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Tras presentar a Bruselas lo que calificó como la «propuesta final» del Reino Unido para alcanzar un acuerdo de divorcio antes del 31 de octubre, el primer ministro británico Boris Johnson compareció ante la Cámara de los Comunes.

Indicó que presentó «propuestas constructivas y razonables» que demuestran la seriedad de Reino Unido, sin embargo, reconoció que «no cumplen con todo lo que hubiéramos deseado», pero con estas «concesiones» hacemos «un verdadero intento de superar el abismo, de reconciliar lo aparentemente irreconciliable».

Reiteró que si los 27 miembros de la UE no muestran la misma disposición, el Reino Unido abandonará el bloque de forma brutal sin pedir más aplazamientos.

Pero, advirtió, «ese resultado sería un fracaso del que todas las partes serían responsables».

El plan de Johnson consiste en rescatar el denostado Tratado de Retirada firmado en noviembre por la anterior primera ministra, Theresa May, con Bruselas y modificar su punto más conflictivo: cómo mantener abierta tras el Brexit la frontera entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda, país miembro de la UE.

El acuerdo de May, que los líderes europeos calificaron como «el mejor posible, el único posible», fue rechazado tres veces por los diputados británicos.

La nueva propuesta no difiere mucho de las primeras versiones de ese texto: Irlanda del Norte se mantendría en el mercado único europeo en lo relativo a las mercancías, a diferencia del resto del país. Y todo el Reino Unido saldría de la unión aduanera europea para poder negociar grandes acuerdos comerciales con terceros países como Estados Unidos.

La Comisión Europea, que señaló «puntos problemáticos» en su propuesta, dijo este jueves que le corresponde al gobierno británico solventarlos. «Queda trabajo por hacer», afirmó la portavoz del ejecutivo europeo Natasha Bertaud. Y «este trabajo debe ser realizado por el Reino Unido, no al revés», dijo en Bruselas.

La salida británica de la UE, aprobada por referéndum en 2016, estaba inicialmente prevista para el pasado marzo, pero debido al bloqueo político fue aplazada dos veces.

El primer ministro británico Boris Johnson, que presenta este miércoles su «propuesta final» sobre el Brexit a la Unión Europea, pidió a Bruselas «alguna concesión» para alcanzar un acuerdo porque de lo contrario su país, enfatizó, abandonará el bloque brutalmente a final de mes.

«Hoy presentamos en Bruselas lo que creo que son propuestas razonables y constructivas», dijo Johnson ante los miembros de su Partido Conservador al clausurar su congreso anual en Mánchester.

«El Reino Unido está haciendo concesiones y realmente espero que nuestros amigos europeos lo entiendan y hagan alguna concesión a su vez», añadió al reiterar su promesa de no pedir más aplazamientos. Dijo que el país abandonará la UE el 31 de octubre, «pase lo que pase».

Su principal objetivo es reemplazar la controvertida «salvaguarda irlandesa» por otro sistema que permita evitar una frontera dura entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda, país miembro de la UE, para preservar el acuerdo de paz que en 1998 puso fin a tres décadas de sangriento conflicto en la región.

Su propuesta excluye controles aduaneros en la línea fronteriza, aseguró Johnson. La víspera ya había adelantado que estos podrían realizarse, por ejemplo, en las instalaciones de la empresa importadora o exportadora.

Más de tres años después del referéndum de 2016, el complicado proceso del Brexit ha sumido en una profunda crisis política al Reino Unido.

El acuerdo difícilmente negociado por la anterior primera ministra, Theresa May, fue rechazado tres veces por el parlamento británico: los euroescépticos consideraban que hace concesiones «inaceptables» a la UE mientras que para los proeuropeos sus condiciones son peores a las que tiene actualmente el país como miembro del bloque.

Inicialmente previsto para el pasado marzo, el Brexit ya fue aplazado dos veces, una decisión que requiere la aprobación unánime de los otros 27 miembros de la UE.

El parlamento británico aprobó en septiembre una ley que obliga a Johnson a solicitar otra prórroga a falta de un acuerdo el 19 de octubre, justo después de la cumbre europea.

El primer ministro Boris Johnson prometió este martes hacer «muy pronto» nuevas propuestas sobre el Brexit a Bruselas, pero tras tres años de un proceso caótico los responsables europeos no dejan su escepticismo a un mes de la fecha para que se concrete la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE).

«Vamos a hacer una muy buena oferta, vamos a hacerla formalmente muy pronto», declaró Johnson a la radio BBC desde Mánchester, donde se celebra el tercer día del congreso anual de su Partido Conservador. Según algunos medios la nueva propuesta podría presentarse este jueves.

La salida del bloque estaba prevista para el pasado marzo, pero ante el rechazo del parlamento británico al acuerdo difícilmente negociado por la anterior primera ministra, Theresa May, la fecha fue aplazada dos veces, siendo la nueva fecha este 31 de octubre.

Johnson, que llegó al poder a finales de julio al reemplazar a May como líder del Partido Conservador, quiere renegociar con la UE el punto más conflictivo del texto: la denominada «salvaguarda irlandesa» o cómo evitar una nueva frontera dura entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda, país miembro de la UE.

Hoy se filtraron a los medios varias versiones de las propuestas que habría hecho el equipo de Johnson. Según una de ellas, el ejecutivo británico contempla realizar los controles aduaneros a varios kilómetros de la línea fronteriza. Las mercancías transportadas de un lado al otro se controlarían en tiempo real mediante dispositivos de seguimiento colocados en los camiones, explicó la radiotelevisión pública irlandesa RTE.

La idea fue inmediatamente rechazada por el vice primer ministro irlandés, Simon Coveney, quien pidió a Londres que haga una «oferta seria».

Johnson declaró sin embargo a la BBC que lo publicado «no es exacto» y desmintió que su plan incluya «centros aduaneros descentralizados».

Adelantó que su propuesta prevé «un territorio único para la agricultura, las industrias agroalimentarias, sanitarias y fitosanitarias, lo que constituye una concesión importante del gobierno británico». Reiteró asimismo su determinación a llevar a cabo el Brexit el 31 de octubre, incluso si no hay acuerdo.

Recordemos que el Parlamento aprobó de urgencia en septiembre una ley que obliga al primer ministro a pedir otra prórroga a la UE si, tras la cumbre europea del 17 y 18 de octubre, no ha logrado un acuerdo con los 27 que debería aún ser aprobado por los diputados. Johnson asegura que no lo hará.

Los diputados británicos volvieron a sus actividades legislativas este miércoles tras la decisión de la Corte Suprema, que declaró «ilegal» y «sin efecto» el cierre del parlamento ordenada por el primer ministro Boris Johnson, lo que da pie a un complicado mes antes del Brexit.

La Cámara de los Comunes reanudó sus sesiones pidiendo explicaciones sobre su suspensión al fiscal general, el consejero jurídico del gobierno, Geoffrey Cox.

Johnson, que voló desde Nueva York a donde asistió a la Asamblea general de la ONU, comparecerá ante el Parlamento esta misma tarde.

«Este parlamento es un parlamento muerto», dijo Cox reprochando a los diputados haber rechazado tres veces el acuerdo de divorcio negociado con Bruselas por Theresa May y negarse a autorizar elecciones anticipadas para salir del bloqueo.

«Este parlamento debería tener el valor de enfrentarse al electorado, pero no lo hará», agregó.

Asegurando que «hay mucha gente que quiere frustrar el Brexit», Johnson había reiterado su llamado a unos comicios anticipados que la oposición se niega a concederle hasta que se descarte por completo la amenaza de una salida brutal de la Unión Europea programada para el próximo 31 de octubre.

Johnson, que perdió la mayoría tras la rebelión de 21 de sus diputados, está ganando popularidad entre los votantes según los sondeos y quiere aprovechar ese impulso. Pero para convocar elecciones anticipadas necesita el apoyo de dos tercios de una cámara que ya rechazó dos veces su propuesta.

«Nuestra principal prioridad es prevenir una salida sin acuerdo de la Unión Europea el 31 de octubre», reiteró el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, e insistió que hasta entonces no habrá elecciones.

El jefe negociador de la Unión Europea para el Brexit, Michel Barnier, aseguró este lunes que la actual posición del gobierno británico no ofrecía «ninguna base para hallar un acuerdo» en el proceso de salida de Reino Unido del bloque.

«En virtud de la actual posición del Reino Unido, es difícil ver cómo podemos llegar a una solución jurídicamente operativa que responda a todos los objetivos de la salvaguarda (en Irlanda)», declaró Barnier en Berlín, tras haberse reunido con el ministro de Relaciones Exteriores, Heiko Maas.

«Por el momento, no tenemos bases para encontrar un acuerdo, debemos continuar trabajando», agregó Barnier, quien se entrevistó el fin de semana pasado en Luxemburgo con el primer ministro británico, Boris Johnson. En ese sentido dijo, «la pelota está en el campo británico».

Recordemos que la salvaguardia tiene por objeto garantizar que no haya una frontera dura entre Irlanda, miembro de la UE, y la provincia británica de Irlanda del Norte, y proteger el mercado único europeo.

La valoración negativa de Barnier sobre el estado de las negociaciones entre Bruselas y la UE se produjo tras su reunión de la semana pasada con su homólogo británico, Stephen Barclay.

Las conversaciones continuarán esta semana en Bruselas y Nueva York, con reuniones previstas entre Johnson, y el presidente de la UE, Donald Tusk, este mismo lunes por la tarde.

Las últimas propuestas británicas, que no se han detallado en esta etapa, llegan seis semanas antes de la fecha prevista del Brexit el 31 de octubre.

Johnson quiere lograr un acuerdo en la cumbre de la UE del 17 y 18 de octubre, pero se dice decidido a que su país salga del bloque en la fecha prevista y se niega a pedirle a los 27 un aplazamiento.

El ministro británico para el Brexit, Steve Barclay, aseguró este viernes que la negociación de divorcio entre la Unión Europea (UE) y Reino Unido avanza «con ímpetu», después de meses de bloqueo del acuerdo de retirada.

«Estamos avanzando con ímpetu, las discusiones continuarán la próxima semana entre los equipos técnicos», aseguró Barclay, tras reunirse en Bruselas con el negociador de la UE, Michel Barnier, a poco más de 40 días de la fecha del Brexit.

Para llegar a un acuerdo y alejar el temido escenario de un divorcio abrupto, el gobierno británico, liderado por Boris Johnson desde julio, exige la retirada del mecanismo de último recurso conocido como salvaguarda irlandesa.

Su predecesora, Theresa May, pactó con la UE este mecanismo que busca evitar la reintroducción de una frontera para bienes entre Irlanda, país del bloque, y la provincia británica de Irlanda del Norte.

El acuerdo cerrado en noviembre preveía que todo Reino Unido permanecería en una unión aduanera con la UE si, tras un período de transición, no se hallaba una alternativa mejor en el marco de un acuerdo de libre comercio entre ambos.

Sin embargo, el Parlamento británico rechazó hasta en tres ocasiones el acuerdo de divorcio entre May y Bruselas, en parte por la salvaguarda que impediría a Reino Unido negociar acuerdos comerciales con terceros países.

El ‘premier’ británico y el titular de la Comisión, Jean-Claude Juncker, decidieron el lunes acelerar las discusiones. Johnson tiene previsto reunirse el lunes en Nueva York con el jefe del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Los europeos urgieron al gobierno británico a presentar alternativas a la salvaguarda que permitan respetar los acuerdos de paz de Viernes Santo de 1998 y preserven la integridad del mercado único europeo.

Barclay y Barnier discutieron tres documentos presentados por Londres con ideas sobre cómo reemplazar el mecanismo para Irlanda en el acuerdo de divorcio, pero «todavía queda mucho trabajo por hacer», según el ministro.

Casi un 52% de los votantes británicos apoyó el Brexit en un referéndum celebrado en junio de 2016, pero, tres años después, Reino Unido sigue sin encontrar la manera de consumar el primer divorcio en la historia del proyecto europeo.

La presidencia finlandesa de la UE exigió este jueves al gobierno británico que presente una propuesta escrita sobre el Brexit antes de finales de septiembre, un ultimátum que Londres rechazó y calificó de «plazo artificial».

«Presentaremos soluciones escritas formales cuando estemos listos, y no en función de un plazo artificial», declaró un portavoz del primer ministro británico, Boris Johnson.

Antes, el primer ministro finlandés, Antti Rinne, cuyo país preside la UE durante este semestre, advirtió a Londres que tiene hasta finales de septiembre para presentar una propuesta escrita del acuerdo.

«En opinión del primer ministro Rinne, el Reino Unido debe presentar una propuesta por escrito antes de finales de septiembre», dijo un portavoz del gabinete del primer ministro.

Los responsables de la UE pidieron ayer miércoles a Londres no «hacer como si negociáramos» para evitar un divorcio brutal entre el Reino Unido y la UE, advirtiendo a los euroescépticos británicos que tendrían que rendir cuentas.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, advirtió por su parte que el riesgo de una retirada sin acuerdo sigue siendo muy real», ante la Eurocámara en Estrasburgo.

Recordemos que ayer, Rinne también declaró que tenían que estar preparados para un Brexit sin acuerdo.

Y es que más de tres años después del referéndum en el que casi un 52% de los británicos apoyó el Brexit, Reino Unido sigue sin encontrar la manera de consumar el primer divorcio en la historia del proyecto europeo.

El encuentro entre el primer ministro británico, Boris Johnson, y el titular de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, este lunes, no logró despejar el temido escenario de un Brexit sin acuerdo, a 45 días de la ‘fatídica’ fecha.

«El presidente Juncker recordó que compete a Reino Unido presentar soluciones jurídicamente operativas que sean compatibles con el acuerdo de retirada (…) Estas propuestas aún no se han hecho», aseguró el ejecutivo comunitario en un comunicado tras el encuentro en Luxemburgo.

Casi un 52% de los votantes británicos apoyó el Brexit en un referéndum celebrado en junio de 2016, pero, tres años después, el Reino Unido sigue sin encontrar la manera de consumar el primer divorcio en la historia del proyecto europeo tras más de 45 años de membresía en el bloque.

El último problema en el divorcio sigue siendo la llamada ‘salvaguarda irlandesa’ (backstop), un mecanismo de último recurso que busca evitar una frontera para bienes entre Irlanda, país de la Unión Europea (UE), y la provincia británica de Irlanda del Norte, tras el Brexit.

La predecesora de Johnson en el número 10 de Downing Street, Theresa May, pactó con la UE que este mecanismo entraría en vigor al término de una período de transición posbrexit, si Bruselas y Londres no logran una alternativa mejor en el marco de un eventual acuerdo de libre comercio.

Sin embargo, el Parlamento británico rechazó hasta en tres ocasiones el acuerdo cerrado en noviembre en parte por la salvaguarda, que impediría a Reino Unido negociar acuerdos comerciales con terceros países al continuar dentro de una unión aduanera con la UE.

El actual jefe de gobierno británico, Boris Johnson, advirtió que no aprobará un nuevo acuerdo si este mecanismo se mantiene, y, pese a que su Parlamento se lo solicitó, se niega a pedir una nueva prórroga del Brexit, determinado a sacar a su país de la UE el 31 de octubre sin pacto.

El gobierno británico explicó por su parte que ambos líderes coincidieron este lunes en la necesidad de «intensificar» los contactos de cara a lograr un acuerdo y avanzó «reuniones diarias» entre los equipo de negociación de ambos lados del Canal de la Mancha.

La reunión estuvo precedida por una ofensiva del gobierno británico defendiendo «enormes avances» en sus discusiones con Bruselas para desbloquear el acuerdo del Brexit, una visión desmentida por la Unión Europea que ya pedía «propuestas concretas».

Londres no presentó todavía alternativas viables a los términos actuales del acuerdo de divorcio cerrado en noviembre con la Unión Europea (UE), dijo la Comisión Europea tras el almuerzo de Juncker y Johnson.

El primer ministro británico, Boris Johnson, aseguró este sábado que hubo «enormes avances» para lograr un acuerdo con la Unión Europea (UE) sobre el Brexit, en una entrevista en la que comparó a Reino Unido con el increíble Hulk, el musculoso personaje de cómic.

«Cuando obtuve este cargo, todo el mundo decía que no era posible ningún cambio en el acuerdo de retirada» de Reino Unido de la UE, dijo el primer ministro al periódico The Mail on Sunday . «Pero los dirigentes de la UE cambiaron de parecer y hay una conversación muy buena en curso sobre cómo abordar las cuestiones de la frontera norirlandesa».

La frontera entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda es el principal escollo en las conversaciones sobre el Brexit. La denominada «salvaguarda irlandesa», pensada para evitar la reinstauración de una frontera física entre ambos territorios, genera una gran polémica, y fue en gran parte el motivo por el que los diputados británicos rechazaron en tres ocasiones el tratado de salida negociado por Theresa May, forzando su renuncia como jefa de gobierno.

Se trata de una solución de último recurso que solo entraría en vigor si, tras un periodo de transición previsto en el acuerdo, Londres y Bruselas no acuerdan una solución mejor, y que crearía un «territorio aduanero único», que englobaría a la UE y al Reino Unido, lo que limitaría la capacidad de Londres para negociar tratados comerciales con otros países.

«Hay mucho trabajo por delante y hasta el 17 de octubre», cuando los líderes de la UE se reunirán para una cumbre final antes de la salida de Reino Unido del bloque, dijo Johnson. «Pero voy a ir a esa cumbre y voy a obtener un acuerdo, tengo mucha confianza».

Antes de eso Boris Johnson se reunirá el lunes en Luxemburgo con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el jefe negociador del bloque para el Brexit, Michel Barnier.

Durante la entrevista Boris Johnson, comparó a Reino Unido con el superhéroe Hulk.

«Cuanto más se enoja Hulk, más fuerte se vuelve, y siempre escapa, aunque parezca estar fuertemente atado, como es el caso de este país», dijo el líder británico. «Saldremos el 31 de octubre (…) créanme».

No obstante, la oposición parlamentaria a su posición aumentó aún más este sábado, cuando Sam Gyimah, uno de sus diputados por el Partido Conservador, desertó y se unió a los Liberal-Demócratas, proeuropeos.

La semana pasada, 21 diputados conservadores apoyaron a la oposición parlamentaria para obligar al Ejecutivo a pedir un aplazamiento del Brexit hasta enero.

El presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, anunció este lunes que dimitirá de su cargo el próximo 31 de octubre, la fecha prevista por ahora para que el Reino Unido abandone la Unión Europea (UE).

En un discurso ante los diputados, Bercow dijo que, en el caso de que el Parlamento vote a favor de convocar unas elecciones anticipadas, abandonaría sus responsabilidades cuando queden suspendidas las cámaras.

Sobre lo que sucede en Reino Unido, la reina Isabel II dio este lunes la aprobación real a la ley que impone pedir un nuevo aplazamiento del Brexit si no hay acuerdo aceptable con Bruselas al 19 de octubre, informó el presidente de la cámara alta del parlamento británico.

La ley, aprobada la semana pasada por las dos cámaras parlamentarias, «recibió la aprobación real», afirmó la Cámara de los Lores en Twitter. Bajo esta legislación, el Reino Unido tendría que solicitar a la Unión Europea una nueva prórroga del Brexit, ahora previsto el 31 de octubre.

El gobierno británico suspenderá la sesión parlamentaria hasta el 14 de octubre, dos semanas antes de la fecha del Brexit.

El primer ministro Boris Johnson pidió a la reina Isabel II que finalice la actual sesión parlamentaria «en la segunda semana hábil de septiembre» y efectúe su tradicional discurso de inauguración de la nueva sesión el 14 de octubre, informó Downing Street.

Es un «ultraje constitucional», lanzó inmediatamente el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, que en el pasado mostró su poder bloqueando algunas de las decisiones de la entonces primera ministra Theresa May.

«Es obvio que el propósito de esta suspensión ahora sería impedir que el Parlamento debata sobre el Brexit y cumpla con su deber de definir el rumbo del país», denunció.

El Parlamento de Westminster suspende su sesión habitualmente durante varias semanas en septiembre con motivo de las conferencias anuales de los partidos políticos, pero este año el paro será mucho más largo, y dejará muy poco tiempo a los diputados, que regresan de sus vacaciones estivales el 3 de septiembre, para intentar evitar un Brexit sin acuerdo el 31 de octubre.

«La decisión de poner fin a la actual sesión parlamentaria (…) permitirá al primer ministro poner un nuevo programa nacional ante los diputados para su debate y escrutinio», justificó el gobierno.

Recordemos que Johnson llegó al poder el 24 de julio para reemplazar a May, que se vio obligada a dimitir por su incapacidad para cumplir con el Brexit, asegurando que sacaría al país de la Unión Europea con o sin acuerdo a finales de octubre sin pedir un nuevo aplazamiento.

El conservador Boris Johnson, artífice de la campaña del «brexit», se ha convertido este miércoles en primer ministro del Reino Unido, en sustitución de la dimisionaria Theresa May.

Como marca la tradición, Johnson fue investido por la reina Isabel II en una breve audiencia en el palacio de Buckingham, en Londres, a donde previamente acudió May para comunicar su partida.

El nuevo primer ministro prometió negociar «un nuevo y mejor» acuerdo con la Unión Europea (UE) que garantice la
salida de este país del bloque.

Johnson, de 55 años, pronunció un discurso inaugural a las puertas de su ya residencia oficial en el 10 de Downing Street. Insistió en que Reino Unido saldrá de la UE el 31 octubre «sin excusas». Habló de la opción de un Brexit «salvaje», aunque dijo, «no queremos ese resultado».

El nuevo líder de los conservadores indicó que llegó el momento de actuar y de tomar decisiones en beneficio de la sociedad británica.

A los críticos de lo que sucede en el país, Johnson les dijo que seguro sí habrá «dificultades», pues se llegó a un punto de quiebre no por «las decisiones que hemos tomado, sino a nuestro rechazo a tomar decisiones».

Tras asumir, el primer ministro ha recibido felicitaciones de diversas figuras de todo el mundo.

 

La saliente primera ministra británica, Theresa May, confió este miércoles en que su sucesor, el conservador Boris Johnson, pueda cumplir con un «brexit» que beneficie a todo el Reino Unido.

«Queda mucho por hacer. La prioridad inmediata debe ser completar la salida de la Unión Europea de una manera que funcione para todo el Reino Unido», sostuvo May.

En un mensaje desde la residencia oficial de Downing Street, May afirmó que ha sido el «mayor de los honores» haber servido durante tres años como jefa del Gobierno de Reino Unido.

La británica deseó lo mejor a Johnson en los próximos años; indicó que si su sucesor tiene éxito, el país tendrá éxito, dejarán atrás el estancamiento, y caminarán hacia un futuro «brillante».

En su mensaje, también se refirió a las mujeres. Pidió que se animen a entrar en política, pues les recordó que «no hay límites».  Confió en que las niñas británicas se hayan sentido inspiradas al verla conducir el gobierno.

Al asistir a su última sesión de control en la Cámara de los Comunes, precisó que seguirá desempeñándose como diputada y aprovechó para hacer un llamado al líder laborista, Jeremy Corbin, a que renuncie a su cargo: «Como líder de un partido que ha aceptado que su momento ha terminado, tal vez va siendo hora de que haga lo mismo».

Al término de su discurso, May fue increpada con un grito de «¡Frenar el Brexit!» al que ha respondido «no lo creo».

Posteriormente, May acudió al Palacio de Buckingham para presentar formalmente su dimisión a la reina Isabel II y recomendarle que pida a Johnson que forme un nuevo Ejecutivo.


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