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Nueve días después de una reñida segunda vuelta de la elección presidencial, el conteo del órgano electoral (ONPE) de Perú llegó al 100% de mesas contabilizadas, otorgando al candidato izquierdista, Pero Castillo 8 millones 835 mil 579 votos, lo que lo coloca a la cabeza con el 50.12% de los votos.

Su rival, Keiko Fujimori se adjudicó 8 millones 791 mil 521, es decir el 49.87% de los votos. Fujimori ha denunciado «fraude» y ha pedido al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) que anule los votos de 151 mesas de sufragio.

Perú espera entonces, en medio de la incertidumbre y algunas movilizaciones de calle en favor de ambos candidatos, el veredicto del JNE para saber quién será su próximo presidente a partir del 28 de julio.

«Invoco a las autoridades electorales a que, de una vez por todas, ya dejemos de estar alargando y seguir teniéndolo en zozobra al pueblo peruano y se respete la voluntad popular de este país», dijo Castillo ante miles de seguidores durante un mitín en Lima.

«Esta noche no solo debe ser de júbilo sino de gran responsabilidad, no nos dejemos llevar por ilusiones ni pretensiones», añadió el candidato.

Los comicios, que contaron con el 74.5% de participación ciudadana, fueron calificados como transparentes por diversos observadores, entre ellos de la OEA que dijo que no hubo irregularidades graves.

Y mientras Castillo se muestra seguro de su triunfo, y encabeza actos masivos de victoria, Fujimori solicitó una «auditoría informática» a la ONPE, mientras el JNE revisa las impugnaciones presentadas por cada candidato, principalmente por ella.

«Hoy ha salido un resultado del conteo de la ONPE, pero falta lo más importante, que es la evaluación de las actas pendientes que tiene el Jurado Nacional de Elecciones, aquellas apeladas por las actas observadas y las más de 800 actas con solicitud de anulación», dijo Fujimori.

Y aunque dijo que confían en los órganos electorales, aclaró que confía más en la voluntad popular. Adelantó que cuando se analicen las irregularidades denunciado, «lo más probable es que nos den la razón».

Ambos órganos electorales están en el ojo del huracán. La ONPE organiza los comicios y cuenta los votos, mientras que el JNE resuelve las impugnaciones y proclama al ganador oficial.

Perú está sumido en convulsiones políticas desde hace cinco años que lo llevaron a tener tres presidentes en cinco días de noviembre de 2020, y además ha resultado muy golpeado por la pandemia y la crisis económica.

La Oficina Nacional de Proceso Electorales (ONPE) avanza este jueves con el conteo final de los votos en la elección presidencial, con el socialista Pedro Castillo a punto de alzarse con el triunfo, mientras la derechista Keiko Fujimori busca anular miles de boletas argumentando supuestas irregularidades.

El partido de Castillo, Perú Libre, ha negado las imputaciones de Fujimori y los observadores internacionales han afirmado que la votación se llevó a cabo de forma transparente.

Castillo, hijo de campesinos y profesor en una escuela rural, mantiene una ventaja del 0.4% con el 99.19% de las actas contabilizadas, con una diferencia de 70,136 votos cuatro días después del proceso electoral.

De acuerdo a la oficina electoral ONPE, Castillo obtenía un 50.20% de votos, mientras que la hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori y que busca la presidencia por tercera vez, tenía un 49.80%

Fujimori afirmó la noche de ayer a periodistas que presentó la nulidad de medio millón de votos luego de cuestionar la legalidad de las actas de votación, y acusar la actuación de representantes del partido de Castillo en las mesas de votación, que supuestamente habrían manipulado los resultados.

El tribunal de ética del Jurado Nacional de Elecciones, elegido por los partidos que participan en las elecciones y encargado de velar la legalidad del proceso, calificó el jueves como «irresponsables» las acusaciones de fraude sin pruebas. «Alimentan un clima de polarización social y debilitan los organismos electorales», dijo en un comunicado.

La historia para la candidata se podría repetir, ya que fue derrotada en las anteriores elecciones del 2016 con una pequeña diferencia (0.24%) frente al banquero Pedro Pablo Kuczynski.

El conteo se alarga mientras el jurado electoral resolvía cientos de actas impugnadas, que podrían retrasar el anuncio de quien sería el próximo presidente que deberá reemplazar a fines de julio al mandatario interino Francisco Sagasti.

Las acusaciones de presunto fraude, que han venido de ambos lados, podrían desencadenar semanas de tensión con ciudadanos protestando desde el lunes en las inmediaciones de la sede de la oficina electoral en el centro de lima, reclamando celeridad y transparencia en el conteo de las boletas.

Según la ONPE, hasta la mañana del jueves había 751 actas de votación en revisión, entre impugnadas, observadas o con errores de material. Cada acta cuenta con entre 200 y 300 electores.

Castillo ha puesto nerviosos a inversionistas porque planea reescribir la Constitución para reforzar el papel del Estado y quedarse con una mayor parte de los beneficios de las mineras; aunque uno de sus asesores clave dijo que en un gobierno del izquierda se respetará la economía de mercado.

Por otro lado, el fiscal del equipo especial ‘Lava Jato’, José Domingo Pérez, ha solicitado este jueves la detención preventiva de Keiko Fujimori, al considerar que habría violado los términos de su libertad condicional, en el marco de la investigación en su contra por un supuesto delito de blanqueo de dinero.

Pérez ha explicado que Fujimori ha violado una de las restricciones que se le impuso a cambio de salir de prisión a principios de mayo de 2020, la de no comunicarse con otros testigos del caso por el que se le acusa de haber recibido financiación ilegal a través de la constructora Odebrecht para sus campañas presidenciales de 2011 y 2016.

«Se ha determinado nuevamente que la acusada Fujimori Higuchi incumple con la restricción de no comunicarse con los testigos; pues, se ha advertido como hecho público y notorio que se comunica con el testigo Miguel Torres Morales», se puede lee en el escrito presentado por Pérez al juez del caso, Víctor Zúñiga Urday.

Pérez presentó una imagen de encuentro público mantenido este ayer entre Fujimori y Torres Morales, en el que la líder conservadora anuncia acciones legales ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y en las que él actuaría como abogado de Fuerza Popular.

Pedro Castillo, candidato del partido Perú Libre, mantiene una ventaja de cerca de 70 mil votos sobre su rival Keiko Fujimori, del derechista Fuerza Popular, en los comicios por la presidencia de Perú, cuando ya se ha contabilizado el 98.41% de los votos de la segunda vuelta del pasado domingo.

El último reporte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) señaló este miércoles que Castillo ha recibido el 50.19% del sufragio (8,739,757 votos), mientras que Fujimori obtuvo el 49.80% (8,670,776 votos).

A la espera de que culmine el conteo, durante la madrugada de este miércoles un grupo de partidarios de Pedro Castillo permaneció en vigilia frente a la sede del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) con la intención de ser «vigilantes ante el voto popular».

«No nos pueden robar nuestros sueños. Soy sindicalista, como el maestro (Castillo), que acaba de ganar las elecciones. Voto a voto, él ya ganó», declaró a la emisora RPP una mujer que afirmó haber llegado desde la ciudad amazónica de Iquitos.

Por su parte, la congresista electa por Perú Libre Betsy Chávez remarcó que el proceso ya ha culminado y su partido solo está a la espera de que las autoridades electorales proclamen el resultado final para empezar a «tender puentes» con otros grupos políticos.

Chávez agregó en RPP que espera que el partido Fuerza Popular no mantenga una posición de cuestionamiento a los resultados de los comicios, como hizo en 2016, cuando demoró semanas en reconocer el triunfo del economista Pedro Pablo Kuczynski, que en esa ocasión derrotó a Fujimori por poco más de 40,000 votos de diferencia.

En ese sentido, Castillo pidió a los organismos del sistema electoral peruano que sean «respetuosos con la voluntad del pueblo» y anunció que ya ha se ha reunido con representantes del empresariado, que le mostraron su respaldo, y a quienes les aseguró que tendrá «un gobierno con estabilidad financiera y económica».

Castillo también dijo, sin dar mayores precisiones, que ya ha recibido el saludo de «algunas embajadas y gobiernos de América Latina» por el resultado favorable en las elecciones.

Fujimori, por su parte, permanece en silencio tras haber denunciado el lunes pasado un «fraude sistemático», por supuestas irregularidades para favorecer a Castillo, pero esta versión fue desestimada por los órganos electorales, que recibieron el respaldo de las misiones internacionales de observación electoral que supervisaron el sufragio.

La diferencia de votos entre la candidata derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Pedro Castillo es mínima este lunes, cuando con casi el 95% de las mesas escrutadas la líder conservadora se encontraba por debajo de Pedro Castillo, quien suma que suma el 50.16% de los votos según el órgano electoral de Perú.

Con este resultado los candidatos se distancian por poco más de 30 mil votos y Perú se encamina a una definición voto a voto, según los cómputos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).

Por el momento siguen sin escrutarse varias actas de las zonas rural, selvática y el voto en el extranjero, donde estaban registrados un millón de electores.

«Estamos trasladándonos a Lima porque allá están las autoridades. Hoy el pueblo solamente el pueblo va salvar al pueblo», dijo Castillo en Chota, quien pidió a sus simpatizantes no caer en ninguna provocación, le pidió tranquilidad a la juventud y «mesura esperamos que en estas horas que trascurran sean totalmente trasparentes. Desde Chota, cuna de los ronderos les pido tranquilidad y madurez de la autoridades».

Un recuento rápido no oficial realizado por Ipsos Perú a última hora del domingo daba a Castillo una pequeña ventaja después de que una encuesta a pie de urna dijera que Fujimori conseguiría la victoria, dejando al país, a los inversores y a las empresas mineras en una situación de elevada incertidumbre.

El probable final de fotografía podría dar lugar a días de tensión, ya que la votación pone de manifiesto la fuerte división entre la capital, Lima, y el interior del país, que ha impulsado el inesperado ascenso de Castillo.

Castillo, de 51 años, hijo de campesinos, ha prometido reformar la Constitución y la legislación minera de Perú. Fujimori, de 46 años, hija del expresidente Alberto Fujimori, encarcelado por abusos contra los derechos humanos y corrupción, ha prometido seguir el modelo de libre mercado y mantener la estabilidad económica en Perú, segundo productor mundial de cobre, con «mano dura de madre».

El ingeniero y legislador centrista Francisco Sagasti fue elegido el lunes por el Congreso como mandatario interino de Perú, en busca de calmar una crisis política desatada por fuertes protestas y la salida de dos presidentes en una semana.

Sagasti, parlamentario del Partido Morado, recibió 97 votos de apoyo y 26 en contra para encabezar una nueva junta directiva del Congreso unicameral, lo que constitucionalmente significa que asumirá la presidencia del país.

La elección se realizó un día después de la renuncia del mandatario encargado Manuel Merino y en medio de una ola de protestas que dejó dos muertos y decenas de heridos, luego de la impopular decisión del Congreso de destituir hace una semana a Martín Vizcarra por denuncias de corrupción.

«Hoy no es un día de celebración», dijo Sagasti, en sus primeras palabras en el Congreso, en relación a las dos muertes y heridos en la protesta. «No podemos retroceder, volverlos a la vida, pero si podemos desde el Congreso, desde el Ejecutivo, tomar acciones para que esto no vuelva a suceder», manifestó.

Sagasti, de 76 años y exfuncionario del Banco Mundial, deberá completar el mandato gubernamental que culmina en julio del 2021 y que incluirá la celebración de elecciones presidenciales y del Congreso el 11 de abril.

El político se convierte en el cuarto presidente de Perú en menos de tres años, tras la renuncia de Merino y la destitución de Vizcarra (los dos en una semana) y de la dimisión de Pedro Pablo Kuczynski en 2018, por acusaciones de corrupción.

La designación de Sagasti apunta a calmar las protestas lideradas en su mayoría por jóvenes cansados de los políticos tradicionales, pero también a los mercados financieros.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, saludó por Twitter la designación de Sagasti y dijo que confía en su capacidad para conducir al país y realizar los próximos comicios.

Recordemos que la crisis en el país comenzó cuando Vizcarra fue acusado de recibir cerca de 640,000 dólares en sobornos de dos empresas que ganaron obras cuando fue un gobernador hace siete años. Tras un segundo juicio político en dos meses, Vizcarra fue expulsado por el Congreso dominado por la oposición. Pero Merino, que reemplazó a Vizcarra porque era el jefe del Congreso, se vio asediado por las protestas y renunció.

Perú, que atraviesa una profunda crisis económica por la pandemia, ha transitado por constantes escándalos de corrupción que han llevado a tres expresidentes a prisión preventiva y otro al suicidio en las últimas dos décadas.

Perú se encuentra en la incertidumbre sin presidente ni jefe del Congreso, mientras el Tribunal Constitucional se apresta a dictar un tardío fallo sobre un recurso del destituido presidente Martín Vizcarra que puede generar nuevas controversias.

El Congreso peruano tiene previsto sesionar la tarde de este lunes para tratar de escoger a un nuevo mandatario que reemplace a Manuel Merino, una semana después de destituir al popular Vizcarra por «incapacidad moral» y desatar la peor crisis política en dos décadas en el país.

Tras las dimisiones el domingo de Merino y del jefe del Congreso, Luis Valdez, Perú se quedó sin titulares de los poderes ejecutivo y legislativo, con un gabinete ministerial que también renunció dos días después de ser juramentado y con un Estado virtualmente paralizado.

Recordemos que Merino renunció cinco días después de haber asumido la presidencia tras multitudinarias protestas en su contra, que fueron duramente reprimidas por la policía, con un saldo de dos muertos y un centenar de heridos.

Ayer, los jefes de las nueve bancadas habían consensuado elegir a la parlamentaria izquierdista Rocío Silva Santisteban como nueva presidenta de Perú, sin embargo no consiguió los votos necesarios para ser ratificada por sus colegas.

El centrista Partido Morado, el único que se opuso en bloque a la destitución de Vizcarra, promueve ahora a su parlamentario Francisco Sagasti como candidato a presidente, pero se ignora si contará con los votos para ser ratificado por el Congreso.

En tanto, Manuel Merino y varios miembros de su gobierno serán investigados de manera preliminar por la comisión de delitos en el contexto de violación a los derechos humanos, según informó este lunes la Fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos.

En un comunicado, la máxima responsable del Ministerio Público anunció que Merino, expresidente de la República y congresista; su primer ministro aún en funciones, Ántero Flores-Aráoz, y el ministro del Interior, Gastón Rodríguez, también en funciones, serán investigados por los delitos de abuso de autoridad, homicidio doloso, lesiones leves y graves y desaparición forzada.

Estos delitos, según la tesis fiscal, se habrían cometido en un contexto de acciones para violar los derechos humanos, lo que según la ley peruana constituye un agravante que entre otras cosas impide la prescripción de los delitos. También abre la posibilidad de establecer una «cadena de mando» en la represión que causó las muertes, habilitando una condena al expresidente o sus ministros si se demuestra que hubo órdenes para la represión u omisiones para prevenirla.

La investigación abordará la represión dirigida por el gobierno de Merino a las movilizaciones ciudadanas que se sucedieron de forma ininterrumpida desde que asumiera la presidencia. Esa represión dejó un saldo de dos jóvenes asesinados por disparo de arma de fuego, casi un centenar de heridos y decenas de desaparecidos.

Manuel Merino juró este martes como el tercer presidente de Perú desde 2016, en medio de protestas y una profunda crisis política y económica agudizada por la pandemia del nuevo coronavirus.

Merino reemplaza a Martín Vizcarra, quien fue destituido la tarde de ayer de la presidencia por supuestamente recibir sobornos cuando era gobernador, una acusación que hasta ahora no tiene pruebas concluyentes.

«Aquí no hay nada que celebrar, es un momento muy triste para el país», dijo Merino, quien hasta el lunes era presidente del Parlamento.

Merino es un político desconocido para la mayoría de los peruanos y recientemente fue acusado de intentar asegurar el apoyo del ejército en la destitución de Vizcarra. Aseguró que respetará las elecciones presidenciales y legislativas programadas para abril del próximo año, y se comprometió a entregar el poder al próximo mandatario en julio.

El nuevo presidente agradeció su nombramiento a los legisladores y afirmó que los 105 votos con los que se destituyó a Vizcarra «no fueron comprados».

Cerca del Parlamento, cientos de personas protestaban por la destitución de Vizcarra, a la que calificaban de «golpe de Estado disfrazado», y eran contenidos por la policía con gases lacrimógenos.

Merino, que gobernará por ocho meses, pidió calma a los manifestantes y dijo que existe una mala intención de querer dividir al país.

El nuevo mandatario agregó se concentrará en el sector de la salud para evitar que una segunda ola de infecciones del nuevo coronavirus encuentre al país en medio de la «vulnerabilidad».

Vizcarra fue destituido por «incapacidad moral permanente» luego de que los legisladores lo acusaron de recibir más de 630,000 dólares en sobornos por dos obras de infraestructura licitadas cuando era gobernador regional entre 2011 y 2014. Los congresistas usaron una investigación inconclusa de la fiscalía en la que los investigados lo acusaron de recibir dinero sucio a cambio de una reducción en la condena.

Vizcarra ha negado todos los cargos y afirmó que se va «con la frente en alto».

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la Embajada de México en Perú confirmaron este martes el fallecimiento de un mexicano en Cusco, Perú, a cusa del nuevo coronavirus, Covid-19.

La dependencia señaló que el connacional fue puesto en cuarentena por las autoridades sanitarias del Perú el viernes 20 de marzo y posteriormente fue trasladado a un hospital local.

Posteriormente, las autoridades sanitarias y el gobernador regional de Cusco informaron que dio positivo a Covid-19; el mexicano estaba acompañado por su esposa, quien se reporta en buenas condiciones de salud.

«El Gobierno de México lamenta profundamente esta pérdida y expresa su sincero pésame a la familia del connacional», indicó la cancillería a través de un comunicado.

Se indicó que la Embajada de México en Perú dará seguimiento puntual y continuará brindando asistencia a los familiares.

Adicional, se informó que la Embajada continúa realizando permanentes y decididas gestiones con las autoridades peruanas para agilizar el envío de más vuelos humanitarios a fin de repatriar a los nacionales mexicanos que así lo requieran.

Hasta ahora, el gobierno de Perú ha informado que en el país se tienen 416 casos confirmados de Covid-19, mientras que se han descartado 6,597 casos descartados; según el recuento de la Universidad Johns Hopkins hay 5 personas que han fallecido.

El presidente Andrés Manuel López Obrador designó a los secretarios de Relaciones Exteriores y Economía, Marcelo Ebrard y Graciela Márquez, respectivamente, como representantes de México en la XIV Cumbre de la Alianza del Pacífico, a realizarse los días 5 y 6 de julio en Lima, Perú.

De esta forma, será la segunda cumbre internacional de 2019 a la que el presidente decide no asistir debido a sus ocupaciones en México y delegar esa responsabilidad a integrantes de su gabinete.

Apenas el pasado fin de semana, Ebrard Casaubón y el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, viajaron a Osaka, Japón, para participar en la Cumbre del G20.

En el próximo encuentro de la Alianza del Pacífico también estarán presentes los presidentes de Chile, Sebastián Piñera Echenique; de Colombia, Iván Duque Márquez; y de Perú, Martín Vizcarra Cornejo, quien será el anfitrión del encuentro en su calidad de presidente Pro Témpore del mecanismo.

Durante la reunión se analizarán los avances registrados desde la Cumbre de Puerto Vallarta, celebrada los días 23 y 24 de julio de 2018, y se definirán los mandatos presidenciales a ejecutarse en el periodo 2019-2020.

Un fuerte sismo de magnitud 7.5 sacudió la madrugada de este domingo la región peruana de Loreto, provocando alarma entre la población, sin causar muertos aunque sí algunos heridos y daños materiales.

El epicentro del sismo, cuya magnitud inicial de 7.2 fue revisada al alza por el Instituto Geofísico del Perú (IGP), se produjo a las 02:42 hora locales, a unos 70 kilómetros al sureste de Lagunas, en el norte del país, a una profundidad de 141 kilómetros.

Por su parte el Instituto Geológico de Estados Unidos indicó que el sismo tuvo una magnitud de 8 y que se produjo a una profundidad de 110 km.

El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) informó que hasta el momento tiene contabilizadas once familias damnificadas.

Además de Loreto, el sismo se sintió en las regiones norteñas y centrales de La Libertad, Tumbes, Piura, Lambayeque, San Martín y Cajamarca, así como en Lima, la capital del país. El movimiento telúrico también pudo sentirse en algunas zonas de Ecuador, Colombia y Venezuela.

Según autoridades, el temblor duró 127 segundos y en Lima obligó a la población a salir de sus casas en medio de la madrugada y bajo lluvia.

El presidente peruano, Martín Vizcarra, informó que hay reportes preliminares de algunos heridos, viviendas colapsadas, carreteras bloqueadas y un puente destrozado. «Es un sismo que ha afectado a toda la selva peruana. Estamos haciendo coordinaciones para hacer un puente aéreo para trasladar a personas que tengan una emergencia», dijo Vizcarra.

Foto: Twitter @geovanniacate

Dos ladrones peruanos fueron condenados a leer ‘El alquimista’, del escritor brasileño Paulo Coelho. Además, estudiarán una carrera de educación superior tras ser sorprendidos robando un celular.

Los dos jóvenes, de 21 y 23 años, fueron detenidos en octubre de 2018 por robar un teléfono celular cerca de la Universidad Nacional de Huancavelica, en la ciudad homónima andina, informaron diarios locales.

Los delincuentes fueron condenados a cuatro años de pena suspendida, es decir, en libertad. Los jóvenes deberán cumplir ciertos requisitos de conducta como la firma mensual, «no acudir a lugares de dudosa reputación», y además deben leer ‘El alquimista’ y el libro ‘Padre rico, padre pobre’, de Robert Kiyosaki.

«Deberán estudiar y leer libros si no quieren ir a la cárcel», señaló la jueza Kati Rocío Jurado de la Corte Superior de Justicia de la región Huancavelica a Radio Programas del Perú (RPP).

«Esta es una sentencia ejemplar», dijo la jueza a la RPP al justificar la singular decisión, sin precedentes, que «busca la resocialización efectiva y rehabilitación de los imputados».

La ley peruana faculta a los jueces a decidir la pena cuando es suspendida, es decir, de menos de 5 años y en libertad.

El expresidente de Perú Ollanta Humala, quien estuvo en el poder del 2011 al 2016, y su esposa, Nadine Heredia, han sido acusados formalmente de lavado de activos, en el marco del caso de los presuntos aportes de la empresa brasileña Odebrecht a su campaña Electoral.

La acusación llega tras la petición que presentó este martes el fiscal Germán Juárez.

El representante del Ministerio Público acudió a la Sala Penal Nacional en Lima para presentar la acusación contra Humala y Heredia, que consta de un voluminoso expediente de 1,500 folios, y que el juzgado pueda notificarlos para que ejerzan su defensa.

El fiscal reveló que solicitó 26 años y 6 meses de cárcel para Nadine Heredia y 20 años de prisión para Ollanta Humala.

En declaraciones a la prensa, Juárez manifestó que también está incluido en la acusación «el partido Nacionalista como imputado para que, en el caso de lograr una sentencia condenatoria, se está pidiendo la disolución de ese partido, toda vez que ha sido instrumentalizado para efectos de lavar dinero».

La investigación a cargo del Ministerio Público implicó cuatro años y cuatro meses.

En dicha investigación, se señala actividades como «el pitufeo» que implica hacer depósitos de dinero en varios “tramos y montos” que no puedan ser detectados por los fiscalizadores bancarios.

Otras formas habían sido vía cobros por informes o actividades profesionales «que nunca se realizaron».

El dinero, según la fiscalía, habría ingresado a las cuentas del Partido Nacionalista Peruano y otras habrían ido hacia el patrimonio de los Humala-Heredia.

Un juez peruano ordenó tres años de prisión preventiva para el expresidente Pedro Pablo Kuczynski, mientras es investigado por lavado de activos en relación con actos de corrupción de la constructora Odebrecht en ese país.

El magistrado Jorge Chávez indicó que Kuczynski obstruyó a la justicia porque dio una dirección equivocada de su contadora y que el exmandatario no tiene arraigo personal en el país, ya que su esposa y su familia viven fuera de Perú.

Kuczynski, de 80 años, se recupera en una clínica local de un procedimiento de cateterismo al corazón que se le practicó el miércoles. El exmandatario fue arrestado la semana pasada para cumplir una detención provisional por 10 días.

La orden de prisión preventiva se dio el mismo día en que se realizaron los funerales del expresidente Alan García, quien se suicidó para evitar ser arrestado por presuntos actos de corrupción también ligados a Odebrecht.

La fiscalía afirma que Kuczynski realizó supuestos “actos de blanqueo de capital” mientras era ministro de Economía y primer ministro durante el gobierno del expresidente Alejandro Toledo (2001-2006).

Los presuntos delitos están relacionados con la construcción de una carretera que conecta Brasil con Perú y una obra para irrigar zonas desérticas en el norte del país.

Kuczynski llegó a la presidencia en 2016 y renunció en 2018 por un escándalo ligado a la presunta compra de votos de legisladores de la oposición a cambio de favores políticos. Lo reemplazó su primer vicepresidente, Martín Vizcarra, quien gobernará hasta 2021.

Todos los presidentes que han gobernado Perú desde 2001 tienen cuentas pendientes con la justicia por sus nexos con Odebrecht. Toledo reside en Estados Unidos, aunque se ha pedido su extradición. Alan García (2006-2011) se suicidó tras dispararse en la cabeza cuando la policía se aprestaba a detenerlo y Ollanta Humala (2011-2016) también estuvo preso entre 2017 y 2018.

Luego de que el pasado miércoles se diera a conocer el fallecimiento del ex presidente de Perú, Alan Garcia, quien se disparó tras la llegada de agentes de la fiscalía a su domicilio para arrestarlo en relación a una investigación que se le seguía por el caso de corrupción de Odebrecht, este viernes se dio a conocer la carta que dejó.

Luciana García Nores, hija del ex mandatario, leyó en público la carta que dejó su padre, en la que denuncia la estrategia que siguieron sus opositores para criminalizarlo por más de 30 años.

En su carta, García reiteró que nunca recibió sobornos de ningún tipo, afirmando que nunca podría haber precio suficiente para quebrantar su orgullo. «Otros se venden, yo no».

Esta es la carta integra que dejó:

Cumplí la misión de conducir el aprismo al poder en dos ocasiones e impulsamos otra vez su fuerza social. Creo que esa fue la misión de mi existencia, teniendo raíces en la sangre de ese movimiento.

Por eso, y por los contratiempos del poder, nuestros adversarios optaron por la estrategia de criminalizarme durante más de 30 años. Pero jamás encontraron nada, y los derroté nuevamente, porque nunca encontrarán más que sus especulaciones y frustraciones.

En este tiempo de rumores y odios repetidos, que las mayorías creen verdad, he visto cómo se utilizan los procedimientos para humillar o vejar, y no para encontrar verdades.

Por muchos años me situé por sobre los insultos. Me defendí, y el homenaje de mis enemigos fue argumentar que Alan García era suficientemente inteligente como para que ellos no pudieran probar sus calumnias.

No hubo ni habrá cuentas ni sobornos ni riqueza, la historia tiene más valor que cualquier riqueza familiar. Nunca podría haber precio suficiente para quebrar mi orgullo de aprista y de peruano. Por eso repetí, otros se venden, yo no.

Cumplido mi deber en la política y en las obras hechas en favor del pueblo, alcanzadas las metas que otros países o gobiernos no han logrado, no tengo por qué aceptar vejámenes. He visto a otros desfilar esposados, guardando su miserable existencia, pero Alan García no tiene por qué sufrir esas injusticias y circos.

Por eso, le dejo a mis hijos la dignidad de mis decisiones. A mis compañeros, una señal de orgullo; y mi cadáver, como una muestra de mi desprecio hacia mis adversarios, porque ya cumplí la misión que me impuse.

Que Dios, al que voy con dignidad, proteja a los de buen corazón y a los más humildes

A través de Twitter, el presidente Andrés Manuel López Obrador lamentó el suicidio del expresidente de Perú, Alan García, derivado del caso de corrupción en el que se le involucró con la constructora Odebrecht.

En su tuit, López Obrador calificó a la corrupción como la ‘nueva peste del mundo’ y condenó la unión de los negocios privados con los públicos en el neoliberalismo.

“Lamento el suicidio del expresidente de Perú, Alan García y todo alrededor del caso Odebrecht. La corrupción es la nueva peste del mundo. El neoliberalismo unió los negocios privados a los públicos. Urge separar el poder económico del político; que el gobierno represente a todos”, escribió AMLO.

Y es que, este miércoles, el expresidente de Perú, Alan García se disparó en la cabeza en su residencia en Lima, cuando la policía llegó para arrestarlo por su presunta implicación en el caso de sobornos entregados por la empresa brasileña Odebrecht a funcionarios y políticos de varios países a cambio de contratos de construcción.

La muerte del ex presidente de Perú, Alan García, reabre una vez más el debate sobre el mayor escándalo de corrupción en América Latina.

Y es que precisamente, es Perú uno de los países que más ex mandatarios tiene ligados al caso de sobornos de la empresa brasileña Odebrecht.

La fiscalía peruana investiga a Alejandro Toledo, quien ejerció el cargo de presidente de 2001 al 2006. Lo investiga por haber recibido presuntamente 20 millones de dólares de la constructora brasileña a cambio de favores para adjudicar una obra en los límites con la ciudad de Acre, Brasil. Toledo se encuentra refugiado en Estados Unidos desde 2017, y se le sigue un proceso de extradición.

El sucesor de Toledo, fue justamente Alan García, quien ejerció el poder de 2006 a 2011, y tal como lo ha indicado la fiscalía peruana, estuvo acusado de recibir 100 mil dólares por parte de Odebrecht, mismos que el ahora occiso indicó en repetidas ocasiones que eran el pago de una conferencia que impartió en 2012.

Ollanta Humala, presidente de Perú de 2011 a 2016 también se encuentra ligado a las investigaciones por el caso de sobornos. Según la fiscalía, la empresa brasileña le habría pagado 3 millones de dólares para financiar su campaña en 2011. A diferencia de sus antecesores, Ollanta Humala junto a su esposa, Nadine Heredia, fueron arrestados en julio de 2017. Permanecieron 9 meses en prisión y en abril de 2018 fueron liberados para seguir su proceso en libertad.

Finalmente, Pedro Pablo Kuczynski, quien llegó al poder en 2016 también se encuentra en investigación por el supuesto delito de lavado de dinero. Es acusado de haber ayudado a Odebrecht a ganar contratos para distintas obras, entre los que destaca una que la brasileña se adjudicó cuando Kuczynski fungía como ministro del ex presidente Alejandro Toledo.

Dichas acusaciones llevaron a Kuczynski a dimitir en marzo del 2018 al cargo, y aunque fue detenido el pasado 10 abril, finalmente fue trasladado esta semana a un hospital por diversos problemas de salud.