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Un científico iraní de alto rango que trabajaba en el sector nuclear fue asesinado este viernes cuando se hallaba en su vehículo cerca de Teherán, un acto que fue calificado por Irán como «terrorista» en el que encuentran «serios indicios de un papel israelí».

«Terroristas asesinaron a un eminente científico iraní hoy. Esta cobardía, con serios indicios del papel israelí, muestra un belicismo desesperado de sus autores», tuiteó Mohamad Javad Zarif, ministro de Exteriores de la República islámica.

Zariv también instó a la comunidad internacional a «cesar sus vergonzosas posiciones ambivalentes y condenar este acto terrorista».

El científico, identificado oficialmente como Mohsen Fakhrizadeh, era jefe del Departamento de investigación e innovación del ministerio de Defensa.

Por su parte el jefe del Estado mayor de Irán, general Mohamad Bagheri advirtió que una «terrible venganza» se abatirá contra quienes se hallan detrás del asesinato del científico. «Los grupos terroristas y los autores de esta cobarde acción deben saber que les espera una venganza terrible» tuiteó Bagheri.

El científico resultó gravemente herido cuando su coche fue atacado por varios individuos, que se enfrentaron a tiros con su equipo de seguridad, según un comunicado del Ministerio de Defensa. Fakhrizadeh minutos después a causa de las heridas sufridas, pese a que los médicos hicieran lo posible por reanimarlo.

Este científico había sido calificado en el pasado por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu como el padre del programa de armas nucleares de Irán.

Este asesinato se produce menos de dos meses antes de la llegada a La Casa Blanca del demócrata Joe Biden, presidente electo en la presidencial del 3 de noviembre en Estados Unidos.

Biden prevé cambiar la posición de su país ante Irán, tras cuatro años de presidencia del republicano Donald Trump, que se retiró en 2018 del acuerdo con las grandes potencias, firmado en 2015, sobre el programa nuclear iraní.

Washington restableció entonces, y luego reforzó, las sanciones contra Teherán. Trump considera que este acuerdo no ofrecía las garantías suficientes para impedir que Irán se dote de armas nucleares. La República islámica siempre ha negado buscar semejante armamento.

El presidente de Estados Unidos retuiteó este viernes las informaciones sobre el asesinato del científico iraní, pero sin añadir ningún comentario personal.

De acuerdo a algunos analistas, existe una posibilidad de que Donald Trump le herede a Biden una guerra con Irán, la cual podría haber empezado con el asesinato el científico iraní, pues según Estados Unidos era el tutor del programa nuclear de dicho país.

El presidente Donald Trump anunció esta tarde la concesión del un indulto total a Michael T. Flynn, su primer asesor de seguridad nacional, quien se declaró culpable de haber mentido al FBI sobre sus contactos con agentes rusos.

«Es un honor para mi anunciar que se le ha otorgado el perdón completo al general Michael T. Flynn. Felicidades a él y a su maravillosa familia, sé que ahora van a tener un Acción de Gracias realmente fantástico», dijo Trump en un mensaje en su cuenta de Twitter.

El de Flynn fue uno de los casos más importantes que surgieron de la investigación sobre la llamada «trama rusa» encabezada por el fiscal especial Robert Mueller, que concluyó en 2019 tras presentar cargos contra tres decenas de personas pero sin pruebas de una presunta conspiración electoral en el entorno de Trump con Rusia.

Flynn, un general que asesoró a Trump en política exterior durante su campaña electoral, duró apenas 24 días como asesor de seguridad nacional del mandatario una vez que este llegó al poder en enero de 2017.

El general tuvo que renunciar a su cargo tras conocerse que mintió al vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, y a otros altos cargos del gobierno sobre sus contactos con el embajador ruso en Washington, Serguéi Kisliak.

A finales de 2017, Flynn se declaró culpable de haber mentido al FBI sobre sus contactos con Kisliak, pero después retiró esa declaración y trató de rechazar los cargos, mientras sus abogados argumentaban que hubo negligencia entre los fiscales e investigadores que activaron el caso.

Trump también pidió este miércoles a sus partidarios «revertir» el resultado de las elecciones alegando, sin pruebas, que fueron «amañadas» para asegurar la victoria de Joe Biden.

El mandatario republicano habló vía telefónica con senadores republicanos de la legislatura estatal de Pensilvania, a quienes dijo que «tenemos que revertir la elección», dijo. Los demócratas «hicieron trampa. Fue una elección fraudulenta», apuntó, repitiendo varias teorías de conspiración que han sido rechazadas en tribunales en todo el país.

Luego de que la Administración General de Servicios (GSA) diera luz verde al proceso de transición del poder, pese a que el presidente Donald Trump siga sin reconocer su derrota, y que el mandatario de China, Xi Jinping, felicitara a Joe Biden por su victoria, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fue cuestionado sobre la posición de México en relación a la elección presidencial en Estados Unidos.

«Es un asunto que tiene que ver con la política exterior de México, que se ajusta a lo que establece la Constitución, el artículo 89 de la Constitución (…) Entonces, mi opinión es: Vamos a esperarnos», contestó López Obrador.

El mandatario dijo que México aplica los principios de no intervención y de autodeterminación de los pueblos; indicó que no hay por qué adelantar tiempos, y que será cuando termine el proceso electoral en Estados Unidos cuando él y el gobierno se pronunciarán.

AMLO aseguró que México no tiene problemas con ningún gobierno extranjero ni con ningún partido del extranjero, y que lo único que buscan es apegarse a la política de principios que se abandonó durante mucho tiempo en materia de relaciones internacionales.

«No estamos de acuerdo con las muestras de felicitación por anticipado, nosotros padecimos de eso. Nos hicieron fraude en una ocasión, en el 2006 y todavía no se terminaban de contar los votos, estábamos pidiendo voto por voto, casilla por casilla, voto por voto, casilla por casilla y el presidente de España se pronuncia a favor del que estaba siendo impuesto como presidente (…) Tenemos que actuar con responsabilidad», añadió AMLO.

López Obrador insistió en que su gobierno ya ha hecho un primer pronunciamiento, en el que han indicado que México esperará a que resuelvan las autoridades electorales sobre la elección.

Incluso dijo que luego de que el presidente Trump publicara un mensaje en Twitter donde pedía a la GSA comenzar con el proceso de transición, calificó como «una gran lanzada en ese sentido en los medios y todo» que dijeran que ese mensaje significaba que el republicano había aceptado una derrota.

«México va a mantener una política de cooperación, con el gobierno de Estados Unidos y con todos los gobiernos. Y no tenemos nada que temer, vamos a mantener esta política de respeto mutuo, no hay diferencias con nadie y hemos llevado una muy buena relación con el gobierno del presidente Trump, y esperemos que, de acuerdo a lo que decida la autoridad electoral en Estados Unidos o las instancias legales, quien sea declarado triunfador mantenga con nosotros, porque lo deseamos, una buena relación. En su momento vamos a pronunciarnos, vamos a expresar nuestro reconocimiento», concluyó AMLO.

Arturo Sarukhán

El Universal

“Justo cuando me quería salir, me vuelven a meter”. Así, como Michael Corleone en El Padrino III, me siento esta semana. Mi intención era compartir hoy con ustedes algunas reflexiones sobre el retorno del General Cienfuegos a México (lo haré en mi próxima columna), pero el vandalismo de Donald Trump me obliga a retomar las secuelas que las acciones pueriles y peligrosas de quien será pronto un ex mandatario tienen para la democracia y la política estadounidenses.

El hecho de que al final del día Joe Biden asumirá la presidencia el 20 de enero y que las prácticas e instancias democráticas, las cortes y los medios han ido cortando de tajo el nudo gordiano que Trump le colocó al proceso de calificación poselectoral y a la transición no significa que el presidente y sus facilitadores en el Partido Republicano -y los medios y plataformas digitales de la extrema derecha- no le estén haciendo un daño profundo a Estados Unidos. El mandatario está instalado en un arco de bipolaridad que ha ido de la patraña de que dizque ganó la elección y le robaron el triunfo, al cabreo y pataleta por su derrota y una fijación por obstaculizar la transición, todo ello seguramente acicateado además por el cálculo de cómo reinventarse -y sobre todo cómo blindarse de las deudas que lo acechan y las investigaciones de las que será objeto al dejar la Oficina Oval- a partir de enero. Y en el proceso, se está llevando entre las patas a su país, colocando a EE.UU –y al mundo- en un potencial punto de quiebre, un momento de inflexión en el que o bien se rescata el peso e influencia del mundo democrático liberal o atestiguamos su declive precipitoso.

Trump lleva cinco años -si incluimos su campaña- no solo troleando a quienes lo critican o le desagradan; ha troleado a la democracia así como a las sociedades plurales, tolerantes, abiertas. Pero ahora ya está troleando a la Constitución de los Estados Unidos de América. Después de más de tres semanas, en el transcurso de los últimos días ya se empezó finalmente a reconocer y a hablar abiertamente en Washington de lo que en cualquier otro país y en cualquier otra latitud ya habría sido calificado por la comentocracia y los medios estadounidenses como un golpe de Estado en potencia. Como bien apunta la científica política Anne Applebaum, podrá bien ser un golpe ineficaz, un golpe de ópera bufa, un golpe ridículo y absurdo, pero no deja de ser un intento de golpe. Y si los medios y los políticos no están dispuestos a usar ese término para caracterizar las acciones de Trump y el Partido Republicano, entonces ya no creen en la democracia ni están preparados para defenderla.

En las semanas posteriores a los comicios, Trump y su equipo no han podido impugnar los resultados finales en las cortes. Sin embargo, en la corte de la opinión pública, han logrado un progreso sorprendente, un progreso que podría amenazar la capacidad del presidente electo Biden para gobernar e incluso a la propia democracia estadounidense. Al principio, Trump estaba convencido de que podía revertir el resultado de las elecciones a través de la judicialización del proceso electoral con una serie de amparos. Y no es ninguna sorpresa. Esa ruta estaba cantada desde hace meses y el presidente disfruta, vive, se alimenta de -y a su vez alimenta- el caos y el pleito. A lo largo de su vida, ha sido parte de no menos de 4,000 litigios. En este caso, sin embargo, calculó mal el terreno y va perdiendo o ha perdido más de 25 casos y amparos detonados a partir del 3 de noviembre hasta la fecha. Y en Georgia, el recuento -ahora sí, voto por voto, casilla por casilla- refrendó la victoria de Biden en ese estado.

Si Trump tuviese un mínimo de clase, madurez, sentido de Estado, decoro o respeto por la investidura presidencial, habría aceptado su derrota desde hace días, habría dado vuelta a la página y habría ofrecido apoyo a su sucesor, tradiciones que se remontan a más de dos siglos en la vida política de EE.UU. Pero el narcisista en jefe tal vez esté jugando a ganar tiempo, esperando a ver cómo se desarrolla un segundo frente de batalla que ha abierto y que ciertamente parece más prometedor para él. Solo hay que considerar una encuesta de Monmouth Poll publicada el miércoles pasado, que encontró que el 32% de los estadounidenses cree que Biden ganó como resultado de un fraude electoral; el 77% de los partidarios de Trump piensan lo mismo. Estos datos dañinos encuentran aún más resonancia en entrevistas que Reuters condujo con 50 personas -de distinta edad, grupo sociodemográfico y procedencia geográfica- que votaron a favor de Trump. El común denominador fue que «todos dijeron que creían que las elecciones fueron manipuladas o eran de alguna manera ilegítimas». Algunos agregaron que ahora estaban boicoteando a Fox News -que finalmente ha marcado distancias con Trump- y sintonizando a los medios emergentes de la extrema derecha, Newsmax y One American News Network, que han estado apoyando y regurgitando las patrañas y las falsas e infundadas afirmaciones de Trump de fraude electoral. Y en un sondeo de Harris Poll este lunes, 47% de los votantes registrados encuestados afirma estar a favor de una nueva candidatura presidencial de Trump en 2024. Y esto esboza quizá la hoja de ruta en la cabeza del mandatario; dejar la Casa Blanca habiéndose negado a reconocer que fue derrotado (lo que más detesta en la vida es el calificativo de «loser») y usar los recursos que está recaudando para financiar sus procesos de litigio para saldar las deudas que le caerán encima como el famoso yunque marca «ACME» de las caricaturas y lanzar su propia plataforma mediática.

Nunca antes en la historia de EE.UU la oposición había socavado la legitimidad de un presidente electo antes de que éste asumiese el cargo de la manera en que este presidente y su partido lo han hecho ahora. Es importante recordar que esto no es un accidente. Durante meses -y lo advertimos muchos- Trump y su campaña han desplegado un esfuerzo sistemático para minar a Biden y su eventual presidencia. En el período previo a las elecciones, Trump cuestionó reiteradamente la legitimidad de las boletas por correo y sugirió que no aceptaría los resultados de las elecciones si perdía. En resumen, esta ha sido una campaña deliberada de sabotaje, emprendida con un nulo miramiento por el daño que podría infligir a la democracia. Desde su temprana adopción de la mentira de que Barack Obama no había nacido en EE.UU (que luego retractó) hasta las miles de falsedades que ha difundido en Twitter, mítines y conferencias de prensa, Trump ha construido un imperio político mentira sobre mentira. Pero no tiene la menor intención de abandonar la escena pública. Espera ganar influencia política a través de las millones de personas que creen en él con más fervor que en las propias tradiciones y procesos democráticos de la nación.

Este es un problema endiablado para la vida nacional estadounidense. El rechazo generalizado de los resultados de las elecciones entre los simpatizantes de Trump y, con contadas excepciones, en el GOP en general refleja -a pesar de que los sistemas de pesos y contrapesos siguen funcionando, si nos atenemos a los fallos en las cortes y el rechazo incluso de gobernadores Republicanos a que haya habido irregularidades y mucho menos fraude en sus estados- una dinámica nueva y peligrosa en la política del país. La decisión de subvertir la elección en el GOP se extiende más allá de Trump, ya sea por sicofancia o porque como he señalado previamente en esta página de opinión, el partido ya está cooptado -por miedo o por convicción- por el mercachifle convertido en presidente. Si la mayoría de los votantes Republicanos, que no forman una mayoría electoral en el país pero sí son críticos para la viabilidad electoral futura del GOP, realmente no creen en la democracia y no pueden ser convencidos de datos duros, realidades y hechos descaradamente obvios, los políticos Republicanos permanecerán atrapados en el universo político paralelo de Trump.

Por ello, la próxima ocasión en la que militantes del GOP -que había sido el partido de la legalidad, el orden y el Estado de derecho- se arranquen con la oda a la Constitución y a la sabiduría sempiterna de sus redactores, habrá que recordarles que se comportaron como una cofradía de cobardes descarados en el momento tan delicado en el cual el sistema que diseñaron los llamados

padres de la patria enfrentó uno de sus retos más seminales. Y a diferencia de Las Vegas, lo que sucede en EE.UU no se queda en EE.UU; la erosión democrática ahí conlleva consecuencias para la democracia liberal en otras partes del mundo y para la recalibración que harán muchas otras naciones acerca de lo que esto implica para el equilibrio de poder internacional

Las autoridades de los estados de Nevada y Pensilvania certificaron este martes los resultados de la elección presidencial del pasado 3 de noviembre, confirmando que el ganador fue el demócrata Joe Biden.

La secretaria de Estado de Nevada, Barbara Cegavske, compareció ante el Tribunal Supremo estatal para presentar el escrutinio definitivo y darle carácter oficial con la firma de los jueces, lo que blinda la victoria de Biden por más de 30,000 votos, sobre un total de un millón 400 mil 000 sufragios.

Y es que el equipo del presidente Donald Trump puso en duda en un primer momento hace semanas la legitimidad de los resultados en Nevada, al asegurar que había votado una gran cantidad de personas que no residían en el estado, lo que llevó el tema a los tribunales.

Con la certificación de hoy, Biden se llevará definitivamente los seis votos del colegio electoral que otorga el estado. Del total de votos emitidos en Nevada, la mitad fueron por correo, mientras que un 41% votaron por adelantado, de manera que sólo el 9% del electorado acudió a las urnas el día mismo de las elecciones, algo insólito y que se explica por los efectos de la pandemia de Covid-19.

Por su parte el gobernador de Pensilvania, Tom Wolf, anunció este martes que el estado también había certificado el resultado de las elecciones presidenciales a favor de Biden, que suma los 20 votos del Colegio Electoral que asigna.

«De acuerdo con lo requerido por la ley, he firmado la certificación para el nombramiento de electores (delegados del Colegio Electoral) para Joe Biden y Kamala Harris», afirmó el gobernador en Twitter.

Esto pone fin a los intentos de Trump de detener la certificación del resultado. Wolf agradeció a los trabajadores electorales por haber «administrado una elección imparcial y libre en un momento increíblemente difícil» para la historia del país y recordó que los empleados encargados del proceso han estado «bajo constantes ataques» en las últimas semanas.

El cierre del escrutinio oficial en Pensilvania da finalmente a Biden un ventaja de más de 80,000 votos sobre Trump.

La oficialización de los resultados en estos dos estados se dan después de la anunciada ayer por Michigan y el pasado viernes por Georgia, tres de los estados que Biden arrebató a Trump en las elecciones y que apuntalan la victoria del demócrata.

No obstante, Trump sigue sin reconocer su derrota y hasta ha apoyado un nueva petición de recuento en Georgia, que con toda seguridad solo servirá para retrasar el cierre definitivo del escrutinio, pero que no cambiará el resultado final.

Sobre lo que ocurre en Georgia, trabajadores electorales de algunos condados iniciaron este martes un recuento con máquinas de los cerca de 5 millones de votos de la elección presidencial, días después de completar un conteo manual que confirmó la ventaja del presidente electo Joe Biden.

El recuento fue solicitado por el equipo del presidente Donald Trump luego que los resultados certificados lo colocaron por debajo de Biden por 12,670 votos, equivalente al 0.25%. Bajo la ley del estado, el candidato perdedor puede pedir un recuento cuando el margen es menos de 0.5%.

En el marco de los anuncios, el presidente electo Joe Biden aseguró este martes que «Estados Unidos está de vuelta», esto al confirmar la nominación de figuras claves de su equipo de trabajo que, destacó, está «listo para liderar el mundo».

En un encuentro con periodistas, Biden presentó sus elegidos para integrar el gabinete que lo acompañará a partir del próximo 20 de enero, entre ellos Antony Blinken como futuro secretario de Estado y el cubano-estadounidense Alejandro Mayorkas al frente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

«Es un equipo que refleja el hecho de que Estados Unidos está de vuelta. Listo para liderar el mundo, no para retirarse de él. Listo para enfrentar a nuestros adversarios, no para rechazar a nuestros aliados. Y listo para defender nuestros valores», sentenció Biden.

Para el líder demócrata, su equipo reúne «experiencia y liderazgo» y anticipó que dará ejemplo. «Vamos a tener a la primera mujer al frente de la comunidad de inteligencia, al primer latino e inmigrante en dirigir el Departamento de Seguridad Nacional, y a una diplomática innovadora en las Naciones Unidas», agregó.

Joe Biden celebra este viernes su cumpleaños número 78, dos meses antes del día de su llegada a La Casa Blanca, donde sucederá a Donald Trump, a quien venció en las elecciones del pasado 3 de noviembre. Como regalo de cumpleaños, el secretario de Estado de Georgia confirmó su triunfo tras el recuento y auditoria realizado.

Así, el exvicepresidente de Barack Obama prestará juramento el próximo 20 de enero de 2021, convirtiéndose en el presidente 46 de los Estados Unidos, y el de mayor edad de la historia del país.

Sobre el recuento en Georgia, el secretario de Estado de ese territorio confirmó este viernes que el presidente Donald Trump no ganó los votos del Colegio Electoral.

«Al igual que otros republicanos estoy decepcionado, nuestro candidato no ganó los votos electorales de Georgia», sostuvo Brad Raffensperger, quien se calificó como un orgulloso seguidor de Trump.

«Yo vivo con el lema de que los números no mienten. Como secretario de Estado creo que los números que presentamos hoy son correctos».

Desde ayer por la tarde/noche, Georgia confirmó que Biden superó a Trump, lo que reduce las posibilidades del republicano de que cambien los resultados y se pueda mantener otros cuatro años en La Casa Blanca.

El resultado del recuento en el estado era muy esperado, pese a los reclamos infundados de Trump y sus aliados de que los resultados en Georgia eran sospechosos debido a un fraude electoral extendido.

Biden suma 306 votos en el Colegio Electoral contra 232 de Trump, superando el umbral de 270 votos necesarios para ganar la presidencia.

La auditoría de Georgia, que se realizó luego de que los resultados iniciales mostraran un triunfo de Biden por 14.000 votos, mostró que el demócrata se impuso por 12,284 sufragios.

Al respecto, el presidente Donald Trump y sus aliados están tomando medidas desesperadas para revertir los resultados de la elección presidencial, incluso convocando a legisladores estatales a La Casa Blanca para tratar de impugnar la victoria de Biden.

Las tácticas de último recurso incluyen llamadas personales a funcionarios electorales que tratan de rescindir la certificación de votos en Michigan, insinuar en una demanda que Pensilvania desconoció el voto popular y presionar a funcionarios en Arizona para demorar la certificación de los recuentos.

Los expertos en derecho electoral dicen que son simplemente intentos agonizantes de la campaña de Trump y que sin duda Biden entrará a la Oficina Oval en enero próximo, pero existe el temor de que las gestiones de Trump afectarán la confianza de parte de la ciudadanía en la integridad de las elecciones.

El senador republicano Mitt Romney, uno de los detractores más francos de Trump, lo acusó de recurrir a «presiones sobre funcionarios estatales y locales a fin de subvertir la voluntad del pueblo y revertir la elección». Añadió que «es difícil imaginar una acción antidemocrática más grave por parte de un presidente estadounidense en funciones».

La agencia de seguridad electoral del gobierno de Trump declaró que la elección presidencial de 2020 fue la más segura de la historia. Días después, Trump destituyó al jefe de ese organismo.

El virtual presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, anunció este martes nuevos nombramientos en su equipo de gobierno, pese a que el presidente Donald Trump sigue sin reconocer su derrota.

Tras el nombramiento la semana pasada de su veterano asesor Ron Klain como su próximo jefe de gabinete, Biden anunció este martes a varios colaboradores de alto rango de su campaña para ocupar otros puestos clave en su futuro equipo en La Casa Blanca.

Entre los nombramientos está el del congresista de Luisiana Cedric Richmond, copresidente de su campaña, como asesor principal y director de su Oficina de Participación Pública; y el de Jen O’Malley Dillon, su directora de campaña, como subdirectora de personal.

También destacó el nombramiento de Julissa Reynoso, quien en el gobierno de Barack Obama fuera subsecretaria de Estado Adjunta para Latinoamérica y embajadora en Uruguay, como jefa de gabinete de la primera dama.

Como asesor principal de la primera dama fue nombrado Anthony Bernal, quien fue subdirector de campaña y ha sido asesor y persona de confianza de la familia Biden durante más de una década.

Un nombramiento como consejero de Biden que puede resultar polémico es el de Steve Ricchetti, quien fue subjefe de gabinete de Bill Clinton. Según The Wall Street Journal, Richetti fundó una firma de cabildeo junto a su hermano Jeff en 2001, de la que se separó para empezar a trabajar con Biden y que en el último año ha conseguido varios contratos con empresas farmacéuticas.

Algunos grupos progresistas han instado a Biden a mantener a los cabilderos fuera de su administración.

Otros nombramientos en puestos clave incluyen los de Julie Rodríguez, subdirectora de campaña y exasistente de la vicepresidenta electa, Kamala Harris, quien será directora de la Oficina de Asuntos Intergubernamentales de La Casa Blanca; y Annie Tomasini, jefa de personal de Biden durante la campaña, quien se convertirá en directora de operaciones del Despacho Oval.

«Estas personas diversas, experimentadas y talentosas demuestran el compromiso del presidente electo Biden de construir una administración que se parezca a Estados Unidos», con «profunda experiencia de gobierno», dijo la campaña de Biden en un comunicado.

Estos nombramientos se producen mientras Trump sigue insistiendo en que ganó las elecciones y ha promovido varias acciones legales en diferentes estados un intento por revertir los resultados alegando irregularidades no demostradas.

El presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió este domingo la victoria de su rival demócrata, Joe Biden, en las elecciones del pasado 3 de noviembre, aunque lo atribuyó, sin pruebas, a un presunto fraude electoral.

Trump aclaró enseguida que esto no significa que reconozca su derrota; replicó que Biden ganó porque las elecciones estuvieron «amañadas». Insistió en que no se permitieron observadores electorales del partido republicano, además de que los votos fueron contados por una compañía vinculada a la izquierda radical Dominion.

Acusó que dicha empresa tiene «una mala reputación y equipo engañoso que no pudo siquiera cumplir con los requisitos para Texas (¡Que yo gané por mucho!), ¡los Medios de Comunicación Falsos y Callados, y más!», escribió Trump en su cuenta de Twitter.

Trump acompañó su mensaje de un extracto de una intervención en la cadena de televisión Fox News del comentarista político conservador Jesse Waters, en el que apuntaba de manera infundada que Biden triunfó por un supuesto fraude.

Lo que llamó la atención de su mensaje fueron las dos primeras palabras de su tuit: «He won» (Él ganó), pues por primera las pronunciaba tras el anuncio de los resultados que se niega a reconocer.

El recién nombrado jefe del futuro gabinete de Biden, Ron Klain, dijo a la cadena NBC que el comentario de Trump era «una confirmación más de la realidad de que Joe Biden ganó las elecciones». «Si el presidente está preparado para empezar a reconocer esa realidad, es positivo», dijo.

Sin embargo, horas después, y frente a las reacciones que generó su tuit, Trump aclaró que Biden «solo ganó a ojos de los MEDIOS FAKE NEWS». «¡No concedo NADA! ¡Tenemos todavía un largo camino por recorrer. La elección estaba AMAÑADA!», insistió el magnate.

Donald Trump se ha mostrado muy activo ayer en sus redes sociales, en donde volvió a insistir en que él es el verdadero vencedor de la elección presidencial; acusó a los medios de «ascender» a la Presidencia  antes de tiempo a Biden.

«¿Por qué los medios de noticias falsas asumen continuamente que Joe Biden ascenderá a la Presidencia, sin siquiera permitir que nuestro lado muestre, lo cual nos estamos preparando para hacer, cuán destrozada y violada ha sido nuestra gran Constitución en las elecciones de 2020?», preguntó Trump.

Los fiscales generales de 23 estados de Estados Unidos, encabezados por Minesota, enviaron este viernes un carta al fiscal general, William Barr, criticando su petición a todos sus subordinados de que investiguen supuestas irregularidades en la elección presidencial y la tacharon de «interferencia» en el proceso electoral.

«Reconocemos y apreciamos el importante papel del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ) en algunos casos de persecución de fraude electoral. Sin embargo, estamos alarmados por que haya revertido la larga trayectoria política del Departamento de Justicia que ha servido para facilitar esa función sin permitir que se interfiera en los resultados electorales o se cree la apariencia de una participación política en los comicios», se lee en la carta.

Los fiscales de casi la mitad de los estados del país subrayan que con la instrucción enviada el lunes por Barr se amenaza con alterar ese equilibrio clave, con efectos potencialmente dañinos en los procesos electorales que forman parte de la democracia.

Además, insisten en que en las últimas cuatro décadas ha recaído en los fiscales estatales y no en los federales, la responsabilidad de supervisar el proceso electoral.

Recordemos que en un memorando publicado el lunes pasado, Barr autorizó a investigar denuncias sustanciales de irregularidades en el voto o en la tabulación del voto antes de la certificación de las elecciones.

«Dichas investigaciones y revisiones pueden realizarse si existen denuncias claras y aparentemente creíbles de irregularidades que, de ser ciertas, podrían potencialmente afectar el resultado de una elección federal en un estado concreto», añadió.

Con esta orden, Barr puso a los fiscales federales al servicio de la estrategia de Donald Trump, quien no ha reconocido su derrota en los comicios de la semana pasada frente al presidente electo, Joe Biden, y denuncia sin pruebas un fraude electoral de grandes dimensiones.

«Si ha habido fraude en el proceso electoral, los perpetradores deben ser llevados ante la justicia. Estamos comprometidos a ayudar a lograrlo. Pero, hasta ahora, no han surgido acusaciones plausibles de mala conducta generalizada que podrían impactar en el resultado en ningún estado o justificar un cambio en la política del DOJ» dicen los 23 fiscales que firman la carta..

Por su parte, la fiscal de Nueva York, Letitia James, subrayó que este cambio de política no es más que el último recurso de una administración saliente para aferrarse desesperadamente al poder y extender el caos sobre el proceso electoral.

Según las proyecciones de los principales medios de comunicación, el virtual presidente electo de Estados Unidos, el demócrata Joe Biden, ha ganado con 306 votos del Colegio Electoral, contra los 232 que obtuvo el presidente Donald Trump.

Fuente: NYT

Los últimos estados en los que Biden fue declarado ganador han sido Arizona y Georgia, mientras que Trump ganó en Alaska y Carolina del Norte.

Debido a lo estrecho del resultado, Georgia comenzó este viernes el recuento de los votos de las elecciones presidenciales, un proceso que puede durar hasta cinco días, mientras que Trump sigue insistiendo en que hubo irregularidades sin ofrecer pruebas de ello.

El recuento a mano de los cerca de cinco millones de votos y, después de que todos los condados certificarán sus resultados, deberá concluir el miércoles 18 de noviembre a la medianoche, anunciaron las autoridades electorales de Georgia.

Recordemos que las leyes del estado señalan que deberán volver a contarse los votos cuando el margen de diferencia sea inferior al 0.5%, y en este caso el demócrata Joe Biden mantiene una ventaja sobre Trump, tras escrutarse el 99% del total de los sufragios, de 14,000 votos, lo que supone el 0.3%.

Los demócratas han insistido en la necesidad de avanzar en el proceso de transición y gran parte de la comunidad internacional ha expresado ya el reconocimiento de la victoria de Biden. El último, China, que finalmente reconoció oficialmente los resultados de los comicios y felicitó a Biden.

Poco después del anuncio de Pekín, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, criticó este viernes el «absurdo circo» de los republicanos al no «aceptar la realidad» de que Biden es el presidente electo del país tras derrotar a Trump en las elecciones del 3 de noviembre.

«Las elecciones terminaron. Joe Biden es el presidente electo. Electo con un mandato de más de 78 millones de votos», subrayó la líder demócrata.

La toma de posesión del próximo presidente está prevista para el 20 de enero en Washington.

Trump sigue sin reconocer la derrota y aferrado a acusaciones sin pruebas de fraude. «Nunca apuesten en mi contra», dijo el mandatario en una entrevista publicada este viernes en el diario Washington Examiner, en la que señaló que es capaz de dar la vuelta a los resultados de los comicios.

Preguntado sobre cuándo calcula que será capaz de dar la vuelta a la situación, Trump respondió: «No sé, probablemente dos semanas, tres semanas».

Este viernes también se informó que Joe Biden será informado por expertos en seguridad nacional la próxima semana, según confirmó su equipo de transición

Jen Psaki dijo que el hecho de que Biden aún no haya recibido informes de inteligencia clasificados podría perjudicar sus preparativos para gobernar. «Han pasado seis días, pero con cada día que pasa, se vuelve más preocupante que nuestro equipo de seguridad nacional y el presidente electo y la vicepresidenta electa no tengan acceso a esos informes de inteligencia», dijo Psaki a periodistas.

La embajadora de México en Estados Unidos, Martha Bárcena, explicó que México está preparado para trabajar de forma constructiva con el próximo gobierno de Estados Unidos, aunque reiteró la posición ya expresada por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y el canciller Marcela Ebrard, sobre esperar para felicitar al ganador de la elección presidencial.

«La posición del Gobierno de México de esperar para felicitar al ganador de las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos está basada en los principios de política exterior consagrados en nuestra Constitución, particularmente el principio de no intervención, así como en nuestra historia», dijo la embajadora a través de una nota diplomática.

En un esfuerzo de explicar a interlocutores estadounidenses la posición de México, Bárcena Coqui dijo que la posición mexicana funge como un marco del involucramiento del país a nivel internacional, especialmente cuando otras naciones celebran procesos políticos internos.

“México considera que emitir opiniones, comentarios o posiciones respecto a procesos internos puede ser considerado como intervencionista”.

Insistió en que la felicitación llegará cuando todos los asuntos legales relacionados a la elección hayan sido resueltos y uno de los candidatos, Biden o Trump sea certificado como el ganador oficial.

Aseguró que dicha decisión subraya el respeto al sistema político estadounidense, a sus instituciones y a los partidos Demócrata y Republicano, así como al Presidente Donald Trump y al «presunto» presidente electo Joseph Biden, término que fue utilizado por la propia cancillería en su traducción del texto publicado por la embajadora.

Sobre el uso «presunto», la diplomática fue cuestionada en redes sociales, a lo que explicó que existen varios sinónimos para la palabra «prospective», utilizada en la versión original en inglés. «Puede traducirse de varias maneras, presunto es una de ellas, virtual sería otra, probable, eventual, futuro», aclaró la funcionaria mexicana.

Martha Bárcena enfatizó que López Obrador está convencido de que la relación bilateral entre México y Estados Unidos será tan fructífera y productiva como debe serlo; en ese sentido dijo que nuestro país está listo para trabajar con el futuro gobierno de Estados Unidos de manera constructiva, «con base en los lazos de amistad y buena vecindad que unen a las dos naciones».

El diario El Universal reporta este miércoles que el equipo de Joe Biden buscó una llamada telefónica entre el demócrata y el presidente mexicano, sin embargo, la propuesta fue rechazada bajo el argumento de que dicho contacto se  dará cuando se resuelva toda la parte legal de la elección.

Fue el director General para América del Norte, Roberto Velasco, quien habría detallado que no era posible la comunicación por un principio histórico asentado en la Doctrina Carranza, que data de 1918: la no intervención, razón que se le comunicó al equipo de Biden a través de Martha Bárcena.

En la nota enviada por Velasco, se puntualiza que México no hace una valoración sobre la validez de la elección, sus resultados o los procesos que pudiesen derivar de ésta, y se señala que el gobierno mexicano es respetuoso de la voluntad popular estadounidense.

Atlanta, Georgia. – El número me parece impresionante. 71.5 millones de personas votaron por Trump. Casi 8.5 millones más de personas votaron por Trump este 2020 de los que votaron por él en el 2016. No hubo un rechazo al trumpismo, como muchos anticipaban. Por el contrario, Trump recibió más apoyo.

Pero lo fundamental es que si en 2016 votaron por una persona a la que realmente no conocían, ahora en el 2020 lo hicieron sabiendo que Trump es un racista; xenófobo; nativista; misógino; mentiroso; tramposo; cruel; cero empático; temerario.

Si todo esto no solo no generó repulsión, por el contrario, mayor apoyo, entonces ¿qué tiene que hacer un líder para que lo rechacen contundentemente? Lo pregunto observando a Estados Unidos pero pensando en México.

No se repudió al populismo con la intensidad que se esperaba ni con la enjundia que se merecía. 10 millones de contagios y en ruta a las 300 mil muertes y Trump logró convencer a 71.5 millones de personas que su manejo de la pandemia por la COVID-19 no era motivo para sacarlo de La Casa Blanca.

En la cobertura que he estado haciendo como parte del equipo de Noticieros Televisa he podido platicar con fervientes trumpistas que se creen absolutamente todo lo que les dice el presidente en los mítines y lo que leen en su cuenta de twitter.

Todo se lo creen: el virus no existe; es un complot. A Trump no le dio COVID, lo fingió para mostrar que es una mentira. El anuncio de Pfizer sobre 90% de efectividad en su fase 3 dado hasta pasada la elección comprueba el complot. Hay votos legales y votos ilegales. Los ilegales están solamente en los condados y estados en los que Trump no ganó, pero eso es un simple detalle. Trump ganó; Trump ganó; Trump ganó…me repitieron varios de sus votantes tanto en Florida como en Georgia.

Trump no va a quedarse más allá del 20 de enero en La Casa Blanca, pero durante los próximos cuatro años va a tener al partido republicano secuestrado con su proyecto de, ya sea reelegirse en el 2024 o que Don Jr. o Ivanka busquen esa candidatura. “Trump tendrá el potencial de ser más destructivo fuera de La Casa Blanca que dentro”, dijo Jennifer Horn, fundadora del Lincoln Project.

Desde el día después de la elección, el hijo del presidente, Don Jr., ha estado tuiteando a los republicanos más importantes, por nombre, exigiendo una postura clara de no reconocimiento a Biden y apoyo a la ola de juicios abiertos por su padre para intentar revertir la elección. Al llamado han respondido varios de ellos, incluyendo el líder del Senado, Mitch McConnell, quien logró reelegirse hace una semana y no ve la contradicción de reconocer ese resultado electoral pero de cuestionar el de la presidencia.

Vienen momentos complicados para Joe Biden. Arrancará con un montaña casi vertical de retos con los cuáles deberá lidiar con un ejército pro-Trump de millones de personas que rechazan su liderazgo.

Entre los comentarios y análisis leídos en estos días me quedo con el del periodista del New York Times, Frank Rich: en 2016 Donald Trump era un signo de interrogación; en el 2020 es un signo de exclamación. 71.5 millones de personas decidieron que era la mejor opción para su país.

Estados Unidos acaba de concluir cuatro años tumultuosos en los que dos se fueron en la campaña presidencial más concurrida (147 millones de personas) y más cara ($14 mil millones de dólares) de la historia. El resultado ha sido dejar al país en el mismo lugar: fuertemente dividido; sumamente polarizado.

71.5 millones de personas votaron por 4 años más de Trump. Sirva esto para que en México pongamos las barbas a remojar quienes creemos que los liderazgos caóticos son repudiados contundentemente en las urnas.

Columna completa en EL UNIVERSAL

El virtual presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, sostuvo este martes conversaciones telefónicas con el primer ministro británico Boris Johnson, el presidente francés Emmanuel Macron y la canciller alemana Angela Merkel.

Los líder con lo que tuvo comunicación, son los gobernantes de tres de los aliados europeos más importantes de Estados Unidos.

El apoyo de Johnson al Brexit y su relación cordial con el presidente Donald Trump despertaron las suspicacias de muchos demócratas, pero fue uno de los primeros gobernantes europeos que llamó al demócrata para felicitarlo.

La oficina de Johnson dijo que ambos «hablaron de la estrecha y antigua relación» entre los dos países y prometieron reforzar esos lazos en materia de comercio y seguridad, entre otras. Durante la llamada, que duró 25 minutos, prometieron colaborar en sus «prioridades compartidas, desde el cambio climático hasta la promoción de la democracia y reconstruir mejor luego de la pandemia de coronavirus», dijo Downing Street.

«Reconstruir mejor» es una consigna común a Biden y el gobierno británico. Johnson invitó a Biden a asistir a la cumbre sobre cambio climático COP26 en Glasgow en noviembre próximo y dijo que esperaba verlo en la cumbre del Grupo de los Siete de la cual será anfitrión en Reino Unido en 2021.

Por su parte la presidencia francesa difundió un video de Macron en su oficina, quien felicita a Biden y la vicepresidenta electa Kamala Harris durante una llamada esta tarde.

Macron señaló en concreto varios temas urgentes entre los dos países: el clima, la salud, la lucha contra el terrorismo y la defensa de los derechos fundamentales. Una postura que coincide con el mensaje que publicó el francés este mismo sábado, poco después de que se conocieran resultados más precisos de la elección presidencial estadounidense que tuvo lugar el pasado 3 de noviembre.

«Los estadounidenses han designado a su presidente. ¡Felicidades a Joe Biden y Kamala Harris! ¡Tenemos mucho que hacer para superar los desafíos de hoy! ¡Actuemos juntos!», escribió entonces Macron en la red social Twitter.

Finalmente, la canciller alemana Angela Merkel además de felicitar a Biden por su victoria en las elecciones presidenciales, le prometió «una estrecha colaboración, basada en la confianza», indicó un portavoz.

Angela Merkel y el «presidente estadounidense electo se pusieron de acuerdo sobre el hecho de que la colaboración transatlántica revista una gran importancia teniendo en cuenta los numerosos desafíos mundiales», dijo el portavoz de la canciller, Steffen Seibert, mediante un breve comunicado.

Merkel transmitió igualmente sus felicitaciones a vicepresidenta Kamala Harris, la primera mujer que asumirá ese cargo.

Con Biden serán cuatro los presidentes estadounidenses que Merkel habrá coincidido desde su llegada al poder en 2005.

Entre las felicitaciones a Biden, llama la atención el mensaje del ahora presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Mauricio Claver-Carone, quien fue propuesto para el cargo por el presidente Donald Trump.

«El grupo del BID está listo para trabajar con su gobierno para encarar las necesidades y desafíos de América Latina y el Caribe», señaló a Biden en un comunicado Claver-Carone.

Entre los temas que adelantó, están la promoción del crecimiento económico y la creación de empleo, la mitigación de los efectos del cambio climático, mejorar la gobernanza y apoyar una recuperación de la pandemia de la Covi-19.

Sobre las comunicaciones de Biden con líderes mundiales, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, prometió garantizar una «transición tranquila», pero insistió en que será Trump quien asuma nuevamente a pesar de la proyectada victoria de Joe Biden.

«Habrá una transición tranquila hacia un segundo gobierno de Trump», dijo Pompeo durante una conferencia de prensa. «El mundo debe tener plena confianza en que la transición necesaria para que el Departamento de Estado esté efectivamente operativo hoy, y efectivamente operativo con el presidente que estará en el cargo el 20 de enero por la tarde, será una transición exitosa», dijo refiriéndose a la fecha y hora de la investidura presidencial.

Cuando se le preguntó si Estados Unidos aún puede emitir declaraciones pidiendo elecciones libres en el mundo, Pompeo dijo que la pregunta era «ridícula». «Este departamento se preocupa profundamente por asegurarse de que las elecciones en todo el mundo sean seguras, libres y justas, y mis funcionarios arriesgan sus vidas para garantizar que eso suceda», dijo.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, habló por teléfono este lunes con el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, y se convirtió en el primer líder internacional que dialoga con el virtual ganador de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

La Oficina del Primer Ministro de Canadá señaló en un comunicado que Trudeau felicitó en persona (telefónicamente) a Biden por su victoria.

Detallaron que durante la conversación, tanto Trudeau como Biden destacaron «la importancia de la singular relación entre Canadá y Estados Unidos».

Los líderes se comprometieron a trabajar de forma conjunta «para luchar contra la pandemia de Covid-19 y para apoyar una recuperación económica sostenible en los dos países y el continente americano».

También se mostraron dispuestos a cooperar en la lucha contra el cambio climático, en la seguridad global así como trabajar de forma estrecha en la OTAN y en el G7 y denunciar el racismo contra la población negra.

A través de su cuenta de Twitter, Trudeau publicó una foto tomada durante la conversación telefónica en la que aparece sonriente y destacó que ha trabajado en el pasado con Biden. Dijo «estamos listos para reanudar ese trabajo y abordar los desafíos y oportunidades a los que se enfrentan nuestros dos países».

Antes de hablar hoy con Biden, Trudeau mantuvo una rueda de prensa en Ottawa en la que dejó claro que Canadá considera al líder demócrata como el presidente electo de Estados Unidos a pesar de que el actual ocupante de la Casa Blanca, Donald Trump, se niega a reconocer su derrota en las urnas.

Trudeau afirmó durante la rueda de prensa que el 20 de enero, cuando se producirá la toma de posesión del nuevo presidente, dejará de trabajar con la Administración Trump.

La rapidez y claridad con la que Trudeau ha respaldado a Biden contrasta con la actitud de nuestro país, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se ha negado a reconocer la victoria de Biden argumentando que se debe esperar a que la autoridad resuelva las demandas presentadas por el republicano.

Ante el virtual triunfo del candidato demócrata a la presidencial de Estados Unidos, el Partido Acción Nacional (PAN) hizo un llamado al presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a reconocer y felicitar a Joe Biden como presidente electo del país vecino, a fin de comenzar una relación constructiva en favor de ambos países.

«No hacerlo oportunamente evidenciará una nula visión de Estado», advirtió el partido, quien dijo que con el nuevo gobierno demócrata, López Obrador deberá revisar y actualizar su postura con Estados Unidos en temas como seguridad, economía, migración, energías limpias y protección al medio ambiente.

Indicaron que México “no puede seguir sumiso y pasivo como lo ha hecho con Donald Trump”.

“Con Joe Biden estamos ante la oportunidad de que México recupere el respeto que tenía en la relación bilateral. Un nuevo entendimiento basado en el diálogo, la negociación y la defensa de la soberanía de nuestro país, porque con Trump, lamentablemente, vivimos un trato irrespetuoso y desigual, porque ha tratado a los mexicanos como criminales y al país como patio trasero de Estados Unidos, aprovechándose de un gobierno sumiso como el de López Obrador”, refirió el dirigente nacional del PAN, Marko Cortés.

El panista dijo que en seguridad, México deberá corregir su estrategia fallida de seguridad “de abrazos, no balazos” combatiendo decididamente la delincuencia organizada, mientras que Estados Unidos deberían impulsar un programa de control de tráfico ilegal de armas a México, así como para la disminución del consumo de drogas.

En cuanto al tema migratorio, señaló que México deberá corregir “el trabajo sucio y sumiso” que ha hecho López Obrador para dejar de ser blanco de presiones arancelarias y muro de contención de los migrantes que se dirigen a Estados Unidos. Solicitaron que los elementos de la Guardia Nacional desplegados en las fronteras sur y norte para detener migrantes y cumplir los caprichos de Trump, sean canalizados a la tarea de brindar seguridad a los mexicanos.

Además, precisó el blanquiazul, López Obrador deberá de exigir de inmediato que pare la construcción del indigno muro fronterizo; monumento del odio e intolerancia”, sostuvo.

La dirigencia nacional del PRI, a través del Secretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), también se refirieron al proceso electoral en Estados Unidos.

Indicaron que como lo demostraron las elecciones en Estados Unidos, cuando se es arrogante y beligerante, aunado a una situación de polarización, la gente opta por personas con una postura sensata, esto en referencia al presidente Donald Trump y al virtual ganador de la elección, Joe Biden.