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Este sábado, un coche, varias motocicletas y múltiples barricadas ardieron en las calles del este de París, durante una protesta del movimiento de los chalecos amarillos que culminó en actos dispersos de violencia.

Los bomberos de París apagaron múltiples incendios pequeños alrededor de la Plaza de la República.

Varios reporteros informaron sobre un auto y motocicletas en llamas, mientras que la policía disparaba gas lacrimógeno y granadas antimotines para controlar a la multitud.

La televisión francesa mostró imágenes de médicos voluntarios atendiendo a un manifestante con chaleco amarillo tendido en el suelo.

La jefatura de policía de París dijo que las autoridades detuvieron a 126 personas en la primera hora de la tarde y que hicieron inspecciones aleatorias a más de 11 mil personas que trataban de entrar a la capital para participar en las protestas.

Los chalecos amarillos reanudaron sus protestas en París y otras ciudades para recordarle al gobierno que reconstruir la Catedral de Notre Dame, dañada por el fuego, no es el único problema que el país tiene que resolver.

Aunque el ambiente en el este de la capital francesa era tenso, en general las acciones del sábado con los chalecos amarillos fueron pacíficas.

Muchos manifestantes se sienten frustrados porque la campaña internacional para ayudar a Notre Dame ha eclipsado el movimiento de cinco meses de antigüedad contra la desigualdad de la riqueza. Muchos están furiosos por las donaciones de mil millones de dólares para Notre Dame hechas por magnates mientras sus demandas sociales siguen sin respuesta.

Un representante de la Policía judicial francesa afirmó que los investigadores apuntan a un cortocircuito como la causa más probable del incendio que se desató el pasado lunes 15 de abril en la catedral parisina de Notre Dame.

El funcionario habló de forma anónima con la agencia de noticias AP, debido a que la investigación se encuentra en curso e informó que los investigadores todavía no tienen permiso para trabajar en el interior de la iglesia y buscar en los escombros, por motivos de seguridad.

Asimismo, el agente informó que el monumento aún se está consolidando con tablas de madera para apuntalar algunas partes de las paredes que se encuentran inestables.

Las llamas han producido enormes desperfectos en uno de los mayores símbolos artísticos y arquitectónicos de Francia.

El techo de la catedral, construido en madera, se derrumbó por completo el mismo lunes, tras lo cual, el incendio se extendió a una de las torres y su aguja central colapsó por las llamas.

Prácticamente desde el comienzo de la tragedia se descartó que se tratase de un acto provocado. El propio Fiscal de París desechó que el incendio se hubiese producido a propósito. Todo apuntaba a que podía estar relacionado con las obras de restauración que se estaban llevando a cabo y que debían finalizar en 2022.

Aún así, la Fiscalía de París ha abierto una investigación en la que están participando más de 50 personas. Se tratará de establecer, además de la causa, las posibles responsabilidades, deficiencias o negligencias que pudieron ocasionar la tragedia.

Emmanuel Macron, presidente de Francia, dijo este martes que quiere que la Catedral de Notre Dame, devastada por el fuego, quede reconstruida dentro de cinco años.

“Reconstruiremos la catedral aún más bella y quiero que esté acabada en cinco años” dijo el jefe de Estado desde el Palacio del Elíseo.

Y añadió: «podemos hacerlo y, una vez más, nos movilizaremos» para hacerlo.

El mandatario, quien debía hacer una alocución la víspera sobre las medidas para hacer frente a la crisis de los “chalecos amarillos“, pero que fue anulada debido al siniestro, dijo hoy que volvería a abordar las cuestiones políticas “en los próximos días”.

“Mañana la política y sus tumultos volverán a imponerse pero todavía no es el momento”, añadió.

Durante su discurso, Macron dio las gracias a los bomberos, policías, personal sanitario y a los donantes que están aportando dinero para la renovación del emblemático monumento e insistió en la unidad del país después de la tragedia: “Hemos visto esta capacidad para movilizarnos y de unirnos para vencer”.

La catedral de Notre Dame de París, símbolo de la cultura europea, sufrió este lunes un devastador incendio que arrasó con buena parte de la estructura y ha derribado su aguja y techo, construidos entre los siglos XII y XIV.

Desde las siete de la tarde de ayer, se observaba una gran cantidad de humo, visible desde kilómetros de distancia.

A través de redes sociales, diversos usuarios han capturado y compartido en video el impactante instante en el que la aguja del edificio se derrumbó como consecuencia las llamas.

La catedral, de estilo gótico, es un símbolo de la capital francesa, Patrimonio Mundial de la Unesco y uno de los monumentos más visitados del mundo. Cada año recibe alrededor de 13 millones de visitantes.

Llegó a temerse un desastre total con el incendio, pero hacia las 23:00 horas, los bomberos aseguraron que la estructura y las torres estaban a salvo.

De acuerdo con expertos, reparar los destrozos puede llevar años.

Pocas horas después de que los bomberos declararan controlado, la pasada madrugada, el incendio que ha devastado, pero no destruido completamente, como se temió en un principio, buena parte de la emblemática Catedral de Notre Dame, los planes para su restauración y, sobre todo, los fondos necesarios para ello, empezaron a llegar de todas partes.

Entre las donaciones más generosas que se han recibido hasta ahora están las hechas por tres de las familias más poderosas de Francia. El grupo Louis Vuitton Moët Hennessy, del empresario Bernard Arnault, anunció la donación de 200 millones para “la reconstrucción de esta extraordinaria catedral, símbolo de Francia, de su patrimonio y de su unidad”, dijo el grupo en un comunicado, en el que además puso a disposición de las autoridades todos sus equipos «creativos, arquitectónicos, financieros para ayudar al largo trabajo de reconstrucción de una parte, y de la colecta de fondos de la otra, que se anuncia”.

De igual modo, el magnate François-Henri Pinault, uno de los grandes mecenas del arte francés, y su padre, François, donarán 100 millones para las obras en la catedral, según anunció el empresario, que preside el conglomerado de empresas Artemis y el grupo Kering, dueño de marcas de lujo como Saint Laurent, Gucci o Alexander McQueen.

Otros 100 millones de euros donará la petrolera Total, según anunció este martes el presidente ejecutivo del grupo petrolero y gasífero francés, Patrick Pouyanné, en Twitter.

También el Ayuntamiento de París ha anunciado ya el desbloqueo inmediato de 50 millones de euros, mientras que la presidenta de la región de París, Valérie Pécresse, anunció otros 10 millones de los fondos de emergencia “para que las obras más urgentes puedan comenzarse rápidamente”, dijo en una visita matutina a la catedral.

La ayuda exterior tampoco se ha hecho esperar. Varias organizaciones estadounidenses ya han comenzado a recaudar fondos para la restauración de Notre Dame. French Heritage Society, con sede en Nueva York, inició el proceso de recolecta incluso antes de que las llamas fuesen extinguidas por los bomberos franceses.

De igual modo, la plataforma de microfinanciación GoFundMe también ha sido de las primeras en poner en marcha un mecanismo de recaudación. En su portal, se abrieron más de 50 campañas relacionadas a la catedral en todo el mundo.

Luego de más de 9 horas, el incendio que ha consumido gran parte de la catedral de Notre Dame en París, Francia, ha logrado controlarse, al grado de que gran parte de los bomberos que trabajan se han comenzado a retirar.

Autoridades indicaron que los trabajos de contención seguirán durante las próximas horas, para apagar cualquier llama que quede, y evitar que otras vuelvan a encenderse.

En redes sociales comenzaron a circular las primeras imágenes del interior de la catedral. Fue la periodista Nicole Cousins, quien compartió el material de la agencia Reuters.

En las imágenes se aprecia como quedaron diversas partes de la catedral. Una de ellas muestra la vista general desde la entrada de la catedral.

Se observan grandes columnas de humo en el atrio principal, así como que la cruz que se encontraba en el altar permaneció en su lugar pese al incendio.

En otra de las imágenes se puede ver como uno de los techos se quebraron debido al fuego que consumió la parte alta del inmueble.

Más de 500 bomberos colaboraron para sofocar el incendio que se originó desde las 18:50 horas, y que acabó con al menos dos tercios de la cubierta de la catedral; adicional provocó el desplome de la aguja del templo, la cual estaba echa de más de 500 toneladas de madera.

En su mensaje a medios, el presidente Emmanuel Macron dijo que lo pasó en la catedral era «evidentemente, un drama terrible». Informó que gracias al valor del personal que trabajó para contener el fuego, la fachada y las dos torres principales no se derrumbaron.

El presidente francés insistió que «Notre Dame de París es nuestra historia, nuestra literatura, nuestro imaginario, el lugar donde hemos vivido todos nuestros grandes momentos, nuestras epidemias, nuestras guerras, nuestras liberaciones. Es el epicentro de nuestra vida, es el punto de referencia de donde parten las distancias y de donde se mide desde París. Es tantos libros, tantas pinturas. Es una catedral que es la de todas las francesas y todos los franceses, hasta de los que nunca han venido».

El rector-arcipreste de la catedral de Notre Dame, Patrick Chauvet, ha anunciado que  se han salvado dos de los objetos religiosos más importantes que albergaba el inmueble: la Corona de Espinas y la Túnica de San Luis.

La reliquia de la Corona de Espinas corresponde a la corona que los soldados romanos colocaron a Jesús de Nazaret en la cabeza durante su crucifixión para burlarse de que se hubiera proclamado rey de los judíos.

El otro objeto rescatado es la Túnica de San Luis, un jubón que supuestamente perteneció al rey Luix IX (1214-1270), último monarca europeo que se embarcó en una cruzada para recuperar Jerusalén.

Adicional, el Gobierno francés cree que la estructura de la catedral de Notre Dame de París «puede haberse salvado»,
debido al enfriamiento registrado tras el arribo de los cuerpos de bomberos.

El secretario de Estado del Interior francés, Laurent Nunez, declaró a los periodistas que «el fuego ha bajado en intensidad» gracias a la labor de los bomberos, por lo que se ha entrado «en fase de enfriamiento».

Al respecto informó de que hay un bombero herido de gravedad, en los trabajos de extinción que se realizan en la catedral.

Nunez rechazó las críticas expresada en las redes sociales, sobre la decisión de no utilizar helicópteros o aviones  cisterna para sofocar el fuego. «El lanzamiento de agua desde el aire habría sido extremadamente peligroso».

El jefe del dispositivo de bomberos que trabaja en apagar el fuego, Jean-Claude Gallet, explicó que era necesario esperar «varias horas», pues lo que se busca es que se enfríe la estructura y así evitar el derrumbe.

Relató que están tratando de poner a salvo el mayor número de obras de arte de la catedral, aunque reconoció que resulta muy complicado por el humo y por que no dejan de desprenderse fragmentos desde los techos.

 

Foto: Twitter @FerCanalesF

La tarde de este lunes se reportó sobre el incendio en la icónica catedral de Notre Dame en París, Francia. Los hechos ocurrieron cerca de las 18:50 hora local, y aunque por el momento se desconocen las causas del incendio, todo indica que los trabajos de restauración que se realizaban pudieron haber provocado el siniestro.

El lamentable incendio ha generado diversas reacciones entre la comunidad internacional, entre las que ha llamado la atención la del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien calificó el incendio como «horrible».

A través de sus redes sociales aprovechó para sugerir desplegar aviones cisterna para combatir las llamas.

«Es tan horrible ver el enorme incendio en la catedral de Notre Dame en París. Tal vez se puedan usar aviones cisterna para apagarlo. ¡Debe actuarse rápidamente!», tuiteó el mandatario.

Quien también reaccionó fue el Vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, e indicó que al ser la catedral de Notre Dame un símbolo icónico de la fe para la gente de todo el mundo, “es desgarrador” verla en llamadas.

“Nuestros pensamientos y oraciones están con los bomberos en la escena y todo el pueblo de París”, señaló.

El gobierno de México, en voz del Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) lamentó el siniestro, y dijo que “es una desgracia para el arte, la cultura y la religión”.

El canciller Marcelo Ebrard también se pronunció. El titular de la SRE dijo que nuestro país lamenta profundamente el incendio en la catedral. “Pueblo y Gobierno de México expresan su solidaridad con Francia y ponen a disposición su apoyo y conocimientos para la reconstrucción que habrá de venir”, dijo.

El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, también se refirió al incendio que consume la catedral de Notre Dame. Dijo que “es una catástrofe para Francia. Y lo es para España y para Europa”.

Lamentó que las llamas estén acabando con 850 años de historia, de arquitectura, de pintura y de escultura. “Será difícil olvidarlo. Francia puede contar con nosotros para recuperar la grandeza de su patrimonio”.

El Secretario General de la ONU, António Guterrez, afirmó estar “horrorizado” por lo sucedido en la catedral francesa, la cual calificó como “un ejemplo único del patrimonio mundial que se ha mantenido en pie desde el siglo XIV. Mis pensamientos están con el pueblo y el gobierno de Francia”.

Por su parte el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció la cancelación de su discurso a la nación que tenía previsto hacer este lunes, debido al incendio en la catedral de Notre Dame.

Macron se trasladó hasta el lugar de los hechos para supervisar y conocer los detalles del siniestro.

 

El presidente francés, Emmanuel Macron, promulgó este jueves la ley que otorga a la policía mayores prerrogativas para contrarrestar los disturbios en las manifestaciones, esto en el marco de la crisis que atraviesa su país por las protestas de los llamados «chalecos amarillos”.

El proyecto de ley, que fue adoptado en el Parlamento en marzo pasado pese a que algunas asociaciones la consideran liberticida, fue firmada por el mandatario francés y publicada este jueves en el diario oficial.

El ministro del Interior, Christophe Castaner, aplaudió la promulgación de la ley que dijo, «protege a los franceses frente a la inseguridad y a la violencia».

El Consejo Constitucional francés, el máximo órgano de consulta sobre la constitucionalidad de las leyes francesas, censuró a inicios de mes una de las medidas más emblemáticas de esta ley, que preveía prohibir de forma preventiva la participación en manifestaciones a personas consideradas peligrosas.

Inspirada de la ley de prohibición de estadio, este artículo fue rechazado por asociaciones y miembros de la oposición, que consideraban que violaba el derecho a la libre expresión y de reunión, protegidos por la Constitución.

Sin embargo, el Consejo Constitucional validó otros dos artículos controvertidos de esta ley: el artículo 2 que autoriza a las autoridades registrar bolsos y vehículos en las manifestaciones y en las zonas aledañas; y el artículo 6 que tipifica como delito el ocultarse el rostro durante protestas, y que puede ser castigado con un año de prisión y una multa de 15.000 euros.

Las protestas de los «chalecos amarillos», que se manifiestan desde hace cinco meses contra la política social y fiscal del gobierno, se han convertido en el mayor desafío de la presidencia de Macron.

Varias de las manifestaciones de este grupo que sale a las calles todos los sábados desde el pasado 17 de noviembre, se han visto empañadas por actos violentos, incluyendo saqueos de comercios y quema de vehículos.

El gobierno francés anunció este lunes la destitución del jefe de policía de París y la prohibición de manifestaciones de «chalecos amarillos» en ciertos puntos del país si hay «elementos ultras» entre ellos.

«Prohibiremos las manifestaciones que se reivindiquen de ‘chalecos amarillos’ en los barrios más afectados en cuanto tengamos conocimiento de la presencia de ultras», anunció a la prensa el primer ministro Edouard Philippe.

El anuncio llega dos días después del saqueo que se vivió en la emblemática avenida de los Campos Elíseos.

Philippe comunicó además la destitución del jefe de policía de París, Michel Delpuech, de 66 años. Y es que, según un alto funcionario de seguridad, la policía no pudo contener los disturbios durante la protesta de este fin de semana.

En declaraciones a la emisora de radio RTL, el secretario de Estado de Seguridad, Laurent Nunez, señaló que la policía estaba preparada para un repunte de la violencia, pero el sábado se mostró «menos reactiva» que en protestas anteriores.

Según se reportó, algunos participantes de la movilización de este fin de semana provocaron peligrosos incendios, saquearon tiendas de lujo y atacaron a policías a lo largo de la avenida Campos Elíseos.

Después de semanas de baja actividad, el movimiento de los «chalecos amarillos» cobró un nuevo impulso este sábado, aunque con violencia, en una gran manifestación en París donde se registraron enfrentamientos con la policía, saqueo de tiendas e incendios de barricadas en la famosa avenida de los Campos Elíseos.

Según reportes oficiales, el saldo de dicha movilización fue de 109 detenidos y 12 heridos. En total, el ministerio del interior reportó que 32,300 personas se manifestaron en Francia; sin embargo dicha cifra difiere de lo registrado por los organizadores. Según los «chalecos amarillos» fueron 230,766 los manifestantes.

Las protestas se produjeron mientras el presidente Emmanuel Macron pasaba el fin de semana esquiando en los Pirineos, en el suroeste francés, con su esposa Brigitte.

A causa de los incidentes, Macron se vio obligado a suspender su fin de semana para regresar a París donde asistió por la noche a una reunión de crisis en el ministerio de Interior en la que pidió «decisiones fuertes, complementarias» para que estos incidentes violentos «no se reproduzcan».

«Hay gente que intenta por todos los medios (…) dañar la República para romper, destruir con el riesgo de matar», dijo subrayando que «todos los que estaban allí son cómplices» de los destrozos en la avenida de los Campos Elíseos.

 

Los «chalecos amarillos», que han protagonizado una serie de protestas desde noviembre pasado en Francia, se manifestaron de nuevo este sábado para dar inicio a un «gran mes» de movilización para marcar el fin del «gran debate» lanzado por el presidente, Emmanuel Macron, en respuesta a su movimiento.

En París, cientos de personas se dieron cita en el Arco del Triunfo y marcharon por 12 km bajo una fuerte vigilancia policial. También se organizaron marchas en otros puntos del país, por la tarde, en ciudades como Marsella, Montpellier, Toulouse y Arles (sur), en Estrasburgo (noreste), Nantes (oeste) o Burdeos (suroeste).

En el norte, los organizadores llamaron a los «chalecos amarillos» de la región y de los países vecinos (Bélgica, Reino Unido, Luxemburgo, Holanda, Alemania) a «converger» hacia Lille. «La lucha es internacional», afirmaba el mensaje del evento en Facebook, traducido al inglés y al alemán.

En París, la multitud era menos numerosa que la de otros sábados, admitieron varios manifestantes, que tenían las esperanzas puestas en la protesta del 16 de marzo, presentada como una jornada clave.

El 16 de marzo coincide con el fin del Gran Debate nacional que el 15 de enero lanzó el jefe del Estado francés. Este último, muy criticado por los «chalecos amarillos», que reclaman su dimisión, organizó una consulta nacional sin precedentes, de dos meses de duración, para intentar responder a la ira de los manifestantes, recabando las inquietudes de los franceses.

El debate, que dio lugar a 10,000 reuniones en Francia y más de un millón de aportaciones por internet, fue tachado de «farsa» y de «campaña de comunicación» por numerosos «chalecos amarillos».

El atípico movimiento de protesta, apolítico y al margen de los sindicatos, surgió contra la subida de los carburantes y para exigir un mayor poder adquisitivo, pero con el tiempo ha extendido sus reivindicaciones.

 

En Francia, un manifestante que participaba en la protesta de los “chalecos amarillos” perdió una mano durante los enfrentamientos con las fuerzas del orden. El hecho ocurrió cuando un grupo trataba de forzar las verjas de seguridad de la Asamblea Nacional.

Según fuentes policiales citadas por la cadena “BFM TV”, el hombre tomó una granada lacrimógena lanzada por los antidisturbios con la intención de reenviarla contra los agentes, pero el artefacto le estalló en la mano y se la arrancó.

Los “chalecos amarillos” se manifiestan otra vez en las calles de París, y en varias ciudades de Francia por decimotercer sábado, casi tres meses después del inicio de las protestas.

En la capital parisina, los manifestantes se dieron cita en la Plaza Charles de Gaulle y en torno al Arco del Triunfo, según imágenes transmitidas por canales de televisión.

Armados con banderas francesas y pancartas anti-Macron, los manifestantes comenzaron su recorrido por los Campos Elíseos y pasaron por delante del Ministerio de Asuntos Exteriores, la Asamblea Nacional, el Senado, la sede de la patronal, para terminar en el Campo Marte, frente a la Torre Eiffel.