La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha expresado su optimismo por los avances de las diferentes compañías farmacéuticas para lograr una vacuna contra el Covid-19, esto luego de que Pfizer y BioNTech anunciaran el lunes pasado que han logrado con sus ensayos un 90% de eficacia contra el coronavirus.

El director general de organismo con sede en Ginebra, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha reconocido que dichas noticias son esperanzadoras.

«Como preveíamos, tendremos una vacuna a finales de este año, y la de Pfizer es muy prometedora», proclamó el etíope en las reuniones que esta semana se celebran por teleconferencia con representantes de los 194 países miembros de la OMS.

Tedros subrayó que espera que más posibles vacunas puedan desarrollarse y animó a que otros laboratorios sigan sus investigaciones pese a que la de la estadounidense Pfizer, con la alemana BioNTech, se muestra por ahora como la mejor posicionada.

Recordemos que actualmente hay más de 200 laboratorios en el mundo trabajando en posibles vacunas contra el coronavirus, y al menos unas 40 están en alguna de las tres fases de test clínicos en personas. De esas 40, una decena están en la tercera fase de pruebas, entre ellas la de Pfizer-BioNTech, y también las de la estadounidense Moderna, la que desarrolla AstraZeneca con la Universidad de Oxford, y tres proyectos chinos (dos de la firma Sinopharm y uno de Sinovac).

También están en esta última fase la que desarrolla el grupo farmacéutico belga Janssen, de la firma estadounidense Johnson & Johnson, la norteamericana Novavax, o la rusa Sputnik V, que fue recibida con cierto escepticismo cuando en agosto el presidente Vladímir Putin la presentó al mundo.

A este respecto, las autoridades rusas han afirmado hoy que Sputnik V ha probado ser eficaz en el 92% de los casos en la tercera fase de los ensayos, según los primeros resultados de las pruebas publicadas hoy.

En la carrera por conseguir la vacuna, ha habido varios momentos desalentadores cuando las pruebas de avanzadas propuestas como las de AstraZeneca, Johnson & Johnson o Sinovac tuvieron que detenerse temporalmente debido a reacciones adversas en los individuos que las recibieron.

La OMS y los expertos han aclarado que es un contratiempo habitual, también en la investigación de otras vacunas, un proceso que habitualmente lleva años pero que debido a la gravedad de la actual pandemia la comunidad científica está intentando reducir a un tiempo récord de apenas 12 o 18 meses.

Algunas de las vacunas candidatas, como la de Pfizer-BioNtech o la de Moderna, utilizan una nueva tecnología nunca antes probada en vacunas, denominada ARN mensajero o ARNm y que de probarse eficaz supondría un enorme avance para la epidemiología, que quizá podría adaptarse contra otras enfermedades.

Esta tecnología presenta un nuevo problema que podría dificultar su deseada producción masiva y distribución a todo el mundo, dado que debe conservarse a temperaturas de en torno a 70 u 80 grados bajo cero.

En la asamblea de esta semana de la OMS ya se ha advertido que eso puede dificultar su llegada a países en desarrollo sin sistemas de almacenamiento en frío tan avanzados, por ejemplo en regiones muy golpeadas por la pandemia como América Latina.

Otro desafío para las nuevas vacunas que lleguen contra el virus es saber si bastará con una o dos dosis para estar inmunizado toda la vida, como ocurre con las que protegen contra enfermedades como la tosferina o la varicela, o si deberá repetirse regularmente, como ocurre por ejemplo con la de la gripe.

Ana Paula Ordorica es una periodista establecida en la Ciudad de México. Se tituló como licenciada en relaciones internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y tiene estudios de maestría en historia, realizados en la Universidad Iberoamericana.



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