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El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, favorito rumbo a la elección presidencial de Brasil, manifestó su confianza en ser elegido jefe de Estado sin necesidad de disputar una segunda vuelta.

El candidato por el progresista Partido de los Trabajadores (PT) se refirió a la posibilidad de ser elegido presidente el próximo 2 de octubre sin necesidad de ir a una segunda vuelta el 30 de octubre, para lo que necesitaría obtener más de la mitad de los votos válidos en la primera jornada.

«No tengo por qué tener vergüenza de intentar ganar en la primera vuelta. ¿Si el que tiene el 5% (de la intención de voto en los sondeos) sueña en alcanzar el 40%, por qué quien tiene más del 40% no puede soñar en tener otro poquito y ganar en la primera vuelta?», dijo Lula en un mensaje en sus redes sociales.

El exlíder sindical lidera todas las encuestas de intención de voto con cerca del 44% y una ventaja de 12 puntos sobre su principal rival, el actual presidente Jair Bolsonaro, líder de la ultraderecha, que aspira a ser reelegido y al que los sondeos le atribuyen cerca del 32%.

El mensaje de Lula fue interpretado como un llamado a los seguidores de Ciro Gomes, el tercero en los sondeos (7%), tercer candidato más votado en las presidenciales de 2018, aspirante por el Partido Democrático Laborista (PDT) y cuya candidatura impidió que el expresidente obtuviera el apoyo de todas las fuerzas progresistas importantes en Brasil.

«Dicen que cuando soñamos juntos podemos hacer realidad los sueños. Estoy convencido de que si seguimos trabajando como lo venimos haciendo, podemos ganar en la primera vuelta», agregó el exmandatario.

Hasta hace dos semanas, las encuestas indicaban que el líder progresista tenía una intención de voto superior a la de todos los demás candidatos juntos, es decir, que tendría más de la mitad de los votos útiles (descontados blancos y nulos), lo que le garantizaría ser elegido sin necesidad de segunda vuelta.

Pero las encuestas divulgadas desde la semana pasada muestran que, con el crecimiento de los candidatos de la tercera vía, entre los cuales está Ciro Gomes, Lula ya no tiene una intención de voto superior a la de los demás candidatos y difícilmente conseguiría más de la mitad de los votos útiles.

Según un sondeo divulgado el lunes por el instituto Ipec, mientras que Lula tiene el 44% de la intención de voto, los demás candidatos juntos suman cerca del 46% .

Foto: Twitter @ricardostuckert vía @LulaOficial

Iniciaron las campañas presidenciales en Brasil, en la que ha sido considerada como una disputa de electoral de alto voltaje, con el ultraderechista Jair Bolsonaro y el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva como protagonistas de la contienda más polarizada en décadas.

El presidente Bolsonaro encabezó un mitin en la misma esquina en la que fue apuñalado en la campaña de 2018, en Juiz de Fora, en el estado de Minas Gerais: «La ciudad donde renací», dijo al inicio de su discurso cargado de declaraciones patrióticas y alusiones a Dios y a la Biblia.

Bolsonaro reiteró su promesa de luchar contra la inflación de dos dígitos, el aborto, las drogas y defender la «propiedad privada», advirtiendo de una «amenaza comunista» en Brasil si pierde los comicios.

Su esposa, Michelle Bolsonaro, suscitó igual o incluso más entusiasmo. «Ella es la persona más importante aquí», dijo el mandatario sobre la primera dama, una ferviente evangélica que cobró protagonismo en la precampaña.

Por su parte, Lula encabezó un acto también cargado de simbolismo en una fábrica automotora en Sao Bernardo do Campo, región metropolitana de Sao Paulo donde se forjó como líder sindical en los años 1970.

El expresidente, de 76 años, líder de las encuestas, recuperó sus derechos políticos en 2021 tras la anulación de sus condenas en la trama anticorrupción «Lava Jato»-

La consultora IPEC indicó ayer que Lula reúne 44% de las intenciones de voto en la primera vuelta que está programada para el 2 de octubre, frente a un 32% de Bolsonaro, según su última encuesta. El Instituto Datafolha colocó el mes pasado a Lula con 47% y a Bolsonaro con 29%, lo que muestra que la ventaja del izquierdista se ha recortado.

Bolsonaro ha definido la campaña como una batalla entre el «bien y el mal», asegurando que la vuelta de Lula al poder podría significar la instalación del «comunismo» en Brasil.

Lula promete restaurar los logros sociales para las clases más vulnerables que caracterizaron su gobierno, a la vez que ataca duramente a Bolsonaro por las 680,000 muertes en Brasil durante la pandemia.

La principal preocupación de los brasileños, según las encuestas, es la situación económica, marcada en los últimos años por altos niveles de desempleo y una inflación que ha restado popularidad a Bolsonaro.

Además del pedido explícito de votos en actos públicos, a partir de este martes queda permitida la propaganda por internet, donde especialmente Bolsonaro cuenta con millones de seguidores en redes sociales.

Más de 156 millones de brasileños están habilitados para votar el 2 de octubre, primera vuelta de unas elecciones en las que también se disputan cargos de diputados, senadores y gobernadores de los 26 estados del país.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó este martes sobre reportes de ataques contra primates en Brasil debido al miedo a la viruela de mono.

Al lamentar los ataques insistió que los brotes actuales se debe a la transmisión entre humanos, y no por los animales.

«La gente tiene que saber que la transmisión que estamos viendo ahora es entre humanos», recalcó una portavoz de la OMS, Margaret Harris, en una rueda de prensa en Ginebra.

Y es que según la página de noticias brasileña G1, una decena de monos habrían sido envenenados, y algunos heridos, en menos de una semana en una reserva natural de Rio do Preto, en el estado de Sao Paulo en Brasil.

Los socorristas y activistas sospechan que los animales fueron atacados después de que se confirmaran tres casos de viruela del mono en la zona, según G1.

También fueron atacados en varias ciudades brasileñas, según la misma fuente, que cita la asociación de lucha contra el tráfico ilegal de animales salvajes Renctas.

Hasta ahora, Brasil ha registrado más de 1,700 casos de viruela del mono y un fallecido, según datos de la OMS.

El término de viruela del mono fue usado tras la detección del virus en 1958 en monos de un laboratorio en Dinamarca, pero el virus también fue encontrado en otros animales, sobre todo en roedores.

La enfermedad fue detectada por primera vez en el ser humano en 1970 y es menos peligrosa y contagiosa que su prima la viruela, erradicada en 1980.

El virus puede transmitirse de animal a hombre, pero la explosión reciente de casos se debe a la transmisión entre humanos por contactos estrechos, recalcó Harris. La gente «ciertamente no debería atacar a los animales», añadió.

La OMS activó su máximo nivel de alerta a finales de julio para tratar de contener el brote de esta enfermedad.

Las síntomas de Francisco comenzaron después de regresar a su hogar en la Ciudad de México desde California a finales de junio. Comenzó con dos granos en los glúteos, pero una semana después tenía lesiones por todo el cuerpo, la boca tan llena de llagas que apenas podía hablar o beber agua.

«El dolor fue inexplicable, catastrófico», dijo Francisco, de 44 años, en entrevista con la agencia Reuters, a quien pidió ocultar su nombre real.

Francisco es uno de los al menos 59 infectados de viruela del mono que se han confirmado en México desde mayo pasado, un número que los expertos creen que podría ser mayor.

En América Latina, México se posiciona detrás de Brasil y Perú en número de casos confirmados de la enfermedad infecciosa, que se ha propagado principalmente entre hombres homosexuales y bisexuales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la viruela del mono como una emergencia sanitaria mundial el pasado 23 de julio, lo que provocó una mayor atención por parte de las autoridades regionales, sin embargo, algunos médicos y activistas en los dos países más grandes de América Latina han denunciado que la respuesta ha sido demasiado tibia.

Temen que las autoridades no hayan aprendido la lección de la pandemia de COVID-19, que ha puesto en jaque a los sistemas de salud y ha dejado a los gobiernos sin fondos.

La situación es similar en Brasil, donde los 970 casos registrados representan más de dos tercios del total de la región, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El Ministerio de Salud de Brasil anunció un plan de emergencia contra la viruela del mono el 28 de julio, más de un mes después de su primer caso y un día antes de informar la primera muerte por este tipo de viruela fuera de África en el brote actual.

Tras el comunicado de la OMS, la Secretaría de Salud en nuestro país publicó su primer consejo relacionado con viruela del mono desde que el país confirmó el primer caso.

En Broojula, Ana Paula Ordorica platica con Jorge Saavedra, Director Ejecutivo del AHF Institute, especialista en temas de salud pública, sobre cómo se transmite esta enfermedad y todo lo que se debe saber para no infectarse, y si debemos preocuparnos.

En otro de los eventos que ha tenido, el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró este jueves que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) «es un regalo para México», por lo que dijo priorizará las relaciones entre ambos países si llega a la Presidencia de su país en las próximas elecciones.

«Pienso que López Obrador es un regalo que este país ha recibido. Un hombre como López Obrador no nace todos los días y menos llega a alcanzar la Presidencia de la República. Y pueden estar seguros de que va a ser muy atacado”, dijo Lula al acudir al Senado.

Lula participó en una reunión con senadores de Morena, el PT y el Partido Encuentro Social (PES), quienes lo recibieron entre vítores de «¡presidente, presidente!».

El brasileño reconoció que «si tuviera buen juicio, buena cabeza, no sería otra vez candidato» a la Presidencia de Brasil en las elecciones de octubre, en las que competirá contra el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro, pero ha advertido un retroceso en el bienestar social.

“Ahora todo eso se ha destruido, por eso estoy convencido de que tengo que volver a ser candidato y quiero decir a ustedes que nuestra relación con México será una relación altamente prioritaria. Yo tuve buena relación con México”, sostuvo Lula.

López Obrador y Lula se reunieron ayer en el Palacio Nacional, donde conversaron por horas sobre la integración latinoamericana, según reveló el presidente mexicano en su conferencia de este jueves.

El expresidente brasileño destacó que el gobierno de la llamada Cuarta Transformación está aplicando políticas sociales y combatiendo la pobreza como lo hizo él en la nación suramericana, y advirtió que eso traerá «ataques» contra López Obrador y su partido.

“La élite mexicana no va a querer una política de bienestar social. Así como no estuvo contenta en Brasil, en Argentina, que la gente progresara, como en ningún país del mundo”, indicó.

Lula se mostró convencido de que es posible recuperar Brasil, para que las personas vuelvan al empleo y «a tener sus tres comidas diarias». “Yo ya lo hice una vez y por eso yo pongo mi disponibilidad para ser candidato a presidente de la República. No sé si voy a vencer las elecciones, todo indica que sí”, remató.

El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva confirmó este miércoles, durante una visita a México y luego de reunirse con el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que volverá a competir por la presidencia de su país, en octubre próximo.

«Pensamos disputar las nuevas elecciones en Brasil», afirmó el exmandatario durante su participación en la segunda Asamblea de Legisladores de Morena, partido fundado por López Obrador, y que se llevó a cabo en la Ciudad de México.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) despejó así la incógnita sobre su candidatura para convertirse por tercera ocasión en presidente de su país.

El símbolo de la izquierda latinoamericana afirmó ante legisladores de los partidos Morena, del Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM), que mantiene la energía de cuando comenzó en la vida política y consideró que América Latina necesita una nueva gobernanza tal como, según él, ha sucedido en México.

«Puedo decirles que hoy vine a México para aprender con ustedes, (para aprender) cómo es posible que con mucha disposición y tenacidad cambie la historia de un país», indicó. Dijo que lo que Morena está haciendo en tan poco tiempo de gobierno es «de una grandeza extraordinaria que tal vez lleve cierto tiempo para que todos entiendan que está sucediendo una revolución política».

Da Silva exaltó las similitudes que tiene el gobierno del presidente López Obrador, con los ideales de su partido, como la atención a las causas pobres y el trabajo para el pueblo. Aseguró que de ganar las elecciones en octubre próximo «no vamos a abdicar patrimonio que fue adquirido por el pueblo».

Indicó que su partido puede tener plena seguridad de que es un partido hermano del mexicano Morena.

Da Silva destacó que tras la reunión con AMLO, asumió el compromiso de venir a México «para consolidar la más grande relación política que se dará en 2023».

Y afirmó que al igual que López Obrador busca que respete a su pueblo, «a nuestra soberanía, a nuestra cultura y respeto para que podamos decidir qué podemos hacer».

Exaltó que busca culminar el proyecto que inició hace casi 20 años al frente de su país. «En 13 años hicimos lo que la elite brasileña no logró hacer en un siglo de inclusión social», puntualizó.

Su visita a México se produce mientras Brasil se prepara para celebrar en octubre las elecciones presidenciales, en las que se espera que Lula y el actual presidente, el ultraderechista Jair Bolsonaro, sean los principales contendientes.

La intención de voto de Da Silva se fortaleció desde que recuperó sus derechos políticos en marzo del 2020, luego de que un juez del Supremo Tribunal Federal brasileño anulara todas sus condenas y posibilitara su participación en la carrera por el poder.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) reveló este martes que mañana tendrá una «reunión de amigos» con el exmandatario brasileño y líder izquierdista, Luiz Inácio Lula da Silva.

«Esta es una reunión de amigos y de quienes estamos buscando que las cosas cambien en América Latina, y en toda nuestra América y en el mundo, entonces va a venir a desayunar”, dijo López Obrador.

Lula, quien fue presidente de Brasil de 2003 a 2010, llegó ayer lunes a nuestro país, donde lo recibió el canciller Marcelo Ebrard.

Entre sus actividades públicas está una participación con la Asociación Nacional de Legisladores de la Cuarta Transformación, la alianza legislativa que encabeza Morena, en la que también estará el secretario de Gobernación, Adán Augusto López.

La visita ocurre mientras Brasil, la democracia más grande de Latinoamérica, se prepara para celebrar en octubre las elecciones presidenciales, en las que se espera que Lula y el actual presidente, el ultraderechista Jair Bolsonaro, sean los principales contendientes.

Pese a la gira de Lula, el presidente López Obrador aseveró que en su gobierno son «muy respetuosos de los países» y que ha «mantenido buena relación con el Gobierno de Brasil». Por ello, dijo, «no hay una agenda formal» con Lula porque «no es una relación de gobierno a gobierno».

«No hemos tenido ninguna diferencia con el presidente Bolsonaro, ha habido una relación de respeto y queremos mantener esa buena relación y al mismo tiempo recibir a Lula, que es un dirigente reconocido, muy importante en Brasil, en América Latina y, diría, en el mundo», justificó AMLO.

Recordemos que López Obrador celebró en marzo del año pasado la anulación de las penas de cárcel que pesaban en contra del exmandatario brasileño, quien recibió varias condenas que sumaban casi 26 años de cárcel por corrupción en 2017.

«Recibirlo con respeto, con admiración, porque él fue víctima de un acto autoritario, represivo. A él le fabricaron delitos y lo tuvieron injustamente en la cárcel. Entonces nosotros tenemos simpatías con Lula y, sobre todo, con lo que representa», expresó este martes López Obrador.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, superó la obstrucción intestinal por la que fue internado en Sao Paulo y no necesita someterse a una cirugía, informó este martes el hospital, que de momento no tiene prevista una fecha para darle de alta.
«El cuadro de suboclusión intestinal» del mandatario «se revirtió, por lo que no se indica cirugía», informó el Hospital Vila Nova Star en un boletín.

«La evolución clínica y laboratorial del paciente sigue siendo satisfactoria y hoy iniciará una dieta líquida. Todavía no está previsto que reciba el alta», añadió el parte médico.

Recordemos que Bolsonaro, de 66 años, recibió una puñalada en el abdomen durante la campaña presidencial de 2018, por lo que ayer en la madrugada ingresó al hospital tras presentar un malestar abdominal durante sus vacaciones de fin de año.

Tras ser hospitalizado, publicó una foto en la que aparecía con una sonda en la nariz y dijo que le estaban realizando exámenes «para una posible cirugía».

El cirujano Antonio Luiz Macedo, que trata a Bolsonaro y lo ha operado en otras ocasiones, interrumpió sus vacaciones en el extranjero y volvió a Brasil la madrugada del martes para examinarlo.

Una foto publicada en la cuenta de Tik Tok de Bolsonaro muestra a Macedo practicándole una palpación abdominal. En otra foto, publicada  por su esposa Michelle, el presidente aparece caminando en un pasillo del hospital, con la sonda gástrica y una perfusión intravenosa.

Bolsonaro, en el poder desde 2019, ha sido ingresado al hospital en anteriores ocasiones; a mediados de julio pasado, fue internado para ser tratado por una obstrucción intestinal. En esa ocasión, permaneció cuatro días en el hospital y tampoco precisó ser operado.

Debido a la puñalada que recibió en 2018, el gobernante ultraderechista pasó por al menos cuatro cirugías, entre ellas la colocación y posterior retirada de una bolsa de colostomía, que lo volvieron más proclive a sufrir trastornos intestinales.

El presidente estaba de vacaciones desde el pasado 27 de diciembre en el estado de Santa Catarina, en el sur de Brasil, donde se lo vio disfrutando de paseos en la playa, montando una moto de agua y en un parque de diversiones junto a su familia.

Bolsonaro fue blanco de duras críticas por disfrutar de sus vacaciones mientras el estado de Bahia era escenario de intensas lluvias que provocaron 25 muertes y grandes destrozos en decenas de municipios y carreteras regionales.

Cuestionado además por su manejo de la pandemia de COVID-19, que deja ya casi 620,000 muertos en Brasil, y también por la crisis económica reinante, Bolsonaro registra su nivel de popularidad más bajo desde que asumió en enero de 2019, con un 53% de reprobación, según el Instituto Datafolha.

La Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) de la gestión de la pandemia en Brasil aprobó ayer por la noche el informe final en el que se acusa al presidente, Jair Bolsonaro, de un total de nueve delitos, entre ellos el de crímenes contra la humanidad.

La CPI, instaurada en el Senado, dio luz verde al informe, elaborado por el principal relator de la comisión, el senador Renan Calheiros, por siete votos a favor y cuatro en contra.

La aprobación del informe, con la que la Comisión concluye seis meses de trabajo, supone la solicitud de imputación de un total de 78 personas, entre ellas Bolsonaro, y dos empresas por distintos delitos cometidos durante la pandemia de COVID-19.

El informe, de casi 1,290 páginas, será ahora remitido a la Justicia del país, el Tribunal Supremo y la Fiscalía brasileña, y también al Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya, para que se valoren las solicitudes.

En concreto, el documento pide a estos organismos que se acuse a Bolsonaro de nueve crímenes relacionados con la pandemia, comisión de delito epidémico con resultado de muerte, violación de medidas sanitarias preventivas, curanderismo, prevaricación, empleo irregular de fondos públicos, incitación al delito, falsificación de documentos privados, delito de responsabilidad y delitos de lesa humanidad, este último delito juzgado por el TPI.

El informe incluye como pruebas imágenes del presidente animando a multitudes, declaraciones contra las vacunas o el apoyo del presidente a la cloroquina, medicamento ineficaz para la COVID-19. También detalla el retraso en la adquisición de vacunas o la oposición del gobierno a las medidas sanitarias, además del colapso del sistema.

Con respecto a Bolsonaro, también reclama a los abogados del Senado que exijan su salida de redes sociales debido a su «relevante papel» en la difusión de noticias falsas sobre la pandemia.

Por otro lado, en el texto se demanda también la acusación de los tres hijos del presidente, así como de ministros del gobierno, entre ellos el actual titular de Salud, Marcelo Queiroga; o el exministro del mismo departamento Eduardo Pazuello, así como el extitular de Exteriores Ernesto Araújo. El informe también acusa a empresarios, médicos y diputados federales, además de a dos empresas que firmaron contratos con el Ministerio de Salud, Need Medicines y VTCLog.

Rápidamente el presidente Jair Bolsonaro reaccionó; calificó de «payasada» el informe de la comisión. «Eso es una payasada», declaró el mandatario en una entrevista con la emisora Jovem Pan, quien sin embargo admitió que un informe de esa naturaleza «causa muchos problemas».

Bolsonaro aseguró que no está preocupado con su futuro, pues el informe de la comisión parlamentaria «no vale nada», pero reconoció que «hacia afuera de Brasil la imagen es pésima» y afecta hasta a la economía del país.

«Hay quien cree que aquí tenemos una dictadura, que yo meto presos a los periodistas, que cerceno la libertad de expresión, que maté gente en la pandemia, y eso influye en la gente que quiere invertir en Brasil y luego no invierte», declaró.

La comisión del Senado brasileño que investigó la gestión del gobierno de Jair Bolsonaro frente a la COVID-19 anunció que presentará mañana su informe final, el cual contendrá graves acusaciones contra el mandatario.

El presidente de la comisión, Omar Aziz, confirmó este martes que mañana será presentado el informe, redactado por el senador Renan Calheiros, que en su condición de instructor ha sido un permanente crítico del negacionismo de Bolsonaro ante la crisis sanitaria, que ya ha matado a más de 600,000 brasileños.

Según han adelantado fuentes próximas a la comisión, el informe contendrá acusaciones contra Bolsonaro, varios de sus ministros y otras autoridades del gobierno, empresarios vinculados al oficialismo y activistas de la negacionista ultraderecha.

La comisión, integrada por once senadores de los cuales cuatro son del oficialismo, fue instalada el pasado 27 de abril y desde entonces ha celebrado 67 audiencias, en las que ha escuchado el testimonio de casi un centenar de personas, incluidos ministros y altos funcionarios del gobierno. También ha analizado documentos electrónicos, muchos todavía de carácter reservado y que, según la propia comisión, contienen el equivalente a casi 10 terabytes de informaciones.

Según Calheiros, el informe recomendará que tanto el mandatario como algunos funcionarios del gobierno y personas del entorno oficialista respondan ante la justicia por múltiples delitos contra la salud pública, los cuales serán detallados en su informe, que será sometido a votación la semana próxima; aunque se ha filtrado que uno de los delitos podrían ser homicidio masivo.

En caso de ser aprobado con mayoría simple por los once miembros de la comisión, el informe será remitido al Ministerio Público, al Tribunal de Cuentas, a otros organismos responsables por fiscalizar la actuación del gobierno y a la Justicia ordinaria, que tendrán la última palabra sobre eventuales enjuiciamientos.

El ministro de salud de Brasil, Marcelo Queiroga, quien se encuentra en Nueva York junto con el presidente Jair Bolsonaro con motivo de la Asamblea General de Naciones Unidas, anunció este martes que dio positivo por coronavirus.

«Comunico a todos que hoy di positivo para COVID-19. Me quedaré en cuarentena en Estados Unidos, siguiendo todos los protocolos de seguridad sanitaria», dijo el ministro en sus redes sociales.

El gobierno dijo en una nota que Queiroga, quien está vacunado contra el coronavirus, se encuentra «bien», y añadió que el resto de los integrantes de la comitiva brasileña se hicieron pruebas y dieron negativo.

Queiroga llegó a Nueva York el domingo en el mismo avión que Bolsonaro, a quien acompañó el lunes durante la reunión bilateral que mantuvo con el primer ministro británico, Boris Johnson. Posteriormente se reunió con investigadores brasileños basados en Estados Unidos y asistió a una cena ofrecida a Bolsonaro en la residencia oficial del embajador de Brasil en la ONU.

Ayer, Queiroga acompañó a Bolsonaro a la Asamblea General de Naciones Unidas, donde se encontraron con el presidente de Polonia, Andrzej Duda, y con el secretario general de la ONU, António Guterres.

Bolsonaro, quien niega la gravedad del SARS-CoV-2, abrió ayer los discursos de los líderes en la Asamblea General, desde donde criticó las medidas de distanciamiento social para combatir la pandemia y los certificados de vacunación que están empezando a exigir algunos países.

La resistencia de Bolsonaro a vacunarse ha generado diversas polémicas en Nueva York, cuyo alcalde, Bill de Blasio, criticó la postura del mandatario brasileño.

El presidente del Senado brasileño, Rodrigo Pacheco, rechazó por inconstitucional el decreto firmado la semana pasada por el presidente Jair Bolsonaro mediante el cual prohibía a las redes sociales la «remoción arbitraria» de contenidos, con lo que dificultaba el combate a las fake news.

La medida también fue suspendida simultáneamente por la magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Rosa Weber, en respuesta a un pedido del procurador general de la Nación.

La devolución del decreto ejecutivo al Palacio presidencial de Planalto fue anunciada por el máximo líder del Senado durante la sesión plenaria de este martes.

El decreto, que tenía 60 días para ser analizado en el Congreso, fue rechazado por la Cámara alta tan solo una semana después de que fuera firmado por el líder ultraderechista para garantizar la «libertad de expresión en las redes sociales».

Con la decisión, la medida perdió la vigencia inmediata que le otorgaba su publicación en el Diario Oficial y que, para este caso, solo duró ocho días.

El decreto ejecutivo buscaba acabar con las remociones «arbitrarias» de contenidos y perfiles de las redes sociales, hechos de los que ha sido objeto hasta el mismo Bolsonaro, que ya ha tenido publicaciones retiradas de internet por contener falsedades, principalmente en aquellas relacionadas con la pandemia.

El decreto pretendía que retirar contenidos de las redes sociales solo se diera bajo «justa causa» y que los usuarios afectados pudieran ejercer una «amplia defensa» antes de que cualquier decisión fuera tomada.

Según el Gobierno, la remoción de contenidos decidida solo por las empresas de las redes sociales perjudica «el debate público de ideas y el ejercicio de la ciudadanía», por lo que se configuraba en «una violación en masa de derechos y garantías fundamentales».

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, hospitalizado en Sao Paulo por obstrucción intestinal, no necesitará cirugía si continúa recuperándose como hasta ahora, dijo su hijo Flavio en Twitter el jueves.

El presidente voló de Brasilia a Sao Paulo ayer para someterse a pruebas, y a una posible cirugía de emergencia, para desbloquear un intestino obstruido después de días en que había presentado hipo.

Bolsonaro ha sido hospitalizado varias veces por complicaciones a raíz del apuñalamiento de 2018, que le perforó el intestino. También estuvo enfermo de COVID-19 el año pasado.

Este mismo jueves, otro de los hijos de Bolsonaro, el legislador Eduardo Bolsonaro, publicó un video en redes sociales en el que afirmó que los médicos del hospital Vila Nova Star de Sao Paulo evaluaban constantemente si su padre requeriría cirugía.

El medio local de noticias G1 reportó que Bolsonaro pasó bien la noche y que le realizarían más pruebas el jueves.

La oficina del presidente había dicho que Bolsonaro, de 66 años, podría requerir una cirugía de emergencia, pero después de su llegada a Sao Paulo ayer por la noche, los médicos del hospital Vila Nova Star indicaron que el presidente permanecería inicialmente «bajo una dirección conservadora».

«Agradezco a todos por su apoyo y oraciones», dijo Bolsonaro en una publicación de Facebook el miércoles poco después de que se anunciara la noticia de su traslado a Sao Paulo.

Junto con el mensaje, compartió una foto de sí mismo sin camisa, con los ojos cerrados y acostado en una cama de hospital cubierta de sensores y cables.

La foto, que estuvo acompañada de un texto que criticaba a sus oponentes de izquierda, llevó a sus detractores a acusar a Bolsonaro de estar aprovechando su condición para obtener ganancias políticas. Muchos en Brasil creen que el ataque con cuchillo de 2018, y la simpatía generalizada que generó, fue un factor crucial detrás de su victoria electoral.

Un artículo del periódico Folha de S.Paulo decía que la hospitalización de Bolsonaro le había permitido resucitar a uno de sus personajes favoritos (…), el del mártir político». Señaló «que Bolsonaro no inventó su condición de salud», pero dijo que su situación actual tiene «utilidad inmediata», ya que «en uno de los momentos más apremiantes de su mandato».

La posición política de Bolsonaro se está debilitando. Su popularidad está a la baja debido a su manejo de la pandemia, mientras que sus opositores en el Senado están investigando acusaciones de corrupción en la compra de vacunas por parte de su gobierno.

El exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ha recuperado sus derechos políticos, luego de que la Corte Suprema de su país anuló cuatro juicios que pesaban contra él en tribunales de Curitiba por un conflicto de competencias y decidió que las causas deberán reiniciarse en otros juzgados, con lo que dejó sin efecto las penas de casi 26 años de cárcel que pesaban en su contra.

Así, Lula da Silva se convierte en potencial candidato presidencial para 2022, con algunos sondeos que lo sitúan como favorito frente al actual gobernante, Jair Bolsonaro.

«Se trata de otra decisión de la Corte Suprema que restablece la seguridad jurídica y la credibilidad del sistema de justicia del país», declaró este viernes el abogado Cristiano Zanin, jefe de la defensa del exmandatario; el fallo también le devuelve a Lula su derecho a aspirar a cargos electivos.

En ese mismo sentido se pronunciaron todos los partidos del arco progresista, que en algunos casos llegaron a insinuar que Lula será candidato presidencial en 2022.

El más claro fue el gobernador del estado de Maranhao, Flavio Dino, quien era mencionado hasta ahora como posible candidato presidencial para 2022 por el Partido Comunista do Brasil (PCdoB); después de la sentencia dijo que, si le fuera propuesto, «sería un honor aspirar a la vicepresidencia» en una fórmula encabezada por Lula.

El exmandatario no termina de aclarar nada en ese sentido, pero sí empieza a dar algunas pistas sobre sus intenciones.

«Yo estoy vivo, entero, tengo una energía de 30 años y estoy listo para la pelea. Si es necesario para derrotar a un fascista como Jair Bolsonaro, seré candidato a presidente», reiteró Lula a la emisora argentina C5N tras conocerse el fallo del Supremo.

Lula no tenía previsto pronunciarse este viernes sobre el fallo, pero hizo un guiño a sus seguidores en las redes sociales y cambió su foto de perfil por una en la que aparece perfectamente peinado, con un sobrio traje y una corbata con los colores de la bandera de Brasil que solía usar mientras estuvo en el poder.

Aunque Lula tampoco ha hecho referencia a eso, algunos sondeos ya consideran su posible candidatura de cara a las elecciones previstas para el 2 de octubre de 2022 y hasta lo sitúan como claro favorito frente a Bolsonaro, cuya popularidad está en caída en parte por su errática gestión de la pandemia de COVID-19.

La encuesta de la firma PoderData publicada esta semana dice que, en una primera vuelta, Lula se impondría con un 34% frente al 31% que obtendría Bolsonaro. Pero en la segunda vuelta, el antiguo dirigente sindical llegaría al 52% y el líder de la ultraderecha se quedaría en un 34%.

«Este escenario es un fotografía del momento, cuando el país enfrenta el peor impacto de la pandemia de coronavirus y hay una gran incertidumbre sobre la recuperación de la economía», analizó PoderData.

Bolsonaro, acorralado por críticas a su gestión de una pandemia que ya deja más de 365.000 muertos en el país y que será objeto de una investigación parlamentaria promovida por la oposición, acusó el golpe y alertó a los brasileños sobre Lula y la corrupción que, en su opinión, encarna el líder progresista.

«Si Lula vuelve, por el voto directo, el voto auditable, todo bien», dijo Bolsonaro, pero pidió a los brasileños que «piensen cómo será el futuro de Brasil con el tipo de gente que él va a traer para dentro de la Presidencia».

La situación actual de la pandemia de COVID-19 en Brasil es muy preocupante y se deben tomar medidas drásticas para lidiar con el aumento de casos y muertes, dijo el jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«A menos de que se tomen medidas serias, la tendencia ascendente que ahora inunda el sistema de salud y supera su capacidad provocará más muertes», dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Tedros señaló que todas las partes interesadas deberían tomarse la situación en serio y agregó que los países vecinos podrían verse afectados.

«La situación es profundamente preocupante y las medidas que se deben tomar deben ser lo más serias posible», enfatizó Tedros.

Adicional, la OMS aprobó el uso de emergencia de la vacuna de Johnson & Johnson contra el COVID-19. Se trata de la tercera vacuna contra el COVID-19 que recibe el respaldo de la OMS, tras las de Pfizer/BioNTech y AstraZeneca.

La aprobación cubre su uso en todos los países, así como en la plataforma de vacunación COVAX.

La decisión se produce después de que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) anunció su autorización el jueves. «Cada herramienta nueva, segura y efectiva contra el COVID-19 es otro paso más para controlar la pandemia», dijo Tedros Adhanom

«No obstante, la esperanza ofrecida por estas herramientas no se materializará a no ser que se haga disponible para toda la gente en todos los países», agregó.

Investigadores de la Universidad de Burgos, España, y de la Universidad Federal brasileña de Santa Catarina han llevaron a cabo un estudio que demuestra la presencia del virus SARS-CoV-2 en aguas residuales en Brasil en noviembre de 2019.

Según informó la institución española, el estudio, publicado en la revista Science of the Total Environment, ha analizado la presencia del virus SARS-CoV-2 en aguas residuales en Florianópolis, una ciudad de Brasil a finales de noviembre de 2019.

Los resultados señalan que el SARS-CoV-2 probablemente circulaba sin ser detectado en Brasil desde noviembre de 2019, casi dos meses antes del primer caso notificado en el continente, el 21 de enero de 2020, y un mes antes de la notificación de los primeros casos clínicos en Wuhan, China, a finales de diciembre de 2019.

En el estudio se analizaron aguas residuales humanas de Florianópolis recogidas directamente del sistema de alcantarillado para la detección del virus SARS-CoV-2 desde octubre de 2019 hasta marzo de 2020. El virus se detectó mediante diferentes sistemas de RT-qPCR recomendados por el centro de control de enfermedades americano y las autoridades europeas, y los resultados de todas las muestras positivas se confirmaron además en un laboratorio independiente.

Para corroborar la veracidad de los resultados, se secuenciaron los productos de RT-qPCR para confirmar la identidad con SARS-CoV-2 y se realizó un estudio de secuenciación directo y completo de las muestras de aguas residuales positivas a la presencia del virus.

El ARN del virus SARS-CoV-2 se detectó el 27 de noviembre de 2019, y la detección fue confirmada en un laboratorio independiente y mediante el análisis de secuenciación de la muestra de agua residual. Las muestras en los tres análisis posteriores (diciembre de 2019, febrero de 2020 y marzo de 2020) dieron resultado positivo en todos los ensayos de RT-qPCR, incluso con un fuerte incremento en las muestras tomadas a principios de marzo.

La relevancia de este estudio radica en que se trata de la primera detección de la presencia de ARN del virus SARS-CoV-2 a nivel mundial, el 27 de noviembre de 2019 e implica además la presencia y circulación del virus en el continente americano al menos desde esa fecha, 56 días antes de la primera notificación oficial de un caso clínico de covid-19 en ese continente y más de 90 días antes en el caso de Brasil.

De esta manera, los hallazgos encontrados apuntan a que el SARS-CoV-2 circulaba desapercibido en la comunidad durante algunos meses antes de que se declarara el estado de pandemia. Los resultados también muestran que la carga viral de SARS-CoV-2 se mantuvo constante hasta principios de marzo, luego aumentó coincidiendo con el inicio de los casos de covid-19 en la región de Santa Catarina, donde se encuentra Florianópolis.