El Ejército de Myanmar (Birmania) declaró este lunes el estado de emergencia y tomó durante un año el control político del país tras detener a varios miembros del gobierno, incluida a la líder birmana y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi.

Los militares, que a pesar de iniciar una «democracia disciplinada» hace una década, nunca habían renunciado del todo al poder en el país asiático, acusan al Ejecutivo de cometer fraude en las elecciones del pasado noviembre.

El golpe, del que había rumores desde la semana pasada, fue ejecutado el día en el que el Parlamento tenía previsto celebrar su primera sesión de la legislatura tras las elecciones de noviembre de 2020, en las que la Liga Nacional para la Democracia (LND), formación de Suu Kyi, consiguió revalidar el poder con una abrumadora victoria.

El golpe, sin violencia, es necesario para preservar la «estabilidad», afirmaron los militares, que prometieron en un comunicado en Facebook celebrar elecciones «libres y justas», al término del estado de emergencia.

Aung San Suu Kyi así como el presidente de la República, Win Myint, y otros responsables del partido fueron detenidos en Naypyidaw, la capital. Por la noche, la televisión estatal anunció la destitución de 24 ministros de Aung San Suu Kyi y 11 nombramientos, incluyendo el del exministro de Relaciones Exteriores Wunna Maung Lwin, que ejerció durante el mandato del exgeneral Thein Sein (2011-2016).

Los militares acordonaron las carreteras alrededor de la capital con tropas, camiones y vehículos blindados de transporte mientras los helicópteros militares sobrevolaban la ciudad. Asimismo, actuaron rápidamente para reprimir la disidencia, restringiendo las comunicaciones por internet y por teléfono móvil en todo el país.

El ejército declaró, a través de su propio canal de televisión, el estado de emergencia durante un año y anunció que el exgeneral Myint Swe sería el presidente en funciones durante el próximo año.

Al caer la noche, las calles de Rangún, la antigua capital que sigue siendo el centro económico del país, estaban desiertas.

Antes de su detención, Aung San Suu Kyi instó en un mensaje a la población a «no aceptar el golpe de Estado», según una carta publicada en Facebook por su partido. El ejército intenta «volver a sumir al país bajo la dictadura militar», escribió, según esta declaración, pidiendo a la población que «proteste unánimemente».

Myanmar salió hace apenas diez años de un régimen militar que dirigió el país durante casi medio siglo. Los dos últimos golpes de Estado desde la independencia del país en 1948 se remontan a 1962 y 1988.

Pese a que las denuncias sobre el fraude de noviembre pasado se habían producido desde semanas atrás, los temores aumentaron cuando el jefe del ejército, el general Min Aung Hlaing, declaró que la Constitución podría ser «revocada» bajo ciertas circunstancias.

Al respecto, el presidente de Estados Unidos Joe Biden, amenazó este lunes con sanciones a Birmania tras el golpe de Estado y pidió a la comunidad internacional que hable con «una sola voz» para hacer que los militares birmanos «cedan inmediatamente» el poder.

En un comunicado distribuido por La Casa Blanca, Biden anunció que ha pedido a su gobierno que revise «inmediatamente» si debe volver a imponer las sanciones, levantadas en la última década a medida que Myanmar avanzaba hacia una incipiente y frágil transición democrática.

«Durante casi una década, el pueblo de Birmania ha estado trabajando constantemente para establecer elecciones, un gobierno civil y la transferencia pacífica del poder. Ese progreso debe ser respetado», aseveró el mandatario estadounidense. Si la democracia no se respeta, Biden aseguró que «tomará las acciones que sean adecuadas».

De igual manera, el Consejo de Seguridad de la ONU anunció que mantendrá este martes una reunión de emergencia para abordar el golpe de Estado en Myanmar. La cita, que se celebrará por videoconferencia y a puerta cerrada, ha sido incluida en el calendario oficial del Consejo de Seguridad para este mes, pactado por los embajadores de los quince países miembros.

En una primera reacción, el secretario general de la ONU, António Guterres, exigió al Ejército el respeto de la democracia y condenó la detención Suu Kyi y otros dirigentes.

«El secretario general urge a los líderes militares a respetar la voluntad del pueblo de Birmania y a cumplir con las normas democráticas, resolviendo cualquier diferencia a través del diálogo pacífico», señaló su portavoz, Stéphane Dujarric, en un comunicado.

Foto: Twitter @VonKoutli

Ana Paula Ordorica es una periodista establecida en la Ciudad de México. Se tituló como licenciada en relaciones internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y tiene estudios de maestría en historia, realizados en la Universidad Iberoamericana.



Escribe un comentario