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Citibanamex presentó este martes los resultados de su última edición de la Encuesta Citibanamex de Expectativas, en el que participan 28 especialistas.

Entre los principales resultados, los participantes de la encuesta esperan un crecimiento económico en 2020 de -7.5%, es decir un ajuste a la baja desde el -6.7% previsto en la encuesta anterior, con un rango en las estimaciones que va desde -9.7% a -4.2%.

Esto representa el sexto decremento al hilo para la mediana de los pronósticos de crecimiento del PIB este año, desde el 1.0% estimado por el consenso de acuerdo a la encuesta publicada el 5 de febrero. Para 2021, la expectativa del consenso para el crecimiento del PIB se mantiene sin cambio en 2.5%.

En cuanto a la inflación general, en abril se estima en 2.1% anual. Los participantes de la encuesta anticipan que el INPC cayó en (-)1.02% m/m en abril, lo que implica una tasa anual de 2.14%. Esta última se ubicaría por debajo de la tasa registrada en marzo de 3.25%, y sería la más baja desde diciembre de 2015. Para la inflación subyacente, se espera una tasa de 0.32% m/m, o bien 3.46% a/a, también menor a la tasa de 3.60% observada en marzo.

Para finales de 2020 y 2021, las expectativas para la inflación general anual disminuyeron a 2.99% y 3.50%, respectivamente, desde las previas de 3.20% y 3.55%.

Los pronósticos de tipo de cambio se mantienen prácticamente sin cambio respecto de hace dos semanas. Ahora se espera que el USDMXN al cierre de año alcance 22.95, similar al estimado de 23.00 pesos por dólar hace una  quincena. Para finales de 2021, el consenso ahora ve al peso en 22.15 unidades por dólar, ligeramente por debajo de los 22.22 que sepronosticaban en la encuesta anterior.

La nueva proyección de Citibanamex coincide con lo anunciado ayer por la agencia calificadora Moody’s, quien redujo su pronóstico de crecimiento económico de México para el cierre de 2020 a una contracción de un 7.0%.

Recordemos que Moody’s, que hasta ahora mantenía una proyección de una caída del 3.7% para el PIB local de este año, recortó a mediados de abril pasado la nota crediticia de nuestro país a “Baa1”, con una perspectiva negativa, lo que indica que es probable una nueva rebaja.

La calificadora explicó que mientras la propagación del virus representa un gran impacto negativo para la economía, las débiles perspectivas de crecimiento y el apoyo continuo a la petrolera estatal Pemex son los principales retos que enfrenta la calificación crediticia.

“La contracción económica de México en 2020 podría ser aún más profunda y la recuperación podría llevar más tiempo de lo que anticipamos. Si la pandemia empeora, las presiones para aumentar el gasto público se sumarían al deterioro de la dinámica fiscal y de la deuda”, dijo Moody’s.

El Banco de México (Banxico) recortó este miércoles por tercera ocasión consecutiva su pronóstico para el crecimiento de la economía local, destacando como uno de los principales riesgos el impacto del brote de coronavirus, que mantiene en jaque a los mercados internacionales.

En su informe trimestral de inflación, Banco de México disminuyó a un rango de entre 0.5% y 1.5% su expectativa para el desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) este año, desde un rango de entre 0.8% y 1.8%, y a un 1.1%-2.1% para 2021 desde el intervalo de 1.3%-2.3% del informe anterior.

Banxico argumentó que la epidemia del coronavirus, que se extiende rápidamente por el mundo y del que se confirmó hoy un primer caso en América Latina, podría provocar «una desaceleración mayor a la esperada de la economía y el comercio globales».

Las menores expectativas, divulgadas un día después de que se conociera que el PIB local se contrajo en un 0.1% en 2019, se deben también a los efectos de las tensiones comerciales y la desaceleración globales, así como a un deterioro en la calificación de Pemex y de la deuda soberana.

Durante la presentación del informe, Alejandro Díaz de León, gobernador de Banxico, dijo además que el desempeño del peso, que se apreció un 3.6% el año pasado, no permitió generar un remanente cambiario para entregar al Gobierno este año.

Respecto a la inflación anualizada, que en la primera quincena de febrero se ubicó en un 3.52%, el banco central espera que se sitúe por encima de la meta del 3% para el cierre del año.

La entidad alertó de las consecuencias que pueden tener sobre los precios los recientes aumentos salariales. Agregó que la reactivación de la inversión y el consumo, tras la reciente aprobación del nuevo acuerdo comercial para América del Norte T-MEC, requerirá políticas públicas para generar confianza y certidumbre en el país.

Para el año 2020, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador espera que la economía del país crezca en un rango de 1.5 – 2.5 por ciento, un pronóstico mejor al previo, que era de 1.4 – 2.4 por ciento.

En un comunicado la Secretaría de Haicenda indicó: «Se estima que el fortalecimiento del mercado interno, la creación de empleos, el repunte del crédito y la inversión en infraestructura pública y privada generen un mayor dinamismo durante el año».

El presupuesto del próximo año contempla un gasto de 6.96 billones de pesos. Los ingresos se componen de 5.51 billones provenientes de ingresos presupuestales, y 584.4 mil millones de financiamiento.

Para 2020 se proyecta un precio para la mezcla mexicana de exportación de 49 dólares por barril menor a los 55 que fueron contemplados en los Precriterios Generales de Política Económica de abril pasado.

Este recorte es «por una menor demanda del energético, resultado de el escalamiento de las tensiones comerciales, la desaceleración de la actividad industrial a nivel global, así como la entrada en vigor en 2020 de la regulación de la Organización Marítima Internacional (OMI) sobre el contenido máximo de azufre del combustóleo».

La plataforma de producción se estima en 1.951 millones de barriles de petróleo diarios, ligeramente superior a los 1.916 previstos en abril pasado.

El tipo de cambio que se prevé para el próximo año es de 20 pesos por dólar, en línea con lo estimado previamente, y superior a las 19.54 unidades en las que opera actualmente el billete verde en el mercado interbancario.

«Para el cierre de 2020, se prevé una inflación anual de 3.0%, igual a la proyectada por el Banco de México para el cuarto trimestre de ese año en su Informe Trimestral de abril-junio de 2019», añadió Hacienda.

En tanto que el superávit primario esperado el próximo año es de 0.7 por ciento del PIB, menor al 1 por ciento que se espera para este 2019.

«Para 2020, se prevé una reducción del precio de la mezcla mexicana de petróleo con respecto al precio aprobado en la LIF 2019 al pasar de 55 a 49 dpb para 2020. Ante esta caída en el precio del petróleo se solicita, de acuerdo a lo establecido en la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH) y su Reglamento para compensar caídas en el precio del petróleo, un nivel de déficit público que permita compensar la disminución esperada de los ingresos petroleros y dar estabilidad al gasto presupuestario sin comprometer la sostenibilidad fiscal», explicó Hacienda.

Durante su conferencia de prensa matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) afirmó que México amaneció con una buena noticia, pues el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer los resultados del crecimiento económico correspondiente al segundo trimestre del año.

«Contrario a lo que pronosticaban algunos de que se iba a caer la economía e íbamos a entrar en recesión, afortunadamente la economía creció, no les funcionó su pronostico a los expertos», dijo AMLO.

El presidente explicó que lo que se había advertido es que no iba a haber crecimiento económico, y que entonces con dos trimestres seguidos de decrecimiento, se iba a entrar en recesión técnica. «Pues resultó que no», respondió.

Indicó que el dato a conocer de que el PIB creció en el segundo trimestre del año un 0.1%, despeja el miedo y la intención de crear desconfianza.

Señaló que su gobierno nunca tuvo duda de que iba a haber un crecimiento, aunque reconoció que la insistencia de que era posible caer en recesión, llevó a crear dudas e incertidumbre.

Y aunque dijo que la economía va muy bien al igual que el país, no quiere decir que todo esté resuelto. Reconoció que hay problemas que se están enfrentando.

Sobre los señalamientos que se hicieron de que no había crecimiento porque no había gasto, AMLO dijo que lo dado a conocer por el INEGI demuestra que con austeridad y gastando bien, también se puede crecer.

Remató diciendo que su gobierno está enfocado a dirigir el gasto en beneficio de quienes más lo necesitan, pues eso es también era reactivar la economía.

Esta mañana el INEGI dará a conocer las cifras del crecimiento del Producto Interno Bruto. Se anticipa que este número va a ser negativo. Con esto serán ya dos trimestres al hilo con PIB negativo, lo que algunos definen como una recesión.

No voy a entrar en el debate de si esto es o no la definición precisa de recesión porque ni los economistas más destacados del mundo han logrado ese consenso, pero psicológicamente dos periodos con PIB negativo no pueden considerarse buenos para la economía de un país. Y si algo le pega a la psique de los inversionistas, le pega al bolsillo de los consumidores. Pero aun con este dato del INEGI, el presidente Andrés Manuel López Obrador seguirá firme con su apuesta de que en el 2019 vamos a crecer al 2 por ciento.

Y AMLO va a ganar la apuesta.

La apuesta no la va a ganar por un impulso natural que recibirá México vía el crecimiento de la economía estadounidense. Tampoco por las ganancias del sector exportador que se beneficia del tipo de cambio estable. Ni siquiera ganará la apuesta por el anuncio positivo de que Hacienda va a inyectar 500 mil millones de pesos a la economía vía la banca de desarrollo; créditos para viviendas y créditos al campo. Pero la va a ganar.

La va a ganar a pesar de que esta inyección de capital no va a devolver de la noche a la mañana la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros para que vengan a meter su dinero en proyectos concretos y de largo plazo, no solamente en instrumentos financieros que pueden irse igual de fácil que como llegan.

Va a ganar la apuesta a pesar de que Citibanamex hizo un nuevo pronóstico del crecimiento para el año que lo modificó de .09 a .02 por ciento y de que ni el más optimista de los pronósticos anticipa un crecimiento cercano al 2 por ciento.

Si volteamos a ver otras cifras, todo indica que el presidente tiene una apuesta perdedora. Por ejemplo, la inversión se contrajo 2.1 por ciento entre enero y abril del 2019. La producción industrial cayó 2.1 por ciento en mayo, la caída más pronunciada desde enero del 2009. El subejercicio en el gasto gubernamental, motor fundamental para el crecimiento de la economía, es preocupante porque aun si se decidiera no continuar con este subejercicio, volver a echar a andar la economía que se frenó de tajo no es tan sencillo como pulsar un botón de encendido.

El freno de mano autoimpuesto por el gobierno a la economía significa que las empresas tienen que hacer recortes, que por ello los ciudadanos tienen menos dinero para gastar y que por lo anterior el gobierno tiene menos dinero que recaudar. Lo que hoy es un subejercicio que deja dinero en las arcas, mañana serán unas arcas sin dinero que invertir. Y así el círculo vicioso.

Pero, con todo y todo, el presidente va a ganar la apuesta.

Al final del año la apuesta de AMLO de que crecimos al 2 por ciento la va a sostener el presidente porque si bien los bancos y el INEGI van a reportar una cifra distinta, menor, López Obrador va a presentar sus propios argumentos sustentados en el libro que publicará en diciembre: la economía moral. AMLO dirá que México se está transformando; que ahora medimos el desarrollo y el bienestar y no solamente el crecimiento. Que, si bien antes se crecía poco más del 2 por ciento, el dinero solo se quedaba arriba y ahora, con su 4T, no va a ser necesario esperar a que el chubasco de dinero de arriba les llegue a los de abajo porque él sabe que eso nunca sucede.

 

Columna completo en EL UNIVERSAL

El Banco Mundial recortó este jueves su pronóstico de crecimiento para México en 2019 de 2 a 1.7 por ciento y de 2.4 a 2 por ciento en 2020.

La institución señaló que este año la economía nacional tendrá «un modesto, pero estable crecimiento».

«Se prevé que la economía de México crezca 1.7 por ciento, después del 2 por ciento de 2018, lo que refleja la preocupación de los mercados por las señales mixtas relacionadas con el futuro de su política económica», señala el Banco Mundial.

El Banco Mundial bajó en enero sus proyecciones de crecimiento para la economía mexicana en 2019, a 2 por ciento desde el 2.5 por ciento previsto en junio de 2018.

En conferencia para presentar el Informe Semestral de Perspectivas Económicas para América Latina y el Caribe, el economista jefe para la región, Carlos Végh, resaltó que México ha continuado en una senda decreciente de crecimiento y el 1.7 por ciento previsto para 2019 es el nivel más bajo de los últimos seis años.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, afirmó este martes que México “va a sorprender” al Fondo Monetario Internacional (FMI), creciendo a mucho mayor ritmo que el que pronostica la organización internacional.

«Es mucho mejor que el FMI diga que el crecimiento va caer al 2 % porque así los vamos a sorprender, va a crecer más la economía y va a fallar su pronóstico y lo digo de manera respetuosa”, apuntó el mandatario en su conferencia de prensa matutina.

Según el informe “Perspectivas Económicas Globales” del FMI, presentado este lunes, México crecerá un 2.1% este año y un 2.2% el próximo, 4 y 5 décimas menos que lo anticipado anteriormente, debido a una menor inversión privada.

López Obrador reiteró que las acciones gubernamentales “se han visto bien” en el mercado internacional.

El mandatario valoró positivamente la apreciación del peso frente al dólar y el buen desempeño de la bolsa en las últimas semanas.

«Aunque no hay que echar campanas al vuelo. Y no quiero ser triunfalista”, concluyó.

De acuerdo a los informes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para las próximas horas se pronostican tormentas muy fuertes con actividad eléctrica en regiones de Sinaloa, Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Chiapas; tormentas fuertes en áreas de Chihuahua, Durango, Jalisco, Michoacán, Guerrero, Puebla, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, e intervalos de chubascos en el Estado de México y la Ciudad de México,

 

En su más reciente aviso de potencial de tormentas, la dependencia detalló que la intensidad de la tormenta puede estar acompañada de chubascos, caída de granizo, descargas eléctricas y vientos fuertes que pueden originar torbellinos, trombas, tornados y tolvaneras.

 

Mientras que en la Zona Metropolitana del Valle de México y Megalópolis se prevé cielo medio nublado con potencial de lluvias o lluviznas intermitentes principalmente sobre el sur y poniente de la Ciudad de México y municipios de la zona conurbada.

 

El ambiente será fresco con viento de componente norte de 10 a 20 kilómetros por hora.

 

En el marco del foro “True Economic Talks: Afrontando el cambio”, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, negó que haya un proceso de aceleración de la inflación luego de que en abril pasado el índice alcanzara un nivel de casi 6.0%.

El funcionario proyecto que para finales de año empezará a bajar el índice de forma más clara, pues el incremento se debió en gran parte al aumento en los precios de transporte urbano que se registraron en las últimas semanas.

“Es un cambio discreto, no es una aceleración del proceso inflacionario en otros bienes y servicios”, sostuvo Carstens, quien también añadió que “me voy con tranquilidad de que voy a dejar a la inflación encaminada hacia nuestro objetivo”, pues recordemos que a finales de noviembre de este año dejará Banxico para ocupar la gerencia general del Banco de Pagos Internacionales (BIS).

 

 

Con información de 24 Horas / Foto: Twitter