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El Banco de México (Banxico) mantuvo sin cambios la tasa de interés en su nivel actual, del 11%, luego de advertir sobre el repunte de la inflación que se ha registrado en los últimos dos meses.

En su anuncio de este jueves, el banco central indicó que persisten retos y riesgos que ameritan continuar con un manejo prudente de la política monetaria al considerar la “expectativa de que los efectos de los choques incidan sobre la inflación por más tiempo que lo anteriormente previsto”.

La decisión, que se aprobó por unanimidad, contrastó con la reunión del pasado 21 de marzo, cuando la Junta de Gobierno redujo la tasa de interés en 25 puntos base, el primer recorte desde el 30 de marzo de 2023.

En esta ocasión, la decisión de Banxico estuvo en sintonía con la de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que la semana pasada conservó por sexta vez ocasión la tasa de interés en un rango del 5.25% al 5.5% al observar una “falta de avance” contra la inflación.

Analistas ya anticipaban el sentido de la decisión de Banxico tras difundirse esta mañana que la inflación general ascendió en abril al 4.65%, un dato por encima de las expectativas del mercado que representa dos meses al alza.

“Se anticipa que el proceso desinflacionario continúe. Sin embargo, considerando la perspectiva de que los choques inflacionarios tarden más tiempo en disiparse, los pronósticos de inflación general y subyacente se ajustan al alza para los siguientes seis trimestres”, advirtió el organismo autónomo.

La Junta de Gobierno también revisó su pronóstico sobre la inflación general para el cierre de 2024, al estimar que promediará un 4% en el último trimestre, por encima de la proyección anterior que era del 3.6%.

Aún así, redujo su expectativa para el cierre de 2025, cuando la inflación promediaría un 3%, la meta del banco central.

El organismo autónomo adelantó que en las próximas reuniones “valorará el panorama inflacionario para discutir ajustes en la tasa de referencia” y “considerará la incidencia de la postura monetaria restrictiva que se ha mantenido y la que siga imperando sobre la evolución de la inflación”.

Como riesgos al alza, enunció la persistencia de la inflación subyacente, la depreciación cambiaria, mayores presiones de costos, afectaciones climáticas, y escalamiento de conflictos geopolíticos.24″.

La próxima decisión sobre política monetaria será el 27 de junio.

El Índice Nacional de Precios al Consumo (INPC) mantiene su tendencia al alza y aumentó más de dos décimas en abril respecto al mes previo, ubicándose en 4.65% interanual, la segunda cifra más alta en lo que va de año, según divulgó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Según un sondeo de Reuters, analistas proyectaban una tasa de un 4.63%.

Según las cifras del INEGI, la inflación subyacente, considerada un mejor parámetro para medir la trayectoria de los precios porque elimina productos de alta volatilidad, descendió por decimoquinto mes consecutivo a un 4.37%, un nivel no visto desde mayo de 2021.

Sólo en abril, los precios aumentaron un 0.20% respecto al mes previo, mientras que el índice subyacente arrojó una tasa del 0.21%.

Por rubros de gasto, el grupo de educación registró el mayor aumento interanual, del 6.36% interanual, seguido de cerca por la división de otros servicios (6.19%). El grupo de bebidas, alimentos y tabaco se situó en el 4.79% interanual.

El dato de inflación se conoce horas antes de que el Banco de México (Banxico) anuncie su decisión de política monetaria.

En su anterior reunión, el banco central opto por recortar la tasa en 25 puntos base, llevando la cifra a u actual nivel del 11%, tras varios meses sin cambios.

Tras dicho encuentro, Banxico estimó que existía cierto espacio para realizar “un ajuste fino” de la tasa de política monetaria, por lo que podría, previsiblemente, volver a recortar la tasa de interés, aunque ha descartado que esto suponga iniciar un ciclo de relajación de la política monetaria o dar “señal de complacencia” en la lucha contra la inflación.

Las familias receptoras de remesas obtienen un 15% menos en términos reales por la inflación y por el fenómeno del ‘superpeso’, lo que ha encendido las alertas para el poder de consumo a pesar del récord experimentado por estos envíos durante el primer trimestre del año.

México, el segundo mayor receptor de remesas del mundo, solo detrás de India, según el Banco Mundial, recibió un récord de 14,105 millones de dólares de los connacionales residentes en el extranjero durante el primer trimestre de 2024, un aumento interanual del 1%.

Pero en marzo, cuando hubo una inflación general del 4.42% y el dólar un valor promedio de 16.84 pesos, un 8.33% menos que el 18.37 del mismo mes de 2023, los ingresos por remesas se contrajeron en 15.2% en términos reales en los hogares receptores, según el ‘Análisis de Migración y Remesas’ de BBVA.

El reporte del banco indicó que durante el tercer mes de 2024, las remesas enviadas a México cayeron un 3.3% interanual hasta los 5,021 millones de dólares, con lo que “pone fin a una racha de 46 meses al hilo con incrementos, que inició en mayo de 2020 y terminó en febrero de 2024”.

La caída impactó en particular a la frontera de México con Estados Unidos, en zonas como Ciudad Juárez, donde los envíos que llegaron en el primer trimestre sumaron 89 millones de dólares, un 22% menos que los 113.9 millones de dólares del mismo lapso de 2023.

Al considerar el valor en pesos mexicanos, el desplome es de un 29 %.

BBVA advirtió que en 2023 la proporción de las remesas ante el Producto Interno Bruto (PIB) bajó a 3.5% desde el máximo histórico de 4% del año anterior por el fenómeno del ‘superpeso’.

Especialistas del sector privado redujeron, por segundo mes consecutivo, el pronóstico de crecimiento para México en este 2024, a una tasa del 2.26% desde una estimación previa del 2.36%.

Según reveló este jueves la encuesta mensual de abril del Banco de México (Banxico), la previsión para 2025 también decreció al 1.85% tras una estimación anterior del 1.92%, de acuerdo con la media de los 41 grupos de análisis y consultoría nacionales y extranjeros consultados por el banco central.

Estas proyecciones se difunden tras revelarse que el PIB creció un 0.2% trimestral y un 1.6% interanual en el primer trimestre de 2024, según la estimación oportuna divulgada el martes por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Por otro lado, los expertos muestran cautela con la perspectiva de la inflación general para el cierre de 2024 al subirla a una estimación del 4.16% desde una proyección previa del 4.10%.

Esta previsión se conoce después de que la tasa de inflación repuntara en marzo al 4.42%, con lo que retomó una tendencia al alza.

Aún así, para 2025, los especialistas mantuvieron la proyección de la inflación en un 3.73%, todavía por encima de la meta del 3% de Banxico.

Como factores que podrían obstaculizar el crecimiento económico en los próximos seis meses, los expertos destacaron a nivel general la gobernanza (55%), las condiciones externas (14%) y las condiciones económicas internas (13%).

Mientras que a nivel particular resaltaron los problemas de inseguridad pública (24%), la corrupción (9%), problemas de falta de Estado de derecho (9%), la ausencia de cambio estructural (7%), la impunidad (7%) y la incertidumbre política interna (7%), esto de cara a las elecciones del próximo 2 de junio.

Los analistas mejoraron la perspectiva del tipo de cambio, al estimar ahora que el peso cierre 2024 en 17.96 unidades por dólar, menor a la proyección anterior de 18.12 pesos por billete estadounidense. En 2025, los analistas esperan que el peso se intercambie en 18.63 unidades por dólar, un dato menor al estimado de 18.80 del mes anterior.

En cuanto al sector externo, para 2024, las expectativas sobre el déficit comercial bajaron a 14,646 millones de dólares desde las anteriores de 15,394 millones de dólares.

El pronóstico de la inversión extranjera directa (IED) para 2024 descendió a una proyección de 39,152 millones de dólares desde una anterior de 39,205 millones de dólares.

El crecimiento de la economía estadounidense en el primer trimestre del año fue más débil de lo previsto, situándose en una tasa interanual del 1,6%, frente al 3.4% que se registró en el cuarto trimestre de 2023.

Los analistas esperaban un crecimiento del PIB del 2.2% entre enero y marzo, según el consenso de Market Watch.

En la primera estimación del Departamento de Comercio, difundida este jueves, Estados Unidos publica su crecimiento a una tasa anualizada, que compara el PIB con el del trimestre anterior y luego proyecta la variación para todo el año al ritmo de esos tres meses.

En la comparación con el último trimestre de 2023, la economía se expandió apenas 0.4% en el primer cuarto del año.

El presidente Joe Biden, que busca la reelección, saludó en un comunicado el “crecimiento regular y estable”, aunque reconoció que “tenemos más trabajo que hacer”.

La ralentización del ritmo de crecimiento se dio “principalmente por la caída del gasto de los consumidores, las exportaciones y el gasto público estatal y local”, explicó el Departamento de Comercio.

El consumo de las familias sigue siendo el motor del crecimiento de la mayor economía mundial. Aunque los hogares consumieron más servicios como cuidados de salud, servicios financieros o de seguros, gastaron menos dinero en comprar bienes. También se produjo una caída del gasto del Gobierno federal, según el informe.

El crecimiento de la economía de Estados Unidos sorprendió en 2023, con cifras mucho más altas de las esperadas en un contexto de tasas de interés altas para combatir la inflación. Las tasas altas apuntan precisamente a encarecer el crédito y enfriar de ese modo el consumo y la inversión, bajando así presiones sobre los precios.

El año pasado, el PIB se expandió 2.5% frente al 1.9% de 2022, sustentado por un consumo sólido. Para este año, la Reserva Federal aumentó sus proyecciones en su última reunión de mediados de marzo, a 2.1% de crecimiento frente al 1.4% que esperaba antes.

También el FMI se mostró más optimista sobre el PIB de Estados Unidos que hace tres meses, con una expectativa de 2.7% de expansión frente a 2.1% en enero, según sus previsiones económicas actualizadas publicadas la semana pasada.

Tan pronto se conoció el dato, el peso se depreció. La moneda cotizaba en 17.3118 unidades, con un retroceso del 1.5% respecto al precio de referencia de Reuters de ayer, encabezando las pérdidas entre una cesta de divisas principales frente al dólar.

La tasa de inflación subió en la primera quincena de abril al 4.63% anual, con lo que acumula tres quincenas de ascenso, según datos divulgados este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El dato, por encima de las expectativas del mercado, es mayor al 4.42% de todo marzo y al 4.4% de febrero, cuando había terminado con tres meses consecutivos al alza tras haber cerrado 2023 en una tasa de 4.66% y haber subido en enero al 4.88%.

El INEGI registró un aumento del 0.09% en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) con respecto a los 15 días anteriores.

En el reporte se indica que en el mismo periodo de 2023, la inflación quincenal fue de -0.16% y la anual de 6.24%.

El índice de precios subyacente, considerado un mejor parámetro para medir la carestía general porque elimina artículos de alta volatilidad en sus precios, aumentó un 0.16% quincenal y un 4.39% anual.

Dentro del subgrupo de subyacentes, las mercancías aumentaron el 0.24% en la quincena y un 3.72% en el año. Los servicios avanzaron un 0.07% quincenal y un 5.21% anual.

La partida de no subyacentes decreció un 0.12% a tasa quincenal, pero se elevó un 5.38% interanual. En su interior, los precios de los agropecuarios se elevaron un 1.68% respecto al periodo inmediato anterior, y un 6.98% frente al mismo lapso del año pasado.

Los energéticos y tarifas autorizadas por el Gobierno se contrajeron un 1.66% en la primera quincena de abril, pero aumentaron un 4.01% en el año.

El índice de precios de la canasta de consumo mínimo, conformada por 176 productos y servicios, cayó un 0.04% quincenal, aunque se incrementó un 4.26% a tasa anual.

Recordemos que los precios al consumidor cerraron en 2023 con un aumento del 4.66%, por encima de las expectativas del mercado, pero por debajo del 7.82% de 2022 y del 7.36% de 2021, ambos años con el nivel más alto en las últimas dos décadas.

El dato de  inflación de la primera quincena de abril está por encima de la meta del 3% del Banco de México (Banxico), que redujo al 11% la tasa de interés el 21 de marzo, el primer recorte en un año.

La inflación general se aceleró en marzo pasado, mientras que el índice subyacente continuó moderándose, alimentando la especulación de que el Banco de México (Banxico) mantendría sin cambios la tasa clave de interés en su próxima decisión de política monetaria.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en un 4.42% a tasa interanual, ligeramente arriba del 4.40% de febrero, de acuerdo con cifras divulgadas este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Aunque hubo una aceleración, el dato se encuentra por debajo de las proyecciones; analistas consultados por Reuters proyectaban una tasa de un 4.50%.

La inflación subyacente, considerada un mejor parámetro para medir la trayectoria de los precios porque elimina productos de alta volatilidad, descendió por decimocuarto mes consecutivo a un 4.55%, su menor nivel desde mayo de 2021.

En marzo, los precios aumentaron un 0.29% respecto al mes previo, mientras que el índice subyacente se ubicó en una tasa del 0.44%.

Al interior del índice subyacente, a tasa mensual, los precios de las mercancías subieron 0.22% y los de servicios, 0.69%. Dentro del índice no subyacente, a tasa mensual, los precios de los productos agropecuarios disminuyeron 0.53% y los de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno crecieron 0.16%.

Los productos que más incrementos sufrieron en el mes fueron el pollo, el transporte aéreo y la gasolina de bajo octanaje, mientras que la cebolla, el jitomate y el gas doméstico LP fueron los que más descendieron.

Recordemos que el mes pasado, el Banco de México rebajó la tasa de interés por primera vez desde que comenzó a endurecer su política monetaria en 2021 para hacer frente a las presiones derivadas del impacto de la pandemia en las cadenas globales de producción.

Sin embargo, algunos miembros de la junta se han mostrado cautelosos sobre futuros recortes adicionales. Hace unos días, la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja dijo que la reducción al costo de los créditos no significaba que se hubiera dado por concluido el combate contra la inflación.

El próximo anuncio de política monetaria de Banxico está programado para el 9 de mayo y, según una encuesta de reciente del grupo financiero Citibanamex, la mayor parte del mercado espera que mantenga la tasa en su actual nivel de un 11% aunque volvería recortarla en su reunión junio.

El Banco de México (Banxico) consideró este jueves que los riesgos asociados a la inflación todavía “ameritan” una política monetaria “prudente”, por lo que su postura se mantiene “restrictiva”.

La Junta de Gobierno “reconoció el proceso desinflacionario desde la última vez que se ajustó la tasa de referencia, no obstante, consideró que persisten retos y riesgos que ameritan continuar con un manejo prudente de la política monetaria”, se lee en el documento de la minuta de la decisión de política monetaria.

La minuta corresponde a la reunión del 21 de marzo, cuando la Junta de Gobierno bajó 25 puntos base la tasa de interés al 11%, el primer ajuste tras mantenerla casi un año en un nivel récord de 11.25%.

En el texto, el banco central argumentó que, “con esta decisión, la postura monetaria se mantiene restrictiva y continuará siendo conducente a la convergencia de la inflación a la meta de 3% en el horizonte de pronóstico”.

Banxico destacó el avance en el proceso desinflacionario en México tras la caída de la inflación general a un 4.4% en febrero, cuando rompió con tres meses consecutivos al alza.

Aún así, en la reunión el banco elevó su pronóstico sobre la inflación general para el fin de 2024, al estimar que promediará un 3.6% en el último trimestre, pero conservó su expectativa para el cierre de 2025, cuando la inflación promediaría un 3.1%.

“Todos (los miembros de la Junta de Gobierno) consideraron que el balance de riesgos para la trayectoria prevista de la inflación en el horizonte de pronóstico permanece sesgado al alza”, se advierte en la minuta.

Entre los riesgos señalados, se alerta sobre la persistencia de la inflación subyacente, en particular de los servicios, además de la escasez de agua y las afectaciones climáticas.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicará el próximo martes la inflación general de marzo, en la que analistas temen un repunte porque la tasa subió al 4.48% en la primera quincena del mes.

Adicional, la próxima decisión sobre política monetaria de parte de la Junta de Gobierno de Banxico tendrá lugar el 9 de mayo.

Pese a la inflación, la mayoría de la Junta de Gobierno “mencionó que se prevé que en el primer trimestre de 2024 la actividad económica muestre mayor dinamismo en relación con la debilidad registrada el trimestre previo”.

Especialistas del sector privado redujeron al 2.36% su pronóstico de crecimiento para 2024 desde la estimación previa del 2.39%, según reveló este martes la encuesta mensual del Banco de México (Banxico) correspondiente a marzo.

La previsión para 2025 decreció al 1.92% tras una estimación anterior del 1.94%, de acuerdo con la media de los 40 grupos de análisis y consultoría nacionales y extranjeros consultados por el banco central entre el 15 y el 27 de marzo.

Estas proyecciones se difunden tras confirmarse en febrero que el PIB creció un 3.2% anual en 2023, según las cifras definitivas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Por otro lado, los expertos mejoraron la perspectiva de la inflación general para el cierre de 2024 al bajarla a una estimación del 4.10% desde una proyección previa del 4.14%.

Esta previsión llega después de que la tasa de inflación decreció en febrero al 4.4%, con lo que rompió con tres meses al alza.

Aún así, para 2025, los especialistas consultados por el Banxico elevaron la proyección de la inflación a un 3.73 , todavía por encima de la meta del 3% del banco central.

Como factores que podrían obstaculizar el crecimiento económico en los próximos seis meses, los expertos destacaron a nivel general la gobernanza (58%), las condiciones económicas internas (15%) y las condiciones externas (12%).

A nivel particular resaltaron los problemas de inseguridad pública (22%), la corrupción (12%), problemas de falta de Estado de derecho (10%), la ausencia de cambio estructural (9%) y la impunidad (8%).

Sobre el tipo de cambio, los analistas estimaron que la moneda cierre 2024 en 18.12 unidades por dólar, menor a la proyección anterior de 18.33 pesos por billete estadounidense. En 2025, los analistas calculan que la moneda se intercambiará en 18.8 unidades por dólar, un dato menor al estimado de 18.99 del mes anterior.

En cuanto al sector externo, para 2024, las expectativas sobre el déficit comercial bajaron a 15,394 millones de dólares desde las anteriores de 17,870 millones de dólares.

El pronóstico de la inversión extranjera directa (IED) para 2024 descendió a una proyección de 39,205 millones de dólares desde una anterior de 40,094 millones de dólares.

La inflación se aceleró más de lo esperado en la primera quincena de marzo, reforzando el argumento de que la reciente baja a la tasa clave de interés por parte del Banco de México (Banxico) no sería el inicio de un agresivo ciclo de recortes.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en un 4.48% en la primera mitad de marzo, por arriba del 4.35% de la segunda mitad de febrero, aunque por debajo del récord máximo en más de dos décadas del 8.77% que había tocado en 2022, según cifras oficiales divulgadas el viernes por el INEGI.

El INPC presentó una variación de 0.27 % respecto a la quincena anterior. En la misma quincena de 2023, la inflación quincenal fue de 0.15 % y la anual, de 7.12%.

La inflación subyacente, considerada un mejor parámetro para medir la trayectoria de los precios porque elimina productos de alta volatilidad, aumentó 0.33% a tasa quincenal y 4.69% a tasa anual.

Al interior del índice subyacente, a tasa quincenal, los precios de las mercancías incrementaron 0.10% y los de servicios, 0.61%.

En tato, el índice de precios no subyacente registró un crecimiento de 0.09% quincenal y de 3.84% a tasa anual. Dentro de este índice, a tasa quincenal, los precios de los productos agropecuarios subieron 0.34% y los de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno bajaron 0.12%.

Los rubros que más incrementos sufrieron en la quincena fueron el pollo, el transporte aéreo y los servicios turísticos en paquete, mientras que la cebolla, el gas doméstico LP y los nopales fueron los que más descendieron.

Banco de México, que tiene una meta de inflación del 3%, redujo ayer su tasa de referencia por primera vez desde que comenzó su endurecimiento monetario a mediados de 2021, en una decisión que si bien estuvo dividida cumplió con las expectativas del mercado.

En su aviso, la Junta de Gobierno de Banxico afirmó que, pese al ajuste, la postura monetaria continuaba siendo restrictiva y advirtió que en futuras decisiones tomaría en cuenta el panorama inflacionario y los retos que aún prevalecen, lo que fue interpretado por analistas como que este no sería el inicio de un ciclo continuo de recortes.

La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos mantuvo este miércoles su tasa de interés de referencia sin cambios, en un rango de entre 5.25% y 5.50%, y confirmó que conserva la expectativa de realizar tres recortes en este 2024.

Mantener las tasas altas permite a los miembros del Comité de Política Monetaria (FOMC) “evaluar cuidadosamente los datos que llegan, la evolución de las perspectivas, y el balance de riesgos”, indicó el organismo en un comunicado tras dos días de reunión.

El presidente de la Fed, Jerome Powell, reiteró que la inflación en Estados Unidos sigue siendo “demasiado alta”. Aunque el alza de precios se contuvo y el mercado laboral sigue fuerte, “los esfuerzos actuales para bajar” esa inflación “no son garantía de éxito”, matizó.

Y es que la inflación se ha moderado en el marco de la política monetaria de tasas elevadas promovida por la Fed para la mayor economía mundial. Tasas altas encarecen el crédito y desestimulan así el consumo y la inversión, lo cual permite reducir presiones sobre los precios.

Recordemos que la inflación en Estados Unidos llegó a alcanzar 9.1% en junio de 2022 y el descenso del índice en el marco de la política monetaria restrictiva adoptada por el banco central no llevó la economía a una recesión ni a un aumento relevante del desempleo.

Desde estos máximos, el índice de inflación PCE, que es el más seguido por la Fed, se ha moderado a 2.4% en la medición a 12 meses en enero, frente a 2.6% del dato de diciembre.

Sin embargo, este año, la inflación ha cobrado un pequeño impulso y el mercado temía que el banco central resolviera reducir su expectativa de recortes de tasas, cosa que finalmente no ocurrió.

Los miembros del FOMC mantuvieron sus pronósticos para la inflación general, pero aumentaron su previsión para la inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de alimentos y energía, a 2.6%. No prevén cambios en la proyección para los tipos de interés para fines de 2024 en un rango de 4.50% a 4.75%.

Esto significa que esperan reducir las tasas en 0.75 puntos porcentuales en total en lo que resta del año. En diciembre, la idea de la Fed de realizar tres recortes en 2024 levantó gran expectativa en los mercados, que evaluaron que una primera reducción podría darse este mes.

Ahora los mercados esperan recortes a partir de junio próximo, o incluso en los últimos anuncios del años.

La Reserva Federal ofreció también este miércoles sus previsiones para la economía de Estados Unidos. Revisó al alza su pronóstico de crecimiento del PIB a 2.1% para 2024. La tasa de desempleo aumentará menos de lo que esperaba la Fed, a 4% este año y 4.1% el año que viene.

La inflación en febrero en Estados Unidos repuntó, por lo que enfría las expectativas de un pronto recorte de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed).

El dato de febrero se conoce en plena campaña electoral, con el poder adquisitivo como uno de los temas centrales en la pugna por la Casa Blanca.

El alza de los precios al consumo fue de 3.2% en los últimos 12 meses, frente a una medición del 3.1% en enero, según el IPC publicado el martes por el Departamento de Trabajo.

Los analistas esperaban que la inflación a 12 meses se mantuviera estable en 3.1%.

La variación al alza se explica por los aumentos en los precios de vivienda, gasolina, y pasajes de avión. En la medición mes a mes la inflación pasó de 0,3% en enero a 0,4% en febrero.

Pese a la ligera alza, hay un dato positivo en el informe, la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles, como alimentos y energía, se moderó en la medición mensual (a 0.4%) y en el dato a 12 meses a 3.8% en febrero frente a 3.9% en enero. El dato anual es el más bajo desde mayo de 2021.

Recordemos que la Fed subió sus tasas a un rango de entre 5.25% y 5.50% para hacer frente a la inflación. Y es que subir las tasas desestimula el acceso al crédito y con ello el consumo y la inversión, bajando así las presiones sobre los precios.

El banco central estadounidense sostendrá su próxima reunión de política monetaria los días 19 y 20 de marzo. La Fed ha señalado que espera señales de un descenso duradero de la inflación para comenzar con sus recortes.

La tasa de inflación bajó en febrero a 4.4%, con lo que puso fin a un periodo de tres meses consecutivos al alza, según datos difundido este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El dato, por debajo de las expectativas del mercado, fue menor al 4.88% registrado en enero impulsado principalmente al decremento de los precios en los productos agropecuarios.

El INEGI reportó que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó un 0.09% en el mes. En el mismo mes de 2023 la inflación mensual fue de 0.56% y la anual de 7.62%.

El índice de precios subyacente, considerado un mejor parámetro para medir la carestía general porque elimina artículos de alta volatilidad en sus precios, subió un 0.49% mensual y un 4.64% anual.

En su interior, las mercancías aumentaron el 0.4% en el mes y un 4.11% anual. En tanto, los servicios avanzaron un 0.61% mensual y un 5.3% anual.

En tanto, la partida de no subyacentes retrocedió un 1.1% a tasa mensual, aunque se elevó un 3.67% interanual. Los precios de los agropecuarios cayeron un 4.6% respecto al periodo inmediato anterior, pero subieron un 4.77% frente al mismo mes del año pasado.

Los energéticos y tarifas autorizadas por el Gobierno se elevaron un 2.12% en el mes y un 2.75% en el año.

Finalmente, el índice de precios de la canasta de consumo mínimo, conformada por 176 productos y servicios, se redujo un 0.07% mensual, pero creció un 4.04% anual. Los rubros con mayores incrementos interanuales fueron los restaurantes y hoteles (6.88%), los bienes y servicios diversos (6.59%) y la educación (6.4%).

Los productos genéricos que más subieron en el mes fueron el pepino (30.31%), el gas doméstico LP (10.16%), y la cebolla (8.64%).

El dato de inflación correspondiente a febrero se publica dos semanas antes de la nueva decisión de política monetaria del Banco de México (Banxico), que ha adelantado que podría reducir por primera vez en un año la tasa de interés, que está en un récord del 11.25%.

La inflación se desaceleró en la primera quincena de febrero, ubicándose por debajo de las expectativas del mercado y aumentando las especulaciones de que el Banco de México (Banxico) comience a recortar la tasa de interés.

De acuerdo con cifras divulgadas este jueves por el INEGI, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) disminuyó 0.10% respecto a la quincena anterior, con lo que la inflación general anual se ubicó en 4.45%. En la misma quincena de 2023, la inflación quincenal fue de 0.30 % y la anual, de 7.76%.

Se trata del dato de inflación quincenal más bajo desde la segunda quincena de noviembre del 2023, y para una quincena igual, la primera de un febrero, es la menor indicación desde el 2019.

El índice de precios subyacente, considerada un mejor parámetro para medir la trayectoria de los precios porque elimina productos de alta volatilidad, se incrementó 0.24% a tasa quincenal y 4.63% a tasa anual. En su interior, a tasa quincenal, los precios de las mercancías aumentaron 0.21% y los de servicios 0.27%.

El dato de la inflación subyacente disminuye así por 25 quincenas consecutivas y siendo la menor inflación desde la segunda quincena de junio del 2021.

En tanto, el índice de precios no subyacente registró una caída de 1.10% quincenal y un crecimiento de 3.93% a tasa anual. Dentro del índice no subyacente, a tasa quincenal, los precios de los productos agropecuarios bajaron 3.95% y los de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno subieron 1.50%.

Los rubros que más bajaron en la quincena fueron el jitomate, el tomate verde y el pollo, mientras que el gas doméstico LP, la gasolina de bajo octanaje y la cebolla fueron los que sufrieron más incrementos.

Recordemos que, a inicios de febrero, Banxico mantuvo la tasa referencial en un 11.25%, un récord máximo en el que se ubica desde marzo del año pasado, y abrió la puerta a comenzar en breve un recorte.

Una encuesta entre especialistas económicos divulgada esta semana por Citibanamex dejó ver que gran parte del mercado prevé una primera rebaja en marzo.

La inflación en Estados Unidos, un asunto central de la campaña electoral, se moderó a 3.1% anual, menos de lo esperado según datos oficiales divulgados el martes.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) tuvo un aumento de 3.1% interanual a enero, frente al 3.4% en la medición de diciembre, informó el Departamento de Trabajo.

El dato decepcionó al mercado, que esperaban una inflación por debajo de 3% por primera vez desde marzo de 2021, cuando la economía comenzaba a salir de la crisis provocada por la pandemia de COVID-19.

Los analistas apuntaban a un aumento del IPC de 2.9%, según el consenso reunido por el sitio especializado Market Watch.

“En momentos en que el crecimiento y el empleo se mantienen fuertes, la inflación cayó dos tercios desde su pico”, dijo el presidente Joe Biden en una declaración, en la que reiteró que “aún queda trabajo por hacer para bajar los precios”.

Y es que recordemos, que la economía es una de las bases de la campaña del demócrata, en la que basa sus deseos de reelegirse.

La inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles de alimentos y energía, y es un dato clave para los mercados, se mantuvo en 3.9% anual.

Así, el IPC se encamina hacia la meta de 2% anual, una buena noticia para la Reserva Federal (Fed). Luego de años de tasas bajas, el banco central estadounidense subió con fuerza sus tasas de interés de referencia en un intento por enfriar la economía.

Recordemos que las tasas altas encarecen el crédito y con ello desalientan el consumo y la inversión, bajando así la presión sobre los precios. Las tasas se ubican ahora en máximos en más de dos años, en niveles de 5.25% a 5.50%. La expectativa del mercado y de la propia Fed es comenzar a recortarlas este año.

Los datos de inflación mostraron que los precios aumentaron 0,3% entre diciembre y enero, por encima de la variación registrada entre noviembre y diciembre (0,2%), indicó el Departamento de Trabajo. Rubros como vivienda, cuidados personales y alimentación aumentaron de precio en la medición mes a mes, en tanto el costo de la energía bajó.

El banco central estadounidense considera prioritario otro índice de inflación, el PCE, cuyos datos se conocerán el 29 de febrero. En diciembre, el índice PCE se mantuvo estable en 2.6% en la medición interanual. Pero la inflación subyacente marcó 2.9%, su nivel más bajo en casi tres años.

El Banco de México (Banxico) mantuvo este jueves sin cambios la tasa de interés que se encuentra en 11.25%, el mayor nivel en su historia.

En su anuncio de política monetaria, que estuvo dentro de las expectativas del mercado, Banxico dijo que “la inflación general anual exhibió un ajuste al alza”, y reconoció que el panorama sigue “implicando”.

La Junta de Gobierno del Banco de México indicó que tomando en cuenta la postura monetaria ya alcanzada y la persistencia de los choques que se enfrentan, optaba por mantener el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día. “Con esta decisión, la postura de política monetaria se mantiene en la trayectoria requerida para lograr la convergencia de la inflación a su meta de 3% dentro del horizonte de pronóstico”.

La decisión de mantener sin cambios la tasa, luego de una serie de aumentos que iniciaron durante la pandemia de COVID-19 en junio de 2021 y que acumularon 725 puntos base.

La resolución llega también tras difundirse que la inflación repuntó en enero al 4.88%, después de que en octubre comenzara a descender al 4.26%, su menor nivel desde febrero de 2021.

Banxico dijo que las previsiones para la inflación subyacente se mantienen prácticamente en los mismos niveles que en la reunión pasada, por lo que prevé que el proceso desinflacionario continúe, ante la postura de política monetaria y la mitigación de los choques derivados de la pandemia y de la guerra en Ucrania.

Sin embargo, destacó que las previsiones están sujetas a diversos riesgos. Al alza mencionó la persistencia de la inflación subyacente en niveles elevados; la depreciación cambiaria; mayores presiones de costos; que la economía muestre una resiliencia mayor a la esperada; afectaciones climáticas, y escalamiento de conflictos geopolíticos.

Entre los riesgos a la baja, mencionó una desaceleración de la economía global mayor a la anticipada; un menor traspaso de algunas presiones de costos, y que los niveles más bajos del tipo de cambio respecto a los primeros meses del año pasado contribuyan más que lo anticipado a mitigar ciertas presiones sobre la inflación.

Banco de México mantuvo su pronóstico sobre la inflación general, al estimar que al cierre de 2024 promediara un 3.5%, mismo nivel que prevé para la inflación subyacente.

La decisión de Banxico ocurrió en sintonía con lo adoptado por la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed), que la semana pasada conservó por cuarta vez la tasa en un rango entre el 5.25% y el 5.5%.