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La próxima cumbre de la Alianza del Pacífico se realizará en Perú en una fecha aún por definir, informó este martes el presidente de Chile, Gabriel Boric, tras recibir en Santiago al mandatario peruano, Pedro Castillo.

La XVII cumbre de mandatarios del bloque que integran Chile, Perú, Colombia y México, se iba a realizar la semana pasada en la Ciudad de México, pero se suspendió de último momento luego de que el Congreso peruano le negara a Castillo el permiso para asistir.

«Hemos concordado con el presidente Castillo realizar la reunión suspendida de los presidentes de la Alianza del Pacífico (…) en el país del Perú, en una fecha que daremos a conocer prontamente, una vez hayamos terminado las consultas con los otros países miembros», dijo Boric, en una declaración a la prensa en el palacio presidencial de La Moneda, en Santiago, junto al mandatario visitante.

«Vamos a darle continuidad a esta importante cooperación multilateral que tenemos entre los países de la Cuenca del Pacífico de nuestra América para el intercambio, con lo que es hoy día el centro del mundo, que son los países del Asia-Pacífico con América-Pacífico», agregó el mandatario chileno.

Y es que recordemos que los legisladores peruanos denegaron el permiso de viaje a México a Castillo, quien es objeto de investigaciones por presunta corrupción, en medio de la crisis política que atraviesa el país.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) quien exhortó sin éxito al Congreso de Perú a que reconsiderara su decisión y permitiera a Castillo viajar a su país para la cumbre, había adelantado la semana pasada que el encuentro de presidentes de la alianza podría tener lugar en Perú.

Incluso dijo que, pese a no gustarle realizar viajes internacionales, estaba dispuesto a salir de México para asistir a la Cumbre.

Y a pesar de que ha señalado que prefiere no meterse en temas internos de otros países, para que no se haga eso con México, AMLO criticó la decisión de no autorizar el viaje de Castillo a nuestro país, donde el peruano debía tomar el relevo en la presidencia de la alianza regional.

«Es un acto de humillación. (…) Es mucha arrogancia no darle permiso a un presidente legal, legítimamente constituido, para asistir a un encuentro formal a otro país», reclamó López Obrador.

El mandatario mexicano adelantó en días pasados que se exploraba la posibilidad de hacer un encuentro en Perú en la primera semana de diciembre.

La Alianza del Pacífico, una iniciativa de integración regional que comenzó a funcionar en 2012, busca avanzar progresivamente hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas de sus países.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró que en la reunión con su homólogo Andrés Manuel López Obrador, llegaron a “acuerdos concretos” entre ambas naciones.

“Hemos llegado a acuerdos concretos entre Colombia y México en términos de soberanía, integración, desarrollo y migración”, señaló en su cuenta de Twitter el mandatario colombiano tras el encuentro en el Palacio Nacional de México.

Sin detallar aún los acuerdos, Petro afirmó que tuvieron “horas de un encuentro fecundo” con López Obrador en su visita, la primera oficial que hace a México.

Por su parte, el mandatario mexicano señaló también en su cuenta de Twitter: “Si tuviese que resumir en una palabra cómo es la relación entre nuestros pueblos y con el Gobierno del presidente de Colombia, Gustavo Petro, diría: hermandad”.

Los mandatarios resumieron así el encuentro bilateral que sostuvieron este viernes en el Palacio Nacional.

«Extraordinaria conversación de los Presidentes Petro y López Obrador. Se ensanchan los caminos de América Latina para un futuro mejor», añadió el canciller Marcelo Ebrard.

Aunque no dieron más detalles sobre los temas que trataron durante su conversación, la noche de ayer Petro adelantó que pediría a México unirse a una convocatoria para una reunión de alto nivel en América que cambie la política de drogas de la región.

Tras la visita a Palacio Nacional, Petro lleva a cabo una reunión ampliada de las delegaciones de Colombia y México, y más tarde se reunirá con la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. En el evento, Petro será declarado huésped distinguido de la Ciudad de México.

El presidente de Chile, Gabriel Boric, visitó este miércoles Palacio Nacional, donde se reunió con el mandatario Andrés Manuel López Obrador (AMLO), después de varios actos durante su primer día de visita oficial a México.

El presidente chileno llegó en una camioneta negra rodeada por una amplia comitiva de varios vehículos de seguridad.

López Obrador esperaba en la Puerta de Honor, junto a su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller; a Boric y su esposa, Irina Karamanos.

Una vez llegaron a la ahora residencia presidencial, entraron al patio central donde se escucharon los himnos nacionales de ambos países.

Más tarde, desde uno de los salones de Palacio Nacional, los mandatarios ofrecieron un mensaje conjunto, en el que Gabriel Boric sostuvo que México es un país muy significativo para Chile. Recordó que se cumplen 100 años de la llegada de Gabriela Mistral a nuestro país.

Se refirió al encuentro con AMLO como «larga y productiva» charla, agradeciendo los consejos de tantos años de lucha junto al pueblo que López Obrador le dio.

El presidente chileno dijo que se repasaron los logros de ambas naciones, además de que se acordaron acciones conjuntas en materia de educación, cooperación internacional, economía y medio ambiente.

Boric señaló que invitó a López Obrador el próximo año a la conmemoración de los 50 años del golpe de estado. Remató señalando que lo que ambos mandatarios buscan es mejorar las condiciones de vida de los pueblos

Por su parte López Obrador dijo que una de las lecciones que el presidente Allende dejó es que se puede transformar una realidad de injusticias y opresión, sin violencia, de manera pacífica. Se refirió a Allende como un gran maestro, demócrata y pacifista.

Fiel a su estilo, AMLO insistió en que aunque muchos apostaban a que no se iba a poder llevar a cabo un cambio verdadero en México sin recurrir a la vía armada, después de tres intentos se logró llevar a cabo una transformación profunda.

«La verdad nos costó, pues fueron 3 veces y en el 2006 nos hicieron un fraude. Sabíamos que las cartas estaban marcadas y los dados cargados, pero sabíamos que iba a llegar el momento en que tuviera tanta fuerza nuestro movimiento que iba a ser imposible que se evitara el triunfo democrático en nuestro país», dijo AMLO repasando lo que él considera sucedió en 2006, 2012 y 2018,

El presidente López Obrador afirmó que hay una relación muy fraterna con Chile. Aprovechó para enviar un abrazo y felicitación al pueblo chileno, por haber elegido democraticamente a Gabriel Boric como su presidente.

«Joven, inteligente, sensible, humano, como lo merece el pueblo chileno y desde luego nuestras relaciones siempre van a ser de cooperación y amistad», dijo AMLO.

López Obrador finalizó señalando que busca convencer a Gabriel Boric de asistir mañana a la conferencia matutina, para seguir dialogando con la prensa y con los pueblos de ambos países.

Previo a su encuentro con López Obrador, Boric asistió a un evento con empresarios en Ciudad de México con el que comenzó su visita oficial y en el que promovió a su país como una oportunidad para las inversiones mexicanas.

En el encuentro celebrado en un exclusivo hotel, Boric sostuvo que trabaja con miras a posicionar a Chile como un «hub de oportunidades para la inversión en soluciones del futuro, que sean verdes, tecnológicas e inclusivas».

Boric detalló que Chile ha recibido más de 17,000 millones de dólares de inversión extranjera directa (IED) durante los primeros tres trimestres de 2022, cifra superior al promedio de los últimos cinco años.

Además, el presidente chileno acudió a colocar una ofrenda floral al Monumento Héroes de la Patria, en el Bosque de Chapultepec.

Mañana Boric visitará la escuela primaria Gabriela Mistral en Coyoacán, en el sur de la capital y después irá al Senado de la República; más tarde se reunirá con la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.

Terminará su segundo y último día de visita con una reunión con empresarios chilenos, antes partir hacia el aeropuerto de regreso a Chile.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) confirmó esta mañana que se reunirá en la Ciudad de México con diversos mandatarios de Latinoamérica, entre el 23 y el 25 de noviembre para tratar el tema de la integración de América.

“El 23 (de noviembre) viene el presidente (Gabriel) Boric (de Chile), el 24 viene el presidente (Alberto) Fernández (de Argentina). Estamos esperando confirmación del presidente (electo) Lula (Da Silva). Viene el presidente de Ecuador (Guillermo Lasso), viene el presidente de Perú (Pedro Castillo), el presidente de Colombia (Gustavo Petro), pero es el 23, 24 y 25”, indicó.

Aunque originalmente la reunión estaba programada para realizarse en el estado de Oaxaca con los jefes de Estado de la Alianza del Pacífico, que incluye a México, Chile, Colombia y Perú, el mandatario detalló que la sede cambiará a la Ciudad de México “por cuestiones de logística”.

A la cumbre de la Alianza del Pacífico también asistirán el mandatario de Ecuador y el de Costa Rica, Rodrigo Chaves, quienes pretenden unirse al bloque comercial.

Hace unos días, López Obrador había explicado que la reunión tiene como finalidad tratar el tema de la integración de América para la cooperación económica con respeto a la soberanía de cada país.

En ese sentido, el presidente reiteró ahora que debe procurarse el sueño de Simón Bolívar de integrar a América, incluso con Canadá y Estados Unidos.

“Se tiene que buscar integración económica, comercial, política con respeto a las soberanías de los países, ese es el planteamiento que tiene México”, dijo en su conferencia matutina.

Sin embargo, advirtió que eso debe significar un cambio en la política de Estados Unidos con América Latina y el Caribe, aunque aceptó que ha habido avances positivos al respecto.

«Es positivo el que se haya reconocido sin dilación el triunfo del presidente Petro en Colombia, es positivo el que se haya también reconocido el triunfo de Lula, es positivo el que no tenga una actuación injerencista en el caso del Perú», afirmó.

Asimismo, destacó que es bueno que Estados Unidos esté reiniciando relaciones con Venezuela, así como que se estén restableciendo las relaciones entre el gobierno colombiano y el venezolano.

“Yo pienso que es posible una integración completa, (similar) a cómo surge la Comunidad Europea», afirmó.

Además, aseveró que con el reciente triunfo en las elecciones de Lula en Brasil “hay condiciones inmejorables” para la unión de la región.

«Un desarrollo con justicia, en beneficio de todos los pueblos, de todos los países para que América no sea considerada o se le considere como un continente de desigualdad y de pobreza”, remató.

La conversación de este viernes entre el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se centró en migración y las medidas para reducirla, informó La Casa Blanca.

El tono de la llamada fue «muy constructivo», afirmó Jen Psaki, portavoz de la presidencia estadounidense.

Según detalló el gobierno de Estados Unidos, la conversación duró 52 minutos y «la mayor parte de la conversación fue sobre migración», específicamente sobre cómo coordinar una estrategia para reducir la migración a la frontera» común.

Psaki no aclaró si Biden hizo alguna petición concreta a López Obrador para que refuerce la frontera sur de México e impida el paso de más inmigrantes indocumentados que se dirijan a su país, aunque hizo hincapié en que quedó atrás aquellas reuniones como las que se tenían con Donald Trump.

«Esta no fue una llamada en la que el presidente Biden estuviera amenazando al presidente mexicano en ningún sentido», subrayó la vocera.

«Han sido un socio importante (los mexicanos), esperamos que sigan siéndolo y esta llamada se programó en parte debido a la Cumbre de las Américas (que se celebrará en junio en Los Ángeles), pero también porque se acerca el levantamiento del Título 42», agregó Psaki .

Por su parte López Obrador informó a través de su cuenta de Twitter que la conversación con Biden había sido «cordial», aunque no ofreció mayores detalles.

Se limitó a decir que acordaron que el canciller Marcelo Ebrard visitaría Washington el próximo lunes para «avanzar en temas de cooperación para el desarrollo» y hablar sobre la próxima Cumbre de las Américas.

Quien habló sobre la llamada fue el canciller, quien indicó que en conversación se tocaron dos temas: atender causas de la migración con mucho mayor inversión en Centroamérica, y preparar la Cumbre de las Américas en la que deben estar todos los países sin excepción alguna.

Confirmó que el próximo lunes iniciará una visita por Estados Unidos, donde mencionó que habrá una «negociación», aunque no explicó a qué se refería.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) confirmó que será desde Quintana Roo, en el marco de su gira, que tomará la llamada telefónica que sostendrá este medio día con el mandatario estadounidense, Joe Biden, con quien abordará una serie de temas de interés común, tales como la cooperación en materia migratoria.

“Vamos a tener una conversación telefónica con el presidente Biden y vamos también a iniciar nuestra gira mensual para la supervisión del Tren Maya, que va a consistir en visitar el tramo de Cancún a Tulum, luego de Cancún a Mérida”, dijo esta mañana.

Los presidentes de México y Estados Unidos discutirán, de acuerdo con La Casa Blanca, sus respectivas visiones sobre la IX Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en Los Ángeles del 8 al 10 de junio, y cómo Norteamérica puede liderar las iniciativas «prioritarias» para la región.

Además, abordarán los esfuerzos de ambos países para el desarrollo de Centroamérica, así como la cooperación en materia de crecimiento económico, seguridad y energía.

Al ser el tema migratorio uno de los principales puntos de la llamada de hoy, se anticipa que uno de los principales aspectos a tratar sean los programas estadounidense Quédate en México y el Título 42

Quédate en México se implementó en enero del 2019, para que quienes solicitaran asilo en Estados Unidos fueran deportados inmediatamente y esperaran en México hasta que se resolviera su caso. Para su implementación,  fue necesario el despliegue de las Fuerzas Armadas en las fronteras norte y sur, además de aceptar protocolos de protección a migrantes.

En tanto, el Título 42 nació con la pandemia en marzo del 2020, bajo el argumento de cuidar la salud de los estadounidenses. Permitió que a quienes buscaban asilo en el país vecino fueran expulsados inmediatamente sin analizar su caso. Desde ese momento, casi dos millones de migrantes han sido deportados. 

López Obrador aprovechó para detallar sus actividades de este fin de semana. Indicó que mañana sábado visitará el tramo del Tren Maya que corre de Mérida a Palenque, Chiapas. En tanto, el domingo encabezará la ceremonia del Día del Trabajo desde la refinería de Dos Bocas, en Tabasco.

Los presidentes de Estados Unidos, Joe Biden, y México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), sostendrá una reunión virtual el próximo viernes para discutir temas como migración, seguridad y cooperación económica, informó este martes La Casa Blanca.

Los líderes tendrán esta reunión virtual previo a la Cumbre de las Américas, que se celebrará en junio próximo en Estados Unidos, y a la que López Obrador ha confirmado su asistencia.

El encuentro también se producirá en un momento de fuerte oleada migratoria. En marzo las autoridades estadounidenses interceptaron a más de 221,000 personas en la frontera con México, la cifra más alta en un solo mes en más de dos décadas.

Los dos dirigentes hablarán de este problema, así como de «los esfuerzos conjuntos de desarrollo en Centroamérica», la región de donde procede la mayor parte de los migrantes, informó en un comunicado la jefa de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki.

Tratarán asimismo «la competitividad y el crecimiento económico, la seguridad, la energía y la cooperación económica», añadió la funcionaria estadounidense.

Al respecto, esta mañana el presidente López Obrador confirmó el encuentro virtual, y dijo que se agendó a solicitud de Estados Unidos.

Indicó que no tenía claro el motivo del mismo, pero que podía servir para intercambiar puntos de vista en diferentes temas como migración, la guerra Rusia-Ucrania, la Cumbre de las Américas, entre otros.

Detalló que la llamada tendrá lugar alrededor de medio día.

Al referirse a las denuncias que presentó cuando él era parte de la oposición, el presidente López Obrador recordó que denunció a Carlos Salinas, Vicente Fox, Ernesto Zedillo, a Felipe Calderón y al «licenciado Peña».

AMLO aclaró que aunque cuestionó a Peña Nieto por muchas cosas e incluso lo acusó de traidor a la patria a raíz de su reforma energética, lo que lo llevó a denunciarlo ante el Ministerio Público, le tiene consideración y respeto.

Explicó que esto se debe a que, a diferencia de Calderón, de Fox y de otros, Peña Nieto «no se metió en la elección» presidencial de 2018.

López Obrador expuso que tiene información de que los «machuchones», los que se sentían los dueños de México, buscaron al expresidente en plena campaña presidencial, para ofrecerle una alianza entre la oposición e irse en contra de él y el movimiento que representaba.

«Primero le fueron a ofrecer de que ellos se encargaban de hacer a un lado a Meade y que el candidato único, esa labor que después hizo Claudio X González, fuera Anaya para que, si se juntaban todos, y en eso participaba Fox y todos, Salinas, en contra mía podían impedir de nuevo que yo ganara la presidencia, y tengo información que no aceptó el presidente Peña», relató.

Indicó que luego de dos meses, desesperados por ver cómo iban las encuestas, los «machuchones» volvieron a buscar al expresidente para decirle que se quedara José Antonio Meade y que ellos se hacían cargo de retirar a Ricardo Anaya de la contienda. «Tampoco aceptó», dijo.

Aseguró que en el periodo de transición, cuando se reunió con él en Palacio Nacional, la agradeció no haber intervenido en la elección, algo que no hicieron sus predecesores. Reiteró que Felipe Calderón y Vicente Fox le hicieron fraude, algo que el mismo Fox llegó a confesar. .

Al ser cuestionado sobre si la actitud con Peña Nieto implicada algo más que agradecimiento, López Obrador dijo que no hay «ningún acuerdo con Peña, nada absolutamente», y remató afirmando que él no establece relaciones de complicidad con nadie. «Yo nada más tengo un amo, siempre sólo he tenido un amo: el pueblo de México».

Ya no queda casi nada del nuevo centro comercial «Retroville», situado en el noroeste de Kiev y bombardeado por las fuerzas rusas ayer por la noche, un ataque que dejó al menos ocho muertos, según un informe oficial preliminar.

A las 22:45 hora local, un bombardeo sacudió este suburbio de la capital ucraniana y destruyó tanto el edificio como los alrededores más cercanos.

Inaugurado a inicios de 2020, un poco antes de la pandemia de COVID-19, «Retroville» era un templo del consumo, con sus 250 tiendas, cines y sus 3.000 lugares de estacionamiento. Toda la parte sur del inmenso complejo comercial quedó devastado.

Según los lugareños, el bombardeo fue el mayor en Kiev desde el inicio de la ofensiva rusa el 24 de febrero.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo este lunes que es demasiado pronto para hablar de una reunión entre el presidente Vladimir Putin, y el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, porque aún no hay ningún avance en las conversaciones de paz.

«Para poder discutir una posible reunión entre los dos presidentes, primero debe hacer su tarea. Es decir, debe realizar y acordar los resultados de las negociaciones», dijo Peskov en una conferencia de prensa diaria. «Hasta el momento, no se han logrado avances significativos. Simplemente, los presidentes aún no tienen acuerdos que aprobar», señaló.

Y es que las delegaciones de Ucrania y Rusia tuvieron tres rondas de negociaciones presenciales en Bielorrusia a partir del 28 de febrero para buscar una posible solución al conflicto actual. Las dos partes comenzaron su cuarta ronda de negociaciones a través de un enlace de video el pasado14 de marzo.

Sin embargo, el miércoles pasado, el asesor presidencial de Ucrania, Mykhailo Podolyak, dijo que Zelensky podría sostener conversaciones con Putin en los próximos días.

También se informó este lunes que Rusia convocó al embajador de Estados Unidos en señal de protesta después de que el presidente Joe Biden calificara a Putin de «criminal de guerra» a raíz del conflicto en Ucrania.

«Este tipo de declaraciones del presidente estadounidense, que no son dignas de un político de alto rango, han puesto las relaciones ruso-estadounidenses al borde de la ruptura», dijo el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado.

En tanto, el partido socialdemócrata Rusia Justa presentó este lunes a la Duma (Cámara de Diputados) un proyecto de ley para que su país abandone la Organización Mundial de Comercio (OMC) debido a las sanciones económicas impuestas contra Moscú.

Con el fin de defender «los intereses nacionales», los diputados proponen denunciar el protocolo al Acuerdo de Marrakech suscrito en 2011 y también la ratificación parlamentaria de 2012.

«El ingreso en la OMC se debió a motivos políticos. Beneficios económicos había pocos», comentó uno de los autores de la iniciativa, Alexéi Chepa, vicepresidente del comité de Asuntos Internacionales de la Duma.

El diputado consideró que en condiciones de sanciones internacionales, la salida de la OMC permitirá a Moscú rebajar las tarifas y los precios, y apoyar a los productores nacionales, algo que está restringido por dicha organización.

Recordemos que Rusia fue la última gran economía mundial en ingresar en la OMC, donde entró el 22 de agosto de 2012 tras casi dos décadas de arduas negociaciones.

Paralelamente, la Justicia rusa respondió a la demanda de la Fiscalía, sobre prohibir en el país las actividades del gigante tecnológico Meta, matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, al considerarle una organización extremista por permitir llamamientos a la violencia contra rusos.

«Queda prohibida la actividad de la multinacional estadounidense Meta Platforms de ofrecer las redes sociales Facebook e Instagram en el territorio de la Federación Rusa por actividades extremistas», señaló el tribunal.

El fallo no se aplica al servicio de mensajería WhatsApp de Meta debido a que no contiene funciones para la difusión pública de información, añadió.

Aunque estos servicios quedan oficialmente bloqueados, la Fiscalía no califica el uso de las redes sociales como participación en actividades extremistas.

El motivo de este proceso fue el levantamiento temporal por parte de la prohibición a los residentes de varios países de publicar información con llamamientos a la violencia contra los ciudadanos rusos a raíz de la «operación militar especial» lanzada por el Kremlin en Ucrania.

El Comité de Investigación de Rusia abrió una causa penal debido a la negativa de Meta a eliminar los llamamientos a la violencia contra los rusos, entre ellos los militares. Rusia ya había bloqueado Instagram y restringido el acceso a Facebook.

Las negociaciones para alcanzar un alto el fuego en Ucrania podrían incluir un «encuentro especial» entre los presidentes ucraniano, Volodímir Zelenski, y ruso, Vladímir Putin, según el asesor del primero, Mykhailo Podolyak.

En declaraciones a un medio polaco, Podolyak aludió a que actualmente se está a la búsqueda de una «fórmula legal» en relación con el estatuto de las regiones prorrusas de Donetsk y Lugansk.

Podolyak dijo al diario polaco «Wirtualna Polska» que, una vez que se encuentre, los presidentes de Ucrania y Rusia continuarán las negociaciones en un encuentro especial.

Podolyak añadió que las negociaciones son un proceso a gran escala que involucra no solo a Rusia y Ucrania. «Nuestros socios, incluida Polonia, también están indirectamente porque no debemos limitarnos a firmar un acuerdo, queremos desarrollar un mecanismo concreto que garantice nuestra seguridad en el futuro».

Hasta ahora, dijo, tanto la delegación rusa como la ucraniana se mantienen firmes; y apuntó a que la reconciliación de disputas puede llevar desde unos pocos días hasta una semana y media.

Podolyak agregó que, una vez concluido el acuerdo de paz, la Federación Rusa no tendría otra opción que comenzar a retirar de inmediato sus fuerzas armadas del territorio ucraniano.

Al respecto, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, planteó este jueves a su homólogo de Rusia, Vladimir Putin, una oferta para que se reúna en Turquía con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, con vistas a que ambos líderes acerquen posturas y puedan incluso acordar un alto el fuego.

Erdogan y Putin hablaron por teléfono, con la guerra en Ucrania como principal punto en la agenda. El mandatario turco ha reiterado la voluntad de Ankara de trabajar en favor de la paz, insistiendo en la necesidad de un alto el fuego con vistas a avanzar hacia una solución más a largo plazo.

El mandatario turco espera que las actuales conversaciones entre autoridades rusas y ucranianas se traduzcan en «resultados positivos», pero ha advertido de que algunos temas pueden requerir de contactos a más alto nivel. En este sentido, ha planteado a Putin que se vea con Zelenski en Estambul o Ankara, según el comunicado de la Presidencia.

Recordemos que Turquía ya acogió la primera reunión entre los ministros de Exteriores de Rusia y Ucrania, Sergei Lavrov y Dimitro Kuleba, respectivamente.

El Kremlin no ha valorado la oferta de Erdogan y en su comunicado se ha limitado a apuntar que Putin ha informado al presidente turco del progreso de las conversaciones ya en marcha. Asimismo, ha destacado los diferentes contactos mantenidos entre Lavrov y el jefe de la diplomacia turca, Mevut Cavusoglu.

La conversación entre Erdogan y Putin ha coincidido precisamente con una visita del ministro de Exteriores de Turquía a Ucrania. En Leópolis, Cavusoglu se ha visto con Kuleba, junto a quien ha comparecido en rueda de prensa agradeciéndole que le haya recibido en días que son «difíciles», según la agencia Anatolia.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo esta mañana que su gobierno envió una invitación a su homólogo estadounidense, Joe Biden, para una posible visita a México.

«Hay esa posibilidad. Nosotros le formulamos una invitación para que él visite México y tener una reunión, está proponiéndose para finales de septiembre», dijo el presidente en su conferencia de prensa matutina.

El anuncio se da luego de que el mandatario se reuniera con la delegación de alto nivel estadounidense que visitó la Ciudad de México ayer, encabezada por el asesor en Seguridad Nacional de Biden, Jake Sullivan, en el que se discutieron las estrategias para frenar el flujo migratorio y la reapertura de la frontera, entre otros temas.

En un comunicado difundido la noche de ayer, el gobierno federal dijo que en ese encuentro se acordó establecer una ruta de trabajo para un posible encuentro entre López Obrador y Biden. También se acordó el trabajo en conjunto para migración, así como programas de cooperación para impulsar el desarrollo en Centroamérica y el sur de México.

AMLO recibió durante dos horas en Palacio Nacional a la delegación estadounidense, con quienes tuvo una «conversación amplia» que derivó en «acuerdos y coincidencias».

«La reunión de ayer también fue muy provechosa, muy buena para los dos países. La llamada de anteayer con la vicepresidenta Kamala Harris, lo mismo», expresó López Obrador.

El presidente explicó que abordaron «cómo fortalecer América del Norte y toda América ante el crecimiento comercial de Asia», por lo que habrá un diálogo de alto nivel al respecto en un próximo encuentro en Estados Unidos.

Ambos gobiernos exploran «un acuerdo general», que incluye cooperación económica, la crisis migratoria, el desarrollo de Centroamérica y la reapertura de la frontera común, cerrada a los viajes no esenciales por la pandemia de COVID-19.

«Se está haciendo el llamado a que se abra la frontera, ellos están en ese tenor, ellos están de acuerdo. Sin embargo, vino esto del incremento de contagios y la variante Delta y se está analizando. Pero existe atención para que se normalice lo más pronto posible», expresó.

Recordemos que a inicios de junio, López Obrador recibió a la vicepresidenta Kamala Harris, quien también visitó Guatemala para tratar fundamentalmente la migración de personas indocumentadas hacia Estados Unidos.

A finales de septiembre están previstos los festejos por los 200 años de la independencia de México y ha sido habitual que López Obrador invite a mandatarios extranjeros a este tipo de conmemoraciones.

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, aseguró este martes que tanto él como el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) pasarán a la historia como los presidentes de la pandemia, pues les ha tocado gobernar con la presencia de un enemigo invisible que nadie sabe por dónde ataca, en referencia al virus de la Covid-19.

«Gobernar en la pandemia es gobernar lo desconocido, gobernar lo que no se conoce. Es luchar contra un enemigo invisible que nadie sabe por dónde ataca. Y por lo tanto, todos debimos ir aprendiendo en el camino cómo enfrentar este problema», dijo el mandatario.

Al participar en la conferencia matutina de Palacio Nacional, Fernández aseguró que México y Argentina deben sumar sus esfuerzos y su potencial en América Latina para crear un «eje» que una a «todo el continente».

«Desde el país más norteño de la América Latina hasta el país más austral tenemos que ser capaces de trazar un eje que una a todo el continente, ese es el deber que tenemos con Andrés Manuel», dijo el mandatario argentino.

Fernández, que está en México por una visita de Estado de tres días, defendió que es una «obligación» para América Latina que ambos países «encarnen un futuro común».

No es la primera vez que Fernández plantea un «eje» latinoamericano con México, pues ya se lo propuso en 2019 a López Obrador cuando visitó México como presidente electo.

Fernández aseguró que dicha unión ya empezó con la «experiencia grata de la producción de las vacunas que los latinoamericanos necesitan», mediante un acuerdo entre México, Argentina y la Fundación Carlos Slim para distribuir el fármaco anticovid de AstraZeneca en el continente.

Asimismo, mostró todo su apoyo a las gestiones de México ante la ONU para una distribución equitativa de la vacuna en el mundo. «Quiero acompañar la gestión de México en favor de la universalización de la vacuna y quiero acompañar las quejas de México por la forma en que la vacuna se ha acaparado en una decena de países», dijo.

Fernández aprovechó la comparecencia para elogiar a López Obrador, a quien dijo respeta «sinceramente por sus valores políticos y por el enorme esfuerzo que hace para recuperar un México que al tiempo que le tocó asumir la presidencia estaba en situaciones difíciles».

Especialmente recordó la gestión de López Obrador para asilar en noviembre de 2019 a Evo Morales cuando «con la complacencia de la OEA (Organización de los Estados Americanos) en Bolivia ocurrió un golpe de Estado y muchos bolivianos vieron peligrar sus vidas».

«Si Evo Morales está vivo es en gran medida por lo que aquel día decidió el presidente de México, don Andrés Manuel López Obrador», reivindicó Fernández, quien aseguró que lo rescató «de las garras de sus asesinos».

Además, confesó que hace un tiempo, cuestionado sobre México por un mandatario europeo cuya identidad no reveló, Fernández le respondió que «por primera vez México tiene un presidente con los valores que merecen los mexicanos».

Añadió que al verlo y escucharlo reafirma que México tiene el primer presidente honesto y decente en muchos años.

Por su parte, López Obrador agradeció a Fernández por «su apoyo en todo lo relacionado con las vacunas», pues intercedió para que México tuviera acceso al fármaco ruso Sputnik V. «Estamos muy agradecidos con Alberto y el Gobierno de Argentina. Somos pueblos hermanos y nos da mucho gusto que nos acompañe», dijo el mexicano.

Arturo Sarukhán

EL UNIVERSAL

 

 

El arranque y la más que bienvenida transición a una nueva administración en Estados Unidos, encabezada por Joe Biden, está preñada de oportunidades para un retorno a la normalidad y para nuevas sinergias y colaboración bilaterales con México. El presidente y su equipo buscarán rápidamente revertir los efectos perniciosos del vandalismo diplomático de Trump estos últimos cuatro años y también intentarán apuntalar y relanzar relaciones bilaterales clave con aliados y socios que fueron dañadas y socavadas en el proceso. Ello incluso ya quedó de manifiesto desde un primer momento con el retorno a los ‘usos y costumbres’ de la diplomacia contemporánea estadounidense cuando Biden, seguido de su secretario de Estado recién confirmado, efectuaron como primer contacto con sus homólogos en el mundo, sendas llamadas con los vecinos y socios estadounidenses, Canadá y México.

Como ningún otro inquilino de la Casa Blanca, Biden llega -producto de sus años en el Senado y su papel como enviado de Obama a Latinoamérica particularmente en los últimos cinco años de su gestión como vicepresidente, con un bagaje de conocimiento y experiencia granulares sobre México y la relación bilateral con el que predecesor alguno en el cargo ha contado. Por si esto fuera poco, el período de dos años de México como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU ofrecería, en circunstancias normales, una legión de oportunidades para crear densidad en la colaboración regional y global entre EE.UU y México y sinergias para promover un sistema internacional basado en reglas. Y dado que Brasil en gran medida ha decidido arrinconarse, tanto en términos de sus ambiciones de política exterior como por el resultado de las políticas de afinidad y el apoyo de Bolsonaro a Trump, esto podría abrir una ventana de oportunidad singular para que México se posicione como el socio estratégico privilegiado de EE.UU en América Latina y el Caribe.

Desafortunadamente, es más fácil decir esto que hacerlo. Para empezar, reinicializar la relación Biden-López Obrador no será fácil, a pesar de las mejores intenciones en Washington y los esfuerzos deliberados de algunos funcionarios del gobierno mexicano. Como en la mayoría de las cosas en la vida, se necesitan dos para bailar el tango o, en el caso de nuestras dos naciones, quizá danzón. Por un lado, el Presidente López Obrador parece empeñado en pintar su raya -e incluso socavar- un relanzamiento de las relaciones con EE.UU. Y por el otro, lo que al principio de su relación con Trump podría haber sido explicado y justificado por algunos como pragmatismo o reflejo de la asimetría de poder entre ambas naciones, al final parece algo mucho peor. Solo hay que ponerse en los zapatos de los Demócratas y del equipo de campaña y transición de Biden para entender cómo se percibe el efecto cumulativo de la larga lista de acciones hostiles y miopes del mandatario mexicano a partir del verano pasado: su tozudez de viajar a Washington para reunirse con Trump en plena campaña electoral estadounidense, su decisión de no reunirse con líderes Demócratas del Congreso y sus declaraciones zalameras en la Casa Blanca; su obstinación en no felicitar (junto con Putin y Bolsonaro, dos lideres que jugaron abiertamente a favor de la elección y reelección de Trump) al presidente electo Biden hasta el 14 de diciembre y su hosca carta de felicitación (sobre todo si se le compara con la meliflua epístola de cuatro páginas enviada a Trump después de su triunfo en la elección mexicana de 2018) trazando líneas en la arena sobre la no intervención y la soberanía nacional; su oferta de asilo a Julian Assange, el hombre que hackeó la campaña Demócrata en 2016; su rotundo silencio y falta de repudio a la intentona de autogolpe de Estado el 6 de enero; y su defensa de Trump luego de que éste fuese expulsado de redes sociales.

Pero Biden no tiene gatos en la panza y su gobierno seguramente va a tener retos mucho mayores con México que potencialmente guardar rencor. Los próximos cuatro años podrían transformarse en una serie de tensiones y desafíos al sur de la frontera con un presidente mexicano que ve a su nueva contraparte con resquemor, sospecha y un dejo de resentimiento (por el hecho de que en su particular visión del mundo, los Demócratas debieran de haberlo apoyado en sus impugnaciones a los procesos electorales de 2006 y 2012). Ya sea en materia de derechos humanos y el Estado de derecho; la criminalidad y procuración de justicia; la erosión de contrapesos, equilibrios e instituciones autónomas; la falta de un piso parejo para empresas estadounidenses con inversiones en México; disputas ambientales y laborales en el TMEC; y políticas y paradigmas energéticos del pasado y basados en combustibles fósiles: todos estos temas que, a diferencia de Trump, ocuparán y preocuparán al gobierno estadounidense, podrían derivar -ya sin el temor pero también la empatía que el ex mandatario estadounidense generó en López Obrador- en posiciones espinosas y chovinistas desde Palacio Nacional en la relación con la nueva administración en Washington. Y por si fuera poco, la arquitectura e institucionalización de la relación bilateral -el andamiaje de mecanismos y protocolos que se han construido en las últimas dos décadas- que permiten que una de las relaciones bilaterales más complejas, fluidas y dinámicas en el mundo mantenga la tracción, el tono muscular y la capacidad de resolución de problemas, se ha ido desgastando durante los últimos cinco o seis años. Ciertamente comenzó con el gobierno de Peña Nieto, pero se ha profundizado con el de López Obrador.

Para un presidente que persiste en subrayar que la mejor política exterior es la política interna y que ve con recelo la posibilidad de que el nuevo gobierno estadounidense se pronuncie, en público o privado, sobre temas que él considera de política interna, la gran paradoja estriba en que son precisamente las debilidades internas -y muchas de sus políticas públicas- las que se erigen en flancos de presión desde el extranjero, particularmente desde Estados Unidos. Y pensar que en el siglo XXI se puede separar en compartimentos-estanco lo interno de lo externo en ambos países es no entender cómo se ha transformado la realidad de la relación entre México y EE.UU en las últimas dos décadas.

El refrán popular sugiere que no se puede mamar y dar de topes. Qué bien que el presidente subraye, con el inicio de la Administración Biden y los primeros contactos con quien será su homólogo durante el resto de su sexenio, que buscará una relación constructiva con EE.UU. Pero entonces sus acciones, decisiones y declaraciones -y las de algunos de sus colaboradores- tienen que ser congruentes con ello. Oportunidades para la sinergia y la colaboración real y efectiva, basada en el paradigma de responsabilidad compartida y en múltiples áreas de la agenda, desde la migración, la competitividad regional, las cadenas productivas y el manejo común de recursos acuíferos transfronterizos hasta la mitigación de la pandemia, la recuperación económica y la seguridad común, abundarán con este nuevo gobierno estadounidense, pero solo si se saben reconocer y aprovechar.

 

Columna completa en El Universal

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) indicó esta tarde que conversó con su homólogo estadounidense, Joe Biden, tal como había informado este medio día el canciller Marcelo Ebrard.

A través de sus redes sociales, el mandatario informó que en la llamada se abordaron temas como la migración, la emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19 y la cooperación bilateral.

«Fue amable y respetuoso», afirmó López Obrador. «Todo indica que serán buenas las relaciones por el bien de nuestros pueblos y naciones».

Por el momento no hay mayores detalles de la llamada, y todo lo que se sabe es el mensaje que AMLO publicó y la fotografía con la que lo acompañó.

Llamó la atención que Alfonso Romo, ex Jefe de la Oficina de la Presidencia, estuvo presente durante la comunicación. Fue justo en la casa del empresario, en el estado de Nuevo León, donde tuvo lugar la llamada.

En la imagen se observa además al canciller y la traductora de la Presidencia, Lilia Rubio.

La llamada se produce un día después de que el propio presidente descartara conversar con el demócrata, pues dijo, ya había hablado con él pasado 19 de diciembre y no había ‘urgencia’ en volver a hacerlo, toda vez que funcionarios de ambos gobierno ya se encontraban en comunicación.

López Obrador realiza este fin de semana una gira por Nuevo León, donde inaugurará instalaciones de la Guardia Nacional y supervisará el avance de distintos programas sociales.

La relación entre el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y el de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado perplejos a muchos desde el arranque del sexenio.

Cuando candidato, López Obrador no solo habló sobre la relación que llevaría con Trump, también escribió un libro que se llama Oye Trump en el que destacaba que, él, a diferencia de su antecesor, Enrique Peña Nieto, asumiría una defensa implacable de los mexicanos en general, de los migrantes en particular y respondería a todas y cada una de las bravuconerías del presidente de Estados Unidos. Así lo escribió en varios tuits y lo repitió a lo largo de su campaña.

Una vez asumido el poder, Andrés Manuel López Obrador ha sido extremadamente dócil con Donald Trump, a quien se refiere como su amigo.

Lo anterior vuelve a ser relevante ya que el lunes por la noche el presidente Trump informó a través de sus redes sociales que, debido a la pandemia por el COVID19, suspenderá temporalmente la migración a Estados Unidos con el fin de proteger los trabajos de los estadounidenses. La orden ejecutiva la firmará el día de hoy y arranca con una vigencia de 60 días. Así Trump vuelve a recurrir a la migración como el villano que acecha al pueblo estadounidense. La pandemia es una nueva excusa para sus instintos nativistas.

El anuncio se da cuando apenas la semana pasada el presidente López Obrador presumió que tuvo una llamada con el presidente de Estados Unidos quien le prometió dar mil ventiladores a México y programar una reunión para junio o julio en la que quiere agradecerle la entrada en vigor del TMEC.

Trump sigue siendo Trump. Cuando Peña Nieto era presidente, el mismo día en el que vino a México como candidato y se le dio trato de Jefe de Estado, en la noche fue a Arizona a atacar a los mexicanos en un rally. Ahora, habla con AMLO un día y a los tres saca un decreto anti migrante.

Lo peor es que tanto en el tema TMEC como en la entrega de ventiladores, Trump no va a cumplirle a López Obrador.

El agradecimiento sobre la entrada en vigor del TMEC sería prematuro porque el acuerdo comercial renegociado está atorado. Su fecha de entrada en vigor estaba prevista para el 1º de junio, algo que ya no ocurrirá porque quedan por definir reglas en el sector automotriz. Por el momento la fecha está retrasada hasta el 1º de julio. Pero existe un grupo de asesores del sector privado estadounidense que se reunieron con el encargado comercial de Trump, Robert Lighthizer, el pasado 15 de abril en donde le pidieron a La Casa Blanca posponer la entrada en vigor del TMEC hasta enero del 2021 argumentando que la pandemia ha complicado las condiciones para que el acuerdo entre en vigor antes.

En cuanto a los ventiladores, parece poco probable que Trump le envíe a México mil cuando el 1º de abril FEMA, la Agencia Federal de Manejo de Emergencias, declaró que Estados Unidos enfrentaría un déficit de 13 mil ventiladores. Por ello el gobierno federal y los estados han estado peleando por el abastecimiento de éstos.

Columna completa en El Universal

Aunque su epicentro fue en China en diciembre pasado, la pandemia del nuevo coronavirus golpea ahora con gran fuerza a Estados Unidos, lo que ha llevado al presidente chino, Xi Jinping, a pedir la unidad de las dos potencias para luchar contra la Covid-19.

China y Estados Unidos «deben unirse contra la epidemia» del Covid-19, dijo el presidente Xi en una conversación telefónica con su homólogo estadounidense Donald Trump.

«China está dispuesta a seguir compartiendo sin reserva informaciones y experiencias con Estados Unidos», dijo Xi, citado por la televisión pública CCTV.

Este mensaje tiene lugar tras semanas de enfrentamientos entre Pekín y Washington.

En las últimas semanas, Trump acusó en varias ocasiones a las autoridades chinas de haber tardado en comunicar sobre la gravedad del nuevo coronavirus. Según el mandatario estadounidense, la propagación podría haberse limitado. Pekín acusó a Trump a su vez de «evadir sus responsabilidades».

Además, Trump y su secretario de Estado, Mike Pompeo, incrementaron la tensión con Pekín al referirse al patógeno como «virus chino» en varias declaraciones públicas.

Por su parte, un portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores sugirió a principios de marzo en un tuit que el ejército estadounidense podría haber llevado el Covid-19 a la ciudad china de Wuhan, donde brotó la epidemia en diciembre pasado.

Pero la conversación telefónica de hoy viernes pareció dejar a un lado los enfrentamientos.

«Acabo de tener una conversación muy buena con el presidente chino Xi», dijo el mandatario en Twitter. Indicó que hablaron sobre el coronavirus, que aseguró, está golpeando a una gran parte del planeta. «China ha sufrido mucho y adquirió un sólido conocimiento del virus. Trabajamos en estrecha colaboración. Mucho respeto», dijo Trump.

La llamada telefónica entre los dos dirigentes coincide además con un aumento espectacular de las infecciones por coronavirus en Estados Unidos, donde ya se superaron los 82,000 contagios, lo cual convierte al país en el primero en el mundo en número de casos.

Los hospitales estadounidenses se enfrentan insuficiencia de material y de equipamiento médico, que las empresas chinas podrían paliar gracias a sus enormes capacidades de producción.

Xi reconoció que las relaciones bilaterales se encuentran en un momento «particularmente crucial» y consideró que la cooperación es «la única buena decisión» que se puede tomar actualmente.

«Espero que Estados Unidos tome acciones concretas para mejorar las relaciones bilaterales», añadió el mandatario chino, señalando que algunas regiones chinas y también empresas del país habían suministrado equipamiento médico y otro tipo de apoyo a Estados Unidos en su lucha contra el coronavirus.