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La inflación en el conjunto de la OCDE se mantuvo globalmente estable en abril, al permanecer en el 5.7%, una décima menos que en marzo, mientras la subyacente, que excluye los elementos más volátiles que son la energía y los alimentos, se redujo en dos décimas al 6.2%.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que publicó este miércoles los datos mensuales de la inflación, señaló que en abril esta descendió en 24 de sus 38 miembros, mientras que aumentó en el tercio restante.

Entre los que se constataron aumentos estuvo España, con una décima más al 3.3%, por encima de la media de la zona euro, que en abril se mantuvo sin cambios en el 2.4%. También creció la inflación en México (tres décimas al 4.7%) o en Chile (dos décimas, al 4%).

Colombia fue una vez más en abril el segundo país con la inflación más alta de la OCDE, pese a que disminuyó en dos décimas en un mes al 7.2%, sólo superada por Turquía, que sigue en tasas muy elevadas (69.8%, 1.3 puntos más que en marzo).

En el otro extremo, Costa Rica fue de nuevo el único miembro con una inflación negativa (-0.5%), aunque menos pronunciada que en marzo (-1.2%).

Las caídas de la inflación más pronunciadas en abril en términos relativos fueron las de Estonia (nueve décimas al 2.8%), Reino Unido (ocho décimas al 3%), Islandia (ocho décimas, al 6%), Luxemburgo (siete décimas al 2.4%), Austria (seis décimas al 3.5%) y Eslovenia (seis décimas al 3%).

La economía mundial crecerá en 2024 un 3.1%, según proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) difundidas este jueves, que aumentó 0.2 puntos su anterior previsión gracias al dinamismo en Estados Unidos.

“Un cauto optimismo ha empezado a afianzarse en la economía mundial, pese al modesto crecimiento y la persistente sombra de los riesgos geopolíticos”, afirma la organización con sede en París en su último informe trimestral.

El documento señala la fuerte disparidad entre países en función de la caída de la inflación, los recortes en las tasa de interés aplicados y la “mayor o menor” necesidad de consolidación fiscal.

Estados Unidos ve su previsión de crecimiento aumentar al 2.6% en 2024, contra un 2.1% proyectado anteriormente. La primera economía mundial registró una expansión del 2.5% el año anterior.

Entre los aspectos positivos, la OCDE apunta al retroceso de la inflación en 2023, que se mantiene en una trayectoria a la baja, “aunque a un ritmo modesto”.

El crecimiento chino sigue siendo aún más fuerte y la OCDE eleva su proyección al 4.9% en 2024, frente al 4.7% previsto anteriormente, debido sobre todo a una política fiscal expansiva.

La situación en la zona euro sería de progresión moderada. El informe proyecta un crecimiento del 0.7%, 0.1 puntos más que el previsto con anterioridad. Espera también un repunte del crecimiento al 1.5% en 2025, contra el 1.3% proyectado en febrero.

En 2024, Alemania, primera economía del euro, registraría una expansión del 0.2%, en lugar del 0.3% proyectado anteriormente. La previsión de Francia progresa en cambio del 0.6% al 0.7%, según el informe.
Italia mantendría su expansión proyectada al 0.7% en 2024, mientras que España crecería con más fuerza al 1.8% (+0,3).

También en Europa, la persistente inflación lastraría el crecimiento de la economía del Reino Unido, que sería del 0.4% en 2024 y del 1% en 2025.

En tanto, las economías de mayores ingresos en América Latina tendrán un crecimiento modesto este año y el próximo, a excepción de Argentina, debido a que la demanda externa continúa siendo débil.
La OCDE dijo en su informe que, en promedio, las principales siete economías latinoamericanas crecerán un 1.4% este año y un 2.4% en 2025, una ralentización después del avance del 1.9% de 2023.
“En 2025, las perspectivas para la región tienen un tono más positivo, asociado a un mayor crecimiento de la demanda externa, y una menor inflación, ya dentro de los rangos meta de los bancos centrales”, dijo OCDE en el informe.
Costa Rica encabeza el crecimiento con un avance previsto de un 3.6% para este año, mientras que Perú y Chile se expandirán ambos un 2.3% en 2024, con perspectivas de otro repunte para el próximo año gracias a una esperada recuperación de los salarios que elevará el consumo y un relajamiento de la política monetaria.
Entre las economías de mayor peso, el organismo espera una ralentización en Brasil al 1.9% desde la expansión de 2.9% el año pasado. Las perspectivas para Colombia también ofrecen cierto optimismo, puesto que se proyecta un repunte parcial de la inversión a medida que mejoran las condiciones financieras, aunque la inflación ha continuado en niveles elevados a pesar de su trayectoria decreciente.
El informe llama la atención sobre la situación de Argentina, donde prevé que la economía se contraiga un 3.3% este año por el impacto de la hiperinflación y los severos ajustes fiscales que considera “necesarios”, pero que lastran el consumo. Para el 2025, la OCDE estima una recuperación del PIB al 2,7%.

Para México, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos redujo este jueves la previsión de crecimiento a un 2.2% al finalizar el año, desde un 2.5% previo.

De acuerdo con el más reciente reporte, esta expansión estará respaldada por un mercado laboral sólido, inversión física sustentada en proyectos de infraestructura pública y la gradual relocalización de las manufacturas hacia México, fenómeno conocido como ‘nearshoring’.

“El consumo privado será un motor clave del crecimiento, respaldado por el bajo desempleo y el aumento de los ingresos reales de los hogares. La inversión privada se beneficiará gradualmente de la reubicación de la actividad manufacturera en México”, se lee en el documento.

El informe de la OCDE destacó que entre las principales economías emergentes, México sorprendió positivamente a pesar de condiciones financieras más estrictas y apoyado en el gasto público.

Para 2025, la perspectiva de crecimiento de la OCDE para México se mantuvo en el 2%, siendo las exportaciones el sustento de su proyección, aunque anticipó que su dinamismo sea menor que en 2024 debido a una desaceleración económica en Estados Unidos, su principal socio comercial.

Por su parte, el organismo multilateral advirtió que la inflación aún se mantiene por encima del objetivo del 3% del Banco de México (Banxico), por lo que la política monetaria del banco central debería mantenerse restrictiva.

Recordemos que después de un año, la Junta de Gobierno del Banxico decidió reducir del 11.25% al 11% la tasa de interés y el consenso de analistas privados prevé que en su próxima reunión de mayo vuelva a dar pausa a los recortes.

En este sentido, la OCDE estimó que la inflación disminuya hasta alcanzar su objetivo del 3% en el transcurso del próximo año y esperó que la tasa de interés objetivo se sitúe en el 7.5% para finales de 2025.

Asimismo, el informe anticipa un déficit del 5% en el sector público en 2024, en especial por asignaciones presupuestarias para gasto social en pensiones y proyectos emblemáticos de infraestructura en el sur del país, que “han aumentado significativamente” así como “los costos de endeudamiento”.

Solo un 36.3% de los habitantes en 2022 tenían confianza en sus gobiernos en Latinoamérica y el Caribe, una cifra en términos globales netamente inferior a la media de la OCDE, aunque con notables diferencias por países, y que más bien ha disminuido desde 2008.

Entre esos dos años, la confianza en los gobiernos ha disminuido en 3.9 puntos porcentuales en el conjunto de los 15 países considerados en el estudio de indicadores de gobernanza en Latinoamérica y el Caribe publicado este miércoles por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La situación en la región es claramente peor que en la OCDE, donde el porcentaje de población que confía en su gobierno era del 47.5% en 2022, después de mejorar 3 puntos porcentuales desde 2008.

Pero esa situación y la evolución en realidad tiene poco qué ver entre unos y otros países latinoamericanos.

Por una parte, la confianza ha sufrido una notable baja en los años considerados en el estudio en Colombia (34 puntos porcentuales, al 30%), Ecuador (30 puntos, al 21%), Chile (12 puntos al 39%) y Bolivia (11 puntos al 33%).

También ha caído, pero de forma mucho más moderada en Uruguay (7 puntos al 52%) y en la República Dominicana (2 puntos al 52%).

La evolución ha sido claramente positiva en Costa Rica, con 24 puntos porcentuales de mejora entre 2008 y 2022, cuando un 60% de los encuestados decían confiar en su Gobierno, la cifra más alta de todos los países de la muestra.

Después se encuentra México, con un 53% de personas que tenían confianza en su Gobierno, 12 puntos más que 14 años atrás.

Uno de los elementos que pesa en esa confianza es la percepción de que la corrupción está generalizada en el gobierno, una idea que suscriben un 75.5% de los latinoamericanos consultados en 2023, una cifra que ha crecido ligeramente respecto a 2013 (74.7%) y sobre todo que es muy superior a la de la media de la OCDE (53.6%).

En todos los países de la región, esa percepción de una corrupción generalizada es mayoritaria, pero es particularmente elevada en Perú (90%), Panamá (86%), Ecuador (84%), Colombia (83%), Guatemala (80%), Argentina (80%) y Bolivia (80%).

Más allá del agravamiento de la confianza, los autores del informe señalan varios retos que tienen planteadas las democracias latinoamericanas, en particular la desigualdad, la informalidad o el “espacio fiscal limitado” para afrontar problemas apremiantes como el cambio climático u otras cuestiones medioambientales.

Por lo que respecta a la desigualdad, hacen notar que ha ido a más con la espiral inflacionista durante los años 2022 y 2023, que ha afectado a los grupos que están en la parte baja de la escala social probablemente porque el aumento de precios afectó a elementos básicos como los alimentos y la energía, que constituyen una mayor parte del gasto de los más pobres.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) mantuvo este martes la previsión de crecimiento para México en un 2.5% para este 2024, sostenido en el consumo interno y la relocalización de empresas o ‘nearshoring’, aunque  acompañado de reducción de sus exportaciones por la desaceleración en Estados Unidos.

“Una desaceleración más pronunciada en EE.UU. y una inflación más persistente de lo previsto, que obligue a mantener los tipos altos durante más tiempo, son los principales riesgos a la baja”, destacó en su ‘Estudio Económico de México’, que presentó el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann.

Para 2025, la OCDE también mantuvo su pronóstico de crecimiento del PIB de nuestro país para 2025 en 2%.

El organismo señaló que la reconfiguración en curso de las cadenas de valor mundiales impulsaría la inversión más de lo previsto, mientras que confió en que la inflación general y subyacente seguirán a la baja.

“La inflación general se ha suavizado y la inflación subyacente, aunque más persistente, está también disminuyendo gradualmente, aunque la inflación de los servicios sigue siendo elevada”, se lee en el documento presentado.

La OCDE consideró que la fuerte apreciación del peso frente al dólar estadounidense ha contribuido a contener la inflación tras la histórica apreciación de la moneda de casi 13% hasta 16.96 unidades por billete estadounidense en 2023.

El documento prevé que México finalice el año con una inflación general de 4.1% y una subyacente de 4.2%; y apuntó que será hasta 2025 que esté cerca del objetivo del Banco de México (Banxico) con un índice de 3.2%.

Además, el organismo consideró que la economía está “navegando bien el incierto entorno económico mundial”, mientras comienza a beneficiarse del ‘nearshoring’, aunque advirtió que, para aprovechar plenamente su potencial, es necesario afrontar desafíos de largo plazo, como la baja productividad y las elevadas desigualdades.

La OCDE también consideró que México requiere un volumen mayor de ingresos tributarios para mantener la prudencia fiscal y abordar necesidades de gasto en educación, infraestructura, transición digital y ecológica, así como en corrupción y combate al crimen.

Y es que según el organismo, México tiene la relación de impuestos como proporción del PIB más baja de los países miembros de la OCDE.

El comercio exterior del G20 dio signos de estabilización entre octubre y diciembre, después más de una larga serie de caídas trimestrales, principalmente por la recuperación de los países del sudeste asiático, que compensaron lo sucedido en Europa y Estados Unidos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) destacó este jueves en un comunicado que para el conjunto del G20 en el cuarto trimestre del 2023 evolucionaron poco, tanto las exportaciones (0.1%) como las importaciones (-0.1%).

Las variaciones fueron más significativas si se observan los países individualmente. Así por ejemplo, en las exportaciones se constataron crecimientos en China (0.6%), Japón (1.5%), Indonesia (3.5%), Turquía (3.7%), Australia (3.5%), Corea del Sur (4.7%), pero sobre todo Brasil (6.4%).

En el otro extremo, disminuyeron sus ventas al exterior Estados Unidos (0.1%), México (0.9%), Francia (1%), Alemania (1.5%), Reino Unido (1.4%) y especialmente Argentina (5%), así como el conjunto de la Unión Europea (0.6%).

En todo 2023, los únicos miembros del G20 en los que progresaron las exportaciones fueron Reino Unido (0.1%), Turquía (0.7%), Alemania (1.2%), Brasil (1.2%), México (3%), Italia (4.2%) y Francia (5%).

Las mayores caídas anuales se dieron en Canadá (5.1%), Corea del Sur (7.5%), Australia (9.8%), Sudáfrica (10.3%), Indonesia (11.2%) y Argentina (24.5%).

Para el G20 como conjunto, el comercio exterior de mercancías disminuyó en valor, con un retroceso del 3.3% para las exportaciones y del 5.5% para las importaciones.

En lo que respecta a los intercambios de servicios, las estimaciones preliminares indican un crecimiento en valor en el cuarto trimestre y en todo 2023.

En el último trimestre del ejercicio subieron un 1.6% las exportaciones de servicios y un 1.3% las importaciones. En 2023 los aumentos fueron del 7.3% y del 10.5%, respectivamente.

La inflación en la OCDE bajó en noviembre por tercer mes consecutivo al ubicarse en el 5.4%, un descenso de dos décimas, que se debió en parte a los aumentos menos marcados en los alimentos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que publicó este jueves los datos agregados, destacó que en noviembre se constataron reducciones de la inflación en 28 de sus 37 países miembros.

Sólo en cuatro países se registraron incrementos en la tasa: Países Bajos, Dinamarca y Bélgica, después de una fase de disminución que habían presentado. Mientras que se incrementó en Turquía, que fue con mucha diferencia el miembro de la organización con la tasa más elevada, un 62% en noviembre, seis décimas más que en octubre.

El segundo país del conocido como el “club del mundo desarrollado” con la inflación más alta siguió siendo Colombia, y eso pese a que en noviembre hubo un descenso de cuatro décimas al 10.1%.

En el otro extremo, Costa Rica fue el único de los 37 con una tasa de inflación negativa, -1.6% en noviembre después del -1.3% en octubre.

Respecto a los otros países latinoamericanos, la tasa interanual cayó dos décimas en noviembre en Chile al 4.8%, mientras se mantuvo estable en México en el 4.3%. En España, el descenso fue de tres décimas al 3.2%.

En el conjunto de la OCDE, los alimentos ejercieron una menor presión inflacionista en noviembre. El incremento interanual de sus precios fue del 6.7% ese mes, frente al 7.4% en octubre. En cuanto a la energía, su evolución interanual fue negativa para la OCDE por séptimo mes consecutivo en noviembre.

La OCDE ha reducido de nuevo sus expectativas de crecimiento para Europa, de forma que será la zona, dentro de las economías avanzadas, que más tardará en recuperarse,; mientras Estados Unidos muestra una vez más su capacidad de resistencia.

En su informe semestral de Perspectivas publicado este miércoles, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) anticipa “un aterrizaje suave” para las economías avanzadas como conjunto, tras constatar que los aumentos de las tasas de interés están produciendo los efectos buscados en la contención de la inflación.

Los países emergentes deberían tener globalmente un comportamiento más dinámico y eso permitirá a la economía mundial un crecimiento del 2.9% en 2023, que se ralentizará en 2024 para quedar en el 2.7%, antes de recuperarse el año siguiente, con un 3%.

Estados Unidos está demostrando ser más fuerte de lo que se había previsto y por eso los autores del estudio prevén un aumento del PIB del 2.4% este año (dos décimas más de lo que calcularon en septiembre y tres más que en junio) y del 1.5% en 2024 (dos décimas más de lo que dijeron en septiembre).

La situación es claramente menos favorable en el Viejo Continente. En la zona euro este año el crecimiento, según la OCDE, se limitará a 0.6% (tres décimas menos que lo estimado en junio), con la caída de la actividad en un país clave como Alemania (-0.1%) y cifras relativamente decepcionantes en Francia (0.9%) e Italia (0.7%).

Fuera de la Unión Europea, pero también en el Viejo Continente, las cosas no van a ir mejor en el Reino Unido, con una expansión económica de únicamente el 0.5% este año, del 0.7% en 2024 y del 1.2% en 2025.

Para América Latina, la OCDE no incluye una previsión de crecimiento en su último informe de previsiones, aunque espera que la mayoría de países de la región tengan un crecimiento del PIB de entre el 2% y 3% en 2024 y 2025. Mientras, en términos generales, se espera que la inflación siga disminuyendo, lo que facilitará la recuperación de los ingresos reales.

Costa Rica será el país de la OCDE con el mayor ritmo de crecimiento económico no sólo este año (5.1%, frente al 4.9% de Islandia, en segunda posición y al 1.7% de media de los 38 miembros), sino también en 2024 (3.5%, comparado con el 1.4% de media) y en 2025 (3.6%, comparado con el 1.8% en la OCDE).

Las proyecciones para México también son favorables y mejores que hace seis meses, con un aumento del PIB que debería ser del 3.4% este año, del 2.5% en 2024 y del 2% en 2025.

La situación de los otros miembros latinoamericanos es bastante diferente. Para Brasil, la OCDE espera una expansión del PIB del 3% en 2023 (dos décimas menos que en su anterior informe) y del 1.8% en 2024.  En tanto, Colombia tendrá un crecimiento relativamente bajo en 2023, quedándose en el 1.2% y la recuperación será lenta en 2024, cuando solo llegará al 1.4%.

En el lado opuesto, Chile o Perú tendrán un crecimiento nulo este año, del 0% (la OCDE esperaba una expansión del 1.1% en 2023 en Perú), aunque ambos países llegarán al 1.8% y 2.3% en 2024, respectivamente.

La OCDE considera que las tasas de interés están en el pico del ciclo o muy cerca en la mayor parte de las economías avanzadas, aunque no quiere descartar que sea necesario encarecer el precio del dinero si persistieran las presiones inflacionistas.

Una de sus principales preocupaciones ahora es la debilidad del comercio mundial, que no se debe a factores cícliclos sino estructurales por la aplicación de medidas restrictivas proteccionistas.

El Producto Interno Bruto (PIB) en el conjunto de los países de la OCDE subió un 0.5% en el tercer trimestre del año, con lo que mantiene el mismo crecimiento que en trimestre previo, gracias principalmente a Estados Unidos.

El crecimiento del segundo trimestre fue revisado del 0.4% anunciado previamente al 0.5%, indicó este martes la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En los países del G7, los más desarrollados, el crecimiento se aceleró entre julio y septiembre, con un aumento del PIB del 0.6%, desde el 0.4% registrado entre abril y junio.

Estados Unidos es el principal responsable de este crecimiento, ya que su PIB subió un 1.2% en el tercer trimestre frente al 0.5% del segundo, gracias sobre todo al aumento del 1% registrado en el consumo privado.

Los demás países del G7 registraron un crecimiento muy bajo o nulo, e incluso, hubo descensos del PIB. Francia se anotó un aumento del 0.1% en el tercer trimestre, mientras que el índice no registró cambios en Reino Unido, Italia y Canadá.

Además, hubo disminuciones en Alemania (-0.1%), debido a una reducción en el consumo privado, y en Japón (-0.5%), en este caso por descensos en la inversión y un aumento de las importaciones.

En términos interanuales, el PIB subió en la OCDE un 1.7% en el tercer trimestre, frente al 1.6% del segundo.

Estados Unidos también protagoniza el mayor crecimiento interanual del PIB en el G7, con un 2.9% (frente a la media del,1.8% en el grupo), y claramente por encima de Japón (1.4%), Francia, (0.7%), Reino Unido y Canadá (0.6%), Italia (sin cambios) y Alemania (-0.4%).

En los otros países de la OCDE, el mayor incremento del PIB en el tercer trimestre se registró en Polonia (1.4%), seguida de Costa Rica (1.3%). Hungría y México anotaron aumentos del 0.9%. En cambio, la mayor caída tuvo lugar en Irlanda (-1.8%), seguida de Finlandia (-0.8%).

Además, el PIB en los países de la OCDE se situó en el tercer trimestre del año en un nivel superior en un 6% al alcanzado en el mismo período de 2019, antes del inicio de la pandemia de coronavirus.

La República Checa es el único país de la OCDE que todavía no ha recuperado su nivel de PIB previo a la pandemia.

Entre los países del G7, Estados Unidos es el que más ha superado su nivel de PIB previo a la pandemia, con un 7.4%, mientras que Alemania es el que menos, con apenas un 0.3%.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dio a conocer un informe sobre los sistemas sanitarios, en el que se señala que  México solo el 72% de la población es elegible para acceder a los servicios de salud, en contraste con el 97.9% del promedio de la organización.

Y aunque el 57% de las personas están satisfechas con la disponibilidad de atención médica de calidad, esto está por debajo de la media de los países de la OCDE, que alcanza un 67%.

De acuerdo con el informe, México está “peor” en casi todos los indicadores, salvo cuatro: tiene el menor nivel de tabaquismo y consumo de alcohol, así como menor mortalidad por suicidios y una buena cobertura de vacunación de influenza en adultos mayores de 65 años.

En cuanto al consumo del tabaco, la prevalencia es 8.6% menor que el promedio de los países de la OCDE, mientras que el consumo de alcohol es de 5.1 litros per cápita, contra 8.6 litros del promedio.

En cuanto al sobrepeso y obesidad, mantiene niveles altos, con 36% de la población, mientras el promedio es de 25.7%.

En tanto, el “gasto de bolsillo” promedio en salud es de 41.4% del total de los recursos destinados a este rubro, mientras el promedio está en 18.4%.

Por otro lado, están las carencias en aspectos como la vacunación en niños, que está en un nivel del 83.4%, lejos del 93.5% del promedio de la OCDE, mientras que la mortalidad materna está en 59.1 por cada 100,000 nacimientos, cuando el promedio es de 10.9.

Con respecto de la inversión en salud como porcentaje del PIB, el promedio en la OCDE es de 9.2%, mientras que en México alcanza apenas el 5.5%.

El informe destaca que México gasta 1,811 dólares per cápita en salud, lo que es menos del promedio de los países de la OCDE, que se ubica en 4,986 dólares per cápita.

Además, hay 2.5 doctores y 2.9 enfermeras por cada 1,000 habitantes, en contraste con el promedio de 3.7 y 9.2, respectivamente.

Aunado a ello, cuenta con una cama médica por cada 1,000 habitantes, mientras el promedio es de 4.3 en países de la organización

Finalmente, se indicó que en México la esperanza de vida es de 75 años en promedio, lo que es casi cinco años menor a la media de los países de la OCDE.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advirtió este martes que México mantiene uno de los niveles de pobreza y desigualdad más altos del grupo.

En su informe anual sobre reformas estructurales, la OCDE reportó que México tiene un índice de brecha de pobreza de 34.2, por encima del promedio de 28.7 del resto de los 38 países que integran la organización.

Mientras que el índice de Gini, que mide del 0 al 100 la desigualdad por ingresos, es de 42 en México, 10 puntos por encima de la media del organismo.

“México tiene uno de los niveles más altos de pobreza y desigualdad de ingresos de la OCDE, lo que llama a continuar los esfuerzos y fortalecer la protección social, notablemente para hacerla más eficiente y responsiva a los ciclos económicos, reducir las brechas de género y mejorar la educación”, señala el reporte.

En ese sentido, la OCDE recomendó establecer un esquema federal de seguro de desempleo, una red de guarderías con prioridad para hogares de bajos ingresos, y programas para reintegrar a las escuelas a estudiantes que desertaron durante la pandemia.

El informe mencionó que la pandemia “impactó fuertemente” el sistema educativo de México y amplió las desigualdades preexistentes. Además, resaltó que la participación laboral de las mujeres aún está rezagada a pesar del “progreso reciente”.

El organismo advirtió que la “competencia es débil en sectores claves de la economía y un número pequeño de compañías tienden a dominar los mercados”. Recordó que el 55% de los trabajadores son informales, “lo que es una causa y consecuencia de baja productividad”.

En el apartado de transición climática, la OCDE reconoció que México fue “pionero” entre las economías emergentes en mitigación y adaptación para el cambio climático, aunque dijo que ahora “necesita acción política adicional para alcanzar sus metas de emisiones”.

La economía mundial crecerá en 2023 a un ritmo del 3% del PIB, indicó este martes la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

La nueva previsión de crecimiento es mayor en tres décimas a su anterior proyección, aunque se muestra más prudente para 2024.

“El impacto de una política monetaria más restrictiva es cada vez más visible”, señala el organismo internacional, con sede en París, en su último informe sobre las perspectivas de crecimiento y de inflación en el mundo.

El crecimiento mundial será mayor en 2023 gracias a Estados Unidos, cuya economía podría crecer un 2.2%, 0.6 puntos más respecto a la anterior proyección dada a conocer en junio pasado; además de los países emergentes.

Brasil crecerá este año un 3.2% del PIB (+1.5 puntos); India, un 6.3% (+0.3 puntos); Rusia, un 0.8% (+2.3 puntos); y Sudáfrica, un 0.6% (+0.3 puntos).

Entre los países BRICS, solo China tuvo una revisión a la baja, al 5.1% del PIB (-0.3 puntos).

Del resto de países latinoamericanos analizados, México crecería en 2023 un 3.3%, esto equivale a 0.7 más que la proyección previa; y al 2.5% en 2024, cuatro décimas más para el próximo año, lo que globalmente en esos dos ejercicios supone la revisión más importante de uno de sus países miembros que a su vez forma parte del G20.

El 3.3% de incremento esperado en 2023 es el segundo más elevado entre los miembros de la OCDE que también forman parte del G20, sólo por detrás de Turquía (4.3%).Sobre todo es un ritmo netamente superior al de Estados Unidos (2.2%) y al de Canadá (1.2%), sus principales socios del T-MEC.

En la zona euro, “donde la demanda ya es moderada”, según la OCDE, la expansión será este año del 0.6% (-0.3 respecto a las perspectivas de junio), afectada por Alemania que podría caer en recesión. España registra el crecimiento más fuerte de los principales países del euro, con un 2.3% del PIB (+0.2).

En 2024, la expansión mundial será del 2.7% (-0.2 puntos respecto a la anterior proyección), golpeada todavía por la inflación y las elevadas tasas de interés.

Desde hace más de 18 meses, los bancos centrales de todo el mundo han aplicado fuertes aumentos en las tasas de interés para frenar la inflación, reavivada por la pandemia y la guerra en Ucrania.

México es el país de la OCDE en el que más se ha revalorizado en términos reales el salario mínimo desde finales de 2020, un 43.6% hasta mayo de este año.

En su informe anual de perspectivas del empleo publicado este martes, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) destaca que eso “refleja el compromiso de México de abordar la pérdida de poder adquisitivo que sufrieron desde la década de 1970 hasta 2021 los trabajadores que recibían el salario mínimo”.

Eso se ha visto facilitado por el marco regulatorio actual que exige una revisión anual de los salarios mínimos que debe implementarse un mes después.

El incremento del salario mínimo en nuestro país en términos reales contrasta con el bajón del poder adquisitivo del mismo salario mínimo en Estados Unidos, un 14% entre diciembre de 2020 y mayo de 2023, el retroceso más fuerte de todos los miembros de la OCDE.

En ese periodo se ha revalorizado en una mayoría de países (ha disminuido en 11 de los 32 para los que hay datos) pero a ritmos por lo general relativamente moderados: 1% en Japón, Costa Rica, Francia o Reino Unido; 2% en Chile y 5% en Colombia.

Los ascensos más significativos han sido los de Alemania (10%), Turquía (32%) y México (43.6%).

Pero si se abre más el foco a todos los salarios y a un periodo más amplio, desde el estallido de la crisis de la pandemia de COVID hasta el cuarto trimestre de 2022, la remuneración por hora trabajada en México ha caído un 0.3%.

Es verdad que es una reducción inferior a la del conjunto de la OCDE (2.2%) y en particular a las de Países Bajos (7.4%), Italia (7.5%), República Checa (8.3%), Estonia (9.6%) y, sobre todo, Costa Rica (10.8%).

Pero también hay otros en los que los sueldos por hora trabajada ha progresado, principalmente en Eslovenia (5.2%), Corea del Sur (5.3%), Israel (5.4%) y Lituania (7.1%).

Los autores del estudio hacen notar que en México las diferencias salariales entre trabajadores con distintos niveles educativos se han reducido, y que los que están más abajo en la escala son el único grupo en los que se ha experimentado un aumento del salario real entre el cuarto trimestre de 2019 y el cuarto de 2022.

También recuerdan otro “avance” del mercado laboral en México, con el aumento de las vacaciones anuales pagadas obligatorias.

Si hasta ahora México era el último de la OCDE, con sólo seis días de licencia mínima remunerada, este año se ha incrementado a 12 años para el primer año de empleo y dos días adicionales por cada año de permanencia.

“Este progreso contribuye a mejorar las condiciones laborales en línea con los estándares de calidad laboral de la OCDE”.

La OCDE elevó sus previsiones de crecimiento mundial para 2023, aunque advirtió que la economía todavía tiene por delante un “largo camino” hacia la recuperación.

“Vemos una recuperación en el horizonte, pero todavía hay mucho trabajo por hacer para liberarnos de los choques del pasado”, dijo Clare Lombardelli, economista jefe recién nombrada de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Al presentar las perspectivas globales de la institución, Lombardelli indicó que el crecimiento mundial de la economía para este año será del 2.7%, ligeramente superior al 2.6% que pronosticó en marzo pasado.

Sin embargo mantiene la misma previsión para 2024 (2.9%), según el informe de la institución internacional publicado hoy.

En el informe se refiere que la economía se está beneficiando de una pausa en la inflación, que batió récords el año pasado por el aumento de los precios de la energía y de los alimentos causado por la guerra en Ucrania.

Por otra parte la reactivación de la economía china tras su drástica política contra el COVID-19 también está influyendo en la evolución de la economía mundial, subraya la OCDE. En ese sentido, para el gigante asiático, la OCDE prevé un crecimiento del 5.4% este año y del 5.1% en 2024.

Cómo parte de su informe, la OCDE también elevó el pronóstico de crecimiento para nuestro país en 2023 hasta el 2.6 %, una décima más que su anterior previsión.

La cifra es levemente inferior a las previsiones de la Secretaría de Hacienda, quien recientemente proyectó un crecimiento del 3% al finalizar el año.

La OCDE mantuvo sin cambios en el 2.1% el crecimiento estimado para la economía mexicana en 2024, y confía en que la inflación descenderá del 5.9% en 2023 al 3.7% en 2024.

El organismo advirtió que aunque el alza de precios ha comenzado a moderarse, las expectativas y la inflación subyacente siguen siendo elevadas, por lo que la política monetaria del Banco de México debería seguir siendo “restrictiva” y no iniciar la rebaja gradual de las tasas de interés “hasta finales de 2023”.

Asimismo, remarcó que la inversión continuará al alza gracias “a las mejorías en los cuellos de botella de las cadenas de valor global y la relocalización de actividad manufacturera en México”.

La OCDE destacó la importancia de reforzar la “certidumbre regulatoria, especialmente en el sector energético”, para sacar el mayor partido posible a los procesos en marcha de relocalización al país.

La OCDE revisó al alza sus previsiones de crecimiento mundial para 2023 y 2024, cambios impulsados a la caída de la inflación y a la reapertura de China, aunque advirtió del riesgo generado por las dificultades de algunos bancos.

“Las perspectivas tienden un poco más al optimismo (…), pero la economía mundial sigue siendo frágil”, apuntó el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarollo Económicos (OCDE), Mathias Cormann.

El crecimiento de la economía mundial fue del 3.2% en 2022 y la organización, con sede en París, proyecta un 2.6% para este año y un 2.9% para el próximo, cuatro y dos décimas respectivamente más que en su estimación de noviembre.

La revisión al alza para 2023 incluyó a la mayoría de grandes economías del mundo, aunque rebajó sus previsiones de crecimiento para Japón, Corea del Sur, Brasil, Argentina y Turquía.

En el caso de Brasil, la organización espera este año un crecimiento del 1%, dos décimas menos que en noviembre. Para Argentina, la proyección es de +0.1%, cuatro décimas menos.

En el caso de México, el informe proyecta un crecimiento este año de 1.8%, dos décimas más que la previsión previa y mantuvo sin cambios la de 2024 en 2.1%.

En su informe intermedio de Perspectivas publicado este viernes, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) considera que México va a experimentar una ralentización este año y el próximo con respecto a 2022, cuando se creció 3%.

Los autores del informe anticipan, siguiendo también la tendencia general, una reducción de la inflación en México, que debería pasar del 7.9% en 2022 al 5.9% en 2023 y al 3.4% en 2024.

La guerra en Ucrania “continúa teniendo profundas repercusiones económicas y sociales”, añadió Cormann en conferencia de prensa.

Las nuevas previsiones se conocen en medio de la tormenta que atraviesa el sector bancario. Para la OCDE, las alzas en las tasas de interés por parte de los bancos centrales “podrían seguir sacando a relucir las vulnerabilidades financieras vinculadas a un endeudamiento elevado y una valorización excesiva de ciertos activos”, como demostró recientemente la quiebra de tres bancos norteamericanos, entre ellos el Silicon Valley Bank.

El informe incide en que se están haciendo notar los efectos del endurecimiento de la política monetaria “en ciertos segmentos del sector bancario, en particular entre los bancos regionales en Estados Unidos”.

Sin embargo, el economista jefe interino de la organización, lvaro Pereira, descartó el riesgo de una “crisis sistémica” comparable a la de 2008, al estimar que la regulación bancaria es “más fuerte” que entonces.

Sobre la dificultades que enfrentó el banco Credit Suisse, el secretario general consideró que “las autoridades suizas reaccionaron rápidamente para limitar el riesgo de contagio”.

En los países del G20, que representan el 85% del PIB mundial, el alza de los precios se suavizará, y pasará del 8.1% registrado en 2022 a 4.5% en 2024, prevé la OCDE.

El crecimiento mundial también se verá beneficiado por “la completa reapertura de China”, que se espera repunte en 2023 después de tres años de política “cero COVID”, que impactó notablemente en la actividad de la segunda economía mundial.

La economía mundial crecerá un 2.2% en 2023, estimó este lunes la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El organismo rebajó así seis décimas su anterior previsión a causa del “precio de la guerra” en Ucrania y el alza de tipos de interés para contener la inflación.

“Una pérdida de impulso económico es visible a nivel mundial, pero especialmente en Europa”, indicó la OCDE, que mantiene sin cambios, en un 3%, el crecimiento mundial en 2022.

El conflicto armado en Ucrania, que parece encaminarse a ser de larga duración tras la movilización de reservistas rusos, provocará una pérdida de 2.8 billones de dólares de ingresos mundiales en 2023, estimó la organización con sede en París.

“Las presiones inflacionistas son cada vez más generalizadas, con el aumento de los costos de la energía, el transporte y de otros”, apunta la OCDE, que revistó al alza la inflación mundial a un 8.2% en 2022 y a un 6.6% en 2023.

Recordemos que Rusia lanzó el 24 de febrero una ofensiva en Ucrania que se ha traducido a nivel mundial en un aumento de precios de la energía y de la alimentación para los hogares y empresas, y en un freno a la expansión económica en un mundo postpandemia.

Además de los efectos de la guerra en los precios, el alza de los tipos de interés por los bancos centrales para contener la inflación y la pandemia también afectan la economía mundial, agrega la OCDE, que pide no obstante continuar.

La coyuntura económica golpearía especialmente a la Unión Europea (UE), región próxima a Rusia y que busca reducir su dependencia del gas ruso, y sobre todo a su primera potencia económica e industrial, Alemania.

La OCDE proyectó que Alemania entraría en recesión en 2023 con una contracción del 0.7%, una rebaja de 2.4 puntos respecto a las previsiones de junio que lastra la economía de la eurozona. Esta última crecería un 0.3%, 1.3 puntos menos de lo previsto.

Aunque el resto de las principales economías de la UE escaparían de la recesión en 2023, Francia (0.6%), Italia (0.4%) y España (1.5%) no estarían a salvo de las consecuencias de un empeoramiento de la situación energética.

Los países del G20 crecerían el próximo año al mismo ritmo que la economía mundial, un 2.2% (-0.6 puntos). De ellos, la OCDE rebaja 1.5 puntos la previsión para Argentina, que crecería entonces un 0.4% y cuya inflación sería del 83%.

En línea con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la organización, a la que Argentina y Brasil pidieron ingresar, advierte que este último crecerá casi dos puntos más de lo previsto en 2022, un 2.5% en 2022, y un 0.8% en 2023.

En el caso de nuestro país, la OCDE advierte que sigue la misma tendencia con una expansión del 2.1% en el presente año (0.2 puntos más) y 1.5% en 2023 (0,6 puntos menos a lo previsto en junio).

En el caso de la inflación, prevé que la tasa cierre 2022 en 7.9% y en 2023 se ubique en 4.9%.

Las perspectivas económicas de 2023 también se revisaron a la baja en otras zonas y países del mundo, salvo para Turquía (3%, sin cambios), el Reino Unido (0%, sin cambios) e Indonesia (4.8%, más 0,1 puntos porcentuales).

El crecimiento de Estados Unidos sería de 0.5% en 2023 (0.7 puntos menos que lo proyectado en junio) y el de China un 4.7% (-0.2). La economía rusa se contraería un 4.5% en 2023, tras una contracción del 5.5% en 2022.

El mercado laboral de nuestro país no se ha recuperado todavía de la crisis que provocó la pandemia de COVID-19, sobre todo porque su tasa de inactividad continúa estando por encima del nivel prepandemia a causa, principalmente, de los trabajadores de edad avanzada que dejaron su actividad y no han vuelto.

Este es uno de los principales puntos que destaca la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en el capítulo que dedica a México de su informe anual de Perspectivas del Empleo publicado este viernes, en el que recuerda el profundo impacto que tuvo la pandemia en ese país.

“México experimentó una de las caídas más pronunciadas del empleo en toda la OCDE”, destacan los autores, que a continuación puntualizan que “gracias a una vacunación efectiva, a la recuperación gradual del turismo y a la reactivación del consumo interno, en el verano de 2022 su empleo total era levemente superior al de finales de 2019”.

En concreto, se situó en el 62.6% de la población en edad de trabajar en julio, comparado con el 62.4% en diciembre de 2019, antes de que estallara la crisis.

Sin embargo, la OCDE alertó que las tasas de inactividad se mantienen un punto porcentual por encima de las que había antes de la pandemia. El reto es, señalaron, reincorporar a las personas que están desalentadas para buscar trabajo.

La inactividad laboral es la clasificación que se le da a las personas que quieren trabajar, pero no buscan empleo porque creen que no lo encontrarán. En el caso de México, el INEGI agrupa a esta población en la categoría de “disponibles” de la población no económicamente activa.

“Personas de 12 y más años que no trabajaron ni tenían empleo y no buscaron activamente uno, por desaliento o porque piensan que no se los darían por la edad, porque no tienen estudios, etc.; pero estarían dispuestas a aceptar un trabajo si se les ofreciera, sin embargo, no buscan activamente uno”, define el INEGI.

Y es que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en julio de este año la población inactiva pero disponible para trabajar fue de 6 millones de personas. Esta cifra equivale a un aumento de casi medio millón de personas respecto a febrero de 2020, previo a que la pandemia estallara en México.

La razón, apunta la OCDE, es que los adultos de edad avanzada, y en particular los del grupo de entre 65 y 74 años, optaron por dejar de trabajar al reconocer los riesgos que el COVID representaba dada su edad.

Para ese grupo, la tasa de inactividad era en el cuarto trimestre de 2021 de casi cuatro puntos porcentuales por encima de la que había dos años antes.

En cuanto al trabajo informal, que se redujo drásticamente al inicio de la pandemia por la inestabilidad de los puestos de trabajo, cuando la economía se reactivó también se ha puesto a subir. En marzo de 2022 la tasa de informalidad era del 56%, solo dos puntos porcentuales por debajo del promedio precrisis.

Como en la mayor parte de los países de la OCDE, se apunta que el empleo juvenil no se ha recuperado del choque de la pandemia con las cifras disponibles de comienzos de 2022, por lo que se enfatiza que este es otro desafío que se tiene en el país.