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La Secretaría de la Función Pública (SFP) dio a conocer esta tarde una sancionó a una distribuidora de medicamentos y a un laboratorio farmacéutico por falsear información en contratación con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

La dependencia que encabeza Irma Eréndira Sandoval detalló que la sanción es contra las empresas Distribuidora Internacional de Medicamentos y Equipo Médico, S.A. de C.V. (Dimesa), y Laboratorios Pisa, S.A. de C.V., a quienes inhabilitó por 30 meses e impuso una multa de un millón 170 mil 095 pesos a cada una.

De acuerdo con lo informado, las empresas infringieron el artículo 60, fracción IV de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público, «al actuar con dolo y proporcionar información falsa para obtener un contrato» con el IMSS.

La investigación, que data de 2017, encontró que durante el proceso de adjudicación de un servicio integral de anestesia en ese año, las empresas presentaron documentación con la que aseguraban contar con las condiciones técnicas para cumplir con el contrato.

«Sin embargo, dicha información no respaldaba plenamente la oferta, lo cual representaba un riesgo para la salud de los derechohabientes del IMSS», afirma el escrito.

La sanción impuesta se deriva de un procedimiento administrativo iniciado desde 2017, a raíz de una denuncia presentada por otra empresa del sector Salud ante el Órgano Interno de Control en el IMSS.

Sandoval Ballesteros indicó a través de un comunicado que “la Función Pública trabaja con transparencia y legalidad para mantener una estricta vigilancia que asegure los adecuados servicios de salud para la ciudadanía. No permitimos la impunidad ante hechos que infringen la ley en materia de compras y contrataciones públicas”.

Este no es el primer caso de sanciones a empresas relacionadas con el IMSS. Recordemos que en agosto pasado, el gobierno federal sancionó e inhabilitó a la empresa del hijo del director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett, por el caso de 20 ventiladores vendidos a la delegación del IMSS Hidalgo.

Al respecto Laboratorios PiSA emitió un posicionamiento en el que aclaró que la sanción se vincula con un proceso de adjudicación de Servicio Integral de Anestesia (SIA) para el Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional de Occidente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que se llevó a cabo en el año 2017.

Reconoció que el motivo de la sanción se deriva de la presentación de documentación con la que las empresas aseguraban contar con las condiciones técnicas para cumplir el contrato; sin embargo, durante la investigación las autoridades consideraron que dicha información no respaldaba plenamente la oferta, teniendo como consecuencia la sanción consistente en la inhabilitación antes referida.
Aclara que el alcance de la inhabilitación es exclusivo para las entidades federativas, municipios y alcadías de la Ciudad de México, cuando las adquisiciones se realicen con cargo total o parcial a fondos federales., mientras que los contratos adjudicados y los que actualmente se tengan formalizados y vigentes con las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal no quedan comprendidos en esta inhabilitación.

La farmacéutica estadounidense Pfizer anunció este viernes que planea solicitar una autorización de emergencia para su vacuna contra el Covid-19 a fines de noviembre, semanas después de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

«Suponiendo que los datos sean positivos, Pfizer solicitará una autorización de uso de emergencia en Estados Unidos poco después de que culmine la etapa de seguridad, en la tercera semana de noviembre», dijo el CEO de la empresa Albert Bourla en una carta abierta publicada en redes sociales.

Así, Estados Unidos podría tener dos vacunas listas para finales de año, si las pruebas clínicas en curso son concluyentes y si la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) autoriza su distribución, ya que Moderna también estima tener lista la suya a finales de noviembre.

El presidente Donald Trump, que busca un segundo mandato, había dicho que una vacuna podría estar disponible antes de las elecciones del 3 de noviembre.

Pfizer se apegó a la solicitud que la FDA hizo la semana pasada a los desarrolladores de la vacunas, sobre esperar dos meses después de que la segunda dosis sea inyectada en los participantes de los ensayos clínicos para monitorear posibles efectos secundarios graves.

Por otro lado, Pfizer, socia de la empresa alemana BioNTech, podría obtener resultados sobre la eficacia de la vacuna en las próximas dos semanas a través de su ensayo en curso, en el que participan 30,000 personas, aseguró el director de la empresa.

«Podríamos saber si nuestra vacuna es efectiva o no a finales de octubre», escribió Albert Bourla.

La FDA establece tres condiciones para la aprobación de una vacuna: que sea efectiva, que sea segura y que la compañía sea capaz de producirla a gran escala.

Pfizer espera cumplir con los tres requisitos en la tercera semana de noviembre, o sea dentro de un mes. Por su parte Moderna espera hacer lo propio en las mismas fechas (25 de noviembre).

Ambas empresas, financiadas por el gobierno de Estados Unidos, habían iniciado la fase 3 de sus pruebas clínicas al mismo tiempo a finales de julio, y también ambas comenzaron la producción de dosis como medida de precaución, con el objetivo de entregar varias decenas de millones de dosis en Estados Unidos para finales de año, en caso de recibir la autorización de la FDA.

Esta institución, que prometió seguir los procedimientos científicos estándar y no dejar que la presión política interfiera, es la encargada de aprobar o no la vacuna y decidir a qué poblaciones se le administrará en prioridad.

Los efectos adversos que llevaron a frenar los ensayos de la vacuna para el COVID-19 de la farmacéutica AstraZeneca, no estuvieron asociados a la vacuna en sí, según un documento publicado este miércoles por la Universidad de Oxford.

Los ensayos globales de la vacuna de la farmacéutica, que desarrolla con investigadores de Oxford, fueron suspendidos el 6 de septiembre, después de que un participante británico de los estudios presentara un efecto secundario grave que se pensó podría ser un desorden inflamatorio espinal llamado mielitis transversa.

Las revisiones de seguridad comenzaron cuando voluntarios de la candidata a vacuna, llamada AZD1222 o ChAdOx1 nCoV-19, desarrollaron síntomas neurológicos inexplicables que incluyeron debilidad de las extremidades o cambios en la sensibilidad.

«Después de una revisión independiente, se consideró poco probable que estas enfermedades estuvieran asociadas con la vacuna o no hay pruebas suficientes para decir con certeza que las enfermedades estaban relacionadas con la vacuna», según el documento.

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Recordemos que los ensayos de la vacuna se reanudaron en Gran Bretaña, Brasil y Sudáfrica, pero aún no en Estados Unidos. Hasta ahora AstraZeneca ni la Universidad de Oxford han comentado al respecto.

También se informó esta tarde que Italia podría tener sus primeras dosis de la vacuna que desarrollan AstraZeneca para fines de noviembre, dijo el director gerente de la firma de biotecnología IRBM.

IRBM, cuyo laboratorio tiene oficinas centrales al sur de Roma, está cooperando con AstraZeneca en el desarrollo de la vacuna para la enfermedad que ha causado más de 35,600 muertes en Italia.

«Es posible tener las primeras dosis en Italia para fines de noviembre, siempre que los ensayos clínicos continúen tal como está previsto y la vacuna sea autorizada», dijo Matteo Liguori, director gerente de IRBM.

El Ministerio de Salud de Italia ya ha dicho que una vacuna podría estar disponible para fines de este año

Muchos expertos temen que el presidente Donald Trump presione para que se apruebe una vacuna contra el coronavirus en Estados Unidos antes de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.

Los científicos estiman poco probable que los ensayos clínicos den resultados provisionales en los próximos dos meses.

Así, la intención de presentar la vacuna días antes de la elección presidencial sería un acto meramente político y no enfocado en la salud.

Y es que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han pedido a los funcionarios de salud pública de los estados que se preparen para distribuir una posible vacuna contra el coronavirus a los grupos de alto riesgo tan pronto como a finales de octubre, según documentos publicados por la agencia.

El momento ha adquirido importancia política ya que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busca la reelección el 3 de noviembre, después de comprometer miles de millones de dólares para desarrollar vacunas contra el COVID-19, que ha matado a más de 185,000 personas en Estados Unidos.

Pfizer Inc. dijo el jueves que debería tener información hacia finales de octubre sobre si la vacuna COVID-19 que está desarrollando con su socio alemán BioNTech SE es segura y eficaz.

El fabricante de medicamentos dijo que buscará la aprobación de inmediato si los resultados de las pruebas son positivos y que ya ha fabricado cientos de miles de dosis.

El principal experto en enfermedades infecciosas de Estados Unidos, Anthony Fauci, dijo este jueves que es posible tener una vacuna lista para finales de octubre, pero que no era algo seguro.

«Todo esto son conjeturas», dijo Fauci a CNN, cuando se le preguntó sobre los comentarios de Pfizer, añadiendo que la mayoría de los expertos proyectan que la vacuna estará lista para noviembre o diciembre. «Es concebible que pueda estar lista para octubre, pero no creo que eso sea probable».

Los CDC «proporcionaron a los estados ciertos supuestos de planificación mientras trabajan en planes específicos para la distribución de vacunas, incluyendo la posibilidad de tener cantidades limitadas de vacunas en octubre y noviembre», dijo a la agencia Reuters una portavoz de la agencia.

The New York Times había informado antes que los CDC se habían puesto en contacto con funcionarios de los 50 estados y de cinco grandes ciudades con información para la planificación de la inmunización.

Los documentos publicados por The New York Times mostraron que los CDC se están preparando para que una o dos vacunas para el COVID-19 estén disponibles en cantidades limitadas a finales de octubre.

Los laboratorios estadounidenses Pfizer, Merck y Moderna dijeron este martes que, en caso de lograr la vacuna contra el nuevo coronavirus, no la venderán a precio de costo, durante una audiencia en el Congreso de Estados Unidos.

Y es que varias compañías han recibido subvenciones de cientos de millones de dólares del gobierno de Estados Unidos u otros países, aunque dichos acuerdos no siempre incluyen cláusulas que limiten el precio máximo de las dosis.

«No venderemos al costo», dijo el presidente de Moderna, Stephen Hoge, en respuesta a una pregunta de un congresista.

Esta compañía de biotecnología ha desarrollado una de las vacunas experimentales más avanzadas, cuyos ensayos de fase 3 comenzarán la próxima semana en 30.000 voluntarios. La empresa recibió 483 millones de dólares del dinero público de Estados Unidos para financiar la investigación y el desarrollo, pero sin un contrato de suministro para el país, dijo Hoge.

«No, no venderemos a precio de costo», dijo también Julie Gerberding, de Merck, que no tendrá ninguna vacuna lista hasta 2021 al menos, y no firmó ningún contrato de suministro con Washington.

«Este es un momento extraordinario y nuestro premio lo reflejará», agregó John Young, de Pfizer. «Durante la pandemia, fijaremos el precio de nuestra vacuna potencial teniendo en cuenta la actual emergencia sanitaria mundial».

Por el contrario, Johnson & Johnson y AstraZeneca se han comprometido a vender inicialmente sus vacunas sin obtener ganancias.

AstraZeneca, socio de la Universidad de Oxford en el desarrollo de una de las vacunas más avanzadas en este momento, ya en ensayo de fase 3, firmó un contrato por 1,200 millones de dólares con la agencia Barda del gobierno de Estados Unidos, que prevé la entrega de 300 millones de dosis a precio de costo.

La Unión Europea firmó un contrato similar en junio.

Johnson & Johnson, también financiado por la llamada operación «Warp Speed» de La Casa Blanca, dijo por su parte que el precio de más de 1,000 millones de dosis no les dejaría ganancias durante la fase de emergencia de la pandemia.

Investigadores chinos afirman que desarrollaron un tratamiento capaz de detener la pandemia del Covid-19, mientras un centenar de laboratorios mundiales compiten por producir una vacuna contra el nuevo coronavirus.

Un medicamento en fase de prueba en la prestigiosa Universidad de Pekín («Beida») permitiría no sólo acelerar la cura de los enfermos, sino también inmunizar temporalmente contra la Covid-19.

Sunney Xie, director del Centro de Innovación Avanzada en Genómica de Beida, explicó que el tratamiento funciona en ratones. Su laboratorio extrajo anticuerpos de 60 pacientes curados de la enfermedad y los inyectó en roedores.

«Después de cinco días, su carga viral se había dividido por 2.500. Eso significa que este medicamento potencial tiene un efecto terapéutico», aseguró el investigado en entrevista con la agencia AFP.

Un estudio sobre esta investigación, publicado el domingo en la revista especializada «Cell», consideró que es «un remedio» potencial contra la enfermedad y señaló que permite acelerar la curación.

«Somos expertos en la secuenciación de célula única, no inmunólogos ni virólogos. Cuando constatamos que nuestro enfoque permitía encontrar un anticuerpo que neutraliza (el virus), nos llenamos de alegría», comentó el profesor Xie.

Según él, el tratamiento podría estar disponible antes de fin de año, a tiempo en caso de un rebrote en temporada invernal.

Indicó que la preparación de las pruebas clínicas está en curso, precisando que se desarrollarán en Australia y en otros países. Con la disminución de la epidemia en China, el gigante asiático no tiene suficientes portadores del virus para realizar ensayos en seres humanos.

«Lo que esperamos es que estos anticuerpos se conviertan en un medicamento especial para detener la pandemia», declaró.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que aunque más de un centenar de laboratorios mundiales se lanzaron en la búsqueda de una vacuna, ésta podría no estar disponible hasta dentro de 12 a 18 meses. Un tratamiento a base de anticuerpos podría entonces ser más rápido de difundir en la población.

En China, más de 700 pacientes ya recibieron plasma (un componente de la sangre) de enfermos curados, una técnica que ha producido «muy buenos efectos», según las autoridades sanitarias.

Pero la cantidad de plasma disponible «es limitada», reveló Xie. Mientras que los 14 anticuerpos utilizados en su investigación podrían reproducirse rápidamente a gran escala, según él.

Este enfoque ya fue aplicado con éxito para combatir otros virus, como el VIH, el Ébola y el Síndrome Respiratorio del Oriente Medio (Mers).

El Gobierno de la Ciudad de México informó esta tarde una inversión de 17 millones de pesos para la creación de una fábrica de mascarillas de protección N95, que se llevará a cabo en conjunto con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con el fin  de dotar de los insumos al personal médico que atiende a pacientes con Covid-19.

La Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, destacó que la colaboración con la UNAM ha sido fundamental para llevar a cabo trabajos de investigación, producción de insumos, equipo y apoyo médico durante la pandemia.

“Tenemos muchísimos programas de colaboración con la UNAM, pero en particular ahora, desde que inició la pandemia (…) es un proyecto de investigación que no solo involucra a la Ciudad de México, obviamente también a distintas entidades del Gobierno de México, a la Secretaría de Salud, por supuesto, que participan en este proyecto tan importante para el país”, puntualizó.

El rector de la UNAM, Enrique Graue, destacó la oportunidad que ha tenido la Universidad de trabajar de la mano con la Ciudad de México para hacer frente a la pandemia, y como muestra de ello entregó 22 mil kits para proteger a 668 médicos residentes de 26 especialidades y subespecialidades de los hospitales de la red de salud capitalina.

Se informó que la UNAM apoyará con recursos económicos para aumentar la producción en la fábrica de Mascarillas N95.

Otro de los proyectos en que colabora la UNAM con el GCDMX es en la transportación de las muestras de las personas que se realizan la prueba de RNA, que certifica la presencia o no de COVID-19, incluso en pacientes asintomáticos.

«Al mismo tiempo estamos también apoyando la creación de un laboratorio nivel 3 que se requiere para la elaboración de la vacuna. Ya el rector anunció que se está haciendo y la SECTEI y el Gobierno de la Ciudad van a apoyar para que se construya el laboratorio tan especializado que se requiere», declaró la secretaria de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz Gutiérrez.

En la videoconferencia de prensa diaria de la mandataria local, se informó que en la Ciudad de México se han registrado 11 mil 664 casos confirmados de personas con Covid-19, de los cuales 2 mil 448 son casos activos, 7 mil 282 sospechosos, 3 mil 53 pacientes no intubados, 956 intubados; 3 mil 305 recuperados de hospitales y 11 mil 47 recuperados que fueron reportados a Locatel; así como mil 123 defunciones.