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Arturo Sarukhán

EL UNIVERSAL

 

Las crisis, como las guerras o el colapso económico, revelan las fortalezas y debilidades de las sociedades y modifican el marco de referencia sobre cómo pueden y deben organizarse. Con el arranque de la pandemia en 2020, muchos analistas argumentaron que ésta expondría la irracionalidad y fragilidad del sistema económico global moderno; sin embargo, en realidad acabó poniendo de relieve la asombrosa resistencia del capitalismo esgrimido por el Estado solidario y, sobre todo, la diferencia seminal -más allá de orientación ideológica o resiliencia democrática- entre gobiernos eficaces e ineficaces.

Pero el Covid-19 también demostró que es el Estado benefactor en sí el que necesitaba modernizarse. Este nació en un momento y orden social diferentes y para protegerse de riesgos distintos a los de hoy. Mientras que la seguridad social en Europa nació a principios del siglo XX, la estadounidense surgió en respuesta a la Gran Depresión. Pero fue la Segunda Guerra Mundial la que condujo al nacimiento del moderno Estado de bienestar europeo, con beneficios universales para protegerse contra la pobreza y brindar atención médica universal y educación. Hoy el contexto es otro. La pandemia que estalló hace más de un año con el teletrabajo y el cierre de escuelas, estadios, cines, teatros y lugares de espectáculos y que ahora acaba de cumplir su doceavo mes desde que se impusieran en casi todo el mundo medidas de contención y mitigación, ha obligado a reevaluar el contrato social al interior de muchas naciones, en particular con la pregunta de cómo se debe asumir y repartir el riesgo entre ciudadanos, empresas y el Estado. El descontento social estaba aumentando antes de la pandemia: en 2019, menos de una de cada cinco personas en 26 países alrededor del mundo afirmaba que “el sistema” estaba beneficiándolos y la mitad dijo que estaba fallando, según el Barómetro de Confianza de Edelman. En un nuevo libro sobre el contrato social, Minouche Shafik, directora de la London School of Economics, anticipa que “la agitación política que observamos en muchos países es solo un anticipo de lo que nos espera si no repensamos lo que nos debemos mutuamente” al interior de las sociedades y entre ciudadanos y el Estado.

Estamos atestiguando en este momento un movimiento pendular crucial con respecto a la responsabilidad de los gobiernos. Los paquetes de estímulo fiscal para confrontar los efectos económicos y sociales del Covid-19 a lo largo de este periodo no solo han hecho que las intervenciones gubernamentales de rescate ante la crisis financiera mundial de 2008-09 parezcan peccata minuta; podrían representar un parteaguas para las políticas públicas y el perfil y papel del Estado durante las próximas décadas. Y es que la expansión en curso del Estado benefactor en la mayoría de las naciones industrializadas y en muchas economías de renta media ha sido la más grande en más de medio siglo. Los rescates gubernamentales de ciudadanos, en lugar de rescates a bancos o la industria automotriz (por mencionar a dos de los sectores clave a los que el Estado lanzó un salvavidas después del naufragio económico global en 2008) podrían marcar un nuevo capítulo en la historia contemporánea.

Después de 1929, votantes y gobiernos de los países industrializados reformularon la relación entre el Estado y sus ciudadanos, un proceso que duró más de tres décadas. Ahora, la pandemia ha destruido los paradigmas y las viejas reglas sobre el gasto social que se impusieron con el arranque de la década de los ochenta y los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, que se convirtieron en punta de lanza de ese cambio de dirección. En Estados Unidos, los gobiernos de Franklin D Roosevelt y de Lyndon B Johnson empujaron el péndulo -con los programas de asistencia social del New Deal y la Great Society, respectivamente- hacia un gobierno más muscular e intervencionista. Con Reagan, el péndulo osciló al otro extremo a partir de 1980, adelgazando al gobierno y su papel en la sociedad y las políticas públicas, privilegiando a los mercados. Ese arco pendular hoy parece estar alejándose de esa posición extrema de anorexia gubernamental. Estamos ante la expansión más grande del gobierno federal estadounidense en una generación, un reajuste de recursos, prioridades y responsabilidades detonado por la pandemia y por la deplorable gestión de la administración anterior. Más de tres cuartas partes de los estadounidenses apoyan la ley de estímulo de $1.9 billones de dólares impulsada por el presidente Joe Biden -y que incluye cheques de $1,400 para la mayoría de los adultos- así como el paquete de inversión en infraestructura propuesto de $3 billones. Y en el presupuesto presentado el 3 de marzo, el gobierno británico extendió un plan para pagar los salarios de los trabajadores en licencia hasta septiembre, incluso cuando la deuda pública alcanzó su nivel más alto desde 1945.

Sin duda estos 12 meses han sido testigo de un experimento salvaje en el gasto social. El mundo lanzó al menos 1,600 nuevos programas de protección social en 2020. Los países ricos han gastado en promedio un 5.8% del PIB para ayudar a un número récord de trabajadores. Las deudas gubernamentales se están acumulando, pero hasta ahora las bajas tasas de interés significan que su servicio es barato. Tal audacia en las políticas públicas indudablemente conlleva peligros: los gobiernos podrían estirar las finanzas públicas al límite, sobrecalentar la economía, distorsionar incentivos y crear sociedades escleróticas. Pero también encierran la oportunidad de crear nuevas políticas de bienestar social que sean asequibles y que ayuden a trabajadores y ciudadanos en general a prosperar en una economía que enfrenta disrupciones tecnológicas profundas. Y aquí no puedo dejar de apuntar la gran ironía que representa todo esto para México, con un gobierno que se autoidentifica como “progresista” pero que se ha negado sistemáticamente a articular programas de estímulo y rescate económico y social. La magnitud de la inyección fiscal no tiene precedente en EU, sobre todo desde la llegada al poder de Biden. Y es a través de transferencias directas -y el concomitante aumento en las remesas- y el impacto que muchos de esos recursos canalizados a pequeñas y medianas empresas tendrá para las cadenas integradas de valor entre nuestras dos naciones, lo que ha provisto a nuestro país de una tablita de la cual agarrarse y flotar, mientras que el “estímulo” total del gobierno mexicano en 2020 no representó siquiera un punto del PIB.

Hoy el paradigma parece ser más y mejor gobierno. Fue a muchos gobiernos democráticos y a organismos multilaterales en todo el mundo a los que les salieron las cosas peor de lo que la mayoría podría haber imaginado hace un año. Para encarar los enormes desafíos que se ciernen en las próximas décadas, incluido el cambio climático y el resurgimiento del autoritarismo, debemos tomarnos muy en serio las razones por las cuales Estados diversos, muchos de ellos democracias consolidadas, hicieron tan mal su trabajo. Si hemos aprendido una lección de la pandemia es que la mayoría de los Estados-nación en su actual encarnación no gobiernan bien a nivel global o local. Resolver estas crisis gemelas de gobernanza -y de la ineficacia e ilegitimidad que en muchos casos las ha acompañado- no será cosa fácil. Requiere de una reconcepción y reestructuración fundamentales de nuestras instituciones de gobierno así como del papel que el Estado debe jugar; un Estado más fuerte y más eficaz, pero que a la vez sepa delegar tantas funciones de gobernanza como sea posible en instituciones más cercanas a las personas a las que sirven y a las correas de transmisión entre ciudadanos y las políticas públicas. En un mundo con comunidades diversas con necesidades, deseos, culturas e historias diferentes, la subsidiariedad promete mejores resultados y una mejor legitimidad institucional. Pero es completamente posible (algunos dirían probable) que la sospecha mutua, el liderazgo incompetente, la polarización y contratos sociales quebrados, la ignorancia o la pura mala suerte se combinen para producir un futuro más pobre y más peligroso de lo que se podría haber construido pospandemia.

El presidente Andrés Manuel López Obrador pidió «prudencia» a los mexicanos, pues aunque dijo que la economía va «muy bien», no se puede descartar una posible crisis económica propiciada por factores externos.

«No por cuestiones nuestras, sino por cuestiones externas no estamos exentos de que se pueda presentar una nueva crisis económica. Tenemos que estar preparados», dijo el presidente en su conferencia de prensa matutina.

López Obrador indicó que México va muy bien en la parte económica, pues se están recuperando empleos y que va creciendo la economía. Se dijo convencido de que México va a llegar pronto a la «normalidad», pero pidió «seguir pendientes» y no actuar con «actitudes triunfalistas».

Sobre si lo que trataba de decir era una devaluación, AMLO respondió que «no quiero adelantar nada, pero no confiarnos. Siempre actuar con cautela para evitar que en las crisis sufra nuestro pueblo, que se siga empobreciendo», advirtió.

Defendió que ante el riesgo que existe, el gobierno tiene que mantener las finanzas sanas y no gastar más de lo que se tiene de ingresos.

Lo expuesto hoy por AMLO contrasta con el habitual discurso optimista del presidente sobre la economía. Apenas el viernes pasado, durante la clausura de la 84 Convención Bancaria de la Asociación de Bancos de México (ABM), López Obrador estimó que el producto interior bruto (PIB) cerrará 2021 con un crecimiento del 5%.

Recordemos que a raíz de la pandemia, la economía de nuestro país registró un desplome histórico del 8.2%, la peor contracción desde la Gran Depresión.

Los dichos de López Obrador también coinciden con la  estimación oportuna del INEGI sobre la Actividad Económica, que  en febrero habría retrocedido 4% respecto a mismo periodo del año pasado.

La variación anual esperada de las actividades secundarias al mes de febrero de 2021 fue de -4.2% y para las terciarias la reducción fue de 4.3%.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo esta tarde que su gobierno espera un crecimiento «de cuando menos 5%» del producto interno bruto (PIB) para este 2021, al destacar la recuperación del país tras el desplome del año pasado por la pandemia.

«Falta que lo dé a conocer Hacienda. En el caso de la Presidencia tenemos un estimado de crecimiento de cuando menos 5%», declaró López Obrador al clausurar la 84 Convención Bancaria de la Asociación de Bancos de México (ABM).

El crecimiento del 5% ocurriría después del desplome histórico de 8,2 % de la economía mexicana en 2020, su peor contracción desde la Gran Depresión de 1932.

«Hemos podido resistir sin tanto deterioro, y gracias, considero, a la estrategia que aplicamos, que nos está permitiendo la recuperación y el crecimiento», indicó al cierre de este evento anual. También presumió como un logro el récord de más de 40,000 millones de dólares de remesas enviadas por mexicanos desde Estados Unidos, un crecimiento anual de 12 %.

El presidente clausuró la Convención Bancaria en el Club de Banqueros de la Ciudad de México, donde la incertidumbre económica marcó las principales discusiones. El mandatario se mostró «a favor de que se hagan negocios en México», pero «en el marco de la ley y con ganancias razonables» sin «corrupción» ni «influyentismo».

«Les aseguro que no cambiarán las reglas para que ustedes sigan operando sin trabas de ninguna índole en el mercado nacional, que nadie se confunda: seremos siempre respetuosos de las empresas y de los bancos del sector privado nacional y extranjero», sostuvo.

El presidente entrante de la ABM, Daniel Becker Feldman, reconoció al mandatario por mantener la estabilidad macroeconómica y respetar la autonomía del Banco de México (Banxico). Aun así, pidió al gobierno colaborar en la reducción de «temores» para que la gente demande más crédito.

«Se necesita de mayor certeza, demostrar un compromiso por tener un Estado de derecho robusto e instrumentar acciones favorables para la actividad económica. En esto puede estar la diferencia entre una rápida y robusta recuperación o una que sea lenta y marginal», declaró.

Este viernes se informó que la producción industrial cayó un 4.9% interanual en enero pasado, por el descenso de todos los sectores en un mes marcado todavía por la pandemia del coronavirus, informó este viernes el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Esta cifra fue resultado del descenso de la construcción (10%), la generación y transmisión de energía eléctrica, agua y gas (4.9%), la manufactura (3.4%) y la minería (3.3%), precisó el organismo.

En cifras desestacionalizadas, la actividad industrial aumentó un 0.2% en enero respecto al mes previo por el alza de la construcción (1.5%) y de la minería (0.2%), y pese al descenso de la generación de electricidad (1.7%) y de la manufactura (0.5%).

«En enero de 2021 se amplió la brecha de la actividad industrial y su nivel previo a la pandemia», explicó en Twitter el presidente del Inegi, Julio Santaella.

Esta caída se debe a la pandemia del coronavirus, que llevó a las autoridades federales a ordenar el cierre de todas las actividades no esenciales en abril y mayo del año pasado.

La actividad industrial se desplomó un 10% en 2020, una caída que se suma al descenso del 1.8% en 2019 y es un reflejo de la debilidad económica del país.

Recordemos que el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo un 8.2% en 2020, su peor caída desde la Gran Depresión de 1932; analistas estiman un repunte incierto para este año, aunque la mayoría de las proyecciones se sitúan entorno al 4%. En 2019, la caída del PIB fue del 0.1%.

En más de los principales indicadores de la economía mexicana, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informó esta tarde que se recuperaron 115,287 empleos formales en febrero, lo que equivale a un crecimiento mensual de 0.6 % pero una caída anual de 3.3%.

«En los últimos doce meses se registró una disminución de 676,598 puestos, equivalente a una tasa anual de -3.3%», indicó el IMSS en un boletín. De esta manera, febrero terminó con 19,936,938 puestos afiliados.

 

 

El presidente Joe Biden firmó este jueves el paquete de estímulos por 1.9 billones de dólares, conmemorando el primer aniversario de las cuarentenas en Estados Unidos por la pandemia de coronavirus.

El también conocido como paquete de ayuda del gobierno busca brindar alivio a los estadounidenses ante la crisis que se vive, e impulsar la economía.

La Cámara de Representantes aprobó este miércoles el paquete, otorgando al presidente una importante victoria en los primeros meses de su mandato.

«Esta legislación histórica trata de reconstruir la columna vertebral de este país», dijo Biden antes de la promulgación.

Biden lo hizo antes de un discurso en horario estelar que planea ofrecer esta tarde, para conmemorar el aniversario de las cuarentenas, instar a la vigilancia mientras se combate la pandemia y ofrecer esperanza en medio de un número creciente de personas vacunadas en todo el país.

La firma de la ley por parte de Biden, llamada Plan de Rescate Estadounidense, estaba programada inicialmente para el viernes, pero el jefe de gabinete de La Casa Blanca, Ron Klain, dijo que se adelantó después de que el documento llegara ayer mismo por la noche.

«Queremos avanzar lo más rápido posible», publicó Klain en Twitter. De todas formas, el viernes habrá una celebración con los líderes del Congreso, dijo.

El paquete proporciona 400,000 millones de dólares para pagos directos de 1.400 dólares a la mayoría de los estadounidenses, 350,000 millones de dólares en ayuda a los gobiernos estatales y locales, una expansión del crédito fiscal para niños y un mayor financiamiento para la distribución de la vacuna COVID-19.

Biden adelantó ayer que en su discurso de esta tarde, hablará sobre «lo que hemos atravesado como nación este último año» y exponer la siguiente fase de la respuesta del gobierno contra el COVID-19.

El Congreso estadounidense debe aprobar este miércoles el plan de estímulo impulsado por Joe Biden con el apoyo único de los demócratas, lo que sería una importante victoria del presidente a poco tiempo de haber comenzado su mandato.

El plan de estímulo es por 1.9 billones de dólares, el equivalente al PIB de Italia en 2020. Un monto suficiente para tener un impacto considerable en el crecimiento, según han advertido los economistas, además del impacto que tendría en la vida de millones de estadounidenses.

Estados Unidos necesita «desesperadamente» estas medidas para salir de la crisis provocada por la pandemia, insiste el mandatario, que prometió promulgar el «plan de rescate» en cuanto sea adoptado por el Congreso.

Los republicanos se oponen a esta iniciativa, y denuncian medidas de «extrema izquierda» que van más allá de la lucha contra la crisis causada por el coronavirus. Biden, que recuerda repetidamente su larga etapa como senador capaz de conseguir compromisos con el otro campo, no ha logrado hasta ahora convencer a ninguno.

Pero los demócratas, que controlan la Cámara de Representantes, están convencidos de que podrán aprobarlo sin los republicanos. El debate del plan está programado para que inicie a las 09:00 hora local, y se espera que tras dos horas comience la votación.

«Es una ley notable, histórica, que conducirá a una transformación profunda y permitirá avanzar mucho en la lucha contra el virus y responder a nuestra crisis económica», aseguró el martes la presidenta demócrata de la Cámara, Nancy Pelosi.

Los demócratas insisten en el hecho de que con su versión, las pequeñas empresas familiares, y especialmente las gestionadas por personas integrantes de minorías, recibirán un mayor apoyo.

De acuerdo a los expertos, este paquete millonario debería impulsar el crecimiento. Según La Casa Blanca, esta ley «histórica» creará más de 7 millones de nuevos puestos de trabajo este año, abaratará costos de salud y salvará vidas al impulsar la vacunación contra el Covid. La Presidencia afirma igualmente que la pobreza en los niños se reducirá a la mitad.

Si se aprueba definitivamente, el proyecto de Biden mantendrá muchos de los programas anteriores de otros paquetes de ayuda aprobados en 2020, por 2.2 billones de dólares y 900,000 millones respectivamente, repartirá cheques de hasta 1,400 dólares a muchos estadounidenses y concederá ayudas a los gobiernos estatales y locales con problemas de liquidez. También prolongará subsidios por desempleo excepcionales que caducan el 14 de marzo, hasta septiembre.

Pemex reportó este viernes una pérdida neta de 21,417 millones de dólares en todo 2020, un aumento de 38.2% frente al resultado también negativo de 2019, pese a registrar una ganancia de 5,531 millones de dólares en el cuarto trimestre del año.

Al presentar su informe financiero, el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, reconoció que la compañía del Estado afrontó la «peor crisis de su historia» en 2020, pese a dos trimestres consecutivos de ganancias en la segunda mitad del año.

La compañía señaló que los ingresos totales de la compañía cayeron a 42,469 millones de dólares, un 32% menos que en 2019. Dentro de este rubro, sobresalen disminuciones de ventas nacionales de 37.6% hasta los 22,433 millones de dólares y de 24% en exportaciones para llegar a solo 19,826 millones de dólares.

Pese a estas cifras negativas, el director de Pemex presumió el aumento anual de 0.2% en la producción total de crudo y condensados de Pemex, que alcanzó un total de 1,706 millones de barriles diarios (Mdb). En contraste, la producción de gas natural de Pemex y sus socios cayó un 0.9% al situarse en 4,852 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd).

Después de deducir el costo de las ventas, el rendimiento bruto se ubicó en 4,975 millones de dólares, una caída del 38.6% a tasa anual. En tanto, el rendimiento de operación cayó 193.2%, al situarse en una cifra negativa de 1,536 millones de dólares.

La petrolera precisó que el rendimiento antes de impuestos y derechos, conocido como ebitda, fue negativo al decrecer 7,121.5% respecto a 2019 para ubicarse en una pérdida de 13,144 millones de dólares. El total de los pasivos de Pemex, que incluyen deudas de corto y largo plazo, impuestos y derechos, así como pasivos laborales, ascienden a 193,507 millones de dólares, 11% más que el cierre del año anterior.

La deuda financiera total de Pemex creció 13.9% comparada con el cierre de 2019 para situarse en 100.579 millones de dólares.

Las pérdidas de Pemex, que es la petrolera más endeudada del mundo, persisten pese a las intenciones del presidente López Obrador de «rescatar» a la empresa.

El senador texano Ted Cruz reconoció que viajó a México para pasar unas vacaciones familiares, justo en el momento en que su estado natal sufre una dura tormenta invernal que ha dejado a muchos residentes sin electricidad ni agua potable.

El legislador republicano, quien ha sido señalado como un posible aspirante a La Casa Blanca en 2024, dijo en un comunicado que acompañó a su familia después que sus hijas pidieron ir de viaje con amistades porque las clases estaban suspendidas esta semana semana.

«Quise ser un buen papá, volé con ellas anoche y vuelo de regreso esta tarde», dijo Cruz a la agencia The Associated Press (AP).

«Mi personal y yo estamos en contacto permanente con autoridades estatales y locales para investigar hasta el fondo lo que sucedió en Texas», dijo Cruz. «Queremos que nos devuelvan nuestra electricidad, nuestra agua, la calefacción de nuestras casas», añadió.

Debido al viaje que realizó, Cruz ha sido duramente criticado, tanto por demócratas como por compañeros de su partido.

«Deberá responder esa pregunta a sus votantes», dijo el presidente del Partido Republicano estatal Allen West al preguntársele si era apropiado que Cruz se fuera de viaje mientras los texanos carecen de electricidad y agua. «Yo estoy acá tratando de cuidar a mi familia y ocuparme de mis amigos y otros que todavía no tienen electricidad», dijo West. «Estoy concentrado en eso».

Y es que cientos de miles de personas en Texas enfrentan este jueves, su cuarto día sin electricidad y una crisis de agua potable al tiempo que las tormentas invernales causan estragos en la red eléctrica y otros servicios.

Las autoridades en Texas han ordenado a siete millones de personas, 25% de los habitantes del segundo estado más grande del país, que hiervan agua de la llave antes de beberla, luego de días de históricas temperaturas bajas que causaron daños en la infraestructura y congelaron tuberías.

Cruz era una de las principales voces republicanas incluso antes de contender por la presidencia en 2016. En años más recientes, se ha posicionado como un aliado clave de Trump con miras a un segundo intento por llegar a La Casa Blanca.

El senador por Texas, que llegó a describir a Trump como un «mentiroso patológico», abogó por el llamado del entonces presidente para impedir la certificación del mes pasado de la victoria electoral del demócrata Joe Biden.

La Inversión Extranjera Directa (IED) captada en 2020 por nuestro país fue de 29,079 millones de dólares, lo que representa una caída del 11.7% frente a los 32,921 millones de dólares reportados el año pasado, derivado de la pandemia de coronavirus y la crisis económica según dijo la Secretaría de Economía (SE).

Dicha cifra es resultado de la diferencia de 39,220.3 millones de dólares registrado como flujos de entrada y 10,140.9 millones de dólares en flujos de salida.

«Esto se explica, fundamentalmente, por los efectos negativos de la pandemia de covid-19 en los flujos globales de inversión», indicó la dependencia federal.

y aunque informó sobre la caída de la IED, la Secretaría de Economía destacó que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) estimó que en 2020 los flujos globales de IED disminuyeron 42% con respecto a 2019, según el World Investment Report publicado en enero de 2021.

«Esto evidencia que, en comparación con el resto del mundo, México tuvo un mejor desempeño en la atracción de IED en el año más adverso de la historia económica reciente», indicó la secretaría que encabeza Tatiana Clouthier.

Recordó que en 2020 se anunciaron 212 proyectos de inversión extranjera para ser materializados en México, que representan un monto de 16,253 millones de dólares, de los cuales ya se han reportado 5,838 millones de dólares al Registro Nacional de Inversiones Extranjeras.

Se detalló que la IED registrada entre enero y diciembre de 2020 provino de 3,334 sociedades con participación de capital extranjero, 2,725 contratos de fideicomiso y 24 personas morales extranjeras; mientras que se financió principalmente a través de reinversión de utilidades, en un 55.4%; seguida de cuentas entre compañías, en 22.6% y por nuevas inversiones, en 22.0%.

Por sector económico, se desagrega en: manufacturas, con 40.6%; servicios financieros y de seguros, con 23.2%; transportes, con 9.8%; comercio, con 7.7%; minería, con 4.6%; y medios masivos con 4.3%. Los sectores restantes captaron 9.8%.

Por país de origen, los flujos de IED provinieron principalmente de los socios del T-MEC en 53.6% (Estados Unidos, 39.1% y Canadá, 14.5%), seguidos por España en 13.7%, Japón en 4.2%, Alemania en 3.5% y de otros países que aportaron el 25.0% restante.

Pese a que México, al igual que el resto del mundo, a traviesa por una crisis sanitaria y económica derivadas de la pandemia de Covid-19, mismas que reconoció el propio presidente López Obrador ayer en su videomensaje, el gobierno federal anunció este viernes que se mantienen las celebraciones para conmemorar los 200 años de la independencia del país, los 500 años de la conquista y los 700 años de la fundación de Tenochtitlan.

«Este 2021 por lo tanto celebraremos los 200 años de este hecho histórico del que todos los mexicanos debemos sentirnos orgullosos y su conmemoración honrará nuestra memoria nacional y rendirá tributo a la diversidad étnica, geográfica y cultural de nuestra gran nación», dijo la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

El canciller Marcelo Ebrard anunció que se invitará a los distintos eventos a «muy diversas personalidades» extranjeras y que México buscará proyectar ante la comunidad internacional «confianza en sí mismo».

En total, se llevarán a cabo 15 eventos, organizados por diferentes dependencias del gobierno federal en distintos puntos del país, entre los que destacan la fundación de Tenochtitlan el 13 de mayo de 1321, la caída de la ciudad el 13 de agosto de 1521 y la independencia de México el 27 de septiembre de 1821.

De acuerdo al calendario presentado, el primer evento será el próximo 14 de febrero con el 190 aniversario luctuoso del héroe independentista Vicente Guerrero, que tendrá lugar en Oaxaca.

El 24 de febrero se conmemorarán los 200 años de la promulgación del Plan de Iguala, que declaraba la independencia de España, en Guerrero. El 25 de marzo se conmemorará la victoria de Chakán Putum, en Campeche.
El 3 de mayo se celebrará el fin de la guerra de Castas, en Quintana Roo.

El 13 de mayo se conmemorarán los 700 años de la fundación de Tenochtitlan, capital mexica y actual Ciudad de México. El 17 de mayo se hará una petición de perdón por los agravios de la comunidad china, masacrada durante la Revolución, en Coahuila. El 19 de junio tendrá lugar el 100 aniversario luctuoso del poeta Ramón López Velarde en Zacatecas.

El 24 de julio se conmemorará en Ciudad de México el natalicio del libertador Simón Bolívar para dotar los festejos de una perspectiva latinoamericana. El 13 de agosto tendrá lugar los 500 años de la caída de Tenochtitlan frente las tropas de Hernán Cortés, un evento bautizado por el gobierno como «500 años de resistencia indígena».

El 24 de agosto serán los 200 años de la firma de los Tratados de Córdoba, en los que se acordó la retirada de las tropas españolas, en Veracruz. El 15 de septiembre en la capital será el tradicional Grito de la Independencia. El 16 de septiembre en la capital tendrá lugar, como cada año, un desfile militar.

El 27 de septiembre se conmemorarán los 200 años de la consumación de la independencia, en la Ciudad de México. El 28 de septiembre se hará una ceremonia de petición de perdón al pueblo indígena yaqui, y el 30 de septiembre se concluirán los festejos con el natalicio del insurgente José María Morelos y Pavón.

Recordemos que el autoproclamado gobierno de la Cuarta Transformación planea las conmemoraciones de este 2021 desde hace dos años, cuando en marzo de 2019 pidió por carta al rey de España Felipe VI y al papa Francisco que se disculparan con los indígenas por la conquista del actual México, algo en lo que sigue insistiendo al día de hoy.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) presentó este jueves el documento: Panorama de los programas y acciones sociales en las entidades federativas para dar respuesta a los efectos de la pandemia, en el que hace un análisis y revisión de los programas que se han implementado para apoyar a la población de las entidades del país, ante la pandemia de Covid-19.

El Coneval señala que la distribución de casos de Covid-19 reportados en México se ha desarrollado de forma heterogénea, principalmente relacionada a factores de la población, conectividad carretera, características socioeconómicas o movilidad de las personas. Sin embargo, la mayor concentración de casos se ha dado en las grandes ciudades.

En el documento, que abarca de marzo a agosto de 2020, se identificaron 667 programas y acciones sociales estatales que contribuyeron a la atención de los derechos sociales y otorgan algún bien o servicio directo a la población. Sin embargo, advierte que el número de intervenciones implementadas varía en las entidades federativas.

Hay estados como el caso de Tamaulipas que implementó 72 programas, seguido de Morelos con 59, Campeche con 43, Hidalgo con 35, Guanajuato con 31 y Zacatecas con 30. En contraste, los cinco estados que menos apoyos implementaron son: Tlaxcala con 5; Veracruz y Durango con 8, Sonora con 9 y Coahuila con 11.

El ranking se conforma de la siguiente manera (por orden alfabético):

  • Aguascalientes 15
  • Baja California: 16
  • Baja California Sur: 19
  • Campeche: 43
  • Chiapas: 12
  • Chihuahua: 13
  • CDMX: 15
  • Coahuila: 11
  • Colima: 15
  • Durango 8
  • Guanajuato: 31
  • Guerrero: 29
  • Hidalgo: 35
  • Jalisco: 11
  • México: 20
  • Michoacán: 13
  • Morelos: 50
  • Nayarit: 14
  • Nuevo León: 11
  • Oaxaca: 21
  • Puebla: 16
  • Querétaro: 14
  • Quintana Roo: 21
  • San Luis Potosí: 23
  • Sinaloa: 17
  • Sonora: 9
  • Tabasco: 23
  • Tamaulipas: 72
  • Tlaxcala: 5
  • Vercaruz: 8
  • Yucatán: 27
  • Zacatecas: 30

Pese al número que cada estado implementó, el Coneval precisa que un mayor número de programas y acciones de desarrollo social no necesariamente generarán un mejor resultado; y apunta que por el contrario, cuando existe coordinación, coherencia y complementariedad entre las intervenciones se puede hacer un uso más efectivo de los recursos para atender una situación problemática.  Incluso dice que la existencia de un mayor número de programas y acciones puede reflejar una mayor desagregación de un problema público.

Se señala que las entidades federativas reorientaron algunos de los programas o acciones que estaban implementado previamente y, al mismo tiempo, crearon nuevas intervenciones que permitieran dar respuesta a la crisis.

Del total de programas identificados, 42.7% tuvieron algún tipo de ajuste y 50.1% son intervenciones nuevas. Los principales ajustes que se hicieron fueron ampliaciones presupuestales y de cobertura, adelantos de apoyos, entre otras modificaciones.

En la revisión que hizo Coneval se identificó la diversidad de tipos de apoyos que se dieron a través de las intervenciones. La mayor parte fueron apoyos en especie (44.1%), seguido de apoyos monetarios (17.7%), incentivos fiscales (12.9%), créditos (11.1%), entre otros instrumentos de política pública.

El Coneval indica que se observa que existe variedad y dispersión en los programas y acciones sociales que se están implementando en las entidades federativas para dar respuesta a la crisis.

«Es evidente la respuesta inmediata por parte de los gobiernos; por otro, esta diversidad y dispersión muestra también que la respuesta de las entidades federativas se centró en la generación de intervenciones específicas y que hace falta una política coordinada e integral que dé una respuesta más eficaz a los temas de atención prioritaria», señala el documento.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer este viernes los resultados de la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto (PIB) correspondientes al cuarto trimestre del 2020, los cuales indican que aumentó 3.1% en términos reales frente al trimestre previo.

Por componentes, el PIB de las Actividades Secundarias creció 3.3% y el de las Terciarias 3%; en cambio, el de las Actividades Primarias disminuyó 2.6% en el cuarto trimestre del año recién concluido con relación al trimestre que le precede.

En su comparación anual, la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto mostró un retroceso real de 4.6% en el trimestre en cuestión.

Por actividades económicas, el PIB de las Actividades Terciarias cayó 5.3% y el de las Secundarias 3.4%; mientras que el de las Actividades Primarias avanzó 4.9% frente a igual trimestre de 2019.

Durante 2020, el PIB oportuno se redujo 8.5% respecto a 2019, la mayor contracción desde la depresión económica de 1932, en gran parte debido a la crisis generada por la pandemia del nuevo coronavirus, Covid-19.

El INEGI precisó que las estimaciones oportunas proporcionadas dadas a conocer hoy podrían cambiar respecto a las cifras generadas para el PIB trimestral tradicional, las cuales se publicarán el próximo 25 de febrero de 2021.

Sin embargo, de confirmarse la cifra que el Instituto informa hoy, la contracción del PIB sería mayor a la proyectada por el gobierno federal para 2020, que fue del 8%.

La tasa de desempleo cerró en 3.8% en diciembre de 2020, un aumento de casi un punto porcentual frente a la de 2.9% registrada en 2019, reveló este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) indicó que la tasa de desocupación de diciembre fue menor a la registrada en noviembre, que fue de 4.4%, aunque también hubo una disminución de 426,000 personas de la Población Económica Activa (PEA), es decir, personas que abandonaron por completo el mercado laboral.

Por la crisis de la pandemia de Covid-19, 12 millones de personas salieron de la PEA en abril, de las que se han reintegrado 9.5 millones, precisó el Inegi.

Las 54.9 millones de personas en el mercado laboral reportadas en diciembre de 2020 son 2.8 millones menos que en diciembre de 2019, añadió el instituto.

«En diciembre 2020 se observó una disminución mensual de la fuerza laboral (PEA), la ocupación de mantuvo estable y la tasa de desocupación bajó», destacó Julio Santaella, presidente del Inegi.

La ENOE también reportó 29.5 millones de trabajadores informales, lo que equivale al 55.8% del total de personas ocupadas. Asimismo, registró una tasa de subocupación, es decir las personas que trabajan menos horas de las que necesitan, de 14.2%, lo que representa el doble del índice del año anterior con una afectación para 7.5 millones de personas.

Los datos del Inegi llegan luego de que la semana pasada el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informara que se perdieron 3.2% de los puestos de empleo formal en 2020 al cerrar el año con 647,710 puestos menos que en 2019.

Las tasas de ocupación más elevadas durante diciembre 2020 se dieron en estados del centro y sur del país: Hidalgo, con 98.7%; Oaxaca, con 98.6%, y Yucatán, con 98.3%. Las menores tasas de ocupación fueron para los estados de Tabasco, con 93.2%; Quintana Roo, con 93.8%, y Ciudad de México, con 94.3%.

El regulador médico de Reino Unido aprobó este viernes el uso de la vacuna de Moderna contra el Covid-19, anunció el Ministerio de Salud, y añadió que acordó la compra de 10 millones de dosis adicionales con la expectativa de que empiecen a ser administradas en un par de meses.

Con la decisión del viernes, Reino Unido tiene autorizadas tres vacunas contra el Covid-19, que incluyen también la fórmula de Pfizer y BionTech y el producto desarrollado por la Universidad de Oxford y AstraZeneca, que ya están aplicándose a la población de riesgo.

No se espera que la vacuna de Moderna pueda ser usada en la primera fase de la campaña de inmunización. El país tiene ahora una orden de 17 millones de dosis de la farmacéutica y esos suministros empezarán a ser entregados cuando la empresa haya sido capaz de expandir su capacidad de manufactura.

«Ya hemos vacunado a casi 1,5 millones de personas en Reino Unido y la fórmula de Moderna nos permitirá acelerar nuestro programa de vacunación aún más, una vez que las dosis estén disponibles en la primavera boreal», dijo el ministro de Salud Matt Hancock.

El anuncio de la autorización de la tercer vacuna llega en el momento en que el alcalde de Londres, Sadiq Khan, ha declarado a la capital británica en situación «grave» por la rápida propagación de la Covid-19, que amenaza con situar a los hospitales al límite de su capacidad.

Y es que los casos de Covid-19 en Londres superan los mil por cada 100,000 habitantes, mientras que los hospitales tienen un 35% más pacientes con la enfermedad que durante la primera ola el pasado abril, según indicaron fuentes de la Alcaldía de la ciudad.

El alcalde informó en una nota de que ha escrito al primer ministro británico, Boris Johnson, para pedirle que se obligue a la población a llevar mascarillas fuera de casa, incluso cuando se hace la cola para entrar en los supermercados.

«La situación ahora en Londres es crítica, con una propagación del virus que está fuera de control. El número de casos en Londres se ha incrementado rápidamente», señala el alcalde.

Con este aumento, «nuestros hospitales están en riesgo de quedar desbordados. La dura realidad es que nos quedaremos sin camas para los pacientes en las próximas semanas a menos que la propagación del virus se pueda ralentizar de forma drástica», añadió.

«Estamos declarando un incidente grave porque la amenaza que este virus supone para nuestra ciudad está en un punto de crisis. Si no tomamos medidas inmediatas ahora, nuestro NHS (Sanidad pública) quedará desbordado y más gente morirá», insiste el alcalde..

El alcalde pidió a los londinenses que se queden en casa y solo salgan a menos que sea absolutamente necesario.

Recordemos que el Reino Unido mantiene un confinamiento, con el cierre de colegios, por la rápida propagación del virus, que las autoridades relacionan con la aparición de una nueva cepa. Según las últimas cifras oficiales, el Reino Unido registró ayer 1,162 nuevos fallecimientos por Covid-19, por lo que el total de fallecidos desde el comienzo de la pandemia asciende a 78,508.

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, indicó que no retirará de inmediato los aranceles impuestos a muchas importaciones procedentes de China, implementados por el presidente Donald Trump, y adelantó que tampoco romperá el acuerdo comercial inicial alcanzado por la administración actual.

Biden argumentó que quiere maximizar su capacidad de maniobra en futuras conversaciones con el gigante asiático.

En entrevista con Thomas Friedman, columnista del New York Times, Biden afirmó: «No voy a hacer ningún movimiento inmediato, y lo mismo se aplica a los aranceles». Agregó: «No voy a prejuzgar mis opciones». La columna de Friedman fue publicada este miércoles.

Recordemos que durante el gobierno de Trump, Estados Unidos y China se enfrascaron en una guerra comercial de un año que se detuvo en gran medida desde que ambas partes llegaron a un acuerdo de fase uno en enero pasado. Si bien algunas industrias y sectores económicos se han beneficiado de las políticas proteccionistas de Trump, la comunidad empresarial y la mayoría de los expertos han criticado en gran medida las políticas, pues la mayor parte del costo de los aranceles ha sido asumido por empresas y compradores estadounidenses.

Biden le dijo a Friedman que una de las primeras prioridades después de asumir el cargo en enero será restablecer las relaciones con países aliados para fortalecer su posición negociadora frente a China.

El demócrata sostuvo que la clave para las conversaciones con China es la «capacidad de negociación» y, en su opinión, «todavía no la tenemos».

Biden anunció que se reunirá este miércoles con trabajadores y empresarios estadounidenses afectados por el COVID-19, al tiempo en que ha instado al Congreso a resolver un enfrentamiento de meses sobre la ayuda por el coronavirus.

El demócrata ha seleccionado a muchos de sus principales asesores económicos y de seguridad nacional, aunque no está claro cuántos obtendrán la confirmación en un Senado muy dividido, cuyo control estará determinado por elecciones de segunda vuelta en enero.

Ayer, el presidente electo presentó a su equipo económico y prometió ayudar a los estadounidenses a superar la crisis económica, que su futura secretaria de Tesoro, Janet Yellen, calificó de «tragedia».

Biden apostó por un equipo con un fuerte acento femenino, que represente la diversidad de Estados Unidos y compuesto por personalidades consagradas en su ámbito, con el objetivo de revivir la economía del país, que tiene el doble de desempleo que antes del coronavirus y un crecimiento amenazado.

«Son tiempos difíciles, pero la ayuda está en camino», afirmó Biden al presentar al equipo que lo acompañará en La Casa Blanca, encabezada por Janet Yellen, quien estuvo al frente de la Reserva Federal y que se convertirá en la primera mujer al frente del Departamento del Tesoro si es confirmada por el Congreso.

Termina el mensaje por el 2º año de gobierno del presidente López Obrador y me pongo a escribir este texto. Quisiera ser parte de aquellos que ven el vaso lleno. De los que le aplauden y al escucharlo dicen que es el mejor presidente de México. De los que forman parte del 60 por ciento de apoyo a López Obrador en las encuestas de opinión.

Quisiera escuchar y creerle a López Obrador cuando dice que con todo y la pandemia que implicó la pérdida de un millón 117 mil empleos formales, ya se han recuperado 555 mil 600. Me gustaría poder aplaudirle sin recordar que a mediados de año había dicho que para este mes de diciembre se crearían 2 millones de empleos adicionales con todo y el coronavirus.

Sería extraordinario pensar en la cancelación a rajatabla de los fideicomisos como un triunfo en la lucha contra los gastos discrecionales y la corrupción pero, cuando concluye el año y no se ha presentado una sola prueba de malversación o mal uso de estos recursos y en cambio vemos que ahora sí quedan a disposición del gobierno, surge la maldita sospecha que, si AMLO quiere, este dinero servirá para comprar votos y voluntades para las elecciones del 2021.

Dijo el presidente en su discurso que ya es una realidad la atención médica y los medicamentos gratuitos. Como envidio a quienes aplauden este dicho del presidente e ignoran la cantidad de historias dolorosas de padres que han perdido a sus hijos enfermos de cáncer por falta de medicamentos ante un presidente que ha claramente decidido ni verlos ni escucharlos.

Presumió López Obrador que en materia educativa no han faltado libros de texto; se han construido 140 universidades públicas y hay 7 mil 200 becas de posgrado. La gran pregunta es ¿de qué sirve todo esto ante lo poco que se está haciendo para controlar la pandemia en México y que los alumnos puedan regresar a las aulas? ¿Se preocupa el presidente por los efectos en la salud mental y educativa de las clases a distancia? ¿Cree que la televisión y el internet pueden sustituir el contacto con maestros y compañeros?

El presidente habló de otros datos favorables entre los que incluyó el aumento en el flujo de las remesas. “Esos envíos de dinero llegarán a la suma récord de 40 mil millones de dólares, lo cual beneficiará a 10 millones de familias que están recibiendo en promedio 350 dólares mensuales”, dijo el presidente.

¿De verdad ni él ni sus simpatizantes se dan cuenta que esto no es un logro sino un fracaso? Implica que llega dinero a México de quienes prefirieron abandonar el país para poder buscar un mejor presente y futuro que aquí simplemente no encontraron.

También habló del avance en la solución al grave problema de la inseguridad que dejaron los gobiernos anteriores. ¿Cómo escuchar esto y aplaudir? Señor Presidente, ya basta de hablar del pasado ¿Para eso quería llegar a ser el Jefe del Ejecutivo? ¿Para aventar culpas sin asumir responsabilidades?

Bueno y el cierre con broche de oro es escuchar que lo mueve la convicción de justicia y que en su gobierno no hay impunidad para nadie. ¿Cómo aceptar esto sin voltear a ver a Bartlett; Irma Eréndira Sandoval y Pío López Obrador? Sus simpatizantes argumentarán que estos casos palidecen frente a los excesos del pasado. Flaco consuelo para quien quiere de verdad un país en el que impere el Estado de Derecho.

Anhelo vivir en el maravilloso México de AMLO.

Columna completa en El Universal

El gobierno federal anunció esta mañana el segundo paquete de inversiones que trabajó junto al sector privado, equivalente a 228 mil millones de pesos, en proyectos de infraestructura que buscan reactivar la economía del país luego de la crisis generada por la pandemia de Covid-19.

Se trata del segundo anuncio de inversión entre el gobierno y los empresarios luego de que el 5 de octubre pasado se presentara el primer paquete del plan por un monto de 297,000 millones de pesos.

«Este es el segundo anuncio de inversiones del sector público con el sector privado, es una alianza para la inversión, para el desarrollo, para la creación de empleos», dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) durante su conferencia de prensa matutina.

El plan de inversión incluye 29 proyectos de infraestructura en los sectores de energía, transportes, agua y saneamiento, entre otros.

El titular de Hacienda, Arturo Herrera, dijo que los 29 nuevos proyectos representan un total de 228,000 millones de pesos. Detalló que 10 de los proyectos ya iniciaron obras por un monto de 43,584 millones de pesos en inversiones.

Ocho de los proyectos incluidos representan 78,494 millones de pesos, y garantizan la conectividad del Aeropuerto Ángeles; también se contempla la construcción de una terminal de gas natural licuado en Ensenada, Baja California, con una inversión de 47,000 millones de pesos.

Según lo informado por Arturo Herrera, el primer proyecto de infraestructura arrancó este mes en el Estado de México.

Carlos Salazar, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), indicó que entre el primer y segundo anuncio de inversiones, que suman 68 proyectos, se generarán entre 370 y 400 mil empleos directos e indirectos.

«Estas acciones ratifican nuestro compromiso de incrementar la dimensión social del empresario, buscando el bienestar de los mexicanos”, añadiendo que es la acción más importante para la recuperación del empleo en el país.

Puntualizó que la inversión de estos proyectos distribuidos en todo el país representa una inversión del 2.3% del PIB, alcanzando la cifra en inversión en infraestructura más alta en los últimos años. Aseguró que dichas inversiones impactarán en la vida y bienestar de las personas.