Las renuncias de empleados se han multiplicaron en Twitter después del ultimátum que diera Elon Musk, dueño y jefe de la compañía, quien pidió a los empleados que sobrevivieron a la primer ola de despidos que eligieran entre entregarse «completamente, incondicionalmente», o marcharse.

Según varios medios estadounidenses, cientos de trabajadores de Twitter tomaron la decisión de dejar la empresa ayer jueves.

Recordemos que la mitad de los 7,500 empleados de la empresa con sede en California fueron despedidos hace dos semanas por Musk, y unos 700 empleados más habían dimitido meses atrás, incluso antes de estar seguros de que la venta se concretaría.

Con las renuncias que se han producido en las últimas horas, usuarios de la red social, incluidos excolaboradores, periodistas y analistas, se preguntan si el fin de Twitter estaría cerca.

«Y… acabamos de alcanzar un nuevo pico en el uso de Twitter», ironizó Musk en la red social. Tuiteó el conocido meme de un actor posando sobre una tumba. Tanto el hombre como la lápida estaban cubiertos con el pájaro azul de Twitter. La publicación recibió más de un millón de likes.

En un tuit posterior, el multimillonario dijo: «Números récord de usuarios están iniciando sesión para ver si Twitter está muerto, ¡irónicamente, haciéndolo más vivo que nunca!».

Todo esto llega después de que ayer por la tarde, Twitter advirtió a todos los empleados que los edificios de la empresa estaban temporalmente cerrados y que no habría acceso, según un memorando interno divulgado por varios medios estadounidenses.

«Las oficinas reabrirán el lunes 21 de noviembre. Gracias por su flexibilidad. Continúe cumpliendo con las reglas de la casa al abstenerse de discutir información confidencial en las redes sociales, con la prensa o en otros lugares», se indicaba en el mensaje.

El miércoles, Musk pidió individualmente a los empleados de la red social que se comprometieran a «trabajar muchas horas a alta intensidad», «para construir un Twitter 2.0 revolucionario y tener éxito en un mundo cada vez más competitivo».

Los empleados tenían hasta ayer por la tarde para hacer clic en la casilla «sí» y afirmar su compromiso con «el nuevo Twitter».

Si no lo hacían, perdían sus trabajos y recibían tres meses de indemnización por despido, un método inusual incluso en Estados Unidos, donde las leyes laborales protegen menos a los empleados que en muchos otros países desarrollados.

La noche de ayer, se proyectaron mensajes contra Musk en la fachada de la sede de la compañía en San Francisco. Se podía leer «Elon Musk, cállate», «Para con el Twitter tóxico» o «Lanzándose a la quiebra», según fotos de Gia Vang, reportera de la cadena local NBC.

Muks remató su serie de declaraciones con un polémico mensaje en el que asegura que Twitter hará muchas «tonterías» en los próximos meses, para mantener lo que funciona y cambiar lo que no.

Ana Paula Ordorica es una periodista establecida en la Ciudad de México. Se tituló como licenciada en relaciones internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y tiene estudios de maestría en historia, realizados en la Universidad Iberoamericana.



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