Pese al discurso y acciones que ha implementado el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para lograr un gobierno austero y acabar con los lujos que se tenían, todo parece indicar que para el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) no aplica la regla.

Una investigación del diario El Universal reveló que el Conacyt, que dirige María Elena Álvarez-Buylla, destino 15 millones 78 mil 457 pesos a servicios de alimentación; pero no cualquiera, uno gourmet.

El dinero fue destinado para pagar un chef privado, saloneros, un nutriologo, entre otros servicios, a la empresa Pigudi Gastronómico S.A de C.V., quien será el encargado, hasta el 31 de diciembre próximo, de cocinar desayunos y comidas orgánicas y bajas en rasas, para al menos 120 trabajadores.

Y es de acuerdo a los documentos exhibidos por el diario, el contrato que se firmó con la empresa (que dicho sea de paso, fue una de las consentidas del gobierno de Enrique Peña Nieto) señala que los platillos que se sirvan deben realizarse exclusivamente con «productos orgánicos y/o campesinos agroecológicos sin tóxicos, de alta calidad y ser adquiridos por productores agrícolas de la región.

Además, se le advierte a la empresa que «por ningún motivo se permitirá que los alimentos procesados sobrantes se sirvan en otra comida o se utilicen como insumos para elaborar otros platillos o bebidas; también se le pide no repetir los menús.

Entre los ingredientes que el Conacyt pide para la elaboración de sus alimentos se encuentra: cárnicos de primera calidad; salmón; huachinango; robalo; pollo orgánico; arroz silvestre; entre otros. Permite, algunas «gustitos» como pozole, lomo de cerdo; pollo tipo Kentucky, tacos de barbacoa, cochinita pibil y romeritos.

La información sale a la luz en medio de diversas críticas que se le han hecho al Conacyt por recortar apoyos a la investigación: becas, centros de investigación, entre otros recortes presupuestales.

Hasta ahora, el Consejo se ha limitado a publicar en su red social un mensaje en referencia a lo expuesto por El Universal. Indicó que el comedor para trabajadores del Conacyt es un derecho laboral, más no un lujo como se pretendió hacer parecer.

«Es una conquista del contrato colectivo de trabajo que el Conacyt ha respetado y fortalecido mejorando la calidad de los alimentos», justificó.

Ana Paula Ordorica es una periodista establecida en la Ciudad de México. Se tituló como licenciada en relaciones internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y tiene estudios de maestría en historia, realizados en la Universidad Iberoamericana.



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