globales que se avecinan- de una oportunidad geoestratégica sin precedentes para Norteamérica.

Pocos eventos han detonado en Estados Unidos y en su capital preguntas tan apremiantes sobre la futura prosperidad y seguridad de los tres países norteamericanos que la actual mecánica de nuestras cadenas de suministro. Cada uno de los tres gobiernos en lo individual tiene asignaturas pendientes en esa tarea de abonar a su fortaleza y relevancia, sin menoscabo de las que enfrenta el nuestro, generando certidumbre y confianza en momentos en que ésta escasea alrededor del mundo. Pero para México en particular, hay una labor y oportunidad esenciales en los meses por delante. En la política exterior y particularmente en la relación con México, Trump desdeña el ajedrez y persiste en solamente jugar a las matatenas. Y hacerlo entender que las cadenas de suministro no se tratan de intereses privativos de EE.UU, sino de la fortaleza y resiliencia de las tres naciones norteamericanas y de la región entera frente al mundo, será sin duda una tarea cuesta arriba. Pero no debemos desperdiciar la banda-ancha de atención que esta crisis ha generado sobre nuestras cadenas de suministro para en esta coyuntura liderar, planteando ante Washington y Ottawa la importancia crucial que éstas encierran para nuestro futuro común. Si las tres capitales norteamericanas no aprovechan el momento, al grito de carpe diem, no solo se desperdiciaría una oportunidad estratégica única y singular y que, sobre todo para un país como el nuestro, solamente llega en ocasiones contadas en la historia; sería un error calamitoso.

 

El volumen de turistas internacionales podría caer entre un 60% y un 80% en 2020, a causa de la pandemia de coronavirus y las restricciones de movimientos en todo el planeta, anunció este jueves la Organización Mundial del Turismo (OMT).

En el primer trimestre del año las llegadas de turistas internacionales se redujeron en un 22%, indica en un informe la OMT, que habla de «la peor crisis» desde que se iniciaron los registros, en 1950.

La caída de los tres primeros meses supone por el momento «67 millones menos de turistas internacionales», es decir, «80,000 millones de dólares de los EUA en exportaciones perdidas», precisa LA agencia de la ONU con sede en Madrid.

La caída del turismo internacional en las Américas fue del 15.2% en los primeros tres meses, tras un mes de enero estable, un febrero en alza de 3% y un mes de marzo en que las llegadas se hundieron un 46% interanual.

Por subregiones, las llegadas se redujeron en el primer trimestre un 13% en América del Norte, un 19% en Sudamérica y un 20% en el Caribe.

En el informe publicado este jueves, la OMT revisó drásticamente a la baja una proyección formulada a fines de marzo, en la que pronosticaba una caída del turismo internacional en 2020 de entre el 20 y el 30%.

En 2019, unos 1,500 millones de turistas internacionales viajaron por el mundo, un dato en alza del 4% respecto al año anterior, según la OMT, que en enero esperaba una evolución similar para 2020.

«El turismo ha recibido un duro golpe, y son millones los puestos de trabajo que se encuentran en peligro en uno de los sectores de la economía que más mano de obra emplea», dijo el secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili, citado en el informe.

Sólo en marzo, las llegadas de turistas internacionales en todo el mundo cayeron un 57%, apunta la OMT.

La agencia ha elaborado tres escenarios para este año, en función de cuándo se levanten las restricciones de viaje vigentes en prácticamente todo el mundo.

Las llegadas de turistas internacionales caerían así entre un 60% y un 80%, dependiendo de si dichas restricciones se levantan en julio (primer escenario), septiembre o diciembre, el peor escenario.

«La demanda interna podría recuperarse antes que la demanda internacional», añade la OMT citando una encuesta de expertos.

El parlamento israelí dio su visto bueno el jueves a un gobierno de unión entre el primer ministro Benjamin Netanyahu y su antiguo rival, Benny Gantz, quienes prestarán juramento el 13 de mayo, dando así por concluida la crisis política más larga de la historia moderna de Israel.

Tras los intensos debates que duraron hasta tarde ayer, por las enmiendas al proyecto, el acuerdo fue aprobado este jueves por la mañana.

No había mucha dudas sobre el resultado porqué el Likud (derecha) de Benjamin Netanyahu y la formación centrista Azul-Blanco del exjefe del ejército Benny Gantz y sus aliados respectivos tienen la mayoría de escaños en el parlamento.

«La sesión plenaria de la Knéset (el parlamento israelí) aprobó en segunda y tercera lectura las enmiendas (al proyecto de gobierno de unión). 71 diputados votaron a favor y 37 en contra», indicó el parlamento en un comunicado.

La presidencia israelí espera recibir durante la jornada de hoy las firmas de la mayoría de diputados favorables a que Benjamin Netanyahu tenga oficialmente el mandato de formar el próximo gobierno.

El miércoles por la noche la Corte Suprema, a la que recurrieron varias organizaciones que ponían en duda la legalidad del acuerdo, dio su visto bueno.

Sin embargo Netanyahu sigue inculpado por corrupción en varios casos y su juicio, aplazado por la pandemia de coronavirus, debería empezar a finales de este mes.

«No encontramos ninguna razón legal que impida la formación de un gobierno por parte del primer ministro Netanyahu (…) pero esta conclusión a la que llegamos no disminuye en ningún caso los cargos contra el primer ministro», indicaron los jueces.

Netanyahu y Gantz ya anunciaron por su parte que presentarán el nuevo gobierno el 13 de mayo, en el que los ministerios están repartidos equitativamente entre los dos campos.

Además de compartir el poder y mantener a Netanyahu en el puesto de primer ministro en los próximos 18 meses, el gobierno tendrá que gestionar la salida del confinamiento y la reactivación de la economía israelí.

También tendrá que dar detalles sobre el proyecto de anexión de partes de Cisjordania, ocupada por Israel.

Tras meses de crisis, Benny Gantz aceptó formar una coalición con Benjamin Netanyahu pese a su inculpación, para permitir a Israel salir del bloqueo en plena pandemia.

El nuevo coronavirus ha infectado a unas 16,000 personas en el país, y dejado 239 muertos; además ha disparado el desempleo del 3.4% al 27%.

El acuerdo entre Netanyahu y Gantz prevé también anunciar a partir del 1 de julio un plan para poner en marcha el proyecto del presidente estadounidense Donald Trump sobre Oriente Medio. Este plan prevé la anexión del valle del Jordán, un territorio estratégico, y de colonias judías en Cisjordania, ocupada desde 1967 por Israel.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) descartó esta mañana la propuesta que planteó el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de elevar la deuda pública en un rango de entre 0.5% y 5% del Producto Interno Bruto (PIB) para enfrentar la crisis generada por la pandemia del Covid-19.

El CCE manifestó que este endeudamiento sería responsable y llamó a que el mandatario federal se sensibilice y tome acciones para privilegiar la recuperación económica.

“Con todo respeto, nosotros no vamos a continuar con más de lo mismo, no van a haber rescates para los potentados”, dijo  López Obrador en su conferencia de prensa matutina.

Sostuvo que el Estado tiene que proteger a todos y no actuar otorgando privilegios para nadie; reafirmó que se tiene que poner adelante el interés general. AMLO señaló que pese a no estar de acuerdo con el planteamiento, todos los mexicanos, sin importar su condición social, tienen derecho a manifestarse y hacer peticiones al gobierno.

López Obrador aseguró que su gobierno dará preferencia a los más pobres y no comprometerá su futuro con deuda. Afirmó que si los grandes empresarios están en crisis y se enfrentan a la quiebra, son ellos los que deben asumir los costos y no el pueblo.

«Si hay una quiebra de una empresa, pues que sea el empresario el que asuma la responsabilidad o los socios o los accionistas porque el Estado tiene que proteger a todos y no actuar otorgando privilegios para nadie», remarcó.

El mandatario dijo que el gobierno mantiene una actitud de respeto hacia los integrantes del CCE, pero que «no se continuará con más de lo mismo». Pidió que todos acepten lo que establece la Constitución, el artículo 25, que existe la rectoría del estado en la búsqueda del desarrollo. «No puede ningún grupo imponer su política, corresponde al Estado, al Gobierno federal», remató.

Al menos 94% de las empresas mexicanas se verán afectadas por la crisis del Covid-19, lo cual significa un impacto fuerte, advirtió la Confederación de Cámaras Industriales de México (Concamin).

Se indicó que los agremiados de la Confederación generan nueve de los 20 millones de empleos formales en el país, que a su vez beneficia al menos a 40 millones de personas.

Representantes del organismo señalaron que uno de los sectores industriales que se verá más afectado con esta crisis sanitaria es el de la construcción, al estar en la lista de actividades no esenciales; sin embargo, comentaron que las labores en ese rubro no representan un riesgo de contagio, pues la mayoría son al aire libre y podrían garantizar las medidas de distanciamiento necesarias entre los trabajadores.

La Concamin indicó que 96% de este sector participa en las micro, pequeñas y mediana empresas que son de gran ayuda para reactivar la economía del país de manera pronta.

Ante esa situación, consideraron que la pandemia mundial del COVID-19 ha generado en el país tres grandes retos a resolver: el cuidado de la salud de todos los ciudadanos; la reactivación de la economía ante esta crisis, y la situación anímica y garantizar el ingreso familiar.

Francisco Cervantes Díaz, presidente de Concamin, expuso que lo más importante en este momento de crisis para México es proteger no sólo la salud de la población, sino también la fuerza laboral, como materia prima y mano de obra calificada, que diariamente hace grande al país.

Por su parte los dirigentes de la Cámara Nacional de la Industria Textil (Canaintex) detallaron que dentro de la industria de la moda generan un millón 700 mil empleos, que representan 9% del Producto Interno Bruto manufacturero; señaló que el 70% de su fuerza laboral son mujeres.

En la industria del calzado, comentaron que debido a la combinación entre la pandemia y la caída en la economía tienen en la actualidad una caída entre 81% y 100% de sus ventas. Asimismo, algunas empresas conservan un número menor de producción, debido a que abastecen a industrias que actualmente se encuentran laborando.

Manuel Espinosa Maurer, presidente de Canaintex, detalló una serie de propuestas para reactivar este sector, entre ellas, un llamado a apoyar lo «hecho en México» tanto en el tema de licitaciones, como en las compras de gobierno, lo cual permitiría el regreso de casi 400 mil empleos en esta industria.