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Las autoridades sanitarias de Estados Unidos analizan ofrecer nuevas vacunas de refuerzo contra el COVID-19 este otoño, las cuales han sido modificadas para adaptarse mejor y brindar una protección mayor antes las nuevas mutaciones del coronavirus.

Moderna y Pfizer han probado vacunas actualizadas contra la contagiosa variante Ómicron, por lo que los asesores de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) debatirán en una sesión mañana si es momento de introducir nuevas fórmulas, lo que daría paso a que otros países pudieran adoptar medidas similares.

«Esto es ciencia en su máxima expresión», dijo el jefe de vacunas de la FDA, el doctor Peter Marks, quien agregó que se espera una decisión final pocos días después de la recomendación del panel asesor.

Las vacunas actuales contra el COVID-19 han salvado millones de vidas en todo el mundo en tan solo su primer año de uso. Las fórmulas de Moderna y Pfizer aún ofrecen una fuerte protección contra casos de enfermedad grave y muertes, especialmente después de un refuerzo.

Pero esas vacunas van dirigidas contra la cepa original del coronavirus y entre la disminución de la inmunidad y una serie de variantes, la protección contra las infecciones se ha reducido notablemente. El reto es decidir si los refuerzos modificados ofrecen una buena oportunidad de superar nuevas oleadas cuando no hay forma de predecir cuál mutante será la amenaza principal.

En un análisis preparado para la reunión del mañana, los funcionarios de la FDA reconocieron que combatir la versión de Ómicron del invierno pasado está «un tanto desactualizado», ya que ha sido reemplazada por variantes aún más contagiosas.

Muchos expertos han coincidido en que los refuerzos actualizados prometen al menos un poco más de beneficio.

Además de la preocupación sobre una ola de contagios de COVID-19 en el invierno, aproximadamente la mitad de los estadounidenses elegibles para esa primera dosis de refuerzo nunca la recibieron. Una versión actualizada podría atraer a algunos de ellos.

El Congreso de Estados Unidos puso fin este viernes a un estancamiento de tres décadas al aprobar una ley de control de armas de fuego, menos de 24 horas después de que la Corte Suprema reafirmara el derecho a su porte en público.

La regulación de las armas es un tema polémico en estados Unidos, tanto para los conservadores como para los liberales, más aún en tiempos en que los tiroteos masivos se han intensificado y siguen cobrando víctimas.

La Cámara de Representantes, con mayoría demócrata, votó a favor del proyecto de ley que ya había sido adoptado en la noche del jueves por el Senado y que, aunque ha sido calificado por analistas como modesto, representa el primer intento importante de regular las armas de fuego desde 1994.

14 republicanos desafiaron al líder de su bancada Kevin McCarthy al aprobar junto al oficialismo demócrata el texto de 80 páginas. En la Cámara alta, donde suelen morir los proyectos por falta de mayorías, 15 senadores votaron junto a los 50 demócratas.

La votación parlamentaria se produjo horas después de que la mayoría conservadora de la Corte Suprema anulara una ley de Nueva York de un siglo de antigüedad que exigía permisos para portar armas de fuego en público.

La nueva legislación incluye verificaciones de antecedentes para los compradores más jóvenes de armas y destina fondos a incentivar a los estados a aplicar leyes de «alerta» para retirar las armas de fuego a personas consideradas amenazantes.

El controvertido tema del control de armas fue reavivado por dos tiroteos que tuvieron lugar en mayo pasado, uno en Buffalo, Nueva York, que dejó 10 afroestadounidenses muertos, y el otra en Uvalde, Texas, con 31 víctimas mortales, entre ellas 19 niños.

Los liberales celebraron la aprobación de la nueva norma, a pesar de su decepción por el alcance limitado de las disposiciones, que omiten cualquier prohibición de armas semiautomáticas o cargadores de alta capacidad.

El presidente Joe Biden consideró a la ley como un avance tras casi 30 años de infructuosos esfuerzos en el Congreso. «Esta ley bipartidista ayudará a proteger a los estadounidenses», dijo Biden en un comunicado poco después de la votación del Senado. «Niños en las escuelas y comunidades estarán más seguras gracias a ella».

La Corte Suprema de Estados Unidos puso fin este viernes a una sentencia que durante casi medio siglo garantizó el derecho de las mujeres al aborto, pero que nunca había sido aceptada por la derecha que predomina en la Corte.

Esta decisión no convierte en ilegales las interrupciones del embarazo, sino que hace retroceder a Estados Unidos a la situación vigente antes de la sentencia «Roe v. Wade» de 1973, cuando cada estado era libre de autorizarlas o no.

En un país muy dividido como Estados Unidos es probable que la mitad de los estados, especialmente en el sur y el centro más conservadores y religiosos, podrían prohibirlas en un plazo más o menos corto.

«La Constitución no hace ninguna referencia al aborto y ninguno de sus artículos protege implícitamente este derecho», escribió el juez Samuel Alito, en nombre de la mayoría. Roe v. Wade «debe ser anulado». «Es hora de devolver el tema del aborto a los representantes elegidos por el pueblo», a los parlamentos locales, escribió.

Sus dichos muestran una formulación muy parecida al anteproyecto de sentencia que se había filtrado a principios de mayo, y que había provocando importantes manifestaciones en todo el país y una ola de indignación en la izquierda.

Desde entonces la situación era tensa en las inmediaciones del alto tribunal, acordonado por las fuerzas de seguridad para mantener a distancia a los manifestantes, que este viernes llegaron y han emprendido manifestaciones.

La decisión va en contra de la tendencia internacional de liberalizar el aborto, con avances en países donde la influencia de la iglesia católica sigue siendo fuerte, como Irlanda, Argentina, Colombia e incluso como México, donde en las últimas semanas más estados han legislado por los derechos de las mujeres.

Llega después de 50 años de lucha de la derecha, para la que representa una enorme victoria. También encaja con la política del expresidente Donald Trump quien, durante su mandato, remodeló profundamente la Corte Suprema incorporando a tres magistrados conservadores: Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett, que apoyan la sentencia.

Los tres magistrados progresistas discreparon con la mayoría que, según ellos, «pone en peligran otros derechos a la privacidad, como la anticoncepción y los matrimonios entre homosexuales» y «socava la legitimidad de la Corte».

Al respecto, el presidente Joe Biden condenó el fallo por tomar un «camino extremo y peligroso».

«Es un día triste para la corte y para el país», dijo Biden en la Casa Blanca (…) El tribunal ha hecho lo que nunca antes había hecho: quitar expresamente un derecho constitucional que es tan fundamental para tantos estadounidenses», agregó.

Facultar a los estados para prohibir el aborto convierte a Estados Unidos en un país atípico entre las naciones desarrolladas en cuanto a la protección de los derechos reproductivos, añadió el demócrata.

Biden instó al Congreso a aprobar una ley que proteja el derecho al aborto, una propuesta poco probable dadas las divisiones partidistas.

Dijo que su gobierno protegerá el acceso de las mujeres a los medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, incluidas las píldoras para la anticoncepción y el aborto con medicamentos, al tiempo que combatirá los esfuerzos para impedir que las mujeres viajen a otros estados para abortar.

Foto: Twitter @Nanisimo

La democracia estadounidense atraviesa por una crisis sin precedentes desde que Donald Trump decidió gritar “trampa” y aseguró que él ganó la elección de noviembre del 2020 y que Biden es un presidente que está usurpando las funciones que a él le corresponden.

El momento más grave se identifica en la toma del Capitolio el 6 de enero del 2021 y por ello han comenzado una serie de seis audiencias para intentar fincar responsabilidades y que esa amenaza a la transferencia pacífica del poder no se vuelva a dar.

Resulta increíble que el ejemplo de democracia para el mundo esté ante la amenaza de que en el 2024 quizás no se de una transferencia pacífica del poder. Esta es una película que conocemos bien en América Latina pero que, como ha dicho Moisés Naim, la hemos visto siempre en español. Ahora por primera vez la estamos viendo en inglés.

A principios de mes fui invitada por la Universidad de California en San Diego a entrevistar a Barbara Walter quien acaba de publicar el libro How Civil Wars Start en el que la académica experta en guerras civiles en el mundo ve que en Estados Unidos existen muchos de los componentes para encender las alarmas de que una guerra civil muy bien puede ocurrir en su país.

El declive de la efectividad del Estado y sus normas democráticas; el ascenso de facciones políticas alineadas no por una misma ideología sino por identidad étnica y la preservación de privilegios para los blancos; la división radical entre población urbana y rural; la existencia de lideres políticos y en los medios de comunicación (Tucker Carlson) que se benefician de avivar el fuego de la polarización son algunas de las condiciones que identifica Walter para encender los focos rojos de la violencia que ya está y que puede fácilmente recrudecerse en Estados Unidos. El momento que más ha llamado la atención, evidentemente es el 6 de enero del 2021.

Todo esto es el trasfondo para las audiencias que están ocurriendo en este momento en el legislativo norteamericano en donde se busca responder a la gran pregunta: ¿Es Donald Trump culpable de instigar la violencia que llevó a la toma del Capitolio?

Por las audiencias que ya hemos escuchado es claro que Trump sabía que había perdido la elección de noviembre. Salvo Rudy Giuliani, todos a su alrededor, desde el procurador Bill Barr hasta su hija Ivanka, le dijeron que había perdido la reelección. Pero aún así Trump insistió en que se la habían robado. Esa es la gran mentira que genera la gran pregunta respecto de las audiencias: ¿se logrará que, a través de éstas, la verdad sea aceptada por suficientes estadounidenses como para que el 2024 se pueda dar una transferencia pacífica del poder sin importar quién gana?

El columnista del New York Times, David Brooks, identifica que el grave problema para Estados Unidos hoy es que hay millones de estadounidenses que creen absolutamente convencidos que 1) la elección del 2020 se la robaron a Donald Trump 2) el uso de la violencia se justifica para rectificar lo anterior y 3) que las reglas y normas que cohesionan a la sociedad norteamericana no importan.

Si las audiencias no logran modificar estas tres convicciones de miles de estadounidenses, “Houston, we have a problem”.

Columna completa en El Universal

El científico mexicano Héctor Cabrera Fuentes fue condenado este martes a cuatro años y un día de prisión por espiar para Rusia a una fuente del gobierno estadounidense.

«Estoy profundamente arrepentido por mis acciones y pido perdón a Estados Unidos», declaró en inglés el renombrado bioquímico ante una corte federal del sureste de Florida.

Cabrera Fuentes, originario de Oaxaca, se había declarado culpable en febrero pasado de «actuar en Estados Unidos para un gobierno extranjero sin notificar a la Fiscalía», un delito castigado con un máximo de 10 años de cárcel.

Según documentos judiciales, un funcionario ruso lo reclutó en mayo de 2019, prometiéndole ayuda para resolver un asunto migratorio que afectaba a su esposa rusa.

El encargo consistía en viajar a Miami y tomar fotos de la matrícula del automóvil de un estadounidense que había proporcionado información sobre el gobierno ruso a Washington.

El científico viajó a Miami desde México el 13 de febrero de 2020 para cumplir con esa misión. Al día siguiente, se dirigió al lugar donde vivía la fuente del gobierno estadounidense en un coche de alquiler. Ahí llamó la atención de un guardia de seguridad porque entró al edificio pegándose a otro vehículo antes de que el portón de entrada se cerrara.

Mientras el guardia hablaba con Cabrera Fuentes, su acompañante, una mujer con la que está casado en México, bajó del coche, se acercó al vehículo del objetivo de Rusia y le sacó una foto a la matrícula.

La noche del 16 de febrero, cuando el acusado se disponía a abandonar Estados Unidos en el aeropuerto de Miami, las autoridades aduaneras registraron su teléfono y hallaron en él la fotografía de la matrícula. La policía lo detuvo entonces.

Antes de la audiencia, familiares de Cabrera Fuentes y científicos que trabajaron con él mandaron cartas al tribunal para destacar su trabajo como «bioquímico de renombre mundial e investigador cardiovascular», según un memorándum enviado al juez.

Una labor científica que, según el documento, «sólo se ve superada por su labor caritativa para apoyar a la gente de su Oaxaca natal».

«Todo el mundo comete errores en la vida y éste es mi gran error», declaró Cabrera Fuentes en la corte, donde mostró su deseo de retomar su trabajo al salir de prisión.

La Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) aumentó sus tasas de interés de referencia en tres cuartos de punto este miércoles, el mayor incremento desde 1994, según un comunicado oficial.

Se trata de la tercera alza consecutiva y la mayor en más de 27 años, y lleva las tasas de referencia a un rango de 1.5% y 1.75%. Analistas señalan que esta decisión va encaminada a llevar la inflación a su objetivo de 2% anual.

La Fed precisó en su comunicado que anticipa otras alzas de sus tipos de interés de referencia. La mayor parte de los integrantes del comité de política monetaria (FOMC) prevén que, de aquí a fin de año, el rango suba a 3.25%-3.50%.

De hecho, el presidente del organismo, Jerome Powell, estimó que un nuevo incremento de hasta 0.75 puntos porcentuales es «muy probable» en la reunión de julio próximo.

«Evidentemente, el aumento de 75 puntos de base de hoy» miércoles «es poco frecuente e importante (…). En esta perspectiva, un incremento de 50 puntos de base o de 75 puntos de base parece muy probable en nuestra próxima reunión», dijo Powell durante la conferencia de prensa posterior al encuentro de dos días del FOMC.

La Fed también aumentó su pronóstico de inflación para 2022 a 5.2% y recortó su previsión de crecimiento a 1.7%.

La inflación sigue «alta y refleja los desequilibrios entre oferta y demanda vinculados a la pandemia, los precios de la energía más altos y, más ampliamente, las presiones sobre los precios», indicó el banco central estadounidense.

La Fed señaló que la invasión de Ucrania y las sanciones posteriores a Rusia crearon «presiones adicionales al alza sobre la inflación y pesan sobre la actividad económica mundial». Además, los confinamientos en China aumentan los problemas en las cadenas de suministro, y todo esto frena la expansión económica estadounidense.

Para la Fed, la tasa de desempleo se ubicará en 3.7% a fines de 2022 en Estados Unidos, contra 3.5% que esperaba en su reunión anterior y era el nivel de febrero de 2020, el más bajo de la historia del país, antes de que estallara la pandemia de coronavirus.

Durante la presentación del Reporte de Estabilidad Financiera, la gobernadora del Banco de México (Banxico), Victoria Rodríguez Ceja, indicó que se tomará en cuenta el alza de 75 puntos base que anunció esta tarde la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, para la decisión de política monetaria que se espera en México la próxima semana, aunque precisó que no será el único aspecto a considerar.

“El anuncio acaba de salir, tendremos que incorporarlo al análisis que está realizando toda la junta de gobierno en estos días sobre la decisión que tomaremos la próxima semana», señaló.

La inflación en Estados Unidos volvió a ganar fuerza en mayo según el Índice de Precios al Consumo (CPI), que se situó en 8.6% interanual, máximo desde diciembre de 1981, según datos del Departamento de Trabajo divulgados este viernes.

En la comparación mes a mes, el incremento de precios fue de 1.0%, mientras que entre marzo y abril el alza fue de 0.3%. La cifra es superior a lo esperado por los analistas.

Expertos consultados por la agencia Bloomberg anticipaban una inflación anualizada estable con relación al registro de abril. En el mes esperaban un incremento de 0.7%.

La gasolina tuvo un incremento de 4.1% en mayo, mientras la vivienda, pasajes de avión y vehículos también subieron de precio. Rubros como cuidados médicos, muebles, ocio y vestimenta también tuvieron aumentos.

Los precios de la energía aumentaron 34.6%, su mayor incremento desde setiembre de 2005. Los precios de los alimentos tuvieron su mayor incremento desde marzo de 1981, con una variación al alza de 10.1% en los últimos 12 meses.

Si se excluyen los precios más volátiles de inflación y energía, que subieron especialmente con la guerra en Ucrania, la inflación subyacente fue similar a la de abril en la comparación mes sobre mes (0.6%). En tanto, en la medición anualizada, la inflación subyacente es algo menor a la registrada a un año el mes anterior, colocándose en 6%.

Sobre la publicación del dato, el presidente Joe Biden dijo que Estados Unidos debe «hacer más, y rápidamente» para controlar las subidas de precios.

Definió a la inflación como su «principal prioridad» de política interior, esto mientras se acercan las elecciones de medio término que renovarán parte del Legislativo en noviembre próximo.

La Reserva Federal (Fed) se reunirá próximo martes y miércoles para evaluar el nivel de las tasas de interés, uno de los instrumentos para moderar la inflación.

El organismo busca contener la demanda de los consumidores y las empresas encareciendo el crédito. Lleva dos alzas consecutivas de tipos de interés de referencia en sus últimas reuniones, de un cuarto de punto porcentual y de medio punto respectivamente, para colocarlas en un rango de 0.75 a 1.00%.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, criticó a Estados Unidos por excluir a su país de la Cumbre de las Américas y tachó la cita de una oportunidad perdida por una política trasnochada, discriminatoria e injerencista de Washington.

«Cambió Cuba, cambió nuestra América. Pero el imperio no cambió», aseguró Díaz-Canel en un discurso en el Palacio de la Revolución sobre los excluidos de este encuentro en Los Ángeles, al que este miércoles se suman los jefes de Estado y Gobierno.

La Cumbre de las Américas reedita en su opinión la doctrina Monroe, resumida en la frase «América para los americanos», y es un «espectáculo de tinte neocolonial» del que no se puede esperar una «discusión de fondo».

Por eso, consideró un mérito no estar en la reunión de Los Ángeles: «Nos honra encabezar lista (de excluidos) junto a Nicaragua y Venezuela».

Díaz-Canel cuestionó el argumento de La Casa Blanca para excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela por no ser democráticos y afirmó que «Estados Unidos carece de autoridad moral para hablar de democracia», cuando no la promueve ni dentro ni fuera de sus fronteras.

Señaló que Washington equipara democracia y capitalismo, cuando a su juicio son conceptos contrapuestos, y aseguró que la democracia y la promoción de los derechos humanos no parecen los principios de su política exterior».

En su opinión, la cita no va a abordar los problemas más graves de América Latina y el Caribe, como las causas de la migración, el desarrollo económico, la desigualdad, el racismo, la discriminación, la transferencia de tecnología, sino que es tan solo un «espectáculo publicitario» dirigido a la «politiquería interna» de Estados Unidos.

El presidente cubano lamentó que Washington desaproveche la ocasión de haber hecho un «aporte trascendental» a la región. «Podría haber sido de otra manera», dijo Díaz-Canel, quien señaló que para eso era preciso «humildad», «autocrítica», «respeto» y «solidaridad» por parte de la administración Biden.

Agradeció en este punto las «notables ausencias» de líderes que en protesta al veto de Washington no han acudido a la Cumbre de las Américas, como la del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

El canciller Marcelo Ebrard descartó este martes un deterioro en la relación con Estados Unidos tras la negativa del presidente Andrés Manuel López Obrador, a asistir a la Cumbre de las Américas.

La relación entre ambos países, que comparten una frontera de 3,200 km, «hoy es muy buena, es muy extensa (…), es positiva y va a seguir siendo así, no esperamos un cambio en ello», aseguró en conferencia de prensa Ebrard, quien representará a México en la cita en Los Ángeles, California.

Recordemos que López Obrador declinó la invitación de su homologo estadounidense, Joe Biden, ante la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela, a cuyos gobiernos Washington tilda de antidemocráticos.

«Tiene el presidente López Obrador del presidente Biden una invitación para visitar Washington en julio», recordó Ebrard como ejemplo de los buenos vínculos.

En la conferencia, previo a partir al país vecino, Ebrard dijo que durante la Cumbre de las Américas se insistirá en que el bloqueo de Estados Unidos a Cuba es «inhumano».

El titular de la SRE subrayó que la finalización de la política de sanciones y el aislamiento contra Cuba por parte de Estados Unidos será el tema central de la Cumbre. «Insistiremos que el bloqueo es inhumano, contrario a la dignidad humana, ineficaz y ha sido condenado por todos los países que vamos a estar en la Cumbre», indicó el canciller.

Añadió que «ningún país tiene derecho a decirle a otro cómo gobernarse. La base para una nueva etapa en Las Américas es el respeto mutuo. Es lo que defendemos y vamos a defender», agregó.

Explicó que la posición de México es consistente con las directrices de la política exterior que se ha adoptado en la actual administración, la cual está basada en la no injerencia e intromisión en los asuntos internos de otros países y en el respeto a la autodeterminación.

Estados Unidos «entiende» la posición de México sobre la Cumbre de las Américas, dijo este lunes el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador confirmara su amenaza de faltar al evento debido a que no se invitó a todos los países de la región.

Price dijo que funcionarios estadounidenses, entre ellos el secretario de Estado Antony Blinken, mantuvieron en las últimas horas conversaciones con funcionarios de los países vecinos de Estados Unidos, incluido México, sobre la participación en la cumbre.

«Ciertamente hay una diversidad de opiniones cuando se trata de quién debe ser invitado a la Cumbre de las Américas», dijo Price. «Hemos hecho todo lo posible para incorporar los puntos de vista del hemisferio», añadió, Y confío en que se tendrá una sólida representación de toda América.

Si bien el presidente López Obrador no asistirá, México sí participará y estará representado por el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, confirmó Price.

Lo que ha sido considerado por especialistas como el boicot de López Obrador, podría ser seguido en las próximas horas por anuncios de otros líderes podría disminuir la relevancia de la cumbre, que pretende abordar cuestiones migratorias y económicas regionales.

Price defendió la decisión de Washington de excluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua de la reunión, que se celebra esta semana en Los Ángeles, diciendo que el convocante del encuentro tiene amplia discreción sobre quiénes participan.

«Lamentablemente, es notable que uno de los elementos clave de esta cumbre es la gobernabilidad democrática, y estos países no son ejemplos, por decirlo suavemente, de gobernabilidad democrática», dijo Price, citando el reciente encarcelamiento de artistas en Cuba, la presión sobre la sociedad civil en Nicaragua y el liderazgo del presidente Nicolás Maduro en Venezuela que no es reconocido por Estados Unidos.

Representantes del líder opositor venezolano Juan Guaidó, a quien Washington reconoce como líder legítimo del país, así como delegados no gubernamentales de los tres países vetados, participarían en la cumbre, señaló Price.

Una inédita caravana de cerca de 15,000 migrantes, la más numerosa hasta ahora, partió este lunes de Chiapas, en la frontera sur de México, rumbo a Estados Unidos, esto en el marco de la Cumbre de las Américas, que empieza hoy en Los Ángeles, con la migración como tema principal.

Los extranjeros, en su mayoría venezolanos, centroamericanos y africanos, buscan como primer destino una nueva oficina del Instituto Nacional de Migración (INM) en la que puedan regularizar su situación en México porque en Tapachula no consiguen visas humanitarias.

Bajo una fuerte lluvia, cubiertos con paraguas, cartones, bolsas, impermeables y toallas, emprendieron el viaje a las 6:30 hora local, sin importar la adversidad del clima.

Al grito de «¡libertad, libertad, somos migrantes, no delincuentes!», los extranjeros salieron con maletas, botellones de agua y la esperanza de no ser detenidos y avanzar en este nuevo intento.

En un primer tramo, caminaron más de 8 kilómetros, por lo que ya pasaron el primer retén migratorio donde estaban miembros de la Guardia Nacional (GN) y el INM, que se limitaron a observar el avance del contingente.

El director del Centro de Dignificación Humana, Luis Rey García Villagrán, expuso que en total hay más de 5,000 familias, incluyendo cerca de 93 mujeres embarazadas y 3,000 niños.

«Es necesario que esta crisis migratoria se atienda conforme a la ley, visas humanitarias por un año, inmediatamente, que sean válidas en territorio nacional», dijo García Villagrán, activista conocido por acompañar y defender las caravanas de migrantes.

Esta caravana levanta presión hacia la Cumbre de las Américas, que se realiza entre hoy y el próximo viernes en Los Ángeles, y donde se buscará un acuerdo regional en política migratoria.

La caravana de migrantes planeaba avanzar esta jornada al menos unos 18 kilómetros en total. De momento, ninguna autoridad federal ha buscado a los migrantes para poder atender sus demandas.

La caravana refleja el flujo migratorio récord hacia Estados Unidos, cuya Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) detectó a más de 1.7 millones de indocumentados en la frontera con México en el año fiscal 2021, que terminó el 30 de septiembre pasado.

En tanto, el gobierno mexicano reportó este fin de semana un incremento de 89% interanual en el número de migrantes presentados o canalizados por la autoridad migratoria en el primer trimestre de 2022, al sumar 77,626 de enero a marzo.

Al menos 10 personas murieron y más de una veintena resultaron heridas en cuatro tiroteos diferentes en Estados Unidos este fin de semana.

Un tiroteo en la madrugada del domingo cerca de un club nocturno de Chattanooga, en Tennessee, terminó con un saldo de dos muertos. Cuatro personas más, dos muertos y dos heridos, fueron atropelladas por vehículos que huían del lugar de los hechos, dijo la jefa de policía local, Celeste Murphy, quien añadió que «varias» víctimas seguían en estado crítico.

En Saginaw, Michigan, tres personas murieron y otras dos resultaron heridas en un tiroteo el domingo, informaron MLive.com y la televisión WEYI, citando a la policía local.

Y en el condado de Clarendon, en Carolina del Sur, un tiroteo en una fiesta de graduación dejó un muerto y siete heridos, informó la policía en un comunicado.

La violencia con armas de fuego se ha vuelto algo común en Estados Unidos, con más de media docena de tiroteos solo este fin de semana en los que murieron varias personas, según el Gun Violence Archive.

Pero la conmoción que siente más tras los recientes tiroteos masivos en una tienda de Buffalo, Nueva York, y una escuela primaria en Uvalde, Texas, que dejaron 10 y 21 muertos respectivamente, provocando urgentes llamados a los legisladores a tomar medidas.

El presidente Joe Biden se lanzó contra los republicanos que se oponen a restringir la venta de armas y deploró que lugares como escuelas u hospitales «se hayan convertido en campos de exterminio, campos de batalla».

El senador demócrata Chris Murphy trabaja con un grupo parlamentario bipartidista en una serie de reformas. La labor es ardua porque los republicanos rechazan casi sistemáticamente la mayoría de las medidas destinadas a regular las armas.

Murphy dijo ayer que el grupo espera elaborar un proyecto que cuente con el apoyo de al menos 10 republicanos, además de casi todos los demócratas. «Creo que la posibilidad de éxito es mayor que nunca», declaró a la cadena CNN. «Pero también creo que las consecuencias de un fracaso para toda nuestra democracia son mayores que nunca».

Si bien los republicanos han bloqueado durante años la mayoría de los esfuerzos para controlar el acceso a las armas, algunos se han pronunciado recientemente a favor de un cambio.

Según una encuesta de CBS News, la mayoría de los estadounidenses está a favor de normas más estrictas para la posesión de armas y 81% apoya la verificación de antecedentes de los compradores potenciales.

La violencia con armas de fuego en Estados Unidos ha matado a más de 18.000 personas en lo que va de 2022, incluidos casi 10.300 suicidios, según el Gun Violence Archive.

El presidente de Estados Unidos Joe Biden urgió a los legisladores a emprender acciones contra la violencia con armas de fuego, y pidió prohibir la venta de armas de asalto como las utilizadas en las masacres recientes de Texas y Nueva York.

Biden pronunció en La Casa Blanca un discurso televisado con 56 velas encendidas detrás suyo para representar a los estados y territorios de estadounidenses que sufren la violencia de las armas de fuego.

«¿Cuántas matanzas más estamos dispuestos a aceptar?», preguntó el presidente. «No podemos volver a fallarle al pueblo estadounidense», dijo, y condenó por «inconcebible» la negativa de la mayoría de los senadores republicanos a apoyar leyes más duras sobre las armas.

Como mínimo, dijo Biden, los legisladores deberían elevar de 18 a 21 años la edad para comprar armas de asalto y así ayudar a frenar la violencia desenfrenada, que ha convertido escuelas y hospitales en «campos de exterminio».

También demandó aumentar los controles de antecedentes de los compradores armas, la prohibición de vender cargadores de gran capacidad, la obligación de almacenar las armas en forma segura e incluso habló de responsabilizar a los fabricantes de los delitos cometidos con sus productos.

«En las últimas dos décadas, murieron más niños en edad escolar a causa de las armas de fuego que agentes de policía y militares activos juntos. Piensen en eso», dijo Biden.

Mientras legisladores republicanos se resisten a endurecer las leyes sobre armas, un grupo bipartidista de senadores mantuvo el jueves conversaciones sobre un paquete de controles de armas de fuego.

Esos senadores se centraron en la seguridad en las escuelas, el refuerzo de los servicios de salud mental y los incentivos para que los estados concedan a los tribunales la autoridad para retirar temporalmente las armas a personas que se consideren una amenaza, una medida que Biden también pidió en su discurso.

Mientras aún se vive el duelo por las masacres en un supermercado de Buffalo, Nueva York, y el tiroteo en una escuela de Texas, apenas este miércoles se produjo otro ataque en Oklahoma. Un hombre con una pistola y un rifle asesinó a dos médicos, una recepcionista y un paciente en un complejo hospitalario de Tulsa, y se suicidó antes de que llegara la policía.

Uno de los problemas a los que se enfrentaban muchos mexicanos que recibieron la vacuna contra el COVID-19 de CanSino era el no poder a ingresar a diversos países debido a que no estaba avalada por la Organización Mundial de la Salud.

Sin embargo, el pasado 19 de mayo, la OMS aprobó el uso de emergencia de la vacuna Convidecia, producida por la farmacéutica china CanSino, tercera del gigante asiático que logra el visto bueno del organismo, tras las desarrolladas por Sinovac y Sinoharm.

Por eso, el gobierno de Estado Unidos, uno de los países que entre sus requisitos de acceso al país establecen la pauta de vacunación, actualizó su lista de vacunas aceptadas, entre las que figura CanSino.

Entre las vacunas aprobadas o autorizadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), el gobierno estadounidense menciona: Janssen de Johnson & Johnson; Moderna, y Pfizer-BioNTech

En la lista de vacunas que cuentan con el aval para uso de emergencia de la OMS, y que son reconocidas así por EUA para poder ingresar a su país son: Janssen de Johnson & Johnson; Moderna; Pfizer-BioNTech; AstraZeneca; Covaxin; Covishield; BIBP/Sinopharm; Sinovac; Novavax/Covovax y Convidecia (CanSino).

Los CDC insistieron en que las personas que recibieron una vacuna contra el COVID-19 que la FDA no autorizó ni aprobó, o que no es parte de la lista de vacunas aprobadas para uso de emergencia por la Organización Mundial de la Salud, deberán recibir una vacuna contra el COVID-19 autorizada o aprobada, lo cual, en el caso de México, no es posible, pues el gobierno no está revacunando para cumplir con este requisito, ni expidiendo nuevos certificados.

Recordemos que la vacuna de CanSino se aplicó principalmente a adultos mayores y a los maestros del país, toda vez que era de dosis único, lo cual dijo el gobierno, ayudaría a retomar las clases presenciales.

Además de la vacuna CanSino, la otra que se ha aplicado en México y que no es reconocida por Estados Unidos, es la vacuna rusa Sputnik-V.

ARTURO SARUKHÁN

EL UNIVERSAL

 

Toda elección narra una historia, y las elecciones legislativas intermedias en Estados Unidos nunca han sido la excepción. En 2010, esa historia fue la del estallido del movimiento del llamado Tea Party y una rebelión contra la recién promulgada ley de acceso a la cobertura médica del Presidente Barack Obama. En 2018, fue un rechazo virulento de mujeres de zonas suburbanas del país contra la beligerancia misógina del Presidente Donald Trump. La historia de algunas elecciones a menudo se vuelve más evidente en retrospectiva, pero sin duda en el caso de 2010 y 2018 hubo focos rojos parpadeantes en la antesala de los comicios que apuntaban a que el partido que controlaba la Casa Blanca se encaminaba a un varapalo en las urnas. Parecería que ese patrón se repite camino a las legislativas de 2022. Los índices de aprobación del Presidente Joe Biden no mejoran, lo cual ahonda el peligro para las estrechas mayorías Demócratas en la Cámara de Representantes y el Senado. Desde la Segunda Guerra Mundial, el partido del presidente en el poder ha perdido en promedio 26 escaños en la Cámara y cuatro en el Senado. Hoy los Demócratas controlan la Cámara por solo ocho escaños mientras que en el Senado es la vicepresidenta quien le otorga el control de ese recinto a su partido. Muchos líderes y legisladores Demócratas ya están hechos a la idea de que perderán, como mínimo, el control de la Cámara.

Si bien siete de las últimas ocho elecciones pueden ser caracterizadas como elecciones de cambio, la volatilidad política ya se ha convertido en un lugar común en una nación tan polarizada y tribalizada como Estados Unidos hoy. Un reciente estudio del Carnegie Endowment muestra que ninguna democracia consolidada en tiempos recientes se ha encontrado tan profundamente polarizada como lo está la estadounidense. Si los Republicanos conquistan la Cámara y el Senado en noviembre, Biden se convertiría en el quinto presidente al hilo en ver a su partido perder ambas cámaras legislativas durante su mandato. Pero aparte del pesimismo Demócrata, ¿cuál es la historia de este año? ¿Qué motiva a los votantes? ¿Qué está espoleando a las elecciones, además de los habituales e históricos movimientos pendulares de la política estadounidense? Lo que brinca a primera vista es que EE.UU es hoy una nación cansada. Este es un país agotado por la política, por una pandemia que no se acaba. Está agotado por la incertidumbre. Está agotado por la inflación, que la administración inicialmente subestimó. Está agotado por un contexto internacional violento y fluido. Y eso evidentemente no es idóneo para quien sea el que detente el poder. A la vez la nación se encuentra agitada por la posibilidad de que la Suprema Corte, escorada a la derecha, pueda dar al traste con el derecho al aborto. Si bien este último factor podría motivar y activar a la base de votantes Demócratas camino a los comicios y el día mismo de la elección, posiblemente blindando por lo menos el control Demócrata en el Senado, hay un segundo factor clave que es la desilusión. Muchos creían que con Biden asumiendo el cargo el país volvería a una sensación de normalidad. Como resultado de los últimos meses, 2022 se perfila como un año en el cual la confianza entre el presidente y muchos de los votantes -progresistas pero también moderados- que ayudaron a elegirlo se ha erosionado, con un Partido Demócrata cuya política identitaria y social se ha topado con resistencias y rechazo social fuera de las zonas metropolitanas del país.

Sin embargo, aunado a lo anterior, hay un tercer factor adicional -cardinal, quizá- camino a las urnas en noviembre. Ese factor, que han vuelto a remachar los procesos primarios en cinco estados (particularmente en uno emblemático y clave, que es Pensilvania) la semana pasada y que debiera poner en alerta a la democracia estadounidense, es cuánto se ha radicalizado la base electoral del Partido Republicano.

El resultado sin duda más importante y perturbador es la decisión del GOP de Pensilvania de seleccionar, por un amplio margen, al senador estatal Doug Mastriano como su candidato a la gobernatura. Hay polos radicales, y luego está Mastriano, quien se encuentra a la derecha extrema de la extrema derecha. Es un ferviente apóstol de la patraña de la “elección robada” de 2020, asistiendo al mitin de Trump que precedió al asalto sedicioso del Capitolio del 6 de enero de 2021, fletando camiones para transportar a manifestantes desde Pensilvania, buscando que la legislatura estatal anulase el voto de los electores Demócratas del estado en el Colegio Electoral y quien desde entonces ha promovido un esfuerzo constitucionalmente quijotesco para descertificar al presidente. En Carolina del Norte, la primaria Republicana eligió al Representante Ted Budd -quien votó en el Congreso en contra de certificar los resultados de 2020 y continúa negándose a reconocer a Biden como el presidente- como candidato para contender por un escaño al Senado. Y en Idaho, donde Trump ganó abrumadoramente en 2020, el 57 por ciento de los votantes Republicanos respaldó a dos candidatos que han propalado las mentiras de Trump y las patrañas del supuesto complot Demócrata de sustituir a la población étnicamente blanca por migrantes.

Un estudio reciente reveló que uno de cada cinco legisladores estatales Republicanos en el país está afiliado a grupos de extrema derecha. Ideologías y conspiraciones que alguna vez fueron marginales e inaceptables ahora son tan importantes en el GOP que la cúpula del partido simplemente se niega a denunciarlas. Al menos 357 legisladores estatales Republicanos -el 44 por ciento de los legisladores de ese partido en los nueve estados donde la pasada contienda presidencial se decidió por un margen estrecho- han utilizado su cargo para desacreditar o tratar de anular los resultados de las elecciones presidenciales de 2020, según una análisis de votos y declaraciones oficiales publicado por The New York Times el domingo pasado. Ello expone cuán profundamente arraigadas se han vuelto las mentiras y la desinformación sobre la derrota de Trump en las legislaturas estatales, las cuales desempeñan un papel integral y clave en la democracia estadounidense. De ganar en noviembre como parte de una oleada Republicana, esta nueva hornada de políticos no solo podría controlar, en el caso de Pensilvania, un estado que de nueva cuenta podría definir el resultado de la elección presidencial en el Colegio Electoral en 2024 sino que se sumarían a legisladores impresentables de extrema derecha en el Capitolio como Andy Biggs, Lauren Boebert, Paul Gosar o Marjorie Taylor Greene.

La Casa Blanca, el Presidente Biden, su partido y los candidatos Demócratas debieran ciertamente valerse de este creciente extremismo antidemocrático para convertirlo en el hilo conductor de la narrativa e historia de esta elección y para buscar contrarrestar las sombrías predicciones que hoy predominan en torno al potencial dictamen que podrían arrojar las casillas. Como parte de esa narrativa destacará también enfatizar la aprobación de un importante paquete de estímulo económico y un proyecto de ley de infraestructura bipartidista, la creación de aproximadamente 8 millones de puestos de trabajo y la tasa de desempleo más baja en medio siglo. Esa historia Demócrata ahora también incluye la confirmación de la primera mujer negra en la Corte Suprema, una promesa que el presidente le cumplió a uno de los bloques electorales más leales de su partido. Los Demócratas también buscarán compensar sus desventajas estructurales movilizando a los votantes en torno al aborto y otros temas socioculturales. Muchos políticos y estrategas Demócratas esperan que hacia fines de este verano, las condiciones económicas hayan mejorado, particularmente en el frente de la inflación. Si eso sucede, algunos de ellos piensan que a pesar de que para junio los votantes estadounidenses suelen haber tomado ya una decisión acerca de cómo votaran en noviembre, éstos podrían reevaluar sus impresiones sobre Biden y que los indecisos podrían pensársela dos veces antes de devolver el poder a un Partido Republicano crecientemente antidemocrático y que más que nunca sigue bajo el control de Trump. Eso presupone como sine qua non, evidentemente, que para finales de este año el riesgo significativo de una recesión inminente se haya disipado.

La política siempre es volátil y fluida, y cuando faltan aún poco más de cinco meses para las elecciones, bien pueden darse acontecimientos imprevistos o sorpresas que modifiquen las tendencias actuales. Las campañas marcan la diferencia, al igual que las cualidades y perfil de cada uno de los candidatos, especialmente en las contiendas a nivel estatal para el Senado y las gobernaturas. Pero en una coyuntura en la cual estrategas electorales Demócratas admiten que este ha sido el peor entorno político-electoral que han visto en mucho tiempo, con las mayorías tan estrechas como las que ostenta el partido en ambos recintos legislativos, hay muchas razones para que la Casa Blanca, el Consejo Nacional Demócrata y muchos de nosotros nos encontremos tan preocupados como lo estamos en este momento, no solo cara a lo que ocurra en las urnas el 8 de noviembre sino por la democracia estadounidense misma.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) afirmó esta mañana que insistirá al gobierno de Estados Unidos en la aprobación de la reforma migratoria que regularizaría a millones de indocumentados en el contexto de la Cumbre de las Américas.

«Lo voy a seguir sosteniendo porque fue un compromiso, incluso ya lleva tiempo, el primer compromiso lo hizo el presidente Obama, acerca de la regularización, y el presidente Biden era vicepresidente y tratamos ese asunto en 2012», indicó el mandatario.

López Obrador señaló que aún «está analizando» su participación en la Cumbre de las Américas, que se realizará del 6 al 10 de junio en Los Ángeles, California, ante la polémica por la presunta exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

De asistir a la Cumbre, el presidente indicó que le gustaría hacer un mitin con mexicanos en La Placita Olvera de Los Ángeles, considerada «la cuna de los latinos» en esa ciudad.

El mandatario prometió que abogará de nuevo ante Biden por «la regularización de los paisanos» que viven en Estados Unidos, donde casi 5 de los 10.5 millones de inmigrantes indocumentados son de origen mexicano, según el Pew Research Center.

“Pueden llegar migrantes de varios países y los empresarios estadounidenses prefieren a los trabajadores mexicanos, es mucho lo que aportan, además no hay fuerza de trabajo en Estados Unidos y estamos llevando a cabo conversaciones para ordenar el flujo migratorio», sostuvo López Obrador.

El presidente lamentó que por las campañas para las elecciones intermedias de noviembre próximo la reforma migratoria se haya estancando y se mantenga sin avances en Estados Unidos. Por ello, reiteró su aviso de exhibir a los políticos de ambos partidos que tengan una retórica antimexicana o antiinmigrante en las campañas.

«No vamos a permitir que en las campañas para supuestamente ganar votos se desaten cuestionamientos a migrantes mexicanos, no aceptamos la xenofobia, no aceptamos el racismo», sentenció. «Y si un partido, candidatos, pensando que si hablan mal del mexicano van a sacar votos, pues nosotros desde aquí vamos a denunciar esos hechos para que nuestros paisanos de allá sepan quién es quién», añadió.

El mandatario también pidió considerar la fuerza de los mexicanos en Estados Unidos, al estimar que ya existen 40 millones en ese país, al sumar indocumentados, migrantes regulares e hijos de inmigrantes.