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El aumento de la inflación y la desaceleración en Estados Unidos y China llevaron al FMI a rebajar sus perspectivas de crecimiento para la economía mundial para este año y 2023, y a advertir que la situación podría empeorar mucho.

A la «recuperación tentativa» del año pasado tras la recesión de la pandemia, le ha seguido una evolución «cada vez más sombría en 2022 a medida que los riesgos comenzaron a materializarse», afirmó el Fondo Monetario Internacional, que considera cada vez más probable que se entre en recesión.

Reconoció que varios frentes han afectado a una economía mundial ya debilitada por la pandemia, incluida la guerra en Ucrania, que ha hecho subir los precios de los alimentos y de la energía, lo cual ha llevado a los bancos centrales a subir las tasas de interés, señala el documento Perspectivas de la Economía Mundial (WEO).

El informe WEO recortó la estimación de crecimiento del PIB mundial para 2022 a 3.2%, 0.4 puntos porcentuales menos que el pronóstico de abril.

Los confinamientos por COVID y el empeoramiento de la crisis inmobiliaria han obstaculizado la actividad económica en China, mientras que las agresivas subidas de tipos de interés de la Reserva Federal están ralentizando el crecimiento de Estados Unidos.

El FMI hizo una clara advertencia: las perspectivas de crecimiento «se inclinan abrumadoramente a la baja» y, si los riesgos se materializan, podrían llevar a la economía mundial a una de las peores recesiones del último medio siglo.

Lo que más le preocupa son las consecuencias de la guerra en Ucrania, incluida la posibilidad de que Rusia corte el suministro de gas natural a Europa, así como un nuevo aumento en los precios de alimentos debido al efecto de la contienda bélica en el suministro de cereales, que podría desencadenar hambrunas.

De concretarse el panorama, se frenaría de golpe el crecimiento, reduciéndolo al 2% en 2023, una tasa que solo se ha visto cinco veces desde 1970, alertó el FMI.

El organismo prevé que los precios al consumidor aumenten un 8.3% este año y un 9.5% en las economías de mercados emergentes.

El FMI rebajó las previsiones de crecimiento para la mayoría de los países, incluidos Estados Unidos y China, que perdieron más de un punto porcentual respecto a las previsiones anteriores. Para EUA prevé un crecimiento de solo 2.3%, dado que los consumidores gastan menos y las tasas de interés suben. El informe no descarta que ya haya empezado una recesión, definida por dos trimestres de crecimiento negativo.

Se espera que la economía de China se desacelere drásticamente en 2022, hasta 3.3%, la expansión más baja en más de cuatro décadas exceptuando el período de crisis por la pandemia en 2020.

Sin embargo, hubo algunas excepciones como lo son los casos de Italia, Brasil y México, y aunque pareciera sorprendente, Rusia, que se beneficia del aumento de los precios del petróleo debido a las sanciones occidentales, señala el WEO.

Para Brasil la estimación es de 1.7% (+0.9 puntos porcentuales en comparación con abril), mientas que para nuestro país el FMI indicó que se espera un crecimiento de 2.4%, es decir, 0.4 puntos porcentuales más que su previsión previa.

Pero en 2023, México y Brasil crecerán menos de lo pronosticado hace tan solo tres meses: 1.1% en el caso de Brasil (-0.3 puntos porcentuales) y 1.2% en el caso de nuestro país (-1.3 puntos porcentuales).

Para América Latina y el Caribe en su conjunto el FMI elevó hasta el 3% su perspectiva de crecimiento para este año, una revisión al alza de 0.5 puntos porcentuales «como resultado de una recuperación más fuerte en las grandes economías» como Brasil, México, Colombia y Chile.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) mejoró ligeramente este martes su previsión de crecimiento para América Latina y el Caribe a 2.5% para 2022, en medio de una gran incertidumbre debido a la guerra en Ucrania.

«Se prevé que el crecimiento general de la región se modere a 2.5% durante 2022-23», una cifra que representa una mejora de 0.1 puntos porcentuales respecto a las previsiones de enero para este año, afirmó el FMI en su últimos pronósticos para 2022.

El organismo hizo hincapié en que la situación internacional variable hace que las previsiones «sean aún más inciertas de lo habitual».

Para Brasil, la mayor economía regional, el FMI espera un crecimiento de 0.8% en 2022, 0.5 puntos más respecto a las previsiones de enero, y de 1.4% en 2023, 0.2 puntos menos que la cifra anterior, mientras que México, la segunda economía regional, crecería 2.0% este año, 0.8 puntos menos que la previsión anterior, y 2.5% en 2023, también 0.2 puntos menos.

El FMI también revisó a la baja las previsiones para Estados Unidos cuyo crecimiento se redujo hasta el 3.7%, 0.3 puntos menos, teniendo en cuenta «la retirada más rápida de lo esperado del apoyo monetario para contener la inflación y el impacto del menor crecimiento de sus aliados comerciales.

La economía china sufre por la política de tolerancia cero ante la pandemia, que ha provocado numerosos confinamientos, incluso en la capital económica, Shanghái. Esto hará caer el crecimiento al 4.4%, 0.4 puntos menos, en comparación con el 8.1% del año pasado.

Para los países de la zona euro, el deterioro es aún mayor: 2.8%  más de crecimiento frente al 3.9% esperado en enero. El crecimiento de Alemania, que depende de Rusia para el suministro energético, disminuye hasta el 2.1%, el de Francia al 2.9%, el de Italia al 2.3% y el de España al 4.8%.

El PIB de Rusia, que invadió Ucrania el 24 de febrero, se contraerá 8.5%. Y a pesar de las sanciones contra Moscú, la que realmente se derrumba es la economía ucraniana: -35% este año, dada la destrucción masiva de las infraestructuras y la huida de millones de personas de un país que tardará años en recuperarse aunque la guerra se detenga de inmediato, alerta el informe.

América Latina y el Caribe tiene menos vínculos directos con Europa que otras regiones pero aún así se verá afectada por la inflación y el endurecimiento de las políticas monetarias, advirtió el FMI.

Incluso antes de que Rusia invadiera Ucrania, la inflación había aumentado en muchos economías debido al incremento de los precios de las materias primas y los desequilibrios de oferta y demanda provocados por la pandemia.

Algunos bancos centrales de los mercados emergentes, como los de América Latina, «ya estaban bajo presión antes la guerra», añade el Fondo Monetario.

La escasez de suministros provocada por la guerra «amplificará en gran medida esas presiones, en particular a través de aumentos en el precio de la energía, los metales y los alimentos», alerta.

«En mercados emergentes y en las economías en desarrollo, los aumentos en los precios de los alimentos y los combustibles podrían subir significativamente el riesgo de disturbios sociales», advierten los autores del informe.

La directora del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió este jueves que la guerra en Ucrania tendrá repercusiones en la recuperación económica mundial.

Tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia, Georgieva dijo en Twitter que estaba «profundamente preocupada» y advirtió que esto «agrega un riesgo económico significativo para la región y el mundo».

«Estamos evaluando las implicaciones y estamos preparados para apoyar a nuestros miembros según se necesite», agregó.

Y es que el presidente ruso, Vladimir Putin, dio inicio a la invasión de Ucrania este jueves de madrugada, con bombardeos e incursiones terrestres de tropas en varios puntos del país, incluso cerca de la capital, Kiev.

Los ataques ya han causado decenas de muertos en tan solo unas horas y un aluvión de condenas y reacciones internacionales.

Tras el avance ruso, los mercados mundiales acusaron el golpe: las bolsas caían y los precios de las materias primas subían.

En tanto, el presidente del Banco Mundial (BM), David Malpass, señaló que está «profundamente entristecido y horrorizado por los devastadores acontecimientos en Ucrania, que tendrán un impacto económico y social de gran alcance».

La institución «está preparando opciones para un gran apoyo al pueblo de Ucrania y la región, incluido el apoyo presupuestario inmediato», tuiteó Malpass.

Hay varias reuniones de emergencia previstas: el G7 se reunió por videoconferencia; los 27 países de la Unión Europea lo harán por la tarde en una cumbre en Bruselas; mientras que la OTAN convocó un encuentro para el viernes.

La Bolsa de Valores de Londres se desplomó al cierre, al ceder un 3.88%, a causa de la ofensiva rusa contra Ucrania.

El índice londinense de las principales empresas, el FTSE-100, que ya comenzó la sesión en terreno negativo, perdía al finalizar la jornada 291.17 puntos hasta 7,207.01 enteros.

Por su parte, el índice intermedio, el FTSE-250, bajaba 587.08 puntos, el 2.82%, hasta situarse en 20,254.44 enteros.

En el mercado del oro, considerado refugio seguro en momento de crisis, la onza de oro al contado subía un 2% hasta situarse en 1,721.85 dólares.

Argentina llegó a un nuevo acuerdo crediticio con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que aliviará la carga de pagos por casi 45,000 millones de dólares que debía encarar entre 2022 y 2023, informó este viernes el presidente Alberto Fernández.

«Quiero anunciarles que el gobierno de Argentina ha llegado a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional», dijo el presidente en un mensaje. «Teníamos una deuda impagable que nos dejaba sin presente ni futuro y ahora tenemos un acuerdo razonable que nos va a permitir crecer y cumplir con nuestras obligaciones a través de nuestro crecimiento», señaló el mandatario.

El acuerdo alcanzado en la madrugada de hoy alivia la carga de vencimientos de deuda que se concentró sobre este año (unos 19,000 millones de dólares) y el próximo (otros 20,000 millones). Además, había otro pago previsto en 2024 por más de 4,000 millones.

«Este entendimiento prevé sostener la recuperación económica ya iniciada. Prevé que no habrá caída del gasto real y sí un aumento en la inversión de obra pública del gobierno nacional. Tampoco dispone saltos devaluatorios», añadió Fernández.

En concreto, Argentina se comprometió a reducir su déficit fiscal a 0.9% del Producto Interno Bruto en 2024, con metas de 1.9% en 2023 y de 2.5% en 2022, informó el ministro de Economía, Martín Guzmán, en una rueda de prensa.
El año pasado, con un crecimiento económico de 10%, el déficit fue de 3%.

El acuerdo también prevé un crecimiento en 2022 de 5,000 millones de dólares de las reservas internacionales, que actualmente ascienden a poco más de 38,000 millones.

El gobierno de Fernández comenzó formalmente sus conversaciones con el FMI en agosto de 2020, y ahora el acuerdo debe ser ratificado por el Congreso. Recordemos que en este proceso ha intervenido el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien apenas en recientes días pidió al FMI asumir su responsabilidad en el endeudamiento de Argentina.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó este martes su proyección de crecimiento para Latinoamérica y el Caribe para 2022, con «significativos» recortes para Brasil y México, las dos principales economías de la región.

En 2022, el Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil sólo crecerá 0.3%, y el de México 2.8%; en ambos casos 1.2 puntos porcentuales menos que lo previsto en octubre, en tanto que el PIB regional se expandirá 2.4%, dio a conocer el FMI.

«Tenemos una rebaja significativa tanto para Brasil como para México», dijo a periodistas la subdirectora gerente del FMI, Gita Gopinath. Entre los factores que pesan en el recorte mencionó presiones inflacionarias, interrupciones en la cadena de suministro y la variante Ómicron del coronavirus.

Al actualizar sus «Perspectivas de la economía mundial» (WEO), el FMI señaló que en Brasil, «la lucha contra la inflación ha provocado una fuerte respuesta de política monetaria, que pesará sobre la demanda interna». Y agregó que «una dinámica similar tiene lugar en México, aunque en menor medida», en alusión a los incrementos de tasas de interés por parte de los bancos centrales de los dos países.

«Además, la rebaja de la previsión de crecimiento de Estados Unidos trae consigo la perspectiva de una demanda externa de México más débil de lo esperado en 2022», apuntó.

Gopinath destacó que en el caso de México habrá un crecimiento más débil de lo anticipado en los últimos dos trimestres «debido a nuevas interrupciones en el suministro».

El FMI espera que en 2022 la expansión del PIB de Latinoamérica y el Caribe sea dos puntos porcentuales menor que la del PIB global, revisado a la baja a 4.4% debido principalmente a la desaceleración en Estados Unidos y China; la proyección es 0.5 puntos porcentuales menos que lo estimado anteriormente.

El crecimiento global se desacelerará a 3.8% en 2023, un aumento de 0.2 puntos porcentuales desde el pronóstico anterior emitido en octubre, dijo el FMI, pero añadió que esta alza será en gran medida un reflejo «mecánico» luego de las dificultades actuales que deberían ceder en la segunda mitad de este año.

En general, el organismo proyectó que la pandemia resultará en pérdidas económicas acumuladas de 13.8 billones de dólares hasta 2024, en comparación con el pronóstico anterior de 12.5 billones de dólares.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) llamó este viernes al FMI a que le dé «un trato justo a Argentina», y que asuma «su responsabilidad en el endeudamiento excesivo» del país suramericano y que no quiera ponerles condiciones que van a empobrecer más al pueblo argentino y debilitar por completo al gobierno argentino.

López Obrador señaló que el FMI prestó dinero a la Argentina y le «hicieron agravar la crisis económica y financiera» y ahora «les están imponiendo condiciones completamente injustas».

Los comentarios llegan cuando se vive una incertidumbre sobre si Argentina logrará cerrar un acuerdo con el FMI antes de marzo próximo se elevó luego de que el Gobierno de Fernández admitiera que mantiene diferencias con el organismo multilateral, ya que pretende comprometerse en un programa que le permita continuar con la reactivación económica y alcanzar el equilibrio fiscal primario en 2027.

Según el acuerdo de 2018, Argentina debería pagar al organismo, entre capital e intereses, 19.020 millones de dólares este año, 19.270 millones en 2023 y 4.856 millones en 2024, unos vencimientos que el Gobierno del peronista Alberto Fernández ya ha dicho que el país, que atraviesa desequilibrios macroeconómicos, no está en condiciones de afrontar.

Al respecto, el presidente argentino, Alberto Fernández, agradeció a López Obrador por «su firme decisión de apoyar la negociación de Argentina» con el FMI, según publicó en su cuenta de Twitter.

«Como bien ha dicho mi querido y respetado presidente de México, el FMI debe asumir la responsabilidad que tuvo al otorgar ese crédito récord al gobierno de Mauricio Macri con el fin de beneficiar a un gobierno en un momento electoral», afirmó Fernández en sus redes sociales.

El mandatario argentino agregó que como afirma López Obrador, «es necesario que el FMI actúe con honestidad y ética, y no le exija al pueblo argentino mayores esfuerzos a los muchos que ya viene haciendo».

La deuda mundial alcanzó el año pasado el nivel récord de 226 billones de dólares, equivalente a 256% del PIB del planeta, por efecto de la pandemia, anunció el miércoles el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El alza se ubica así en 28% en un año, la mayor desde la Segunda Guerra Mundial.

«Los créditos asumidos por gobiernos representaron algo más de la mitad de este incremento», alcanzando un récord (99% del PIB mundial), mientras que «la deuda privada de las empresas no financieras y familias también alcanzó nuevos máximos», detallaron Vitor Gaspar y Paulo Medas, responsables de asuntos presupuestales del FMI, y Roberto Perrelli, economista del FMI.

La deuda de los gobiernos responde por un 40% de este pasivo total en el mundo, «la parte más elevada desde mediados de los años 1960», detallan los economistas.

La acumulación de esta deuda pública es la consecuencia directa de dos crisis económicas mayores: la crisis financiera mundial de 2008 y la pandemia de coronavirus.

En 2020 «el fuerte aumento de la deuda se justificó por la necesidad de proteger la vida de las personas, de preservar los empleos y evitar una ola de quiebras», destacaron los especialistas. «Si los gobiernos no hubieran actuado, las consecuencias sociales y económicas habrían sido devastadoras», concluyen.

Pero también observan que este nivel de endeudamiento amplifica las vulnerabilidades, en un contexto que se espera menos favorable en el futuro, con subidas de tasas de interés en un marco de fuerte inflación.

«Los niveles elevados de endeudamiento limitan, en la mayoría de los casos, la capacidad de los gobiernos de sostener la reactivación y la capacidad del sector privado de invertir a mediano plazo», añade el Fondo.

La nueva variante de coronavirus, Ómicron, podría desacelerar la recuperación económica mundial tras la pandemia, alertó la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, este viernes.

«Una nueva variante que puede expandirse rápidamente puede influir en la confianza y en este sentido, probablemente veremos recortes en nuestras proyecciones de octubre sobre crecimiento global», señaló.

En octubre el FMI revisó a la baja sus previsiones de crecimiento del PIB mundial a 5.9% este año frente a 6% en julio, por problemas en la cadena de suministros y una vacunación desigual. Para 2022, el FMI esperaba un crecimiento de 4.9%.

Desde octubre, el FMI ya había dejado ver que el crecimiento podría ser menos sostenido de lo esperado por causa de los cuellos de botella en las cadenas de producción, lo cual empuja la inflación en todo el mundo.

«Incluso antes de la llegada de esta nueva variante, temíamos que la recuperación, aunque continúa, perdiese algo de impulso», dijo Georgieva, destacando que la expansión de las dos mayores economías del mundo, Estados Unidos y China, ya se vio frenada por la variante delta.

El FMI publica generalmente revisiones de los pronósticos de octubre en enero.

Ómicron, una versión de coronavirus con muchas mutaciones, fue detectada por primera vez en Sudáfrica el 24 de noviembre y se encuentra en varias decenas de países, entre ellos México, donde hoy se confirmó el primer caso en la Ciudad de México, en un hombre de origen sudafricano, que arribó a nuestro país el 21 de noviembre y, seis días después, presentó sintomatología característica de COVID-19 leve.

La Secretaría de Salud indicó que a persona recibió atención médica en un hospital privado de la Ciudad de México el 29 de noviembre. La prueba de antígeno y RT-PCR resultaron positivo; durante su evaluación en urgencias se encontraba estable con saturación del 95 por ciento. Actualmente, el hombre se encuentra en aislamiento preventivo voluntario.

La economía de América Latina y el Caribe puede tardar más de cinco años en recuperar los niveles previos a la pandemia, que ha aumentado sustancialmente la pobreza y ha dejado una cada vez más precaria la situación de la clase media, advirtió este jueves el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El director interino del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Nigel Chalk, dio a conocer las perspectivas regionales, que situó en 6.3% el crecimiento de la región para este año y en 3% para 2022.

«Creemos que tomará un tiempo, quizá ni siquiera dentro de nuestro horizonte de proyecciones de cinco años para que el Producto Interno Bruto de la región vuelva a donde estaba antes de la pandemia», afirmó Chalk.

El economista recomendó a los países que se preparen para que esta recuperación no sea un camino lineal y anticipen «un camino largo y sinuoso».

Y es que recordemos que con la llegada de la pandemia de COVID-19, Latinoamérica vio desplomarse su actividad económica el pasado año con una contracción del 7%, muy superior a la media global, que fue de una caída del 3.1%.

El FMI prevé que el PBI de México crezca un 5.7% en 2021 y un 4.9% en 2022; el de Argentina un 7.5% y 2.5% respectivamente, y el de Brasil un 5.2% y un 1.5%.

Entre los países con más crecimiento para este año aparecen Panamá, con un 12%; Chile, con 11%, y Paraguay, con 10%.

Chalk advirtió, en concreto, del sustancial incremento de la pobreza y la cada vez más precaria situación de la clase media en la región como grandes lastres para el avance económico. Los principales riesgos son el surgimiento de variantes de COVID-19 más «contagiosas y letales», el endurecimiento de las condiciones financieras globales y «el malestar social» al aproximarse un año con un ocupado calendario electoral.

Se señaló que los progresos económicos dependerán, en gran medida, del ritmo de vacunación. Cerca del 41 % de la población está vacunada en América Latina y el Caribe, pero con grandes disparidades, ya que hay países que todavía no han llegado a inmunizar al 20%, mientras que otros cuentan con más del 70% de su población protegida, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Otra de las grandes amenazas para la región latinoamericana es el aumento de los precios, vinculado a las interrupciones de la cadena de suministro y a los incrementos globales del costo de los bienes, que impulsan al alza los precios al consumidor.

De acuerdo con las estimaciones del FMI, Latinoamérica tendrá una inflación del 9.3% en 2021, lo que significa que será la región con mayor aumento de precios del mundo, y en 2022 se moderará levemente, hasta el 7.8%, una cifra aún elevada.

La economista en jefe del Fondo Monetario Internacional, Gita Gopinath, dejará la institución en enero para volver a su puesto en el Departamento de Economía de la Universidad de Harvard, anunció este martes el FMI.

De manera excepcional, la Universidad de Harvard había extendido un año el permiso de ausencia para servicio público de Gopinath, lo que le permitió desempeñarse como economista en jefe en el FMI durante tres años.

Gopinath dirige el departamento de investigación del FMI, que se encarga del informe trimestral «Perspectivas de la economía mundial» (WEO).

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, dijo que la «contribución» de Gopinath fue «verdaderamente notable». «Su impacto en el trabajo del FMI ha sido enorme», agregó.

Gopinath, de 49 años, nació y creció en India, antes de completar sus estudios en Estados Unidos, donde adquirió la ciudadanía estadounidense. Hizo historia como la primera mujer en ocupar el cargo de Economista en Jefe del FMI.

«Nos hemos beneficiado enormemente de su aguda inteligencia y su profundo conocimiento de las finanzas internacionales y la macroeconomía mientras atravesamos la peor crisis económica desde la Gran Depresión», señaló Georgieva.

Gopinath es coautora del informe «Pandemic Paper» sobre cómo poner fin a la pandemia de COVID-19 fijando objetivos de vacunación a escala mundial, recordó el FMI.

Agregó que también llevó a la formación de un grupo de trabajo con fabricantes de vacunas «para identificar barreras comerciales, cuellos de botella en el suministro, y acelerar la entrega de vacunas a países de ingresos bajos y medio bajos».

El FMI remató asegurando que la búsqueda del sucesor de Gopinath «comenzará pronto»

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió este martes que la persistencia de la pandemia de COVID-19 y la desigual distribución de vacunas siguen frenando la recuperación económica mundial y siguen afectando las perspectivas para los países en desarrollo.

Así, el organismo ajustó sus previsiones, e indicó que el crecimiento mundial para 2021 se proyecta en 5.9%, frente al 6% estimado en julio pasado, una baja «marginal», explicó el FMI al presentar su informe trimestral «Perspectivas de la economía mundial» (WEO). Para 2022, el FMI mantuvo su estimación de crecimiento global en 4.9%.

Sine embargo, las nuevas proyecciones muestran grandes retrocesos en algunas naciones, alertó la economista en jefe del FMI, Gita Gopinath, señalando que «las perspectivas para el grupo de países en desarrollo de bajos ingresos se han ensombrecido considerablemente debido al empeoramiento de la dinámica de la pandemia».

Se indicó que a la ola de infecciones de COVID-19, especialmente por la variante Delta, se suma una tasa de vacunación marcadamente más baja en los países en desarrollo. Alertaron que cerca del 58% de la población en las economías avanzadas ya está completamente inmunizada, en comparación con el 36% en las economías emergentes y menos del 5% en los países pobres.

Las previsiones del FMI llegan en el marco de sus reuniones anuales con el Banco Mundial (BM) esta semana en Washington, Estados Unidos.

El FMI redujo el pronóstico de crecimiento para 2021 para Estados Unidos a 6%, frente al 7% anticipado en julio. Pero lo revisó al alza para 2022, a 5.2%, teniendo en cuenta los esfuerzos en el gasto previstos por el gobierno de Joe Biden.

Por el contrario, el Fondo revisó al alza su previsión de crecimiento para 2021 para la zona euro con anunciar 0.4 puntos más, para quedar en 5%; aunque dicho crecimiento no será homogéneo. El crecimiento para Francia será de 6.3%, mientras que para Alemania se redujo 0.5 puntos para quedar en 3.1%.

China, la segunda potencia económica del mundo y donde comenzó la pandemia a fines de 2019, seguirá impulsando el crecimiento global con un 8%, junto con Estados Unidos e India que crecerá al 9.5%.

Para Latinoamérica y el Caribe, una región muy afectada por la pandemia, el Fondo mejoró su pronóstico de crecimiento para este año aumentándolo en 0.5 puntos para situarse en 6,3%; pero recortó su proyección para Brasil y México, las dos principales economías de la región, estimando una expansión del PIB de 5,2% y 6.2%, respectivamente, en ambos casos un 0.1 puntos porcentuales menos que lo pronosticado anteriormente.

Todas estas previsiones, sin embargo, siguen siendo muy inciertas, sostuvo Gopinath, recordando que se basan en particular en un objetivo de vacunación del 40% de la población mundial para finales de este año y del 70% para el primer semestre de 2022. La experta señaló que es muy claro que «la pandemia no termina en ningún lado hasta que termine en todas partes».

El repunte económico mundial tras el impacto del COVID-19 se verá obstaculizado este año, en un contexto de subidas de precios, alto endeudamiento y recuperaciones divergentes entre naciones ricas y pobres, advirtió este martes la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva.

«Nos enfrentamos a una recuperación mundial que sigue ‘rengueando’ por la pandemia y su impacto. No podemos avanzar adecuadamente. ¡Es como caminar con piedras en los zapatos!», aseguró Georgieva, al participar virtualmente desde Washington en un foro en la Universidad Bocconi en Milán.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) revelará nuevas previsiones de crecimiento la próxima semana, pero Georgieva alertó que, tras la previsión de 6% de expansión para 2021 anticipada en julio, ahora se espera que el crecimiento «se moderará levemente este año».

«Las piedras en nuestros zapatos se han vuelto más dolorosas», afirmó al señalar riesgos y obstáculos más pronunciados, que incluyen una divergencia cada vez mayor entre países ricos y países pobres en las trayectorias de recuperación tras el golpe de la pandemia.

Se proyecta que la producción en las economías avanzadas regrese a las tendencias prepandémicas para el 2022. Pero la mayoría de los países emergentes y en desarrollo tardarán muchos años más en recuperarse, alertó Georgieva.

«Esta recuperación retrasada hará que sea aún más difícil evitar las cicatrices económicas a largo plazo, incluidas las pérdidas de empleo, que afectan especialmente a los jóvenes, las mujeres y los trabajadores informales», indicó.

El discurso de Georgieva tiene lugar antes de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, donde el Fondo dará a conocer su última «Perspectiva de la economía mundial» (WEO).

Desde la última actualización de pronósticos en julio, el conjunto de herramientas del FMI para enfrentar la crisis global por la pandemia se amplió enormemente, con un aumento de 650,000 millones de dólares en reservas de efectivo para los países miembros, conocido como Derechos Especiales de Giro (DEG).

La jefa del FMI destacó que la recuperación global corre el riesgo de desviarse. Dijo que Estados Unidos y China, las dos mayores potencias mundiales, siguen impulsando el crecimiento. Y algunas economías avanzadas, entre ellas las europeas, siguen ganando fuerza.

«Por el contrario, en muchos otros países, el crecimiento continúa empeorando, obstaculizado por un escaso acceso a las vacunas y una respuesta política limitada, especialmente en algunas naciones de bajos ingresos», explicó Georgieva, y agregó que este fenómeno «se está volviendo más persistente».

Además, la deuda pública mundial ha alcanzado casi el 100% del Producto Interno Bruto (PIB), según la directora gerente del FMI.

Cerrar brechas requerirá medidas que incluyen aumentar la disponibilidad de la vacuna contra el COVID-19, pero Georgieva sostuvo que se requiere «un mayor impulso» para cumplir con la meta máxima del FMI y el Banco Mundial del 40% de vacunación en todo el mundo para fines de este año y del 70% para fines de 2022.

La histórica asignación de 650,000 millones de dólares en derechos especiales de giro (DEG), el activo de reserva del Fondo Monetario Internacional (FMI), ha entrado en vigor este lunes, según ha confirmado la directora gerente de la
institución, Kristalina Georgieva.

La distribución de los DEG se realiza en función de la cuota de participación de cada uno de los 190 países miembros del FMI, por lo que a México le corresponden lo equivalente a 12,200 millones de dólares en derechos asignados.

De este modo, alrededor de 375,000 millones de dólares corresponden a las economías avanzadas y otros 275,000 millones de dólares se destinarán a los países emergentes y en desarrollo, de los cuales los países de bajos ingresos recibirán alrededor de 21,000 millones de dólares, lo que equivale a un 6% del PIB en algunos casos.

La institución internacional ha destacado que los miembros disfrutan de un alto grado de libertad para gestionar los DEG’s asignados y ha expresado su confianza en que la asignación tenga importantes beneficios macroeconómicos para la economía global y para los países miembros, ya que se trata de un instrumento único que apoya a todos los países miembros del FMI, aumenta las reservas, ayuda a generar confianza y envía una poderosa señal de cooperación frente a la crisis de la COVID-19.

«Los países pueden utilizar el espacio proporcionado por la asignación de DEG para apoyar sus economías e intensificar su lucha contra la crisis», precisó Georgieva.

«Para maximizar los beneficios de esta asignación, el FMI impulsa la canalización voluntaria de algunos DEG desde países con posiciones externas sólidas hacia otros más necesitados», ha añadido la directora del FMI.

En este sentido, la economista búlgara ha recordado que algunos miembros ya se han comprometido a prestar 24,000 millones de dólares, incluidos 15,000 millones de sus DEG existentes, al Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Reducción de la Pobreza del FMI, que ofrece préstamos en condiciones favorables a países de bajos ingresos.

«El FMI también está colaborando con sus países miembros sobre la posibilidad de un nuevo Fondo Fiduciario de Resiliencia y Sostenibilidad, que podría utilizar DEG canalizados para ayudar a los países más vulnerables con la transformación estructural, incluso enfrentando desafíos relacionados con el clima», ha apuntado Georgieva, para quien otra posibilidad podría ser canalizar los DEG para respaldar los préstamos de los bancos multilaterales de desarrollo.

La junta de gobernadores del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó el pasado 3 de agosto la asignación de DEG, la primera desde agosto de 2009.

El DEG es un activo de reserva internacional creado en 1969 por el FMI para complementar las reservas oficiales de los países miembros y que se puede intercambiar por monedas de libre uso. En marzo de 2016 se habían creado y asignado a los países miembros 204,100 millones en DEG.

Su valor se calcula en función de una canasta de cinco monedas: dólar de Estados Unidos, euro, yuan, yen y libra esterlina.

Recordemos que en el caso de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho que realizará una solicitud formal al Banco de México (Banxico) para que transfiera los DEG que recibirá el país del FMI y se pueda utilizar el recurso para pagar deuda.

Distintas voces han señalado que la asignación de DEG no se podía utilizar como López Obrador pretendía, a lo que el mandatario explicando que “no se puede porque no se quiere, porque con todo respeto, son muy cuadrados”.

Y es que un DEG no puede estar en manos de entidades privadas ni particulares. La única forma de hacerlos líquidos es que el banco central los canjee con otro instituto emisor por divisas.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo esta mañana que podría pagar deuda pública anticipadamente con recursos que otorgará el FMI al país.

Y es que el Fondo Monetario Internacional anunció en julio una asignación de 650,000 millones de dólares de Derechos Especiales de Giro (DEG) entre sus miembros para dotarlos de liquidez, apuntalar sus reservas y dinamizar sus economías.

«Podríamos utilizar estos recursos para pagar deuda por anticipado porque nos importa que no nos aumente la deuda y es hipotecar el futuro de las nuevas generaciones», dijo AMLO.

López Obrador detalló que de los fondos que anunció el FMI, a México le tocarían unos 12,000 millones de dólares, dinero que iría directamente a las reservas internacionales, que administra el Banco de México (Banxico).

Sin embargo, criticó que éstas han crecido mucho y reciben poco rendimiento en sus colocaciones.

«Entonces podríamos utilizar esos recursos para pagar deuda por anticipado», reveló el mandatario al reiterar que la economía local se está recuperando de los efectos de la pandemia del coronavirus.

No es la primera vez que el presidente quiere «meter mano» en las reservas del Banco de México, puesto que en mayo exigió a Banxico que explicara qué hace con sus 190,000 millones de dólares en reservas.

López Obrador, muy reacio a endeudar el país, explicó este miércoles que tiene «clarísimo» que no quiere aumentar la deuda como pasó en los gobiernos anteriores.

Recordemos que México cerró 2019, el primer año del gobierno de López Obrador, con una deuda del 44.5% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en 2020 fue del 52.3%, algo que el presidente atribuye a la caída del PIB por la pandemia de COVID-19 y no a nuevo endeudamiento.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó este martes sus previsiones de crecimiento para Latinoamérica y el Caribe para este 2021 al 5.8%, una importante mejora con respecto a lo que calculaba en abril, impulsado en buena medida a los datos positivos en Brasil y México.

En una actualización de su informe de Perspectivas Económicas Globales, el FMI aumentó en 1.2 puntos porcentuales su anterior previsión para la región, mientras que mantiene sin cambios, en el 6%, el crecimiento para el conjunto del mundo.

La mejoría durante el presente ejercicio va de la mano de unas expectativas muy reforzadas en las dos mayores economías latinoamericanas, Brasil y México, para quienes prevé un crecimiento en 2021 del 5.3% y del 6.3%, respectivamente.

En abril, cuando había publicado un informe más amplio, el FMI sólo pronosticaba un crecimiento del 3.7% para Brasil y del 5% para México.

El fondo aprecia que en ambos países los resultados del primer trimestre fueron mejores de lo esperado, a lo que añade, en el caso de nuestro país, el efecto positivo de las mejores perspectivas de Estados Unidos, mientras que en Brasil destaca la mejora de su comercio.

Esa tendencia contrasta con la que el FMI ve en otras economías emergentes como China, la India o Arabia Saudí, donde empeoran las expectativas para este año.

El FMI también revisó ligeramente al alza sus previsiones de crecimiento en Latinoamérica y el Caribe para 2022, con una mejora de una décima, hasta el 3.2%.

El organismo internacional espera que la economía de nuestro país salga reforzada el próximo año, con un crecimiento del 4.2%, 1.2 puntos más de lo que preveía el pasado abril, beneficiada por una recuperación muy vigorosa en Estados Unidos.

Por el contrario, rebaja en siete décimas su previsión para Brasil en 2022 y espera que el Producto Interno Bruto (PIB) del país gane un 1.9%. La revisión publicada hoy por el FMI no ofrece datos desglosados de otros países latinoamericanos.

Adicional, el FMI mantuvo su previsión de un crecimiento del 6% de la economía mundial este año y revisó al alza la estimación para Estados Unidos y otras economías ricas, aunque bajó sus cálculos para varios países en desarrollo que aún sufren las consecuencias de la pandemia.

La divergencia se basa mayormente en el nivel de acceso a vacunas contra el COVID-19 y a los respaldos fiscales de las economías avanzadas, en tanto que los mercados emergentes tienen dificultades en ambos frentes.

«Cerca del 40% de la población en economías avanzadas ha sido totalmente vacunada, en comparación con el 11% en las naciones emergentes y una fracción muy pequeña en los países en desarrollo de bajos ingresos», dijo Gita Gopinath, economista jefa del FMI, en el comunicado que acompañó el reporte.

Precisó que las tasas de vacunación más veloces de lo esperado y el retorno a la normalidad generaron ajustes al alza, mientras que el escaso acceso a la inmunización y nuevas olas de COVID en algunas naciones, especialmente en India, causaron recortes en las estimaciones de crecimiento.

En el caso de Estados Unidos, el FMI espera que se expanda un 7% en 2021 y 4.9% en el 2022, un alza de 0.6 puntos y 1.4 puntos porcentuales, respectivamente, respecto a las previsiones emitidas en abril.

Por el contrario, el Fondo redujo su estimación de crecimiento en 2021 para la India, que ha afrontado violentas olas de infecciones de coronavirus este año, en tres puntos porcentuales, a 9.5%. También recortó el panorama de expansión del PIB de China en 0.3 puntos porcentuales, al tomar en cuenta una desaceleración de la inversión pública y del apoyo fiscal.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió este jueves que la decisión de El Salvador de adoptar el bitcóin como moneda de circulación legal puede generar riesgos y desafíos regulatorios.

«La adopción del bitcóin como moneda de curso legal plantea una serie de problemas macroeconómicos, financieros y legales que requieren un análisis muy cuidadoso», dijo el portavoz del FMI, Gerry Rice.

«Por eso, estamos siguiendo de cerca los avances en este tema y continuaremos nuestra consulta con las autoridades», añadió en rueda de prensa.

Y es que representantes del FMI mantendrán este jueves una reunión virtual con el presidente Nayib Bukele, después de que el Congreso salvadoreño aprobara esta semana una ley por la cual «todo agente económico deberá aceptar bitcóin como forma de pago».

Según Bukele, esto contribuirá a la bancarización de la población y evitará perder «millones de dólares» en intermediación en el envío de remesas de salvadoreños desde el exterior.

«Lo que hemos dicho en el pasado, en general, es que los activos en criptomonedas pueden plantear riesgos significativos, y las medidas regulatorias efectivas son muy importantes a la hora de abordarlos», se limitó a comentar Rice al ser consultado sobre el tema.

Bukele se reunirá con miembros del equipo técnico del FMI en el marco de las conversaciones iniciadas en abril con el organismo sobre la posibilidad de obtener un nuevo préstamo para el país centroamericano.

El Salvador busca financiamiento para reimpulsar su economía, que se contrajo un 7.9% en 2020 por la pandemia. Para esto, negocia con el Fondo un préstamo de unos 1,300 millones de dólares.

El FMI ya le otorgó el año pasado a El Salvador asistencia de emergencia por unos 389 millones de dólares por medio del Instrumento de Financiamiento Rápido (IFR) para enfrentar la crisis por el COVID-19.