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El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) instó este viernes a atender de fondo las causas de la migración y aseguró que no quiere que México se convierta en un «campamento de migrantes».

Desde Palacio Nacional, una periodista le preguntó sobre la posibilidad de que Estados Unidos otorgue recursos a México para que atienda debidamente a los migrantes que se encuentran en la frontera, principalmente de origen haitianos.

«Sí, pero hay que atender el fondo, primero, no queremos que México sea un campamento de migrantes», afirmó el mandatario. «Queremos que se atienda el problema de fondo, que la gente no se vea obligada a emigrar. Porque si continuamos con lo mismo es retenerlos, ponerlos en albergues, y no enfrentamos el problema de fondo», destacó.

Lamentó que Estados Unidos lleva décadas sin invertir en América Latina y el Caribe para apoyar a los pueblos pobres, e insistió en su llamado a que se apoye el desarrollo, lo que implicaría que cambie la política migratoria que hasta ahora se ha seguido.

Apuntó que pese a que la administración del presidente Joe Biden entiende la necesidad de apoyar las causas de raíz, y han sido sensibles a las propuestas que se han hecho, tardan «mucho» porque deben presentar la propuesta al Senado, y se mezclan asuntos electorales.

También pidió apoyo para Haití y que intervengan las Naciones Unidas, pues la mayoría de los migrantes que se encuentran en la frontera México-Estados Unidos son de este país.

«No es solamente atender a los migrantes haitianos que por necesidad salen de su país, por necesidad y por la violencia, hay que hacer algo y aquí la ONU se está tardando. Es lo mismo. ¿Dónde están los organismos de defensa de derechos humanos a nivel internacional?», subrayó.

Y es que la región vive una ola migratoria sin precedentes desde comienzos de año con un flujo histórico, con 147,000 indocumentados detectados en México de enero a agosto, el triple de 2020, y un récord de 212,000 indocumentados detenidos solo en julio por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos.

El enviado especial del gobierno de Joe Biden para Haití renunció en protesta por las expulsiones «inhumanas» de migrantes haitianos a su país, dijeron funcionarios estadounidenses este jueves.

Daniel Foote fue designado al puesto en julio luego del asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse. Desde antes de las expulsiones de los migrantes haitianos de Del Río, Texas, se sabía que el diplomático de carrera sentía profunda insatisfacción con lo que consideraba la falta de urgencia en Washington y la lentitud de los esfuerzos para mejorar las condiciones en el país caribeño.

Foote escribió al secretario de Estado, Antony Blinken, que renunciaba inmediatamente «con profunda desilusión y disculpas a los que buscan cambios cruciales».

«No permitiré que me asocien con la decisión inhumana y contraproducente de Estados Unidos de deportar a miles de refugiados haitianos e inmigrantes ilegales a Haití, un país donde funcionarios estadounidenses están encerrados en cuarteles seguros debido al peligro que significan las pandillas armadas en la vida cotidiana», escribió. «El enfoque de nuestra política para Haití sigue siendo profundamente defectuoso, y mis recomendaciones han sido ignoradas y descartadas, cuando no modificadas para proyectar una narrativa distinta de la mía».

Dos funcionarios con conocimiento directo del asunto confirmaron la renuncia bajo la condición de anonimato por no estar autorizados a hablar públicamente sobre ello.

Uno de los funcionario dijo que Foote solicitó con insistencia una mayor supervisión de los planes para Haití y que el gobierno no consideraba que sus pedidos fueran apropiados.

La renuncia repentina de Foote deja un vacío en los planes de Estados Unidos para Haití y suma una nueva voz prominente y crítica a la respuesta del gobierno a los haitianos acampados en la frontera de Texas con México.

Se prevé que la embajadora de Estados Unidos en Haití, Michele Sison, otra diplomática de carrera, deje el puesto próximamente tras su designación como secretaria adjunta de asuntos internacionales de organización del Departamento de Estado.

Y es que el campamento se ha reducido considerablemente desde que superó las 13,000 personas el sábado, muchas de ellas expulsadas y muchas liberadas en Estados Unidos con órdenes de presentarse ante las autoridades de migración.

La Casa Blanca enfrenta fuertes críticas de ambos partidos. Los demócratas y muchos grupos defensores de los inmigrantes dicen que la expulsión de miles de haitianos sin darles la oportunidad de pedir asilo viola los principios estadounidenses. Además los han enfurecido las imágenes ampliamente difundidas de agentes de la Patrulla Fronteriza a caballo empleando tácticas agresivas contra los migrantes.

Representantes de los gobiernos de México y Haití sostuvieron la tarde de ayer una reunión para dar seguimiento a las necesidades de los migrantes de origen haitiano que se encuentran en diferentes estados del país, y que han generado una grave crisis principalmente en la frontera con Estados Unidos.

La reunión estuvo encabezada por autoridades de la Secretaría de Gobernación, a través del Instituto Nacional de Migración (INM), así como de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), y fue en seguimiento a la mesa de diálogo que se estableció el pasado 17 de septiembre.

Las autoridades de ambos países informaron que se acordó proporcionar espacios físicos para la instalación de oficinas consulares de la República de Haití en dos puntos: Talismán, Chiapas y Tenosique, Tabasco.

Además, se indicó que se llevará a cabo una gira de trabajo conjunta en ambas localidades para poder conocer la problemática a fondo y poder brindar soluciones.

Otro de los acuerdos que se cerró fue el programar vuelos para todas aquellas personas de origen haitiano que deseen regresar a su país de manera voluntaria, y se anunció que se incorporarán a la siguientes sesiones las autoridades consulares de Chile y Brasil, países que han concedido refugio a un gran número de haitianos.

Los funcionarios e ambos países coincidieron en la importancia de mantener una migración ordenada, segura y regular, así como atender las causas que alientan la migración de las personas originarias de Haití, como lo es la situación económica y social en la isla.

Y es que desde ayer se informó que nuestro país comenzó a retirar por vía terrestre y aérea a los migrantes haitianos que acampaban en la frontera con Estados Unidos, lo que supone  un nuevo nivel de apoyo a Washington en momentos en que un enorme campamento de refugiados en Texas se desbordaba.

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, dijo ayer que había discutido la situación de los haitianos con su homólogo estadounidense, el secretario de Estado Antony Blinken. Ebrard manifestó que la mayoría de los haitianos ya tenían estatus de refugiado en Chile o Brasil, y que no lo buscaban en México.

Un funcionario del gobierno mexicano, que habló bajo condición de anonimato, reveló a la agencia AP que tres autobuses con migrantes salieron de Ciudad Acuña rumbo a Piedras Negras, donde abordaron un vuelo con destino a Villahermosa, Tabasco, mientras que el lunes salió un vuelo desde Monterrey rumbo a Tapachula, cerca de la frontera con Guatemala.

Recordemos que Tapachula cuenta con el centro de detención de migrantes más grande de Latinoamérica.

El plan era, según el funcionario, trasladar a Tapachula a todos los haitianos que habían solicitado asilo en México, debido a que la mayoría de ellos habrían presentado sus solicitudes en Tapachula y sólo pueden permanecer legalmente en México mientras su caso es procesado si se quedan en el sur.

El canciller Marcelo Ebrard abordó la crisis de las decenas de miles de migrantes haitianos varados en la frontera en una llamada con el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken.

«La conversión versó sobre este tema en particular y la necesidad de una respuesta regional, no solo sobre este flujo que ha atravesado todos los países de América Latina», reveló esta mañana el canciller al participar en la conferencia matutina del Presidente.

La llamada, que sucedió la noche de ayer, ocurre después de que cerca de 13,000 migrantes irregulares, en su mayoría de Haití, llegaran al puente internacional que une Del Río, en Texas, con Ciudad Acuña, en Coahuila. Ahí, los migrantes instalaron un campamento improvisado en el que la mayoría han permanecido.

Los haitianos provienen de Brasil y Chile después de que, en agosto, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) informó de la ampliación del programa del Estatus de Protección Temporal (TPS), para los migrantes haitianos que estaban en suelo estadounidense antes del 29 de julio, y no para quienes llegan como se ha difundido entre los migrantes.

El secretario de Relaciones Exteriores ha pedido una solución regional al enunciar que los migrantes atraviesan Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y México. «Se tiene que tener una respuesta, pensamos nosotros, de carácter regional y con apoyo también de las Naciones Unidas para apoyar que la situación en Haití pueda mejorar lo más pronto posible», manifestó.

Planteó un apoyo humanitario por la crisis política tras el magnicidio del presidente Jovenel Moïse en julio pasado y el terremoto de magnitud 7.2 que dejó más de 2,000 muertes y 12,000 damnificados en agosto.

Ebrard aclaró que aún no hay un acuerdo definitivo con Estados Unidos, que ha deportado 560 haitianos en los últimos días. Señaló que la intención de los haitianos no es quedarse en México, aunque ha estimado que apenas 15% de ellos han pedido refugio en el país.

“Tienen condición de refugiados en esos países (Brasil y Chile), entonces no están solicitando ser refugiados en México, salvo un pequeño porcentaje. Lo que están pidiendo es que se les deje libre el paso prácticamente hacia los Estados Unidos”, apuntó.

Foto: Twitter @Jolisourire21

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aseguró este miércoles que su gobierno no se deja «presionar» por nadie y no es «pelele» ni «empleado» de Estados Unidos en materia migratoria.

Y es que el mandatario fue cuestionado sobre la situación que se vive en la frontera sur en materia migratoria, donde en días recientes se han desmantelado varias caravanas con personas que buscan llegar a la frontera con Estados Unidos.

«No aceptamos presiones de ningún gobierno, México es un país independiente, soberano, y somos más libres que nunca. Sí, tenemos esta situación que nos preocupa y que estamos atendiendo, pero no es porque estemos de peleles o de empleados del Gobierno de Estados Unidos, es que estamos poniendo orden y ayudando, protegiendo», sostuvo el presidente.

La represión de estas caravanas por parte de agentes de migración y de seguridad, como la Guardia Nacional, ha sido muy criticada por defensores de derechos humanos, y se produce en medio de una fuerte ola migratoria, sin precedente en años, en la región.

AMLO insistió en que México no se va a dejar presionar por ningún gobierno extranjero, y aseguró que se actuará con apego a los principios de la política exterior del país.

El presidente fue cuestionado por las denuncias que se han hecho sobre ciudadanos haitianos que se encuentran en la frontera sur, y que se ha reportado viven en condiciones de hacinamiento y llevan meses varados en la región.

López Obrador indicó que se está apoyando a los haitianos en su país de origen, pero se les dificulta enviar ayudas y recursos porque ha habido disturbios. «Es muy triste lo de Haití porque es pobreza, es violencia, afectación por sismos. Es una situación muy difícil», afirmó.

Fue en ese punto donde el mandatario negó que haya una «doble discurso» en México en materia migratoria. Aseguró que los agentes de migración no van armados, y recordó que los agentes que agredieron a migrantes fueron dados de baja de inmediato.

Reiteró su llamado a que los migrantes se queden en el sur del país para evitar exponerse durante su trayecto por el país.

AMLO se dijo convencido que en la reunión de mañana en Washington, donde se retomará el Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN) habrá «buenos resultados», incluido el tema migratorio.

México envió este fin de semana 19 toneladas de víveres e insumos de emergencia a Haití tras el sismo de magnitud 7.2 que se registró el pasado sábado, y que hasta el momento ha dejado más de mil muertes.

«Decidimos apoyar y vamos a seguirlo haciendo porque nada humano nos es ajeno, y olvídense de las fronteras, necesitamos aplicar el criterio, el principio, de la fraternidad universal», dijo esta mañana el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

La titular de la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), Laura Velázquez, detalló que han salido dos aeronaves de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) con 15.4 toneladas que incluyen 1,500 despensas, casi una tonelada de medicamentos, además de leche en polvo y agua embotellada.

Asimismo, la Secretaría de Marina (Semar) movilizó en un avión 3.6 toneladas de insumos de emergencia con cobijas, kits de higiene, lámparas, carretillas, palas y otras herramientas.

La ayuda se envía tras el temblor, uno de los diez sismos más letales de los últimos 25 años en Latinoamérica, registrado el sábado a unos 12 kilómetros de la localidad de Saint-Louis du Sud, con un epicentro de 10 kilómetros de profundidad.

En su último reporte oficial las autoridades elevaron a 1.297 el número de muertes y a más de 6 mil los heridos, aunque las cifras han estado actualizándose de forma constante conforme avanzan las labores de rescate.

La mayor parte de las víctimas mortales se han registrado en la zona Sur, donde se han confirmado 1,054 fallecidos, según ha detallado el director de Protección Civil, Jerry Chandler. El último balance de heridos incluía a más de 2.800 personas en esta zona. Le siguen las provincias de Nippes y Grand Anse, con 122 y 119 muertos respectivamente.

Más de 30,000 familias se han visto afectadas por el desplome o daños en sus viviendas, además de otra serie de edificios, como iglesias, centros escolares, comisarías, hoteles e instituciones sanitarias.

El primer ministro haitiano, Ariel Henry, declaró el estado de emergencia por el sismo, que tuvo lugar en plena crisis política por el asesinato del presidente del país, Jovenel Moïse, el pasado 7 de julio, y por la crisis de salud ante la pandemia de COVID-19, así como la inestabilidad en materia de seguridad.

La oficina de Protección Civil de Haití ha advertido que si no fuera poco, en los próximos dos días se espera la llegada de la tormenta tropical ‘Grace’ por lo que ha pedido a la población «prepararse para proteger sus vidas y posesiones».

Un exfuncionario del ministerio de justicia de Haití, Joseph Felix Badio, habría dado la orden de asesinar al presidente del país Jovenel Moïse, reveló este miércoles el director de la Policía de Colombia.

El general colombiano Jorge Luis Vargas señaló que, según una investigación del gobierno de Haití y la comisión integrada por la Dirección Nacional de Inteligencia y la policía colombiana junto a Interpol, Badio habría dado la orden tres días antes del asesinato.

También afirmó que las autoridades tienen datos sobre cómo se cometió el homicidio.

«Sabemos quiénes fueron las personas que entraron en el primer vehículo, cómo lo hicieron», dijo en un vídeo Vargas, quien sostuvo que Badio les dio la orden de asesinato a los exsoldados colombianos Duberney Capador y Germán Rivera, quienes inicialmente habían sido contactados para servicios de seguridad.

«Varios días antes, al parecer tres, Joseph Felix Badio, quien fue exfuncionario del Ministerio de Justicia, que laboró en la unidad de lucha contra la corrupción con el servicio general de inteligencia, le indica a Capador y a Rivera que lo que tienen que hacer es asesinar al presidente de Haití», agregó Vargas.

Recordemos que Moïse fue asesinado a tiros en su casa el pasado 7 de julio, que las autoridades haitianas arribuyen a un grupo armados de hombres que incluía a 26 colombianos y dos haitianos-estadounidenses.

Dieciocho colombianos fueron detenidos, entre ellos Rivera y otros tres murieron tras enfrentamientos con la policía local, incluido Capador.

Una fuente del gobierno de Estados Unidos había dicho que un comité del Senado investiga el entrenamiento por parte del Ejército de ese país de algunos de los colombianos detenidos.

En tanto, la vicepresidenta y canciller colombiana, Marta Lucía Ramírez, dijo que el gobierno enviará una misión consular a Haití tan pronto como lo apruebe el país, para reunirse con los colombianos detenidos, asegurar que se respeten sus derechos y seguir adelante con la repatriación de los restos de los fallecidos.

El ministerio de Relaciones Exteriores sostuvo que muy pocos de los exsoldados sabían sobre el plan de asesinato, pero dijo que los responsables deberán pagar el precio. «Sea quienes sean, vengan de donde vengan todas las consecuencias drásticas que este crimen debe tener», enfatizó.

Por su parte, familiares y colegas de algunos de los detenidos han afirmado que los sospechosos fueron contratados para trabajar como guardaespaldas y señalan que son inocentes del complot.

Haití tendrá un nuevo gobierno este martes, y será encabezado por Ariel Henry como primer ministro, quien había sido nombrado en ese puesto por el presidente Jovenel Moïse antes de ser asesinado.

En este nuevo gobierno que enfrenta múltiples desafíos, dada la magnitud de la actual crisis institucional y de seguridad, el primer ministro en funciones Claude Joseph retomará su cargo como ministro de Relaciones Exteriores.

La nueva administración carecerá de presidente y tendrá la tarea de organizar nuevas elecciones «lo antes posible». «Desde hace varios días, Claude Joseph y Ariel Henry han estado llevando a cabo una serie de reuniones de trabajo que conducirán a la formación de un gobierno inclusivo con Ariel Henry como primer ministro», destacó un funcionario del gobierno que habló en condición de anonimato.

Este anuncio parece poner fin al enfrentamiento entre Joseph y Henry, que competían por el liderazgo del Ejecutivo haitiano.

Moïse había elegido a Henry para reemplazar a Joseph como primer ministro en los días previos a su asesinato a tiros en su residencia de Puerto Príncipe en la madrugada del 7 de julio. Pero en las horas posteriores al magnicidio, Joseph declaró el «estado de sitio» y dijo que estaba a cargo, provocando una lucha por el poder en la atribulada nación caribeña, sumida en la pobreza y la violencia.

La balanza finalmente se inclinó a favor de Henry, quien se benefició durante el fin de semana del apoyo de un grupo de embajadores en representación de países como Alemania, Brasil, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, Unión Europea, así como la Representante Especial de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas (ONU).

En un comunicado el sábado, este «Grupo central» pidió «la formación de un gobierno consensuado e inclusivo».

«Con este fin, (el Grupo) alienta encarecidamente al primer ministro designado Ariel Henry a continuar la misión que se le ha confiado para formar dicho gobierno», agregaron los embajadores.

El funeral de Moïse , asesinado a los 53 años por un comando armado, tendrá lugar el viernes. Herida en el ataque nocturno, su esposa Martine Moïse regresó a Puerto Príncipe el sábado, luego de ser atendida en un hospital de Miami.

Paralelamente a la preparación del funeral de Moïse, continúa la investigación sobre su asesinato, con el apoyo técnico de la agencia policial federal estadounidense, el FBI.

La policía haitiana arrestó a unos 20 militares retirados colombianos que oficiaron como mercenarios y afirma haber descubierto un complot organizado por un grupo de haitianos, incluido un exsenador actualmente buscado y un pastor médico radicado en Florida, sureste de Estados Unidos. Estos hombres habrían reclutado al comando gracias a una empresa de seguridad colombiana, también establecida en ese estado estadounidense.

Las fuerzas de seguridad de Haití se enfrentaron la tarde noche de ayer con el grupo armado que asesinó al presidente Jovenel Moïse.

La policía mató a cuatro de los «mercenarios» y capturó a otros dos, dijo el director general de la fuerza, Leon Charles, en comentarios televisados la noche de ayer, en los que añadió que las fuerzas de seguridad no descansarían hasta que se atrape a todos.

«Los bloqueamos en el camino cuando salían de la escena del crimen», señaló. «Desde ese momento hemos estado luchando con ellos». «Los mataremos o los detendremos», agregó.

Recordemos que Moïse fue asesinado a tiros por hombres que irrumpieron en su residencia con armas de gran calibre durante la madrugada de este miércoles, en un «acto inhumano y barbárico» que provocó una condena internacional.

El asesinato, repudiado por Washington y países de América Latina, coincidió con una ola de violencia de pandillas en Puerto Príncipe, avivada por una grave crisis humanitaria y por el caos que ha llevado a muchos distritos de la capital a convertirse en zonas prohibidas.

El primer ministro interino, Claude Joseph, dijo que el gobierno había declarado el estado de emergencia en medio de la confusión sobre quién tomaría las riendas del país y que se inició una operación para capturar a los responsables.

Las autoridades del país, donde la mayoría habla francés o creole, dijeron que los pistoleros hablaban inglés y español, y parecían ser extranjeros.

«Mis compatriotas, mantengan la calma porque la situación está bajo control», dijo Joseph. «Este golpe ha herido a nuestro país, pero no quedará impune».

La esposa de Moïse, Martine Moïse, quien recibió un disparo durante el ataque, y que fue encontraba gravemente herida, se mantiene estable y recibe tratamiento médico en un hospital de Miami, a donde fue trasladada la tarde de ayer; así lo confirmó el embajador de Haití en Washington.

El embajador de Haití en Estados Unidos, Bocchit Edmond, dijo que los asesinos se habían identificado falsamente como agentes de la Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA).

Mucha gente en Haití quería que Moïse dejara el cargo. Desde que asumió en 2017, enfrentó pedidos de dimisión y protestas masivas, primero por acusaciones de corrupción y su gestión de la economía, y después por su creciente control del poder.

Joseph dijo que la Policía y el Ejército tenían la situación bajo control, aunque en general se considera que las fuerzas de seguridad de Haití carecen de personal y equipamiento suficiente en comparación con las poderosas bandas. Varios policías han muerto en las últimas semanas en intentos de recuperar el territorio de los bandidos fuertemente armados.

El Consejo de Seguridad de la ONU expresó su profunda conmoción por la muerte de Moïse antes de una reunión a puerta cerrada que se celebra este jueves, solicitada por Estados Unidos y México, para evaluar la situación.

 

El presidente de Haití, Jovenel Moïse, fue asesinado esta madrugada al interior de su residencia por desconocidos en medio de una devastadora crisis política económica en el país.

La primera dama Martine Moïse resultó herida en el ataque, por lo que fue hospitalizada, indicó el primer ministro interino Claude Joseph.

Joseph condenó el «detestable, inhumano y bárbaro acto» y afirmó que la Policía Nacional y otras autoridades tenían bajo control la situación en el país caribeño. Agregó que «la democracia y la república ganarán».

Incluso antes del asesinato, Haití se había vuelto cada vez más inestable y descontento con Moïse. El presidente gobernó por decreto durante más de dos años después de que el país no pudo celebrar elecciones y la oposición exigió su renuncia en los últimos meses.

En la mañana del miércoles, las calles estaban prácticamente vacías en la capital Puerto Príncipe, pero algunas personas saquearon negocios en un área.

Joseph dijo que la policía fue enviada al Palacio Nacional y la comunidad de lujo de Pétionville y será enviada a otras áreas.

En el comunicado, el primer ministro indicó que algunos de los atacantes hablaban español, pero no ofrecieron más explicaciones. Más tarde dijo en un discurso de radio que hablaban español o inglés.

Los problemas económicos, políticos y sociales de Haití se han profundizado recientemente, con la violencia de las pandillas aumentando en Puerto Príncipe, la inflación en espiral y la comida y el combustible escaseando en un país donde el 60% de la población gana menos de 2 dólares al día. Esto sucede mientras el país todavía intenta recuperarse del devastador terremoto de 2010 y del huracán Matthew de 2016.

Los líderes de la oposición acusaron a Moïse, que tenía 53 años, de buscar aumentar su poder, incluso mediante la aprobación de un decreto que limitaba los poderes de un tribunal que audita los contratos del gobierno y otro que creó una agencia de inteligencia que responde solo al presidente.

En los últimos meses, los líderes de la oposición exigieron su renuncia, argumentando que su mandato terminó legalmente en febrero de 2021.

Moïse y simpatizantes sostuvieron que su mandato comenzó cuando asumió el cargo a principios de 2017, luego de una caótica elección que obligó al nombramiento de un presidente provisional que tendría que quedarse solo un año. Haití tenía previsto celebrar elecciones generales a finales de este año.

La Casa Blanca calificó este miércoles de «horrible» el asesinato del presidente de Haití y dijo que Estados Unidos estaba dispuesto a ayudar en la investigación. La secretaria de prensa, Jen Psaki, calificó el magnicidio perpetrado por asaltantes aún no identificados como un «ataque horrible».

«Ayudaremos de cualquier manera al pueblo de Haití, al gobierno de Haití si hay una investigación», dijo, añadiendo que La Casa Blanca estaba «todavía reuniendo información».

El primer ministro británico, Boris Johnson, dijo estar «conmocionado» por este «acto odioso».

En tanto, el presidente Andrés Manuel López Obrador comenzó su conferencia matutina enviando su pésame al pueblo de Haití, por el asesinato del presidente y su esposa. Recordó que el presidente visitó México en 2018 cuando asumió el poder.

«Enviar un abrazo al pueblo de Haití por el lamentable asesinato del presidente de ese país y de su esposa. Es algo que lamentamos mucho», dijo el mandatario.

Indicó que México estaba por enviar 150,000 dosis de vacunas a Haití, que dijo, es un pueblo pobre y muy necesitado de ayuda internacional.

Un vuelo con 81 migrantes irregulares haitianos despegó el sábado del aeropuerto de Tapachula, Chiapas, con destino a Puerto Príncipe, Haití.

El avión, un Boeing 727 de la Policía Federal, partió a las 12:19 horas del sábado después de un retraso de casi dos horas, según informó el Instituto Nacional de Migración (INM) en una tarjeta informativa.

La institución que dirige Francisco Garduño aseguró que el retraso obedeció a que “se atendieran consideraciones técnicas y de seguridad del capitán de la nave”.

Otras informaciones aparecidas en la prensa local señalaron un motín protagonizado por los haitianos, que se resistieron a ser deportados. Estas informaciones mencionan que, en un principio, eran 116 los migrantes que debían ser expulsados.

Fuentes del INM consultadas por diversos medios aseguraron que el retraso estuvo motivado por una “sobrecarga” del avión y que, por este motivo, algunas de las personas fueron conducidas de vuelta a dependencias de Migración, sin especificar si se trataba de la Estación Migratoria Siglo XXI o la Feria Mesoamericana, un complejo en Tapachula que sirve como ampliación del centro de detención para extranjeros.

Estas mismas fuentes reconocieron que se registraron incidentes entre los agentes de la Policía Federal y los migrantes, que no querían ser deportados. Según este relato, hubo golpes y mordiscos, que habrían provocado lesiones leves en alguno de los agentes.

“El retorno de las personas extranjeras se llevó a cabo en estricto apego a los derechos humanos, en acuerdo con las autoridades del Gobierno de Haití, cumpliendo las normas y procedimientos vigentes”, dice la nota difundida por el INM.

Un sismo de magnitud 5.9, ocurrido al norte de Port de Paix, en Haití, causó al menos 12 muertos y 188 heridos, según cifras del Ministerio del Interior.

El epicentro del sismo se registró a 20 kilómetros al norte de Port de Paix y a 175 kilómetros de Puerto Príncipe, con una profundidad de 15.3 kilómetros, informó el servicio Geológico de Estados Unidos.

El presidente de Haití, Jovenel Moise, viajó a Port-de Paix y Gros Morne, las zonas más afectadas del país.

En su cuenta de Twitter, Moise informó que quiere asegurarse de que el “aparato estatal esté totalmente movilizado para ayudar a las víctimas”.

Las cifras de muertos y heridos son parciales por el momento, ya que aún se desconoce la situación de las localidades más alejadas.

La directora adjunta de la ONG Oxfam, Penny Lawrence, renunció este lunes tras asumir la «entera responsabilidad» por el escándalo desatado después de conocerse que responsables de esa organización recurrieron a prostitutas en Haití.

 

«Durante los últimos días surgieron inquietudes sobre el comportamiento del personal tanto en Chad como en Haití sobre los que no pudimos tomar las medidas adecuadas (…) como director del programa en ese momento, estoy avergonzada de que esto sucedió bajo mi supervisión y asumo toda la responsabilidad», dijo la ahora ex miembro de Oxfam a través de un comunicado.

 

«Lamento mucho el daño y la angustia que esto ha causado a los seguidores de Oxfam, al sector de desarrollo más amplio y, sobre todo, a las personas vulnerables que confiaron en nosotros», añadió Lawrence.

 

La renuncia llega luego de que este fin de semana se destapara el escándalo que involucraba a la organización, donde se señalaba que algunos de sus altos cargos presuntamente contrataron prostitutas para realizar fiestas sexuales en Haití tras el terremoto de 2010.

 

La información fue ventilada por el periódico The Times, que tuvo acceso al informe confidencial que hasta ahora no había salido a la luz, razón por la cual se señalaba a la organización de encubrir la investigación y el actuar de sus colaboradores. Sin embargo negaron que dichas afirmaciones fueran verdaderas.

 

Con información de Medios / Foto: Archivo APO

El presidente estadounidense, Donald Trump, reconoció haber utilizado «un lenguaje duro» en su conversación con senadores sobre la ley migratoria, pero rechazó haberse referido a El Salvador, Haití y a países africanos como «agujeros de mierda».

 

 

«El lenguaje utilizado por mi en la reunión de DACA fue duro, pero ese no fue el lenguaje empleado. Lo que fue realmente duro fue la delirante propuesta hecha, un gran paso atrás para DACA», dijo el mandatario a través de su cuenta de Twitter.

 

Según reportó el diario The Washington Post la noche de este jueves, Trump llamó «agujeros de mierda» a El Salvador, Haití y varios países africanos, y sugirió que preferiría recibir en Estados Unidos más inmigrantes de Noruega en lugar de los de esas naciones, lo que ha provocado una nueva ola de indignación y acusaciones de racismo al mandatario.

 

 

«Nunca dije alguna cosa despectiva sobre los haitianos, más allá de decir que Haití es, obviamente, un país muy pobre y con muchos problemas. Nunca dije «sácalos». Es un invento de los demócratas. Tengo una magnífica relación con los haitianos. Probablemente deba grabar mis próximas reuniones, desafortunadamente no hay confianza», añadió el mandatario.

 

Sin embargo esta mañana el senador Demócrata Dick Durbin, quien estuvo presente en el encuentro donde se habrían producido las declaraciones, indicó que el presidente se refirió repetidamente como «países de mierda» a estos países.

Trump «tuiteó esta mañana negando que utilizó esas palabras. No es verdad. Él dijo esas cosas llenas de odio, y las dijo repetidamente (…). Hizo esas declaraciones viles y vulgares, llamando a esas naciones países de mierda», dijo Durbin a la cadena MSNBC.

 

Con información de Agencias / Foto: Archivo APO