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Moody’s dijo este martes que las refinerías Deer Park, recién adquirida, y Dos Bocas, en proceso de construcción, se suman a la carga de gastos de capital de Pemex y que generan dudosos retornos de inversión, además de riesgos de sobrecostos.

La calificadora señaló que Pemex continúa teniendo un flujo de caja negativo pese al alza en los precios del crudo y que su nota crediticia «Ba2» incluye el supuesto de un apoyo gubernamental «muy elevado» en caso de ser necesario.

Recordemos que un objetivo clave de la agenda energética de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es que Pemex aumente su capacidad de refinación para lograr la tan ansiada independencia energética; por ello, el gobierno está financiando la construcción de la nueva refinería Dos Bocas y recientemente anunció la adquisición del 50% restante en Deer Park, Texas.

«Deer Park y Dos Bocas se suman a la carga de gasto de capital de Pemex con dudosos retornos de inversión y riesgos de sobrecostos», sostuvo Moody’s en un informe.

La calificadora agregó que espera que Dos Bocas terminé costando más de lo estipulado por el gobierno federal, además de que advierte que su construcción podría acarrear retrasos, por lo que calificó el proyecto como «una carga» para Pemex que, en última instancia, requerirá más apoyo soberano para financiar la inversión.

De otro lado, Moody’s dijo que la calificación de de Pemex «Ba2» refleja la alta vulnerabilidad de la empresa a los bajos precios de las materias primas dada su excesiva carga de deuda y su débil liquidez.

«La generación de flujo de efectivo y las métricas crediticias de Pemex seguirán siendo débiles en el futuro previsible debido a una alta carga tributaria, vencimientos de deuda en curso, y subinversión en exploración y producción a favor de una expansión de su negocio de refinación, que ha generado pérdidas durante varios años», explicó la firma.

La agencia calificadora Moody’s afirmó este lunes que es poco probable que el rumbo de la política macroeconómica y fiscal de México cambie luego del resultado de las elecciones del pasado 6 de junio, el que Morena y aliados perdieron espacios en la Cámara de Diputados.

Los resultados electorales fueron precedidos por los anuncios del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sobre los cambios en la Secretaría de Hacienda y en la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico), los cuales tampoco modificarían el rumbo actual, destacó Moody’s.

«En nuestra opinión, los cambios propuestos en el equipo económico y los resultados de las elecciones intermedias no dan lugar a un cambio material en la dirección de las políticas macroeconómicas y fiscales», dijo la agencia en un comunicado.

Recordemos que Morena, PT y PVEM redujeron el número de escaños que tiene hoy en día en la Cámara de Diputados, aunque mantuvieron la mayoría de la mitad más un voto, lo que aún le permitirá alcanzar objetivos clave del gobierno, como un mayor a Pemex y aprobar el presupuesto de 2022.

No obstante, la calificadora, que mantiene la nota soberana de México en un nivel «Baa1» con perspectiva negativa, destacó que la pérdida del control de dos terceras partes en la cámara baja redujo el riesgo de cambios constitucionales radicales, especialmente en el sector energético.

En materia fiscal, dijo Moody’s, el nombramiento de Rogelio Ramírez de la O como próximo secretario de Hacienda favorece la continuidad. «Esperamos que la postura de austeridad fiscal que ha caracterizado a la administración se mantenga».

El economista, un asesor de largo tiempo de López Obrador, sustituirá en la Secretaría de Hacienda a Arturo Herrera, quien será nominado para relevar a finales de este año al actual gobernador de Banxico, Alejandro Díaz de León. El nombramiento tendrá que ser ratificado en su momento por el Senado.

La agencia Moody’s bajó la calificación de riesgo de las obligaciones senior no garantizadas de Deer Park Refining Limited Partnership, a Baa3 desde Baa2, y colocó las notas en revisión para rebajarlas, luego de que se anunciara que Pemex compraría la totalidad de sus acciones.

Una subsidiaria de Royal Dutch Shell acordó vender su 50% en la refinería ubicada en Texas a Pemex en 596 millones de dólares, para convertirse la estatal en la dueña absoluta de la instalación. Se espera que la transacción se cierre en el cuarto trimestre de este año.

«La rebaja de las calificaciones senior no garantizadas de Deer Park a Baa3 refleja la expectativa de Moody’s de que la recuperación total en las ganancias de la compañía y el perfil de apalancamiento se extenderá más allá de 2021», dijo Moody’s en un comunicado la noche de ayer.

La calificadora espera que Deer Park administre proactivamente sus requisitos de liquidez y refinanciamiento en 2021, incluido el de una línea de crédito renovable a corto plazo de 130 millones de dólares con vencimiento en julio de 2021 con los ingresos de los préstamos de los socios.

La agencia también explicó que la revisión a la baja de las calificaciones de Baa3 «refleja aún más la expectativa de Moody’s de que luego de la venta, las calificaciones de Deer Park serán impulsadas principalmente por su dinámica crediticia independiente y el perfil de deuda mucho más débil de Pemex».

Recordemos que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo que se recuperaría en dos o tres años la inversión realizada para hacerse del control de la refinería Deer Park.

La evaluación crediticia independiente de Deer Park está limitada por su configuración de refinería única que, según el comunicado, Moody’s no considera acorde con la calificación de grado de inversión, a pesar de la alta complejidad, la escala significativa y alto nivel de flexibilidad en las materias primas.

La agencia Moody’s advirtió este jueves que la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica que aprobó esta semana la Cámara de Diputados luego de que la enviara el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), traerá un impacto negativo al sector porque socava la competencia y los objetivos de energía limpia del país, advirtió este jueves

«Los cambios a la Ley de la Industria Eléctrica tendrán impacto crediticio negativo para el sector porque limitarán la inversión privada en renovables, al dar prioridad al despacho a CFE, sobre la generación privada», indicó Adrián Garza, analista vicepresidente sénior de la agencia calificadora.

Recordemos que el principal cambio de la iniciativa que envió AMLO y que se aprobó en Diputados,  es eliminar el criterio económico para despachar primero la electricidad de las plantas hidroeléctricas y de combustibles fósiles de la CFE sobre las centrales privadas de renovables y al último las de ciclo combinado.

«Con esto, se pone en riesgo llegar a la meta de generación de energía limpia de 35% del total en 2024», indicó Garza.

Alertó que la reforma también elimina la obligatoriedad de las subastas eléctricas en las que participan privados, ordena revisar los contratos del Gobierno con particulares y cambia las reglas de los Certificados de Energía Limpia (CEL) para darlos a plantas viejas de la CFE.

Los cambios, dijo el analista de Moody’s, ocurren en un tiempo difícil para las crecientes necesidades energéticas del país, que dentro de los próximos 14 años tendrá un incremento de 2.8% en la demanda, con base en el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen).

Pese a lo advertido por la calificadora, y que coincide con lo que han dicho diversos especialistas, el gobierno ha justificado la urgencia de la reforma para «fortalecer» a la CFE.

El plan de negocios de la CFE de 2021 a 2025 contempla proyectos de gas y ciclo combinado en lugar de renovables, por lo que la reforma aumentaría la dependencia sobre este combustible, que ya representa 60% de la generación de electricidad, observó Moody’s.

El proyecto de reforma ya se encuentra en el Senado, donde debe discutirse y votarse dentro de un plazo de 30 días por ser de carácter preferente.

La calificadora Moody’s dijo este miércoles que persisten riesgos para la nota crediticia soberana de México, pese a que proyecta una recuperación económica más acelerada este 2021 tras revisar su pronóstico de expansión del PIB local de 2021 a un 5.5% desde un 3.5% previo.

Recordemos que la economía sufrió su mayor contracción desde la Gran Depresión durante 2020, cuando cayó un 8.5% a tasa anual, golpeada principalmente por la pandemia de Covid-19.

Para 2022, Moody’s prevé un crecimiento económico real de un 2.6%, en lugar del 2% que había estimado inicialmente.

La agencia explicó en un comunicado que la fuerte demanda de exportaciones mexicanas en Estados Unidos será unos de los principales factores del repunte. Sin embargo, advirtió que a nivel doméstico existen riesgos de menor inversión y persistente debilidad en el mercado laboral que afectaría al consumo.

«Presiones para un menor crecimiento a mediano plazo, el apoyo sustancial y recurrente a Pemex (…) y el perfil fiscal del gobierno federal son los factores de riesgo crediticio que no han cambiado», dijo Ariane Ortiz-Bollin, analista senior de la calificadora.

Moody’s estimó que Pemex requerirá apoyos del gobierno por unos 14,700 millones de dólares este año, lo que será clave para un aumento del déficit fiscal en el país.

La especialista a cargo de la nota soberana añadió que la reforma a la ley de la industria eléctrica que este miércoles avanzó en la Cámara de Diputados, y que busca fortalecer a CFE, podría impactar a futuras inversiones en el sector y afectar también al crecimiento económico.

El gobierno federal ha buscado fortalecer el papel del Estado en el sector energético y, entre sus esfuerzos, otorgó recientemente un nuevo estímulo fiscal a Pemex por hasta 73,280 millones de pesos, a fin de apuntalar sus de por sí afectadas finanzas y su producción de hidrocarburos.

Con ese apoyo y los adicionales que se esperan para este año, el déficit fiscal de México se ubicaría en 2021 en un 4.1% del PIB, pronosticó Moody’s, mientras que la deuda subiría moderadamente a un 42.5% del total de la economía.

La agencia calificadora Moody’s dijo este martes que las expectativas de crecimiento económico de mediano plazo para México han continuado deteriorándose por la pandemia del coronavirus, y añadió que las políticas gubernamentales podrían retrasar la recuperación.

La firma, que mantiene la calificación crediticia del país en Baa1 con perspectiva negativa, también cuestionó los supuestos establecidos en el Presupuesto para 2021 aprobado por el Congreso local, pues aseguró que subestima los ingresos.

«La pandemia ha exacerbado las tendencias negativas de crecimiento que se habían hecho evidentes en 2019 y que persistirán más allá de 2020», aseguró Moody’s tras proyectar que el Producto Interno Bruto (PIB) mexicano crecerá un 3.5% este año, tras una contracción estimada del 9% en 2020.

La respuesta del gobierno a la pandemia, añadió Moody’s, ha sido limitada en el apoyo para empresas y hogares y, por lo tanto, ha hecho poco para contrarrestar el impacto económico, lo que dificulta su capacidad para recuperarse más rápido.

Moody’s añadió que el presupuesto para este ejercicio está basado en una previsión optimista de un crecimiento del 4.6%, sobreestimando, por un lado, los ingresos del gobierno provenientes de la producción de petróleo, y subestimando el apoyo que requerirá la endeudada petrolera estatal Pemex.

«Para cumplir con sus metas fiscales para 2021 y cubrir el apoyo subestimado relacionado con Pemex, esperamos que el gobierno reasigne recursos dentro del sector público», dijo la agencia calificadora.

Los sectores de aerolíneas, aeropuertos y hotelería de México, que han sido gravemente afectados por la crisis que generó la pandemia de COVID-19, tendrán «poca mejoría» en 2021, aseguró este jueves la agencia financiera Moody’s en un comunicado.

Sin embargo, añadió, otros sectores enfocados al consumo, incluyendo alimentos empacados y telecomunicaciones, verán una recuperación gradual.

La agencia insistió en que el PIB real de México caerá alrededor del 10% en 2020 antes de recuperarse a un crecimiento de 3.7% en 2021.

Alonso Sánchez, vicepresidente y analista senior de la financiera, señaló que muchas compañías incrementaron su deuda y protegieron sus niveles de liquidez al reducir inversiones de capital, pagos de dividendos y gastos en general.

Ante ese panorama, señala que el sector del turismo en México no volverá a la actividad registrada previo a la pandemia sino hasta 2023, debido a que su total recuperación dependerá de que los consumidores se sientan cómodos viajando.

Ese cálculo coincide con el proyectado por el secretario de Turismo, Miguel Torruco, quien estima que la industria turística, que representa el 8.7% del PIB, no se recuperará del todo hasta 2023.

El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, defendió este miércoles el presupuesto para 2021, al calificar de «responsable» la estimación de crecimiento del próximo año, mientras la agencia calificadora Moody’s advirtió que el enfoque austero del Gobierno «no es sostenible».

La Secretaría de Hacienda entregó ayer a la Cámara de Diputados una propuesta de presupuesto que busca limitar el gasto y pronostica una recuperación parcial.

«En realidad no es un estimado muy optimista, de hecho si piensas que va a haber una caída del 8% y sobre esa caída del 8% un crecimiento del 4.6%, ni siquiera nos pone en los niveles en que estábamos en 2019. Nos parece que es una estimación responsable», defendió Herrera.

Sin embargo, Ariane Ortiz-Bollin, analista para México de Moody’s, dijo que el presupuesto ajustado significaba que la agencia de calificación estaba ahora más preocupada por el crecimiento económico de México que por la deuda.

«No es sostenible», sostuvo Ortiz-Bollin. «No se puede repetir cada año (…) es un limitante».

Moody’s, junto con otras agencias calificadoras, tiene a México a un escalón de perder su calificación de grado de inversión, pero Ortiz-Bollin dijo que no se espera que la nota soberana del país llegue a un valor «basura» en los próximos 12 meses a pesar de una perspectiva negativa.

Herrera aseguró que la estimación de crecimiento de la economía del 4.6% prevista en el proyecto de presupuesto para el próximo año no está atada al desarrollo de una vacuna contra el COVID-19.

Según el documento presentado, el Producto Interno Bruto (PIB) retrocedería un 8% este año golpeado por la pandemia. Sin embargo, el Banco de México estima que el retroceso sería más grande, de hasta un 12.8%.

A pesar de ello, Herrera dijo que la recuperación económica local ya «inició», luego de una caída del 17.1% durante el segundo trimestre del año, el peor retroceso del PIB al menos desde 1993, la fecha más antigua para la cual hay datos disponibles.

Citibanamex presentó este martes los resultados de su última edición de la Encuesta Citibanamex de Expectativas, en el que participan 28 especialistas.

Entre los principales resultados, los participantes de la encuesta esperan un crecimiento económico en 2020 de -7.5%, es decir un ajuste a la baja desde el -6.7% previsto en la encuesta anterior, con un rango en las estimaciones que va desde -9.7% a -4.2%.

Esto representa el sexto decremento al hilo para la mediana de los pronósticos de crecimiento del PIB este año, desde el 1.0% estimado por el consenso de acuerdo a la encuesta publicada el 5 de febrero. Para 2021, la expectativa del consenso para el crecimiento del PIB se mantiene sin cambio en 2.5%.

En cuanto a la inflación general, en abril se estima en 2.1% anual. Los participantes de la encuesta anticipan que el INPC cayó en (-)1.02% m/m en abril, lo que implica una tasa anual de 2.14%. Esta última se ubicaría por debajo de la tasa registrada en marzo de 3.25%, y sería la más baja desde diciembre de 2015. Para la inflación subyacente, se espera una tasa de 0.32% m/m, o bien 3.46% a/a, también menor a la tasa de 3.60% observada en marzo.

Para finales de 2020 y 2021, las expectativas para la inflación general anual disminuyeron a 2.99% y 3.50%, respectivamente, desde las previas de 3.20% y 3.55%.

Los pronósticos de tipo de cambio se mantienen prácticamente sin cambio respecto de hace dos semanas. Ahora se espera que el USDMXN al cierre de año alcance 22.95, similar al estimado de 23.00 pesos por dólar hace una  quincena. Para finales de 2021, el consenso ahora ve al peso en 22.15 unidades por dólar, ligeramente por debajo de los 22.22 que sepronosticaban en la encuesta anterior.

La nueva proyección de Citibanamex coincide con lo anunciado ayer por la agencia calificadora Moody’s, quien redujo su pronóstico de crecimiento económico de México para el cierre de 2020 a una contracción de un 7.0%.

Recordemos que Moody’s, que hasta ahora mantenía una proyección de una caída del 3.7% para el PIB local de este año, recortó a mediados de abril pasado la nota crediticia de nuestro país a “Baa1”, con una perspectiva negativa, lo que indica que es probable una nueva rebaja.

La calificadora explicó que mientras la propagación del virus representa un gran impacto negativo para la economía, las débiles perspectivas de crecimiento y el apoyo continuo a la petrolera estatal Pemex son los principales retos que enfrenta la calificación crediticia.

“La contracción económica de México en 2020 podría ser aún más profunda y la recuperación podría llevar más tiempo de lo que anticipamos. Si la pandemia empeora, las presiones para aumentar el gasto público se sumarían al deterioro de la dinámica fiscal y de la deuda”, dijo Moody’s.

La calificadora Moody’s proyectó que la economía de México se contraiga un 3.7% este año para recuperarse un 0.9% en 2021.

La agencia indicó que su expectativa de crecimiento se da en el contexto de que en el primer trimestre continuó el “mediocre” desempeño mostrado en 2019, además de los efectos de las políticas para contener la propagación del coronavirus en el país.

La agencia precisó en un comunicado que solo para el segundo trimestre anticipa una contracción de un 5.1%, similar al peor registrado durante la crisis de 2009, cuando la economía mexicana fue golpeada por la crisis financiera mundial y por la emergencia sanitaria del H1N1.

“El crecimiento económico se contraerá fuertemente en el segundo trimestre del año, dada la disminución de la demanda externa proveniente de Estados Unidos, que afectará particularmente a las exportaciones manufactureras mexicanas y al sector turístico”, dijo Moody’s.

Por su parte JP Morgan recortó su pronóstico de crecimiento, y proyecta que la economía mexicana presente una contracción de 7% para este año. Recordemos que la estimación previa de la agencia indicaba que la economía crecería un 1.8%.

Para JP Morgan es preocupante que México parece apenas iniciar con el contagio masivo del Covid-19, lo que afectará más a la economía a medida que los comercios cierre, y precisó que el distanciamiento social impactará principalmente en el sector informal, que abarca cerca del 56% de la fuerza laboral en le país.

El banco estimó que en el primer trimestre la economía mexicana caerá 4%, mientras que para el segundo trimestre anticipa una reducción de 35.5% del PIB.

La contracción económica que sufrió México el año pasado por primera vez en una década es un elemento de preocupación para agencias calificadoras como Moody’s y Fitch respecto al futuro de la nota soberana del país latinoamericano.

Durante 2019, el Producto Interno Bruto (PIB) de México se contrajo un 0.1% anual en cifras oficiales preliminares, abatida principalmente por una menor inversión debido a la incertidumbre generada por algunas políticas del primer año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Para Moody’s, tal contracción tiene efectos crediticios negativos para la nota soberana, al tiempo que refleja el sentimiento adverso de los inversionistas, según publicó en un comunicado este martes.

«Si el sentimiento empresarial negativo persiste y la inversión privada sigue teniendo un rendimiento inferior, los ingresos del gobierno podrían quedarse cortos, lo que afectaría el resultado fiscal, ya que el presupuesto de este año se basó en un crecimiento económico anual del 2%», aseguró.

Con base en el desempeño de la economía del año pasado, el análisis pronosticó que han incrementado los riesgos de un ajuste a la baja para este año. «Aun así, proyectamos un crecimiento real del PIB de cerca de 1% en 2020. Para que esto se materialice, tendría que haber un consumo privado relativamente estable, una inversión del sentimiento
negativo de negocios y un mayor gasto gubernamental», mencionó.

Con esto, la agencia recortó su pronóstico desde la previsión de 1.3% de octubre del año pasado.

Fitch, por su parte, indicó que una de las preocupaciones en México es el bajo crecimiento económico local respecto a otros países con niveles de ingresos y calificaciones crediticias comparables, según explicó el analista soberano de la firma, Charles Seville, en un evento celebrado en Ciudad de México.

«Es difícil manejar unas finanzas públicas sostenibles si la economía no está creciendo», dijo Seville, y agregó que, si bien la esperada ratificación del nuevo acuerdo comercial T-MEC puede impulsar la inversión extranjera directa al remover algo de incertidumbre, los inversores domésticos permanecen dudosos.

La economía mexicana está en «recesión técnica» por presentar tres trimestres consecutivos de contracción, aunque para el 2020 se pronostica una recuperación «ligera» y un crecimiento del 1.3 % del PIB, señaló este jueves la agencia calificadora Moody’s.

«Desde nuestro punto de vista consideramos que, efectivamente, México clasifica como una economía en recesión técnica. De que si la recesión es ligera o prácticamente se encuentra en estancamiento, es una discusión que está en la mesa», explicó Alfredo Coutiño, director en Moody’s Analytics y responsable de análisis económico y pronósticos para América Latina.

Y es que el término recesión ha causado controversia desde noviembre pasado, cuando el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), al ajustar los datos económicos, reveló que el PIB se contrajo 0.1% durante tres trimestres consecutivos desde el periodo octubre-diciembre de 2018, y creció un 0% en el tercer trimestre de 2019.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), por ejemplo, redujo este jueves de 0.2% a 0% su pronóstico de crecimiento para México en 2019, aunque su titular, Alicia Bárcena, descartó que esto signifique recesión, una postura compartida por el gobierno mexicano e, inclusive, por algunos grupos empresariales.

«Si eso no se llama recesión, entonces yo creo que habría que definir otro concepto o inventar otro concepto», declaró Coutiño al argumentar que Moody’s utiliza la definición que usan los mercados financieros en «prácticamente» todo el mundo, que se refiere a una contracción económica por dos trimestres consecutivos.

El analista apuntó que las correcciones del Inegi han tendido a la baja, por lo que no descarta que en febrero del próximo año, cuando el instituto revise el crecimiento de todos los trimestres del 2019, se registre una mayor contracción.

«Tienen una alta probabilidad de que, incluso en 2019, presente un crecimiento negativo. Esto nos lleva a que las perspectivas para el 2020 serían incluso menos favorables que las que estamos presentando actualmente», precisó Coutiño.

Pese al panorama de este año, el directivo de Moody’s prevé una recuperación para 2020, aunque «sujeta a riesgos muy importantes». Los factores que contribuirán al crecimiento, enunció, serán una política monetaria menos restrictiva y un programa fiscal de apoyo a los programas sociales de la nueva administración.

También destacó el programa de infraestructura de más de 43,000 millones de dólares de inversión privada, anunciado en noviembre por el presidente Andrés Manuel López Obrador y el sector privado.

El especialista expuso que el efecto negativo que provoca un cambio de gobierno en la economía «se vio agravado» en México por la falta de políticas que garantizaran certidumbre.

La calificadora Moody’s Investors Service dio a conocer este lunes que redujo nuevamente sus proyecciones de crecimiento para la economía mexicana de 2019 y 2020, como resultado de la desaceleración del consumo privado y la inversión.

De acuerdo con sus nuevos cálculos, el Producto Interno Bruto (PIB) de México podría crecer este año un 0.2%, una proyección menor que el 0.5% que anticipaba en la revisión que hizo en agosto pasado.

Para el 2020, la calificadora estima ahora una expansión de 1.3% desde el cálculo anterior de 1.5%.

«Esperamos que la inversión se estabilice en 2020, en parte debido a los efectos de la base de comparación, pero también a un mejor acomodo del sector privado al nuevo entorno político», explicó Moody’s en un comunicado. «En forma adicional, esperamos una ligera recuperación de la inversión pública y el consumo del gobierno», agregó.

Recordemos que el Banco de México (Banxico) estima un crecimiento del PIB mexicano para este año de entre un 0.2% y un 0.7%, frente al aumento de 2.0% registrado en 2018.

Este jueves la agencia de calificadora, Moody’s recortó el pronóstico de crecimiento económico de México a 0.5 por ciento para este año, cifra por debajo de su estimación preliminar de 1.2 por ciento, argumentando la contracción de las inversiones como principal motivo de esta revisión.

“Esta menor expectativa de crecimiento se debe principalmente a una fuerte contracción en las inversiones brutas de capital fijo que comenzó en agosto de 2018, que es poco probable que se recupere. Creemos que la disminución de las inversiones refleja una menor confianza de los inversores en la dirección de la política gubernamental y las condiciones comerciales generales”, indicó.

El ajuste de la calificadora se da luego de que el miércoles el Banco de México recortó su pronóstico de crecimiento para la economía de México a un rango de 0.2- 0.7 ciento desde 0.8 – 1.8 por ciento.

Esta revisión se trató de la quinta actualización a la baja que el Banco Central hace de su estimado para el PIB de este año, desde que lo diera a conocer en noviembre de 2017. En su informe trimestral de esa ocasión, el Banxico pronosticó una tasa de expansión de entre 2.2 y 3.2 por ciento.

Los primeros recortes a la previsión de crecimiento en el presente Gobierno se dieron este año: el 28 de febrero, el Banco Central redujo el pronóstico a un rango de 1.1-2.1 por ciento desde el 1.7-2.7 por ciento y el 29 de mayo Banxico decidió bajar la cifra a un rango de 0.8-1.8 por ciento.

En un nuevo reporte, Moody’s Investors Service estimó que la economía mexicana se desacelerará a 1.2% en 2019, mientras que en 2020 será de 1.5%, debido a la debilidad que presenta la inversión.

La modificación de las previsiones por parte de Moody’s llegan luego de que apenas el mes pasado, el analista soberano para México, Jaime Reusche, refiriera que el escenario base de la calificadora era de un crecimiento de 1.5% para 2019 y de 2.0% para el año próximo.

Hasta el momento, el pronóstico oficial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) sobre el crecimiento de México se ubica en un rango entre 1.1% y 2.1% para 2019, y entre 1.4% y 2.4% para el siguiente año.

Moody’s señaló que, si bien la confianza de los consumidores ha disminuido en los últimos meses, sigue siendo casi máximos históricos, aunque no se ha traducido en una aceleración robusta del consumo.

A pesar de la desaceleración del crecimiento económico que se señala, los bancos mexicanos mantendrán sólidos fundamentos financieros, por lo que el sistema financiero del país se expandirá al 6% en los próximos dos años.

“En repuesta al menor crecimiento económico, limitará el crecimiento de los volúmenes de negocios de los bancos y está por aumentar la morosidad, especialmente entre los préstamos de consumo de mayor riesgo y los préstamos a pequeñas y medianas empresas, que están más expuestas a los ciclos económicos”, señaló Moody’s.

En otros temas, Moody’s indicó que la renuncia de Carlos Urzúa, evidencia disputas de fondo dentro de la administración que encabeza López Obrador en torno al proceso de toma decisiones en materia de política económica.

Sin embargo, agregó que la designación de Arturo Herrera como nuevo titular de la dependencia mitiga las preocupaciones inmediatas que pudieran haber surgido, limitando su impacto en los mercados financieros.

La agencia calificadora Moody’s recortó la estimación de crecimiento para la economía mexicana desde 1.7 a 1.2 por ciento para 2019, con lo que estima mayores recortes al gasto público.

En 2018, la agencia pronosticaba un crecimiento económico por arriba de 2 por ciento para 2019. En febrero, esta estimación bajó a 1.7 por ciento y ahora disminuyó a 1.2 por ciento.

“Continuamos anticipando un año desafiante para la economía de México y prevemos que el crecimiento se desacelerará a 1.2 por ciento en 2019, desde 2 por ciento en 2018. Como resultado, los ingresos públicos pueden ser menores a los que el gobierno estima tener, lo que requerirá nuevos recortes en el gasto para mantener la rectitud fiscal como lo prometió el presidente Andrés Manuel López Obrador”, dijo Alejandro Olivo, director gerente asociado de Moody’s, en un comunicado.

Asimismo, la agencia crediticia prevé que Pemex necesite mayor apoyo económico del gobierno en función de poder lograr financiar las inversiones de capital que tiene planeadas.

“Pemex necesitará aún más apoyo del gobierno para poder sostener los ambiciosos objetivos de crecimiento en la producción que tiene y también podría necesitar ayuda para sus grandes vencimientos de deuda. Esta incertidumbre se suma a la preocupación del mercado en cuanto a la falta de predictibilidad de políticas y a la débil confianza de los inversionistas en Pemex”, dijo Moody´s en el comunicado.

Y agregó que, a pesar de que aún perciben interés de inversión en los proyectos de infraestructura nacionales, la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México en Texcoco debilitó la confianza del mercado y de los inversionistas ante lo que calificaron como un “entorno político impredecible”.