La Fiscalía General de Brasil denunció formalmente este lunes ante la Corte Suprema de Justicia a 39 personas vinculadas con los ataques a las sedes de los tres poderes, ocurridos el pasado 8 de enero, cuando seguidores del expresidente Jair Bolsonaro intentaron derrocar el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

Los denunciados, acusados de invadir la sede del Senado, tendrán que responder por seis delitos, entre los cuales están golpe de Estado, asociación criminal y daños al patrimonio, según un comunicado divulgado por el Ministerio Público.

La denuncia, firmada por el vicefiscal general, Carlos Frederico Santos, coordinador del Grupo Estratégico de Combate a los Actos Antidemocráticos, respondió a una petición enviada el viernes por el presidente del Senado, Rodrigo Pacheco.

Además de la condena de los implicados, el alto funcionario pidió la prisión preventiva de los denunciados «para evitar que se cometan nuevos delitos violentos contra el Estado Democrático de Derecho».

Asimismo solicitó el bloqueo de bienes por un total de 40 millones de reales (unos 7.7 millones de dólares) para reparar el daño «tanto material a la propiedad pública como a la moral colectiva», y la suspensión del cargo o de las pérdidas de cargos o funciones públicas en los casos correspondientes.

Recordemos que por los hechos hay abiertas 7 investigaciones y más de 1,800 personas han sido detenidas, aunque una tercera parte de ellas fue liberada por «razones humanitarias» y responderá a un eventual proceso judicial en libertad.

Sobre estos hechos, el expresidente Bolsonaro conversó con seguidores en Estados Unidos, a quienes les dijo que cometió «algunos deslices» durante su gobierno, según un video divulgado este lunes.

«En cuatro años, todos los días eran lunes. ¿Hubo agujeros?, sí, es lógico. Cometimos algunos deslices en casa, quién dirá en el gobierno», dijo Bolsonaro a los seguidores, según se ve en un video publicado por el portal de noticias Metropoles.

El exmandatario de extrema derecha, que fue derrotado en las urnas por el izquierdista Lula da Silva en octubre, abandonó Brasil el 30 de diciembre, dos días antes de terminar su mandato.

Sus simpatizantes, en las afueras de un condominio, le aconsejan en el video no regresar a Brasil, donde es investigado por las autoridades bajo sospecha de autoría intelectual del asalto a las sedes de los poderes públicos en Brasilia el pasado 8 de enero.

«Lamento lo que aconteció el día 8, algo increíble», dijo Bolsonaro sin ahondar en mayores detalles.

Sin embargo, el exmandatario, que se mantuvo aislado y prácticamente en silencio las últimas semanas de su presidencia, ya había condenado los «saqueos» y negado cualquier relación con el asalto.

En ese sentido, el gobernador de Sao Paulo, Tarcísio de Freitas, un aliado del exmandatario, dijo este lunes que Bolsonaro «no estimuló» los ataques de sus partidarios contra las instituciones del Estado, como se le ha acusado.

En el marco del Foro Económico Mundial (WEF), a donde asiste, Freitas resaltó que Bolsonaro «condenó inmediatamente» los ataques contra las sedes de la Presidencia, el Parlamento y el Tribunal Supremo.

«Bolsonaro nunca estimuló este tipo de conducta, siempre condenó la violencia, siempre condenó los actos antidemocráticos y la depredación de propiedad pública o privada. De forma alguna se puede atribuir a él», dijo De Freitas, quien expondrá en Davos sus planes económicos para Sao Paulo.

Y es que la Corte Suprema de Brasil incluyó a Bolsonaro en la lista de investigados por los sucesos violentos, por su presunta participación como autor intelectual de la intentona golpista.

Finalmente, el encargado de la seguridad de Brasilia tras los ataques a las instituciones, Ricardo Cappelli, señaló que las fuerzas del orden tuvieron que lidiar con profesionales «entrenados» entre los bolsonaristas que atacaron.

«Se enfrentaron a hombres profesionales entre los manifestantes. Gente entrenada y preparada. Gente que tenía nociones tácticas de choque, gente que tenía sus propios equipos para devolver granadas y gente que por poco mata a un policía», dijo Cappelli.

Ana Paula Ordorica es una periodista establecida en la Ciudad de México. Se tituló como licenciada en relaciones internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y tiene estudios de maestría en historia, realizados en la Universidad Iberoamericana.



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