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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ratificó este martes el apoyo de su país a la entrada de Finlandia y Suecia en la OTAN y aseguró que su homólogo ruso, Vladímir Putin, no ha logrado dividir la alianza, sino fortalecerla.

«Putin pensó que podría dividirnos, y en su lugar ha conseguido exactamente lo que no quería», dijo Biden en un acto celebrado en La Casa Blanca, donde firmó los documentos con el respaldo de Estados Unidos a la adhesión de Finlandia y Suecia, que el Senado estadounidense apoyó la semana pasada.

Biden ironizó sobre el hecho de que el presidente ruso «quisiera federalizar la OTAN, pero haya conseguido la ‘OTANización’ de Finlandia y Suecia».

El mandatario consideró que, con su entrada en la alianza, Finlandia y Suecia contraen un compromiso «sagrado» y la OTAN, a su vez, se compromete a defenderlos.

«Atacar a uno es atacar a todos como dice el artículo 5», dijo Biden, en alusión a la cláusula del tratado de la alianza sobre la defensa colectiva, y aseguró que en este momento dicho compromiso es «más fuerte que nunca».

Recordó que la única vez en la historia en que se invocó dicho artículo fue tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos, y recordó que entonces los aliados brindaron su apoyo, algo que este país «no olvidará nunca».

En el contexto actual de la guerra en Ucrania, recalcó el compromiso de reforzar el flanco este de la OTAN y fortalecer la defensa contra «cualquier amenaza de agresión» hacia los países miembros, añadió Biden.

Con la firma de Estados Unidos, el país se convierte en el vigésimo tercer país de la OTAN en ratificar la entrada de Finlandia y Suecia. Son 30 los miembros, y se convertirán en 32 con estos dos nuevos países.

El Kremlin afirmó este lunes que no existen condiciones para una reunión entre el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, después de que Turquía reiterara la disposición a acoger ese encuentro.

«Ahora no se dan las condiciones necesarias para la reunión mencionada por el señor (Recep Tayyip) Erdogan», dijo el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov.

El mandatario turco dijo la semana pasada que había recordado a su par ruso durante una reunión entre ambos en Sochi que Ankara estaba dispuesta a acoger una cumbre entre Putin y Zelenski para resolver el conflicto ruso-ucraniano en la mesa de negociaciones.

Peskov indicó hoy que esa reunión sería posible solo después de que las delegaciones de las partes «hagan sus deberes» para preparar el encuentro.

El portavoz del Kremlin aseguró que actualmente la parte ucraniana «ha desaparecido de los radares» y el proceso de negociación se ha detenido, por lo que «la operación militar especial continúa hasta que se alcancen sus objetivos».

Kiev dijo previamente que si Moscú organiza referéndum en territorios ucranianos bajo su control para unirlos a Rusia, «cerrará toda posibilidad de negociaciones con Ucrania».

Adicional, el Kremlin informó que Putin no tiene previsto acudir presencialmente ni intervenir por videoconferencia en la próxima sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas, prevista para septiembre.

«No. No hay planes de viajar o intervenir», ha señalado el portavoz a la agencia rusa de noticias TASS cuando fue consultado sobre este asunto.

Más tarde, el portal oficial del Gobierno ruso publicó un comunicado en el que recoge que el ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, será el encargado de liderar la delegación rusa en la cita.

Junto a Lavrov, la delegación estará formada por el viceministro de Exteriores, Serfei Vershinin; el presidente del Comité del Consejo de la Federación sobre Asuntos Internacionales, Gregori Karasin; el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasily Nebenzia, y el presidente del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma Estatal, Leonid Slutski.

Asimismo, acudirá un grupo de asesores de departamentos del Ministerio de Exteriores relacionados con la cooperación humanitaria, la no proliferación de armas, sectores jurídicos o especializados en nuevas amenazas.

Y mientras el Kremlin sierra las puertas en estos dos frentes, el Pentágono de Estados Unidos informó que cerca de 80,000 militares rusos murieron o resultaron heridos en Ucrania desde que comenzó la guerra a finales de febrero.

«Los rusos probablemente han sufrido entre 70 y 80,000 bajas en menos de seis meses», dijo el subsecretario de Defensa, Colin Kahl.

Kahl también aseguró que las fuerzas rusas han perdido «3,000 o 4,000» vehículos blindados y podrían estar agotando los misiles guiados de precisión disponibles, incluidos los de aire-tierra y los de mar-tierra, después de haber disparado a una gran cantidad de blancos en Ucrania desde el comienzo de la invasión el 24 de febrero.

Esas pérdidas son «bastante considerables teniendo en cuenta que los rusos no lograron ninguno de los objetivos de Vladimir Putin al comienzo de la guerra», declaró a los periodistas.

Añadió que el hecho de que las tropas rusas usen menos misiles guiados de precisión y de mayor alcance es un indicador de que sus suministros han caído cerca de lo que se necesita mantener en reserva para «otras contingencias».

Kahl reconoció que los ucranianos también han registrado bajas significativas en el campo de batalla, pero no dio cifras. Sin embargo, Ucrania informó de al menos 10,000 muertos y 30,000 heridos en sus tropas.

Según una fuente militar que pidió el anonimato, el ejército ucraniano, que contaba con 170,000 soldados activos y 100,000 reservistas al comienzo de la guerra el 24 de febrero se ha reforzado hasta alcanzar entre 300,000 y 350,000 militares.

El presidente ruso, Vladimir Putin, desafió este jueves a las potencias occidentales que dan apoyo militar a Ucrania frente a las tropas rusas, a enfrentarse directamente en «un campo de batalla» en ese país.

«Oímos actualmente que los occidentales quieren derrotarnos en un campo de batalla. ¿Qué decirles? ¡Que lo intenten!», declaró Putin en una reunión con los líderes de los grupos parlamentarios rusos, retransmitida por televisión.

Además, Putin señaló que su Ejército aún no ha dado comienzo a «nada serio» en Ucrania.

En esta línea, Putin ha lamentado que Occidente quiera combatir a Rusia en el frente de batalla, pues esto supone una «tragedia» para el pueblo ucraniano. «Pero parece que todo se dirige hacia esto», reconoció.

Sin embargo, el presidente ruso sostuvo que Moscú no rechaza las negociaciones de paz en el marco de la guerra, iniciada tras su orden de invadir el territorio ucraniano a finales de febrero.

Por otro lado, Putin señaló que la guerra en Ucrania ha sido originada realmente por las potencias occidentales, que «organizaron y apoyaron un golpe armado inconstitucional en Ucrania en 2014», en alusión a las revueltas del Euromaidán.

«El Occidente colectivo es el instigador directo, el culpable de lo que está sucediendo hoy», acusó el líder ruso, quien sin embargo ha reconocido el mérito de dichas potencias si su objetivo era pasar a una nueva etapa en la lucha contra Rusia.

«Si este mismo Occidente quiso provocar un conflicto para pasar a una nueva etapa en la lucha contra Rusia, a una nueva etapa en la contención de nuestro país, entonces podemos decir que lo logró hasta cierto punto (…) Se ha desatado la guerra y se han introducido sanciones. En condiciones normales, probablemente sería difícil hacer esto», añadió.

Finalmente, Putin advirtió  a las potencias occidentales que «el curso de la historia es inexorable» y que los intentos de «imponer su propio orden mundial están condenados al fracaso».

Según diversos analistas internacionales, Rusia podría detener de forma temporal su ofensiva en Ucrania mientras su ejército intenta reorganizarse para una nueva ofensiva.

Las fuerzas rusas no anunciaron avances en Ucrania el miércoles «por primera vez en 133 días de guerra», indicó el Institute for the Study of War. El centro de estudios, con sede en Washington, indicó que Moscú podría estar en una «pausa operativa» que no implica «el cese completo de las hostilidades activas».

«Probablemente, las fuerzas rusas se limitarán a acciones ofensivas de escala relativamente pequeña en un intento de sentar las bases para operaciones ofensivas más significativas y recuperar la capacidad de combate necesaria para emprender esos objetivos más ambiciosos», señaló el instituto.

Un comunicado el jueves del Ministerio ruso de Defensa pareció confirmar ese análisis. El ejército dijo que se había dado tiempo para descansar a las unidades militares rusas implicadas en combates en Ucrania.

«Las unidades que realizaron misiones de combate durante la operación militar especial están tomando medidas para recuperar su capacidad de combate. Sus efectivos reciben la oportunidad de descansar, recibir cartas y paquetes de casa», indicó el comunicado, citado por la agencia estatal noticiosa rusa Tass.

El presidente ruso, Vladimir Putin, no habría ordenado la invasión de Ucrania si fuera una mujer, estimó el primer ministro británico, Boris Johnson, que consideró que sería mejor que hubiera más mujeres en el poder.

«Si Putin fuera una mujer, lo que obviamente no es, no creo realmente que se hubiera lanzado en esta guerra loca de macho, de invasión y violencia de la manera que lo hizo», declaró el primer ministro británico a la cadena de televisión alemana ZDF.

El inicio de esta guerra es «un ejemplo perfecto de toxicidad masculina», prosiguió.

En la misma entrevista, el dirigente instó a una mayor educación para las niñas en el mundo y abogó para que haya más «mujeres en los puestos de poder».

Sus comentarios fueron objeto de burlas por parte de las autoridades rusas. «A Freud le habría encantado tener en vida un tema así para sus investigaciones», destacó el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, a la agencia de prensa Ria Novosti respecto al jefe del gobierno británico.

«Boris Johnson tiene una gran imaginación. ¿Qué demonios hicieron los Siete juntos?», comentó por su parte Maria Zakharova, portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores ruso en Telegram, en referencia a la cumbre de los dirigentes de las siete principales potencias del G7.

En su entrevista a la cadena alemana, el jefe del gobierno británico también reconoció que «todo el mundo quiere que la guerra termine» pero, por el momento, «no hay acuerdo posible. Putin no hace una oferta de paz».

El objetivo inmediato de la estrategia occidental es apoyar a Ucrania para que esté en la mejor posición estratégica posible el día en que puedan comenzar las negociaciones de paz con Moscú, añadió.

El presidente ruso, Vladímir Putin, consideró hoy como «prácticamente una agresión» la presión que ejercen algunos países inamistosos, como suele denominar Moscú a las naciones han adoptado sanciones contra Rusia por su operación militar en Ucrania.

«La ventajas de la política de integración son especialmente evidentes ahora en actual compleja situación internacional, en condiciones de prácticamente agresión por parte de algunos Estados que nos son inamistosos», dijo Putin al participar en la cumbre de la Unión Económica Euroasiática (UEE).

En su intervención a distancia, el jefe del Kremlin recalcó que para Moscú profundizar la alianza con todos los Estados de UEE, que además de Rusia agrupa a Armenia, Bielorrusia, Kazajistán y Kirguistán, es una prioridad.

«Suscita satisfacción que, pese a la compleja situación internacional, a la confrontación desatada por el llamado Occidente colectivo, a que nuestros detractores intentan poner todo tipo de obstáculos a nuestra integración, para nosotros está claro que aumenta el interés de muchos socios extranjeros en la UEE», dijo.

Putin respaldó la prolongación del acuerdo provisional de libre comercio con Irán actualmente en vigor.

Destacó que gracias a dicho acuerdo los intercambios comerciales entre la UEE e Irán aumentaron en 2021 en un 73.5%, hasta los 5,000 millones de dólares y que las exportaciones de la Unión se duplicaron y alcanzaron los 3,400 millones de dólares.

El mandatario ruso hizo un llamado a sus homólogos de la Unión a prestar especial atención a los asuntos relativos a la seguridad alimentaria, ya que en el mundo se enfrenta a una situación complicada.

«Nuestros países hacen un importante aporte a la solución de estos problemas, y Rusia y todos lo miembros de nuestra organización se comportan con la mayor responsabilidad», añadió. «Tomando en cuenta que la UEE es el mayor exportador mundial de productos agrícolas, en la organización se adoptan todas las medidas posibles (…) para garantizar la estabilidad de las cadenas de suministro», indicó.

La UEE se constituyó formalmente el 1 de enero de 2015 y abarca un territorio de poco más de 20.8 millones de kilómetros cuadrados con más de 182 millones de habitantes.

La economía rusa se contraerá un 7.8% en 2022, por debajo de las predicciones del Banco Central, según informó el Ministerio de Economía, atribuyendo el desempeño a las sanciones por la «operación militar especial» en Ucrania.

Según los parámetros económicos para los próximos cuatros años, la economía se recuperará en 2023 con una leve contracción del 0.7%, frente a las previsiones del 0.3% por parte del banco emisor.

El Producto Interno Bruto (PIB) crecerá ya un 3.2% en 2024 y un 2.6% en 2025, previsiones que han sido consensuadas con el Ministerio de Finanzas.

Las predicciones de contracción coinciden con el mayor descenso de la economía rusa -7.8% en 2009, desde que el presidente Vladímir Putin llegara al poder en el 2000.

La economía rusa ya ha notado los efectos de las sanciones occidentales sin precedentes debido a la invasión militar en Ucrania en el primer trimestre del año, en el que su PIB creció solo un 1.6%.

Se espera que el punto más bajo sea el tercer trimestre, tras lo que comenzará la recuperación, que no se notará en la vida de los rusos hasta la segunda mitad de 2023.

La inflación ascenderá a finales de este año al 17.5%, mientras que las inversiones en capital caerán un 19.4% y los ingresos reales descenderán un 6.8%. El desempleo aumentará hasta el 6.7%.

El Ministerio de Economía también pronostica que las exportaciones caerán un 14%, descenso que en el caso de la industria de hidrocarburos será del 8%.

En anticipación de un nuevo paquete de sanciones occidentales, el presidente Putin llamó «suicidio económico» la posible renuncia de la Unión Europea al gas y petróleo rusos.

En el plano diplomático, el Kremlin anunció este miércoles la expulsión de 27 diplomáticos españoles, 34 franceses y 24 italianos, medidas denunciadas por los países afectados.

En Kiev, la capital de Ucrania, un soldado ruso se declaró culpable ante un tribunal local en el primer juicio por crímenes de guerra desde el inicio de la invasión lanzada el 24 de febrero.

El sargento Vadim Shishimarin, de 21 años, admitió haber matado a un civil desarmado de 62 años en la región de Sumy el 28 de febrero.

«Con este primer juicio, estamos enviando una señal clara que cada perpetrador, cada persona que ordene o ayude a que se cometan crímenes de guerra en Ucrania no podrá evadir su responsabilidad», dijo la fiscal ucraniana Irina Venediktova.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que su gobierno no tiene información sobre Shishimarin y aseguró que todas las acusaciones de crímenes de guerra en Ucrania son «falsas» o meros «montajes».

Foto: Facebook Embajada de Rusia en México

Las cosas no van bien para Putin. No logró capturar la capital, Kiev, ni ninguna de las ciudades principales de Ucrania, como pretendía hacerlo fácil y rápido cuando invadió el país a finales de febrero.

Tampoco ha podido capturar más zonas del este de Ucrania de las que ya tenía con la invasión del 2014. Ha destruido, si. La ciudad de Mariupol parece que le pasó una aplanadora por encima.

Esta semana la información de parte del gobierno británico es que aparentemente Rusia ha perdido una tercera parte de las fuerzas militares que envió a Ucrania y las imágenes de tanques rusos hechos añicos en el río Donets son muestra clara del daño.

Más allá del fracaso en el plano militar, la invasión ha logrado lo opuesto de lo que Putin ha luchado por años en otros dos frentes, uno en cuanto a la cohesión de la alianza occidental y el segundo en el personal y lo celosamente que ha escudado su vida familiar.

En lugar de debilitar a la OTAN, la invasión ha generado nuevas adhesiones. Que Suecia y Finlandia hayan comenzado formalmente su incorporación a la alianza Atlántica es un tremenda derrota para Putin.

Simplemente la incorporación de Finlandia hace que la frontera de Rusia con la OTAN sea del doble de tamaño. Será la novena ocasión en que la OTAN crezca desde su creación en 1949 y esto ocurre cuando apenas hace seis años el presidente ruso se estaba saboreando la desaparición de la alianza con las amenazas que hizo Donald Trump como presidente al respecto.

La transformación del panorama de seguridad europeo es una pesadilla para Putin que él mismo generó. Así lo dijo claramente, Sauli Niinistö, el Presidente de Finlandia, al anunciar su incorporación a la OTAN.

Y en esta unión de occidente no se puede dejar de lado el enorme compromiso y esfuerzo por los Europeos y Británicos por terminar con su dependencia a los energéticos Rusos.

Pero la derrota que le debe doler personalmente mucho a Putin es como se ha venido derrumbando la muralla que tan cuidadosa y celosamente construyó Putin para mantener a su familia fuera de los reflectores.

El viernes pasado el gobierno británico anunció sanciones en contra de quien ha sido considerada su amante por varios años, Alina Kabaeva, y de su ex esposa Lyudmila Ocheretnaya.

Para un Putin que llevó a la desaparición de Nezavisimaya Gazeta, el diario que dio a conocer el divorcio de Putin y su relación con Kabaeva, una gimnasta olímpica que en ese momento tenía 24 años, la edad de sus hijas, no debe ser fácil aceptar que ahora gobiernos de occidente se metan en su vida privada.

Ahora, unos días después de la invasión, comenzó a circular una petición en Lugano para que el gobierno Suizo repatríe a Kabaeva a quien comparan con Eva Braun, la pareja de Adolf Hitler. Y en abril Estados Unidos le impuso sanciones a dos de las hijas del presidente ruso.

Evidentemente las sanciones a sus familiares no le causan gran daño financiero a Putin pero sí intentan mandar un mensaje de que la invasión ha sido la gota que ha derramado el agua.

Son tres derrotas para Putin en un contexto que aún no concluye. La gran pregunta es qué estrategia sigue para que el hombre fuerte de Rusia las pueda revertir.

Columna completa en El Universal

El presidente ruso, Vladímir Putin, denunció este lunes que en Ucrania se crean componentes de armas biológicas y que Rusia ha obtenido «pruebas documentales» de ello durante la que ha llamado una operación militar especial en su país vecino.

«Ahora, durante la operación especial en Ucrania, hemos obtenido pruebas documentales de que en la proximidad de nuestras fronteras se creaban en esencia componentes de armas biológicas», dijo Putin en una reunión en el Kremlin con los líderes de la postsoviética Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC).

Según el presidente ruso, además de esas actividades, que violan las convenciones que prohíben las armas biológicas y tóxicas, en esas instalaciones «se elaboraban métodos y mecanismos para desestabilizar la situación epidemiológica en el espacio postsoviético».

Putin insistió en que por ello hay que prestar mayor atención al problema de la seguridad biológica en el espacio de la OTSC, que agrupa, además de Rusia, a otras cinco antiguas repúblicas soviéticas: Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán.

«Hace tiempo que activamos las alarmas por las actividades biológico-militares de Estados Unidos en el espacio postsoviético», dijo el mandatario ruso al comienzo de la reunión, dedicada al 30º aniversario de la OTSC, que fue transmitido en directo por la televisión rusa.

Añadió que en esta «región común» el Pentágono «ha creado decenas de laboratorios biológicos y centros que no se ocupan precisamente de prestar asistencia médica a la población de los países donde desarrollan sus actividades».

Sostuvo que su principal tarea es recabar material biológico y estudiar, para sus propios objetivos, el carácter específico de la propagación de virus y enfermedades peligrosas.

Putin hizo un llamamiento a sus colegas de la OTSC a respaldar a la iniciativa rusa crear en el marco de la alianza un organismo dedicado a esta problemática.

El gigante estadounidense de comida rápida, McDonald’s, que cerró sus establecimientos en Rusia a inicios de marzo, anunció este lunes que se retirará del país y venderá todas sus operaciones luego de 30 años de presencia, en reacción a la invasión de Ucrania.

Muchas empresas occidentales se han retirado de Rusia desde la invasión de Ucrania iniciada por Moscú en febrero pasado.

Horas antes del anuncio de McDonald’s, el fabricante de automóviles francés Renault anunció que había entregado sus activos rusos al gobierno de Moscú, marcando la primera nacionalización importante desde la imposición de sanciones contra Rusia por la invasión.

La cadena de comida rápida cerró en marzo los 850 restaurantes que tenía en el país, donde emplea a 62,000 personas.

Pero este lunes dio un paso más: «Después de más de 30 años de operaciones en el país, McDonald’s Corporation anuncia que saldrá del mercado ruso y ha iniciado un proceso para vender su negocio en Rusia», dijo la compañía en un comunicado.

«La crisis humanitaria causada por la guerra en Ucrania, y el precipitado e impredecible entorno operativo, han llevado a McDonald’s a concluir que la continuidad del negocio en Rusia ya no es sostenible, ni es coherente con los valores de McDonald’s».

«Estamos comprometidos con nuestra comunidad mundial y debemos permanecer inflexibles en nuestros valores», declaró el director general del grupo, Chris Kempczinski, citado en un comunicado de la empresa. «Respetar nuestros valores significa que no podemos seguir manteniendo» McDonald’s en Rusia, añadió.

La compañía informó de que está en negociaciones para vender toda su cartera de restaurantes en Rusia a un comprador local.

La empresa añadió que, tras la operación, los restaurantes no podrán usar el nombre, el logotipo, la marca ni ofrecer los productos de McDonald’s.

La compañía gestiona directamente más del 80% de los restaurantes que llevan su nombre en Rusia, donde obtiene el 9% de sus ingresos y el 3% de sus beneficios operativos.

McDonald’s se comprometió a seguir pagándole a sus empleados en Rusia hasta que se concrete un traspaso, y quiere asegurarse de que los trabajadores sean retomados por el futuro comprador.

Desde que el presidente Vladímir Putin ordenó la entrada de tropas en Ucrania el 24 de febrero, varios países occidentales impusieron sanciones sin precedentes contra Moscú, lo que desató un éxodo de empresas extranjeras como H&M, Starbucks e Ikea.

Las autoridades dijeron que estaban dispuestas a nacionalizar activos extranjeros, como ya ha ocurrido con Renault, y algunos funcionarios aseguraron a los ciudadanos que van a tener alternativas nacionales ante la huida de marcas extranjeras.

Foto: Twitter @NatalieSuB

El presidente ruso, Vladimir Putin, no tiene la intención de poner fin a la guerra de Ucrania con la campaña de Donbás, y quiere extenderla hacia Transnistria, una región de Moldavia que se separó en 1990, dijo este martes la directora de inteligencia estadounidense, Avril Haines.

«Estimamos que el presidente Putin se está preparando para un conflicto largo en Ucrania, durante el cual todavía tiene la intención de lograr objetivos más allá de Donbás», declaró Haines ante el Congreso.

Los servicios de inteligencia estadounidenses consideran que el ejército ruso quiere «extender el puente terrestre (en el sur de Ucrania) a Transnistria», añadió.

Es «posible» que las fuerzas rusas consigan este objetivo en los próximos meses, pero «no podrán llegar a Transnistria e incluir a Odesa sin decretar una forma de movilización general», añadió.

Putin «cuenta probablemente con un debilitamiento de la determinación de Estados Unidos y la Unión Europea, cuando se agudice la escasez de alimentos y aumenten los precios de la energía», advirtió.

Las ambiciones de Putin superan las capacidades del ejército ruso y eso probablemente significa que en los próximos meses evolucionaremos por una trayectoria más impredecible y potencialmente una escalada, agregó Haines.

La tendencia actual aumenta las posibilidades de que el presidente Putin recurra a medidas más drásticas, incluida la instauración de la ley marcial, la reorientación de la producción industrial o una posible escalada militar para liberar los recursos necesarios para lograr sus objetivos, dijo.

«Seguimos creyendo que el presidente Putin solo autorizará el uso de armas nucleares si percibe una amenaza existencial para el Estado o el régimen ruso», añadió.

No obstante, el presidente Putin podría recurrir a ellas «si cree que está perdiendo la guerra en Ucrania y la OTAN interviene o se prepara para intervenir», precisó. Pero, incluso en esta hipótesis, «es probable que envíe señales» antes de hacerlo, señaló Avril Haines.

En tanto, el ministro ucraniano de Relaciones Exteriores, Dmytro Kuleba, afirmó este martes que la adhesión de su país a la Unión Europea (UE) es un asunto de «guerra y paz» en el continente europeo.

«Quiero destacar que la pertenencia de Ucrania a la UE es un asunto de guerra y paz en Europa», dijo Kuleba en una rueda de prensa en Kiev junto a su par alemana, Annalena Baerbock, quien sumó su apoyo a Ucrania frente a la invasión rusa.

Kuleba consideró que una de las razones por las cuales esta guerra empezó, es que el presidente ruso estaba convencido de que Europa no necesitaba a Ucrania.

Kuleba se congratuló por otra parte por el «cambio de postura» de Alemania respecto a su oposición inicial al embargo sobre las importaciones de petróleo ruso y a la entrega de material militar al gobierno de Kiev.

Baerbock anunció que Alemania volvería a abrir su embajada en Kiev, cerrada poco después del inicio de la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero. La delegación contará en un principio «con una presencia mínima», precisó.

Poco antes, Baerbock visitó localidades de los suburbios de Kiev donde los ucranianos acusan a los rusos de haber cometido atrocidades contra civiles.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, participó hoy junto a miles de ciudadanos, por primera vez desde 2019, en el Regimiento Inmortal, la marcha por las calles de Moscú y otras ciudades en las que los rusos portan retratos de sus familiares que combatieron en la II Guerra Mundial.

Es la sexta vez que el jefe del Kremlin participa en la marcha, dado que en 2020 y 2021 el Regimiento Inmortal se celebró únicamente en formato digital debido a la pandemia del coronavirus.

En esta ocasión se sumó a la columna en la Plaza Roja portando como ya es tradicional un retrato de su padre, un soldado que luchó en el frente durante la Segunda Guerra Mundial, según las fotografías distribuidas por el Kremlin.

La marcha, que se celebra anualmente con motivo del aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi, comenzó pese al mal tiempo -que ya impidió el sobrevuelo de aviones en el desfile militar previo en la Plaza Roja-, a las 12.00 GMT en una ruta que se extiende a lo largo de siete kilómetros.

Los participantes en la acción llevan impermeables, paraguas y banderas tricolor de la Federación Rusa, además de banderas rojas como la que se alzó sobre el Reichstag alemán y otras con el lazo de San Jorge de color negro y naranja, símbolo militar ampliamente reconocido en Rusia.

El presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó hoy que no hay duda de que Rusia conseguirá sus objetivos en su campaña militar en Ucrania, y aseguró que todos los planes para ello están siendo implementados.

En una reunión con el padre de Vladímir Zhoga, soldado ruso que falleció el 5 de marzo en Volnovaja, en la región de Donetsk, el mandatario sostuvo que los «muchachos están luchando con valentía, heroicidad, profesionalidad».

«Todos los planes se están implementando. El resultado se logrará, no hay duda al respecto», aseguró Putin tras el desfile militar en la Plaza Roja.

El mandatario hizo estas declaraciones pese a no haber logrado aún tomar el Donbás tras más de dos meses de ofensiva militar en Ucrania.

«Si hubiera una sola oportunidad de resolver este problema (del Donbás) por otros medios pacíficos, nosotros, por supuesto, la aprovecharíamos, pero no nos dejaron esta opción, simplemente no la dieron», dijo Putin.

Momentos antes en su discurso, Putin acusó a Occidente y a la OTAN de haber preparado una «invasión de los territorios históricos de Rusia, incluida Crimea», por lo que no tenía otra opción que efectuar un ataque «preventivo» en Ucrania.

El jefe del Kremlin entregó al padre del soldado fallecido la estrella de Héroe de Rusia.

El padre, por su parte, también militar, aseguró que la autoproclamada república de Donetsk, reconocida como independiente por Putin días antes de lanzar su ofensiva militar en Ucrania, «hará todo lo posible para llevar el asunto hasta el final y ganar».

«Dios quiera que ya no perdamos a nuestros seres queridos y amigos, que el precio de esta victoria sea menor, pero la victoria será nuestra», dijo, según la agencia Interfax.

Rusia no ha vuelto a dar cifras de los soldados fallecidos en Ucrania desde el 25 de marzo, cuando cifró en 1,351 efectivos a los muertos en la llamada «operación especial militar». Posteriormente, el 22 de abril, admitió un muerto y 27 desaparecidos en el hundimiento del crucero de misiles «Moskvá», hasta entonces el buque insignia de la Flota del mar Negro de Rusia.

El discurso de Putin en la Plaza Roja sorprendió, pues no hubo anuncios de guerras formales o movilizaciones adicionales como se esperaba, solo un aviso que continuará con la invasión a Ucrania a la que llamó «nuestra tierra».

En Broojula, el ex embajador de México en Rusia, Rubén Beltrán, nos ayuda a entender qué significa el Día de la Victoria para Rusia y Putin, que este año se da en medio de la invasión a Ucrania.

El presidente ruso, Vladímir Putin, se disculpó hoy con el primer ministro israelí, Naftali Benet, por los comentarios que esta semana hiciera el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, quien aseguró que Adolf Hitler tenía sangre judía.

“El primer ministro aceptó la disculpa del presidente Putin por los comentarios de Lavrov y le agradeció haber aclarado la visión del presidente sobre el pueblo judío y la memoria del Holocausto”, señaló en un comunicado la oficina de prensa de Benet.

Las declaraciones de Lavrov, que llegó a afirmar que los peores antisemitas eran judíos, provocaron la reacción del ministro israelí de Exteriores, Yair Lapid, quien calificó esas palabras de «imperdonables e inaceptables», y exigió una disculpa a todas las víctimas del Holocausto y convocó al embajador ruso en Israel.

Este intercambio de declaraciones ha provocado el momento más tenso en las relaciones entre los dos países desde que comenzó la guerra en Ucrania, sobre la que el Estado israelí ha mantenido una postura neutra para no afectar la alianza estratégica que ambas naciones tienen en Siria, por la que Moscú permite a Israel bombardear posiciones de milicias iraníes y de Hizbulá.

Según el Kremlin, Putin habló con Benet sobre “la memoria histórica, el Holocausto y la situación en Ucrania», sin mencionar una disculpa.

Benet también propuso a su par ruso varias opciones para la evacuación de la planta de Azovstal en Mariúpol, el último reducto de la resistencia ucraniana en esa ciudad portuaria del sur de Ucrania donde se estima que han muerto más de 20,000 civiles.

Esa «petición humanitaria» se produce después de que Benet hablara ayer con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y Putin se comprometió a permitir la evacuación de civiles mediante un corredor humanitario de Naciones Unidas y Cruz Roja, según la oficina del primer ministro israelí.

El presidente ucraniano indicó ayer en su cuenta de Twitter que también había abordado con Benet los “comentarios escandalosos y completamente inaceptables” de Lavrov.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, afirmó hoy que la «guerra relámpago» de Occidente con su política de sanciones contra el país por la operación militar rusa en Ucrania ha fracasado, dado que, aseguró, la economía rusa está estabilizándose mientras que los estándares de vida de los europeos está bajando.

El cálculo de Occidente fue «socavar rápidamente la situación financiera y económica de nuestro país, provocar el pánico en los mercados, el colapso del sistema bancario, un desabastecimiento masivo de productos en las tiendas», dijo en una reunión con miembros del Gobierno sobre la situación económica del país.

Putin aseguró, sin embargo, que «ya podemos decir con confianza que tal política hacia Rusia fracasó, la estrategia de guerra relámpago económica fracasó».

Sostuvo que las sanciones tuvieron un impacto en los propios países que las impulsaron, en cuanto a la «subida de la inflación y el desempleo, el deterioro de la dinámica económica en Estados Unidos y los países europeos, la caída del nivel de vida de los europeos, la devaluación de sus ahorros».

«Rusia ha resistido esta presión sin precedentes. La situación se está estabilizando, el tipo de cambio del rublo ha vuelto a los niveles de la primera quincena de febrero y está determinado por una balanza de pagos objetivamente fuerte», afirmó Putin.

En el primer trimestre, dijo, el superávit por cuenta corriente en la balanza de pagos superó los 58,000 millones de dólares, «y este es un máximo histórico», dijo Putin. El rublo se cambiaba hoy a mitad de jornada a 76.12 dólares y 82.04 euros. Cuando Rusia inició su campaña militar en Rusia el rublo se desplomó casi un 30% frente al dólar y el euro, una caída no vista desde al menos 1993 y 1994.

En opinión de Putin, también la inflación «se está estabilizando ahora», a pesar de haber aumentado los precios al consumo solo en un mes y medio un 9.4%, para situarse a fecha de 8 de abril en el 17.5% en términos interanuales.

Asimismo, señaló Putin, «las divisas están regresando al sistema bancario del país y el volumen de los depósitos de los ciudadanos está creciendo», un 1.6% en los diez primeros días de abril, según dijo hoy la gobernadora del Banco Central, Elvira Nabiúllina.

El presidente ruso afirmó además que el número de desempleados sigue siendo relativamente bajo, una aseveración que argumentó con el hecho de buenos indicadores sobre el uso de generación de electricidad.

En cuanto al consumo, el jefe del Kremlin afirmó que, «después de un breve auge en una serie de productos, y esto sucede en tales situaciones siempre, la demanda minorista ha vuelto a la normalidad».

También instó al gobierno a acelerar la transición a contratos de comercio internacional en rublos y las divisas de aquellos países que son considerados «socios fiables».

Mientras Putin sostiene esto, bombardeos rusos en Járkov, Ucrania, causaron al menos tres muertos este lunes, según las autoridades locales, al día siguiente de ataques en esta localidad del noreste que dejaron seis fallecidos.

Un día antes, los bombardeos causaron seis muertos y 24 heridos, según el último balance facilitado por la oficina del gobernador. Otras tres personas fallecieron en ataques en la región.

Járkov, con casi 1.5 millones de habitantes antes de la guerra, ha sido objeto de violentos combates durante varios días en el inicio de la ofensiva rusa, pero sigue estando bajo control de las fuerzas ucranianas.

También se informó que las tropas rusas entraron en Kreminna, según las autoridades de esta localidad del este de Ucrania, mientras el pueblo vecino de Rubizhne está bajo ataque de las fuerzas ucranianas. Kreminna está a unos 50 kilómetros al noreste de Kramatorsk, la capital ucraniana del Donbás y es uno de los blancos de Moscú en esta región.

Adicional, Rusia lanzó una serie de «potentes» ataques con misiles en Leópolis, ciudad en el oeste de Ucrania, que dejaron al menos siete muertos, mientras concentra sus fuerzas para un inminente asalto en el este.

Situada lejos del frente y cerca de frontera con Polonia, Leópolis se ha convertido en refugio para los desplazados. En ella se encuentran además varias embajadas occidentales, trasladadas desde Kiev. En pocas ocasiones Leópolis ha sido blanco de bombardeos, a diferencia del este de Ucrania, donde se concentran actualmente los ataques.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, declaró ayer por la noche que «las tropas rusas se preparan para una ofensiva en el este de nuestro país en el futuro cercano. Ellos quieren literalmente acabar y destruir Donbás».

«Así como los militares rusos destruyen Mariúpol, quieren arrasar otras ciudades y otras comunidades en las provincias de Donetsk y Lugansk», en el Donbás, insistió el mandatario. «Hacemos todo lo posible para asegurar la defensa».

En Mariúpol los últimos combatientes, atrincherados en el complejo metalúrgico de Azovstal, desoyeron el ultimátum de Moscú para que cesen el fuego y evacuen el lugar. En medio de esta pugna por Mariúpol, la televisión estatal rusa difundió el lunes un video de dos prisioneros, identificados como los ciudadanos británicos Shaun Pinner y Aiden Aslin, capturados en combates en Ucrania, pidiendo al primer ministro Boris Johnson negociar su liberación.

Los dos hombres piden ser intercambiados por Viktor Medvedchuk, un rico empresario ucraniano cercano al presidente ruso Vladimir Putin que fue detenido en Ucrania. Kiev, por su parte, difundió un video de este empresario en el que pide ser canjeado «contra los defensores de Mariúpol y sus habitantes».

Mariúpol se ha convertido en el símbolo de la feroz resistencia ucraniana ante el ejército ruso. «La ciudad aún no ha caído», sostuvo el primer ministro Denys Shmyhal.

El presidente ruso, Vladimir Putin, pidió este miércoles que se desarrollen nuevas salidas para los combustibles fósiles producidos por su país, en un momento en que los países europeos están considerando ampliar sus sanciones contra sus hidrocarburos.

«Se abren a nosotros oportunidades, opciones y caminos alternativos. En cuanto al petróleo, el gas y el carbón rusos, vamos a poder aumentar su consumo en el mercado interior (…) e incrementar la entrega de recursos energéticos a las demás regiones del mundo que realmente los necesitan», dijo Putin en un discurso.

«Debido a las acciones de países hostiles, las cadenas de transporte y de logística se han visto interrumpidas (…) Esto nos crea dificultades, pero tenemos los recursos y las oportunidades para encontrar rápidamente soluciones alternativas», afirmó.

Putin no especificó a qué países hacía referencia, pero China, cuyas necesidades en hidrocarburos no dejan de crecer, es fronterizo con Rusia.

Estas declaraciones tienen lugar en un momento en que la Unión Europea (UE) está considerando la posibilidad de reforzar sus sanciones contra los sectores energéticos rusos, en respuesta a la intervención militar de Moscú en Ucrania.

Un posible embargo sobre el gas ruso es objeto de acaloradas discusiones entre los Estados miembros de la UE, siendo Alemania uno de los principales opositores a un cese inmediato de estas importaciones de las que es muy dependiente.

La UE, Estados Unidos y Japón han anunciado un embargo sobre el carbón ruso, mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, indicó que propondrá el objetivo de una independencia de la UE respecto a los combustibles fósiles rusos de aquí a 2027.

Adicional, el Kremlin afirmó que era «inaceptable» que el presidente estadounidense Joe Biden acuse a las fuerzas rusas de cometer un «genocidio» en Ucrania.

«Estamos completamente en desacuerdo y consideramos inaceptable cualquier intento de distorsionar la situación de esa forma», dijo el vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, a la prensa.

Y es que ayer, Biden acusó al presidente Vladimir Putin de cometer un «genocidio» en Ucrania, en la primera vez que usa esa palabra para describir la situación en el país invadido por Moscú.

Biden aclaró que la última palabra la tendrían las cortes para determinar si las acciones de Rusia en la antigua república soviética, que incluyen acusaciones sobre atrocidades cometidas contra civiles, constituyen un genocidio. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, también ha empleado el término.

Este cruce de acusaciones se produce tras las masacres de Bucha y otras ciudades ucranianas, donde han aparecido más de 400 cadáveres, muchos de ellos de civiles maniatados, y en la estación de Kramatorsk, donde perdieron la vida más de 50 personas.

Hace una semana, cuando la prensa preguntó a Biden si creía que lo ocurrido en Bucha era un genocidio, el mandatario respondió que no. «No, creo que es un crimen de guerra», dijo.

El presidente ruso Vladimir Putin afirmó este martes que la economía rusa ha logrado resistir las sanciones que le ha impuesto Occidente por invadir Ucrania.

Durante una visita a la instalación espacial Vostochny, Putin afirmó que la economía y el sistema financiero del país habían resistido «el blitz» de las sanciones y que el rublo se ha recuperado de su reciente caída.

Añadió que las sanciones resultarán contraproducentes. Como ejemplo, mencionó que las restricciones a las exportaciones de fertilizantes rusos y bielorrusos harán aumentar los precios de ese producto, llevando a escasez de alimentos y mayores flujos de inmigración.

«El sentido común deberá imponerse», declaró Putin, añadiendo que Occidente «debe volver en razón y tomar decisiones equilibradas sin humillarse». «No podrán cerrar todas las puertas y ventanas», sostuvo.

Argumento que la decisión de privar a Rusia de productos tecnológicos la llevará a desarrollar sus propias alternativas en ese campo y que eso «nos dará una nueva ventana de oportunidad».

Insistió en que la operación militar en Ucrania seguirá hasta que Rusia cumpla con sus objetivos y que las potencias extranjeras no lograrían aislar a Rusia.

Sobre la operación militar, Putin calificó de «información falsa» el hallazgo de decenas de cadáveres de civiles en la ciudad de Bucha, cerca de Kiev, después de la retirada de las tropas rusas a finales de marzo.

Putin comparó estas acusaciones a las que se hicieron contra el régimen de Bashar al Asad en Siria por el supuesto uso de armas químicas durante la guerra en aquel país y dijo: «Tenemos la misma falsa información en Bucha».

Putin añadió que la acción militar del ejército ruso en Ucrania busca garantizar la seguridad de Rusia y prometió que los objetivos se conseguirán.

El líder ruso denunció que Ucrania se había convertido en la «vanguardia antirrusa» donde «se estaban cultivando brotes de nacionalismo y neonazismo». Kiev y sus aliados occidentales han negado estas acusaciones calificándolas de excusas para la agresión.

La visita de Putin a Vostochny es su primer viaje público fuera de Moscú desde que Rusia inició su operativo militar en Ucrania el 24 de febrero. El mandatario recorrió las instalaciones junto a su homólogo bielorruso, Alexander Lukashenko.

Paralelamente, el ejército de Rusia informó haber atacado arsenales ucranianos con misiles de crucero de largo alcance.

El vocero del Ministerio de Defensa, el mayor general Igor Konashenkov, explicó esta mañana que el ejército empleó misiles lanzados desde el aire y el mar para destruir un depósito de munición y un hangar reforzado para aviones de guerra en Starokonstantinov, en la región de Jmelnitski.

Según Konashenkov, otro ataque destruyó otro depósito en Havrylivka, cerca de Kiev.

En tanto, un vocero de los separatistas del este de Ucrania, respaldados por Moscú, niega el uso de armas químicas para expulsar a las tropas ucranianas de la ciudad portuaria de Mariúpol.

Las fuerzas separatistas «no han usado ningún arma química en Mariúpol», dijo Eduard Basurin, según fue citado por la agencia noticiosa rusa Interfax.

Las palabras de Basurin siguen a su declaración previa en la televisora estatal rusa, cuando afirmó que los rebeldes usarán «tropas químicas» contra los soldados ucranianos atrincherados en posiciones reforzadas en una enorme planta de acero en Mariúpol «pasa sacarlos de allí».

Una unidad ucraniana que defiende Mariúpol afirmó sin aportar pruebas que un dron había arrojado una sustancia venenosa sobre sus posiciones. No hubo heridos graves, indicó.

Finalmente, el Ministerio de Defensa británico indicó que Rusia sigue reubicando sus fuerzas para atacar el este de Ucrania, y espera que los combates en la zona se intensifiquen en las próximas dos o tres semanas. Además, agregó que las tropas de Moscú se están retirando de Bielorrusia, para respaldar la ofensiva en el este de Ucrania.