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El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) reiteró el miércoles que su gobierno seguirá respaldando a Pemex, esto al ser consultado sobre si su administración continuará asumiendo las amortizaciones de deuda de la petrolera, como lo ha hecho este año.

Recordemos que el presidente anunció este año que la Secretaría de Hacienda asumiría las amortizaciones del 2021, equivalente a unos 6,300 millones de dólares, para permitir que la firma tuviera más recursos libres.

«Estamos nosotros apoyando a Pemex, apuntalando a Pemex, como estamos apoyando a la Comisión Federal de Electricidad. El plan de los tecnócratas corruptos y de sus jefes era destruir a Pemex y destruir a la Comisión Federal de Electricidad, arruinarlos, arruinar a estas empresas públicas; entonces, nosotros estamos ayudando», respondió el mandatario.

Este tema sirvió para que asegurara que si no hubiera ganado la elección presidencial de 2018, y no se hubiera optado por un cambio, Pemex estaría ahora en bancarrota al igual que la CFE; sin embargo, fue más allá al asegurar que si no estuviera él en el poder, habría un caos en el país.

«No soy adivino, pero tengo sensibilidad. Si no hubiese cambiado esa política de saqueo, el país estaría hundido, no hubiesen podido enfrentar la pandemia como lo hicimos, hubiese costado muchísimo más vidas, estaría el país destrozado», sostuvo el morenista.

Justificó asegurando que con su gobierno hay estabilidad económica y financiera pese a la situación que se vive en el mundo. Además, dijo que no se ha endeudado al país ni se ha empobrecido al pueblo a pesar de la crisis económica. También dijo que con su gobierno, el prestigio de México está «por lo alto».

«También para ubicarnos, porque ustedes imaginen si se hubiesen continuado con los mismos planes, esto que hicieron», remató el mandatario.

El movimiento islamista palestino Hamás, que gobierna de facto en la Franja de Gaza, felicitó hoy a los talibanes por haber recuperado el control de Kabul y de gran parte de Afganistán, lo que calificó de «victoria» contra Estados Unidos tras dos décadas de guerra.

En un comunicado, Hamás «felicita al movimiento talibán y su valiente liderazgo por esta victoria, que fue la culminación de su larga yihad (guerra santa) durante los últimos veinte años» y desea «éxito al pueblo musulmán afgano y a su liderazgo en alcanzar unidad, estabilidad y prosperidad para Afganistán», e hizo hincapié en que «la victoria solo proviene de Dios».

La organización palestina, que controla Gaza desde 2007 y está vinculada a la corriente política de los Hermanos Musulmanes, no se ha asociado históricamente con grupos como los talibanes, quienes entraron ayer, domingo, en Kabul sin encontrar resistencia y con casi todas las provincias de Afganistán bajo su control.

El mulá Baradar Akhund, jefe de la oficina política de los talibanes en Catar, declaró hoy el fin de la guerra y su victoria, un logro inesperado por su rapidez, que ayer también culminó con la huida del presidente afgano, Ashraf Ghani.

En el primer día en Afganistán bajo control talibán desde la invasión de Estados Unidos en 2001, Baradar se refirió a este como «el momento de la prueba», y Kabul amaneció hoy en manos insurgentes, que patrullan las calles y controlan el movimiento de las personas.

El colapso del país ocurrió en semanas, después de que en mayo las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN comenzaran la fase final de la retirada al entregar todas sus bases militares al entonces activo Ejército regular afgano.

El portavoz de los talibanes, Zabihulá Muyahid, ha informado este lunes sobre la detención de personas «involucradas» en actividades violentas registradas en Kabul. «No se permite a nadie entrar en las casas de los antiguos funcionarios, pedirles sus coches y amenazarles», señaló, antes de advertir que este tipo de comportamientos se evaluarán «seriamente».

Los talibanes lograron hacerse con el país en menos de dos semanas y, en su asalto final a Kabul, se esforzaron por lanzar mensajes en contra de la violencia. Así, cuando ya confirmaron oficialmente la entrada en la capital afgana dijeron que lo hacían para garantizar la seguridad y evitar un vacío de poder.

El grupo también ha ofrecido en estos últimos días teóricas garantías de seguridad para quienes podrían ser sus víctimas, planteando una amnistía para las personas que hubiesen podido ayudar al Ejecutivo de Ashraf Ghani o a los países con tropas desplegadas en Afganistán.

Asimismo, ha asegurado que no atacará objetivos diplomáticos, en plena desbandada de delegaciones oficiales.

Los talibanes tomaron Kabul después que el presidente Ashraf Ghani huyera del país, lo que según expertos marcó el fin de una costosa campaña de dos décadas de Estados Unidos. Las fuerzas de seguridad afganas, entrenadas por Occidente, se desplomaron en cuestión de días, incluso antes de la retirada de los últimos soldados estadounidenses.

Miles de afganos temerosos de un regreso del Talibán están tratando de escapar del país por el aeropuerto en Kabul.

Videos en redes sociales mostraron a centenares de personas corriendo por la pista mientras soldados estadounidenses hacían disparos al aire. Otros videos mostraban a la gente empujándose escalera arriba, tratando de abordar un avión, con algunas personas colgadas de las barandas.

La embajada estadounidense fue evacuada y la bandera arriada, con los diplomáticos trasladándose al aeropuerto para ayudar con la evacuación. Otros países occidentales también cerraron sus embajadas/misiones y estaban sacando del país a personal y civiles.

Medios internacionales reportaron que al menos seis personas murieron este lunes en el caos del aeropuerto de Kabul. No estaba claro cómo murieron las víctimas.

Un testigo, que llevaba más de 20 horas esperando un vuelo de salida, dijo que no estaba claro si las víctimas habían sido alcanzadas por los dispararon que realizaron las tropas estadounidenses, o si habían muerto en una estampida.

ARTURO SARUKHÁN

EL UNIVERSAL

 

Adolf Hitler fue nombrado canciller de Alemania el 30 de enero de 1933. Sin perder tiempo alguno, los dirigentes nazis desarrollaron una actividad frenética para consolidar el poder. El 4 de febrero, un decreto para la protección del pueblo alemán restringió los derechos de la prensa y autorizó a la policía prohibir reuniones y manifestaciones. En los días posteriores, presionaron al presidente Hindenburg para que convocara elecciones anticipadas. Ya en plena campaña electoral, plagada de irregularidades y coacciones, la sede del parlamento, el Reichstag, fue destruida por las llamas la noche del 27 de febrero. Hitler, Goering y Goebbels no esperaron a las primeras indagaciones. Esa misma noche, delante del calcinado Reichstag, culparon a los comunistas. Más allá de si el izquierdista neerlandés Marinus van der Lubbe fue el autor en solitario o fue manipulado por los nazis para incendiar el parlamento alemán, el atentado fue el pretexto para suprimir derechos constitucionales, iniciar la persecución de miles de opositores e imponer un régimen totalitario. Un día más tarde, consiguieron que Hindenburg rubricara el decreto para la Protección del Pueblo y del Estado, que suspendía los derechos de reunión, la libertad de expresión y de prensa y otras garantías constitucionales. La democracia de la República de Weimar no sobrevivió ni un mes al nombramiento de Hitler como canciller y al nacimiento del régimen totalitario nazi.

No pretendo sugerir aquí que Donald Trump sea Hitler ni que Estados Unidos hoy es la Alemania de entre-guerras. Pero que la democracia estadounidense encara en la actual coyuntura la intentona por parte de Trump para replicar un nuevo episodio de “fuego en el Reichstag” es inescapable. Y me refiero particularmente a tres eventos en los últimos diez días que han encendido focos rojos parpadeantes. El primer aviso vino con su ignominiosa entrevista de hace dos domingos con Fox News en la cual armó, a pregunta expresa de Chris Wallace, que no sabía si aceptaría los resultados de la elección y que todas las encuestas, incluida la de Fox -que le son desfavorables- son “fake news”. El segundo foco rojo no se ha apagado desde la ópera bufa del desalojo de la Plaza Lafayette en Washington en los días posteriores al asesinato de George Floyd y a las convulsiones sociales que detonó este nuevo incidente de brutalidad policiaca contra afroamericanos. El despliegue de agentes federales (particularmente de ICE y la Patrulla
Fronteriza) en Portland y otras ciudades donde no han amainado las protestas, es el capitulo más reciente del teatro autoritario de Trump en el cual quiere poner en escena imágenes de disturbios en ciudades gobernadas por Demócratas y alimentar su narrativa de “nosotros vs ellos”, de polarización y descontrol social, y de suburbios -de blancos, claro está- (que son clave si pretende reelegirse) amenazados por hordas de manifestantes urbanos de color que solo él puede defender. Y el tercer foco se prendió la semana pasada con un tuit del presidente sugiriendo
-ante la posibilidad de que más estados opten por el uso del voto por correo postal para mitigar el impacto del COVID- aplazar la elección presidencial porque, según él, esa modalidad de voto abonará a un fraude electoral.

Todo este caos, cilindrado por la Casa Blanca, es táctico y mete de lleno a EEUU al mundo del performance autoritario, un prototipo que ha existido en otras latitudes pero que apenas ahora yergue la cabeza en una de las democracias más emblemáticas del mundo. En muchos sentidos las acciones de Trump en este año de disrupción profunda han sido la crónica de un tuit anunciado.

Habrá quienes insistan que todo esto de nuevo configura el juego de espejos y humo al cual es tan adepto Trump. No les falta razón. De entrada, es un hecho que el presidente no tiene atribuciones constitucionales o legales para aplazar una elección general. Y el que el tuit en cuestión se diese el mismo día en el que se divulgaba la peor caída del PIB estadounidense en décadas abona a esa lectura. Pero el tuit es más que un mero distractor. Trump ha pasado toda su gestión polarizando al país y socavando a la democracia estadounidense, alegando que las elecciones -tanto la del 2016 que perdió por más de 3 millones de votos populares como la intermedia de 2018, en la
que perdió el control de la Cámara de Representantes y muchas gubernaturas- son fraudulentas, atacando a los medios de comunicación y minando la credibilidad de las instituciones y procesos democráticos. Y el COVID y la economía le están pasando un factura onerosa en las encuestas a Trump. Cuando este presidente dice, no obstante del deslinde de este fin de semana por parte del jefe de gabinete de la Casa Blanca, que está considerando retrasar las elecciones, los estadounidenses -y el resto del mundo- deberían dejar de hacerse el tonto y prestar atención.

Trump no podrá detener unos comicios pero bien podría socavar la democracia. Simplemente flotando la posibilidad de posponer una elección presidencial, una idea hasta ahora anatema en Estados Unidos y que evoca a países autoritarios con Estados de derecho frágil, podría erosionar el ingrediente más importante en una democracia: la convicción de la mayoría de que el resultado de una elección, independientemente de sus defectos manifiestos, será fundamentalmente legal. Cualquier sistema constitucional se mantiene unido por un salto de fe. Lo que está haciendo el presidente es sembrar desconfianza sobre la legitimidad del mero hecho de llevar a cabo una elección. Y el caos en Portland y las declaraciones y tuits del presidente podrían ser la primera escaramuza en una colisión por venir aún más incendiaria.

En las postrimerías de la elección de 2016, le recalqué a muchos amigos, tanto Demócratas como Republicanos, que los estadounidenses habían olvidado las lecciones que nos deja la historia del siglo XX con respecto a lo que ocurre cuando una democracia elige a demagogos chovinistas y xenófobos. Hoy, con una elección que se le está escapando de las manos a Trump, lo que ocurra en el camino a los comicios en Estados Unidos -y durante y posteriormente a la jornada electoral- tendrá repercusiones no solo para ese país, sino para la democracia liberal en el resto del mundo. De aquí a noviembre, todos, sin excusas, tenemos que hacer lo que nos toca para garantizar la derrota de Trump -y la de sus sicofantes y facilitadores- en las urnas.

Este domingo habrá complicaciones viales y caos en el centro de la Ciudad de México, pues mientras el presidente ha convocado para celebrar su primer año en el poder, diversas organizaciones han anunciado marchas para exigir al gobierno seguridad e impulso a la economía.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) invitó a celebrar un año de su toma de protesta como jefe del Ejecutivo para este domingo, a las 11:00 horas en el Zócalo de la Ciudad de México.

“Vamos a informar sobre lo que hemos logrado desde abajo, entre todos. Yo considero que bastantes. Hemos avanzado mucho. Se han sentado las bases para llevar a cabo la Cuarta Transformación de la vida pública de nuestro país”, adelantó.

En un mensaje difundido a través de sus redes sociales grabado en Palacio Nacional, resaltó que en el primer aniversario de su administración la mitad de las familias mexicanas reciben beneficios de los ‘Programas Integrales de Bienestar’ y el 90% de los hogares indígenas cuentan con al menos uno.

Sin embargo, organizaciones como los chalecos amarillos en México, han convocado a salir a las calles para exigir al gobierno mejorar la situación en materia de seguridad, así como a cambiar la estrategia económica, pues indican que el país se encuentra estancado en dicho tema.

A los chalecos amarillos, se han añadido grupos políticos como el PAN y el PRD, quienes han anunciado y convocado a sus militantes a salir a las calles el próximo domingo.

Adicional, la familia LeBarón también se sumó al llamado a marchar el próximo domingo, luego del ataque del que fueron víctimas, y en el 9 integrantes perdieron la vida.

Hasta el momento se sabe de dos contingentes que marcharán. Las marchas están convocadas en el Ángel de la Independencia; una tiene como destino el monumento a la Revolución, mientras que la otra planea llegar al Zócalo, donde estará la concentración del gobierno federal.

 

Debido a que uno de los principales data center que conecta a diversos bancos presenta fallas, este sábado se han presentado largas filas, carritos de súper llenos dejados a un lado en plena caja entre otras cosas.

De acuerdo a información proporcionada por varias instituciones bancarias, el data center de una compañía procesadora presentó incidencias que afectaron el uso de terminales de puntos de venta, cajeros automáticos, cargos recurrentes entre otras operaciones.

Debido a esto, no es posible pagar con tarjeta de crédito o débito ni tampoco disponer de efectivo o hacer pagos en línea.

Andrés Velázquez, especialista en ciberseguridad, señaló en su cuenta de Twitter que es Prosa la empresa que presenta la falla que ha afectado a un gran número de bancos.

El líder del partido laborista de Reino Unido, Jeremy Corbyn, aseguró que el resultado de la votación a la moción de confianza a la primera ministra, Theresa May, «no cambia nada» la crisis que se vive.

Para Corbyn, que May haya salvado este proceso no cambia la difícil situación en la que se encuentra el país, después de que el pasado lunes cancelara la votación en la Cámara de los Comunes a su acuerdo del «brexit» por no contar con los apoyos suficientes en Westminster.

«La primera ministra ha perdido la mayoría en el Parlamento, su Gobierno está sumido en el caos y es incapaz de conseguir un ‘brexit’ que funcione para el país y ponga los empleos y la economía en primer lugar», subrayó el político tras conocer el resultado de la moción.

Corbyn criticó que la mandataria conservadora esté «evitando que el Parlamento» se pronuncie sobre su acuerdo, y afirmó que «está claro que no ha sido capaz de negociar los cambios necesarios con Europa».

El líder opositor instó a May a traer el pacto a la Cámara la semana que viene y así «recuperar el control»; insistió en que el Partido Laborista está «preparado» para gobernar en el Reino Unido y proveer un «brexit» que proteja «los estándares de vida de las personas y los derechos de los trabajadores».

 

El diario estadounidense The Washington Post (WP), publicó este viernes un artículo en que indica que México, en su primer año de haber implementado el nuevo sistema penal acusatorio, «hasta ahora, los resultados han sido caóticos».

 

Indicó que las disputas y la confusión reinan en cada enlace de la cadena legal mexicana. «La policía se queja de horas perdidas en formas laboriosas; los fiscales culpan a los jueces por liberar a los delincuentes; los jueces acusan a la policía mal formada de cometer errores en las escenas del crimen. Los poderosos cárteles de la droga, mientras tanto, están explotando las debilidades en el nuevo sistema y las autoridades siguen recibiendo amenazas de muerte y sobornos».

 

El diario relata que el caos por el que atraviesa el país, se vive paradójicamente en el año más mortal en la historia moderna de México. «Los políticos achacan cada vez más los cambios judiciales para vaciar las cárceles y avivar el crimen. Incluso aquellos que abrazan el nuevo sistema legal se preocupan por sus fiascos de primer año.

 

«La reforma está yendo mal», dijo José Ramón Cossío, ministro de la Corte Suprema de México, en una entrevista. «Hay muchos pequeños problemas que, en conjunto, están causando lo que creo que es una crisis importante».

 

El WP señala que el nuevo sistema «busca convertir a la policía, notoriamente ineficaz, en investigadores profesionales. Fortalece la independencia de los jueces. Proporciona más derechos a los acusados en un país donde se sabe que las autoridades exigen sobornos, obtienen confesiones bajo tortura y evidencia médica».

 

Asegura que el gobierno de los Estados Unidos está profundamente involucrado en el proyecto, pues desde el 2008, han aportando más de $300 millones de dólares para equipar juzgados y entrenar a la policía y al personal legal, incluso para dotar a los juzgados de zonas rurales con cámaras de vigilancia y sensores de huellas digitales; sin embargo considera que «los nuevos y exigentes procedimientos han sido injertados en instituciones débiles y plagadas de corrupción creadas hace décadas por un estado autoritario».

 

Los jueces exigen el tipo de precisión legal que se encuentra en Washington o Londres, de parte de la policía, que a veces apenas puede leer y vivir en lugares que pueden sentirse como zonas de guerra. El impulso para reformar el sistema legal de México comenzó hace una década cuando la violencia se extendió por todo el país. El ex presidente mexicano Felipe Calderón había declarado la guerra a los cárteles de la droga en 2006, y el número de muertos comenzó a aumentar. La vieja estructura legal no podía hacer frente al derramamiento de sangre. Se basó en el sistema inquisitorial, también utilizado en otras partes de América Latina, pero fue modelado por el sistema autoritario del partido único que definió a México durante la mayor parte del siglo XX. La policía a menudo era vista como un instrumento de control, no de investigación. Mientras tanto, se esperaba que los funcionarios judiciales fueran leales al PRI. Los jueces raramente estuvieron en desacuerdo con los casos escritos reunidos por los fiscales.

 

El reportaje del WP hace hincapié en que la fecha límite para adoptar el sistema penal fue junio de 2016, y muchos estados esperaron solo unos meses antes del plazo para comenzar la transición. «Los gobiernos federal y estatal gastaron una fracción de lo que se requería, según Héctor Díaz Santana, ahora titular de la FEPADE.

 

«Tenemos policías mal entrenados y poco profesionales, fiscales mal pagados acostumbrados a las viejas costumbres, jueces que se sentían muy cómodos antes porque nunca los vieron», dijo. «Crearon un sistema muy exigente cuando prácticamente no tenemos las herramientas».

 

El caos en el nuevo sistema judicial y el aumento de las tasas de delincuencia en México han llevado a los políticos a solicitar revisiones importantes en los protocolos; algunos hasta anhelan abiertamente los viejos procedimientos.

 

Texto completo en The Washington Post

 

Por segundo día consecutivo las fuertes lluvias golpean la Ciudad de México, en donde se reportan inundaciones al norte de la Ciudad, en la zona centro y problemas en el servicio del metro.

 

 

A través de reportes en redes sociales, usuarios del Metro reportan problemas en el paradero de Indios Verdes al norte de la Ciudad, donde el agua ha alcanzado cerca del metro de altura. Adicional se reportó un corto circuito en la estación Insurgentes de la Línea 1, y aunque aparentemente no se debió a las lluvias, genera mayor retraso en el servicio, mismo que ya se encontraba afectado por las precipitaciones en diversos puntos de la Ciudad. 

 

 

En otros puntos de la Ciudad, tales como Circuito, Paseo de la Reforma, Insurgentes, Zaragoza, Carr. México-Toluca y periférico han comenzado a reportar graves afectaciones por la lluvia.

 

Fotos: Twitter

Tal como se había pronosticado, la lluvia ha afectado de gran manera a la Ciudad de México, tanto en tráfico en las principales vialidades de la capital, así como en el servicio del Sistema de Transporte Colectivo Metro, en donde se han registrado «cascadas» en algunas estaciones.

 

 

La línea 2 del Metro que corre de Taxqueña a Cuatro Caminos, ha sido una de las más afectadas, en donde gracias a los reportes de los usuarios a través de las redes sociales, se han podido conocer las filtraciones de agua en las estaciones Panteones y Cuatro Caminos. Los usuarios han señalado «cascadas» de agua al interior de las estaciones.

 

 

En la terminal Cuatro Caminos se han registrado inundaciones en las entradas de la estación, que ha producido espejos de agua en diversos puntos, y que ha provocado que al buscar por donde correr, el agua ha llegado a las vías del Metro, lo que ha provocado un retraso considerable en el servicio.

 

 

La sitruación en las vialidades de la Ciudad de México no es muy distante, pues se han registrado inundaciones en la zona de Polanco, Paseo de la Reforma, Viaducto, Circuito, el Anillo Periférico en diversos puntos y Constituyentes. Al norte de la Ciudad en Lindavista, Insurgentes y Montevideo la situación es similar.

 

Al Oriente de a Ciudad, Zaragoza, La Viga y demás vialidades también se han visto afectadas. Las delegaciones más afectas hasta ahora son Miguel Hidalgo, Azcapotzalco, Coyoacán, Tlalpan, Gustavo A. Madero e Iztacalco.

 

 

Fotos: Twitter

Esta madruga se registró una falla eléctrica que  ha paralizado las actividades del aeropuerto internacional de Zaventem, en Bruselas, generando confusión y caos entre los usuarios de dicha terminal aérea.

 

De acuerdo a los primeros reportes, unas 300 personas han sido afectadas en sus vuelos, quienes aguardaban para acceder al inmueble, por lo que las autoridades comenzaron a filtrar las entradas para evitar accidentes a la entrada y brindaron botellas de agua a quienes permanecían afuera. Los vuelos que han sido retrasados son más de 20 hasta las primeras horas de este jueves.

 

 

 

Autoridades aeroportuarias informaron que los percances eléctricos ocurrieron alrededor de las 04:00 horas y confirmaron que se arreglaron dos horas más tarde con la ayuda de un sistema de seguridad, aunque la molestia entre los usuarios era evidente. Imágenes que circulan en las redes sociales muestran la cantidad de personas que aguardaban entrar.

 

“Los sistemas cruciales están funcionando otra vez, pero se esperan retrasos durante todo el día”, informó el aeropuerto en su página web.

 

El servicio de despacho de equipaje habría sido el más afectado, por lo que se pidió a los usuarios «llegar solo con equipaje de mano, para facilitar la operación», pues un gran número de maletas aguardaban ser puestas en ruta.

 

Foto: Twitter

Los estados de Washington y Minnesota advirtieron que si se reactiva la orden ejecutiva del presidente Donald Trump que prohíbe la entrada a ciudadanos de siete países, se desatará el «caos».

 

Ambos presentaron hoy sus argumentos ante la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito en San Francisco, después de que la Casa Blanca señaló que espera que se levante la suspensión temporal sobre el veto migratorio, que afecta a ciudadanos procedentes de Siria, Irak, Irán, Yemen, Somalia, Sudán y Libia.

 

Washington y Minnesota dijeron que su caso era fuerte y que la orden nacional que paralizó la aplicación de la norma en todo el país fue apropiada. Agregaron que si la corte de apelaciones restituye el decreto de Trump el «fallo reintegrará esos daños, separando familias, varando a nuestros estudiantes y profesores universitarios, y prohibiendo los viajes».

 

 

La próxima oportunidad del equipo del presidente para argumentar en favor de su veto migratorio será en forma de respuesta a la demanda presentada por los dos estados. La corte ya rechazó una petición del Departamento de Justicia para anular de inmediato el fallo de un juez federal en Seattle que suspendió temporalmente la aplicación del veto en todo el país. El departamento debe presentar sus alegaciones antes de las 18:00 horas de hoy, hora Washington.

 

 

 

 

Con información de Milenio / Foto: Archivo APO