El exsecretario de Seguridad Pública en el sexenio de Felipe Calderón, Genaro García Luna se presentó en su primer día de juicio por narcotráfico, donde el primer testigo de la Fiscalía de Estados Unidos lo acusó se haber recibido sobornos millonarios del Cártel del Sinaloa durante años.

El fiscal Philip Pilmar acusó a García Luna de traicionar a México y a Estados Unidos por aceptar sobornos de narcotraficantes a cambio de ayudarles en sus actividades; la Fiscalía presentó uno de sus testigos estrella: Sergio Villarreal Barragán, alias «el Grande», que aseguró haber presenciado el pago de dichos sobornos con sus propios ojos.

De Castro, de pie frente a los 12 miembros del tribunal, adelantó la que será la estrategia de la defensa, al subrayar que la Fiscalía no tiene pruebas «objetivas»: ni documentos, ni fotos, ni conversaciones grabadas, ni mensajes de texto que incriminen a su cliente.

Según De Castro, todo se basa en rumores y «especulaciones de asesinos, secuestradores y traficantes de droga», muchos de los cuales, según De Castro, fueron encarcelados en la época en la que García Luna fue responsable, abriendo el camino de la venganza a través de sus testimonios.

La fiscal Erin Reid se encargó de dirigir el interrogatorio de «El Grande», que habló en español y fue traducido de manera simultánea por un traductor de la Corte.

«El Grande» aseguró haber visto «en varias ocasiones (a García Luna) para pagarle sobornos de parte del Cártel de Sinaloa entre 2001 y 2006».

Según el testigo, «con la ayuda del Gobierno (mexicano) el cartel creció en lo referente al territorio» e insistió en que también gracias a la ayuda de García Luna el grupo que estaba dirigido por el capo Joaquín «El Chapo» Guzmán pudo aumentar la importación de cocaína a México y deshacerse de grupos rivales».

Villarreal Barragán, que se declaró culpable de narcotráfico en Estados Unidos y cumple una condena rebajada, aseguró que desde su grupo criminal se fomentaba la corrupción de los funcionarios del Ejército y del gobierno, tanto municipal como estatal y federal de dos formas.

«Hay dos tipos de corrupción, el que se voltea para un lado y deja pasar, y otra, la de los funcionarios forman parte de las actividades de la organización», dijo «El Grande» antes de aclarar, a petición de la fiscal, que García Luna era del segundo tipo.

En concreto, apuntó que el ex responsable de la Seguridad Pública daba información sobre operativos de seguridad e investigaciones en contra de miembros del grupo, facilitaba el nombramiento y el cese de agentes en cualquier parte de México y compartía información para golpear a los grupos enemigos.

Asimismo, la Agencia Federal de Investigación (AFI),que García Luna dirigió entre 2001 y 2005, ayudó al Cártel de Sinaloa en varios estados en su guerra contra el Cartel del Golfo, grupo rival.

«El Grande» precisó que el encargado de los pagos a García Luna era Arturo Beltrán Leyva, amigo suyo y uno de los líderes del Clan de los Beltrán Leyva (parte del Cartel de Sinaloa), y agregó que él «estuvo en algunas ocasiones» presente en dichas transacciones, que, según su declaración, aumentaban a medida que el cartel crecía.

El ahora colaborador de la fiscalía estadounidense detalló que cuando él comenzó a trabajar para los Beltrán Leyva en el año 2001, García Luna ya estaba en la nómina del cártel y se le siguió pagando hasta la muerte de Arturo Beltrán Leyv , en 2009.

De acuerdo a lo declarado,cuando García Luna era el director de la Agencia Federal de Investigación (AFI), él y otros altos cargos de seguridad recibían entre un millón y un millón y medio de dólares mensuales por sus servicios.

«Los pagos eran puntuales» dijo desde la tribuna «El Grande», que aseguró que los Beltrán Leyva y García Luna hablaban frecuentemente.

Asimismo, durante la sesión salieron a colación varios nombres de narcos y supuestos policías corruptos que se movían en la órbita de García Luna o tuvieron contacto con él.

Además de Arturo Beltrán Leva y sus hermanos Héctor y Alfredo, fueron citados Ismael «El Mayo» Zambada, «El Rey» Zambada, Ignacio Coronel o Édgar Valdez, alias «la Barbie».

Asimismo, se hizo referencia a varios exmiembros de las fuerzas de seguridad, entre ellos Luis Cárdenas Palomino (exmando de la Policía Federal), y que supuestamente estuvieron presentes en entregas de sobornos a García Luna.

Ana Paula Ordorica es una periodista establecida en la Ciudad de México. Se tituló como licenciada en relaciones internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y tiene estudios de maestría en historia, realizados en la Universidad Iberoamericana.



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