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El gobierno federal presentará un nuevo plan de seguridad a Estados Unidos, al considerar que la cooperación hasta ahora «no ha funcionado», según informó el canciller Marcelo Ebrard.

El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) reveló que planteó la idea durante la reunión virtual que tuvo el viernes pasado con Antony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos.

«El tráfico (de drogas) no se ha logrado reducir, entonces tiene que partir de una visión crítica de lo que se ha hecho para hacerlo mejor, eso México lo está preparando y Blinken me dijo: ‘bueno, vamos a hacer la reunión en cuanto nosotros estemos listos'», manifestó Ebrard.

Las declaraciones ocurren un día después de publicarse un informe de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) que reafirma a México como «la mayor amenaza» del narcotráfico para el territorio estadounidense.

En particular, el informe de Evaluación Nacional de Amenazas de Drogas 2020 alerta de los cárteles de Sinaloa, del Golfo, de Juárez, del Noreste, el Cártel Jalisco Nueva Generación,, Los Zetas, Guerreros Unidos, La Familia Michoacana, Los Rojos y la organización Beltrán Leyva.

Durante la inauguración de una oficina de pasaportes en la alcaldía Coyoacán en la Ciudad de México, el canciller negó que este tema haya generado «ruido» en la relación bilateral, y apuntó que corresponde a la Secretaría de Seguridad Pública y Ciudadana (SSPC) preparar la propuesta.

«Lo único que se dijo en la reunión del viernes, que tuve yo con el secretario Blinken, es que en seguridad no ha funcionado lo que se ha hecho en ambos países porque el consumo sigue subiendo, las armas y los homicidios siguen subiendo», reiteró el secretario.

Recordemos que la cooperación de seguridad entre ambos países se tensó tras la detención de Salvador Cienfuegos, arrestado en Los Ángeles en octubre pasado, quien fue liberado por las autoridades estadounidenses y devuelto a México sin cargos tras el reclamo del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO)

AMLO y la Fiscalía General de la República (FGR) acusaron a la DEA de «fabricar los delitos» a Cienfuegos, quien iba a enfrentar cargos por narcotráfico. Como resultado de dicha situación, el Congreso aprobó en diciembre una reforma a la Ley de Seguridad Nacional para restringir las labores y eliminar la inmunidad de los agentes extranjeros de seguridad en el país, entre los que está el personal de la DEA.

Pese a estas acciones, Marcelo Ebrard insistió en que la cooperación de materia de seguridad no fue un tema en la primera reunión bilateral virtual que López Obrador y Joe Biden sostuvieron este lunes. «No hemos hablado todavía, el tema de seguridad quedó pendiente, porque ellos están organizando su esquema y México está preparando lo que va a ser su propuesta», reiteró el canciller.

Arturo Sarukhán

EL UNIVERSAL

 

 

“Las naranjas se acomodan solitas”, solía sentenciar el embajador Jesús Silva-Herzog -con quien colaboré en la embajada mexicana en Estados Unidos en los años noventa- cuando se nos presentaba un reto complejo en los procesos de toma de decisiones del gobierno mexicano con respecto a la agenda bilateral. Y de alguna manera, las naranjas efectivamente se han venido reacomodando en las últimas semanas, por lo menos del lado estadounidense, con el arranque de la gestión de Joe Biden, el retorno a un manejo normal de la relación bilateral con México por parte de Washington y la primera reunión entre los mandatarios de ambas naciones este lunes. Como escribí hace poco en esta página de Opinión acerca del potencial y bienvenido relanzamiento de la relación que se abre con la Administración Biden, lo que no está claro aún es si el presidente mexicano aprovechará o no ese reacomodo para recalibrar sus posiciones y decisiones de política pública que impactan a la relación con EE.UU. Por el momento, los signos al respecto son aún contradictorios y, en algunos casos puntuales, parecen ir a contracorriente.

Los acontecimientos de esta última semana -y sobre todo su secuenciación en Washington- iluminan de manera nítida este dilema. Primero, Biden sostuvo su primer encuentro con otro mandatario al reunirse virtualmente con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau. En la conversación figuraron de manera prominente los temas de cambio climático, la economía verde, las energías renovables y la eficiencia energética y la manera en la cual EE.UU y Canadá podrían generar sinergias en esos temas en foros multilaterales como el G20; los esfuerzos de mitigación y control de la pandemia y de vacunación; y la reactivación económica y la competitividad -y los retos comerciales y tecnológicos- con China. Y ambos líderes hablaron de la necesidad de reactivar la Cumbre Norteamericana, la cual no se celebra desde 2016, para abordar todos estos temas desde una perspectiva regional. Acto seguido, Biden firmó un decreto presidencial instruyendo que se efectúe un estudio acerca de las oportunidades y retos para EE.UU en sus cadenas de suministro, sobre todo con respecto a insumos como superconductores, baterías eléctricas o dispositivos médicos, y sectores esenciales y estratégicos como el farmacéutico y de salud pública, defensa, tecnología de la información, transporte, energía y producción de alimentos. Cuarenta y ocho horas después, el secretario de Estado Antony Blinken daba la vuelta de tuerca de este proceso a través de sendas reuniones virtuales con ministros del gabinete canadiense y los secretarios de Relaciones Exteriores y Economía de México, y precedido esa mañana por declaraciones de Katherine Tai, la nominada para ocupar la Oficina de Representante Comercial de EE.UU (durante su primera comparecencia de ratificación al cargo en el Senado) y de la subsecretaria adjunta interina para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, en las cuales ambas dejaban patente, de manera pulcra y respetuosa pero a la vez meridianamente clara, que la nueva administración estará vigilando el cumplimiento cabal de los compromisos de México al amparo del TMEC en los temas laboral, ambiental y energético. Y finalmente, ese mismo día la Casa Blanca cuadraba el círculo -en ese retorno a la normalidad diplomática estadounidense contemporánea con las primeras interacciones de forma y fondo de un nuevo mandatario estadounidense al norte y sur con los dos socios y vecinos norteamericanos- anunciando la primera reunión bilateral con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Pero no se requiere ser Henry Kissinger para entender lo que todo esto implica para la relación con EE.UU ni tampoco tener clarividencia para percatarse de por qué el paradigma de nacionalismo y soberanía del cual abreva López Obrador y con el cual encara al mundo en general y a nuestro socio comercial en particular (tal y como quedó demostrado cuando respondió en su conferencia de prensa a las aseveraciones estadounidenses sobre la Ley de la Industria Eléctrica) chocará, tarde o temprano, con la manera en la cual la relación bilateral con EE.UU se ha transformado en las últimas dos décadas y media.

El presidente mexicano persiste en no querer entender que esa división a rajatabla que él concibe entre los temas de política interna y los de política exterior con EE.UU no existe. Desde hace dos décadas y media la profunda transformación de la relación bilateral -y nuestra interdependencia económica, social y estratégica- ha borrado la línea divisoria entre lo interno y lo bilateral. Los temas de política interna y los de política exterior ya no existen en compartimentos estanco separados; están entreverados y son verdaderamente ‘intermésticos’, este termino con el cual empecé a describir la relación durante mi gestión como embajador: los temas de política interna son bilaterales, y viceversa. Pretender lo contrario es no solo querer tapar el sol con un dedo; conlleva problemas de fondo en el manejo de la relación y uno que otro lance de incongruencia. Si efectivamente, como postula López Obrador, los temas de política doméstica son asuntos internos, ¿en qué tesitura se coloca cuando, por ejemplo, él o su gobierno hablan, como ya lo han hecho en días pasados,  sobre medidas en Estados Unidos para impedir el trasiego de armas hacia el sur, sobre un nuevo acuerdo de trabajadores temporales o las implicaciones que conlleva la iniciativa de reforma migratoria presentada por Biden en el Congreso la semana pasada y que afectará el bienestar de cinco millones de mexicanos indocumentados en ese país? Estos son temas que al amparo de la segunda enmienda constitucional o de las leyes migratorias de ese país, configuran sin duda algunos de los temas de política interna estadounidenses más polarizantes y de trato más endiablado.

Con la secuencia de acciones diplomáticas de la última semana y media, la Administración Biden ha puesto en marcha el camión de la relación bilateral con México y del encuadre que ésta tiene con el contexto regional y global más amplio. La reactivación del Diálogo Económico de Alto Nivel entre los dos países acordada en la reunión virtual entre los dos mandatarios el lunes -y un retorno a privilegiar la re-institucionalización de la relación vía mecanismos del andamiaje bilateral- es un primer paso en la dirección correcta. Pero una vez que las naranjas se empiecen a reacomodar en la zona de carga del camión como resultado de este movimiento, cómo acabe respondiendo a ello el Presidente López Obrador determinará en gran medida el rumbo y tono muscular de la relación más importante para México en el mundo  durante los próximos cuatro años.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) habló esta mañana sobre la reunión virtual que sostuvo la tarde de ayer con su homólogo estadounidense Joe Biden. Dijo que le expresó al demócrata que es apodado el «presidente migrante» por sus políticas, lo cual ha generado «muchas expectativas».

«Le causó risa porque le dije que generó muchas expectativas porque le ven como el presidente migrante», dijo AMLO. López Obrador dijo a Biden que los migrantes mexicanos son «héroes» porque ayudan a sus familiares en México.

«Los puse de ejemplo de cómo en una situación tan difícil en donde ellos tienen que salir del país a buscar algo que mitigue su hambre, su pobreza, a buscar una vida mejor, arriesgándolo todo, salen adelante. Y ahora nos están ayudando. Ahora que más lo necesitábamos», apuntó.

López Obrador recordó que el año pasado enviaron 40,600 millones de dólares en remesas, una cifra récord; en ese sentido, AMLO agradeció el «acierto» de querer regularizar a los migrantes mexicanos en Estados Unidos.

El mandatario quien propuso un acuerdo para que trabajadores de México migren de forma legal a Estados Unidos, dijo que se trataron todos los temas «con absoluta libertad» y fue una «muy buena reunión bilateral» por lo que se debe «seguir en comunicación».

El presidente indicó que Biden propuso destinar 4,000 millones de dólares al desarrollo de Centroamérica y el sur de México.

AMLO calificó el encuentro como «amistoso, respetuoso y con mucho énfasis en la cooperación para el desarrollo», además dijo que no hubo ninguna discrepancia; y aunque reconoció que no se cerraron acuerdos, la reunión virtual dejó las puertas abiertas para seguir dialogando.

Sobre el tema de las vacunas contra el COVID-19, un tema que había causado mucha expectativa, dijo que «los equipos de los dos países van a explorar todas las posibilidades de cooperación para ver «qué es posible y cuándo».

Garantizó que hubo «muy buena disposición» por parte de Biden y dijo que no está cerrada la posibilidad de que México tenga vacunas de Estados Unidos aunque reconoció que es posible que Biden tenga que cumplir primero sus compromisos de inmunizar a gran parte de su población.

López Obrador expresó que en la reunión si se abordó el tema energético y la autosuficiencia energética que busca para México.

«El sector energético, se lo planteé, le comenté que estamos limpiando de corrupción a Pemex, a la Comisión Federal de Electricidad, hablé de que habían sido saqueadas estas empresas, que estamos poniendo orden y que queríamos la autosuficiencia», indicó.

Cuestionado por la respuesta de Biden a su planteamiento de autosuficiencia energética, López Obrador dijo que solo «escuchó». Dijo que recibió una invitación para acudir a una reunión en abril sobre cambio climático, pero después aclaró que podría ser virtual o que podría mandar una delegación encabezada por el canciller Marcelo Ebrard.

López Obrador también anunció la creación de un grupo de alto nivel «para atender todo lo relacionado» con el T-MEC, agilizar trámites, evitar obstáculos y resolver conflictos.

El mandatario de Estados Unidos, Joe Biden, dijo este lunes que tratará a México como un «igual» porque ambos países son «más fuertes» cuando trabajan juntos, esto al inicio de la reunión virtual que comenzó esta tarde con cerca de media hora de retraso con el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

«Vemos a México como un igual, no como alguien que está al sur de nuestra frontera (…) ustedes son nuestros iguales, y lo que ustedes hacen, y el éxito que tengan, tiene un impacto drástico en lo que ocurra en el resto del continente», añadió el demócrata.

Sentado entre una bandera estadounidense y una mexicana en el salón Roosevelt de La Casa Blanca, Biden aseguró estar «encantado» de conversar con López Obrador, que se convierte en el segundo líder entranjero con el que se reúne virtualmente desde que llegó al poder en enero.

La semana pasada sostuvo un encuentro virtual con  el primer ministro canadiense, Justin Trudeau.

«Estados Unidos y México son más fuertes cuando trabajamos juntos. No hemos sido vecinos perfectos el uno con el otro, pero somos más seguros cuando trabajamos juntos», subrayó.

Biden recordó que, cuando fue vicepresidente de Estados Unidos entre 2009 y 2017, hizo cuatro visitas a México, y consiguió «conocer un poco el país y su gente», y comentó que tiene en el Despacho Oval un busto del líder sindicalista con raíces mexicanas César Chávez.

Uno de los periodistas que tuvieron acceso al comienzo de la reunión preguntó a Biden si Estados Unidos enviará vacunas a México, y el presidente estadounidense respondió: «Vamos a hablar de eso», un tema que reveló AMLO esta mañana, le planteó en su llamada telefónica de hace poco más de un mes.

Sin embargo, la portavoz de La Casa Blanca, Jen Psaki, dijo en su rueda de prensa diaria que Biden no tiene intención de compartir con México parte del suministro de vacunas contra la CVID-19 de , ya que primero quiere garantizar que son suficientes para inmunizar a todos los estadounidenses.

En tanto, López Obrador agradeció a Biden el “que haya igualdad en nuestra relación», así como respeto en la soberanía; resaltó que México y Estados Unidos tienen que cooperar para el desarrollo con independencia y con autonomía.

AMLO retomó una frase atribuida a Porfirio Díaz, solo que con un ligero cambio “Bendito México, tan cerca de Dios y no tan lejos de Estados Unidos” (la frase original es «Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”), lo que llevó a sonreír al Biden.

López Obrador aseguró que «hay voluntad para mantener buenas relaciones” por parte de su gobierno, esto al recordar que es importante mantener buenas relaciones y poder dialogar sobre asuntos bilaterales periódicamente.

En la reunión estuvieron presentes los secretarios de Estado y Seguridad Nacional de Estados Unidos, Anthony Blinken y Alejandro Mayorkas, respectivamente; además del asesor de seguridad nacional de Biden, Jake Sullivan, y la asesora del presidente para seguridad interna, Elizabeth Sherwood-Randall.

Completaron la delegación estadounidense la coordinadora de la frontera sur en La Casa Blanca y exembajadora estadounidense en México, Roberta Jacobson, y el encargado de Latinoamérica en el Consejo de Seguridad Nacional, Juan González.

Por parte de México asistieron, entre otros, el canciller Marcelo Ebrard; la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier; la titular de Seguridad de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez; el subsecretario de Defensa Nacional, André Georges Foullon Van Lissum; y el subsecretario de la Armada, Eduardo Redondo Arámburo.

El presidente de Estado Unidos, Joe Biden, no tiene intención de compartir el suministro de vacunas contra la COVID-19 de su país con México, pese a que el presidente López Obrador se lo planteó en su pasada comunicación, y dijo, esperaba recibir una respuesta en la conversación que comenzó hace unos minutos.

Preguntada sobre si Biden estaba considerando compartir con México parte del suministro de vacunas contra la COVID-19 de Estados Unido, la portavoz de La Casa Blanca, Jen Psaki, respondió con un «no» rotundo, en su rueda de prensa diaria.

«No, el presidente (Biden) ha dejado claro que está centrado en garantizar que las vacunas sean accesibles para todos los estadounidenses. Ese es nuestro objetivo», indicó la funcionaria.

Indicó que el siguiente paso es la recuperación económica, y eso será garantizando si México y Canadá manejan la pandemia de manera similar a la de EUA, de forma que puedan abrir las fronteras y hacer frente a la situación. «Pero nuestro foco, el foco de la Administración es asegurarse de que todos los estadounidenses estén vacunados».

Psaki añadió que una vez que el gobierno estadounidense haya cumplido su objetivo, estarán «contentos de hablar de pasos más allá de eso», en referencia a considerar una propuesta como la que hiciera López Obrador.

Y es que esta mañana, López Obrador informó que estaría a la espera de una respuesta sobre el tema en su primera reunión bilateral con Biden, puesto que reveló que ya lo había solicitado a Biden con anterioridad.

Específicamente AMLO pidió que EUA permita que las farmacéuticas estadounidenses distribuyan la vacuna a México, que tiene contratadas, como es el caso de las de Pfizer, que son 34.4 millones de dosis.

«Sí, y a lo mejor ya hay una respuesta, si él considera que debe tratarse el tema porque también nosotros no queremos imponer agenda, tenemos que ser respetuosos, pero sí es un tema que nos importa mucho, como se comprende», dijo AMLO en su conferencia de prensa matutina.

Durante el primer encuentro que ya ha comenzado, los mandatarios estarían abordando temas como la pandemia, migración, seguridad, cambio climático y el nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC.

Recordemos que el gobierno de México ha cuestionado que las vacunas que se adquirieron de Pfizer y BioNTech se produzcan en una planta en Bélgica, porque Estados Unidos ha exigido a sus farmacéuticas reservar la producción para dentro de su territorio.

«Aunque Pfizer también produce vacunas en Estados Unidos, estas nos las mandan de Europa», recordó López Obrador.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) pidió este viernes a Estados Unidos «respetar» las decisiones que se toman en México en materia energética, esto en referencia a la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica que se aprobó esta semana en la Cámara de Diputados, y que ahora se encuentra en el Senado para su discusión y eventual aprobación.

«No nos inmiscuimos en los asuntos de Estados Unidos de América. No nos metemos porque no queremos que nadie decida sobre lo que corresponde a los mexicanos», respondió el presidente al ser cuestionado sobre las declaraciones que han hecho funcionarios del país vecino, especialmente Julie Chung, subsecretaria interina de Asuntos del Hemisferio Occidente.

López Obrador defendió que la política energética «es un asunto de las políticas de cada país», por lo que dijo, «somos libres y soberanos. Somos independientes».

Esquivó la confrontación con el gobierno de Estados Unidos al decir que sus funcionarios opinan que México debe actuar de cierta forma, lo que dijo está bien ya que se debe garantizar la libertad de expresión; sin embargo dijo, «debemos de respetar en esta materia del manejo de la política eléctrica».

Incluso AMLO dijo que las heladas de este mes en Texas, que congelaron ductos de gas natural provocando apagones de electricidad, demostraron que «no funciona tan bien la política energética que se aplica cuando menos en ese estado». «Pero eso ya no me corresponde a mí mencionarlo», dijo el presidente.

El canciller Marcelo Ebrard aseguró que México ve «con muy buenos ojos» el plan migratorio propuesto por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, esto durante la reunión virtual que sostuvo con el secretario de Estado del país vecino, Antony Blinken.

«Reconocemos, en primer lugar, las iniciativas del presidente Biden, que ha tomado muchas iniciativas que vemos con muy buenos ojos en México, con mucha empatía de reconocimiento a la comunidad mexicana, de protección a las y los trabajadores en Estados Unidos», subrayó Ebrard durante el encuentro.

El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) dijo que México y Estados Unidos tienen preocupaciones que son comunes como el tráfico de armas y las condiciones laborales, y reivindicó la necesidad de un plan de desarrollo para el sur de México y para Centroamérica.

«Vamos a avanzar en propuestas que México quiere compartir con Estados Unidos, de manera muy señalada el desarrollo del sur México y de los países de Centroamérica que permitan que tengamos mejores condiciones de vida y la gente no tenga que migrar por pobreza, por condiciones de inseguridad», añadió el funcionario mexicano.

Por su parte, Blinken, en un breve mensaje al inicio del encuentro, dijo que es difícil pensar en una relación más importante que la de Estados Unidos y México, y deseó poderse reunirse personalmente con Ebrard pronto.

Este encuentro virtual con su homólogo mexicano, se enmarcó en una visita virtual que Blinken hizo a México y Canadá, y que en el caso de nuestro país incluyó un recorrido telemático por el puesto fronterizo de El Paso-Ciudad Juárez, en el que reiteró el compromiso del gobierno del presidente Joe Biden de reformar el sistema migratorio.

«A cualquiera que esté pensando en embarcarse en ese viaje, nuestro mensaje es ‘no lo haga’. El presidente Biden está comprometido con una reforma de nuestro sistema migratorio y con garantizar un procesamiento seguro, ordenado y compasivo en nuestra frontera. Estas cosas toman su tiempo», indicó el secretario de Estado.

Recordemos que el gobierno de Biden canceló recientemente el programa que instauró Donald Trump «Remain in Mexico» (Permanecer en México), que obligaba a los migrantes a esperar en territorio mexicano sus citas en cortes migratorias estadounidenses.

Las reuniones virtuales de Blinken también incluyeron una reunión con la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier.

«Venimos saliendo de la reunión muy relevante y sobre todo productiva con el secretario Blinken, a quien agradezco su visita virtual para charlar e intercambiar puntos de vista para profundizar la integración productiva y el fortalecimiento de la competitividad de la región», expresó Clouthier en Twitter.

Economía indicó que ambos secretarios compartieron su preocupación sobre la interrupción de las cadenas de suministro por la pandemia de Covid-19 y consideraron «una efectiva herramienta» el tratado comercial T-MEC entre México, Estados Unidos y Canadá, vigente desde el pasado julio.

El canciller Marcelo Ebrard, y su homólogo estadounidense, Antony Blinken, sostendrán este viernes un encuentro virtual para tratar temas como la gestión de la pandemia y el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

«En seguimiento al diálogo de alto nivel y la disposición de cooperación entre México y Estados Unidos, el canciller Marcelo Ebrard y su homólogo estadounidense, Antony Blinken, llevarán a cabo una reunión virtual por la mañana del viernes 26 de febrero», informó este jueves la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

La dependencia indicó que en esta reunión, los secretarios Ebrard y Blinken conversarán sobre la agenda de cooperación bilateral, «particularmente con respecto a los mecanismos para atender las causas estructurales de la migración en el norte de Centroamérica».

Además, los secretarios abordarán los efectos de la pandemia y las áreas de oportunidad que brinda el T-MEC para recuperar un crecimiento económico «más equitativo, fortalecer la competitividad regional y crear empleos» desde ambos lados de la frontera.

Recordemos que Joe Biden asumió la presidencia de Estados Unidos el pasado 20 de enero, y desde el día uno de su administración dio un giro radical frente a las políticas de su antecesor, Donald Trump.

Tras ser investido, reinstaló a EUA en el Acuerdo de París, dio marcha atrás a la salida de su país en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y pidió el uso de la mascarilla frente a la Covid-19. En materia migratoria, firmó una orden ejecutiva para salvaguardar el programa DACA, que protege de la deportación a unos 650,000 indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños.

Suscribió asimismo otro decreto que ordena detener la construcción del muro fronterizo con México y suspendió el programa «Remain in Mexico» (Permanecer en México), que permitía al gobierno de Donald Trump devolver al país vecino a los solicitantes de asilo.

Hasta ahora, el cambio en la política migratoria de Biden ha sido bien recibido por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Fue el 22 de enero cuando López Obrador informó que tuvo una llamada telefónica con Joe Biden, en la que trataron temas como la migración, la pandemia y la cooperación para el desarrollo y el bienestar. «Todo indica que serán buenas las relaciones por el bien de nuestros pueblos y naciones», dijo en su momento AMLO.

La vacuna contra el Covid-19 de la firma Johnson & Johnson, que se administra en una sola dosis, es efectiva contra los cuadros severos de la enfermedad, dijo este miércoles la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

Esta evaluación se emitió a días de que se reúna una comisión independiente de la FDA para votar la autorización de la vacuna.

El coordinador de respuesta al coronavirus de La Casa Blanca, Jeff Zients, indicó que en caso de que se obtenga, Johnson & Johnson entregará entre tres a cuatro millones de dosis la próxima semana.

La FDA señaló que la vacuna ofrece protección, incluso frente a las cepas sudafricana y brasileña, y que en los ensayos clínicos en Estados Unidos mostró una eficacia contra los casos severos de 85.9%, con una tasa de 81.7% en Sudáfrica y de 87.6% en Brasil.

Si se analizan los datos totales, la vacuna es efectiva en un 85.4% frente a las formas severas de Covid-19, aunque su protección cae al 66.1% frente a los cuadros más moderados de la infección.

Considerado los distintos grupos demográficos, no se encontraron diferencias significativas respecto a edad, raza o en personas que tienen enfermedades subyacentes.

En general la vacuna fue bien tolerada y no hay reportes de reacciones alérgicas severas, como se han registrado en casos raros con las dosis de Pfizer y de Moderna.

El siguiente paso es una reunión este viernes de una comisión independiente de la FDA para analizar los resultados, que permitirán a las autoridades dar la autorización de uso de emergencia de este compuesto.

Si la vacuna de Johnson & Johnson es aprobada se convertiría en la tercera farmacéutica en recibir el visto bueno del regulador estadounidense para su uso en el país, después de de Pfizer/BioNTech y de Moderna.

La FDA estudió de forma independiente los resultados de los ensayos clínicos hechos a 40,000 personas en varios países. «Los análisis sostienen que hay un perfil de seguridad favorable, sin que haya inquietudes específicas sobre la seguridad que puedan impedir que se emita una autorización de uso de emergencia».

Según La Casa Blanca, Johnson & Johnson tiene como objetivo entregar un total de 20 millones de dosis para finales de marzo.

Hasta ahora 65 millones de personas han recibido al menos una dosis de las vacunas de Pfizer o de Moderna en Estados Unidos, pero a diferencia de esas, la vacuna de Johnson & Johnson tiene la ventaja de que requiere una sola dosis y puede ser almacenada en un refrigerador y no en un congelador.

Hay indicios, en base a datos preliminares, de que la vacuna puede ser efectiva frente a las infecciones asintomáticas.

La vacuna de «J&J» usa un vector viral debilitado para crear inmunidad, en este caso un adenovirus que provoca la gripe común, que fue modificado para que no se pueda replicar y para que lleve consigo una proteína clave del coronavirus. Esta tecnología por vector es la misma utilizada por las vacunas de AstraZeneca-Oxford y por la rusa Sputnik V.

PABLO HIRIART

EL FINANCIERO

 

Gobernar abarca muchos campos, pero quizás el esencial radica en cómo recaudar y en qué gastar el dinero.

Este recordatorio de una obviedad es pertinente ahora que la representación de México en el Consejo de Seguridad de la ONU protesta por la forma inequitativa del reparto de vacunas contra el Covid.

“La están acaparando 20 países”, dijo el canciller Ebrard.

El gobierno de México, en uso de sus facultades soberanas, ha decidido gastar en lo que llama ‘el rescate de la industria petrolera’. Durante el año pasado Pemex perdió 761 mil millones de pesos.

Sumado al año previo, el gobierno de México ha perdido un billón 200 mil millones de pesos en Pemex.

El Congreso mexicano, electo democráticamente, lo ha permitido. Y la población, mayoritariamente, apoya a su gobierno. No hay nada qué discutir. El gobierno está en todo su derecho de desperdiciar, en un año, 761 mil millones de pesos.

Ha sembrado sus recursos en petróleo y ha cosechado pérdidas estratosféricas. Asunto suyo y de la mayoría que le apoya.

Alemania y otros países sembraron en ciencia y cosechan vacunas.

Para el gobierno de México el rescate de la industria petrolera es considerado un asunto de seguridad nacional.

Y para Merkel y otros gobernantes, el Covid es su tema de seguridad nacional.

Cuestión de enfoques, de prioridades.

Alemania decidió invertir una cantidad –comparativamente ínfima respecto a las pérdidas de Pemex– en apoyar a científicos para obtener una vacuna contra el Covid y lo logró.

La entonces mediana empresa BioNTech, un laboratorio propiedad de dos migrantes turcos, obtuvo de la señora Angela Merkel un apoyo de 375 millones de euros.

Cuando descubrieron la vacuna contra el Covid, se asociaron con la estadounidense Pfizer para producirla en grandes cantidades, y a la vez diseñar sistemas de refrigeración para el producto.

El gobierno de Estados Unidos decidió invertir 10 mil 790 millones de dólares en el desarrollo y producción de vacunas en seis farmacéuticas, y acertó en dos: Pfizer-BioNTech y Moderna.

Ninguna de esas cifras se compara con lo que pierde Pemex, por decisión soberana de su gobierno y del Congreso.

Alemania invirtió en investigación y cosechó las vacunas que van a salvar al mundo.

Estados Unidos invirtió en desarrollar en serie la producción y las cadenas de almacenamiento del producto, y obtiene vacunas para un buen número de sus habitantes.

México, con todo su derecho, prefirió perder 761 mil millones de pesos, tan sólo el año pasado, en ‘rescatar Pemex’ y no lo consiguió.

Si en lugar de recortar presupuesto a la ciencia, maltratar a los médicos especialistas y ofender a los científicos –los llamaron porfiristas–, se les hubiera apoyado, otra sería la situación.

Todo el programa de apoyo económico a laboratorios en búsqueda de la vacuna contra el Covid –desde enero del año pasado– le costó a Alemania 750 millones de euros.

Esa cantidad destinada a la investigación y búsqueda de una vacuna contra el virus, equivale a sólo nueve días de pérdidas del gobierno mexicano en Pemex.

BioNTech recibió del gobierno alemán, para su gran hallazgo, el equivalente a 3.7 días de pérdidas de Petróleos Mexicanos.

Hay que insistir, si el gobierno de México quiere tirar el dinero a razón de 100 millones de dólares diarios (así ha sido en los últimos 12 meses), puede hacerlo.

Pero vamos a la pregunta central: ¿tiene derecho el gobierno mexicano a acusar de acaparadores a los países que invirtieron en ciencia y obtuvieron la vacuna?

Mientras en México las autoridades se burlaban del virus, decían que eran de una raza inmune, que se combatía con amuletos, apostaban por la “ciencia colaborativa” (¿?) en lugar de la “ciencia neoliberal”, y quemaba su dinero, el gobierno de la señora Merkel empujaba por las vacunas.

¿No tienen derecho los alemanes a vacunarse primero, con su producto?

Estados Unidos, con todo y su disparatado presidente, invirtió en desarrollo y producción de vacunas (menos de la tercera parte de lo que Pemex perdió el año pasado, por decisión del gobierno mexicano).

¿No tienen derecho a vacunarse ellos primero, porque hicieron lo correcto con su dinero y lograron el producto?

Biden ha invertido más recursos que Trump en vacunas y solicitó dinero adicional al Congreso para producir aceleradamente 200 millones de dosis más, que deben estar listas en verano y así concluir la tarea con los adultos.

Desde luego que hay una falta de solidaridad flagrante hacia los países pobres al no donarles vacunas las naciones que tienen más.

Pero México no es un país pobre. Según la ONU, es país de ingreso medio-alto, y tiene dinero para gastarlo y perderlo a manos llenas.

Pemex ha perdido, en un año, más dinero que lo invertido por Alemania y Estados Unidos juntos en la investigación del Covid, la producción de vacunas y los sistemas de almacenamiento y distribución.

Las vacunas no fueron su prioridad. Entre los países latinoamericanos de ingreso medio-alto, los individuos que han recibido una vacuna por cada 100 habitantes, Chile tiene 3.2, Brasil 1.7, Costa Rica 0.9, Argentina 0.7 y México 0.5 (Washington Post).

Que proteste Haití. A ese país auténticamente pobre de las Antillas sólo llegan los aviones de Estados Unidos cargados con deportados.

Afortunadamente, la OMS llevará a los países pobres, antes de fin de año, 2 mil millones de vacunas. Irán a las naciones que carecen de dinero para comprarlas.

¿Y el gobierno de México es el que protesta?

Lo que se tiró en un año en Pemex, 761 mil millones de pesos de pérdidas netas (resultado que queda después de todos los ingresos, menos todos los gastos y ya pagados los impuestos y amortizaciones), alcanzaría para construir más de 700 hospitales de alta especialidad. O 7 mil 600 millones de dosis de vacunas contra el Covid, suficientes para vacunar a México y, solidariamente, a todos los pobres del mundo.

Pero gobernar es, fundamentalmente, decidir en qué se gasta el dinero.

Y el gobierno de México decidió tirarlo, en lugar de invertir en ciencia e investigación.

¿Qué reclama, entonces?

Una jueza federal de Estados Unidos ordenó este martes mantener detenida sin posibilidad de fianza a Emma Coronel Aispuro, esposa de Joaquín «El Chapo» Guzmán, quien es acusada de narcotráfico.

Coronel, arrestada ayer en el estado de Virginia, en las afueras de Washington, podría enfrentar una pena mínima de 10 años de prisión y una máxima de cadena perpetua, además de una posible multa de 10 millones de dólares, si es declarada culpable del cargo criminal en su contra.

La jueza Robin Meriweather, del tribunal federal del Distrito de Columbia, explicó durante la primera audiencia sobre el caso, que Coronel siguió de forma remota desde una celda en el centro de detención donde se encuentra, que hay una denuncia penal en contra de Coronel por «conspiración para distribuir un kilogramo o más de heroína, cinco kilogramos o más de cocaína, 1,000 kilogramos o más de marihuana y 500 gramos o más de metanfetaminas».

Se le señala de conspirar para la «importación ilegal a Estados Unidos» de esas drogas, además de que las autoridades estadounidenses la acusan de «ayudar e incentivar» las actividades del cártel de Sinaloa, que lideraba «El Chapo».

El fiscal estadounidense que lleva el caso, Anthony Nardozzi, pidió durante la audiencia que se mantuviera detenida a Coronel a la espera de su juicio y sin posibilidad de fianza, al considerar que existe un «riesgo grave de fuga». «La acusada tiene acceso a socios criminales que son miembros del cártel de Sinaloa, así como medios financieros que implican que presenta un riesgo grave de fuga. Además, no tiene ningún vínculo directo con la zona de Washington DC», donde se encuentra detenida, alegó Nardozzi.

Los abogados de Coronel accedieron a la petición de la Fiscalía, aunque se reservaron el derecho a presentar un paquete de fianza en el futuro; permanecerá en prisión hasta la próxima audiencia, la cual la jueza indicó que se programaría para dentro de dos semanas, aunque los abogados de Coronel respondieron que podrían necesitar más tiempo para prepararse, y sugirieron negociar con la Fiscalía para acordar una fecha aún por determinar.

La esposa del narcotraficante mexicana apenas habló durante la audiencia, más allá de responder con monosílabos a las preguntas de la jueza sobre su capacidad para seguir el proceso y conocer sus derechos, y únicamente confirmó al final: «Todo lo entendí muy bien, gracias».

Al respecto, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sugirió este martes que la detención de Emma Coronel podría estar relacionada con el juicio contra el exsecretario de Seguridad Genaro García Luna.

«Agreguen que está detenido el que era secretario de Seguridad durante el Gobierno de (Felipe) Calderón a causa de recibir sobornos del señor Guzmán Loera. A lo mejor por eso es la detención», expresó López Obrador cuestionado en su conferencia de prensa matutina.

El presidente mexicano planteó que las autoridades estadounidenses «quieren tener más información» de cómo funcionaban los presuntos sobornos que recibía Genaro García Luna, arrestado en diciembre de 2019 en Estados Unidos por presuntos vínculos con el Cartel de Sinaloa cuando fue responsable de la seguridad de México entre 2006 y 2012.

«Puede ser por eso (la detención de Coronel). Ojalá informen más los del Gobierno de Estados Unidos porque es un asunto que corresponde a ellos», dijo López Obrador. El mandatario aprovechó para asegurar que «un distintivo de los gobiernos neoliberales» fue «la asociación delictuosa entre autoridades y delincuencia».

La esposa de Joaquín «El Chapo» Guzmán, Emma Coronel, fue arrestada este lunes en el Aeropuerto Internacional Dulles, en las afueras de Washington, bajo sospecha de estar involucrada en una red de narcotráfico, dijeron autoridades estadounidenses.

Emma Coronel Aispuro, de 31 años, con doble nacionalidad estadounidense y mexicana, debe comparecer mañana por primera vez ante una corte federal en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Columbia a través de una videoconferencia, indicó el Departamento de Justicia en un comunicado.

«El Chapo» era el líder del cartel de Sinaloa y considerado el narcotraficante más poderoso del mundo antes de ser extraditado por nuestro país a Estados Unidos en 2017. Fue sentenciado a cadena perpetua en julio de 2019 y cumple su condena en una prisión de alta seguridad en Colorado.

Según documentos judiciales, Coronel, madre de dos hijas mellizas de Guzmán de nueve años, enfrenta cargos de conspiración para traficar cocaína, metanfetamina, heroína y marihuana para su importación a Estados Unidos.

Además, la también exreina de belleza presuntamente colaboró en dos complots para ayudar a Guzmán a escapar de prisiones mexicanas, incluida la fuga de la prisión del Altiplano, ubicada en Almoloya de Juárez, en julio de 2015.

Recordemos que hace dos años, Coronel asistió casi todos los días al histórico juicio de tres meses de su esposo en Nueva York, mirando y sonriendo a su marido, entonces de 62 años. Las autoridades no dejaron que visitara al «Chapo» o hablara con él por teléfono. Tampoco pudo tener contacto físico con él durante el juicio.

Durante el proceso, hubo momentos en que Coronel fue presentada al público como cómplice de su marido en negocios y en una de sus fugas de prisión. Un testigo cooperante que fue mano derecha del exjefe del cartel de Sinaloa contó que en 2014 y 2015, cuando «El Chapo» estaba en la cárcel de Altiplano en México, pasaba mensajes a través de Coronel, que lo visitaba en la prisión, a su cómplices para planificar su fuga a través de un túnel de 1.5 km de largo que llegaba hasta la ducha de su celda.

En otro momento del juicio, la acusación difundió una llamada telefónica interceptada entre Coronel y el narcotraficante, en el que ésta le pasa el teléfono a su padre, también narcotraficante. El Chapo entonces aconseja a su suegro sobre un cruce de drogas por la frontera con Estados Unidos.

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La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó este lunes la negativa del expresidente Donald Trump a entregar sus declaraciones de impuestos a un gran jurado de Nueva York que estudia si infringió la ley con los pagos secretos de su campaña electoral a la actriz porno Stormy Daniels.

La Corte Suprema allanó así el camino para que el fiscal del distrito neoyorquino de Manhattan, Cyrus Vance, obtenga las declaraciones de impuestos de Trump, lo que supone un duro revés legal para el republicano, quien se ha opuesto fuertemente a entregar sus cuentas financieras al tribunal.

Sin embargo, los documentos no se darán a conocer públicamente, ya que, según el dictamen de la Corte Suprema, las declaraciones de impuestos estarán sujetas a las reglas de secreto del gran jurado, que impide su divulgación fuera del tribunal.

En una declaración, Trump enmarcó la decisión del Tribunal  a una «persecución política» y una «caza de brujas» que viene denunciando cuando se trata de decisiones legales en su contra o de los dos procesos de destitución («impeachment») que ha tenido que afrontar.

«Por más de dos años, la ciudad de Nueva York ha estado analizando casi todas las transacciones que he realizado, incluidas declaraciones de impuestos que fueron realizadas por las firmas de abogados y contables más grandes y prestigiosas de EE.UU. (…) La Corte Suprema nunca debería haber permitido que ocurriera esta ‘expedición de pesca’, pero lo hicieron», se quejó Trump.

Vance investiga si los pagos secretos de dinero de la campaña electoral de Trump a Daniels, para evitar que hiciera pública una supuesta relación sexual entre ambos, infringieron la legislación del estado de Nueva York.

Trump ha insistido en su negativa a aportar los documentos financieros por considerar que la orden es demasiado amplia, se emitió «de mala fe» y equivale a un «acoso» político por parte de Vance, quien es del Partido Demócrata.

«Estos son ataques de demócratas dispuestos a hacer cualquier cosa para detener a las casi 75 millones de personas (…) que votaron por mí en las elecciones, una elección en la que muchas personas y expertos sienten que gané. ¡Estoy de acuerdo!», agregó el exgobernante, que sigue sin reconocer su derrota electoral.

El fiscal del distrito de Manhattan reclama a Trump sus declaraciones fiscales de ocho años y otros documentos como parte de su investigación sobre los pagos secretos a la actriz porno.

Además, Vance estudia si el exgobernante cometió otros posibles delitos, incluidos el fraude bancario y de seguros, según sugirió hace meses en documentos judiciales.

En julio pasado, la Corte Suprema de Estados Unidos ya había rechazado los intentos de Trump de que se le declarase inmune a estas citaciones dada su condición de presidente en aquel entonces, y estableció que, como gobernante, no tenía derecho a ningún tipo de trato diferente al común de los ciudadanos.

Además de ese proceso, Trump es objeto de otra investigación judicial en Nueva York por posible ocultación del valor de activos para obtener préstamos y exenciones fiscales.

Este otro proceso lo lleva la fiscal general de Nueva York, Letitia James, que investiga si Trump infló el valor de algunas propiedades en el estado para obtener préstamos y también los falseó para reclamar exenciones fiscales.

El principal responsable de la lucha contra el coronavirus en Estados Unidos, Anthony Fauci, lamentó este lunes que su país «lo ha hecho peor que la mayoría de los demás países» en su respuesta a la pandemia de COVID-19.

«No hemos visto nada parecido desde hace 100 años, desde la pandemia de 1918», dijo ayer Anthony Fauci, también consejero del presidente Joe Biden. «Es algo que quedará en la historia», remarcó.

Recalcando que la situación no tendría por qué haber sido tan «mala», Fauci ha subrayado este lunes en una entrevista con ‘Good Morning America’ que la respuesta de Estados Unidos ha sido «peor» que la de otras naciones, a pesar de que es un país «rico altamente desarrollado».

«Había cosas (…) que si vuelves atrás y piensas en lo que podrías haber hecho, el tipo de respuestas dispares de diferentes estados, en lugar de tener un enfoque unificado», dijo el experto en referencia a la falta de una estrategia de lucha contra la pandemia unificada en todo el país.

Y es que los diferentes estados han tenido libertad para dictar sus propias restricciones y normas, lo que ha originado una respuesta muy dispar a lo largo y ancho del país.

«Fue malo; es malo ahora», agregó, mientras Estados Unidos se aproxima a superar los 500 mil muertos por COVID-19.

En este sentido, lamentó que cuando las autoridades preveían unos 240,000 fallecimientos por COVID-19 «la ciudadanía pensaba que estábamos siendo hiperbólicos y ahora estamos aquí con medio millón de muertes», una cifra «impresionante».

Por ello, el epidemiólogo ha pedido seguir adelante y comprometerse como un país unificado para enfrentarse a la pandemia juntos, pues dijo que el COVID-19 es un «enemigo común». Destacó que las vacunas y las medidas de salud pública pueden frenar la propagación de la enfermedad. «Estas son las armas que tenemos contra esta horrible enfermedad».

Recordemos que Estados Unidos es el país más golpeado por la pandemia de COVID-19 del mundo, tanto en contagios con en número de fallecidos. Hasta ahora, las autoridades sanitarias estadounidenses han contabilizado más de 28.1 millones de casos, incluidas poco más de 499. mil víctimas mortales a causa de la enfermedad.

Según el último balance de la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos registra 499,779 fallecimientos a causa del coronavirus.

Incluso el viernes pasado, el presidente Joe Biden mostró su asombro y desilusión con la cifra de muertos que se alcanzarán en unas horas en su país. ¡500,000! Son 70,000 más que todos los estadounidenses muertos durante la Segunda Guerra Mundial, en un período de cuatro años.

Estados Unidos regresó este viernes, de manera oficial, al Acuerdo de París. El gobierno del presidente Joe Biden prometió hacer de la batalla ambiental una prioridad máxima de su administración.

Un mes después de asumir el gobierno, la principal economía del mundo y segundo mayor emisor de carbono regresó formalmente al acuerdo de 2015 que busca combatir el calentamiento climático.

El acuerdo tiene como objetivo limitar el aumento de la temperatura global a 2 ºC, por encima de los niveles preindustriales, y continuar el esfuerzo para bajarlo a 1.5 ºC.

El reingreso de Washington significa que el Acuerdo de París vuelve a incluir virtualmente a todas las naciones del mundo luego de que Donald Trump un aliado de la industria de los combustibles fósiles, retirara a Estados Unidos del pacto argumentado que era injusto con el país.

«El cambio climático y la diplomacia científica nunca podrán volver a ser ‘agregados’ en nuestras discusiones de política exterior», dijo el secretario de Estado, Antony Blinken, en un comunicado en el que saludó el regreso de Estados Unidos al acuerdo.

Indicó que abordar las amenazas reales del cambio climático y escuchar a los científicos está en el centro de sus prioridades de política nacional y exterior.

Tras elogiar el Acuerdo de París, negociado por el expresidente Barack Obama, Blinken dijo que la diplomacia climática será crucial.

Biden planea una cumbre climática para el 22 de abril, en coincidencia con el Día de la Tierra. John Kerry, exsecretario de Estado y ahora enviado climático de Estados Unidos, pidió al mundo que aumentara sus ambiciones en las conversaciones sobre el clima de la ONU que tuvieron lugar en Glasgow en noviembre pasado.

Biden se comprometió a que el sector energético estadounidense esté libre de polución para 2035 y que el país pase a ser una economía de emisiones cero para 2050.

Recordemos que en su primer día en funciones, Biden firmó un decreto para anular la salida ordenada por Trump. El gobierno de Trump había anunciado su retiro del Acuerdo de París en 2019, pero éste se hizo efectivo el 4 de noviembre de 2020, al día siguiente de la elección, debido a las disposiciones del pacto.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo ayer que el reingreso estadounidense «es de por sí muy importante», como lo es el anuncio de Biden de que Estados Unidos volverá a proveer ayuda climática a países pobres como prometió en 2009.

«Se trata del mensaje político que se emite», dijo Christiana Figueres, exjefa de la agencia climática de la ONU, una de las principales participantes en la elaboración del acuerdo de 2015.

Al menos 47 personas han muerto y millones de residentes en Estados Unidos siguen este viernes sin suministro de electricidad o de agua potable, esto ante las tormentas invernales que han cubierto de nieve y hielo gran parte del país.

Las autoridades locales han informado de fallecimientos relacionados con las temperaturas extraordinariamente bajas, y el diario The Washington Post indicó que al menos 30 de esas muertes ocurrieron en Texas.

Se detalló que por lo menos 5 personas han fallecido intoxicadas con monóxido de carbono por el uso de calefactores por combustión en ambientes sin la ventilación necesaria y otras 17 personas, según el Post, han muerto por exposición al frío.

Los estados más afectados por los apagones eran hoy Texas, donde unos 192,400 residentes han estado sin energía eléctrica desde el lunes, y Misisipi, donde hay 109,999 residentes.

Las aerolíneas comerciales han cancelado hoy 2,706 vuelos e informaron de demoras en otros 2,142 vuelos.

El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) informa de condiciones para la acumulación de hielo en la mitad sureste de Texas, en Luisiana y Alabama, y extendió su aviso de tormenta invernal al noreste de Pensilvania, la región central del estado de Nueva York, Delaware y Massachusetts.

La situación más grave continua siendo la de Texas, donde los cortes en el suministro de electricidad han afectado a las estaciones de venta de combustibles y el suministro de agua potable.

El gobernador, Gregg Abbott, ha pedido al presidente Joe Biden que declare una emergencia mayor que permitiría la llegada de asistencia federal al estado.

La Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) ha iniciado el envío a Texas de generadores de electricidad, algunos de los cuales se usarán en las plantas de procesamiento de agua potable, además de enviar unos 729,000 litros de agua.