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El presidente ejecutivo de Twitter, Jack Dorsey, dijo que vetar al presidente Donald Trump de su plataforma tras los hechos de violencia de la semana pasada en el Capitolio de Estados Unidos fue la «decisión correcta», aunque reconoció que sienta un precedente peligroso.

Twitter eliminó la semana pasada la cuenta de Trump, que tenía 88 millones de seguidores, en base al riesgo de más violencia tras el asalto al Capitolio por parte de partidarios del mandatario.

«Tener que tomar estas acciones fragmenta la conversación pública», escribió Dorsey en Twitter el miércoles. «Nos dividen. Limitan el potencial de aclaración, redención y aprendizaje. Y sientan un precedente que considero peligroso: el poder que un individuo o corporación tiene sobre una parte de la conversación pública global».

El bloqueo generó críticas de algunos republicanos que opinaron que atentó contra el derecho del presidente a la libertad de expresión. Uno de los comentarios que más relevancia han tomado en el tema, fue el hecho por la canciller alemana, Angela Merkel, quien advirtió que las empresas privadas no deberían decidir sobre posibles restricciones a la libertad de expresión.

En su hilo de Twitter, Dorsey sostuvo que si bien no se enorgullecía de la prohibición, «el daño fuera del internet como resultado del discurso en línea es demostrablemente real». Reconoció que una prohibición como la hecha a Trump es un fracaso en su intento de promover una «conversación saludable» dentro de la red social.

Recordemos que Twitter ha introducido una serie de medidas durante el último año, como etiquetas, advertencias y restricciones de distribución para reducir la necesidad de tomar decisiones sobre la eliminación total del contenido del servicio.

Al respecto, el fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, aseguró que debido a su modelo comercial, Twitter y Facebook gestionaron «mal» la desinformación durante la presidencia de Donald Trump; explicó que el ataque del 6 de enero al Capitolio recae «al 100%» en el presidente de Estados Unidos, pero a Twitter y Facebook «les costó lidiar con la desinformación».

«Respecto a Donald Trump, hicieron un mal trabajo durante mucho, mucho tiempo», afirma Wales, dado que el mandatario «claramente difundía desinformación (…) Ellos tienen un modelo comercial que dice: ‘necesitamos tantas visitas a la página como sea posible’, y eso también perjudica a su marca, así que lo tienen que solucionar, pero creo que les va a costar», explicó.

“Probablemente no habría llegado aquí

(a La Casa Blanca) sin las redes sociales

porque la prensa ha sido

muy injusta conmigo”

Donald Trump.

Febrero 18, 2020.

 

Usó Twitter para anunciar políticas de gobierno; para contratar y despedir empleados; para inventar palabras (Covfefe); movió mercados bursátiles y mintió sin freno. La verdad la sustituyó con el espectáculo de la mentira que twitter facilitó. Algunos dicen que sin Twitter, Trump no habría llegado a la presidencia de EUA y ahora, muy apropiadamente para los tiempos, concluye su presidencia y Twitter lo sacó de su plataforma. Lo mismo ha hecho Facebook.

¿Por qué si Trump lleva incitando a la violencia y mintiendo desde incluso antes de ser presidente, las plataformas actúan hasta ahora? La respuesta más sencilla es que Trump dejará de ser presidente en menos de una semana y en su lugar llega un presidente demócrata cuyo partido va a tener la mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado. Pero también es posible tomar en cuenta que si Twitter hubiese tomado esta acción cuando Trump todavía tenía años por delante de ser el presidente, hubiese sido bastante complicado silenciarlo ya que cualquiera de sus miles de seguidores podría escribir lo que Trump publicara en otra plataforma como Parler, Gab, Rumble, MeWe o DLive a las que son afines los seguidores de Trump, y copiar el mensaje en Twitter. Silenciar al presidente de Estados Unidos no será sencillo ahora pero habría sido prácticamente imposible durante su gobierno.

Esto sin duda es un golpe durísimo para Trump que ha sabido capitalizar las redes sociales como ningún otro político. Tan solo en el último mes Trump twitteó un promedio de 18.5 veces al día y esto generó más de 17 millones de re-tuits y casi 80 millones de ‘likes’. Si Trump hubiese querido generar la misma atención a través de los medios de comunicación tradicionales, el costo habría sido de casi 3 millones de dólares al mes, de acuerdo con un artículo publicado esta semana en Los Angeles Times.

¿A dónde se van a ir los miles de seguidores de Trump? ¿Ya con esto se acaba la promoción de violencia y la publicación de mentiras, incluyendo la de que las elecciones de noviembre fueron fraudulentas? Trump no va a estar en Twitter pero el trumpismo sí. Sus miles de seguidores saben que si solamente están en Parler o Gab, su mensaje no tendrá eco. Para poder resonar, se requiere de periodistas y medios de comunicación tradicionales que hagan que el mensaje se repita en los ámbitos liberales.

Ahora, ¿qué pensar de que dos personas, Jack Dorsey y Mark Zuckerberg, sean las que definan qué y a quién se deja publicar y qué y a quién se le bloquea? En el caso de Trump, la decisión de sacarlo de sus plataformas la tomaron después de haberse beneficiado durante por lo menos cinco años de la presencia de Trump en sus redes sociales. Y ¿qué decir sobre otras dos personas que sean las que tengan las llaves de la posibilidad de que una plataforma pueda o no existir? Me refiero a Tim Cook y Sundar Pichai, los CEOs de Apple y Google (Alphabet) que decidieron sacar de sus tiendas de aplicaciones a Parler y con esto prácticamente desaparecer a la red social alternativa a la que se quieren mudar los simpatizantes de Trump.

El momento para reflexionar sobre el peligro de Trump para la democracia tendrá que llevar también a pensar en el desbalance que representan estas cuatro empresas; estos cuatro individuos, con el poder descomunal que tienen en sus manos. Una pluralidad en las redes es igual de indispensable para una democracia como el reconocimiento de que en las elecciones se gana y se pierde y cuando sucede esto último, se acepta y se promueve una transición pacífica del poder.

Apostilla: El presidente López Obrador no condenó la violencia en el Capitolio de EUA con el argumento de que no quiere intervenir en lo que ocurre en otros países. Sin embargo, sí criticó la decisión de Twitter y Facebook de suspender las cuentas de Trump.

Columna completa en El Universal

Twitter informó está tarde que, luego de una exhaustiva revisión de los últimos tweets del presidente Donald Trump, y dado el contexto de los últimos días, se decidió suspender su cuenta permanentemente.

La red social indicó que la decisión fue tomada debido al riesgo que representaba hacía una mayor incitación a la violencia.

La red social reiteró que tal como lo expresó el miércoles pasado en el marco de los hechos de violencia en el Capitolio,  «violaciones adicionales a las Reglas de Twitter podrían resultar en este curso de acción».

«Dejamos claro hace años que estas cuentas (líderes y gobernantes) no están completamente por encima de nuestras reglas y no pueden usar Twitter para incitar a la violencia, entre otras cosas. Seguiremos siendo transparentes en torno a nuestras políticas y su aplicación», se señala en el comunicado que la red social emitió explicando la suspensión.

La plataforma compartió el análisis que realizó y que derivó en la suspensión de la cuenta del presidente estadounidense.

El 8 de enero de 2021, el Presidente Donald J. Trump twitteó (traducción): “Los 75,000,000 grandes Patriotas Estadounidenses que votaron por mí, AMERICA FIRST y MAKE AMERICA GREAT AGAIN, tendrán una GRAN VOZ en el futuro. A ellos no se les faltará el respeto ni serán tratados injustamente de ninguna manera o forma!!!”

Poco después, el presidente twitteó (traducción): “Para todos los que han preguntado, no asistiré a la Inauguración el 20 de enero”.

Twitter precisó que ambos tweets debían leerse en el contexto de eventos mayores en el país y en las formas en que las declaraciones del presidente pueden ser movilizadas por diferentes audiencias, incluso para incitar a la violencia, así como en el contexto del patrón de comportamiento de esta cuenta en las últimas semanas.

Se determinó que las publicaciones infringían la política de ‘Glorificación de la Violencia’, por lo que la cuenta del presidente procedió a ser suspendida de manera inmediata y de forma permanente del servicio.

Añadieron que en la evaluación realizada a las publicaciones, se concluyó que era muy probable que alentaran e inspiraran a las personas a replicar los actos delictivos que se vivieron este miércoles en Washington.

La declaración del presidente Trump de que no asistirá a la toma de posesión, está siendo recibida por varios de sus partidarios como una confirmación más de que la elección no fue legítima y se considera que él desconoce su afirmación anterior hecha a través de dos Tweets por el Jefe de Gabinete, Dan Scavino, quien dijo que habría una «transición ordenada» el 20 de enero.

El segundo tweet también podía incentivar a  aquellos que potencialmente estén considerando actos violentos y que la toma de posesión sería un objetivo «seguro», ya que él no asistirá.

El uso de las palabras “patriotas estadounidenses” para describir a algunos de sus partidarios, según el análisis de la plataforma, se interpreta como apoyo a quienes cometen actos violentos en el Capitolio de Estados Unidos.

La mención de que sus seguidores tienen una «VOZ GIGANTE en el futuro» y que «¡¡¡No se les faltará el respeto  ni serán tratados injustamente de ninguna forma o manera!!!», se interpreta como una indicación más de que el presidente Trump no planea facilitar una “transición ordenada” y en cambio, planea continuar apoyando, empoderando y protegiendo a quienes creen que él ganó las elecciones.

Twitter indicó que los planes para futuras protestas armadas ya han comenzado a proliferar dentro y fuera de Twitter, incluido un ataque secundario propuesto contra el Capitolio de Estados Unidos y los edificios del capitolio estatal el 17 de enero de 2021.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) criticó a Facebook y a Twitter por «censurar» a su homólogo estadounidense, Donald Trump, aunque se refirió a él sin nombrarlo directamente, ni a los mensajes en los que incitó a la violencia en sus seguidores.

“Algo que no me gustó ayer de lo del asunto del Capitolio, nomás que respeto, pero no me gusta la censura, no me gusta que a nadie lo censuren y le quiten el derecho de transmitir un mensaje en Twitter o en ‘Face'», opinó López Obrador.

Su crítica al bloqueo del republicano se dio pese a que rechazó pronunciarse sobre el asalto al Capitolio, que duró casi cuatro horas y dejó cuatro muertos, 14 policías heridos y al menos 52 detenidos.

Al final de su rueda, AMLO expresó su molestia por el actuar de las plataformas que suspendieron vídeos y publicaciones de Trump «debido a la violencia».

«No estoy de acuerdo con eso, no acepto eso, tenemos que autolimitarnos todos y garantizar la libertad. ¿Cómo es eso de que te censuro y ya no puedes transmitir?, si nosotros estamos por las libertades, esto lo digo porque existen las redes sociales”, manifestó López Obrador.

Incluso AMLO comparó el comportamiento de las redes sociales con la Santa Inquisición. Lamentó que, si las redes sociales siguen con este comportamiento, solo quedarían los medios comerciales como el New York Times o The Washington Post, además de la prensa mexicana que es crítica con su gobierno.

“¿Dónde está incluso la norma, dónde está la legislación, dónde está reglamentado? Eso es un asunto de Estado, eso no es un asunto de las empresas. Ese es un tema importante porque aquí nos han querido censurar, bueno hemos padecido de censura siempre”, añadió.

En cuanto al tema de Estados Unidos, López Obrador negó que vaya a tener «pleitos» con el futuro presidente del país vecino, Joe Biden, pero rechazó una visita a su toma de posesión el próximo 20 de enero o alguna en los próximos meses. «No tengo invitación y he decidido salir poco desde que estoy en la presidencia, solo he hecho un viaje a Washington a La Casa Blanca porque era muy importante el que se iniciara lo del tratado de libre comercio», sostuvo.

Al igual que AMLO, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se abstuvo de comentar el asalto al Capitolio en Washington, aunque aseguró que hubo fraude en las elecciones de Estados Unidos, las cuales resultaron en la derrota de su aliado político.

«El personal tiene que analizar lo que sucedió en las elecciones americanas (estadounidenses) ahora. Básicamente, ¿cuál fue el problema, la causa de toda esa crisis? Falta de confianza en el voto. Allí, el personal votó y potenció el voto por correo por causa de la tal pandemia y hubo gente que votó tres, cuatro veces, muertos votaron. Fue una fiesta allí. Nadie puede negar eso de ahí», resaltó Bolsonaro ante un grupo de seguidores.

Incluso dijo que eso podía suceder en su país. «Y aquí en Brasil, si aún tenemos el voto electrónico en 2022, va a suceder lo mismo».

Bolsonaro también condenó el hecho de que Twitter y Facebook bloquearan las redes sociales del presidente estadounidense. «Bloquearon a Trump en las redes sociales, un presidente electo. Todavía presidente, tiene sus redes bloqueadas», lamentó el líder de la ultraderecha brasileña.

Tras los hechos violentos registrados la tarde de ayer en la capital de Estados Unidos, Twitter, Facebook e Instagram bloquearon temporalmente las cuentas del presidente Donald Trump; sin embargo, expertos aseguran que la medida es poca y tardía.

Aunque algunos aplaudieron las acciones de las redes sociales, los expertos recalcaron que las acciones de las empresas ocurren luego de años en los que permitieron a Trump y sus partidarios difundir información errónea y peligrosa, además de alentar acciones y declaraciones que contribuyeron a la violencia de este miércoles.

Jennifer Grygiel, profesora de comunicaciones de la Universidad de Syracuse y experta en redes sociales, estimó que los eventos de ayer son el resultado directo del uso de Trump de las redes sociales para difundir propaganda y desinformación, y que las plataformas deberían asumir cierta responsabilidad por su falta de acción oportuna.

Twitter, que bloqueó la cuenta de Trump durante 12 horas, también amenazó al mandatario saliente con aplicarle una prohibición permanente si volvía a infringir las reglas. La compañía procedió a la eliminación de tres de los tuits de Trump.

Facebook e Instagram impidieron que Trump pudiera publicar durante 24 horas después de que hubo dos violaciones de sus políticas. Las dos plataformas, así como YouTube, ya habían eliminado el breve video en el que Trump instó a «irse a casa» a sus simpatizantes que antes irrumpieron en el Capitolio.

The shocking events of the last 24 hours clearly demonstrate that President Donald Trump intends to use his remaining…

Publicado por Mark Zuckerberg en Jueves, 7 de enero de 2021

Sin embargo esta mañana, el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, anunció a través de un mensaje en la red social que se tomó la decisión de extender la suspensión de la cuenta de Trump indefinidamente, al menos hasta la toma de posesión de Biden, que será el próximo 20 de enero.

«Su decisión de usar su plataforma para aprobar en lugar de condenar las acciones de sus seguidores en el edificio del Capitolio ha perturbado con razón a la gente en los Estados Unidos y en todo el mundo», escribió Zuckerberg. «Creemos que los riesgos de permitir que el presidente continúe utilizando nuestro servicio durante este período son simplemente demasiado grandes».

Añadió que era claro que el presidente Donald Trump tiene la intención de utilizar el tiempo que le queda en La Casa Blanca para «socavar» una transición pacífica y lícita del poder a Joe Biden.

«En los últimos años, hemos permitido al presidente Trump usar nuestra plataforma consistente con nuestras propias reglas, a veces eliminando contenido o etiquetando sus publicaciones cuando violan nuestras políticas. Lo hicimos porque creemos que el público tiene derecho al acceso más amplio posible al discurso político, incluso al discurso controvertido. Pero el contexto actual es ahora fundamentalmente diferente, que implica el uso de nuestra plataforma para incitar a la insurrección violenta contra un gobierno democráticamente elegido».

La medida también incluirá la cuenta de Instagram del presidente Trump.

El asalto al Capitolio de Estados Unidos por parte de partidarios del presidente saliente Donald Trump generó 23.46 millones de tuits, es decir, un promedio de 430 por segundo, según datos compilados el jueves por Visibrain.

El suceso produjo 2.5 veces más tuits que las últimas 24 horas de las elecciones presidenciales de noviembre, indicó la plataforma de seguimiento de las redes sociales. Estos comicios ya habían generado un volumen de tuits seis veces superiores a las anteriores elecciones de 2016.

Además de que Trump fue silenciado por las principales plataformas de comunicación digital, lo sucedido ayer en el Capitolio ha llevado a revelar las fracturas que se venían dando al interior de su gobierno, las cuales se han visto traducidas en una serie de dimisiones de altos cargos de la Administración, entre ellos el consejero adjunto de Seguridad Nacional, Matt Pottinger.

Pottinger, que tenía intención de renunciar el día de las elecciones, permaneció en el cargo a petición del consejero de Seguridad Nacional, Robert O’Brien, quien estaría ahora evaluando presentar igualmente su dimisión, tras  posicionarse del lado de Pence en su disputa de ayer con Trump.

Asimismo, en las últimas horas han dimitido la jefa de eventos sociales de La Casa Blanca, Anna Cristina Niceta, y Stephanie Grisham, jefa de gabinete de la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump. La decisión de Grisham, quien fue también secretaria de prensa de La Casa Blanca, tiene efecto inmediato.

Por su parte, la secretaria adjunta de prensa de La Casa Blanca, Sarah Matthews, se ha sumado a la lista de personas que se despiden, algo que también ha hecho Mick Mulvaney, antiguo jefe de gabinete de Trump y actual enviado a Irlanda del Norte.

«Llamé anoche a (el secretario de Estado) Mike Pompeo para hacerle saber que dimito. No puedo hacerlo. No puedo quedarme», ha dicho Mulvaney en una entrevista a la cadena de televisión CNBC. «Los que han elegido quedarse, y he hablado con varios, lo hacen porque les preocupa que el presidente elija a alguien peor», ha añadido.

En este contexto, la secretaria de Transportes, Elaine Chao, está considerando presentar su dimisión, según la cadena de televisión NBC. Chao está casada con el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell.

Estas dimisiones, junto con las condenas por parte de personas cercanas a Trump, incluido el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, reflejan el creciente malestar en el gobierno estadounidense por el comportamiento del presidente, quien no ha dejado de reiterar su teoría del fraude tras la decisión del Congreso de certificar la victoria de Biden.

La última renuncia que se confirmó fue la de la secretaria de Transporte, Elaine Chao, quien renunció esta tarde al afirmar que «no puedo dejar a un lado» el asalto contra el Capitolio por parte de una turba de simpatizantes del presidente Donald Trump.

Es la funcionaria de mayor jerarquía del gobierno de Trump que renuncia en protesta por la insurrección de partidarios de Trump en el Capitolio.

Chao, cuyo esposo es el líder del bloque de senadores republicanos, Mitch McConnell, dijo que el ataque violento al Capitolio «me ha perturbado profundamente en una forma que no puedo simplemente dejar de lado».

El presidente estadounidense, Donald Trump, justificó este miércoles en un tuit el asalto al Capitolio por parte de sus simpatizantes, al alegar que respondía a un presunto fraude que le robó la victoria en las elecciones, algo de lo que no hay ninguna prueba.

En respuesta, Twitter tomó una medida sin precedentes hasta la fecha y eliminó ese comentario del presidente, que normalmente solo marcaba como una opinión disputada o que no atendía a los hechos, al tiempo que bloqueó la cuenta del mandatario durante 12 horas en medio de la violencia que se ha desatado en la capital y amenazó con la suspensión permanente.

«Esto son cosas y eventos que pasan cuando una victoria electoral arrolladora es arrebatada de manera tan abrupta y viciada a los grandes patriotas que han sido tratados tan injustamente y mal durante tanto tiempo. Vayan a casa y en paz ¡Recuerden este día para siempre!», indicaba el tuit ahora eliminado.

Después del asalto de sus simpatizantes al Capitolio, Trump emitió varios mensajes en los que no fue crítico del allanamiento violento de la sede legislativa y se limitó a pedir «volver a casa» a las miles de personas que se dieron cita hoy en Washington para protestar contra la certificación del triunfo electoral del demócrata Joe Biden, elegido presidente conforme a las normas electorales del país.

«Como resultado de la actual situación de violencia en Washington DC hemos procedido a la eliminación de tres tuits de (la cuenta) @realDonaldTrump que fueron publicados hoy por repetidas y severas violaciones de nuestra política de integridad cívica», indicó Twitter en un comunicado.

A raíz de esta medida, Twitter suspende la cuenta del mandatario durante 12 horas como marca su política interna.

Twitter aseguró que nuevas violaciones de sus normas de civismo y contra la violencia por parte de Donald Trump conllevarán la suspensión permanente de su cuenta, que ha convertido en uno de sus principales canales de comunicación y de transmisión de órdenes ejecutivas durante su Presidencia.

Más temprano, Twitter dijo que estaba reduciendo el alcance de los mensajes que alentaban a la violencia en curso en el Capitolio de Estados Unidos.

Los mensajes detectados «no se podrán volver a tuitear, responder ni recibir ‘me gusta'», dijo la red social, que ya había tomado medidas para regular los intercambios en el marco de la elección particularmente tensa de noviembre de 2020.

«Dada la situación en Washington trabajamos activamente para proteger la integridad de las conversaciones públicas en la plataforma y tomamos medidas contra todos los contenidos que transgredían las reglas de Twitter», dijo la empresa en la cuenta dedicada a la seguridad.

Los intercambios se tornaron enardecidos en las redes sociales con muchos usuarios narrando en directo lo que estaba ocurriendo. Varios observadores acusan a las plataformas de haber permitido que Trump y sus partidarios violentos las utilizaran para organizar sus actos.

A la par, se informó que el Congreso retomará esta noche la sesión para certificar el triunfo de Joe Biden en las presidenciales de noviembre.

«Hemos decidido que debemos proceder esta noche en el Capitolio una vez que el edificio esté autorizado para su uso», dijo Pelosi en una carta a sus colegas, luego de reportes de que las instalaciones habían sido aseguradas por la policía y que los manifestantes habían sido retirados.

La líder de los demócratas en la Cámara Baja tachó la irrupción de los manifestantes pro-Trump en el Capitolio como un «asalto vergonzoso» a la democracia estadounidense, pero aseguró que esto no puede disuadir a los legisladores de su responsabilidad de validar la elección de Biden.

Foto: Twitter @11thHour

Twitter informó este martes que lanzará una opción de mensajes que desaparecerán después de 24 horas, los «fleets», uniéndose así a la oferta de publicaciones pasajeras ya disponibles en otras plataformas de redes sociales.

Los nuevos «fleets», que al igual que los tuits ordinarios pueden incluir imágenes, vídeos y emojis, son «para compartir pensamientos momentáneos» y buscan atraer a usuarios que quieren evitar hacer comentarios permanentes, según detalló Twitter.

«Para los que son nuevos en Twitter, los ‘fleets’ son una forma más fácil de compartir lo que tienen en mente», dijeron el gerente de producto, Sam Haveson, y el director de diseño, Joshua Harris, de la compañía.

Con esta nueva función, Twitter entra a competir con empresas como Snapchat, que popularizó los mensajes que desaparecen, y Facebook, que también ha adoptado la idea.

Twitter se ha convertido en una importante plataforma para políticos, celebridades y periodistas, pero ha quedado rezagada frente a otras redes sociales en cuanto a usuarios.

En el último trimestre, registró 187 millones de usuarios activos diarios «monetizables», por detrás de Snapchat y Facebook.

Twitter ha estado probando el nuevo formato en Brasil, Italia, India y Corea del Sur y observó que «gente con ‘fleets’ hablaba más» en la plataforma. «Entablar una conversación puede ser increíblemente aterrador… Y sabemos que esto es cierto en la vida real y en la red», dijo la directora de investigación de Twitter, Nikkia Reveillac, al explicar que los «fleets» pretenden hacer que la gente se sienta «cómoda».

Otra novedad en Twitter será el «tuit de voz», o grabación de audio, que sustituye al texto y que se ha probado en los últimos meses. «Escuchar la empatía, emoción y el matiz en la voz de alguien podría ayudar a la gente a conectarse en un nivel diferente» que en un simple tuit de texto, dijo la diseñadora de productos, Maya Gold Patterson.

Según ella, los tuits de voz podrían ser utilizados por las marcas, y los periodistas podrían explicar sus historias a través de ellos.

Los directivos de Twitter, Google y Facebook enfrentaron duras críticas de los senadores estadounidenses esta mañana, sobre la forma en que se moderan los contenidos en sus plataformas, un tema que ha tomado relevancia a menos de una semana de las elecciones presidenciales.

Sundar Pichai de Google, Mark Zuckerberg de Facebook y Jack Dorsey de Twitter, ofrecieron sus comentarios de apertura por videoconferencia a los miembros del Comité de Comercio de la cámara alta del Congreso, defendiendo ampliamente la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, que protege a las plataformas de demandas relacionadas con contenido publicado por terceros.

Al comienzo de la audiencia, el republicano Roger Wicker, quien preside el comité, pidió una reforma profunda de la ley para incrementar la responsabilidad de los gigantes tecnológicos.

«Mi preocupación es que estas plataformas se han convertido en un poderoso árbitro de la verdad y el contenido al que los usuarios pueden acceder», dijo el senador de Mississippi. «El público estadounidense en general está mal informado sobre el proceso de toma de decisiones cuando el contenido es moderado y los usuarios tienen pocos recursos cuando son censurados o restringidos», agregó.

Wicker arremetió en especial contra Twitter, red a la que acusó de parcialidad en su moderación de los mensajes publicados, al considerar que los funcionarios conservadores, comenzando por el propio presidente Donald Trump, eran objetivos excesivamente atacados.

«Su plataforma permite que dictadores extranjeros publiquen su propaganda sin restricciones, mientras usted limita sistemáticamente al presidente de Estados Unidos», acusó a Dorsey.

El jefe de Twitter se defendió asegurando que la red reacciona lo más rápido posible para moderar los contenidos considerados inapropiados, sean cuales sean.

Pichai, por su parte, describió la sección 230 como «un acto fundacional del liderazgo estadounidense en el campo de la tecnología» y advirtió a los senadores de las consecuencias de una transformación del texto también para las empresas, además de para los particulares.

Zuckerberg, quien tuvo algunos problemas para conectarse, abrió la puerta para que se hicieran modificaciones a la Sección 230. «Creo que el Congreso debería actualizar la ley para asegurarse de que funcione como está previsto».

Los directivos de las plataformas coincidieron en una cosa: la ley de inmunidad en la red, que muchos funcionarios electos quieren reformar, no protege solo a las plataformas sino también a los usuarios, incluidas las personalidades políticas.
Zuckerberg dijo que la Sección 230 «fomenta la expresión» y «permite que las plataformas moderen el contenido». Sin esta ley, añadió, las plataformas censurarían más contenido y se expondrían a demandas por eliminar mensajes que inciten al odio o la violencia.

Facebook y Twitter censuraron este martes un mensaje publicado por el presidente Donald Trump, en el que comparaba la pandemia de COVID-19 con la gripe, y en el que aseguraba que la primera es «muchos menos letal» en la mayoría de las poblaciones.

Twitter dio el primer paso y ocultó el tuit del presidente con una advertencia de que viola las reglas de esa red social «sobre la difusión de información engañosa y potencialmente dañina relacionada con la COVID-19», aunque lo mantuvo accesible si se hace clic sobre él por su «interés para el público».

Esta es una estrategia que Twitter ya ha tomado en ocasiones anteriores con mensajes del mandatario desde que en mayo empezó a verificar y colocar alertas junto a los contenidos compartidos por Trump.

A la decisión de Twitter le siguió la de Facebook, que fue aún más drástico y eliminó completamente el mensaje al considerar, según indicó la empresa en un comunicado, que se trataba de «información incorrecta sobre la severidad de la COVID-19».

El mensaje compartido por Trump dice: «¡La temporada de la gripe se acerca! Mucha gente todos los años, algunas veces más de 100.000, y pese a la Vacuna, muere de la Gripe. ¿Vamos a cerrar nuestro País? No, hemos aprendido a vivir con ella, justo como estamos aprendiendo a vivir con la COVID, en la mayoría de poblaciones mucho menos letal».

La parte que las redes consideran que no se ajusta a la realidad es la final, en que el presidente asegura que la COVID es «mucho menos letal» en la mayoría de poblaciones que la gripe.

La mayoría de estudios científicos apuntan a que todo parece indicar que el grado de letalidad de la COVID-19, es decir el porcentaje de fallecidos con respecto al total de infectados, es superior al de la gripe, aunque la cifra exacta no se podrá conocer hasta dentro de varios años, cuando se hayan podido llevar a cabo investigaciones exhaustivas, se disponga de todos los datos y se conozca mejor la enfermedad.

Trump respondió a las acciones de Twitter y Facebook con un nuevo mensaje en el que llamó a eliminar las protecciones legales de las que disfrutan las grandes plataformas de Internet bajo la sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996.

Twitter puso este miércoles la etiqueta de «contenido multimedia alterado» en un video que compartió el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre su rival y aspirante a La Casa Blanca, el demócrata Joe Biden.

El video que compartió el mandatario muestra a Biden reproduciendo el tema «Fuck tha Police» de NWA.

Sin embargo, en la grabación original, Biden sí saca su teléfono pero para reproducir el tema «Despacito» de Luis Fonsi, quien lo presentó en un evento del Mes de la Herencia Hispana en Florida la tarde ayer.

Trump tuiteó con el video editado: «¿De qué se trata todo esto?».

El republicano se ha presentado durante su campaña como un mandatario que defiende «la ley y el orden», en respuesta a las protestas generalizadas, la mayoría de ellas pacíficas, tras la muerte de George Floyd, un hombre negro que falleció bajo custodia policial en Mineápolis.

Una portavoz de Twitter dijo que el video, que obtuvo más de 2.8 millones de visitas, fue etiquetado en base a su política de contenidos manipulados.

Las imágenes manipuladas fueron publicadas originalmente por The United Spot, cuenta que se describe como creadora de videos satíricos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) celebró esta mañana el anuncio de Facebook, acerca de que revelará el origen de la propaganda política que circula en la red social, y que suele incluir noticias y cuentas falsas.

«Qué bien que van a transparentar todos los contratos y cuentas que se utilizaban para denigrar y para la guerra sucia. Es algo importante, un proceso de transparencia de Facebook», dijo el mandatario en su conferencia de prensa matutina.

Y es que se informó que Facebook México implementa desde esta semana medidas para transparentar la contratación de propaganda y endurecer los controles a fin de evitar campañas que difundan falsedades durante los períodos electorales.

López Obrador dijo que el gesto de la red social «es muy oportuno para que haya control y se sepa qué personajes de la política y del sector privado utilizan el anonimato para insultar y enlodar a los adversarios».

AMLO aprovechó para invitó a Twitter a tomar la misma iniciativa ya que, en su opinión, en dicha red social es donde «se nota más la manipulación».

«En Facebook no hay tanta manipulación. No hay tanto uso de robots, de cuentas artificiales, de compra de espacios para fines político-electorales», expresó el mandatario.

López Obrador se ha referido a Facebook y a Twitter como «las benditas redes sociales», puesto que usó dichas redes para hacer campaña, alegando que los medios tradicionales no le abrían espacios.

Al respecto, este jueves Twitter anunció que etiquetará las cuentas de los medios de comunicación afiliados a los estados y cargos gubernamentales clave.

Las cuentas de medios como Sputnik y RT de Rusia y Xinhua News de China se encuentran entre las organizaciones de medios que serán etiquetadas, según un portavoz de Twitter, que se negó a proporcionar una lista completa de las entidades.

«Creemos que las personas tienen derecho a saber cuándo una cuenta de medios está afiliada directa o indirectamente con un actor estatal», dijo Twitter. La empresa también dejará de amplificar estas cuentas o sus tuits a través de sus sistemas de recomendación.

Twitter definió este tipo de medios como aquellos en los que el Estado ejerce control editorial a través de recursos financieros o presiones políticas, o un control sobre la producción y distribución. Se aclaró que los medios de comunicación financiados por el Estado con independencia editorial, como NPR en Estados Unidos o la BBC británica, no serán etiquetados.

La compañía dijo además que está enfocando sus etiquetas en altos funcionarios y entidades que representan la voz de los estados en el extranjero, tales como ministros de Relaciones Exteriores, portavoces y entidades institucionales. Las cuentas etiquetadas incluirán @WhiteHouse, @StateDept, @Elysee, @ 10DowningStreet y @KremlinRussia.

La red social Twitter informó este martes de que ha limitado el acceso a la cuenta de Donald Trump Jr., hijo del presidente de Estados Unidos, tras publicar un vídeo que contenía desinformación sobre la pandemia de Covid-19 y que violaba las reglas de la plataforma.

El vídeo que tuiteó el hijo del mandatario estaba relacionado con el uso de la hidroxicloroquina para tratar a pacientes con Covid-19, un fármaco cuyo uso efectivo contra el virus no ha sido demostrado y que el presidente ha recomendado utilizar en varias ocasiones.

En las imágenes, se habla de la hidroxicloroquina como una cura contra el virus e incluía a varias personas que afirmaban ser doctores y que argumentaban falsamente que «no se necesitan máscaras» y que los estudios que demuestran que el medicamento puede no ser efectivo son «ciencia falsa».

La sanción de la red social al hijo de Donald Trump, que también difundió el mismo vídeo, durará doce horas durante las cuales solo podrá refrescar la aplicación y leer el contenido, pero no se le permitirá tuitear, seguir a otras cuentas o dar «me gusta».

Fuentes de Twitter señalaron a medios locales que Donald Trump Jr. había violado las políticas de uso de la plataforma tras «difundir información engañosa y potencialmente dañina relacionada con Covid-19», si bien insistió en que solo habían borrado el tuit en el que se hacía mención a la hidroxicloroquina y que el resto de contenido previamente publicado seguía siendo accesible.

Un portavoz de Donald Trump Jr., Andy Surabian, apuntó a través de un comunicado que la decisión de Twitter de suspender la cuenta «por compartir un vídeo viral de profesionales médicos discutiendo sobre el uso de la hidroxicloroquina es una prueba más de que las grandes compañías tecnológicas están intentando matar la libertad de expresión online en otro intento de interferir en las elecciones presidenciales y silenciar las voces republicanas».

En los últimos meses, Twitter ha intensificado sus medidas en contra de la desinformación y el acoso en su plataforma, algo que ha instigado a algunos tertulianos y políticos conservadores en Estados Unidos a señalar que la red social está sesgada, especialmente desde que Twitter dijese que varios tuits del presidente «glorificaban la violencia» durante las protestas por la muerte de George Floyd el pasado mayo.

ARTURO SARUKHÁN

EL UNIVERSAL

 

 

De tanto en tanto, un hackeo resulta tan disruptivo y sorprendente en su alcance y audacia que se convierte en un recordatorio oportuno de la precariedad de nuestra dependencia colectiva de sistemas tecnológicos y plataformas digitales. En ocasiones, la naturaleza particular del ciberataque también hace que se vuelva emblemático de los tiempos que vivimos. El hackeo a Sony en 2014 expuso secretos personales y comerciales profundamente incómodos y onerosos para la compañía japonesa. Las filtraciones de Wikileaks en 2010 o de Snowden en 2013 fueron un tsunami de información diplomática y de seguridad nacional sin precedente. El ataque al Comité Nacional Demócrata en 2016 y la publicación de correos electrónicos incidieron en el resultado de la elección presidencial estadounidense.

A esta lista quizá habrá que agregar ahora el hackeo de Twitter del miércoles pasado, un ataque inusitado y coordinado de ingeniería social –aunque poco sofisticado tecnológicamente- contra la privacidad, confianza y seguridad de las redes sociales. Con múltiples cuentas cayendo como chas de dominó, Twitter optó por la opción nuclear, impidiendo que todas las cuentas verificadas restableciéramos contraseñas o tuiteáramos, en algunos casos durante horas. El ataque, sin consecuencias graves por el momento, es relevante más por lo que podría implicar en un futuro que por el daño que parece haber infligido -por lo menos en términos de lo que se atisba ahora sobre la superficie- a sus víctimas. Los atacantes secuestraron cuentas de políticos, empresarios, celebridades y compañías estadounidenses -entre ellos Barack Obama, Joe Biden, Mike Bloomberg, Bill Gates, Elon Musk, Apple y Uber- con el propósito aparente de obtener pagos en criptomoneda. Aún hay muchas preguntas sin respuesta sobre el operativo,
pero ciertamente podría haber sido mucho peor: los atacantes controlaron las cuentas por solo un período breve y las ganancias de esta estafa sumaron poco más de $100,000 dólares, una cifra roñosa dado el asombroso éxito del ataque y el perfil de las cuentas atacadas.

Todo ello ha llevado a sospechar que el ciberataque encierra más de lo que aparenta. La pregunta obligada, dado que ninguna cuenta de las que fueron blanco del ciberataque fue de figuras Republicanas, empezando por la del propio Donald Trump, es si esto fue un embate político disfrazado, con motivos ulteriores y vinculados al proceso electoral presidencial estadounidense de este año. ¿Quizás los ciberdelincuentes usaron su acceso a las cuentas para
capturar mensajes directos e información personal y lo usarán para intentar chantajear o incluso llevar a cabo el tipo de filtraciones que siguieron al ataque a la campaña y partido Demócratas en 2016? Hasta que Twitter llegue al fondo del incidente, no hay forma de estar seguro.

Pero dado el papel que hoy juega esa galería de los espejos que son las redes sociales en nuestro discurso y vida públicas, así como la enorme influencia ahora conferida por la celebridad en Twitter, el ciberataque ya se ha convertido en un momento emblemático de la coyuntura social y política que vivimos. En el proceso, no solo ha subrayado la hiperdependencia del mundo a las redes de información que, por su propia naturaleza, se basan mayoritariamente en información no verificada. A medida que Estados Unidos entre a la recta final de una campaña electoral presidencial profundamente divisiva, es probable que veamos nuevamente procesos de polarización al interior de una sociedad altamente susceptible a la desinformación, con actores internos y externos aprovechando la tribalización estadounidense. Podría ser tentador pensar que los guardianes de las plataformas digitales más importantes han aprendido las lecciones de la campaña de 2016. Yo no estaría tan seguro: solo hay que ver a Facebook y cómo confronta la desinformación. Y en este entorno, ¿qué estragos podría causar información sustraída ahora de esas cuentas y divulgada de manera quirúrgica más adelante? Con un presidente que esencialmente tuitea en vez de gobernar -y que este fin de semana declaró que verá si en su momento acepta y reconoce o no el resultado de las elecciones en noviembre, ¿qué ocurrirá si su cuenta llega a ser controlada externamente? ¿O cuánto tiempo pasará antes de que el tuitero en jefe de la Casa Blanca, después de un tuit particularmente controversial, arme que su cuenta ha sido pirateada?

Twitter abrió una investigación sobre el pirateo de cuentas oficiales de personalidades como Joe Biden, Bill Gates, Elon Musk y Barack Obama y Jeff Bezos, que puso de nuevo en primer plano los desafíos de la ciberseguridad.

Los mensajes, que fueron en su gran mayoría borrados, aparecieron en las cuentas de numerosos usuarios de elevada notoriedad. En los textos se le decía a la gente que tenía 30 minutos para enviar 1,000 dólares en bitcoin y se les devolvería el doble.

«Hemos detectado lo que creemos que fue un ataque tecnológico coordinado por individuos que atacaron con éxito a algunos de nuestros empleados que tenían acceso a nuestros sistemas y herramientas internas», explicó Twitter.

El CEO de Twitter, Jack Dorsey, admitió que fue una jornada muy dura para la compañía. «Todos nos sentimos muy mal por lo que pasó. Estamos haciendo un diagnóstico y compartiremos todo lo que podamos una vez que entendamos mejor lo que sucedió exactamente», añadió.

El sitio Blockchain.com, que monitorea las transacciones en criptomonedas, dijo que unos 12.58 bitcoins, equivalentes a unos 116,000 dólares, fueron enviados a la dirección mencionada en los tuits del fraude.

«Utilizaron estos accesos para controlar muchas cuentas de alto perfil», añadió Twitter, señalando que esta investigando otras actividades maliciosas en las que podrían haber participado o información que a que podrían haber tenido acceso.

La revista Vice informó que alguien dentro de Twitter estaba detrás de la operación de piratería, basándose en capturas de pantalla filtradas, mientras que dos fuentes anónimas afirmaron ser responsables del ataque cibernético, una de las cuales le dijo a Vice que un empleado de Twitter recibió un pago.

Según informes de prensa, Justin Sun, director general de BitTorrent, ofrecía una recompensa de un millón de dólares a los que ayuden a llevar a la justicia a los hackers.

El tuit que se vio en la cuenta de Elon Musk decía: «¡Feliz miércoles! Le estoy devolviendo bitcoin a todos mis seguidores. Les duplicaré todos los pagos enviados a la dirección Bitcoin que está abajo. ¡Ud. envía 0,1 BTC; yo le devuelvo 0,2 BTC!»

Entre las cuentas que se vieron afectadas estuvieron las de Elon Musk, el cofundador de Microsoft, Bill Gates, el jefe de Amazon Jeff Bezos, el ex alcalde de Nueva York, Mike Bloomberg y el inversionista Warren Buffett, además de las cuentas de Apple y Uber.

«La mayoría de las cuentas deberían poder tuitear de nuevo. Todavía estamos trabajando en la resolución del problema, y esta función podría desaparecer y volver», dijo ya por la noche la red social cuando sus usuarios certificados, incluido el presidente Donald Trump, pudieron volver a enviar mensajes.

Justo después del hackeo, las acciones de la empresa cayeron en Wall Street en los intercambios electrónicos después del cierre.

Debido a las acciones de seguridad que Twitter implementó para prevenir más hackeos, usuarios de todo el mundo han reportado fallas al momento de querer iniciar sesión o bien de querer tuitear.

Las fallas se han presentado principalmente en las cuentas que cuentan con la insignia de verificado.

La red social informó que debido al hackeo masivo que se registró esta tarde en diversas cuentas de personalidades de la política, empresarios y líderes de opinión, implementó revisiones para garantizar la seguridad.

«Estamos investigando y tomando medidas para solucionarlo. Los actualizaremos en breve», publicó Twitter a través de su diversos perfiles oficiales.

Y es que esta tarde, hackers no identificados se apoderaron de las cuentas de Twitter de figuras como el expresidente estadounidense Barack Obama; el virtual candidato demócrata a la presidencia Joe Biden; el magnate Mike Bloomberg y de los multimillonarios como Jeff Bezos, Bill Gates, y Elon Musk.

Las celebridades Kanye West y su esposa Kim Kardashian también fueron hackeados.

En lo que pareció ser un fraude con bitcoins, las publicaciones ofrecían enviar 2,000 dólares por cada 1,000 dólares que fueran depositados en una dirección anónima de bitcoin.

No hay pruebas de que los propietarios de esas cuentas fueron objeto de ataques. En lugar de eso, los ciberataques parecían estar diseñados para atraer a sus seguidores de Twitter para que enviaran dinero a la cuenta anónima.

La última actualización de Twitter señalaba que la mayoría de las cuentas se habían restablecido, aunque señaló que el servicio podría ser intermitente en lo que se mantienen los trabajos de seguridad.

Tuits de cuentas aparentemente hackeadas comenzaron a circular esta tarde en Twitter, luego de que se dectectara que más de una docena de cuenta, pertenecientes a magnates de la tecnología, figuras políticas y grandes empresas, solicitaron donaciones en bitcoins.

La causa del hackeono está clara aún, pero el alcance de los mensajes refieren que no se limita a una sola cuenta o servicio.

Twitter dijo que está investigando el asunto y que emitiría una declaración en breve. Incluso alertó que se podrían presentar problemas en inicio de sesión o en publicar, debido a la revisión que hacía.

Algunos de los tuits se eliminaron rápidamente, pero parecía haber dificultades para recuperar el control de las cuentas.

Entre los afectados aparecen el virtual candidato presidencial demócrata en EUA, Joe Biden, el multimillonario Bill Gates, el rapero Kanye West, el presidente ejecutivo de Tesla, Elon Musk.

También fueron afectados el fundador de Amazon, Jeff Bezos, Barack Obama, Mike Bloomberg y las cuentas corporativas de Uber y Apple.

Las publicaciones ofrecían enviar 2,000 dólares por cada 1,000 dólares que fueran depositados en una dirección de bitcoin.

Recordemos que Bezos, Gates y Musk se ubican entre las 10 personas más ricas del mundo y cuentan con decenas de millones de seguidores en Twitter.