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Lo que comenzó como una concentración en las inmediaciones de la embajada de Estados Unidos en México, para denunciar los abusos policiales a raíz de la muerte de George Floyd, sirvió para que grupos anarquistas comenzaran a hacer pintas y saqueos de negocios de la zona.

Sobre Av. Paseo de la Reforma, grupos encapuchados, la mayoría jóvenes, comenzaron a realizar pintas y destruir moviliario público, así como en negocios que se encontraban a su paso.

Sin una ruta clara de a dónde se dirigen, y cuáles son sus verdaderas demandas, portando banderas rojinegras los encapuchados se movilizaron por calles de la alcaldía Cuauhtémoc.

Algunos grupos han indicado que además de condenar la muerte de George Floyd, también se unen a las protestas contras el asesinato de Giovanni López por parte de la policía municipal de Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco.

Mientras algunas personas seguían vandalizando diversos inmuebles, una parte del contingente comenzó a caminar sobre Paseo de la Reforma en dirección a la zona de Polanco, pues anunciaron que se dirigirían a la representación del gobierno de Jalisco para seguir con la protesta.

Medios de comunicación presentes en las calles de la capital,reportan que el grupo de anarquistas se confirma por un aproximado de 150 jóvenes.

Al respecto, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, publicó en sus redes sociales que la policía no servirá para reprimir al pueblo, pese a los destrozos que pudieran ocasionar.

Indicó que tal como lo han sostenido desde el inicio de la administración, la policía está para «darle paz y seguridad» a la ciudadanía.

Recordó que en ese sentido se tomó la decisión de desaparecer el cuerpo de granaderos. «La lucha por la defensa de los derechos humanos no para. El abuso de autoridad no debe tolerarse», señaló la mandataria local.

De acuerdo al reporte de agencias internacionales, las calles de diversas ciudades en Estados Unidos lucieron más tranquilas este miércoles, comparado con lo había sucediendo en los últimos días, desde que la muerte de George Floyd.

La muerte de Floyd desencadenó manifestaciones mayormente pacíficas, con sus excepciones de casos de violencia, en contra de los abusos de la policía y las injusticias que viven los afroestadounidenses.

Según datos oficiales, hasta la mañana de este miércoles, los arrestos en todo el país sumaban más de 9,000 desde que se produjeron actos de vandalismo, incendios intencionales y disparos en reacción a la muerte de Floyd en Minneapolis el 25 de mayo.

Adicional, se han reportado al menos 12 muertes, aunque en muchos casos falta determinar las circunstancias.

Un día después de que manifestantes pacíficos fueran dispersados cerca de La Casa Blanca para que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se tomara una foto en una iglesia cercana, miles de personas se congregaron a una cuadra de distancia de la residencia presidencial.

Los inconformes se colocaron frente a las fuerzas de seguridad, alineados detrás de una valla metálica colocada durante la noche para bloquear el acceso al Parque Lafayette, ubicado frente a La Casa Blanca.

Al respecto, el papa Francisco dijo este miércoles que había «presenciado con gran preocupación» la situación en Estados Unidos e hizo una llamada a la reconciliación nacional.

«Amigos míos, no podemos tolerar o hacer oídos sordos al racismo y la exclusión en ninguna de sus formas y aun así atribuirnos la defensa de lo sagrado de cada vida humana», dijo el papa durante su audiencia semanal, advirtiendo que «con la violencia no se gana nada y se pierde muchísimo».

Trump ha presionado a los gobernadores para que usen «mano dura» contra la violencia. Ayer tuiteó que «malvivientes y perdedores» estaban tomando las calles de Nueva York y el miércoles insistió en su consigna: «¡LEY Y ORDEN!»

Muchas ciudades habían reforzado sus toques de queda y las autoridades en Nueva York y Washington ordenaron a la gente que despejara las calles cuando aún era de día.

Hubo protestas en otros puntos del país, como Los Ángeles, Miami, St. Paul, Minnesota, Columbia, Carolina del Sur y Houston, donde el jefe de policía habló con manifestantes pacíficos y prometió reformas.

Más de 20,000 miembros de la Guardia Nacional han sido llamados en 29 estados para combatir la violencia. Nueva York no es uno de ellos y el alcalde, Bill de Blasio, ha dicho que no quiere al contingente. El gobernador, Andrew Cuomo, describió el martes lo sucedido en la ciudad como «una desgracia».

Mientras tanto, gobiernos y alcaldes, republicanos y demócratas por igual, rechazaron la amenaza de Trump de enviar al Ejército. Algunos dijeron que las tropas no eran necesarias, mientras que otros cuestionaron que el gobierno tuviera esa autoridad y advirtieron que esa medida podría ser peligrosa.

Un alto cargo de La Casa Blanca, en declaraciones bajo condición de anonimato, dijo que el presidente no tenía prisa por enviar al Ejército y que su objetivo era presionar a los gobernadores para que desplegaran a más miembros de la Guardia Nacional.

Foto: Twitter

El presidente Donald Trump puso a la capital de su país en modelo para el uso de la fuerza, el cual considera necesario para frenar las protestas que se han registrado en todo el país en contra de la violencia racial, a raíz de la muerte de George Floyd.

Y aunque sus tácticas fueron fuertemente criticadas el martes por diversos sectores, incluidos algunos de sus aliados republicanos, Trump presumió cómo se manejaron las protestas.

La violenta dispersión de una protesta pacífica cerca de La Casa Blanca la noche de ayer fue un fuerte símbolo de las tácticas policiales de Trump. Momentos después de que las autoridades despejaran el histórico parque Lafayette, Trump acudió al lugar para posar con una Biblia frente a una iglesia que resultó dañada en un incendio durante las protestas.

«D.C. no tuvo problemas anoche. Muchos arrestos. Gran trabajo de todos. Fuerza abrumadora. Dominio», tuiteó Trump este martes. «(Gracias presidente Trump)», añadió.

El presidente quería tomar medidas agresivas en la capital del país para poner el ejemplo al resto de la nación, dijo un alto funcionario de La Casa Blanca. Añadió que Trump esperaba que su caminata hacia la iglesia enviara un mensaje de cómo se puede restaurar el orden a través de la fuerza.

El mandatario ha amenazado que si los estados no toman medidas suficientes, desplegará a militares en activo en todo el país para reprimir el descontento tras los hechos en Minneapolis.

«Mayoría silenciosa», tuiteó Trump en mayúsculas el martes, apropiándose de una frase que popularizó el presidente Richard Nixon hace varias décadas para asegurar que sus acciones gozaban de un amplio respaldo. Trump también enfatizó a sus seguidores en Twitter la importancia del momento y declaró: «Mi gobierno ha hecho más por la comunidad negra que cualquier otro presidente desde Abraham Lincoln».

Por su parte el exvicepresidente Joe Biden, virtual candidato presidencial demócrata, dijo sobre la fotografía de Trump sosteniendo la Biblia: «sólo quisiera que la abriera de vez en cuando».

La alcaldesa de D.C. Muriel Bowser, dijo sobre la dispersión de los manifestantes que «en ningún momento pensamos que fuera apropiado que las personas que no habían violado el toque de queda o que no habían hecho nada malo recibieran este trato».

El presidente Donald Trump prometió restaurar el orden en Estados Unidos tras el mayor estallido de protestas en décadas por la muerte de un ciudadano negro a manos de un policía blanco.

Una semana después de la muerte de George Floyd, un hombre negro de 46 años que fue asfixiado por un policía blanco que lo inmovilizaba en Minneapolis, las protestas se extendieron de costa a costa y provocando disturbios y saqueos.

El lunes, en Washington hubo destrozos, banderas estadounidenses en llamas y muros pintados con consignas contra la policía en las inmediaciones de La Casa Blanca. «Lo que pasó en la ciudad anoche es una deshonra absoluta», dijo ayer Trump desde La Casa Blanca, mientras la policía dispersaba una protesta a metros del edificio.

El republicano anunció que desplegará militares en la capital para detener «los disturbios, los saqueos, el vandalismo, los ataques y la destrucción gratuita de la propiedad».

«Estoy enviando miles y miles de soldados fuertemente armados», aseguró y amenazó al resto de ciudades que si no toman decisiones para frenar las protestas va a desplegar al ejército estadounidense para «arreglar rápidamente el problema».

Poco después de que la policía despejara a los manifestantes apostados fuera de la iglesia de Saint John, un histórico edificio cerca de La Casa Blanca dañado el domingo al margen de la protesta, Trump caminó hasta el lugar y se dejó fotografiar con una Biblia en la mano.

Por su parte el virtual candidato demócrata a la presidencia, Joe Biden, acusó a Trump de «usar» al ejército «contra los estadounidenses».

«Lanzó gases lacrimógenos a manifestantes pacíficos y disparó balas de goma. Para una foto», tuiteó Biden, quien insistió a los votantes de cara a las elecciones de noviembre: «Por nuestros niños, por el alma de nuestro país, debemos derrotarlo».

También la alcaldesa demócrata de Washington, Muriel Bowser, denunció una dispersión «vergonzosa» que, según el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, solo sirvió para ofrecer al presidente «una sesión de fotos».

En Washington y Nueva York sus alcaldes decidieron ampliar el toque de queda. En la capital comenzó el lunes a las 19H00. Pasada esa hora, decenas de manifestantes fueron arrestados por violar la medida. En Nueva York la restricción se aplicó a partir de las 23:00 horas, aunque el alcalde decidió que hoy dará comienzo a las 20:00, debido a los saqueos registrados.

La familia de George Floyd difundió este lunes los resultados de una segunda autopsia, que señaló que la policía le causó una asfixia mecánica, contradiciendo las conclusiones de una necropsia preliminar.

Los resultados definitivos entregados por las autoridades del condado de Hennepin también se alinearon con esta tesis y dictaminaron que Floyd murió por «homicidio» debido a una «compresión del cuello». También revelaron que la víctima había consumido fentanilo, una potente droga sintética.

Foto: Twitter @Torres94Ernesto

La policía dispersó este domingo con gases lacrimógenos frente a la Casa Blanca a manifestantes que habían desafiado el toque de queda impuesto en la capital y otras ciudades de Estados Unidos; las calles se han convertido en escenarios de protestas contra el racismo y la brutalidad policial.

El enojo se desató tras la muerte hace una semana en Minneapolis de George Floyd, un ciudadano negro de 46 años, a manos de un policía blanco.

Para evitar nuevos disturbios, miles de soldados de la Guardia Nacional fueron desplegados en 15 estados y en Washington, y se dispuso el toque de queda en varias ciudades además de la capital, entre ellas Houston y Los Ángeles.

La furia se extendió rápidamente a todo el país. Miles de personas se han manifestaron en reclamo de que todos los policías implicados en la muerte de Floyd rindan cuentas ante la justicia. Hasta el momento, solo uno de ellos, Derek Chauvin, fue detenido e inculpado de homicidio involuntario. Él es el agente que aparece en el video del arresto de Floyd, que se viralizó en las redes sociales.

Otras manifestaciones tuvieron lugar en Washington, Miami y Nueva York. «Black Lives Matter» («La vida de los negros vale»), «No puedo respirar» (las últimas palabras pronunciadas por George Floyd) son las consignas más escuchadas en las protestas.

El exvicepresidente y candidato demócrata para las elecciones de noviembre, Joe Biden, acudió el sábado a una manifestación contra el racismo celebrada en su estado, Delaware.

El despliegue de las fuerzas de seguridad no impidió que se produjeran saqueos en varias tiendas. Pese a la presencia policial, la violencia se apoderó en la noche del sábado de ciudades como Nueva York, Filadelfia, Dallas, Las Vegas, Seattle, Des Moines, Memphis, Los Ángeles, Atlanta, Miami, Portland, Chicago y la capital.

Hubo cortes de carreteras e incendios de vehículos y comercios, mientras agentes policiales, desplegados en gran número, respondieron con gases lacrimógenos y en algunos casos con balas de goma.

En Washington, La Casa Blanca apagó las luces que suelen iluminarla, esto ante las manifestaciones que se produjeron en sus alrededores, donde los inconformes desafiaron el toque te queda impuesto. La policía los repelió con gases lacrimógenos.

Al respecto, se informó que el presidente Donald Trump fue trasladado al búnker subterráneo de La Casa Blanca durante las protestas registradas en el exterior de la residencia presidencial el pasado viernes.

De acuerdo con informes obtenidos por The New York Times, las manifestaciones habría puesto nerviosos a los agentes del Servicio Secreto, quienes llevaron al presidente al búnker diseñado para ataques terroristas. No está claro si fue acompañado por la primera dama y su hijo.

Trump, que afronta los desórdenes civiles más importantes de su mandato mientras el país se ve duramente afectado por la pandemia de Covid-19, prometió «frenar la violencia colectiva» y denunció a los «extremistas de izquierda radicales», en particular al movimiento «Antifa» (antifascista), al cual incluirá en la lista de organizaciones terroristas, según anunció.

El domingo, retuiteó el mensaje de un presentador de radio conservador que decía: «esto no parará hasta que la gente de bien se muestre dispuesta a hacer uso de una fuerza aplastante contra los malos».

Después de casi 13 horas de silencio, esta mañana el presidente Donald Trump retomó su cuenta de Twitter señalando a los los autores de los altercados, Antifa 8antifacistas) y otros grupos radicales de izquierda; además aprovechó para señalar a su oponente Joe Biden, de ser la «izquierda radical» de su país. Recordó la fecha de las próximas elecciones: 3 de noviembre.

Trump «debe unir a nuestro país (…), no atizar el fuego», dijo a su vez Nancy Pelosi, la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, a la cadena ABC.

Las protestas se extendieron a Londres y Montreal, y a Nueva Zelanda el lunes. China denunció la «enfermedad crónica» del racismo en Estados Unidos. Por su parte, Irán, enemigo jurado de Washington, denunció la «opresión» del pueblo estadounidense y llamó a la policía a «frenar la violencia» contra la población» y dejarla respirar».

Foto: Twitter @briciosegovia

Trabajadores de la Clínica 7 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Monclova se manifestaron este miércoles reclamando equipo de protección contra el Covid-19, tras el brote masivo que ha infectado a personal y que cobró anoche la vida de unos de los médicos.

Afirmaron que la mayoría no han sido sometidos a pruebas, ni les han proporcionado equipos preventivos que recientemente habían prometido autoridades locales y estatales.

“Se dice que se han donado muchas cosas a este hospital y no las hemos visto, lo que queremos simplemente es que lleguen para poder trabajar bien y poder atender a la población (…) ayer en entrevista el señor gobernador comentó que había 500 pruebas para hacer al personal laboral del IMSS, pero hasta ahorita no se han hecho», expresaron los inconformes.

Asimismo, expusieron que la información dada a conocer por el jefe de Salud en el Trabajo del IMSS, Eduardo Robles, no dimensiona el problema que registra esta clínica por el contagio del coronavirus.

“Ayer en la conferencia de las siete de la noche el director médico de trabajo (…) dijo que los médicos que estaban contagiados estaban bien con síntomas leves y en su casa, que quede claro que no es verdad; tenemos ahorita tres médicos en terapia intensiva y desgraciadamente ayer cuando el estaba en la conferencia uno de nuestros compañeros falleció», aseguraron.

El IMSS ha reportado que son 21 los médicos infectados en este hospital, mientras que los trabajadores señalaron esta mañana que el número es desconocido y que por lo menos 100 de sus compañeros no se han presentado a trabajar.

Coahuila registra 56 casos de coronavirus COVID-19, concentrados la mayoría en Monclova con 36, incluidas dos defunciones.

El Gobierno de la Ciudad de México dialoga esta mañana con grupos de transportistas que realizan bloqueos en las principales entradas a la capital del país y en el Zócalo capitalino.

La presencia de transportistas se reportó en accesos como Indios Verdes, en la carretera México-Pachuca; a la altura del Toreo de Cuatro Caminos, que conecta con la carretera México-Querétaro, y en Calzada Ignacio Zaragoza que conecta con la carretera México-Puebla, lo que causó afectaciones a la circulación.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, informó que integrantes de la Confederación de Sindicatos Unidos por la Transformación de México son quienes mantienen los cierres parciales en distintos puntos.

«Su objetivo es obtener contratos de acarreo de material con precios por encima del mercado a partir de bloqueos y amenazas en obras federales y locales», indicó Sheinbaum a través de su cuenta de Twitter.

Al respecto, se informó que la Policía capitalina implementó hoy desde las 4:00 horas un dispositivo de vialidad por la protesta de la Confederación de Sindicatos Unidos por la Transformación de México.

De acuerdo a los organizadores, se esperaba que en los bloqueos participaran unas ocho mil personas y dos mil 200 camiones.

En una tarjeta informativa, detalló que derivado de las negociaciones se retiraron en total 295 unidades de la Confederación de Sindicatos Unidos por la Transformación de México que bloqueaban vialidades y afectaban la circulación.

Más tarde, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) detalló que gracias al diálogo que se entabló, comenzaron a retirarse los transportistas que mantenían los bloqueos.

De la Calzada Ignacio Zaragoza se retiraron 20 unidades; de Oceanía 30 unidades; de 5 de Mayo e Isabel La Católica, 15; de la carretera México-Puebla, 120; de avenida Centenario, 10; de Calzada Vallejo 10; de avenida 20 de Noviembre, 10; y de avenida Oceanía, 10 vehículos, indicó la dependencia.

«Policías de la SSC de la Ciudad de México mantuvieron un diálogo permanente y realizaron diferentes acciones operativas de tránsito, con los transportistas que se manifestaban en distintos puntos de la ciudad, esto con la finalidad de liberar las vías afectadas, y del Zócalo», señaló la dependencia.

Turistas frustrados en toda Francia se enfrentaron este viernes por segundo día consecutivo con un caos en el transporte, mientras los sindicatos se preparan para lo que esperan sea una larga protesta contra los planes del presidente, Emmanuel Macron, para rediseñar el sistema nacional de jubilación.

La mayoría de los trenes están detenidos, incluyendo los del metro de París, mientras las carreteras se colapsaron en todo el país.

El Palacio de Versalles seguía cerrado el viernes y el Museo del Louvre advirtió a los visitantes que podrían encontrarse con demoras y algunas galerías cerradas. La Torre Eiffel volvía a recibir turistas, pero los turistas de todo el mundo seguían sufriendo las consecuencias de las protestas.

Envalentonados por la mayor muestra de descontento público en años, los sindicados anunciaron nuevas protestas, «intergeneracionales» y a nivel nacional, para el martes contra una reforma que ven como un ataque a los derechos conquistados por los trabajadores.

Al menos 800,000 personas se manifestaron en todo el país este jueves dentro de una huelga que cerró escuelas y algunos servicios públicos y alteró el funcionamiento de hospitales y refinerías. La policía disparó varias rondas de gases lacrimógenos y los manifestantes prendieron fuegos en el este de Paris.

La mayoría de las movilizaciones fueron pacíficas y la violencia de los radicales no desanimó a los sindicatos para llamar a toda la sociedad francesa a unirse a las marchas la próxima semana.

El presidente Macron está decidido a seguir adelante con una de sus medidas clave, los cambios en el complicado y relativamente generoso sistema de pensiones francés, para transformar la economía.

Quienes se oponen a la reforma temen que los cambios en cómo y cuándo podrán jubilarse los trabajadores amenace el estilo de vida francés y les haga trabajar más años por una pensión más baja.

El gobierno de Macron lleva meses negociando con sindicatos y otros colectivos, aunque ha dicho que no hará públicos los detalles del plan hasta la próxima semana. El ejecutivo dijo que no cambiará la edad oficial de jubilación de 62 años, pero se espera que los cambios orillen a la población a trabajar por más tiempo.

La incertidumbre en torno a las repercusiones de la reforma está alimentando los temores de la gente. Las encuestas muestran que la mayoría de los franceses respaldan la huelga y el movimiento de protesta, al menos por ahora, con la esperanza de que empuje al gobierno a prestar más atención a las preocupaciones de los trabajadores.

La policía Hong Kong informó este lunes que arrestó a 58 personas en los días pasados luego de que un breve período de calma en Hong Kong fue interrumpido por otro fin de semana de violencia.

«Creo que la mayoría de los ciudadanos en Hong Kong están molestos de que la violencia haya regresado de nuevo», dijo el superintendente en jefe de la oficina de Relaciones Públicas de la Policía (RPP), Kwok Ka-chuen, en una conferencia de prensa este lunes en la tarde.

Múltiples distritos en Kowloon se hundieron en el caos el fin de semana luego de que alborotadores sabotearon eventos del orden público y recurrieron a actos destructivos como la instalación de barricadas en calles, provocaron incendios y vandalizaron instalaciones públicas, dijo Kwok.

Los alborotadores atacaron y destrozaron tiendas y restaurantes en el área Whampoa, y causaron considerables daños a estaciones del metro y a instalaciones de transporte. Algunos alborotadores también lanzaron ladrillos y bombas de gasolina contra oficiales y vehículos de policía, rompiendo el parabrisas de un vehículo de la policía y golpeando al oficial que estaba en su interior.

Durante un mitin en Tsim Sha Tsui el domingo, un gran número de manifestantes se desvió de la ruta de la marcha aprobada por la policía, y se dirigieron al paso a desnivel Hung Hom, donde lanzaron ladrillos y botellas de vidrio desde lo alto contra oficiales de la policía.

Como sus repetidas advertencias fueron ignoradas, los oficiales de la policía no tuvieron más opción que utilizar gas lacrimógeno para dispersarlos, explicó Kwok.

El alto superintendente Kong Wing-cheung de RPP, señaló que desde el viernes la policía ha arrestado a 48 hombres y 10 mujeres, de entre 14 y 36 años de edad, por delitos como reunión ilegal, posesión de armas ofensivas y daños criminales. Eso eleva el número total de personas arrestadas desde junio a 5,947.

Un grupo de parlamentarios opositores chilenos presentó este martes una solicitud de juicio político contra el presidente Sebastián Piñera por su responsabilidad en abusos cometidos por cuerpos de seguridad durante la reciente ola de protestas.

Sin embargo, una Acusación Constitucional para inhabilitar al presidente requeriría de la aprobación de la mayoría de los diputados en ejercicio y dos tercios de los senadores, por lo que se necesitaría apoyo del oficialismo.

La solicitud se funda en «las graves, reiteradas, generalizadas y sistemáticas violaciones a los derechos fundamentales de las personas, ejecutadas por agentes del Estado en el último mes», dijo la diputada comunista Carmen Hertz.

Grupos de derechos humanos acusan un uso excesivo de la fuerza por parte de los cuerpos uniformados, dejando centenares de personas con lesiones oculares y otras lesiones; mientras, el Gobierno sostiene que el protocolo de actuación es compatible con estándares internacionales.

«Esta situación ha infringido claramente la Constitución y las leyes y así lo señalamos en un argumento sólido y responsable», agregó Hertz.

La iniciativa respaldada en un documento de más de 100 páginas fue presentada por diputados del bloque izquierdista Frente Amplio, el Partido Comunista, Socialista y el centrista PPD.

Las protestas de más de un mes por demandas variadas que van desde salud, educación y pensiones, entre otros temas, han dejado más de 20 muertos, heridos y miles de detenidos.

Policías federales inconformes con su incorporación a la Guardia Nacional intentaron bloquear esta mañana el acceso a la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), y también se manifiestan en su cuartel de Iztapalapa en demanda del pago de indemnizaciones.

Como parte de sus protestas, los federales intentan ingresar a la terminal aérea, que se encuentra resguardada por policías capitalinos, lo que desató un enfrentamiento.

La situación permanece tensa en la zona y ocasiona complicaciones al tránsito sobre Circuito Interior. La vialidad también está afectada en avenida capitán Carlos León, colonia Peñón de los Baños, alcaldía Venustiano Carranza.

El AICM recomendó a los usuarios llegar a la Terminal 2 y trasladarse en el transporte interno hacia la Terminal 1.

En tanto, en Iztapalapa los agentes bloquean ambos sentidos de Periférico, frente al número 85, colonia Constitución de 1917, por lo que autoridades capitalinas recomiendan a los automovilistas tomar Rojo Gómez y Eje 7 Guelatao como alternativas viales.

El bloqueo se desarrolla en la Terminal 1, mientras en la zona de la Terminal 2 se realiza el arribo del expresidente de Bolivia, Evo Morales, quien recibirá asilo político en México.

Evo Morales a un paso de conservar el poder en Bolivia por cuarto periodo consecutivo, y es que tras la revalidación de actas que antes habían sido declaradas nulas, el conteo oficial finalizó este viernes en la página del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y Morales mantuvo más de diez puntos de ventaja sobre su rival, el expresidente Carlos Mesa,

Y aunque dicho resultado significaría no realizar una segunda vuelta,  hasta el momento el TSE no ha declarado un ganador.

El jueves el TSE había dicho que se realizaría una nueva votación en cuatro mesas del departamento del Beni, aunque esta mañana el presidente departamental de ese lugar, Rodolgo Coimbra, revalidó dichas actas y con ello el conteo se reactivó. Minutos después se había completado al 100%.

Con todas las actas escrutadas, Morales tiene el 47.08% de los votos, mientras Mesa registró 36.51%.

Para ganar en primera vuelta, un candidato debe obtener 50% más uno de los votos o lograr 40% y tener una diferencia de al menos diez puntos porcentuales sobre el segundo postulante más votado.

Los opositores acusan al gobierno de haber montado un fraude para ganar las reñidas elecciones del domingo pasado. La presión internacional también apareció. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, dijo a medio día que el organismo apoyaba que la Organización de Estados Americanos (OEA) auditaran los resultados, como ya se había sugerido.

Carlos Mesa acusa a Morales de «llevar adelante un golpe de Estado» con «un monumental fraude». Morales, por su parte, dice que Mesa gesta un golpe en su contra con apoyo internacional para desconocer su victoria.

La Defensora del Pueblo, Nadia Cruz, informó que hasta la fecha se registran 27 personas heridas y 57 detenidos por las marchas de que se han registrado en rechazo a cómo se ha conducido el proceso electoral.

El número de muertos en Chile aumentó este viernes a 19, cinco de ellos extranjeros, cuando se cumple una semana de protestas en las calles del país contra el gobierno de Sebastián Piñera.

La nueva víctima es un ciudadano peruano que se encontraba en estado muy grave en el hospital desde hace tres días después de recibir un impacto de bala en el marco de un saqueo a un local comercial en Puente Alto.

Esta persona de nacionalidad peruana es el quinto fallecido extranjero durante la semana de protestas, junto a dos ciudadanos colombianos, otro peruano y un ecuatoriano, según las cifras oficiales del Gobierno.

Recordemos que el aumento del precio del pasaje del metro de la capital chilena marcó el inicio de las protestas que, con el paso de los días, despertó el hartazgo de parte de la ciudadanía por las altas tarifas que pagan por servicios de luz o gas, el nulo reparto del sistema de pensiones o los deficientes servicios de salud pública, generando un estallido social desconocido en la historia reciente de Chile.

Las manifestaciones y protestas violentas han dejado, además, más de 500 heridos y casi 2,500 detenidos y han arrinconado al Gobierno de Piñera, que el martes pasado pidió perdón y presentó una agenda social.

El presidente chileno decidió intervenir algunos puntos del modelo político, económico y social que provocan más rechazo en la ciudadanía, como las bajas pensiones, los altos precios de los medicamentos y la precaria salud pública.

51 personas fueron detenidas en diferentes partes de Cataluña durante la noche de ayer y madrugada de hoy en las protestas contra la condena a prisión de nueve líderes separatistas.

Según cifras del ministerio de Interior, 29 personas fueron detenidas en la provincia de Barcelona, 14 en la de Tarragona y 8 en Lleida.

Además, 54 policías regionales y 18 policías nacionales resultaron heridos. Algunos de ellos sufrieron fracturas, según el ministerio.

Y es que se reportó que en el centro de Barcelona hubo fuertes enfrentamientos entre la policía e independentistas.

En total, 40,000 personas participaron en la movilizaciones de Barcelona antes de que estallaran los enfrentamientos entre varios centenares de manifestantes, algunos de ellos con el rostro cubierto, y policías, que los dispersaron a la fuerza.

También se registraron enfrentamientos en ciudades como Girona, Tarragona o Lleida, donde se convocaron a concentraciones con velas frente a las respectivas sedes de las delegaciones del gobierno español.

Tras cuatro meses de juicio y otros cuatro de deliberación, los jueces del Tribunal Supremo condenaron este lunes por sedición a nueve de los doce responsables catalanes juzgados, a los que les impusieron penas que van de los 9 a los 13 años de cárcel.

Según organizadores, las protestas continuarán este miércoles y se ha organizado una huelga general en Cataluña para el próximo viernes, cuando se espera una manifestación multitudinaria en Barcelona.

Foto: Twitter @sararieralopez

La jefa Ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, afirmó que la ciudad está equipada para manejar la situación actual por sí sola, aunque no descartaría aceptar la ayuda de China continental para enfrentar las protestas cada vez más violentas.

«En este momento, todavía siento que deberíamos encontrar las soluciones nosotros mismos. También es la posición del gobierno central (en Beijing) que Hong Kong debe abordar el problema por su cuenta», dijo Lam antes de la reunión del Consejo Ejecutivo.

«Pero si la situación se vuelve tan grave, no se pueden descartar opciones si queremos que Hong Kong tenga al menos otra oportunidad», agregó.

La líder de Hong Kong señaló que su administración no tenía planes de utilizar los poderes de emergencia de la era colonial para introducir nuevas leyes, después de un largo fin de semana de protestas violentas en desafío a la controvertida prohibición de las máscaras faciales durante las manifestaciones.

«Necesitamos que el pueblo de Hong Kong respete la ley. Entonces, si se ha promulgado una ley pero la gente se niega a acatar la ley, entonces, por supuesto, tendremos un problema en mente, pero apelaría al sentido común y la racionalidad del pueblo de Hong Kong de que este es un momento para observar la ley», dijo Lam.

La decisión de Lam el viernes pasado de invocar poderes de emergencia de la era colonial para imponer la prohibición provocó algunas de las protestas más violentas desde que comenzó la crisis, cuando los manifestantes destrozaron docenas de estaciones de metro, destrozaron tiendas con vínculos con China continental, provocaron incendios y bloquearon carreteras.

La ley antimáscaras también es aplicable en escuelas y universidades, por lo que la Oficina de Educación solicitó a las escuelas secundarias que informen cuántos estudiantes usan máscaras para ir a la escuela este martes, el primer día de clases desde que se implementó la prohibición.

Lam dijo que el gobierno haría una «evaluación cuidadosa» antes de imponer otras medidas legales, como los controles de internet.

El Gobierno de Hong Kong se plantea limitar el acceso a internet, informó un miembro del consejo ejecutivo, tres días después de que se prohibiera llevar máscaras en las manifestaciones, una medida que, intensificó las protestas en lugar de lograr su disminución.

«Mientras haya medios para reprimir los disturbios, el Gobierno no podrá descartar la posibilidad de prohibir internet», declaró a Ip Kwok-him, un miembro del consejo ejecutivo y diputado pro-Pekín.

Y es consideran que Internet es una herramienta indispensable para el movimiento prodemocracia, que utiliza foros en líneas y mensajería encriptada para organizar sus acciones de protesta.

Con todo, Ip, que es miembro del órgano consultivo de la jefa del Ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, subrayó que restringir el acceso a internet podría tener consecuencias graves para Hong Kong, sobre todo en el aspecto empresarial.

Las movilizaciones se tornaron especialmente violentas después de que, el viernes, Carrie Lam decidiera recurrir a una ley de emergencia para prohibir el uso de máscaras en las concentraciones públicas. La medida anunciada encendió los ánimos y miles de personas desafiaron la prohibición al manifestarse con el rostro cubierto.

Desde hace cuatro meses, Hong Kong atraviesa su peor crisis política desde la retrocesión a China por parte de Londres, con manifestaciones casi diarias para denunciar la pérdida de libertades y la creciente influencia del gobierno chino en los asuntos de esa región semiautónoma, y también para exigir reformas democráticas.