Emmanuel Macron, Olaf Scholz y Mario Draghi pudieron percibir la «barbarie» de la guerra desencadenada hace casi cuatro meses por la invasión rusa, al realizar este jueves su primera visita a Ucrania desde el inicio del conflicto.

El presidente francés y los jefes de gobierno de Alemania e Italia se dirigieron a la ciudad mártir de Irpin, en las afueras de Kiev. Los acompañó el presidente rumano, Klaus Iohannis.

Tras el recorrido desde Kiev, de unos 20 kilómetros, los líderes europeos fueron recibidos con una primera imagen ahora familiar, pero aun así escalofriante: la de un puente con sus pilares derrumbados. En los primeros días de la guerra, cientos de habitantes de Irpin habían huido por un camino improvisado de tablas sobre las ruinas de este puente.

En el día 113 de la guerra, los cuatro dirigentes europeos realizaron una visita de la ciudad en ruinas, acompañados por el ministro ucraniano a cargo de la Descentralización, Oleksii Chernyshov, que les reiteró la voluntad de reconstuir la ciudad rápidamente y de que sus habitantes regresen.

«Reconstruiremos todo», prometió Draghi, en tanto que Macron hizo hincapié en la necesidad de «juzgar los crímenes de guerra».

La Unión Europea debe decidir la próxima semana si concede a Ucrania el estatuto de candidato oficial al bloque.

Al final de la visita, los convoyes volvieron a Kiev, donde les esperaba en el palacio presidencial el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. Tras un apretón de manos, los líderes se retiraron para discutir a puerta cerrada.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, reconoció hoy que la visita a Kiev de los líderes europeos supone un «mensaje de solidaridad».

«Por supuesto, doy la bienvenida a que el presidente Macron y el canciller Scholz y también el primer ministro Draghi estén en Kiev. Es un mensaje de solidaridad, pero de muchas formas, por supuesto, este mensaje ya ha sido enviado por estos países», declaró Stoltenberg en una rueda de prensa posterior a la reunión de ministros de Defensa aliados celebrada entre ayer y hoy en Bruselas.

En ese sentido, señaló que los tres Estados, miembros de la OTAN y de la Unión Europea, están proporcionando y han dado «durante mucho tiempo un apoyo significativo a Ucrania».

El secretario general aliado también se refirió a las solicitudes de Finlandia y Suecia para entrar en la OTAN, que por ahora permanecen bloqueadas por el rechazo de Turquía.

Finlandia y Suecia han solicitado la entrada en la OTAN tras la invasión rusa de Ucrania, pero el proceso de adhesión se ha complicado por las preocupaciones de Turquía, miembro de la Alianza que acusa a Helsinki y, sobre todo, a Estocolmo, de mantener una política de acogida de militantes kurdos.

Los treinta miembros actuales de la OTAN deben respaldar por unanimidad la entrada de nuevos países, por lo que se necesita el visto bueno de Ankara. Stoltenberg recalcó que su objetivo es «encontrar una solución tan pronto como sea posible» y que tanto él como su equipo están implicados en el asunto.

Ana Paula Ordorica es una periodista establecida en la Ciudad de México. Se tituló como licenciada en relaciones internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y tiene estudios de maestría en historia, realizados en la Universidad Iberoamericana.



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