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Los tanques israelíes alcanzaron este martes el centro de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el mismo día en que Irlanda, España y Noruega reconocieron el Estado de Palestina y a pesar de las condenas internacionales por un bombardeo contra un campo de refugiados el domingo pasado.

La decisión de los tres países europeos indignó a Israel, que la considera una “recompensa” para Hamás, movimiento islamista que gobierna Gaza desde 2007 y contra el cual Israel libra una guerra desde hace más de siete meses.

Con España, Irlanda y Noruega, el Estado de Palestina pasó a estar reconocido por 145 países de los 193 estados miembros de la ONU, aunque la lista no incluye a la mayoría de las potencias occidentales.

En las últimas horas, la comunidad internacional ha expresado su indignación por un bombardeo israelí el domingo por la noche en el campo de refugiados de Barkasat, a las afueras de Rafah, que mató a 45 personas e hirió a 249, según el Ministerio de Salud de Gaza.

Al respecto, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá este martes con carácter de urgencia a petición de Argelia, miembro no permanente del Consejo.

Pese a estos llamados y repudio, las fuerzas israelíes continuaron este martes con su campaña de bombardeos y de tiros de artillería en el centro y en el oeste de Rafah, una ciudad fronteriza con Egipto, en el marco de una operación terrestre emprendida a principios de mayo.

Los tanques israelíes fueron “desplegados en la rotonda de Al Auda, en el centro de la ciudad de Rafah”, dijo un testigo citado por la agencia AFP. Una fuente de seguridad de Rafah también confirmó haber visto tanques israelíes en el centro de la ciudad.

Según la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), un millón de civiles huyeron de Rafah desde que Israel inició su operación terrestre.

“Esto ocurrió con ningún lugar seguro al que ir y entre bombardeos, escasez de comida y agua”, denunció la UNRWA en X, asegurando que prestar ayuda en esa zona es “casi imposible”.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se refirió al bombardeo del domingo en Rafah como “un accidente trágico” y el Ejército indicó que investigará la muerte de víctimas civiles.

En un primer momento, aseguró que había apuntado contra altos cargos de Hamás con “municiones precisas”.

La Casa Blanca se declaró “impactada” por el ataque y pidió a Israel “tomar todas las precauciones para proteger a civiles”, mientras que China expresó su “fuerte preocupación” frente a las operaciones israelíes en Rafah.

Naciones Unidas reclamó una investigación “completa y transparente” del bombardeo y el secretario general, António Guterres, lo condenó, afirmando que “mató a numerosos civiles inocentes que sólo buscaban refugio de este mortífero conflicto”.

La Media Luna Roja palestina afirma que el lugar bombardeado por Israel había sido designado “como una zona humanitaria”.

El bombardeo se produjo horas después de que Hamás disparara cohetes contra Tel Aviv y otras zonas de Israel, sin causar víctimas, y dos días después de que la Corte Internacional de Justicia, el máximo tribunal de la ONU, ordenara al gobierno de Netanyahu que suspendiera sus operaciones en Rafah.

La guerra estalló el pasado 7 de octubre, cuando comandos islamistas mataron a más de 1,170 personas, en su mayoría civiles, en el sur de Israel, además de que secuestraron a 252 personas. Según el Gobierno 121 permanecen secuestradas en Gaza, de las cuales 37 habrían muerto.

En respuesta, Israel prometió “aniquilar” a Hamás y lanzó una ofensiva aérea y terrestre contra Gaza, que ha dejado hasta el momento 36,096 muertos, en su mayoría mujeres y niños, según el Ministerio de Salud gazatí.

Tanques israelíes tomaron este martes el control del cruce fronterizo de Rafah en Gaza, mientras Israel ignora las advertencias de sus aliados, y opta por avanzar hacia la ciudad, incluso cuando las negociaciones de un alto el fuego con Hamás seguían sobre la mesa.

La ONU advirtió sobre un posible colapso del flujo de ayuda a los palestinos por el cierre de Rafah y el otro cruce principal hacia Gaza, Kerem Shalom.

La incursión israelí se produjo tras horas de tensiones en la guerra que libran Israel y Hamás, donde el grupo insurgente dijo que aceptaba la propuesta de alto el fuego mediada por Egipto y Qatar. Israel, por su parte, insistió en que ese acuerdo no satisfacía sus principales demandas.

La iniciativa diplomática de alto nivel y las maniobras militares hicieron que se vislumbrara una luz de esperanza, para cerrar un pacto que pudiese al menos pausar los siete meses de guerra que ha dejado más de 34,700 palestinos muertos, de acuerdo con autoridades locales de salud, y devastado Gaza.

La incursión nocturna no parecía ser la ofensiva total sobre Rafah que había preparado Israel, pero por el momento se desconoce si se ampliará.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu la calificó de “un paso importante” hacia el desmantelamiento de las capacidades militares y administrativas del Hamás; mientras que el ministro de Defensa, Yoav Gallant, dijo que Israel está dispuesto a “profundizar” el operativo en Rafah si las negociaciones fracasan.

Aun así, la inminente operación amenaza con ampliar una brecha entre Israel y su principal aliado, Estados Unidos, que dice estar preocupado por el destino de alrededor de 1.3 millones de palestinos hacinados en la ciudad.

Ayer, el presidente Joe Biden advirtió nuevamente al primer ministro Netanyahu, en contra de lanzar una ofensiva en Rafah después de que Israel ordenara a 100,000 palestinos que evacuaran ciertas zonas de esa ciudad.

Israel dice que en Rafah están los batallones que le quedan a Hamás, y que es necesario tomar la ciudad para derrotar a ese grupo.

Los grupos de ayuda humanitaria sostienen que un ataque sería catastrófico para los casi 1.4 millones de palestinos que se refugian allí de la campaña israelí en el resto del territorio.

La 401ra Brigada de Israel entró al cruce de Rafah en la madrugada de este martes, dijo el Ejército, y tomó el “control operativo” del crucial paso. Las imágenes mostraban a un tanque entrando. Los detalles del video coincidían con las características conocidas del lugar.

El cruce de Rafah con Egipto y el de Kerem Shalom con Israel son puntos de entrada críticos para alimentos, medicinas y otros suministros que mantienen con vida a la población de Gaza de 2.3 millones.

Las autoridades israelíes negaron a la oficina de asuntos humanitarios de la ONU el acceso al cruce de Rafah, dijo su portavoz Jens Laerke, advirtiendo que la interrupción podría interrumpir la frágil operación de ayuda.

Israel también llevó a cabo una serie de ataques y bombardeos sobre Rafah durante la noche en los que murieron al menos 23 palestinos.

El Ejército de Israel dijo que tomó el paso tras recibir información de inteligencia de que estaba “siendo utilizado con fines terroristas”, pero no ofreció pruebas que respaldaran esa afirmación, aunque sostuvo que la zona próxima al cruce había sido utilizada para lanzar un ataque con mortero que mató a cuatro de sus soldados e hirió a otros cerca del paso de Kerem Shalom el domingo.

Según el Ejército, las tropas terrestres y los ataques aéreos alcanzaron supuestas posiciones de Hamás en Rafah.

Wael Abu Omar, vocero de la autoridad palestina responsable de los cruces, reconoció que las fuerzas israelíes habían tomado el paso y cerraron las instalaciones por el momento. Los ataques aéreos alcanzaban las inmediaciones del cruce desde el lunes, agregó.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Egipto condenó la toma del cruce y la calificó de “una escalada peligrosa”.

En ese sentido han llegado diversos posicionamientos de otros países, entre ellos México.

El Gobierno federal condenó el asalto del Ejército de Israel en Rafah por considerar que traerá “consecuencias catastróficas” para la población civil.

“El Gobierno de México condena la ofensiva militar de las fuerzas armadas de Israel contra la ciudad de Rafah y externa su profunda preocupación por las consecuencias catastróficas que tal avanzada puede significar para la vida de miles de civiles asentados en dicha localidad”, sentenció un comunicado la Cancillería.

Consideró que “los ataques en contra de la población civil constituyen una seria violación a las normas del derecho internacional humanitario”.

Por ello, expuso que “México hace un enérgico llamado para un cese al fuego humanitario inmediato, que sea observado por todas las partes del conflicto, y así sentar las bases para un entendimiento pacífico y definitivo”.

El asalto de Israel en Rafah también ha despertado condenas del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, de la Unión Europea (UE) y de países latinoamericanos como Brasil.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, advirtió este miércoles, al inicio de una reunión del Gobierno, de que nadie le va imponer que decisión debe tomar sobre la respuesta de Israel al ataque de Irán el pasado fin de semana en el que se ocuparon más de 300 proyectiles.

“Agradezco a nuestros amigos por su apoyo en la defensa de Israel y todos sus consejos. Pero quiero ser claro: tomaremos nuestras decisiones nosotros mismos. El Estado de Israel hará todo lo necesario para defenderse”, indicó.

El líder israelí hizo estas declaraciones tras reunirse este miércoles en su oficina de Jerusalén con el ministro de Asuntos Exteriores británico, David Cameron; y su homóloga alemana, Annalena Baerbock a quienes también insistió en que el Estado hebreo debe preservar su derecho a la autodefensa.

“También anoche mantuve una conversación telefónica con el primer ministro británico, Rishi Sunak y pronto hablaré con otros líderes”, adelantó Netanyahu.

Sobre esta llamada telefónica, un portavoz de Downing Street, oficina del jefe de Gobierno del Reino Unido, explicó que Sunak le reiteró a Netanyahu su “firme apoyo”, pero al tiempo subrayó que “una escalada importante no va en interés de nadie y solo profundizaría la inseguridad en Oriente Medio”.

Y es que la comunidad internacional espera que la respuesta de Tel Aviv contra Teherán no agrave el conflicto en una región ya marcada por la devastadora guerra en Gaza y con un intercambio de fuego diario entre Israel y Hezbolá en la frontera norte del país.

Hasta ahora, la ofensiva israelí ha causado ya cerca de 34 mil muertos y más de 76 mil heridos, en el enclave después de que al menos 56 personas perdieran la vida en las últimas 24 horas y otras 89 resultaran heridas en ataques del Ejército israelí, según informes del Ministerio de Sanidad gazatí.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dijo el miércoles que la cancelación de una visita prevista a Washington por parte de sus principales colaboradores esta semana tenía como objetivo demostrar a Hamás que Israel no cedería a la creciente presión internacional para detener la guerra en Gaza.

“Fue un mensaje ante todo para Hamás: ‘No apuestes por esta presión, no va a funcionar'”, dijo en comentarios grabados durante una reunión con el senador estadounidense Rick Scott, que está de visita en el país.

Recordemos que EUA se abstuvo esta semana al momento de votar una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU por un alto el fuego en la Franja de Gaza, que salió adelante por primera vez.

En tanto, Hamás rechazó una nueva propuesta de tregua de Israel, diseñada junto con EUA, después de que la resolución del Consejo de Seguridad saliera adelante, gracias a que por primera vez Estados Unidos no la vetó.

Las conversaciones para un acuerdo de tregua en la Franja de Gaza y canje de rehenes por presos palestinos han vuelto a naufragar esta semana después de que Hamás no haya cedido en sus exigencias de un alto el fuego “integral” y retirada de las tropas israelíes.

Hamás comunicó la noche de lunes a los mediadores (EUA, Qatar y Egipto) que mantiene su postura de semanas atrás y no acepta la contrapropuesta presentada el fin de semana por Israel y Estados Unidos.

La Oficina del Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, tildó las demandas de los islamistas de “delirantes” y “extremas”, y ordenó el regreso de su equipo negociador de Doha.

Netanyahu añadió que la negativa de Hamás es “un triste testimonio del daño causado por la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU”.

Sin embargo, un oficial estadounidense indicó luego a medios israelíes que “la respuesta de Hamás no estaba vinculada a los últimos acontecimientos y que fue preparada incluso antes de que tuviera lugar la votación de la ONU”.

La relación entre Joe Biden y Benjamín Netanyahu no ha sido la mejor. Esta se ha complicado con el respaldo de EUA a la primera exigencia de un cese al fuego en la Franja de Gaza del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En Broojula, Ana Paula Ordorica platica con Maruan Soto Antaki, escritor y analista internacional,  sobre la relación de Estados Unidos e Israel.

 

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, insistió este miércoles en su objetivo de invadir Rafah, en el extremo sur de la Franja, pese al rechazo de Estados Unidos, uno de sus principales aliados, aunque aclaró que los preparativos “tomarán tiempo”.

“En su día le dije al presidente Biden que Hamás no podía ser derrotado sin que las Fuerzas de Defensa de Israel entren en la Franja de Gaza. En nuestra última conversación le dije que es imposible completar la victoria sin que las FDI entren en Rafah para eliminar al resto de los batallones de Hamás”, afirmó.

Netanyahu envió hoy un videomensaje a los ciudadanos israelíes para “actualizarles” sobre su conversación con el presidente Joe Biden el lunes pasado, en la que abordaron la ofensiva en Rafah, a la que EUA se opone y considera una “línea roja”.

“Desde el principio acordamos que había que eliminar a Hamás. Pero durante la guerra, no es ningún secreto, hemos tenido diferencias de opinión sobre la mejor manera de lograr este objetivo”, indicó el primer ministro.

Netanyahu apuntó que ya ha dado luz verde al plan militar del Ejército para la ofensiva dentro de Rafah, donde hay 1.4 millones de desplazados, más de la mitad de la población del enclave, y que pronto aprobará el plan para evacuar a los civiles de las zonas de combate.

“El presidente Biden, cuyo apoyo agradezco, pidió presentarnos sus propuestas tanto en el ámbito humanitario como en otros temas”, señaló Netanyahu sobre el envío de una delegación gubernamental a Washington los próximos días para abordar estas cuestiones con el gobierno estadounidense y consensuar estrategias.

El primer ministro ha elegido a dos de sus más cercanos aliados, el ministro de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer; y el asesor de Seguridad Nacional, Tzachi Hanegbi; mientras que el titular de Defensa, Yoav Gallant, anunció hoy que viajará a Washington la próxima semana para reunirse con su homólogo, Lloyd Austin.

“Mientras nos preparamos para entrar en Rafah, lo que tomará algo de tiempo, seguimos operando con todas nuestras fuerza en Jan Yunis y en los campos de refugiados del centros, además de en la eliminación y captura de altos funcionarios de Hamás como lo hicimos ahora en el hospital Shifa, donde eliminamos a cientos de terroristas”, remató.

El grupo islamista Hamás afirmó hoy que por cada mil cajas de medicamentos que entren en la Franja de Gaza, una será destinada a los rehenes, esto en relación al acuerdo alcanzado con Israel, con la mediación de Qatar y Francia.

“Por cada caja de medicinas para los prisioneros, mil para nuestro pueblo”, indicó en una publicación en X (antes Twitter) Musa Abu Marzouk, un alto cargo del buró político de Hamás, que vive en Líbano, sobre las condiciones del acuerdo anunciado anoche por Qatar, que incluye también la entrega de alimentos y ayuda humanitaria.

El líder de Hamás agregó que en el envío se incluyen 140 tipos de medicamentos diferentes.

Los medicamentos serán entregados por el Comité Internacional de la Cruz Roja, tanto los destinados a los rehenes como los que van para la población gazatí, que se distribuirán en cuatro hospitales repartidos por toda la Franja, indicó el líder de Hamás.

Este es el primer acuerdo alcanzado entre las partes en conflicto desde una tregua de una semana en noviembre, que permitió la liberación de 105 rehenes por 240 presos palestinos, proceso asistido por la Cruz Roja.

Se estima que quedan dentro de la Franja 136 rehenes, 27 de ellos muertos, y que el 75% de ellos necesita tratamiento médico, por enfermedades crónicas o por estar heridos.

Qatar anunció anoche “el éxito de una mediación qatarí en cooperación con Francia” para un acuerdo entre Israel y Hamás por el que se entregarán medicamentos y otra ayuda humanitaria a los civiles de la Franja de Gaza, “en las zonas más afectadas y vulnerables”, a cambio de que parte de las medicinas lleguen a los rehenes.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, confirmó el acuerdo, agradeció a “todos los que han ayudado en la tarea” e indicó que los fármacos fueron comprados por Francia, “según una lista elaborada en Israel de acuerdo con las necesidades médicas de los rehenes”.

Los más de 100 días de guerra en la Franja han dejado más de 24,400 muertos y 61,000 heridos.

A pesar del acuerdo, Israel intensificó este miércoles sus bombardeos en el sur de la Franja de Gaza, zona en que se espera la entrega de las medicinas para los rehenes israelíes a cambio de ayuda humanitaria para los gazatíes.

Hamás indicó que al menos 81 personas murieron durante la noche en la Franja de Gaza, donde la situación es “catastrófica” según la ONU, en pleno invierno.

Recordemos que la guerra se desencadenó por un ataque sin precedentes de Hamás el 7 de octubre en el sur de Israel, que dejó unos 1,140 muertos del lado israelí, la mayoría de ellos civiles, según un recuento de la agencia AFP basado en datos oficiales israelíes.

El consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, llegó este jueves a Israel para reunirse con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en un momento de desacuerdo entre ambos países sobre la guerra en Gaza.

Jake Sullivan, que aterrizó en la ciudad israelí de Tel Aviv, tiene también previsto reunirse con el presidente de Israel, Isaac Herzog, y con miembros del gabinete de guerra como el ministro de Defensa, Yoav Gallant.

A su llegada, Sullivan se reunió en Tel Aviv con el consejero de Seguridad Nacional israelí, Tzachi Hanegbi, según informó la Embajada de Estados Unidos en el país.

El viaje se produce después de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, afirmara que Israel está perdiendo apoyos por sus acciones en la Franja, con miles de víctimas civiles, y le recomendara a Netanyahu que cambie de Gobierno, del que forman parte partidos ultaderechistas contrarios al diálogo con los palestinos y la solución de dos Estados.

Netanyahu ha reconocido que “hay desacuerdo” con Estados Unidos, su principal aliado, sobre “el día después de Hamás” en la Franja de Gaza.

Israel rechaza la propuesta de Estados Unidos para que la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que gobierna partes reducidas de Cisjordania ocupada, tome tras la guerra el control de Gaza, ahora en manos del grupo islamista Hamás.

Biden ha mostrado desde el principio su apoyo inquebrantable a Israel para eliminar a Hamás y se opone a un alto el fuego, porque considera que sería utilizado por el grupo islamista para rearmarse y atacar de nuevo.

La Asamblea General de la ONU adoptó el martes por amplia mayoría una resolución por un alto el fuego humanitario en la Franja, días después de que Estados Unidos vetara una propuesta de resolución del Consejo de Seguridad en el mismo sentido.

La Liga Árabe y la Organización para la Cooperación Islámica consideran que esto refleja “el evidente aislamiento de Israel” frente al mundo.

En medio de todo esto, el conflicto que inició Hamas al atacar Israel el pasado 7 de octubre, esta haciendo notorio otro problema: la libertad de expresión se enfrenta con la barrera del antisemitismo y del antiislamismo.

En Broojula, Ana Paula Ordorica platica platica con Gabriel Guerra Castellanos, internacionalista, analizan el tema.

El presidente estadounidense, Joe Biden, apoyó este miércoles en una visita a Israel la versión de ese país de que las milicias palestinas tienen la responsabilidad del bombardeo a un hospital de Gaza que dejó cientos de muertos, un drama que ha avivado aún más el conflicto entre el Estado hebreo y el movimiento islamista Hamás.

“A tenor de lo que he visto, parece que fue obra del otro equipo, y no de ustedes”, dijo Biden al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en Tel Aviv.

Netanyahu señaló por su parte que su país “hará todo lo posible” para evitar la muerte de civiles.

Durante una declaración conjunta con el primer ministro, Benjamín Netanyahu, al inicio de una reunión entre autoridades de ambos países, Biden dijo a Israel “no están solos”.

“Quiero que sepan que no están solos, no están solos. Como enfaticé anteriormente, seguiremos respaldando a Israel mientras trabaja para defender a su pueblo. Continuaremos trabajando con ustedes y nuestros socios en toda la región para evitar más tragedias para civiles inocentes”, indicó el presidente estadounidense.

En su visita relámpago a Israel, Biden se refirió a la masacre cometida por Hamás el pasado 7 de octubre como “brutal, inhumana y más allá de lo imaginable”, y recordó que el Estado de Israel se fundó hace 75 años sobre los pilares de la “libertad, la justicia y la paz”.

“Estados Unidos está a su lado en defensa de esa libertad, para lograr esa justicia y en apoyo a la paz. Hoy, mañana y siempre”, aseveró el presidente.

La comunidad internacional condenó el bombardeo, que desató manifestaciones en todo el mundo.

Israel afirmó que tiene “pruebas” de la responsabilidad del grupo palestino Yihad Islámica en el bombardeo del hospital.

“Las pruebas, que compartimos con todos ustedes, confirman que la explosión en un hospital de Gaza fue provocada por el disparo de un cohete de la Yihad Islámica que falló”, afirmó el portavoz militar Daniel Hagari en una conferencia de prensa.

“Este análisis profesional se basa en datos de inteligencia, sistemas operativos e imágenes aéreas”, agregó.

Según la Yihad Islámica, un grupo aliado de Hamás, clasificado como organización terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea e Israel, el Estado hebreo había ordenado evacuar el hospital bajo la amenaza de un bombardeo, y fue una bomba lanzada por un avión del ejército israelí la que causó la tragedia.

Se espera que el presidente Biden intente negociar durante su visita a Israel la entrada de ayuda humanitaria de emergencia a Gaza, donde según Hamás han muerto más de 3,450 personas por los bombardeos israelíes.

El puesto fronterizo de Rafah, en la frontera con Egipto, permanece cerrado, y cientos de camiones con ayuda humanitaria siguen esperando que se les autorice entrar en el enclave donde los 2.4 millones de habitantes se están quedando sin agua y comida.

La OMS advirtió que la situación en la Franja de Gaza, sin electricidad y asediada por Israel desde el 9 de octubre, “se está volviendo incontrolable”.

El grupo libanés Hezbolá, aliado de Hamás, convocó a que el miércoles sea un “día de ira” para condenar el bombardeo del hospital en Gaza, del que acusa a Israel.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, que mañana estará en Egipto, urgió un “alto el fuego humanitario inmediato”.

El presidente iraní, Ebrahim Raisi, declaró un día de “luto público” y predijo que este bombardeo se volvería contra Israel y su aliado estadounidense. Ayer, Teherán amenazó con una posible “acción preventiva” contra Israel, que prepara una ofensiva terrestre en Gaza.

En tanto, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este miércoles sanciones contra una decena de “miembros clave de Hamás”, agentes o personas que participan en la financiación del grupo islamista palestino, con sede en Gaza y en países como Sudán, Turquía y Catar.

“Estados Unidos está tomando medidas rápidas y decisivas para atacar a los financistas y facilitadores de Hamás tras su brutal y desmedida masacre de civiles israelíes, incluidos niños”, dijo en un comunicado la secretaria del Tesoro, Janet Yellen.

“El Tesoro de Estados Unidos tiene una larga historia de interrumpir eficazmente la financiación del terrorismo y no dudaremos en utilizar nuestras herramientas contra Hamás”, añadió Yellen.

La secretaria del Tesoro señaló que Washington “seguirá tomando todas las medidas necesarias” para negar a Hamás la capacidad de recaudar fondos para llevar a cabo “atrocidades”.

Recordemos que Estados Unidos ya había designado a Hamás como una organización terrorista. Además, las sanciones se producen cuando el presidente estadounidense, Joe Biden, se encuentra de visita en Israel este miércoles.

Se cumplen seis días desde que el conflicto en Medio Oriente explotó, luego de que Hamás lanzara el pasado sábado un ataque en contra de Israel, argumentando que el sufrimiento de los palestinos se había vuelto en intolerable bajo el bloqueo impuesto a la Franja de Gaza hace 16 años.

Hamás también señaló la “interminable” ocupación militar israelí y el aumento de los asentamientos en Cisjordania.

El grupo islamista retienen a cerca de 150 personas capturadas en Israel y han disparado miles de proyectiles hacia territorio israelí en los últimos cinco días. En la Franja, los residentes enfrentan una creciente incertidumbre luego de que su única central eléctrica se quedó sin combustible y se vio obligada a cerrar.

Hasta el momento, se reportan poco más de 2,400 muertos en ambos lados,entre los que se encuentran  civiles. En ese sentido, Estados Unidos anunció que está trabajando con Egipto e Israel para habilitar corredores seguros para sacar a los civiles de Gaza.

El número de ciudadanos franceses muertos en los ataques de Hamas en Israel aumentó a 12, con otros 16 desaparecidos, informó el jueves el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia. En tanto, el número de ciudadanos estadounidenses que han perdido la vida en la guerra aumentó a al menos 25, dijo el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, durante una reunión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en Tel Aviv.

Y es que el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, arribó este jueves a Tel Avivi, donde se espera hoy ofrezca junto al primer ministro israelí, una conferencia de prensa conjunta. Netanyahu elogió la visita de Blinken calificándola como un “ejemplo tangible del inequívoco apoyo estadounidense a Israel”.

Hamás respondió al anuncio realizado en la víspera por el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, de que él y el líder de la oposición, Benny Gantz, formaron un gobierno de unidad nacional para dirigir el país en la guerra con el grupo insurgente.

Los responsables de Hamás afirmaron que el frente de unidad israelí no “intimidará ni disuadirá la resistencia”.

“Llevamos años preparándonos para este ataque”, dijo Mohammad Nazzal, un alto cargo del grupo. “Los combatientes de la resistencia se han preparado durante muchos meses para librar la más cruenta de las batallas”.

Por su parte el Ejército de Israel dijo que se está preparando para una posible ofensiva terrestre sobre la Franja de Gaza pero los líderes políticos no han tomado aún una decisión al respecto.

Las fuerzas israelíes “se están preparando para una maniobra terrestre si se decide”, indicó el teniente coronel Richard Hecht, vocero del ejército.

Recordemos que Israel ha llamado a unos 360,000 reservistas y anunció una respuesta sin precedentes a la sangrienta y amplia incursión de Hamas durante el fin de semana. Desde el asalto del sábado, el ejército ha llevado a cabo intensos ataques aéreos sobre el enclave palestino, mientras los combatientes dispararon miles de proyectiles a territorio israelí.

Finalmente,  X, la red social de Elon Musk, eliminó cientos de cuentas ligadas a Hamás y retiró o etiquetó miles de contenidos desde el ataque del grupo insurgente a Israel, según la directora general de la empresa antes conocida como Twitter.

Linda Yaccarino describió este jueves los esfuerzos de X para controlar el contenido ilegal que prolifera en la plataforma. Respondía así a la solicitud de un alto cargo de la Unión Europea que pidió información acerca de cómo está cumpliendo X con las nuevas y estrictas directrices comunitarias para limpiar las redes sociales durante la guerra entre Israel y Hamas.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, decidió postergar la decisión respecto al cese de su ministro de Defensa debido a “la actual situación de seguridad”, a poco más de una semana de anunciar su despido por oponerse a su reforma judicial.

La decisión sobre el futuro del ministro de Defensa, Yoav Gallant, será considerada nuevamente más adelante, agregaron fuentes cercanas al primer ministro, que no precisó a qué cuestiones de seguridad hacía referencia.

Este anuncio pone así fin a las dudas sobre el futuro inmediato del ministro de Defensa, tras varios días de especulaciones en torno a su situación.

Desde que Netanyahu anunciara su cese por instar públicamente a frenar la reforma judicial, Gallant no había recibido ninguna notificación oficial y continuaba ejerciendo sus funciones.

El anuncio sobre su destitución el pasado 26 de marzo desencadenó una jornada de masivas protestas en todo el país que, sumadas a una huelga general, llevaron al primer ministro a frenar la reforma y entablar negociaciones con la oposición.

La confirmación hoy de la continuidad del ministro llega poco después de que este advirtiera ayer de que Israel vive momentos de “tensión en todos los frentes”.

“Los iraníes están extendiendo su alcance a Judea y Samaria (nombre bíblico que hace referencia a Cisjordania ocupada) y a Gaza, e intentan atrincherarse en Siria y Líbano”, dijo Gallant.

“No permitiremos que los iraníes y Hizbulá nos perjudiquen. Cuando sea necesario, los expulsaremos de Siria a donde pertenecen, que es Irán”, agregó, poco después de que Siria acusara a Israel de perpetrar un ataque con misiles contra la provincia de Homs por tercera vez en cuatro días.

Benny Gantz, exministro de Defensa y actual miembro de la oposición, instó hoy a Netanyahu a confirmar la permanencia de Gallant en el cargo.

“Los ciudadanos israelíes necesitan un ministro de defensa permanente. No más tarde, ahora”, escribió Gantz a través de su cuenta de Twitter tras informarse del aplazamiento del cese de Gallant.

Otro exministro de Defensa y miembro de la oposición, el ultranacionalista Avigdor Liberman, denunció este lunes que Netanyahu “está jugando juegos” en un momento “tan delicado para la seguridad” de Israel.

“No hay nada más dañino para el aparato de seguridad que la inestabilidad y la incertidumbre sobre la identidad de un ministro de Defensa permanente que se centre únicamente en cuestiones de seguridad”, agregó Liberman.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció este lunes  que la polémica reforma judicial que ha provocado multitudinarias protestas y una contestación sin precedentes en Israel, será detenida.

“Me voy a tomar un tiempo para dialogar”, ha afirmado Netanyahu en un breve mensaje a la nación. El objetivo es “lograr un amplio consenso”.

En concreto, el alto al trámite se refiere a la tercera y definitiva lectura parlamentaria de la reforma judicial, que quedarán detenidas hasta la próxima sesión de la Knesset o Parlamento israelí, prevista para dentro de varias semanas.

El dirigente israelí ha subrayado que su gobierno “jamás aceptará una guerra civil” derivada de la crisis política actual y advirtió que esta situación supone “una amenaza real para la unidad nacional”.

Previo al anuncio, decenas de manifestantes se concentraron este lunes ante la sede del Tribunal Supremo, en Jerusalén, para expresar su respaldo a la reforma, según reportó el diario israelí ‘The Jerusalem Post’.

La protesta en apoyo a la reforma, se da mientras más de 100,000 manifestantes protestaron frente a la sede de la Knesset o Parlamento israelí tras la fulminante destitución del ministro de Defensa, Yoav Gallant, quien había pedido el sábado detener el trámite de la polémica reforma que ya ha provocado una profunda crisis política en el país.

El proyecto de ley que fue promovido por el gobierno de Netanyahu, y busca incrementar el poder de los políticos sobre los jueces y disminuir el rol de la Corte Suprema.

Sus detractores consideran que la reforma amenaza la separación de poderes y el carácter democrático del Estado de Israel.

El rechazo al proyecto generó en los tres últimos meses uno de los mayores movimientos populares de protestas de la historia del país.

Netanyahu y sus aliados ultraortodoxos y de extrema derecha defienden la reforma, con el argumento de que debe equilibrarse la correlación de fuerzas entre los cargos electos y la Corte Suprema, a la que consideran politizada.

Estados Unidos, gran aliado de Israel, ha manifestado su preocupación y subrayado la “necesidad urgente de un compromiso”.

Los resultados finales de las elecciones en Israel confirmaron que el ex primer ministro Benjamín Netanyahu cuenta con los apoyos necesarios para formar gobierno junto a sus socios ultraderechistas y ultraortodoxos, y así recuperar el poder tras más de un año en la oposición.

El escrutinio definitivo otorga 32 escaños al Likud de Netanyahu, que triunfa en los comicios y alcanza los 64 diputados junto al Partido Sionista Religioso (14) y los ultraortodoxos Shas (11) y Judaísmo Unido de la Torá (7).

Así, el bloque de partidos supera la mayoría mínima requerida de parlamentarios para gobernar, de un total de 120 que confirman la Cámara.

El próximo paso será entonces la presentación de resultados finales al presidente, Isaac Herzog, que recibirá en los próximos días a los líderes de los partidos con representación parlamentaria, para que recomienden a un candidato para el cargo de primer ministro.

Se espera que Netanyahu alcance sin problemas la mayoría mínima de 61 recomendaciones y reciba el mandato para formar gobierno.

Pasado este trámite, el exmandatario deberá negociar con los líderes de los partidos de su bloque para distribuir los ministerios (secretarías de gobierno), algo que no debería ser un obstáculo dado que las cuatro formaciones que lo componen se han mostrado unidas a lo largo de toda la campaña.

El actual primer ministro en funciones, Yair Lapid, se comunicó este jueves con Netanyahu para felicitarlo por su victoria e informarle que ya dio “instrucciones a toda su oficina para preparar un traspaso de mando en orden”.

“El Estado de Israel está por encima de cualquier consideración política. Le deseo éxito a Netanyahu, por el bien del pueblo de Israel y del Estado de Israel”, señaló el líder saliente, cuya formación centrista, Yesh Atid, terminó segunda en los comicios con 24 escaños.

Así, el primer ministro más longevo de la historia de Israel con un acumulado de 15 años en el poder, recuperará el cargo que perdió en junio de 2021 a manos del denominado “gobierno del cambio” formado por Lapid junto a siete partidos de todo el arco político.

Netanyahu volverá a dirigir Israel mientras continúa el juicio en su contra, en el que se lo acusa de fraude, cohecho y abuso de confianza en cuatro casos distintos de corrupción.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reaccionó hoy al pacto de formación de gobierno del bloque de partidos opositores e instó a diputados derechistas del Parlamento (Knéset) a que se opongan a la coalición.

“Todos los miembros de derecha de la Knéset deben oponerse a este peligroso Gobierno de izquierdas”, declaró Netanyahu en su primera reacción pública por Twitter tras el acuerdo que se anunció la noche de ayer entre ocho formaciones que pactaron una coalición.

En caso de hacerse realidad, ésta le derrocaría como primer ministro, después de quince años en el cargo, los últimos doce seguidos.

Tras largas negociaciones hasta última hora, el líder centrista y opositor Yair Lapid, encargado de formar gobierno en Israel, informó ayer al presidente de que logró un pacto para un Ejecutivo que aglutina a un amplio conjunto de fuerzas de gran diversidad ideológica, desde la extrema derecha hasta la izquierda, incluyendo un partido árabe, cuyo único elemento en común es su oposición a Netanyahu.

Sin embargo, este acuerdo es solo político y no tiene validez legal, ya que la materialización del Ejecutivo queda pendiente de una votación final en una ceremonia de investidura donde la oposición podría quedarse sin la mayoría de 61 escaños en caso de haber algún tránsfuga que decida oponerse al denominado “gobierno del cambio”.

De hecho, Netanyahu está invocando esa posibilidad con mensajes como el de hoy, que busca presionar a diputados de partidos derechistas del bloque opositor como Yamina o Nueva Esperanza, más afines a la ideología de su partido, el Likud, para que cambien de bando.

Según el pacto de coalición, el nuevo Ejecutivo se basaría en la rotación en la jefatura de gobierno: el ultranacionalista Naftali Benet, líder de Yamina, sería primer ministro los dos primeros años, y después sería remplazado por Lapid, que encabeza la formación centrista Yesh Atid, segunda fuerza en Israel con 17 escaños.

Aún así, Yamina no parece tener garantizado el apoyo de sus siete diputados: al menos uno de ellos, reticente al acuerdo, retiró hoy su firma de una petición del bloque opositor para hacer una votación el próximo lunes para escoger a un nuevo presidente del Parlamento.

Este cargo, que hasta ahora ostenta Yariv Levín, miembro del Likud y confidente de Netanyahu, es clave, ya que tiene la última palabra para decidir sobre la agenda parlamentaria y el día de la votación del nuevo gobierno.

Lapid instó ayer a Levín a convocar una sesión especial lo antes posible para llevar a cabo el juramento del nuevo Ejecutivo, algo que debe producirse en el plazo máximo de doce días desde que el líder centrista comunicó formalmente el pacto de gobierno, lo cual ocurrió ayer 2 de junio.

A dos días de la fecha límite para la formación de un gobierno en Israel, el líder de la oposición, Yair Lapid, afirmó este lunes que todavía hay “muchos obstáculos” para el establecimiento de una coalición que pueda sacar del poder al primer ministro Benjamin Netanyahu.

Los equipos del centrista Lapid y de la derecha radical de Naftali Bennett siguen negociando los términos de una alianza para instaurar lo que llaman un “gobierno de cambio” que ponga fin al mandato de Netanyahu, el más largo en la historia de Israel.

La suerte de Netanyahu, en el poder desde 2009 y quien también fue primer ministro de 1996 a 1999, se debe definir a más tardar este miércoles a las 23:59 hora local, plazo dado por la ley a Lapid para anunciar si logró o no formar un gobierno.

“Hay todavía muchos obstáculos, esta puede ser nuestra primera prueba (…) veremos si en los próximos días podemos encontrar compromisos inteligentes para nuestro importante objetivo”, dijo Lapid. “En una semana, el estado de Israel puede entrar en una nueva era”, agregó ante miembros de su partido y periodistas en el parlamento, en Jerusalén.

Tras 11 días de guerra entre Israel y el movimiento palestino Hamás y de tregua política, Bennett anunció el domingo su apoyo a un “gobierno de unidad nacional” que intenta conformar Lapid, a la cabeza del partido Yesh Atid.

Lapid fue encargado por el presidente Reuven Rivlin a principios de mayo de buscar formar una coalición para sacar a Israel de dos años de crisis política, la más larga de la historia del país. Sin embargo, a Lapid le falta aún reunir el apoyo de cuatro diputados para llegar a los 61 parlamentarios necesarios para formar una coalición, sin contar con las maniobras de último minuto de Netanyahu, decidido a aferrarse al poder después de 12 años sin interrupción.

Tras el anuncio del apoyo de Bennett a Lapid, Netanyahu advirtió que ese “gobierno será un peligro para la seguridad del Estado de Israel”. “Se trata de la estafa del siglo”, agregó.

Ayer por la noche, varias decenas de seguidores de Netanyahu se manifestaron frente a las residencias de dirigentes del partido Yamina, y les gritaron “izquierdistas y “traidores”. La seguridad de los principales dirigentes del partido, entre ellos Bennett, fue reforzada.

Lapid ha obtenido hasta ahora el apoyo de 57 diputados, de izquierda, del centro, de dos formaciones de derecha y del partido Yamina. Su bloque sigue necesitando cuatro apoyos y cuenta con los partidos árabes israelíes, que aún no han aclarado su posición.

Según los medios de comunicación israelíes, existe un acuerdo de que asumirá el gobierno durante los dos primeros años, y luego lo entregará el lugar a Lapid.

Este escenario marcaría el fin de una era política, que comenzó hace 25 años con la elección de Netanyahu contra Shimon Peres, el artífice de los Acuerdos de Oslo sobre la autonomía palestina. Netanyahu volvió al poder en 2009 y no lo ha abandonado desde entonces.

Juzgado por “corrupción” en tres casos, es el primer jefe de gobierno israelí que se enfrenta a procesos penales durante su mandato. Y estas demandas podrían afectarlo si perdiera la inmunidad que tiene por ley en su su condición de primer ministro.

Si de aquí al miércoles el campo anti-Netanyahu no logra formar un gobierno, 61 diputados podrán pedir al presidente encargar a un nuevo parlamentario formar un gobierno. Si esta opción también fracasa, los israelíes, ya llamados a votar cuatro veces en menos de dos años, deberán volver a las urnas.

El parlamento israelí dio su visto bueno el jueves a un gobierno de unión entre el primer ministro Benjamin Netanyahu y su antiguo rival, Benny Gantz, quienes prestarán juramento el 13 de mayo, dando así por concluida la crisis política más larga de la historia moderna de Israel.

Tras los intensos debates que duraron hasta tarde ayer, por las enmiendas al proyecto, el acuerdo fue aprobado este jueves por la mañana.

No había mucha dudas sobre el resultado porqué el Likud (derecha) de Benjamin Netanyahu y la formación centrista Azul-Blanco del exjefe del ejército Benny Gantz y sus aliados respectivos tienen la mayoría de escaños en el parlamento.

“La sesión plenaria de la Knéset (el parlamento israelí) aprobó en segunda y tercera lectura las enmiendas (al proyecto de gobierno de unión). 71 diputados votaron a favor y 37 en contra”, indicó el parlamento en un comunicado.

La presidencia israelí espera recibir durante la jornada de hoy las firmas de la mayoría de diputados favorables a que Benjamin Netanyahu tenga oficialmente el mandato de formar el próximo gobierno.

El miércoles por la noche la Corte Suprema, a la que recurrieron varias organizaciones que ponían en duda la legalidad del acuerdo, dio su visto bueno.

Sin embargo Netanyahu sigue inculpado por corrupción en varios casos y su juicio, aplazado por la pandemia de coronavirus, debería empezar a finales de este mes.

“No encontramos ninguna razón legal que impida la formación de un gobierno por parte del primer ministro Netanyahu (…) pero esta conclusión a la que llegamos no disminuye en ningún caso los cargos contra el primer ministro”, indicaron los jueces.

Netanyahu y Gantz ya anunciaron por su parte que presentarán el nuevo gobierno el 13 de mayo, en el que los ministerios están repartidos equitativamente entre los dos campos.

Además de compartir el poder y mantener a Netanyahu en el puesto de primer ministro en los próximos 18 meses, el gobierno tendrá que gestionar la salida del confinamiento y la reactivación de la economía israelí.

También tendrá que dar detalles sobre el proyecto de anexión de partes de Cisjordania, ocupada por Israel.

Tras meses de crisis, Benny Gantz aceptó formar una coalición con Benjamin Netanyahu pese a su inculpación, para permitir a Israel salir del bloqueo en plena pandemia.

El nuevo coronavirus ha infectado a unas 16,000 personas en el país, y dejado 239 muertos; además ha disparado el desempleo del 3.4% al 27%.

El acuerdo entre Netanyahu y Gantz prevé también anunciar a partir del 1 de julio un plan para poner en marcha el proyecto del presidente estadounidense Donald Trump sobre Oriente Medio. Este plan prevé la anexión del valle del Jordán, un territorio estratégico, y de colonias judías en Cisjordania, ocupada desde 1967 por Israel.

El presidente israelí, Reuven Rivlin, encargó este lunes al jefe del partido de centro Azul-Blanco, Benny Gantz, rival del primer ministro saliente Benjamin Netanyahu, formar nuevo gobierno con el objetivo de sacar al país de una larga crisis política, en el marco de la crisis que se ha desatado por el coronavirus.

En las elecciones legislativas del 2 de marzo, las terceras en menos de un año, el Likud, partido de derecha de Benjamin Netanyahu obtuvo el mayor número de bancas, 36 sobre un total de 120 en el parlamento, contra 33 de la fuerza de Benny Gantz.

Sin embargo, tras consultas el domingo con los representantes de los partidos que tendrán presencia en el parlamento, 61 diputados recomendaron al presidente Rivlin a Gantz, contra 58 a Netanyahu.

“Por ello, le confío esta oportunidad de formar un gobierno”, declaró Rivlin dirigiéndose a Benny Gantz, exjefe del Estado Mayor de 60 años.

Netanyahu, de 70 años, primer ministro con más tiempo en el cargo de la historia de Israel es también el primer jefe de gobierno del país en ser inculpado durante su mandato. Está acusado de corrupción, malversación y abuso de confianza en tres casos, y su juicio está previsto en mayo.

“Haré todo lo posible para formar un gobierno nacional patriótico lo más amplio posible”, afirmó Gantz luego de recibir el mandato de Rivlin, en un discurso de “unidad” en el que pidió a todos los jefes de los diferentes partidos a sumarse a él. Hizo un llamado a evitar absolutamente unas cuartas elecciones.

Benny Gantz tiene 28 días para presentar su gobierno, por lo que dijo que “es un corto período pero dadas las circunstancias actuales de emergencia nacional e internacional, es demasiado largo”, declaró el presidente israelí.

Rivlin convocó a Netanyahu y Gantz para debatir sobre un gobierno de unión “lo más pronto posible” para concentrarse en la lucha contra el nuevo coronavirus.

En Israel, es necesario tener el apoyo de 61 de los 120 miembros del parlamento para conformar un gobierno. En las precedentes elecciones de abril y septiembre de 2019, ningún bloque obtuvo ese apoyo.

Gantz ha obtenido ahora el apoyo de la Lista Unida de los partidos de la minoría árabe israelí (15 escaños), que lo recomendaron a Rivlin, y el del partido de derecha nacionalista laica Israel Beiteinu de Avigdor Lieberman.

Benjamin Netanyahu, que niega las acusaciones de las que se le señalan, se dice víctima de una “cacería de brujas”.