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OMICRÓN

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Los números de casos nuevos y muertes por COVID-19 siguen cayendo globalmente, tras llegar a sus picos en enero, informó este jueves la Organización Mundial de Salud (OMS).

En su reporte más reciente sobre la pandemia, la agencia de salud de la ONU dijo que hubo más de 3.7 millones de infecciones nuevas y 9,000 muertes la semana pasada, reducciones de 3% y 11%, respectivamente.

Los casos de coronavirus subieron solamente en dos regiones: América y el Pacífico Occidental. Las muertes subieron 30% en Medio Oriente, pero fueron estables o bajaron en el resto del mundo.

La OMS dijo que está monitoreando todas las subvariantes de Ómicron como «variantes preocupantes», y apuntó que los países que tuvieron olas significativas de la enfermedad causadas por la subvariante BA.2 parecían menos afectados por las otras subvariantes, como las BA.4 y BA.5, que eran responsables por el nuevo incremento de la enfermedad en Sudáfrica.

Salim Abdool Karim, experto en enfermedades infecciones en la Universidad de KwaZulu-Natal, dijo que parecía que Sudáfrica había pasado su ola más reciente de COVID-19 causada por las subvariantes BA.4 y BA.5. El país ha estado a la vanguardia de la pandemia desde que detectó inicialmente la Ómicron en noviembre.

En México, ya se reportó el primer caso de la subvariante BA.5. De acuerdo con la actualización del 23 de mayo de la plataforma GISAID (Global Initiative on Sharing All Influenza Data), el primer caso confirmado corresponde a un hombre de 45 años de edad, en la Ciudad de México.

Karim predijo que otra versión mutada de Ómicron pudiera emerger en junio y explicó que el gran número de mutaciones significa que hay más oportunidades para que el virus evolucione.

Mientras tanto, en Beijing, las autoridades ordenaron que más trabajadores y estudiantes se queden en casa e implementaron pruebas masivas adicionales al continuar el incremento de casos de coronavirus.

Numerosos complejos residenciales en la ciudad han restringido las entradas y salidas, aunque las condiciones de confinamiento siguen siendo mucho menos graves que en Shanghái, donde millones de residentes han estado bajo diversos niveles de encierro por dos meses.

China ha prometido atenerse a una política de «COVID cero» pese a que la OMS dice que es «insostenible», dada la naturaleza infecciosa de Ómicron y sus subvariantes.

El pasado 25 enero la Organización Mundial de la Salud recomendó investigar la BA.2, una subvariante de Ómicron que al menos tiene 40 mutaciones diferentes respecto a la original.

En algunos países como Dinamarca o el Reino Unido su presencia ha aumentando mucho en los últimos días, aunque especialistas han señalado que aún es pronto para saber por qué; sin embargo se empiezan a conocer datos que apuntan a una mayor transmisibilidad.

Aunque son bastante diferentes, no tan cercanas genéticamente, la BA.2 y Ómicron más o menos están igual de alejadas entre sí como lo estaba Alfa de Beta o Delta. En BA.2 se han encontrado, en todo su genoma, 40 mutaciones distintas respecto a la original, además de unas cuantas en la espícula, la proteína que el coronavirus usa para entrar en la célula humana.

En países que tienen buena vigilancia, como Dinamarca o Reino Unido, BA.2 está creciendo su frecuencia, indicando que tiene cierta ventaja en la transmisibilidad. Según estudios preliminares realizados por las autoridades danesas, esta podría ser 1.5 veces más transmisible que la BA.1. Faltan datos sobre si esa subvariante puede infectar a personas que se han contagiado previamente por la Ómicron original.

De igual forma, datos preliminares en Reino Unido y Dinamarca indican que  no hay diferencias en si la BA.2 causa una enfermedad más grave que Ómicron, y se señala que en todo caso, de haberlas, causaría más gravedad la original.

Y es que recordemos que los virus mutan siempre, dentro de su proceso biológico, y se replican. Aunque en ese sistema de copia hay mecanismos de corrección, estos a veces fallan provocando una acumulación de errores o mutaciones que pueden desembocar en una nueva variante. Muchas no son especialmente distintas. En dos años han aparecido cientos y solo unas pocas: Alfa, Beta, Gamma, Delta y Ómicron, han sido calificadas como preocupantes por la OMS.

Según un informe de las autoridades sanitarias británicas del 27 de enero y tras un análisis comparativo, la efectividad de las vacunas contra la enfermedad sintomática fue similar para las dos subvariantes. La efectividad aumentó al 63% para la versión original y al 70% para BA.2 a las dos semanas de las vacunas de refuerzo.

Otro dato que también se conoce es que esta subvariante y todas las variantes son detectables en pruebas de antígenos y PCR; es decir, se detecta el coronavirus pero «sin apellido». Para indagar en esto último hay que secuenciar la muestra del paciente.

México tiene una desaceleración en el alza de contagios de COVID-19 porque en la última semana solo han aumentado un 12 % los casos, indicó este martes el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.

«La curva epidémica de agregación semanal nos da un dato preliminar pero alentador si se mantiene como tendencia», señaló el funcionario en conferencia de prensa desde Palacio Nacional.

Indicó que en las primeras tres semanas del año hubo cambios muy rápidos de aumento en la cantidad de casos debido a la presencia de la variante Ómicron. Sin embargo, en la semana epidémica «número cuatro», que arrancó este domingo, se observa un incremento de solo 12%, lo que calificó como un cambio sustancial.

«Ya se empieza a ver un cambio en la tendencia y esto reduce desde luego la cantidad o el porcentaje de casos estimados que son activos», añadió.

No obstante, dijo que esto debe tomarse «con cautela», aunque de mantenerse el ritmo de incremento «podría ser el inicio de un cambio en tendencia de crecimiento y por lo tanto se reduce» la velocidad de los contagios.

López-Gatell aseguró que con la aplicación de vacunas y ante el contagio menos dañino de Ómicron, se podría hablar de un proceso de inmunidad en México y en el mundo.

«Ómicron característicamente es una variante que produce enfermedad más leve y aunque se propaga rápidamente dando un gran número de casos, no son casos de gravedad. Sumado a una alta proporción de personas vacunadas, permite tener una epidemia más manejable, nunca deseable», apuntó López-Gatell.

El subsecretario explicó que eventualmente se causará inmunidad en una gran proporción de personas, lo cual podría en su momento contribuir al final del periodo epidémico.

Además, destacó que debido a la continuidad de la campaña de vacunación, se ha presentado en este cuarta ola de COVID-19 una «intensidad 70% menor» en ocupación hospitalaria respecto a la segunda ola de contagios, que tuvo lugar a comienzos del año pasado.

López-Gatell sostuvo que, aunque al inicio de la pandemia sólo el 75% de los mexicanos decía que aceptaría una vacuna, hoy el 89% de la población de 18 años y más ha recibido el esquema completo de vacunación.

La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbuam, informó esta tarde que la capital rompió récord de vacunación esta semana; en los últimos tres días se ha vacunado a 452 mil personas; es decir, al 31% de todos los adultos de 50 a 59.

Señalaron que este viernes esperan el número aumente a 200 mil personas adicionales.

«Es tiempo récord, nunca habíamos logrado esto, tiene mucho que ver no solo con el compromiso de todo el personal de salud, todo el equipo de los Servidores de la Ciudad y de la Nación en las sedes, pero también, indispensable, el apoyo de la ciudadanía para acudir con el orden que siempre han mostrado y también con las ganas para ir a vacunarse en este momento, que es aún más relevante hacerlo», señalaron las autoridades.

Recordemos que esta semana se vacuna a personas ente 50 y 59 años de edad. Sin embargo, esta tarde se anunció que el próximo lunes 31 de enero se iniciará la aplicación de dosis de refuerzo a personas entre 40 y 49 años; se tiene un estimado de inmunizar a 1.2 millones de personas.En cuanto al comportamiento de la pandemia, se indicó que hay un claro incremento de casos asociado a la variante Ómicron.

«Dada la muy alta prevalencia de la transmisión del virus y el número alto de contagios, entre el 20 y el 40 por ciento de los ingresos hospitalarios que contabilizamos como pacientes COVID, en realidad están hospitalizados no a causa del COVID, están hospitalizados por alguna causa distinta (algún accidente, alguna cirugía), pero al entrar al hospital, al hacerse una prueba de control salen positivos al COVID-19», aclaró Eduardo Clark García, director de gobierno digital de la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP).

Señaló que en la Zona Metropolitana del Valle de México hay 2 mil 562 personas hospitalizadas, de los cuales 447 requieren el uso de un ventilador mecánico. En la Ciudad de México hay mil 977 hospitalizados y 381 personas con necesidad de intubación.

Sobre el semáforo epidemiológico que se debe anunciar hoy, con aplicación a partir del próximo lunes, la Jefa de Gobierno indicó que su gobierno se encuentra a la espera de la notificación de la Secretaría de Salud federal, para saber cuáles serán los parámetros y el nuevo funcionamiento del semáforo, para poder informar a la ciudadanía.

“No queremos adelantarnos (…) No estamos muy familiarizados con la nueva metodología de la Secretaría de Salud», dijo Sheinbaum. Se espera en breve la Secretaría de Salud informe.

El que anunció que regresa a semáforo amarillo, es el Estado de México, que al igual que la Ciudad de México, permanecía en verde desde hace varias semanas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció hoy que mantiene la emergencia internacional por la pandemia de COVID, declarada desde hace casi dos años, en un momento donde se han batido las cifras récord de contagios debido a la variante Ómicron, aunque ésta parece estar más asociada a casos leves de la enfermedad.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus decidió mantener el nivel de alerta por recomendación del Comité de Emergencia para la COVID, que celebró su décimo encuentro de expertos  la semana pasada, aunque ha tardado seis días en hacer públicas sus decisiones.

En la reunión, que duró cinco horas, se subrayó que la actual ola de contagios asociados a Ómicron sigue constituyendo grandes desafíos, debido a la presión que impone a los sistemas sanitarios de todo el mundo.

Los expertos coincidieron en que las vacunas anticovid no han eliminado el riesgo de transmisión del coronavirus SARS-CoV-2 causante de la COVID-19, pero siguen siendo efectivas a la hora de reducir el riesgo de formas graves y mortales de la enfermedad.

Entre las recomendaciones del comité, destaca su petición de que se «levanten o reduzcan» las restricciones a los viajes internacionales, «ya que no proporcionan un valor añadido y contribuyen a las dificultades sociales y económicas de los Estados».

También aconsejan que la prueba de vacunación no sea un requisito de entrada en un país, dada la falta de acceso a vacunas en muchos países, especialmente en economías en desarrollo.

El comité pidió mayores esfuerzos y solidaridad para aumentar las tasas de vacunación, especialmente en aquellas naciones en las que no alcanzan todavía el 10%

En tanto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó también este miércoles que las infecciones por COVID-19 están alcanzando nuevos picos en el continente americano, con 7.2 millones de nuevos casos y más de 15,000 muertes relacionadas con la enfermedad en la última semana.

«El virus se está propagando más activamente que nunca», dijo la directora de la OPS, Carissa Etienne, en una sesión informativa.

América del Norte, Estados Unidos y Canadá continúan experimentando un aumento de las hospitalizaciones por COVID-19. En tanto, el Caribe presenta el incremento más pronunciado de infecciones por coronavirus desde el inicio de la pandemia, dijo la agencia de salud regional.

Debido a la escasez de pruebas, la OPS recomendó que los países prioricen las pruebas rápidas de antígenos en personas con síntomas de COVID-19 que estén en riesgo de propagar el virus.

El avance de la variante en las próximas semanas y meses dependerá de las medidas de salud pública para contenerla, incluidas el uso de mascarillas y la distancia social, pero sobre todo la vacunación, para reducir los casos graves y las hospitalizaciones por COVID-19, agregó la OPS.

Estados Unidos superó este martes su récord de personas hospitalizadas por COVID-19, con casi 146,000 pacientes internados, según datos del Departamento de Salud estadounidense. De ellos, casi 24,000 se encuentran en terapia intensiva.

El récord anterior era de más de 142,000 y se batió el 14 de enero de 2021, hace casi un año.

Estados Unidos se enfrenta actualmente a un brote impresionante de la epidemia vinculado a la variante Ómicron. El país ha registrado números récord de contagios desde finales de diciembre.

«Hay 17 veces más peligro de ser hospitalizado, y 20 veces más riesgo de morir, si no estás vacunado que si lo estás», indicó este martes el doctor Antony Fauci, asesor de la Casa Blanca sobre la crisis sanitaria, durante una comparecencia ante el Senado.

En Nueva York, a finales de diciembre, por cada 100,000 personas, el número de hospitalizaciones era de poco más de 58 entre los no vacunados, en comparación con poco menos de 5 entre los pacientes con la pauta de vacunación completa.

Unas 18,500 personas con COVID-19 como promedio ingresan cada día en un hospital, según los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC). Sin embargo, algunos pueden estar en el hospital por otros motivos y dar positivo por coronavirus cuando se les somete a una prueba de detección.

Así, el COVID sobrepasa el sistema de atención médica de Estados Unidos, ya afectado por la variante Delta y por las renuncias masivas de personal. Aunque Ómicron causa casos graves a un ritmo menor que Delta, está llegando a más personas debido a su carácter extremadamente infeccioso.

Expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmaron este martes que la solo repetición de vacunas de refuerzo será insuficiente para evitar la aparición de variantes de nuevo coronavirus e instaron a mejorar las vacunas para frenar la transmisión de la enfermedad.

«Una estrategia de vacunación basada en dosis de refuerzo reiteradas» de las primeras vacunas «tiene pocas posibilidades de ser apropiada o viable», indicó en un comunicado el Grupo Técnico Asesor (GTA) de la OMS sobre la composición de las vacunas contra el nuevo coronavirus.

«Se necesitan y deben desarrollarse vacunas contra el COVID-19 con fuerte impacto en la prevención y la transmisión, además de la prevención de casos severos y de muertes», expresó el grupo.

A la espera de que esas vacunas estén disponibles, y a medida que el virus SRAS-CoV-2 vaya evolucionando, quizá haga falta actualizar la composición de las vacunas anticovid actuales, para asegurarse de que continúan aportando los niveles de protección recomendados por la OMS contra la infección y la enfermedad causada por las variantes, consideró el grupo de expertos.

Unas seis semanas después de que la variante Ómicron fuera identificada en Sudáfrica, los datos de varios países coinciden en dos puntos: Ómicron, que entra en la categoría de variantes preocupantes de la OMS, se transmite mucho más rápido que la variante Delta, anteriormente dominante y, globalmente, parece comportar formas menos graves de la enfermedad.

Ahora bien, no se sabe si esa gravedad aparentemente menor se debe a las características de la variante o al hecho de que Ómicron esté afectando a poblaciones parcialmente inmunizadas, ya sea por la vacuna o por una infección anterior.

Además, Ómicron está avanzando de forma intensa en numerosos países y los contagios se están duplicando cada dos o tres días, algo que no había ocurrido con las variantes anteriores.

Las mutaciones de Ómicron parecen permitirle reducir la inmunidad por anticuerpos contra el virus, por lo que probablemente puede contagiar a una cantidad importante de vacunados y reinfectar a personas que ya habían superado la enfermedad.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, descartó este viernes que la «nueva normalidad» sea que el COVID-19 «esté aquí para quedarse», esto en medio de un repunte de contagios en varios países del mundo provocado principalmente por la nueva variante del SARS-CoV-2, Ómicron.

«No. No creo que la COVID-19 esté aquí para quedarse», dijo el mandatario en declaraciones ante la prensa, donde ha insistido en que, con las medidas que se están tomando actualmente, la enfermedad «no está aquí para quedarse». «La nueva normalidad no tiene por qué ser (así)», agregó.

En este contexto, ha defendido que los países han desplegado «muchas más herramientas» para atajar la propagación de la enfermedad y ha garantizado que continuarán desplegándose para contener la COVID-19 y otras variantes que puedan surgir.

«No creo que sea así», ha insistido, remarcando que la situación actualmente «es muy diferente» a la del año pasado.

Y es que un gran número de países alrededor del mundo, incluido México, contabilizan estos días cifras récord de contagios, no vistas durante la pandemia, que las autoridades han atribuido a la circulación de Ómicron del virus.

Estados Unidos no ha sido una excepción y a principios de semana registró más de un millón de nuevos contagios diarios, una cifra sin precedentes en el mundo. Es el más golpeado por la pandemia del mundo y, hasta el momento, ha contabilizado más de 58.6 millones de contagios, incluidas más de 834,300 víctimas mortales a causa de la enfermedad.

La variante ómicron del COVID-19 parece producir una enfermedad menos grave que la ocasionada por Delta, pero no debe clasificarse como «leve», dijo este jueves el jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En una rueda de prensa, Tedros Adhanom Ghebreyesus, también repitió su llamado a una mayor equidad global en la distribución y acceso a las vacunas contra el coronavirus.

Advirtió que, según la tasa actual de inmunización, 109 países no alcanzarán el objetivo de la OMS de que el 70% de la población mundial esté completamente vacunada para julio. Se considera que ese objetivo ayude a poner fin a la fase aguda de la pandemia.

Además, la OMS enfatizó que las vacunas existentes contra el COVID-19 «funcionan contra todas las variantes que circulan actualmente».

Pese a que la variante Ómicron parece reducir la capacidad de neutralización de las vacunas, la jefa de la célula anticovid de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Maria Van Kerkhove, explicó que los fármacos «siguen siendo muy efectivos para evitar formas graves de la enfermedad y reducir los fallecimientos».

Preguntada sobre si la ciudadanía debe aumentar sus medidas de prevención ante el alto número de contagios en todo el mundo, Van Kerkhove recomendó las mismas que se han generalizado de 2020 «con el fin de reducir el riesgo de exposición».

La experta recordó en este sentido la necesidad de mantener la distancia física con otras personas, el evitar las reuniones de gente en lugares mal ventilados, e insistió especialmente en «llevar mascarillas apropiadas» y de forma correcta.

El director de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan, remató indicando que una de las mejores protecciones en la actual ola de contagios es «vacunarse cuando se tenga acceso a dosis».

Hong Kong prohibió este miércoles el arribo de vuelos de pasajeros de ocho países, para intentar frenar la propagación de la variante Ómicron, que provoca una explosión de casos en el mundo.

La prohibición afecta a los vuelos procedentes de Australia, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Francia, India, Pakistán y Filipinas.

La región administrativa china, centro financiero del sudeste asiático, también prohibió eventos multitudinarios y ordenó el cierre de 15 tipos de comercios, entre ellos bares, discotecas, gimnasios y centros de belleza.

Hong Kong, al igual que China continental, ha optado por una estrategia de «cero COVID», que impone largas cuarentenas a las personas que entran en el territorio y un severo aislamiento para los enfermos y sus contactos.

En China, los contagios son mínimos en comparación con otras partes del mundo, donde las cifras se multiplican de manera exponencial: unos 890,000 casos en 24 horas en Estados Unidos, 270,000 en Francia, más de 200,000 en Reino Unido.

Israel anunció haber registrado casi 12,000 nuevos casos de COVID-19 en las últimas 24 horas, un nuevo máximo desde el inicio de la pandemia. Italia contabilizó 189,109 nuevos contagios por coronavirus, un nuevo récord desde el inicio de la pandemia, además de 231 fallecidos.

En América Latina, Ómicron se extiende de manera importante. Argentina registró 81m000 nuevos casos ayer, casi el doble que en un día previo. En Brasil, el segundo país del mundo con más víctimas mortales por la pandemia, el Ministerio de Salud contabilizó el martes 18,759 nuevos casos, la peor cifra diaria desde el 5 de octubre. Nuestro país no se quedó atrás. Superamos los cuatro millones de contagios con más de 15,000 casos, la cifra más alta desde septiembre pasado.

Desde que se detectó el coronavirus en diciembre de 2019, la pandemia ha matado a más de 5.4 millones de personas en todo el mundo.

Y aunque la mayoría de los países imponen nuevas medidas, el gobierno de Reino Unido anunció su decisión de eliminar el requisito de la prueba diagnóstica de COVID-19 negativa para entrar al país, además de que los viajeros
tampoco tendrán que aislarse a su llegada hasta obtener el resultado de una PCR.

En una comparecencia, el primer ministro británico, Boris Johnson, reconoció que algunas de las restricciones impuestas cuando se descubrió Ómicron tienen ahora «un impacto limitado», dado que la mutación es cada vez más prevalente en el país.

Desde que supimos de la existencia del virus que salió de Wuhan, en China, comenzó a circular un video de Bill Gates del 2015 en el que pronosticaba que en los siguientes cinco años podría venir una pandemia. Como tuvo razón, el video se volvió viral. El año pasado el mismo Bill Gates publicó un libro que es a la vez esperanzador y tétrico al hablar de lo que viene para la humanidad si no hacemos hasta lo imposible para frenar nuestras emisiones de carbono que están calentando el planeta.

Entre las conclusiones de Gates en su libro How to Avoid a Climate Disaster, el empresario y filántropo pronosticó que la pandemia terminaría en el 2021 gracias a las vacunas. Esto, como bien sabemos, no ha ocurrido. Está arrancando el 2022 y los contagios por la variante ómicron obligaron a detener la euforia que tuvimos el último trimestre del año y a preguntarnos, si no fue en el 2021 ¿será el 2022 cuando le digamos adiós a la pandemia?

Vuelvo a Bill Gates. Escribió el 22 de diciembre un hilo en twitter en el que volvió a dar su punto de vista sobre la pandemia, señalando que estamos en el momento más complicado. Lo malo, escribió Gates, es que ómicron llegará a todas nuestras casas. Lo bueno es que es tan contagioso que una vez que es dominante en un país, la ola dura aproximadamente 3 meses. Si tomamos las medidas necesarias, veremos el fin de la pandemia en el 2022.

Esperemos que Bill Gates esté en lo correcto y que este sea el año en que termine la pandemia y el SARS-COV2 sea una enfermedad más.

En Sudáfrica la ola ómicron ya pasó. Fue una ola tremendamente alta, pero también muy rápida. Los casos llegaron a ser de 23 mil al día a mediados de diciembre y ahora siguen bajando en picada, ayer fueron 8 mil al día. Las muertes y hospitalizaciones por esta variante fueron mucho menores que con las anteriores. Si vemos las gráficas de Our World In Data se ven las cuatro olas de infecciones clarísimas, pero no hay una cuarta ola de muertes.

Los estudios apuntan que ómicron es un virus que se queda generalmente en la nariz y garganta. En la parte alta de nuestro sistema respiratorio. Por ello es menos grave, ya que no causa el daño en nuestros pulmones que sí causaban las variantes anteriores. Pero también se cree que esto lo hace más transmisible ya que el virus lo tenemos en nariz y boca (saliva) y por ello la persona infectada lo pasa más fácilmente a quienes estén cerca. Además, en pruebas de laboratorio se ha visto que la variante ómicron es más fuerte para infectar que la delta. Por ello ómicron está ganado la batalla de contagios.

Ante tantos contagios, para mediados del 2022 la mayoría de la gente tendrá algún tipo de inmunidad, ya sea por vacunación o por infección. Con ello vendrá la famosa inmunidad de rebaño y el fin de la pandemia. Para julio-agosto el Covid será endémico. Esta es la predicción del Dr. Anthony Fauci, el director de Epidemiología y Enfermedades Infecciosas de La Casa Blanca.

En medio de esta predicción hay que apuntar una gran interrogante: ¿existe la posibilidad de que surja una nueva variante, igual o más contagiosa que ómicron, pero que además sea más grave?
Apostilla:

Estas predicciones son con los datos disponibles. México no hace un buen acopio de datos y tenemos a un encargado de la pandemia, Hugo López-Gatell, que no nada más no se encarga de ella, sino que obstaculiza las medidas para mitigarla. Es el caso en su empecinamiento de no vacunar a menores. Criminal.

Columna completa en El Universal

El presidente Joe Biden hizo un llamado este martes a estar alerta, aunque no alarmarse, mientras Estados Unidos alcanza récords de casos nuevos de COVID-19 y el gobierno busca aliviar las preocupaciones sobre la escasez de pruebas, cierres escolares y otros estragos provocados por Ómicron del coronavirus.

Biden dio su mensaje antes de reunirse con el equipo de La Casa Blanca encargado de responder a la pandemia.

La idea dijo, es transmitir la urgencia de su gobierno para hacer frente a la nueva variante y convencer a los estadounidenses de que la actual oleada se parece poco al inicio de la pandemia o al mortal invierno del año pasado.

«Aún pueden contraer COVID, pero es muy poco probable, muy improbable, que se enfermen gravemente», dijo Biden sobre las personas vacunadas.

«No hay excusa para que alguien no esté vacunado», agregó. «Esto sigue siendo una pandemia de no vacunados».

El mandatario ha enfatizado anteriormente que las vacunas, dosis de refuerzo y medicamentos terapéuticos han mitigado el peligro para la mayoría de los estadounidenses que están completamente vacunados.

En comparación con el año pasado, más estadounidenses cuentan con empleo, la mayoría de los niños acuden a las escuelas y las cifras de muertes causadas por la enfermedad y los casos graves han disminuido, sobre todo entre los vacunados.

Sin embargo, en las últimas semanas los estadounidenses han visto advertencias funestas sobre hospitales que alcanzaban su capacidad debido a la escasez de personal, miles de cancelaciones de vuelos durante las vacaciones, en parte debido a que los miembros de la tripulación estaban enfermos o en cuarentena, e informes intermitentes sobre el cierre de escuelas debido a la variante más contagiosa.

Estados Unidos registró ayer más de un millón de nuevos casos de COVID-19, un récord desde el inicio de la pandemia, según el recuento independiente realizado por la Universidad Johns Hopkins.

En concreto, se reportaron un millón 082 mil 549 nuevos casos, aunque se ha advertido que la cifra puede estar distorsionada y podría ser incluso mayor, debido al retraso en la entrega de datos debido al fin de semana y las fiesta de fin de año.

La media de siete jornadas de casos diarios de la Johns Hopkins, que elimina oscilaciones, se ubicó en 480.273 contagios diarios.

Este repunte se enmarca en la expansión de la variante Ómicron de COVID-19 en el país, que las autoridades consideran más contagiosa pero con casos menos graves.

En lo que respecta a la cifra de fallecidos, Estados Unidos ha registrado en la última semana una media de 1,200 al día.

Las autoridades sanitarias estadounidenses han insistido en la importancia de la vacunación y urgen a los ciudadanos de más de 18 años a recibir las dosis de refuerzo disponibles. El 62% de la población del país ha recibido la pauta completa de vacunación, mientras que el 33% cuenta ya con la dosis de refuerzo.

Hoy, el presidente Joe Biden, y la vicepresidenta, Kamala Harris, se reunirán con el equipo de asesores médicos de La Casa Blanca para analizar la situación en el arranque de año.

Recordemos que Estados Unidos es el país más afectado por la pandemia del mundo con más de 825,000 muertos desde el inicio de la pandemia a comienzos de 2020.

La Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA) aprobó este lunes el uso de la vacuna de refuerzo contra la COVID-19 de Pfizer/BioNTech para los menores de entre 12 y 15 años, al considerar que los beneficios son mayores que los riesgos.

«Los beneficios de una dosis de refuerzo de Pfizer/BioNTech para proveer protección continuada contra la covid-19 y las posibles consecuencias asociadas de hospitalización y muerte son superiores a los riesgos potenciales en individuos de entre 12 y 15 años», indicó la FDA en un comunicado.

Además, el ente gubernamental también acortó el tiempo mínimo que debe pasar entre la pauta completa de la vacuna de Pfizer y la dosis de refuerzo, que ahora será de sólo cinco meses, y aprobó el uso de la dosis de refuerzo en algunos niños de entre 5 y 11 años con deficiencias en el sistema inmunitario.

«Con la actual oleada de la variante ómicron, resulta determinante que continuemos tomando medidas preventivas efectivas y que salvan vidas como la vacunación y las dosis de refuerzo, el uso de mascarillas y el distanciamiento social», indicó la comisionada interina de la FDA, Janet Woodcock.

Recordemos que los mayores de 18 años ya reciben en EUA la dosis de refuerzo de las vacunas disponibles desde hace semanas, mientras que los niños y niñas de entre 5 y 11 años comenzaron a recibir sus primeras inyecciones en noviembre pasado.

La autorización llega cuando Estados Unidos vive un récord de contagios de COVID-19 con la llegada de la variante Ómicron, con cerca de 400,000 al día en la última semana; además se produce cuando los menores se disponen a volver a clases después de las vacaciones de fin de año.

Las hospitalizaciones también aumentan pero por el momento se mantienen por debajo del pico registrado hace un año. Suben asimismo los ingresos de niños con COVID-19.

La decisión todavía tiene que ser respaldada por los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC), aunque la FDA afirma basarse en datos de Israel, donde miles de niños y adolescentes de entre 12 y 15 años ya han recibido la dosis de refuerzo.

Un modelo clínico difundido este viernes sugiere que la eficacia de las vacunas de refuerzo contra el COVID-19 provocada por Ómicron baja respecto a la variante Delta, aunque aún ofrecen una protección alta ante la enfermedad.

Los investigadores del Imperial College de Londres también analizaron en otro trabajo el riesgo de reinfección con Ómicron y detectaron que es 5.4 veces mayor que con Delta, lo que sugiere que la protección que ofrece una infección anterior ante la nueva variante podría ser menor del 19%.

Respecto a las dosis adicionales, el citado modelo clínico estima que después de dos dosis y la de refuerzo hay una reducción de 4.5 veces en los niveles de anticuerpos neutralizantes contra Ómicron respecto a Delta.

Para este trabajo, analizaron tres escenarios y en el peor, supusieron que la eficacia de las vacunas decae al mismo ritmo después del refuerzo que tras las dos dosis.

En este contexto, detectaron que la efectividad de los preparados para evitar hospitalizaciones dos meses después de administrarse el refuerzo pueden caer desde el 96.85% que ofrece ante Delta hasta el 80.1% para Ómicron.

Los investigadores indican que estos porcentajes se traducen en un «alto grado de protección individual», pero advierten de que la nueva variante provocará probablemente un gran número de infecciones y `puede afectar gravemente a la capacidad de los sistema sanitarios en todo el mundo.

«Mientras el grado de decadencia (de la eficacia) contra la enfermedad grave, que obliga a la hospitalización, es menor que contra la leve, incluso pequeñas reducciones en la protección pueden provocar aumentos significativos en ingresos hospitalarios y fallecimientos, sobre todo en grupos de alto riesgo», señalaron los responsables del estudio.

También precisaron que aunque estos resultados aún están rodeados de incertidumbre, dada la reciente aparición de Ómicron, apuntan a que será necesario desarrollar vacunas específicas para esta variante y/o dosis de refuerzo para «restaurar la protección».

No obstante, destacan que existen ahora «más evidencias» sobre cómo Ómicron puede «evadir de manera muy sustancial» la «inmunidad que otorgan tanto las infecciones previas como las vacunas».

La aplicación de dosis iniciales de vacunas COVID-19 para grupos desprotegidos en todo el mundo debería seguir siendo una prioridad principal antes de ofrecer vacunas de refuerzo, dijo este martes el director de emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Mike Ryan.

«La gente siempre pregunta si deberíamos recibir una vacunación primaria o refuerzos, la realidad es que deberíamos hacer ambas cosas. Deberíamos centrarnos en vacunar a los que no están vacunados lo antes posible y luego poder darles dosis de refuerzo a grupos vulnerables», dijo Ryan en un evento en línea.

Con eso, reclamó a los países que ya administran vacunas de refuerzo sin haber completado la vacunación de toda su población, o a aquellos países que aplican dosis de refuerzo mientras otras naciones no cuentan con las vacunas necesarias para proteger a su población.

Ryan dijo que lo más probable es que Ómicron reemplace a Delta como la variante globalmente dominante con el tiempo y que los gobiernos deben volver a centrarse en las medidas de protección básicas, como el uso de mascarillas y asegurarse de que sus hospitales estén listos.

Incluso si Ómicron resulta ser una enfermedad más leve en un paciente individual, no hay duda de que el rápido aumento de la fuerza de la infección generará más hospitalizaciones en las próximas semanas solo por el peso de las cifras, señaló.

«Todos y cada uno de los sistemas de salud deben prepararse», dijo Ryan. «Probablemente veremos una ola Ómicron muy grande. Necesitamos proteger los sistemas de salud, necesitamos proteger a los que amamos. No es ciencia espacial, todos saben cómo hacerlo».

La OMS advirtió que Ómicron avanza «a una velocidad nunca antes vista», ya que se han detectado casos de esta variante en 77 países, aunque alertó que «está presente en más países pero aún no se ha detectado».

El director general de la OMS, Tedros Adhanom, mostró su preocupación porque la sociedad considere a Ómicron «como algo leve» y ha matizado que, aunque es cierto su carácter leve, su rápida propagación «podría afectar nuevamente a los sistemas de salud», por lo que ha reafirmado que «las vacunas por sí solas no harán desaparecer la pandemia».

Las declaraciones de la OMS coinciden con la publicación de un estudio que señala que dos dosis de la vacuna COVID-19 de Pfizer-BioNTech han brindado un 70% de protección contra la hospitalización en Sudáfrica en las últimas semanas, lo que sugiere una eficacia más débil contra la nueva variante de ómicron.

Estas conclusiones, que son preliminares, se basan en 78,000 casos positivos atribuidos a la variante Ómicron de un total de 210,000 casos registrados y analizados por la aseguradora privada Discovery y el Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica (SAMRC).

Del total de esas infecciones, un 41% se registraron en personas vacunadas con la doble dosis de Pfizer.

Los datos recopilados apuntan a que la efectividad de esa pauta de inoculación cayó del 80% mostrado antes a la variante Delta, a un 33% contra Ómicron. Asimismo, la diferencia de protección contra la enfermedad grave y la necesidad de hospitalización entre los vacunados y no vacunados disminuyó del 93% a un 70%.

«Los datos indican que la gravedad de ómicron es un 29 % más baja que en la primera ola de infecciones de covid-19 en Sudáfrica», señala también este primer gran estudio realizado con datos reales atribuidos al impacto de esta nueva variante.